Las llamas inhabilitan un centro de asilados amenazado por los neonazis
Gemma Casadevall
Berlín, 4 abr (EFE).- Un incendio provocado dejó inhabilitado hoy el nuevo
albergue de asilados de Tröglitz, una pequeña población del este de Alemania,
desde hace semanas exponente del acoso neonazi contra los extranjeros o contra
políticos que defienden la acogida de refugiados.
Un mes después de la
dimisión de su alcalde, Markus Nierth, ante las marchas ultraderechistas
convocadas ante su domicilio familiar, la localidad amaneció con la imagen del
edificio de tres plantas, recién renovado y con el techo destrozado por las
llamas.
"Se trata claramente de un atentado incendiario muy grave y un
delito contra la comunidad", afirmó el fiscal de la vecina ciudad de Halle, Jörg
Wilkmann, mientras el departamento de Investigación Criminal del "Land" de
Sajonia Anhalt atribuía el ataque a una o varias personas, que irrumpieron por
la noche en el centro.
El edificio, rodeado de comercios y en el centro de
Tröglitz, debía recibir a mediados de mayo al primer grupo de 40 refugiados,
tras semanas de protestas convocadas por el Partido Nacional Democrático (NPD),
principal aglutinante de los neonazis alemanes.
Desde su cuenta en la red
social Twitter, el ministro de Justicia, el socialdemócrata Heiko Maas, condenó
el "abominable atentado" y ratificó que su gobierno "da la bienvenida y acoge" a
quien acude a Alemania necesitado de protección.
"Estoy horrorizado y
triste. Estamos al nivel de Hoyerswerda y Mölln", declaró a la edición digital
de Der Spiegel el exalcalde Nierth, citando esas dos ciudades identificadas con
la ola de xenofobia de los 90, la más grave de la Alemania reciente.
Troglitz, con 2.800 habitantes, saltó en marzo a los titulares de los medios
alemanes e internacionales tras la dimisión de Nierth, sin afiliación política
pero que llegó a la alcaldía respaldado por la Unión Cristianodemócrata (CDU) de
la canciller Angela Merkel.
El propio exalcalde -un cargo de carácter
simbólico en ese pequeño municipio- llamó hoy a sus convecinos a poner a
disposición de los refugiados otras dependencias, incluidos sus hogares, visto
que el centro tardará meses en ser habitable.
"Yo ofrezco para este fin 150
metros cuadrados", añadió Nierth, quien cuando dejó su puesto explicó que lo
hacía para proteger a su familia del acoso neonazi, al tiempo que lamentaba
sentirse poco respaldado desde el ámbito político.
Su caso sacó a la luz los
de otros políticos amenazados por la ultraderecha, sea en pequeñas poblaciones
como Tröglitz o en consejos de distrito de Berlín u otros núcleos urbanos.
El más destacado es el de la vicepresidenta del Parlamento federal
(Bundestag), Petra Pau, de La Izquierda, quien recibió amenazas de muerte
relacionadas con su campaña en defensa de la acogida de refugiados en su
distrito electoral, en el este berlinés.
Alemania recibió en 2014 más de
200.000 solicitantes de asilo, una cifra récord, y se espera que este año se
superen las 250.000.
Los poderes locales han advertido de que están
desbordados, mientras en distintos puntos del país se han sucedido las protestas
contra dependencias de refugiados ya existentes o en construcción.
La
situación actual recuerda a la de principios de los 90, en que Alemania recibió
más de 100.000 refugiados en medio del conflicto de los Balcanes, hasta que el
gobierno de centro-derecha del canciller Helmut Kohl impuso restricciones a la
ley de asilo.
En esa época se desató una ola de xenofobia, con casos como el
de Hoyerswerda (este), en noviembre de 1991, en que las autoridades locales
tuvieron que evacuar un albergue de refugiados, en medio del acoso continuado
por parte de neonazis y vecinos del lugar.
Le siguieron atentados
incendiarios contra casas de familias turcas, como los de Mölln (oeste), con
tres mujeres muertas, en noviembre de 1992, y la ciudad vecina de Solingen, en
mayo de 1993, con cinco víctimas.
Para el albergue de Tröglitz se había
habilitado un edificio que estaba en desuso desde hacía años y se renovaron sus
dependencias.
Se da el caso de que el pasado martes se realizó una asamblea
con asistencia de unos 500 vecinos, entre ellos el exalcalde, donde las
autoridades lamentaron no haber informado oportunamente a la ciudadanía acerca
de la acogida de refugiados. EFE
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