lunes, 31 de diciembre de 2018

Cerrando 2018 (II)

Clima tòxic al Bundestag

sábado, 29 de diciembre de 2018

Cerrando 2018

La ultraderecha alemana, ante un año decisivo para refrozarse en el este

Gemma Casadevall

Berlín, 29 dic (EFE).- La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) cierra este 2018 algo debilitada por los escándalos de donaciones irregulares, pero determinada a reforzarse a lo largo del próximo año en el este del país, abanderada por su ala más radical. 
Hasta un millón de euros piensa destinar la formación a sus campañas electorales para los comicios que se celebrarán en Sajonia, Turingia y Brandeburgo, tres "Länder" del antiguo territorio comunista considerados propicios para el llamado voto de protesta. 
La dirección federal ha aprobado esas partidas, informa hoy el semanario "Der Spiegel", donde se recuerda la delicada posición de la AfD especialmente en Turingia, cuyo líder, Björn Höcke, defiende posiciones temerariamente cercanas al neonazismo. 

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Höcke acumula un amplio historial de declaraciones que han levantado ampollas en el país, como cuando llegó a cuestionar que Alemania deba tener en su capital "un monumento de la vergüenza", en alusión al memorial por las víctimas del Holocausto. 
Posiciones como ésta le han colocado en el objetivo no solo de la Justicia, sino también del servicio de espionaje de Interior, además de haber afrontado procesos de expulsión del partido, finalmente archivados. 
Desde la dirección de la AfD se le acaba siempre "disculpando" y su presidente y jefe del grupo parlamentario en el Bundestag (cámara baja), Alexander Gauland, le ha respaldado una y otra vez, a pesar de que internamente se le considera un peligro para la cohesión del partido. 
Turingia es el único "Land" del país cuyo gobierno regional está liderado por La Izquierda, en tripartito con el Partido Socialdemócrata (SPD) y los Verdes. 
Los sondeos sitúan a la AfD empatada con la formación izquierdista en un 22 %, un punto por debajo de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido de la canciller Ángela Merkel. 
En Brandeburgo, ahora gobernado por el SPD con la Izquierda como socio menor, se pronostica en pulso por la primera posición entre la AfD y los socialdemócratas. 
En Sajonia, con una alianza entre la CDU, el SPD y los Verdes, se prevé que la AfD quede en segunda posición, aventajada solo por los conservadores de la canciller. 
Las tres regionales se celebrarán entre septiembre y octubre, en la segunda mitad de un año electoral alemán que habrá empezado con las elecciones europeas del próximo mayo, primera prueba para la CDU bajo el liderazgo de Annegret Kramp-Karrenbauer, sucesora de Merkel. 
No se prevé ahí un gran descalabro para los conservadores, pero sí para sus socios en la gran coalición de Berlín, el SPD, que previsiblemente quedará por debajo de los Verdes, partido en alza. 
La formación ecologista es la fuerza emergente del panorama alemán desde hace unos meses, quedaron en segunda posición en los últimos comicios regionales de Baviera y Hesse del pasado octubre y todo apunta a que a escala nacional seguirán rebasando claramente al SPD. 
Pero en el este los Verdes siguen sin triunfar, mientras que la AfD ha logrado en esa mitad del país sus mejores resultados electorales, con el récord del 24,2 % obtenido en las regionales de Sajonia-Anhalt de 2016. 
Los sucesivos altercados y provocaciones protagonizados por la AfD en el Bundestag, donde tiene rango de líder de la oposición y, por tanto el primer turno de réplica, no parecen haber hecho mella entre su electorado de esos "Länder". 
Tampoco el escándalo por las donaciones ingresadas irregularmente en la contabilidad del partido por Alice Weidel, líder junto a Gauland de su grupo parlamentario. 
Sobre Weidel pesan las investigaciones abiertas como presunta responsable del ingreso de 300.000 euros, que supuestamente destinó a la campaña para las generales de 2017, los comicios que dieron a la AfD un 12,6 % y la convirtieron en la primera fuerza ultraderechista en el Bundestag desde los años 50. EFE gc/jam

viernes, 28 de diciembre de 2018

Un hermoso, maldito día en Méribel

Schumacher, cinco años de misterio en torno al ídolo más presente

Gemma Casadevall

Berlín, 28 dic (EFE).- El misterio envuelve al heptacampeón de Fórmula Uno Michael Schumacher, cinco años después del grave accidente de esquí y aún muy presente en los medios, pese a no haber trascendido ni una foto del ídolo alemán desde ese trágico día. 
Los indicios de revelaciones o noticias sobre su estado se suceden desde hace semanas, ante la proximidad del aniversario del día en que su vida dio un vuelco, con la caída sufrida en los Alpes franceses, y ante su 50 cumpleaños, el próximo 3 de enero. 
El sensacionalista "Bild", el diario más leído de Europa, recreó en su edición de hoy lo que se conoce de lo ocurrido ese 29 de diciembre de 2013, en que Schumacher se estrelló mientras descendía a 20 kms. por hora por una pista de la estación invernal de Méribel. 
Afirma el rotativo que su esposa, Corinna, conserva el vídeo grabado con la cámara que llevaba incorporado su marido en su casco cuando se produjo el choque, poco antes de las 11.00 de la mañana. 

