El SPD se refuerza en busca del sí de las bases
Gemma Casadevall
Gemma Casadevall
Berlín, 8 feb (EFE).- El Partido Socialdemócrata (SPD) alemán trata de
reforzarse con el relevo en su jefatura a favor de Andrea Nahles, en busca del
sí de sus bases al pacto de Gobierno con Angela Merkel, del que depende el
cuarto mandato de la canciller y la credibilidad de la formación política
Nahles -de 47 años, exlíder de las juventudes del SPD -los Jusos- y antigua
representante de su ala izquierdista- tiene el doble cometido de dar
credibilidad al compromiso de renovación del partido más antiguo de Alemania y
de dirigir la campaña a favor del sí en la consulta entre sus 463.000
militantes.
Oficialmente, el jefe de la formación sigue siendo Martin
Schulz, pero su anuncio, ayer, de que se retirará del cargo para asumir el de
ministro de Exteriores de Merkel y la designación de Nahles como su sucesora la
han convertido en líder de "facto" del partido.
A la jefa del grupo
socialdemócrata en el Bundestag (Parlamento federal) y ministra de Trabajo en el
anterior Gobierno de la canciller se le reconoce mayor anclaje entre las bases
del partido, más vigor y capacidad de convicción que a Schulz.
De ella fue
el discurso más vibrante del pasado congreso del SPD, en Bonn, donde el sí al
preacuerdo de coalición se impuso por un 56 por ciento, y de ella se espera que
neutralice la campaña por el no de las corrientes internas del partido, de las
que los "Jusos" son el principal altavoz.
El papel futuro de Schulz en la
fuerza política es incierto, ya que desde que asumió sus riendas, hace menos de
un año, no ha logrado ninguno de sus objetivos, además de haber hundido al SPD
en el mínimo histórico del 20,5 % cosechado en los últimos comicios generales.
Con ello aceleró la erosión de una formación en caída constante de
electorado desde hace una década y media, lo que no ha logrado revertir ninguno
de los sucesivos relevos en su jefatura, ocho desde 1998.
A ello se suma
ahora el problema de credibilidad del designado ministro de Exteriores, que
rechazó categóricamente la reedición de una gran coalición y la opción de estar
en un Gobierno bajo Merkel y a quien ahora se ve ansioso por ser su jefe de la
diplomacia.
La titularidad de los ministerios aún no está oficialmente
cerrada, pero parece claro que el perdedor, dentro del SPD, será el actual
titular de Exteriores, Sigmar Gabriel, quien hace un año dejó la jefatura del
SPD para ceder a Schulz el puesto de candidato a la Cancillería.
Gabriel es
ahora uno de los políticos mejor valorados del país, muy por encima de Schulz,
pero en cambio parece que no tendrá un puesto en el equipo de Merkel, de quien
ha sido sucesivamente ministro de Medioambiente, de Economía y finalmente de
Exteriores.
Por su parte, Nahles tiene la misión inmediata de lograr el sí
de las bases en una consulta de final impreciso cuyos resultados, que son
vinculantes, se conocerán el 4 de marzo.
A su favor en la campaña por el sí
al pacto de Gobierno juegan las concesiones hechas por el bloque conservador de
la canciller al SPD, entre ellas la adjudicación al partido de Schulz de tres
ministerios de gran peso -Finanzas y Trabajo, además de Exteriores- del total de
seis que les corresponderán.
El puesto de Finanzas será previsiblemente para
Olaf Scholz, un político con un largo recorrido dentro del SPD y cercano a las
bases, lo que teóricamente debe reforzar la misión de Nahles.
Por el lado
conservador, la decisión de Merkel de dejar Finanzas en manos socialdemócratas
ha generado fuertes críticas, con calificativos que van de "un error político" a
titulares como el del popular diario "Bild", según el cual la canciller ha
"regalado" el Gobierno al SPD.
Finanzas estuvo durante las dos legislaturas
pasadas en manos de Wolfgang Schäuble, de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de
Merkel y defensor, como la canciller, de la línea de la austeridad.
Cuando
Schäuble viajaba a Europa "siempre se podía confiar en que negociaba en interés
de los alemanes y en que no habría concesiones sin contrapartidas", apuntó a la
televisión pública Christian von Stetten, de la CDU y representante en el
Bundestag del grupo que defiende los intereses de las pymes y empresas
familiares.
A su juicio, Scholz, es "un socio negociador en el que se puede
confiar", pero "en última instancia es crucial quién tiene en su mano los hilos
del Ministerio y en qué entorno político se mueve".EFE gc/nl