viernes, 7 de diciembre de 2018

Planmässig

La CDU de Merkel opta por el continuismo pese al empuje derechista

Gemma Casadevall

Bildergebnis für akk merkel

Hamburgo (Alemania), 7 dic (EFE).- La Unión Cristianodemócrata (CDU) alemana optó hoy por el continuismo y, tras 18 años bajo el liderazgo de la canciller Angela Merkel, entregó la jefatura a su leal secretaria general, Annegret Kramp-Karrenbauer, pese al fuerte empuje del ala derechista del partido. 
AKK, como se denomina a la secretaria general del partido, se impuso por un 51,8 % en el congreso de la CDU de Hamburgo, frente al 48,2 % del representante del ala derechista, Friedrich Merz, y tras haber quedado descartado en una primera vuelta Jens Spahn, asimismo crítico hacia la línea de Merkel. 
El congreso con el que Merkel se despidió de la presidencia de la formación, cuyas riendas asumió con la formación hundida en la oposición y en medio de un escándalo de financiación irregular, dio así un toque de aviso más que audible a la canciller. 
La victoria de la leal AKK facilita el propósito de Merkel de agotar como jefa del Gobierno la legislatura -previsiblemente, en 2021-, pero está claro que la presión de los críticos hacia su línea se hará notar en la gran coalición con los socialdemócratas, de por sí debilitada por sus continuos disensos internos. 
En su presentación ante los delegados, AKK había pedido al partido "coraje" para asumir los desafíos a que se enfrenta, pero aludió también a la necesidad de frenar la caída de electorado de una formación que ha tenido a cinco de los ocho cancilleres de la historia de la República Federal de Alemania (RFA). 
Destacó en ese punto que la fortaleza de la CDU es de gran relevancia "para Alemania y para el conjunto de Europa", mientras que su rival en el pulso por la jefatura aseveró que la CDU es el último "gran partido democristiano" que queda en la UE. 
Merz cosechó ovaciones al abogar por adoptar un perfil más claramente conservador, lo que remite al reproche frecuente en las filas conservadoras que imputa a Merkel haber "socialdemocratizado" a la formación. 
El exjefe del grupo conservador en el Parlamento, que contaba con el apoyo expreso del actual presidente de la cámara federal, Wolfgang Schäuble, llamó asimismo a los suyos a lanzar "una nueva estrategia" para combatir a la ultraderecha y a no ceder terreno tampoco al resto de formaciones, incluidos los Verdes. 
"Hasta ahora, todos los loables intentos para recuperar el electorado perdido en dirección a la ultraderecha han sido en vano", dijo Merz, entre fuertes aplausos, para alertar sobre el avance de los populismos, no solo en Alemania o Europa. 
Merz hizo alarde de su reconocida elocuencia, pero le faltó precisión a la hora de concretar cómo dirigir esa nueva estrategia, mientras que AKK ganó la partida, desde su posición de candidata leal a la canciller. 
Las corrientes derechistas ganan terreno en la CDU, después de esas casi dos décadas de dominio de la línea de Merkel, quien en su último discurso como presidenta lanzó una llamada a la cohesión y defendió la vía centrista para su partido. 
Empezó su discurso la canciller, entre fervientes aplausos, recordando esa "situación muy difícil" en que llegó a la presidencia y aludió así directamente, algo no usual en ella, el escándalo de financiación irregular durante la era Helmut Kohl. 
Costó "superar" esa situación, prosiguió, y el desafío ahora es "mantenerse unidos" y "liderar unidos", siempre desde la vocación centrista que caracteriza a la CDU. 
Fue un discurso mucho más corto de lo habitual -media hora, en lugar de los 90 minutos que suele dedicar en sus informes al partido-, con el que aparentemente dejaba claro que también ella es consciente de que el protagonismo de la jornada correspondía a quien la sucediera. 
En su alusión a las irregularidades financieras de entonces se percibía un mensaje hacia Schäuble -ideólogo de la candidatura derechista Merz-, quien entonces quedó apeado de la presidencia del partido, que le legó por designación directa Kohl, salpicado por el escándalo. 
Schäuble, que bajo el liderazgo de Merkel ha sido un hombre de peso en el partido y en sucesivos gobiernos, parecía creer que había llegado el momento de recuperar la figura y elocuencia de Merz para derechizar de nuevo a la CDU. Aunque sea por la mínima, de momento la elección se ha decantado por la continuidad. EFE gc/jam