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Detalla a continuación cómo fue transportado desde ese lugar a la clínica de Grenoble, las dramáticas horas y días siguientes en que se temió por su vida y los cinco meses en que quedó en coma. 
Esa fue su situación hasta que el 16 de junio de 2014 su familia comunicó que había salido del coma y que seguiría siendo atendido en una clínica de Lausana (Suiza), el lugar en el que permaneció hasta que el 9 de septiembre siguiente se le trasladó a su chalet de Gland, en el cantón de Vauz. 
La villa familiar se convirtió en una especie de clínica de rehabilitación privada, equipada con todo lo necesario para atenderle. Así ha seguido, hasta donde se sabe, el hombre que más títulos mundiales ganó en la historia de la Fórmula Uno. 
Su manager, Sabine Kehm, y su esposa Corinna se han comportado en este tiempo como un férreo equipo que le han preservado de indiscreciones y administrado sus cuentas oficiales las redes sociales en que se evocan sus éxitos o cuelgan fotos nostálgicas. 
Las dos mujeres son el hilo transmisor de las informaciones autorizadas y hasta ahora han guardado con celo el secreto sobre el estado del ídolo, algo que en los días y hasta semanas siguientes al accidente no fue fácil, con la clínica de Grenoble bajo el acoso mediático de decenas de equipos de todo el mundo. 
La situación de Schumacher es "asunto privado", suelen responder cuando se filtra al exterior alguna noticia o supuesta noticia sobre un ídolo que, sobre todo para sus compatriotas alemanes, representa la fortaleza, incluso ahora que poco se sabe en realidad de él. 
Corinna, la mujer con la que se casó el piloto la 1995, es un figura pública que sigue los progresos de sus dos hijos, Mick y Gina Maria, de 19 y 21 años, respectivamente. 
A Mick Schumacher, dos veces subcampeón de Fórmula 4, campeón de Europa en Fórmula 3 y el próximo año en Fórmula 2, se le asigna el papel de continuador de su padre -y las imágenes de su amplia sonrisa, tras cualquier competición, abundan en ello-. A Gina-Maria, decantada hacia la equitación, se le concede cierta tranquilidad. 
La progresión de Mick en los circuitos ha convertido a sus compañeros o amigos en "fuente" periodística para medios ansiosos de testimonios sobre cómo sobrelleva la familia la situación. 
Recientemente, la revista femenina "Bunte" convirtió en gran noticia unas declaraciones del arzobispo Georg Gänswein sobre el estado de salud de Schumacher, aunque eran referidas a una visita efectuada al chalet familiar en el verano de 2016. 
Tras vez para calmar un poco tanto interés mediático, los Schumacher difundieron el pasado noviembre una entrevista inédita, armada con preguntas de los aficionados y realizada poco antes del accidente. 
El popular "Bild" ha invitado a sus lectores a enviar a la redacción fotos o recuerdos personales relacionados con el expiloto, que difundirá el 3 de enero, a modo de regalo para su 50 cumpleaños. 
Para este sábado, aniversario del accidente, el rotativo anuncia un nuevo reportaje en su serie de estos días sobre Schumacher, bajo el premeditadamente enigmático título de "El largo camino de regreso de Schumi". EFE gc/jag

sábado, 22 de diciembre de 2018

La Stunde Null de Spiegel

Los reportajes "fake" sacuden al periodismo de investigación alemán

Gemma Casadevall

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Berlín, 22 dic (EFE).- El escándalo de los reportajes "fake" (falsos) publicados por "Der Spiegel" sacude al semanario político de referencia en Alemania, cuya credibilidad cuestiona no solo el populismo derechista del país, sino también la administración de Donald Trump. 
Los intentos de la revista por esclarecer el "caso Claas Relotius", el periodista al que despidió tras revelarse que inventó reportajes y testimonios, se mezclaron con la queja de la embajada de EE.UU., que le imputa una campaña contra su país y sus ciudadanos. 
"Está claro que hemos sido víctimas de una campaña impulsada institucionalmente", afirmó el embajador estadounidense Richard Grenell, en una carta enviada a la redacción de ese medio, de la que se hace eco hoy el sensacionalista diario "Bild" 
La reacción del diplomático, nombrado el pasado mayo y al que se atribuye cercanía con el populismo derechista, sigue al escándalo por los "fake" publicados por Relotius, de 33 años y premiado en Alemania y en EE.UU. como exponente del periodismo de investigación. 
El semanario, tras despedir a quien fue su autor estrella, ha explicado que todo ocurrió a sus espaldas, hasta que salió a la luz el engaño gracias a otro periodista, el germano-español Juan Moreno. 
Las sospechas sobre Relotius surgieron tras la publicación en noviembre pasado de un reportaje sobre la situación en la frontera entre Estados Unidos y México, en el que también colaboró Moreno, quien comunicó sus dudas sobre lo que ahí se relataba. 
Moreno, diez años mayor que Relotius, siguió la pista de algunos testimonios y trasladó esas revelaciones a sus superiores -en parte, para proteger su propia credibilidad, en tanto que coautor-. 
"Der Spiegel" entonó el "mea culpa" por no haber revisado con el rigor debido esos contenidos y dedica al caso su portada y reportaje principal, con un total de 23 páginas, incluida una entrevista con dos ciudadanos de Minnesota que también detectaron las falsedades. 
El semanario ha establecido una comisión para revisar cada artículo publicado de este autor, que siguen colgados en su archivo online aunque con una advertencia sobre la investigación en curso. 
Estos intentos por explicar la situación no son suficientes para Washington; según su embajador, lo ocurrido "preocupa mucho a Estados Unidos", ya que "algunos de los reportajes" de Relotius "afectan la política y a la población estadounidense". 
Para Grenell, "Der Spiegel" es corresponsable de lo ocurrido, ya que "fuerza" a los reporteros a ofrecer un determinado tipo reportajes "que la dirección les exige". 
El caso de Relotius excede a la credibilidad de ese semanario y alcanza al conjunto de la prensa más seria alemana. 
"Los periodistas deben servir a la verdad, no a su auto prestigio", apunta el diario muniqués "Süddeutsche Zeitung", en cuyo semanario también colaboró Relotius. 
Defender la credibilidad es "una cuestión de supervivencia" para el periodismo, sostiene el rotativo, en relación a un autor que se llevó "un premio tras otro" y aparentemente más dotado para novelar que para transmitir la verdad. 
No se trata de un único "fake", sino que al menos en 14 de los 60 textos publicados en "Der Spiegel" falsificó o manipuló testimonios. 
Aparentemente en busca de la "historia perfecta", atribuía a algunos personajes reales perfiles biográficos inventados y ponía en su boca declaraciones que nunca hicieron. 
Entre los casos que se han ido revelando está una entrevista a la última superviviente de la resistencia contra Adolf Hitler llamada "Rosa Blanca", Traute Lafrenz, en la cual hay pasajes enteros inventados, así como reportajes sobre refugiados sirios. 
La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), la tercera fuerza del Parlamento federal, ha aprovechado la situación para arremeter contra lo que, de por sí, denominaba "prensa mentirosa", en alusión a sus enemigos declarados entre los medios considerados más serios. 
En las redes se han cruzado los mensajes de AfD, sea en alusión a los reportajes sobre el drama migratorio o sobre sus votantes en el este alemán, al que el periodista describió como neonazis y que para la AfD son "ciudadanos preocupados" ante la "invasión migratoria". 
Mientras "Spiegel" afronta la situación, "Bild" afirmó en su edición de hoy que la primera reacción del semanario al destaparse el engaño fue amenazar con el despido a Moreno. EFE gc/agf

viernes, 21 de diciembre de 2018

Bottrop


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Alemania cierra su último pozo minero, entre la tristeza y la razón ecológica

