Merkel dominó a sus filas y sorteó al socio bávaro
Gemma Casadevall
Karlsruhe (Alemania), 15 dic (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel,
exhibió un dominio absoluto sobre su Unión Cristianodemócrata (CDU) en un
congreso dominado por la acogida de refugiados y donde hoy sorteó el disenso de
sus díscolos socios bávaros.
"Es un congreso que nos ha venido bien a todos.
Hemos encontrado soluciones consensuadas a los temas más acuciantes, como la
llegada de refugiados", dijo Merkel en la clausura de la convención, celebrada
en la ciudad de Karlsruhe (suroeste).
El consenso se logró ayer con una
fórmula aprobada casi por unanimidad -dos votos en contra de 1.000 delegados-,
que aboga por "reducir sensiblemente" el flujo de refugiados, pero sin imponer
límites.
A Merkel le quedaba hoy el trámite de recibir a un invitado
incómodo, el líder de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), Horst Seehofer.
Tres semanas atrás, en el congreso que celebró la CSU, partido hermanado a
la CDU, la invitada fue la canciller, obligada a encajar un chaparrón de
críticas de Seehofer por su gestión en la crisis de los refugiados.
Los
delegados de la CDU optaron por lo que el secretario general del partido, Peter
Tauber, denominó "amabilidad propia de la cultura alemana" y dispensó al líder
bávaro un cortés aplauso de bienvenida.
El invitado respondió adoptando un
tono conciliador, pero, sin desviarse de su discurso, recordó que representa al
"Land" por el que ha entrado la mayor parte del millón de peticionarios de asilo
que este año ha recibido Alemania.
"Si no ponemos un límite, en 2016 la
cifra superará la de este año. Y ningún país de la tierra puede asumir de forma
ilimitada la llegada de refugiados. Tampoco Alemania", afirmó Seehofer.
"Sin
limitación o repatriación o reducción de los refugiados o del contingente de
refugiados no resolveremos el problema. Nosotros somos partidarios de
limitarlos", añadió.
A medio camino entre el tono conciliador y la defensa
de su posición, Seehofer plasmó la realidad que vive Baviera, fronteriza con
Austria, y concretó en cifras el número de solicitantes que han llegado en los
últimos cinco días -entre más de 5.000 y 3.000- para apuntalar su teoría de que,
a este ritmo, en 2016 se superará el millón de 2015.
Citó, además, la
advertencia del presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, según el cual "la
ola de refugiados es tan grande que no podemos permitirnos no detenerla" y
recordó que la acogida de refugiados, y su integración, es tarea costosa.
A
la recepción cortés inicial siguieron aplausos sinceros, finalmente convertidos
en ovación cuando Seehofer se deshizo en elogios a Merkel: "tenemos una
canciller excelente", aseguró.
El líder bávaro defendió su terreno y la
canciller no abandonó la frialdad y le dedicó alguna mirada hasta sarcástica,
cuando notó que los elogios del invitado rayaban la adulación poco creíble.
Fue un congreso redondo para Merkel, un año después de haber sido reelegida
con un 97 % de los votos como líder de una formación que preside desde 2000.
Los medios alemanes lo reflejaban con titulares como "Merkel reconquista la
CDU" -"Süddeutsche Zeitung", diario de referencia de la prensa seria- o "Apoyo
desbordante a Merkel" -del popular "Bild"-.
En el discurso que precedió a
ese final feliz mezcló Merkel proclamas sobre la grandeza de Alemania, como país
capaz de superar las pruebas más difíciles, y también sobre sus símbolos e
identidad.
Uno de esos símbolos, el himno, tuvo su protagonismo en
Karlsruhe. No solo porque fue entonado al cierre del congreso, según la
costumbre en la CDU, sino porque además se aprobó impulsar su inclusión en la
Constitución.
"El himno nacional de la República Federal de Alemania es la
tercera estrofa de la 'Canción de los Alemanes' con el texto de August Hoffmann
von Fallersleben y la melodía de Joseph Haynd", establece la moción acordada.
El texto de Hoffmann von Fallersleben, compuesto en 1022, arrancaba con la
frase del "Deutschland, Deutschland über alles" -"Alemania, por encima de todo"-
que posteriormente quedó identificada con el nacionalsocialismo.
