domingo, 14 de octubre de 2018

Bajo el crucifijo


Baviera vota en unas regionales proyectadas hacia Berlín

Gemma Casadevall



Múnich (Alemania), 14 oct (EFE).- Las urnas de Baviera quedaron abiertas hoy a las 06.00 GMT para unas elecciones regionales muy relevantes a nivel nacional, en que se pronostica una caída de votos para los aliados de la canciller alemana, Angela Merkel, y un fuerte ascenso de los Verdes.
Bajo un sol radiante, con el tráfico algo dificultado en parte de Múnich por coincidir la jornada electoral con un maratón, los ciudadanos empezaron a acudir a las urnas para unos comicios a los que se da una dimensión que excede a lo regional.
El primer ministro del "Land", Markus Söder, de la Unión Socialcristiana (CSU) bávara, depositó su voto en Nuremberg, donde tiene su distrito, entre decenas de cámaras e insistiendo en su llamada a votar "por la estabilidad" de Baviera.
A su partido, hermanado con la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, se le pronostican de un 33 a un 35 % de apoyo, con lo que perderá la mayoría absoluta que ha tenido de forma casi ininterrumpida desde 1962 en el "Land", con 9,5 millones de electores.
Al Partido Socialdemócrata (SPD), socio en la coalición de la canciller, se le prevé un 12 % de los votos, otro mínimo histórico, y además supondrá que sea rebasado por los Verdes, que podrían verse catapultados a la segunda posición con un 19 %.
Se estima que la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) entrará en la cámara regional con un 10 % de apoyo, el mismo porcentaje que se da a los Electores Libres -escisión de la CSU con amplio arraigo a escala municipal en Baviera-, mientras que el Partido Liberal (FDP) quedaría en un 5,5 %.
De acertar los sondeos, lo que se verá tras el cierre de los locales a las 16.00 GMT, la CSU quedará abocada a buscar alianzas y, salvo sorpresas, no parece que vaya a tener suficiente con el FDP, partido con el que gobernó entre 2008 y 2013.
Será una fuerte sacudida en el espectro político bávaro, tanto porque acentuará la persistente erosión de los grandes partidos como por la fragmentación del voto hacia formaciones minoritarias.
Los resultados en Baviera, el "Land" más próspero y tradicionalista del país, sacudirán previsiblemente a la gran coalición de Merkel, que se selló en marzo tras un trabajoso proceso negociador.
La alianza ha estado lastrada por crisis y amenazas de rupturas, principalmente por parte del líder de la CSU y ministro del Interior, Horst Seehofer, quien profesa una manifiesta antipatía hacia Merkel y, a escala bávara, hacia el primer ministro Söder.
"Mi voto es responsable, hacia mí y hacia mis acompañantes. Baviera, además de rica y hermosa, es solidaria y verde, como sus praderas", comentó a Efe el padre Peter, rodeado de un grupo de togoleses, a la salida del convento de Santa Ana, en el corazón de Múnich, tras la misa semanal para la comunidad francófona.
"Baviera debe seguir siendo Baviera", opinaba Martin Siebert, tras depositar su voto en la plaza del mismo nombre, para quien esas esencias solo pueden representarlas la CSU o los Electores Libres, no "un partido fake" como es, en su opinión, AfD.
"Votar a los bienintencionados verdes y demás voluntariosos cooperantes con los refugiados es entregar nuestro país a la islamización", aseguraba un votante declarado de la ultraderecha, sin revelar su nombre, en el barrio periférico de Neuperlach.
La cuota de desempleo en Neuperlach se sitúa en el 5,3 % -el doble que la media bávara- y dos de cada tres habitantes es de origen extranjero, en su gran mayoría inmigrantes de segunda o tercera generación.
Hacia las 10.00 GMT, un 35 % de los muniqueses habían depositado ya su voto, un índice de participación algo superior al 33,3 % de 2013.
Según estimaciones de la televisión pública ZDF, hay un alto porcentaje de ciudadanos que hasta ayer no habían definido su voto y que podrían hacerlo camino ya de la urna. EFE gc