Gemma Casadevall


Berlín, 21 dic (EFE).- Alemania cerró hoy una página de su historia industrial con el cierre del pozo minero de Bottrop, el último que seguía funcionando en la cuenca del Ruhr (oeste), una región que durante siglos explotó su llamado "oro negro", el carbón.
"Terminó un capítulo de nuestra historia", afirmó el primer ministro del "Land" de Renania del Norte-Westfalia, Armin Laschet, en un mensaje a sus conciudadanos, horas antes del que sería, este viernes, el último descenso al pozo de los mineros.
El adiós al carbón quedó sentenciado por el Gobierno federal en 2007 por razones medioambientales y se ha ejecutado progresivamente; casi un 13 % del consumo energético del país depende aún de esa fuente, solo que en lugar de extraerse en la cuenca del Ruhr u otras regiones del este del país se importa.
"Nuestra gente, nuestra región, le debe mucho al carbón. Le debe cientos de miles de puesto de trabajo, bienestar y una fuente de energía que ha hecho fuerte a nuestro país", prosiguió Laschet en su mensaje,
La del carbón es una "historia de éxito", según el jefe del gobierno de ese "Land", de la Unión Cristianodemócrata (CDU), quien ayer había participado en una ceremonia religiosa con su antecesora en el cargo, la socialdemócrata Hannelore Kraft, y rodeados de mineros, algunos de ellos al borde del llanto.
Renania del Norte-Westfalia, con casi 18 millones de habitantes, explotó durante dos siglos esta fuente de energía.
En los años 50, unos 600.000 vecinos de la cuenca del Ruhr trabajaba en la mina, una población laboral que se fue reduciendo hasta quedar, en 2007, unos 33.000 mineros, mientras que ahora seguían en activo los últimos 3.500.
No hubo despidos, sino fórmulas de jubilaciones anticipadas y recolocaciones, pero la región entera se ha resentido del cierre de los pozos de carbón, que además ha coincidido con el desmantelamiento de parte de su industria acerera.
Actualmente el desempleo en la cuenca del Ruhr se sitúa en el 10,4 % -la media del país está en el 4,8 %-, mientras que ciudades como Bottrop o las vecinas Bochum, Oberhausen y Duisburg están entre las más endeudadas del país.
Antes incluso de sellar el gobierno federal -de acuerdo con las autoridades renanas y la industria del sector- el abandono del carbón ya se habían desmantelado muchas de grandes explotaciones..
En las últimas décadas la minería alemana ha subsistido gracias a las subvenciones estatales y se estima que desde 1996 se destinaron 61.000 millones de euros a ayudas al carbón.
Para las organizaciones ecologistas, el cierre de los pozos llega demasiado tarde y los daños por esa demora son incalculables, a lo que se une que siguen activas algunas explotaciones a cielo abierto, también en Renania, más dañinas aún para el medio ambiente.
A ello se une la renta "generacional" que dejará el cierre, ya que en toda la región se seguirá precisando del bombeo de las aguas que se acumulen en su perforado subsuelo, tarea que asumían los consorcios explotadores de la minería y que en el futuro quedará para la administración pública y propietarios privados.
El presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, recibió de manos de un grupo de mineros del turno de la tarde, recién ascendidos de la profundidad y con los rostros ennegrecidos, la última pieza de carbón extraída del pozo Prosper Haniel de Bottrop.
Fue una ceremonia con fuerte carga emotiva y con asistencia del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, presencia que remitía a la fundación, en 1951, de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), el embrión de la Unión Europea (UE).
Fuera de ese acto institucional, que aglutinó a centenares de invitados en el Prosper-Haniel, el cierre del último pozo estará muy presente en estas festividades por toda la región.
A Santa Bárbara, la patrona de la mineros, están consagradas muchas iglesias de la región, lo que ilustra el grado de vinculación, no solo económica, sino también emocional de la población con el sector. EFE gc/fpa

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Firmes

F. de la Vega: "Los crímenes de género son un atentado contra lo público"

Gemma Casadevall


Vilna, 19 dic (EFE).- La presidenta del Consejo de Estado de España, María Teresa Fernández de la Vega, exige que las sociedades democráticas hagan la "inversión" de luchar con sus medios contra la violencia de género, unos crímenes que no deben considerarse como "dramas privados", sino como un "atentado contra lo público". 
En una entrevista a Efe durante su viaje oficial a Lituania, donde visitó el Instituto Europeo para la Igualdad de Género (EIGE), la exvicepresidenta del Gobierno y reconocida luchadora por los derechos de las mujeres insistió en la necesidad de "dar transparencia a estos crímenes". 
"Cuando se producen crímenes se habla del criminal, se habla del asesino, se habla del maltratador, y se dice quién es, cómo lo ha hecho, y se saca no sólo a la víctimas, no solo a las familias de la víctima, sino también al autor", destaca Fernández De la Vega. 
"Hablamos de una lucha contra la criminalidad, una criminalidad que produce un daño inconmensurable, porque acaba no solo con las mujeres, produciendo un dolor tremendo, sino también con los niños, con las familias", recuerda. 
Para poder acabar con este mal, que ha causado solo en España medio centenar de víctimas mortales este año, "hay que luchar con todos los medios que el Estado democrático tiene", asegura De la Vega, desde la capital lituana, donde tiene su sede EIGE. 
"Hay que poner medios para luchar contra esta violencia, desde la educación, desde la publicidad permanente y constante en los medios de comunicación, en las televisiones, todos los días, explicando quién es el maltratador, y por qué ha ocurrido", señala. 
"Hay que hacer rehabilitaciones, hay que poner jueces y servicios sociales, hay que invertir", prosigue. 
Según De la Vega, "es una inversión rentable, una inversión que va en favor de las todavía víctimas, ya que hay que ayudar a las familias y a las mujeres que todavía tienen en su seno esta violencia". 
Para la presidenta del Consejo de Estado, este proceso siempre "acaba con la publicidad, porque la estrategia de la violencia de género siempre ha sido considerar un crimen que se produce en el ámbito de lo privado, de la familia". 
"Es un tema público que pone en cuestión la democracia", advierte la política socialista, de 69 años, una de las artífices de las reformas más progresistas del Gobierno del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011), entonces su vicepresidenta. 
Considera, en ese sentido, un "claro error" el trato que se da en algunas democracias europeas muy avanzadas a estos crímenes, que apenas aparecen en los medios de comunicación por considerarse "dramas privados", pese a sus altísimos porcentajes de violencia machista que sufren las mujeres. 
"Visibilidad, toda", recalcó, frente a la práctica ausencia en los medios públicos de estos temas, como ocurre en países como Suecia o Alemania, pese a que cada dos días muere una mujer en manos de su pareja o expareja, según las estadísticas difundidas este año por el Gobierno federal. 
"En el proceso civilizatorio de la paz solo se gana en el espacio público. Hay que sacar a la luz esos crímenes que no pertenecen al ámbito de lo privado, se producen en lo privado pero pertenecen a un atentado que va en contra de lo público", asevera De la Vega, quien dirige una fundación propia de ayuda a las mujeres en África. 
"Creo que también hay mujeres que están en otros continentes, en un continente que nos es tan próximo como África, donde también merece que trabajemos con ellas", concluye la presidenta del Consejo de Estado, un órgano consultivo de apoyo al Gobierno español. 
Fernández de la Vega está convencida de que, también desde su cargo actual, que ocupa desde el pasado junio, mantendrá tan alto en su agenda la lucha por la igualdad y contra la violencia de género como lo hizo en su etapa de vicepresidenta del Gobierno Zapatero. 
"No podemos bajar la guardia. Es una lucha que me acompaña toda mi vida, porque forma parte también de la defensa de los valores de nuestra sociedad", argumenta Fernández de la Vega, cuya visita al Instituto Europeo para la Igualdad de Género se enmarca en ese compromiso político y personal. EFE 
gc-jk


