Alemania augura una presidencia del G7 "difícil" y pide actuar con realismo
Gemma Casadevall
Lübeck (Alemania), 14 abr (EFE).- Alemania augura una presidencia del G7 "difícil", con conflictos que no van a resolverse rápidamente como el de Ucrania y alguna señal esperanzadora como el preacuerdo nuclear con Irán, ante los que el ministro alemán de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, pidió hoy actuar con "realismo".
Ese fue el mensaje del ministro en la apertura de la reunión en Lübeck (norte alemán) de sus homólogos del Grupo de los Siete países más industrializados (Alemania, Francia, el Reino Unido, Italia, Canadá, Japón y Estados Unidos), así como la Alta Representante de la UE para Política Exterior, Federica Mogherini.
La resolución de algunos de esos problemas implica a Moscú, pero el regreso al formato del G8 (el G7 más Rusia) está supeditado a una solución del conflicto en el este ucraniano, insistió Steinmeier, quien acudía a Lübeck tras una nueva ronda negociadora para la implementación de los Acuerdos de Minsk.
Steinmeier se refirió a la "buena disposición" de "todas las partes" reflejada en su cita del día anterior, en Berlín, con sus homólogos ruso, Serguéi Lavrov, ucraniano, Pavló Klimkin, y francés, Laurent Fabius.
Llamó, asimismo, a mantener ese espíritu para, al menos, desactivar el conflicto en Ucrania, ya que su resolución no se producirá en "un par de días", sino que, como el resto de los problemas globales de la agenda del G7, precisarán "muchas gestiones y prudencia".
La negativa a un regreso ahora al G8 contrasta con la evidencia de que ni en lo relativo a Ucrania ni en el preacuerdo con Teherán -alcanzado en el formato 5+1, que implica a Rusia- se puede prescindir de Moscú.
Ambas cuestiones marcaban la agenda en Lübeck, considerada la antesala para la cumbre del G7 que cerrará la presidencia alemana, el próximo junio, en el castillo bávaro de Elmau.
El arranque de la reunión estuvo marcada, por lo demás, por la ausencia del secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, quien se incorporará mañana a las sesiones, ya que hoy estaba tratando de convencer a los congresistas de su país de no bloquear el preacuerdo con Irán.
Ucrania e Irán, pero también la lucha contra el avance del terrorismo yihadista, la situación en el Yemen, en Libia y en el conjunto de Oriente Medio forman parte del "nudo" de conflictos que deberá afrontar el G7 en los próximos meses.
Steinmeier apeló al "espíritu de Günter Grass y de Willy Brandt" para "acometer sin miedo cualquier conflicto", una alusión doblemente simbólica, por referirse a dos ciudadanos ilustres de Lübeck -el escritor y el excanciller socialdemócrata-, agrandada por la conmoción ante la muerte, ayer, del Premio Nobel de Literatura.
El ministro alemán incidió en su mensaje de apertura, asimismo, en las dos propuestas que en su calidad de anfitrión quiere incluir en el documento que cerrará este miércoles las sesiones: la seguridad marítima ante las amenazas de la piratería y los conflictos regionales, y la lucha contra el ébola en África.
Fue un arranque más sosegado de lo previsto, también en la calle, donde se había dispuesto un operativo policial de unos 3.500 policías para evitar que la decena de marchas convocadas contra el G7 derivasen en disturbios.
Lübeck, la tranquila ciudad donde nació Brandt y donde murió Grass, amaneció tomada por ese contingente antidisturbios.
Finalmente, algo más de un millar manifestantes desfilaron por sus calles coincidiendo con la apertura formal de la reunión del G7.
La manifestación discurrió sin incidentes, pero al término de ésta se registraron algunos altercados, cuando grupos de jóvenes trataron de llegar hasta la alcaldía, donde se celebraba la recepción con los ministros.
La policía cercó a un centenar de jóvenes cerca de hora y media, pero hacia las 20.00 GMT la situación se había normalizado de nuevo.
Las autoridades alemanas, sin embargo, no levantan la guardia, ya que la segunda y última jornada, el miércoles, promete ser algo más intensa con la llegada a la ciudad de Kerry. EFE
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