Baviera, una prueba de resistencia para los aliados de Merkel
Gemma Casadevall
Múnich (Alemania), 13 oct (EFE).- Los partidos de Baviera apuran hoy las últimas horas de la campaña para los comicios regionales de mañana en ese "Land", considerados una prueba de resistencia para la gran coalición de la canciller alemana, Angela Merkel.
Unos 9,5 millones de electores están convocados a las urnas para unos comicios en que se prevé que la conservadora Unión Socialcristiana bávara (CSU) perderá la mayoría absoluta y que el Partido Socialdemócrata (SPD), segunda fuerza del "Land", se verá rebasado por los Verdes.
Son unos comicios de alto riesgo para el Gobierno de Merkel pese a que su Unión Cristianodemócrata (CDU) no concurre directamente a ellos, de acuerdo a la regla vigente entre el partido de la canciller y su hermanada CSU de no competir entre sí en las urnas.
Al partido bávaro, fuerza dominante en este próspero estado federado desde los años 60, los sondeos de las televisiones públicas ARD y ZDF le pronostican entre un 33 y un 35 % de apoyo, lo que será un duro golpe para una formación acostumbrada a las mayorías absolutas.
Al SPD, socio en la gran coalición de Merkel, se le prevé un 12 % y quedaría así relegado a la tercera posición tras los Verdes, a los que se vaticina 19 %, un récord absoluto para esa formación en el "Land" más tradicionalista de Alemania.
Se estima que la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) entrará en la cámara regional con un 10 % de apoyo, el mismo porcentaje que se da a los Electores Libres -escisión de la CSU-, mientras que el Partido Liberal (FDP) quedaría en un 5,5 %.
La CSU quedará abocada a buscar alianzas y, salvo sorpresas, no parece que vaya a tener suficiente con el FDP, partido con el que gobernó entre 2008 y 2013, único periodo desde 1962 en que los conservadores bávaros no lo hicieron en solitario.
Al margen de la esperada sacudida política en el organigrama bávaro, se espera que los comicios del domingo desencadenen algún sismo a escala nacional pues la gran coalición entre la CDU/CSU y el SPD se selló en marzo tras un trabajoso proceso negociador y desde entonces ha estado salpicada por las amenazas de ruptura.
El principal motor de los disensos ha sido el líder de la CSU y ministro del Interior, Horst Seehofer, de quien es pública su antipatía personal hacia Merkel, a la que además reprocha haber dejado entrar a los 1,3 millones de refugiados llegados a Alemania desde 2015.
El futuro de Seehofer es incierto, como ministro de Merkel y como líder de la CSU, ya que a las complejas relaciones con la canciller se suma su igualmente pública rivalidad con Markus Söder, actual primer ministro de Baviera y cabeza de lista del partido el domingo.
Los Verdes, por contra, se preparan a disfrutar del auge que les dibujan los sondeos, tanto ante los comicios bávaros como en cuanto a intención de voto a escala nacional y de cara a las siguientes regionales, en dos semanas, en el "Land" de Hesse.
Al bullicioso acto de campaña de la CSU del viernes, en una cervecería de Múnich, con Seehofer proclamando que Baviera es "el paraíso" -en contraposición a su hostilidad por Berlín-, siguieron hoy actos en formato reducido, con Söder buscando al elector en Nuremberg, su distrito electoral.
El mismo esquema siguió la candidata socialdemócrata, Natascha Kohnen, a quien el viernes acompañó en su mitin central la líder del SPD a escala federal, Andrea Nahles, pero que hoy fue en busca del votante indeciso en solitario.
Los candidato de los Verdes, Katharina Schulze y Ludwig Hartmann, se multiplicaron por varios puntos de Baviera, tras haber recibido el viernes a la plana mayor de su partido y el apoyo del primer ministro del vecino "Land" de Baden-Württemberg, Winfried Kretschmann, quien gobierna con la CDU como socio menor.
La ultraderechista AfD, que a diferencia de los ecologistas no tiene líderes mediáticos a escala bávara, siguió en campaña con puestos de información en zonas peatonales, después de que la líder en el Bundestag (cámara baja), Alice Weidel, hubiera reunido el viernes a un par de centenares de seguidores en la ciudad de Amberg.