F. de la Vega trasladó a la UE, vía Lituania, el clamor por la igualdad de género

Gemma Casadevall

Vilna, 19 dic (EFE).- La presidenta del Consejo de Estado, María Teresa Fernández de la Vega, cerró hoy su visita a Lituania con un mensaje claro a favor de la igualdad de género, un clamor lanzado desde el país báltico y extendido al conjunto de la Unión Europea (UE). 
"Sin igualdad no hay democracia. Tenemos que ir eliminando todos los obstáculos que mantiene el patriarcado persistente", afirmó Fernández de la Vega, desde el Instituto Europeo para la Igualdad de Género (EIGE), que tiene su sede en la capital lituana. 
Luchar contra la desigualdad, sea en la representación política o en el ámbito laboral, y combatir "los crímenes contra la mujer", "tan extendidos en sociedades que calificamos de avanzadas" es clave para el progreso y debe ser, añadió, "una señal de identidad europea".
Fernández de la Vega, quien fue presentada ante el equipo de la EIGE por su directora, Virginija Langbakk, como "el mejor regalo de Navidad" para esa entidad europea, había trasladado ya su llamamiento por la "igualdad de derechos de las personas" a la elite política lituana. 
Su visita oficial al país báltico se abrió el martes con una reunión con la presidenta del país, Dalia Grybauskaite, seguida de otra con el jefe del Gobierno, Saulios Skvernelis, mientras que hoy se reunió con el presidente del Parlamento, Viktoras Prackietis, y finalmente con el ministro de Exteriores, Linas Linkevicius. 
En todas esas citas abordó, junto a asuntos bilaterales propios de "dos buenos socios de la UE y la OTAN" -destacó la política española- cuestiones "álgidas para nuestras sociedades europeas" como la violencia de género y la brecha social que dejó la crisis de 2008 en el sur de Europa, pero también en el Báltico. 
Ante la directora del EIGE y su equipo formuló su propuesta de organizar un encuentro o manifiesto a escala de mujeres líderes de la UE, destinada a "avanzar" en la lucha con las desigualdades. 
"Hay que avanzar, porque la situación en Europa, aunque ha mejorado, es aún de mucha desigualdad", afirmó Fernández De la Vega, según la cual esa estrategia entre las líderes del bloque comunitario debe cobrar forma ante los comicios europeos de 2019. 
"Tenemos poco tiempo, pero las mujeres sabemos hacer mucho en poco tiempo", afirmó la política española, para sugerir que la plataforma se concrete "en puntos de actuación" tales como la violencia de género, a favor de la participación política de la mujer y contra las desigualdades en el ámbito laboral. 
Se trata de una propuesta "muy buena", apuntó a Efe la directora de EIGE, quien coincidió con Fernández de la Vega en la necesidad de "movilizar los esfuerzos de las mujeres jóvenes" para mostrar brechas crecientes, como las existentes en el ámbito de las nuevas tecnologías. 
"No tenemos suficiente presencia de la mujer en los partidos y en los parlamentos nacionales, tampoco en el Parlamento Europeo", lamentó Langbakk, para quien "si las decisiones no se toman de acuerdo a las necesidades que identifican las mujeres, nunca habrá democracia, tendremos un déficit de democracia".
Los comicios europeos, que se celebrarán en mayo del próximo año, deben ser la oportunidad para lanzar esa plataforma, indicó De la Vega ante Landbakk, quien destacó los notables avances realizados por España en los últimos años por la igualdad de género. 
La política española aludió a los progresos realizados en el periodo en que ocupó la vicepresidencia del Gobierno, bajo José Luis Rodríguez Zapatero, y a la línea ahora del Ejecutivo de Pedro Sánchez, que se ha marcado el combate contra la violencia de género como "objetivo prioritario" de su gestión. 
Alertó asimismo Fernández de la Vega contra ciertas "trampas" lanzadas desde el ámbito económico y empresarial, que pretenden hacer pasar como "avance" hacia la equiparación favorable a la mujer el fomento de fórmulas de trabajo en precario. 
"No hay que caer en esas trampas", aseveró ante el equipo del EIGE, cuyos informes constatan también graves desigualdades en sectores como la informática o los estudios científicos, donde la presencia de la mujer es mínima. EFE gc-jk

