jueves, 23 de mayo de 2019

En la cueva de Görlitz


Los ultras alemanes cierran filas en su bastión más radical

Gemma Casadevall




Görlitz (Alemania), 23 may (EFE).- La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) cerró hoy filas en su campaña europea en Görlitz, la ciudad fronteriza con Polonia en la que los radicales se miden casi de igual a igual con los conservadores de Angela Merkel. 
"Ellos se proclaman demócratas, pero nosotros somos quienes sufrimos a diario acciones vandálicas contra nuestros carteles, nuestras oficinas o nuestros voluntarios", afirmó Sebastian Wippel, aspirante a lograr la primera alcaldía de Alemania para la AfD. 
"Basta con el vandalismo", "Basta de caos europeo", "Cierre de fronteras, ya" o "Ni una mezquita en la ciudad" son algunas de las consignas de este candidato a las municipales que, junto a las europeas, se celebrarán el domingo en nueve de los 16 estados federados del país. 
A Wippel le acompaña en su mitin, en una histórica cervecería en las afueras de Görlitz, el líder del partido, Jörg Meuthen, consciente de que de Görlitz puede surgir la siguiente señal de ascenso del partido. 
A escala de los comicios europeos, al partido no le esperan grandes victorias el domingo, ya que se le pronostica un 12 % -seis décimas por debajo de su resultado en las generales de 2017- y un cuarto puesto tras los conservadores -que obtendrían un 30 %-, Los Verdes (20 %) y socialdemócratas (17 %). 
En Görlitz, con 56.000 habitantes, obtuvo entonces en 2017 un 32,9 % y aquí aspiran a colocar ahora a su primer alcalde, con Wippel en reñido duelo con Octavien Ursu, de la Unión Cristianodemócrata (CDU), actual titular del Ayuntamiento. 
A este remoto distrito se desplazaron estos días no solo Meuthen, sino también Annegret Kramp-Karrenbauer, la sucesora de Merkel al frente de la CDU, así como el líder de Los Verdes, Robert Habeck, el político mejor valorado del país. 
"La Europa sin fronteras es una mierda. Siempre tuvimos que batallar con la mano de obra polaca, ahora nos llegan los marroquíes desde España o los delincuentes sirios desde Grecia", comenta a Efe Manfred Haartman, panadero de 53 años, asistente al mitin cervecero. 
Los polacos llegaban a trabajar de día y se volvían a casa por la noche, "desde que entraron en la UE acaparan los fondos europeos", apunta a su lado su mujer, Regina, para quien "por lo menos, ellos sí saben a quién votar, derechas como la nuestra, y compensan así a los izquierdistas del sur europeo". 
"La reconquista ha empezado en toda Europa, también en España", proclama en ese momento desde la tribuna de oradores Tino Chrupalla, quien en las generales arrebató a la CDU la victoria de distrito. 
El matrimonio se define como "orgullosos ultraderechistas", "ciudadanos de bien" del bastión más radical de Sajonia, el "Land" donde la AfD dobló la media nacional del partido en 2017 y en cuya capital, Dresde, nació el movimiento islamófobo Pegida. 
Görlitz tiene una población extranjera baja -6.890 ciudadanos- y la cifra de refugiados acogidos desde la crisis migratoria de 2015 -un total de 1.150- es asimismo asumible para una ciudad próspera, en el contexto de esa parte del país, con un desempleo del 10,6 %. 
El discurso xenófobo de la AfD ha cuajado aquí, como en el resto de Sajonia, donde la ultraderecha aspira a superar a la CDU en las regionales del próximo septiembre, junto con otros dos estados federados del este, el antiguo territorio de la Alemania comunista. 
La fragmentación del voto y la erosión del bipartidismo ha convertido en peligro real a la ultraderecha "por culpa del sobredimensionado eco mediático, que amplifica cualquier avance, incluso a escala local", asegura Jana Lübeck, candidata de la Izquierda, en uno de los puestos de información política de la ciudad. 
"Por Görlitz verás a más cabezas rapadas por la calle que velos islámicos", dice Bastian Beck, joven izquierdista que, junto a una cincuentena de colegas, baila junto a la cervecería, a modo de acto protesta contra el mitin ultraderechista.



"El efecto Ibiza puede contagiar a la AfD. Pero tal vez logren rentabilizar el victimismo a su favor", opina Werner Patzelt, politológo de Dresde, sobre el escándalo que ha hundido la coalición del canciller austríaco, Sebastian Kurz, con la ultraconservadora FPÖ. 
Patzelt alude al vídeo grabado en una villa ibicenca, en que el ya exlíder del partido ultranacionalista FPÖ y exvicenciller Heinz-Christian Strache aparecía prometiendo contratos públicos a una falsa millonaria rusa, borracho y en actitud penosa, a cambio de donaciones ilegales para su partido.  Strache dimitió de sus cargos denunciando un "atentado político" contra su persona. EFE