Adiós parcial a una líder que dio la vuelta al conservadurismo alemán

Gemma Casadevall

Berlín, 7 dic (EFE).- La canciller de Alemania, Angela Merkel, puso hoy punto final a sus 18 años de liderazgo de la Unión Cristianodemócrata (CDU), un partido identificado durante décadas con los patriarcas Konrad Adenauer y Helmut Kohl y al que despojó de los esquemas del conservadurismo tradicional.
Seis semanas después de anunciar su retirada de la jefatura del partido, y firme en su propósito de seguir como canciller hasta el final de la legislatura -previsiblemente, en 2021- Merkel entregó el relevo a Annegret Kramp-Karrenbauer, representante de la vía continuista al frente del partido.
Está por ver si logra mantener en pie a la coalición entre conservadores y socialdemócratas, marcada por frecuentes disensos internos y sin poder dirigir ya directamente el partido más fuerte de esa alianza.
"Es hora de abrir un nuevo capítulo", afirmó la líder al anunciar que dejaba las riendas de un partido que ha colocado en el poder a cinco de los ocho cancilleres de la República Federal de Alemania (RFA) -Adenauer, Ludwig Erhard, Kurt Georg Kiesinger, Kohl y Merkel-.
Con su decisión de no presentar una nueva candidatura a la Cancillería rompió con la ley no escrita de que un canciller de la RFA no rehuye las urnas, en un país donde no hay límite a la reelección.
No es la primera norma que no siguió Merkel, una líder atípica, quien en 2005 se convirtió en la primera mujer y el primer político crecido en territorio comunista al frente de la Cancillería alemana y que luego ejerció su liderazgo a escala europea y global.
Angela Dorothea Kasner, el nombre con el que vino al mundo en 1954 en Hamburgo, había crecido en una parroquia de pueblo de la ahora extinta República Democrática Alemana (RDA) donde ejercía su padre, un pastor protestante e izquierdista convencido.
Dejó atrás la parroquia de pueblo para estudiar Ciencias Físicas entre Leipzig y Berlín, etapa en la que adquirió el apellido Merkel, debido a un matrimonio fugaz con un compañero de estudios, Ulrich Merkel, con quien se casó a los 23 años.
Poco después conoció a Joachim Sauer -por entonces casado y con dos hijos-, asesor de su tesis doctoral en Física e inmerso como ella en el ámbito científico, con quien convivió unos años hasta casarse, ya en la década de 1990.
Había ejercido como secretaria de propaganda de las juventudes comunistas en la Academia de Ciencias de Berlín, pero poco antes de la caída del muro de Berlín empezó a frecuentar grupos disidentes y en febrero de 1990 ingresó en la Unión Cristianodemócrata (CDU).
Dos años después, tras las primeras elecciones de la Alemania reunificada, el canciller Helmut Kohl convirtió a la que llamaba su "muchachita del este" en ministra de la Mujer y la Juventud, deseoso de incluir en su equipo a talentos de la Alemania oriental.
De esa cartera pasó a la de Medio Ambiente, en 1998 se convirtió en secretaria general de la CDU y un año después de la derrota electoral de Kohl le vino el impulso definitivo, al quedar el patriarca envuelto en el escándalo de la financiación irregular del partido.
Llamó a la CDU a "emanciparse" de Kohl desde el diario conservador "Frankfurter Allgemeine" y tomó sus riendas en 2000, mientras sus barones preferían no mancharse y el exdelfín del patriarca, Wolfgang Schäuble, quedó salpicado por el escándalo.
Empezó a imponerse sobre sus enemigos internos y en 2005 alcanzó la Cancillería, tras vencer en las urnas por la mínima ventaja al animal político teóricamente superior que era el canciller socialdemócrata Gerhard Schröder.
Apuntalada en su sangre fría, sin estridencias ni insultos al contrario, afianzó su dominio en el bloque conservador y derrotó a otros tres rivales socialdemócratas: Frank-Walter Steinmeier, en 2009, Peer Steinbrück, en 2013, y Martin Schulz, en 2017.
Sin hijos propios, a Merkel se la suele apodar la "Mutti" -"mamá"- de la nación, como si hubiera adoptado al conjunto de sus compatriotas, incluida la oposición interna, que le reprochan haber "socialdemocratizado" la CDU, o los ultraderechistas que la persiguen con sus abucheos.
De agotar su cuarta legislatura, habrá igualado el récord de permanencia en el poder en Alemania de Kohl, quien estuvo 16 años en la Cancillería (1982-1998). EFE gc/jam/emm