viernes, 9 de febrero de 2018

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La designación de Schulz para Exteriores desata tormenta en el SPD

Gemma Casadevall

Berlín, 9 feb (EFE).- La designación del líder socialdemócrata alemán Martin Schulz como ministro de Exteriores en la futura gran coalición de la canciller Angela Merkel ha desatado una tormenta en las filas de esa formación, al reclamar para sí ese puesto su actual titular, Sigmar Gabriel.
"Es lamentable comprobar hasta qué punto se ha perdido el respeto entre nosotros, los socialdemócratas, y lo poco que vale la palabra dada", afirmó Gabriel, en declaraciones al grupo mediático Funke, en relación a la asignación de ese puesto para Schulz.
Gabriel, quien había expresado su deseo de seguir ocupando Exteriores, no tendrá previsiblemente ningún cargo en el nuevo Gobierno de Merkel, en el que al Partido Socialdemócrata (SPD) le corresponderán seis ministerios, entre ellos Finanzas y Trabajo, además del de jefe de la diplomacia alemana.
"En casa todos se alegran de que haya sido así", prosigue Gabriel ante ese grupo mediático, para añadir que su hija Marie le ha dicho que no esté triste, que así tendrá más tiempo para ellos, lo que "es mejor que hacerlo con el hombre con pelos en la cara", en alusión a la barba de Schulz.
Gabriel pasó a ocupar Exteriores hace aproximadamente un año, después de haber sido ministro de Medioambiente en la primera legislatura de Merkel y de Economía en los primeros tres años de la segunda.
Hasta principios del año pasado era asimismo líder del SPD, pero cedió ese puesto y el de candidato al partido a la Cancillería a Schulz, por considerarse entonces que éste tenía mejores opciones para imponerse frente a Merkel en las urnas.
La tormenta política se produce cuando el SPD pretendía reforzarse en busca del sí de su militancia al pacto de gobierno alcanzado, de lo que depende que Merkel acceda a un cuarto mandato.
El propio Schulz anunció el pasado miércoles que dejará la presidencia del partido una vez realizada la consulta entre los 463.000 afiliados y designó para su sucesión a la jefa de su grupo parlamentario, Andrea Nahles.
Nahles, de 47 años, exlíder de las juventudes del SPD -los Jusos- y exrepresentante de su ala izquierdista, está mucho más arraigada entre las bases que Schulz, cuya carrera política discurrió durante 25 años entre Bruselas y Estrasburgo, hasta que asumió el liderazgo del partido.
En el último congreso del SPD en Bonn, donde se dio luz verde al preacuerdo de coalición por un ajustado 56 % de los votos, Nahles tuvo una vibrante intervención a favor del sí en un momento álgido de los debates, mientras que Schulz resultó poco convincente.
La principal baza del aún líder socialdemócrata para reclamar para sí el cargo de Exteriores es su apuesta personal por la línea del presidente francés, Emmanuel Macron, y su plan para relanzar la UE y el eje franco-alemán.
Sin embargo, su credibilidad está dañada, ya que desde que se puso al frente del SPD no ha logrado ninguno de sus objetivos: primero hundió al partido en su mínimo histórico en unas generales -20,5 %- y luego dio marcha atrás en su rechazo tajante a otra gran coalición o a ocupar un puesto bajo Merkel.
Schulz ha traspasado ahora las riendas del partido a Nahles, quien ejerce de presidenta "de facto", con la misión inmediata de lograr el sí de las bases en una consulta de final impreciso cuyos resultados, que son vinculantes, se conocerán el 4 de marzo.
El actual líder de los "Jusos", Kevin Kühnert, ha lanzado una intensa campaña pidiendo el no a otra gran coalición y se estima que la consulta puede decidirse por un estrecho margen.
Desde principios de año se han afiliado al SPD casi 25.000 nuevos militantes, pese a que el partido está en persistente en los sondeos.
Ello se atribuye al interés del ciudadano por decidir sobre el futuro gobierno o incluso a la llamada del "Juso" Kühnert de ingresar para bloquearlo. EFE
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