En tiempos
del canciller fundacional de la RFA, Konrad Adenauer, se optó por adoptar la
tercera estrofa, que arranca con la frase "Unidad, Justicia y Libertad", que
ahora se quiere incorporara a la Constitución. EFE
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Una Merkel en estado puro (Análisis)
Gemma Casadevall
Karlsruhe (Alemania), 15 dic (EFE).- La canciller de Alemania, Angela
Merkel, ha calmado las aguas en sus filas conservadoras con el compromiso de
reducir el flujo de refugiados que recibe el país, cuestión que, sin embargo,
solo podrá plasmar en la práctica con el apoyo de sus socios europeos.
La
jefa del Gobierno alemán cerró hoy el congreso de dos días de su partido, la
Unión Cristianodemócrata (CDU) en Karlsruhe (suroeste) como ganadora absoluta y
con una sumisión incondicional de los suyos, que dejaron en nada las precedentes
críticas internas a su gestión de la crisis de los refugiados.
Su apuesta
por una "reducción sensible" del flujo de refugiados -en un año en que Alemania
ha recibido un millón de peticionarios-, sin imponer límites cuantificables al
asilo, recibió la aprobación de los 1.000 delegados, con apenas dos votos
disidentes.
"Hay unanimidad en la necesidad de buscar soluciones. El león
bávaro a veces ruge demasiado alto. Pero también busca la cohesión", afirmó el
secretario general de la CDU, Peter Tauber, en declaraciones a la televisión
pública Ard, durante el congreso.
Baviera, el "Land" (estado federado) por
el que entra en Alemania el grueso de los solicitantes de asilo, viene exigiendo
la imposición de un tope o la retención antes de entrar en el país de los
peticionarios de asilo sin posibilidades de que se les admita como tales.
El
líder bávaro, Horst Seehofer, presidente de la Unión Socialcristiana de Baviera
(CSU), hermanada con la CDU, insistió en ello en su intervención como invitado
en Karlsruhe, con críticas más tenues que otras veces, pero igualmente firmes.
La estrategia de Merkel para conseguir la reducción de esos contingentes
pasa por medidas nacionales, europeas e internacionales, recordó la canciller
ante el partido que preside desde 2000.
"Hay que reforzar las fronteras
exteriores de la UE, lograr un reparto equitativo de los contingentes de
refugiados entre sus miembros y apoyar a Turquía, para que atienda en su
territorio a los refugiados que tratan de llegar a Europa", resumió Tauber.
Éstas han sido las consignas que ha defendido Merkel en cada uno de sus
encuentros con los líderes de la UE, en las sucesivas cumbres de los últimos
meses o en otros formatos.
"Hay un notable grupo de socios que comparten ese
parecer. Hay que avanzar hasta convencer al resto", admitió el secretario
general de la CDU y hombre de confianza de Merkel.
Hasta ahora, las
iniciativas de la canciller para lograr un reparto efectivo de esos contingentes
en la Unión Europea (UE) han obtenido resultados tibios.
El aliado más
entusiasta de sus propuestas es el impredecible presidente de Turquía, Recep
Tayyip Erdogan, al que Merkel ve como pieza clave para que los refugiados se
queden fuera del territorio comunitario a cambio de ayudas multimillonarias.
"A Merkel le sería más fácil convencer a sus socios de la UE si adoptara
nuestra propuesta de imponer límites a esos flujos. Todos sabemos que la
situación actual es insostenible. Para Alemania como para Europa", afirmó a un
grupo de periodista, en un aparte del congreso, el líder de las "Juventudes" de
la CDU, Paul Ziemiak.
Esta agrupación había elaborado ante del congreso una
moción más cercana a las tesis de Seehofer que a las de Merkel, que finalmente
retiró ante la propuesta de consenso formulada por la cúpula de la CDU.
"Estamos satisfechos, se reconoce que Alemania no puede acoger de forma
continuada semejantes flujos", apuntó Ziemiak.
"Cada congreso de la CDU es
una oportunidad para su líder para crecerse. En este hemos visto a una Merkel en
estado puro, cien por cien Merkel, con capacidad de liderazgo y de consenso",
comentaba, desde una posición diametralmente distinta, Günther Helge
Strickstrack, un veterano en la familia de la CDU.
Strickstrack formó tándem
en el congreso con Heinz Schwarz, otro delegado que, como él, afirma no haberse
perdido un solo congreso desde tiempos fundacionales del canciller, Konrad
Adenauer.
"Ha estado más 'merkeliana' que nunca, créame. Imbatible,
dominando su terreno desde el minuto cero al cierre del congreso", insistía,
desde su posición de "experto en congresos". EFE
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