lunes, 17 de diciembre de 2018

Arrinconar o perder



Amb els ultres no s’hi juga



“A la dreta del nos­tre par­tit, no hi pot haver par­tits democràtics i legals.” És una frase atribuïda a Franz Josef Strauss (1915-1988), el patri­arca de la Unió Soci­al­cris­ti­ana de Bavi­era (CSU), amb relació a una estratègia que durant dècades va fun­ci­o­nar en aquest pròsper i tra­di­ci­o­na­lista land ale­many. Els con­ser­va­dors bava­re­sos es van situar política­ment tan a la dreta que qual­se­vol for­mació que intentés anar més enllà que­dava reduïda a la con­dició de par­tit irre­lle­vant o con­dem­nat a la pro­hi­bició. Una estratègia que sovint no ha estat fàcil de fer com­bre­gar amb les posi­ci­ons més cen­tris­tes del seu par­tit germà, la Unió Cris­ti­a­no­demòcrata (CDU). Les rela­ci­ons entre Strauss i un altre gran patri­arca, el de la CDU, Hel­mut Kohl (1939-2017), van ser tan com­ple­xes com les que man­te­nen ara Angela Merkel i Horst See­ho­fer. El com­por­ta­ment de l’actual líder bavarès envers la can­ce­llera sovint sem­bla més propi d’un rival de l’opo­sició que d’un aliat. La CSU, amb See­ho­fer, ha arri­bat a defen­sar posi­ci­ons, sobre­tot en matèria migratòria i enmig de l’arri­bada de refu­gi­ats a Ale­ma­nya, peri­llo­sa­ment sem­blants a les de la ultra­dre­tana Alter­na­tiva per a Ale­ma­nya (AfD). Però sense caure en la temp­tació de dei­xar-se recol·locar en aquesta for­mació a canvi de man­te­nir el poder.
Quan la CSU va per­dre la seva tra­di­ci­o­nal majo­ria abso­luta, en les elec­ci­ons del mes d’octu­bre pas­sat, ningú va dub­tar que es man­tin­dria la pro­mesa de des­car­tar un pacte amb l’AfD. No només perquè hi havia altres opci­ons –els també dre­tans Elec­tors Lliu­res, que van esde­ve­nir poc després els socis que bus­ca­ven, i fins i tot Els Verds, amb els quals es van man­te­nir alguns con­tac­tes–. Ara per ara, i fins que no es demos­tri el con­trari, a Ale­ma­nya el pacte de govern, i fins i tot la col·labo­ració externa, amb qual­se­vol par­tit amb con­no­ta­ci­ons neo­na­zis és un tabú.
Els dre­ta­nit­zats con­ser­va­dors bava­re­sos pot­ser fan la vida impos­si­ble al si de la gran coa­lició de Merkel, però tenen en el seu ADN la frase del patri­arca Strauss, que els impos­si­bi­lita anar més enllà. I, a la resta del país, la CDU defensa també la norma no escrita de man­te­nir política­ment arra­co­nada l’AfD. Així ha estat amb Merkel com a cap del par­tit i així es man­tindrà pre­vi­si­ble­ment amb la seva suc­ces­sora a la pre­sidència, Anne­gret Kramp-Kar­ren­ba­uer (o AKK). L’AfD pres­si­ona, espe­ci­al­ment a l’est del país, on l’any vinent se cele­bren unes quan­tes elec­ci­ons regi­o­nals, amb pronòstics favo­ra­bles per als ultres, que podrien superar el seu rècord a escala regi­o­nal, del 24,8%, a l’estat de Saxònia-Anhalt.
La tàctica de l’arra­co­na­ment polític no ha fre­nat l’empenta dels ultres, si més no a escala regi­o­nal. Però pot ser que, enmig de la pugna suc­cessòria de Merkel i de les pica­ba­ra­lles inter­nes a la gran coa­lició, hagi min­vat el seu pro­ta­go­nisme mediàtic. Durant mesos, l’atenció política s’ha cen­trat en si es tren­cava o no l’eix CDU-CSU –i si s’enfon­sava el govern que tant va cos­tar de nego­ciar a Merkel–. Després, en qui suc­cei­ria la líder del par­tit, AKK o el dretà Fri­e­drich Merz. El cas és que, de l’AfD, només se’n par­lava pels escàndols pun­tu­als d’algun dels seus mem­bres. El nou vot emer­gent, ara mateix, és el d’Els Verds, que ocu­pen la segona posició en intenció de vot, després de la CDU/CSU, amb un 30% i un 20%, res­pec­ti­va­ment. Els seguei­xen els soci­al­demòcra­tes, els socis de Merkel al govern de Berlín, amb un 15%, men­tre que l’AfD va en quart lloc, amb un 13%. Almenys a escala naci­o­nal, els ultres ale­manys no crei­xen, un any després d’haver entrat al Par­la­ment fede­ral (Bun­des­tag), per pri­mer cop des dels anys cin­quanta, i d’haver-se con­ver­tit en líders de l’opo­sició par­la­mentària, com a dany col·late­ral de la gran coa­lició entre els con­ser­va­dors i els soci­al­demòcra­tes.

Resumen de lo publicado


Merkel se puso fecha límite

Gemma Casadevall


Berlín, 17 dic (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, inició este 2018 lo que pretende sea una retirada ordenada, cumplidos ya trece años al frente de la primera potencia europea y debilitada -aunque no derrotada - por sus acrecentados enemigos internos y externos. 
El año había arrancado con una Merkel determinada a lograr un gobierno estable para su cuarto mandato y terminó con la elección como jefa de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido que dirigía desde 2000, de Annegret Kramp-Karrenbauer. 
Con el relevo a favor de la leal AKK -como se denomina a la sucesora- se diluyó el fantasma de un fin abrupto de la legislatura, aunque persisten las dudas sobre si Merkel se mantendrá en el poder hasta las siguientes generales, previstas para 2021. 
El mero anuncio hecho por la canciller, el pasado octubre, de que no optaría a su reelección como jefa del partido y tampoco aspirará a otro mandato como canciller calmó algo las prisas del ala derechista de su bloque conservador. 
A Merkel se la vio desde entonces hasta liberada, concentrada en su papel de líder europea y global, y también más mordaz en el Parlamento (Bundestag), especialmente para arremeter sobre la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). 
Era como si hubiera echado algo del lastre acumulado desde las generales de 2017, en que su bloque conservador y los socialdemócratas quedaron en mínimos históricos, mientras que la ultraderecha accedió por primera vez desde los años 50 al Bundestag. 
Durante todo el primer trimestre del año Merkel tuvo que invertir su conocida tenacidad negociadora en convencer a los socialdemócratas de que no quedaba otra que reeditar su gran coalición de Gobierno.


