Los ultras alemanes cierran filas en su bastión más radical
Gemma Casadevall
Görlitz (Alemania), 23 may (EFE).- La ultraderechista Alternativa para
Alemania (AfD) cerró hoy filas en su campaña europea en Görlitz, la ciudad
fronteriza con Polonia en la que los radicales se miden casi de igual a igual
con los conservadores de Angela Merkel.
"Ellos se proclaman demócratas, pero
nosotros somos quienes sufrimos a diario acciones vandálicas contra nuestros
carteles, nuestras oficinas o nuestros voluntarios", afirmó Sebastian Wippel,
aspirante a lograr la primera alcaldía de Alemania para la AfD.
"Basta con
el vandalismo", "Basta de caos europeo", "Cierre de fronteras, ya" o "Ni una
mezquita en la ciudad" son algunas de las consignas de este candidato a las
municipales que, junto a las europeas, se celebrarán el domingo en nueve de los
16 estados federados del país.
A Wippel le acompaña en su mitin, en una
histórica cervecería en las afueras de Görlitz, el líder del partido, Jörg
Meuthen, consciente de que de Görlitz puede surgir la siguiente señal de ascenso
del partido.
A escala de los comicios europeos, al partido no le esperan
grandes victorias el domingo, ya que se le pronostica un 12 % -seis décimas por
debajo de su resultado en las generales de 2017- y un cuarto puesto tras los
conservadores -que obtendrían un 30 %-, Los Verdes (20 %) y socialdemócratas (17
%).
En Görlitz, con 56.000 habitantes, obtuvo entonces en 2017 un 32,9 % y
aquí aspiran a colocar ahora a su primer alcalde, con Wippel en reñido duelo con
Octavien Ursu, de la Unión Cristianodemócrata (CDU), actual titular del
Ayuntamiento.
A este remoto distrito se desplazaron estos días no solo
Meuthen, sino también Annegret Kramp-Karrenbauer, la sucesora de Merkel al
frente de la CDU, así como el líder de Los Verdes, Robert Habeck, el político
mejor valorado del país.
"La Europa sin fronteras es una mierda. Siempre
tuvimos que batallar con la mano de obra polaca, ahora nos llegan los marroquíes
desde España o los delincuentes sirios desde Grecia", comenta a Efe Manfred
Haartman, panadero de 53 años, asistente al mitin cervecero.
Los polacos
llegaban a trabajar de día y se volvían a casa por la noche, "desde que entraron
en la UE acaparan los fondos europeos", apunta a su lado su mujer, Regina, para
quien "por lo menos, ellos sí saben a quién votar, derechas como la nuestra, y
compensan así a los izquierdistas del sur europeo".
"La reconquista ha
empezado en toda Europa, también en España", proclama en ese momento desde la
tribuna de oradores Tino Chrupalla, quien en las generales arrebató a la CDU la
victoria de distrito.
El matrimonio se define como "orgullosos
ultraderechistas", "ciudadanos de bien" del bastión más radical de Sajonia, el
"Land" donde la AfD dobló la media nacional del partido en 2017 y en cuya
capital, Dresde, nació el movimiento islamófobo Pegida.
Görlitz tiene una
población extranjera baja -6.890 ciudadanos- y la cifra de refugiados acogidos
desde la crisis migratoria de 2015 -un total de 1.150- es asimismo asumible para
una ciudad próspera, en el contexto de esa parte del país, con un desempleo del
10,6 %.
El discurso xenófobo de la AfD ha cuajado aquí, como en el resto de
Sajonia, donde la ultraderecha aspira a superar a la CDU en las regionales del
próximo septiembre, junto con otros dos estados federados del este, el antiguo
territorio de la Alemania comunista.
La fragmentación del voto y la erosión
del bipartidismo ha convertido en peligro real a la ultraderecha "por culpa del
sobredimensionado eco mediático, que amplifica cualquier avance, incluso a
escala local", asegura Jana Lübeck, candidata de la Izquierda, en uno de los
puestos de información política de la ciudad.
"Por Görlitz verás a más
cabezas rapadas por la calle que velos islámicos", dice Bastian Beck, joven
izquierdista que, junto a una cincuentena de colegas, baila junto a la
cervecería, a modo de acto protesta contra el mitin ultraderechista.
"El efecto Ibiza puede contagiar a la AfD. Pero tal vez logren rentabilizar el victimismo a su favor", opina Werner Patzelt, politológo de Dresde, sobre el escándalo que ha hundido la coalición del canciller austríaco, Sebastian Kurz, con la ultraconservadora FPÖ.
Patzelt alude al vídeo grabado en una villa
ibicenca, en que el ya exlíder del partido ultranacionalista FPÖ y exvicenciller
Heinz-Christian Strache aparecía prometiendo contratos públicos a una falsa
millonaria rusa, borracho y en actitud penosa, a cambio de donaciones ilegales
para su partido. Strache dimitió de sus cargos denunciando un "atentado
político" contra su persona. EFE