Según estimaciones de la televisión pública ZDF, hay un 40 % de ciudadanos que aún no han definido su voto. En Baviera, como en el resto de Alemania, no hay día de reflexión, por lo que la campaña no se cierra hasta la misma jornada electoral, este domingo. EFE
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El positivismo verde y el negativismo ultra desgastan a la CSU bávara
Gemma Casadevall
Múnich/Rosenheim (Alemania), 13 oct (EFE).- Según todos los sondeos, las elecciones regionales de Baviera de mañana pondrán fin al dominio absoluto de la Unión Socialcristiana (CSU) en ese estado federado alemán, situación a la que habrán contribuido dos formaciones antagónicas: los Verdes y la ultraderecha.
La baza de la formación ecologista son las consignas impregnadas de positivismo -"Corazón, en lugar de odio", "Coraje, en lugar de miedo"- y los rostros jóvenes y sonrientes de Ludwig Hartmann y Katharina Schulze, sus dos cabeza de lista en estos comicios.
La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), en cambio, llena sus carteles de advertencias al elector: "Pongamos fin al caos del asilo" o "Detengamos la islamización", son los mensajes de esa formación, la actual tercera fuerza del Bundestag (cámara baja).
Los sondeos pronostican que la CSU perderá su tradicional dominio sobre el "Land" y que caerá a un 33 % o 35 % -frente al 47 % de 2013-, mientras que los Verdes se alzarán con un récord histórico para esa formación, con un 19 %, y el AfD obtendrá un 10 %.
Uno de cada cuatro de esos votantes decepcionados y perdidos por los conservadores bávaros se irá a los ecologistas, según un análisis del diario muniqués "Merkur", otro lo hará a la AfD y los restantes se inclinarán por otras formaciones no definidas.
"Tome esta manzana. Fresca, de cultivo biológico y hermosa, como lo es Baviera", ofrece al paseante Martin Both, candidato ecologista de Rosenheim, desde el puesto de información del partido en la zona peatonal de esa ciudad de 60.000 habitantes, al sur de Múnich.
A pocos metros, una voluntaria de AfD, se toma una pausa en su tarea de atraer al potencial elector para increpar a alguien que toma una foto del puesto, con el argumento de que "está prohibido".
"Somos víctimas del acoso mediático, aprovechan cualquier gesto para desacreditarnos", añade en dirección a una votante del partido, que lamenta la "campaña sucia" dirigida anoche desde la televisión pública contra su candidato en Rosenheim, Andreas Winhardt.
El programa al que se refiere es "Heute show", una parodia del informativo de la segunda cadena, ZDF, que recogía varias frases de Winhardt en un mitin, ante la líder del partido en el Bundestag (cámara baja), Alice Weidel, hoy en la vecina ciudad de Erding.
Winhardt mostraba ahí su "preocupación" ante el "alto número de africanos infectados de sida" llegados a Alemania y se preguntaba si como ciudadano no tiene derecho a saber "si el vecino negrata que me besa o me tose encima está o no enfermo".
"El 14 de octubre tenemos la oportunidad de jubilar a (Angela) Merkel y de dejar que se hundan en el Mediterráneo los barcos de rescate de refugiados", añadía Windhart.
"Heute show" no solo mostró esas frases del candidato ultraderechista, sino que parodió a la pareja estelar de los Verdes, Hartmann y Schulze, convertidos por sus guionistas en androides programados para sonreír pero vacíos de contenido.
"Queremos transmitir ilusión y no pánico", aseguraba Hartmann el día anterior, en otra ciudad bávara, acompañado del exlíder de los Verdes Cem Özdemir, el primer hijo de inmigrantes turcos que accedió al Bundestag, en 1994.
Hartmann y su correligionaria Schulze han recorrido toda Baviera, entre mítines con aires de Oktoberfest similares a los de la CSU.
Han disparado sus expectativas a fuerza de positivismo, pero también alertas sobre el escándalo de la manipulación de las emisiones de motores diesel o sobre el cambio climático, tras un verano inusualmente tórrido y prolongado que ha secado Baviera.
La AfD aspira a ser segunda fuerza en ciudades como Deggendorf o Bamberg, donde el gobierno bávaro colocó dos de los siete "Ankerzenter", centros destinados a agilizar las expulsiones de los refugiados que vieron rechazadas sus petición asilo y que deben permanecer ahí hasta que se ejecute esa orden.
"Mañana tenemos la oportunidad de acabar con el dominio absoluto de la CSU y de impedir que sea relevado sea un horror aún mayor, una alianza con los Verdes", dice Weidel desde un restaurante de Taufkirchen, una minúscula población del distrito de Erding. EFE gc/jmc