En marzo logró cerrar el pacto de gobierno para su cuarto mandato como canciller, pero el precio fue alto: tuvo que ceder carteras fuertes a los socialdemócratas -entre ellas, Finanzas-, lo que su ala derechista encajó como una traición. 
Compleja fue, asimismo, su decisión de entregar Interior a Horst Seehofer, líder de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), quien llevaba años mortificando a Merkel por no haber cerrado las fronteras en 2015, cuando Alemania recibió un millón de refugiados. 
A la trabajosa formación de una nueva alianza de Gobierno siguió una sucesión de disensos y amenazas de ruptura de Seehofer, defensor de aplicar unas restricciones al asilo semejantes a las del gobierno de Viena, de componente ultraderechista. 
Las presiones cayeron luego sobre Seehofer, tras pretender éste mantener en su cargo al jefe de los servicios secretos de Interior, Hans Georg Maassen, pese a que había relativizado las "cacerías de extranjeros" por parte de neonazis ocurridas en el este del país. 
Merkel hizo alarde de su característica sangre fría, Seehofer acabó mandando a la jubilación al controvertido y reincidente Maassen y con esta situación se llegó al siguiente golpe: las elecciones regionales en Baviera, primero, y en Hesse, después. 
La CSU de Seehofer perdió en Baviera su tradicional mayoría absoluta; la CDU de Merkel sufrió una fuerte sangría de votos en Hesse, mientras sus socios en este "Land", los Verdes, reforzaban su posición de actual fuerza emergente. 
Al día siguiente de los comicios de Hesse Merkel anunció su retirada, ordenada y por fases: primero, como jefa del partido, en el siguiente congreso de la CDU; luego, como canciller, en fecha indeterminada, aunque su propósito sea terminar el actual mandato. 
El pulso por la sucesión en el partido enfrentó a la centrista AKK y dos derechistas: Friedrich Merz, un exrival interno de Merkel que volvía a la palestra tras años en la retaguardia, y el ministro de Sanidad, Jens Spahn, como renovador generacional. 
Se impuso AKK por un margen mínimo, reflejo de la división interna en que queda el bloque conservador. 
Merkel se despidió de la presidencia de la CDU con un discurso ante sus delegados con mayor carga emocional de lo que suele permitirse, pero también mucho más corto de lo habitual, consciente de que el protagonismo corresponde al nuevo liderazgo. 
En Alemania eran muchos quienes llevaban años vaticinando una pronta "Merkel-Dämmerung" -o crepúsculo de Merkel-, que finalmente se concretó en lo que respecta a la jefatura de la CDU y de acuerdo a la línea de la canciller. 
Queda por ver cuándo se completa la retirada del poder de quien sigue siendo, mientras la revista "Forbes" no diga lo contrario, la mujer más poderosa del mundo. EFE 
gc/jam/jgb

sábado, 8 de diciembre de 2018

Fin de fiesta

La CDU entra en la era AKK en busca de un perfil más conservador

Gemma Casadevall

Hamburgo (Alemania), 8 dic (EFE).- La Unión Cristianodemócrata alemana (CDU) abrió hoy un nuevo capítulo, con la centrista Annegret Kramp-Karrenbauer en la presidencia y en busca de un perfil más conservador para tratar de contener a su corriente más derechista. 
Un día después del relevo en la jefatura a favor de AKK -como se denomina a la nueva líder-, fiel a la línea de la canciller Angela Merkel, el congreso de la CDU eligió para el estratégico cargo de secretario general al líder de la Joven Unión (JU), Paul Ziemiak. 
En su elección se plasmó la división existente en los conservadores alemanes entre el ala derechista y la centrista, que coinciden en el deseo de detener la erosión de electorado en el partidos, pero no en cómo hacerlo.
Ziemiak, de 33 años, al frente de la JU desde 2014 y defensor de devolver al partido un sello más conservador, fue elegido por un 62,8 % de los votos del congreso, que se cierra hoy en Hamburgo, un porcentaje modesto, al no haber otro candidato al puesto. 
"Una presidencia no puede actuar sola, necesita un fuerte equipo", afirmó AKK al proponer ante sus delegados a Ziemiak, una designación considerada como un gesto conciliador hacia el ala del derrotado aspirante a la presidencia, Friedrich Merz. 
AKK, hasta ayer secretaria general de la CDU, fue elegida el viernes nueva líder del partido por casi un 52 % frente al 48 % de su rival derechista Merz. 
El escaso margen entre la vencedora y el derrotado colocó a AKK ante la necesidad de buscar equilibrios, en un congreso en que proliferaron las alertas sobre el avance ultraderechista, en Alemania y en el resto de Europa. 
La fracción derechista de Merz y del tercer aspirante a la jefatura, el ministro de Sanidad Jens Spahn -que quedó descartado en una primera vuelta de votaciones-, pretende frenar el voto a ese espectro ocupando parte de su espacio. 
Los centristas advierten de que la erosión de los grandes partidos se plasma no solo en el trasvase de votos hacia el radicalismo, sino también hacia los emergentes Verdes, que ocupan ahora el segundo lugar en intención de voto, tras los conservadores. 
"La CDU es un partido de tradición centrista. Abandonar ese espacio sería una traición hacia nuestros valores, además de una falsa estrategia", comentó a Efe Angelika Volquartz, delegada del "Land" de Schleswig-Holstein y ferviente partidaria de AKK. 
"Teníamos dos excelentes aspirantes, Merz y Spahn, ambos de nuestro 'Land'. Pero era evidente el peligro de desgarro interno, de haber ganado ellos la jefatura", afirmó su colega Engelbert Rauen, de Renania del Norte-Westfalia. 
La estabilidad de la coalición de Gobierno entre el bloque conservador de Merkel y los socialdemócratas "salió de la zona de peligro inminente" con la leal AKK en la jefatura del partido, a juicio del delegado renano. 
"Tal vez el auténtico legado de Merkel, a quien la suceda en el poder, está por venir. Puede que el próximo gobierno liderado por la CDU tenga a los Verdes como socios. Para que sea posible debemos mantenernos en el centro", declaró a Efe la veterana Rita Süssmuth, presidenta del Bundestag (Parlamento) entre 1988 y 1998. 
Merkel tuvo que resignarse a una gran coalición, tras quedar su bloque conservador y los socialdemócratas bajo mínimos históricos en las generales de 2017 y tras fracasar su intento de formar un tripartito con ecologistas y liberales, como prefería. 
En busca del equilibrio entre sus corrientes, en un partido que durante décadas dominó sin gran dificultad sus mareas internas, el congreso de Hamburgo despidió a Merkel con emoción, sin rupturas y con una victoria moral para la ya expresidenta del partido. 
La moción en defensa del Pacto Mundial para la Migración, impulsada por la cúpula saliente de Merkel, fue aprobada por clara mayoría de los delegados, pese a los recelos del ala derechista. 
Merkel asistirá el próximo lunes en Marrakech (Marruecos) a la sesión de la ONU en que se adoptará formalmente ese Pacto, pese a la decisión de países como Austria, Israel y EEUU de no suscribirlo. EFE 
gc/jam/rml 
(foto)(audio)

