Alemania y la inusitada lucha por el tercer puesto
Gemma Casadevall
Berlín, 20 sep (EFE).- La lucha por el tercer puesto ha cobrado una inusitada relevancia en las
elecciones alemanas, tanto por el pulso entre los partidos pequeños por ser
socios del futuro Gobierno, como ante la posibilidad de que la ultraderecha
acceda al puesto de primera fuerza de la oposición.
El primer y segundo
puesto parecen asignados, ya que los sondeos coinciden desde hace meses en que
la canciller, Angela Merkel, conseguirá la reelección para un cuarto mandato con
una holgada ventaja sobre su principal rival, el socialdemócrata Martin Schulz.
La Izquierda y el Partido Liberal (FDP) son, junto con la derecha radical de
Alternativa para Alemania (AfD), firmes candidatos a quedar terceros, ya que los
pronósticos los sitúan casi empatados entre 11 y el 10 %, mientras que Los
Verdes están en un 8 %.
La posición de tercero ha sido, en el esquema
tradicional alemán, la más propicia para formar parte de un Gobierno como socio
menor, si se descarta una gran coalición como la de esta última legislatura.
Los partidos "pequeños" tratan ahora también de cerrarle el paso a AfD.
"Estamos más acostumbrados que otros a combatir a los ultras. Llevamos
décadas haciéndolo, en la calle o en la alcaldía", dijo Michael Standler,
miembro del consejo del barrio berlinés de Lichtenberg por La Izquierda.
Su
cometido hoy era asar salchichas en la fiesta, barbacoa y mitin de campaña
montado ante un centro comercial de ese barrio periférico del este profundo de
la capital alemana, marcado por las típicas construcciones prefabricadas de la
antigua Alemania comunista.
Los asistentes, mezcla de nuevas generaciones y
vieja guardia, esperan a su cabeza de lista, Sahra Wagenknecht, representante
del ala radical del partido, en liderazgo compartido con la moderada Katja
Kipping.
Lichtenberg es bastión de La Izquierda y también una zona propicia
al voto de protesta, ahora a AfD, como lo fue en el pasado al neonazi Partido
Nacional Democrático (NPD).
Todo apunta a que AfD logrará acceder al
Bundestag (cámara baja) cuando hasta ahora ninguna formación de ese espectro
había superado el mínimo del 5 % necesario para obtener escaños.
"Somos la
única fuerza con un programa de justicia social, contra las jubilaciones de
pobreza y la precariedad laboral", proclama ante la militancia la diputada
Gesine Lötzsch.
La Izquierda, aglutinante del postcomunismo y la disidencia
socialdemócrata, tradicionalmente asentado en el este del país, tiene
experiencia de Gobierno en varios "Länder" y fue primera fuerza de la oposición
en la pasada legislatura, al unirse en el gobierno cristianodemócratas con
socialdemócratas.
Sin embargo, sus posibilidades de entrar en un Gobierno
federal son casi nulas, ya que Merkel la descarta como socio y tampoco es
probable que Schulz, en caso de que fuera matemáticamente posible, se lanzara a
un arriesgado tripartito con La Izquierda y los Verdes.
Mientras los
izquierdistas se dicen los únicos capaces frenar al AfD, el FDP hace campaña ya
como los próximos socios de Merkel, la posición que tuvieron en el segundo
mandato de la canciller.
"Necesitamos un Gobierno que recupere la confianza
del inversor y que reduzca el gasto público", apuntó Sven Hilgers, militante del
céntrico barrio de Mitte, donde se juntan distrito gubernamental y zona de
modernidad, además de los alquileres más altos de Berlín.
Hilgers reparte
folletos en un mercadillo "bio" con la foto de su líder, Christian Lindner, que
ha hecho de su rostro la imagen de campaña del partido.
El FDP, partido
socio tanto de socialdemócratas como de conservadores que ha formado parte de 17
de los 23 Gobiernos federales del país, pero quedó fuera del Bundestag en las
pasadas generales.
Lindner representa al ala renovadora de un partido al que
se apodó "de los sueldos altos" y cercano al mundo empresarial.
Por el
tercer puesto también pujan, con peores expectativas, los Verdes, formación que
integró dos Gobiernos federales con el socialdemócrata Gerhard Schröder, y a la
que Merkel no descarta para un tripartito si no le basta con el apoyo de los
liberales.
El partido ecopacifista está no obstante de capa caída en estas
generales, tras perder su perfil de fuerza alternativa y entrar en una especie
de madurez excesivamente conservadora.
"Nos hicimos adultos. Pero seguimos
representando la conciencia social y la política menos orientada al éxito
inmediato", defendió Canan Bayram, candidata en el multiétnico barrio de
Kreuzberg.
Coincidió con la Izquierda en que el auge de la AfD se debe a la
"falta de respuestas a los grandes problemas" del ciudadano, la precariedad y
las bolsas de pobreza en la primera potencia europea.
"Estamos preparados
para aliarnos con cualquier fuerza democrática. Lo que excluye a AfD", dijo en
línea con el resto de partidos. EFE
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