La designación de Schulz para Exteriores desata tormenta en el SPD
Gemma Casadevall
Berlín, 9 feb (EFE).- La designación del líder socialdemócrata alemán Martin
Schulz como ministro de Exteriores en la futura gran coalición de la canciller
Angela Merkel ha desatado una tormenta en las filas de esa formación, al
reclamar para sí ese puesto su actual titular, Sigmar Gabriel.
"Es
lamentable comprobar hasta qué punto se ha perdido el respeto entre nosotros,
los socialdemócratas, y lo poco que vale la palabra dada", afirmó Gabriel, en
declaraciones al grupo mediático Funke, en relación a la asignación de ese
puesto para Schulz.
Gabriel, quien había expresado su deseo de seguir
ocupando Exteriores, no tendrá previsiblemente ningún cargo en el nuevo Gobierno
de Merkel, en el que al Partido Socialdemócrata (SPD) le corresponderán seis
ministerios, entre ellos Finanzas y Trabajo, además del de jefe de la diplomacia
alemana.
"En casa todos se alegran de que haya sido así", prosigue Gabriel
ante ese grupo mediático, para añadir que su hija Marie le ha dicho que no esté
triste, que así tendrá más tiempo para ellos, lo que "es mejor que hacerlo con
el hombre con pelos en la cara", en alusión a la barba de Schulz.
Gabriel
pasó a ocupar Exteriores hace aproximadamente un año, después de haber sido
ministro de Medioambiente en la primera legislatura de Merkel y de Economía en
los primeros tres años de la segunda.
Hasta principios del año pasado era
asimismo líder del SPD, pero cedió ese puesto y el de candidato al partido a la
Cancillería a Schulz, por considerarse entonces que éste tenía mejores opciones
para imponerse frente a Merkel en las urnas.
La tormenta política se produce
cuando el SPD pretendía reforzarse en busca del sí de su militancia al pacto de
gobierno alcanzado, de lo que depende que Merkel acceda a un cuarto mandato.
El propio Schulz anunció el pasado miércoles que dejará la presidencia del
partido una vez realizada la consulta entre los 463.000 afiliados y designó para
su sucesión a la jefa de su grupo parlamentario, Andrea Nahles.
Nahles, de
47 años, exlíder de las juventudes del SPD -los Jusos- y exrepresentante de su
ala izquierdista, está mucho más arraigada entre las bases que Schulz, cuya
carrera política discurrió durante 25 años entre Bruselas y Estrasburgo, hasta
que asumió el liderazgo del partido.
En el último congreso del SPD en Bonn,
donde se dio luz verde al preacuerdo de coalición por un ajustado 56 % de los
votos, Nahles tuvo una vibrante intervención a favor del sí en un momento álgido
de los debates, mientras que Schulz resultó poco convincente.
La principal
baza del aún líder socialdemócrata para reclamar para sí el cargo de Exteriores
es su apuesta personal por la línea del presidente francés, Emmanuel Macron, y
su plan para relanzar la UE y el eje franco-alemán.
Sin embargo, su
credibilidad está dañada, ya que desde que se puso al frente del SPD no ha
logrado ninguno de sus objetivos: primero hundió al partido en su mínimo
histórico en unas generales -20,5 %- y luego dio marcha atrás en su rechazo
tajante a otra gran coalición o a ocupar un puesto bajo Merkel.
Schulz ha
traspasado ahora las riendas del partido a Nahles, quien ejerce de presidenta
"de facto", con la misión inmediata de lograr el sí de las bases en una consulta
de final impreciso cuyos resultados, que son vinculantes, se conocerán el 4 de
marzo.
El actual líder de los "Jusos", Kevin Kühnert, ha lanzado una intensa
campaña pidiendo el no a otra gran coalición y se estima que la consulta puede
decidirse por un estrecho margen.
Desde principios de año se han afiliado al
SPD casi 25.000 nuevos militantes, pese a que el partido está en persistente en
los sondeos.
Ello se atribuye al interés del ciudadano por decidir sobre el
futuro gobierno o incluso a la llamada del "Juso" Kühnert de ingresar para
bloquearlo. EFE
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