Merkel 18, Schäuble 0


Merkel cedeix el timó de la CDU a la seva candidata


viernes, 7 de diciembre de 2018

Planmässig

La CDU de Merkel opta por el continuismo pese al empuje derechista

Gemma Casadevall

Bildergebnis für akk merkel

Hamburgo (Alemania), 7 dic (EFE).- La Unión Cristianodemócrata (CDU) alemana optó hoy por el continuismo y, tras 18 años bajo el liderazgo de la canciller Angela Merkel, entregó la jefatura a su leal secretaria general, Annegret Kramp-Karrenbauer, pese al fuerte empuje del ala derechista del partido. 
AKK, como se denomina a la secretaria general del partido, se impuso por un 51,8 % en el congreso de la CDU de Hamburgo, frente al 48,2 % del representante del ala derechista, Friedrich Merz, y tras haber quedado descartado en una primera vuelta Jens Spahn, asimismo crítico hacia la línea de Merkel. 
El congreso con el que Merkel se despidió de la presidencia de la formación, cuyas riendas asumió con la formación hundida en la oposición y en medio de un escándalo de financiación irregular, dio así un toque de aviso más que audible a la canciller. 
La victoria de la leal AKK facilita el propósito de Merkel de agotar como jefa del Gobierno la legislatura -previsiblemente, en 2021-, pero está claro que la presión de los críticos hacia su línea se hará notar en la gran coalición con los socialdemócratas, de por sí debilitada por sus continuos disensos internos. 
En su presentación ante los delegados, AKK había pedido al partido "coraje" para asumir los desafíos a que se enfrenta, pero aludió también a la necesidad de frenar la caída de electorado de una formación que ha tenido a cinco de los ocho cancilleres de la historia de la República Federal de Alemania (RFA). 
Destacó en ese punto que la fortaleza de la CDU es de gran relevancia "para Alemania y para el conjunto de Europa", mientras que su rival en el pulso por la jefatura aseveró que la CDU es el último "gran partido democristiano" que queda en la UE. 
Merz cosechó ovaciones al abogar por adoptar un perfil más claramente conservador, lo que remite al reproche frecuente en las filas conservadoras que imputa a Merkel haber "socialdemocratizado" a la formación. 
El exjefe del grupo conservador en el Parlamento, que contaba con el apoyo expreso del actual presidente de la cámara federal, Wolfgang Schäuble, llamó asimismo a los suyos a lanzar "una nueva estrategia" para combatir a la ultraderecha y a no ceder terreno tampoco al resto de formaciones, incluidos los Verdes. 
"Hasta ahora, todos los loables intentos para recuperar el electorado perdido en dirección a la ultraderecha han sido en vano", dijo Merz, entre fuertes aplausos, para alertar sobre el avance de los populismos, no solo en Alemania o Europa. 
Merz hizo alarde de su reconocida elocuencia, pero le faltó precisión a la hora de concretar cómo dirigir esa nueva estrategia, mientras que AKK ganó la partida, desde su posición de candidata leal a la canciller. 
Las corrientes derechistas ganan terreno en la CDU, después de esas casi dos décadas de dominio de la línea de Merkel, quien en su último discurso como presidenta lanzó una llamada a la cohesión y defendió la vía centrista para su partido. 
Empezó su discurso la canciller, entre fervientes aplausos, recordando esa "situación muy difícil" en que llegó a la presidencia y aludió así directamente, algo no usual en ella, el escándalo de financiación irregular durante la era Helmut Kohl. 
Costó "superar" esa situación, prosiguió, y el desafío ahora es "mantenerse unidos" y "liderar unidos", siempre desde la vocación centrista que caracteriza a la CDU. 
Fue un discurso mucho más corto de lo habitual -media hora, en lugar de los 90 minutos que suele dedicar en sus informes al partido-, con el que aparentemente dejaba claro que también ella es consciente de que el protagonismo de la jornada correspondía a quien la sucediera. 
En su alusión a las irregularidades financieras de entonces se percibía un mensaje hacia Schäuble -ideólogo de la candidatura derechista Merz-, quien entonces quedó apeado de la presidencia del partido, que le legó por designación directa Kohl, salpicado por el escándalo. 
Schäuble, que bajo el liderazgo de Merkel ha sido un hombre de peso en el partido y en sucesivos gobiernos, parecía creer que había llegado el momento de recuperar la figura y elocuencia de Merz para derechizar de nuevo a la CDU. Aunque sea por la mínima, de momento la elección se ha decantado por la continuidad. EFE gc/jam


Adiós parcial a una líder que dio la vuelta al conservadurismo alemán

Gemma Casadevall

Berlín, 7 dic (EFE).- La canciller de Alemania, Angela Merkel, puso hoy punto final a sus 18 años de liderazgo de la Unión Cristianodemócrata (CDU), un partido identificado durante décadas con los patriarcas Konrad Adenauer y Helmut Kohl y al que despojó de los esquemas del conservadurismo tradicional.
Seis semanas después de anunciar su retirada de la jefatura del partido, y firme en su propósito de seguir como canciller hasta el final de la legislatura -previsiblemente, en 2021- Merkel entregó el relevo a Annegret Kramp-Karrenbauer, representante de la vía continuista al frente del partido.
Está por ver si logra mantener en pie a la coalición entre conservadores y socialdemócratas, marcada por frecuentes disensos internos y sin poder dirigir ya directamente el partido más fuerte de esa alianza.
"Es hora de abrir un nuevo capítulo", afirmó la líder al anunciar que dejaba las riendas de un partido que ha colocado en el poder a cinco de los ocho cancilleres de la República Federal de Alemania (RFA) -Adenauer, Ludwig Erhard, Kurt Georg Kiesinger, Kohl y Merkel-.
Con su decisión de no presentar una nueva candidatura a la Cancillería rompió con la ley no escrita de que un canciller de la RFA no rehuye las urnas, en un país donde no hay límite a la reelección.
No es la primera norma que no siguió Merkel, una líder atípica, quien en 2005 se convirtió en la primera mujer y el primer político crecido en territorio comunista al frente de la Cancillería alemana y que luego ejerció su liderazgo a escala europea y global.
Angela Dorothea Kasner, el nombre con el que vino al mundo en 1954 en Hamburgo, había crecido en una parroquia de pueblo de la ahora extinta República Democrática Alemana (RDA) donde ejercía su padre, un pastor protestante e izquierdista convencido.
Dejó atrás la parroquia de pueblo para estudiar Ciencias Físicas entre Leipzig y Berlín, etapa en la que adquirió el apellido Merkel, debido a un matrimonio fugaz con un compañero de estudios, Ulrich Merkel, con quien se casó a los 23 años.
Poco después conoció a Joachim Sauer -por entonces casado y con dos hijos-, asesor de su tesis doctoral en Física e inmerso como ella en el ámbito científico, con quien convivió unos años hasta casarse, ya en la década de 1990.
Había ejercido como secretaria de propaganda de las juventudes comunistas en la Academia de Ciencias de Berlín, pero poco antes de la caída del muro de Berlín empezó a frecuentar grupos disidentes y en febrero de 1990 ingresó en la Unión Cristianodemócrata (CDU).
Dos años después, tras las primeras elecciones de la Alemania reunificada, el canciller Helmut Kohl convirtió a la que llamaba su "muchachita del este" en ministra de la Mujer y la Juventud, deseoso de incluir en su equipo a talentos de la Alemania oriental.
De esa cartera pasó a la de Medio Ambiente, en 1998 se convirtió en secretaria general de la CDU y un año después de la derrota electoral de Kohl le vino el impulso definitivo, al quedar el patriarca envuelto en el escándalo de la financiación irregular del partido.
Llamó a la CDU a "emanciparse" de Kohl desde el diario conservador "Frankfurter Allgemeine" y tomó sus riendas en 2000, mientras sus barones preferían no mancharse y el exdelfín del patriarca, Wolfgang Schäuble, quedó salpicado por el escándalo.
Empezó a imponerse sobre sus enemigos internos y en 2005 alcanzó la Cancillería, tras vencer en las urnas por la mínima ventaja al animal político teóricamente superior que era el canciller socialdemócrata Gerhard Schröder.
Apuntalada en su sangre fría, sin estridencias ni insultos al contrario, afianzó su dominio en el bloque conservador y derrotó a otros tres rivales socialdemócratas: Frank-Walter Steinmeier, en 2009, Peer Steinbrück, en 2013, y Martin Schulz, en 2017.
Sin hijos propios, a Merkel se la suele apodar la "Mutti" -"mamá"- de la nación, como si hubiera adoptado al conjunto de sus compatriotas, incluida la oposición interna, que le reprochan haber "socialdemocratizado" la CDU, o los ultraderechistas que la persiguen con sus abucheos.
De agotar su cuarta legislatura, habrá igualado el récord de permanencia en el poder en Alemania de Kohl, quien estuvo 16 años en la Cancillería (1982-1998). EFE gc/jam/emm