Baviera da otro golpe a los aliados de Merkel y relanza a los Verdes

Gemma Casadevall

Múnich (Alemania), 14 oct (EFE).- El electorado de Baviera dio hoy otro golpe a los aliados de la canciller alemana, Angela Merkel, al apear de la mayoría absoluta a la Unión Socialcristiana (CSU) y hundir a los socialdemócratas en un resultado catastrófico, mientras relanzó a los Verdes al segundo lugar en ese tradicionalista "Land". 
Según las proyecciones difundidas por la televisión pública ZDF a las 19.30 GMT, la CSU, partido hermanado a la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, obtuvo un 37,3 % de apoyo, diez puntos menos que en las regionales de 2013 y sus peores resultados desde 1954. 
Los Verdes lograron un 17,8 %, casi diez puntos por encima que en las anteriores regionales y el mejor resultado de la historia en ese tradicionalista "Land" para la formación ecologista, que se convertiría así en candidato preferente a ser el socio que precisa la CSU, pese a las diferencias que separan a ambos partidos. 
En tercera posición quedaron los llamados Electores Libres -una escisión derechista de la CSU con fuerte arraigo a escala municipal en Baviera-, con un 11,5 %, mientras que la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) obtuvo un 10,6 %. 
Especialmente dramática es la posición del Partido Socialdemócrata (SPD), hasta ahora segunda fuerza en el "Land" e integrante de la coalición de Merkel en Berlín, que se hundió en el 9,6 %, su récord a la baja, tanto a escala regional como nacional. 
Completará la cámara regional el Partido Liberal (FDP), única formación con experiencia como coaligada del CSU, ya que formó gobierno con los conservadores entre 2008 y 2013, pero que por sí solo no podrá dar la mayoría que precisa, ya que se habría quedado en un 5 % de apoyo. 
Los vencedores morales de las elecciones fueron los Verdes, no solo por su segunda posición, sino también porque ello se produce cuando los sondeos en intención de voto a escala nacional los disparan también por encima del SPD. 
La formación ecologista tendrá una nueva oportunidad para consolidar su avance dentro de quince días, en los comicios regionales de Hesse -el estado de Fráncfort, la capital financiera del país-, donde son ya socios minoritarios en la coalición regional que lidera la CDU. 
La ultraderecha se habría quedado algo por debajo de la media nacional alcanzada en las generales de 2017 -un 12,6 %-, en un "Land" donde el voto derechista se reparte entre varias formaciones consolidadas, como la CSU y los Electores Libres. 
Pero con los escaños logrados hoy significa que tiene ya representación parlamentaria en 15 de los 16 "Länder" de Alemania, a los que previsiblemente se sumarán los de Hesse. 
Al margen de la sacudida a escala de Baviera, los resultados son un golpe para la gran coalición entre CDU/CSU y SPD que lidera Merkel, que se selló en marzo tras un trabajoso proceso negociador y cuya gestión de Gobierno ha estado lastrada por sucesivas crisis. 
El principal motor de los disensos ha sido el líder de la CSU y ministro del Interior, Horst Seehofer, quien profesa una manifiesta antipatía hacia Merkel y ha amenazado repetidamente con romper la coalición entre exigencias de dar un giro derechista a su política. 
Los disensos se extienden asimismo dentro de la CSU, por la asimismo conocida rivalidad interna entre el líder del partido y el primer ministro del "Land", Markus Söder, en el cargo desde principios de año con el paso de Seehofer a Berlín. 
En una primera reacción ante su militancia, Söder admitió que los resultados eran malos para su formación, para añadir que su propósito ahora es lograr "un gobierno estable", lo que implica negociar una alianza para la que, hasta ahora, su partido solo ha descartado a la ultraderecha. 
El rostro inequívoco de la derrota lo ofreció, desde Berlín, la líder del SPD, Andrea Nahles, quien en una breve comparecencia reconoció la dramática derrota de su partido, que atribuyó a no haber sabido separar la elección bávara de la mala imagen de la gran coalición alemana. 
A las primeras reacciones de Baviera, tras la jornada electoral, seguirán mañana las reuniones de las cúpulas de los partidos y declaraciones posteriores, entre ellas las de Merkel. EFE gc/jam/psh