Schumacher, el difícil cumpleaños de un ídolo irrepetible
Berlín, 3 ene (EFE).- El heptacampeón de Fórmula Uno Michael Schumacher
cumple hoy 49 años, un aniversario que inclina más al recuerdo que a la
celebración a los admiradores de todo el mundo de un ídolo irrepetible, al que
un accidente de esquí apartó de la vida pública hace cuatro años.
El mito de
Schumacher sigue presente entre sus compatriotas alemanes, sea a través de los
mensajes que cuelga en su cuenta oficial en Twitter su "administradora" y
exmanager, Sabine Kehm, o a través de la carrera de su hijo, Mick Schumacher, de
18 años y piloto de Fórmula 3.
Puntualmente aparece también en los medios su
hija Gina Maria, de 20 años y consagrada a la equitación, cuyos éxitos en este
deporte mucho menos mediáticos que el automovilismo sirven ineludiblemente para
aludir a la "leyenda" Schumacher.
El puntal de su existencia es Corinna, su
esposa desde 1995 y madre de Mick y Gina Maria, quien comparte con la manager
Kehm la tarea de representar a su marido en actos públicos, honores o galas
benéficas.
Ambas mujeres son el canal de transmisión de las pocas
informaciones autorizadas que transcienden sobre la vida del expiloto desde que
el 29 de diciembre de 2013 sufrió el accidente de esquí en los Alpes franceses.
Son muchas las conjeturas que han tenido que frenar, sea sobre supuestas
mejoras, un deterioro fatal en su estado o dificultades financieras de la
familia para hacer frente a los enormes gastos de su atención.
Lo cierto es
que no ha circulado ni una foto del expiloto alemán desde la caída en la
estación invernal de Méribel que le produjo un traumatismo craneoencefálico, le
dejó en coma durante seis meses y luego en estado vegetativo.
La salud de
Schumacher es asunto privado, por fuerte que haya sido la presión mediática en
estos cuatro años y muy especialmente en las semanas siguientes al accidente,
cuando el aparcamiento de la clínica de Grenoble (Francia) donde se le trataba
se convirtió en un plató televiso para medios de todo el mundo.
Las ansias
por hacerse con una foto del ídolo caído eran enormes y se dieron episodios poco
afines con la ética periodística, como el caso de un reportero que se disfrazó
de religioso para tratar de acceder a la planta donde se encontraba.
Schumacher despertó del coma seis meses después del accidente. De la clínica
fue trasladado a un centro de rehabilitación en Lausana (Suiza) y de ahí al
chalet familiar de Gland, acondicionado por Corinna para brindarle la atención
que precisa.
Se supone que un equipo médico vela por su estado y le atiende
día y noche, pero ninguno de los implicados ha roto el cerco de discreción.
La cuenta oficial en twitter de Schumacher tiene 44.300 seguidores, pese a
que su último mensaje, del 20 de diciembre, consistía en una foto suya a bordo
de su bólido de ese mismo día, pero en 1992.
Fue el día en que ganó el Gran
Premio de Bélgica, la primera de las 91 victorias en Fórmula Uno que acumuló.
"Uno de los momentos más impactantes de este año fue, para mí, celebrar el
25 aniversario de la primera victoria de mi padre", escribió luego en su cuenta
facebook Mick Schumacher, quien aspira a competir algún día en la categoría
reina.
"Echamos de menos a Michael", afirmó también por esos días, en una
gala en París, Jean Todt, presidente de la FIA y gran amigo suyo.
La frase
del hijo y la del mandamás del automovilismo son los pocos comentarios que se
permiten quienes tienen acceso directo al expiloto, que sigue detentado el
récord de títulos mundiales -siete, frente a los cinco del argentino Juan Manuel
Fangio.
El pasado septiembre el británico Lewis Hamilton superó en el
circuito de Monza la marca de "poles" en Fórmula Uno de Schumacher -68- y es
firme candidato a ser el siguiente mito en la categoría reina, con cuatro
títulos mundiales.
Pero ninguno de sus teóricos "sucesores naturales"
-Sebastian Vettel o Nico Rosberg- se acercaron a su palmarés, para desesperación
del mundo del motor alemán, que desde la retirada de Schumacher, en 2006, ha
buscado en vano al heredero. EFE gc/nl/ea