Casting II


Lent adeu a Merkel


jueves, 6 de diciembre de 2018

Desde la barrera




















El pulso sucesorio de Merkel polariza a los conservadores alemanes

Gemma Casadevall

Hamburgo (Alemania), 6 dic (EFE).- El pulso por la sucesión de la canciller alemana, Angela Merkel, al frente de la Unión Cristianodemócrata (CDU) ha polarizado a los conservadores germanos, acostumbrados a liderazgos fuertes y ahora divididos entre el continuismo y el giro derechista. 
Hoy la jornada previa al congreso federal de la CDU reflejó la división interna reinante, incluso a escala de la cúpula del partido, inmersa en la última sesión preparatoria del plenario de mañana con sus 1.001 delegados, a los que corresponderá elegir a la nueva presidencia. 
Son tres los aspirantes y dos las líneas que representan: la secretaria general, Annegret Kramp-Karrenbauer, leal a la línea de Merkel; y el exjefe del grupo conservador Friedrich Merz; y el ministro de Sanidad, Jens Spahn, estos dos últimos del ala derechista. 
"Wolfgang Schäuble rompió el silencio, así que ahora puedo decir yo que estoy convencido de que con ella tenemos más opciones de cohesionar a la CDU", afirmó hoy el ministro de Economía, Peter Altmaier, quien expresó así su apoyo a AKK, como se conoce a Kramp-Karrenbauer. 
Altmaier, persona de confianza de Merkel, mostró así indirectamente su crítica a Schäuble, otro peso fuerte del partido y ahora presidente del Parlamento alemán, quien dos días antes había juzgado como el mejor candidato al derechista Merz, en declaraciones en el Frankfurter Allgemeine Zeitung, diario de referencia conservador.

AKK y Merz, de 56 y 63 años, respectivamente, llevan media vida en el partido y llegan prácticamente empatados a la votación de mañana, mientras que a Spahn, de 38 años, se le considera sin opciones, por su menor arraigo entre sus estructuras. 
La secretaria general partía como teórica favorita y no está claro si el apoyo explícito de Schäuble a su directo rival la perjudicará, ya que era sobradamente conocido hacia dónde se inclinaban las preferencias del antecesor de Merkel en la presidencia de la CDU. 
Desde que Merz formalizó su aspiración -inmediatamente después de que Merkel anunciara que no optaría a su reelección como presidenta de la CDU, a finales de octubre- se ha asegurado en los medios que el hombre a la sombra de esa candidatura es Schäuble. 
Ambos son aliados políticos y personales, con la diferencia de que Merz se apartó de las estructuras de la CDU al verse arrinconado por Merkel, dos años después de acceder ésta a la presidencia del partido, mientras que Schäuble siguió en la vanguardia política alemana. 
Merz pasó a hacer carrera en grupos de presión empresariales, mientras que Schäuble -quien tuvo que dejar la presidencia de la CDU en 2000 al destaparse un escándalo financiero en el partido bajo la era Helmut Kohl- estuvo en los sucesivos gobiernos de Merkel. 
Una hipotética victoria de Merz en la elección de mañana se contempla en Alemania como una revancha hacia Merkel, que tendrá más difícil lograr su objetivo de agotar la actual legislatura como canciller -previsiblemente, hasta 2021-. 
La coalición de gobierno entre conservadores y socialdemócratas ha estado marcada por los disensos desde que logró formarse -el pasado marzo- y se perfila complejo un reparto armónico de poderes entre Merz y Merkel, al frente del partido y del gobierno, respectivamente. 
Merkel ha tratado de mantenerse neutral durante las seis semanas que ha durado la presentación ante las bases de los tres aspirantes, aunque también es cierto que en Alemania se sabe que su opción es AKK, a la que la propia canciller y jefa del partido designó para la secretaría general. 
La líder alemana ha afirmado reiteradamente que no cree en las designaciones desde arriba, entre otras cosas porque por experiencia propia sabe que éstas fracasan, lo que se ha interpretado como una alusión a como fue su llegada a la jefatura del partido, en 2000, cuando el elegido por Kohl había sido Schäuble. 
La expectación ante la votación de mañana es máxima, ya que de la decisión del congreso de Hamburgo -ciudad donde nació la canciller- dependerá probablemente quién será el próximo candidato a la cancillería del bloque conservador, una vez se retire Merkel. 
Entre los 1.001 delegados -cifra tradicional de representantes de la CDU en todos los congresos federales-, 658 son hombres y 343 mujeres. El "Land" con mayor número de representantes, de acuerdo a su peso demográfico en el país, es Renania del Norte-Westfalia, del que son originarios tanto Spahn como Merz. EFE gc/jam