jueves, 30 de enero de 2020

Alfred Bauer, el premio que ya no luce


El pasado nazi del fundador de la Berlinale salpica un festival con 70 años

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Gemma Casadevall

Berlín, 30 ene (EFE).- La revelación del pasado nazi del fundador de la Berlinale, Alfred Bauer, ha sacudido el festival de cine, que el próximo 20 de febrero abrirá una edición con la que pensaba celebrar los 70 años de un evento nacido en la posguerra e impulsado por los aliados.
La dirección de la Berlinale, recién asumida de forma colegiada por el italiano Carlo Chatrian y la holandesa Mariette Rissenbeek, no tardó ni una hora en reaccionar a la difusión ayer de un avance editorial del semanario Die Zeit. Poco después, publicó en su página web la decisión de "suspender" el premio instituido en memoria de Alfred Bauer.
La citada publicación "da nueva luz" a la posición que ocupó Bauer bajo el nacionalsocialismo, apuntaba el festival. "Aplaudimos la investigación de Die Zeit y hacemos nuestras estas informaciones para que investigadores externos estudien la historia del festival", prosigue el comunicado.
Las revelaciones de Die Zeit son comprometedoreas. Bauer, director de la Berlinale desde 1951 a 1976, trabajó en la dirección general del cine del Tercer Reich, creado en 1942 por su jefe de la propaganda, Joseph Goebbels. Su cometido era controlar a las personas involucradas en la industria del cine, desde actores a directores, cámaras y personal técnico.
Estaba implicado en las decisiones sobre quién trabajaba y quién no y sobre quién quedaba exento de servir en el ejército nazi. Era un "hombre fiel" a las SA hitlerianas, resume la publicación, además de miembro del partido nacionalsocialista de Adolf Hitler.
Hasta ahora se sabía que ejerció en el cine bajo el Tercer Reich y que había pertenecido a organizaciones del régimen. Así constaba en el libro editado en 2000 por la Berlinale, en ocasión del 50 aniversario del festival.

UNAS REVELACIONES QUE SALPICAN LA PRESENTACIÓN OFICIAL

"Tuvimos conocimiento de las informaciones de 'Die Zeit' ayer mismo, justo después de la conferencia de prensa de presentación del programa de la próxima Berlinale", indicaron a Efe fuentes del festival. "De inmediato colgamos en la web la decisión de suspender el premio", añadió la portavoz.
El Premio Alfred Bauer fue instituido en 1987. Justo en la presente edición iba a añadirse a su nombre la coletilla de "Premio Especial del Jurado". Es el tercer galardón del palmarés del festival, tras el Oso de Oro al mejor filme y Oso de Plata Gran Premio del Jurado.
La dirección del festival no se plantea "de momento" sustituirlo por otro, con otra denominación, afirmó esa fuente. Desaparece así un premio en cuya nómina hay producciones latinoamericanas como la argentina "La Ciénaga", de Lucrecia Martel (2001), "El Custodio", de su compatriota Rodrigo Moreno (2006), "Lake Tahoe", del mexicano Fernando Eimbcke (2008), "Gigante", del uruguayo Adrián Bniez (2009), "Oxcanul", del guatemalteco Jayro Bustamante, y "Las herederas", del paraguayo Marcelo Martinessi.
La edición número 70 de la Berlinale incluirá 18 filmes a competición en su sección oficial. Ahí estarán "Siberia", del estadounidense Abel Ferrara, así como "The roads note taken", de la británica Sally Potter, con el actor español Javier Bardem y su colega mexicana Salma Hayek en sus papeles protagonistas.
También competirán nuevos valores, como la argentina Natalia Meta, "con "El prófugo", en una selección en que Chatrian y Rissenbeck combinan consagrados con talentos emergentes.
Las informaciones de Die Zeit sobre Bauer (1911-1986) planearán sobre un festival que fue creado en la dura postguerra en la zona controlada por los aliados estadounidenses.
Con la construcción del muro de Berlín, en 1961, la Berlinale se convirtió en pantalla cinematográfica de una ciudad partida y símbolo de la guerra fría, pero no resignada, sino dispuesta a recibir año a año su dosis de glamour internacional.

EL LASTRE DE LA HISTORIA SOBRE BAYREUTH, ENTRE OTROS

Que su primer director hubiera militado en el NSDAP, el partido nazi, no es un caso único ni extraño. El estigma del nacionalsocialismo pesa sobre varios de los grandes eventos culturales de Alemania.
El más profusamente relacionado con el nazismo es el Festival Richard Wagner de Bayreuth (Baviera), por el que señoreó Hitler durante el Tercer Reich. Winifred, la británica ferviente adoradora del "führer" que se casó con el hijo del compositor, Siegrid, puso el festival a los pies del aparato nazi.
A los hijos de Winifred y Siegried, Wolfgang Wieland Wagner, los trató Hitler casi como a sobrinos, con los que paseaba por los jardines de Bayreuth entre uniformes militares. A ambos les correspondió refundar en la postguerra un festival que había quedado tras la Capitulación bajo la tutela de los aliados vencedores.
Bayreuth nunca ha tratado de ocultar o minimizar esa historia. Desde hace años se consagran a su estudio seminarios de historiadores, además de exposiciones en el Museo Richard Wagner de la ciudad.
La Berlinale ha optado ahora por una decisión rápida, a pocas semanas de la inauguración del festival. Lo que no impedirá que pese la pregunta de cómo no se abordó antes esa cuestión, en un certamen con reputación de político, que además de su sección a competición y resto de apartados tiene, edición tras edición, sus retrospectivas históricas. EFE gc/jam/ess

miércoles, 29 de enero de 2020

Vamos a por la setentona

Bardem y Hayek, estrellato hispano para la 70 Berlinale

Gemma Casadevall

Berlín, 29 ene (EFE).- El actor español Javier Bardem y su colega mexicana Salma Hayek aportarán estrellato hispano a una Berlinale que cumple en esta edición sus 70 años y que aspira a renovarse bajo su nueva dirección bicéfala.
Bardem es el protagonista de "The roads not taken", un filme dirigido por la británica Sally Potter que cuenta en su reparto con Hayek, Elle Fanning y Laura Linney, y que ha sido seleccionada entre las 18 aspirantes a los Osos del festival. Entre sus rivales estarán el estaodunidense Abel Ferrara, con "Siberia", interpretada por Willem Defoe, y "There is no Evil", del iraní Mohammad Rasoulof, representante de una cinematografía mimada por ese festival.
De América Latina competirá "El prófugo", el segundo largometraje de Natalia Meta, interpretado por Erica Rivas y con Cecilia Roth en su reparto. A través de ese filme, coproducido por México, regresa Argentina a competición, tras seis años de ausencia.
Brasil luchará asimismo por los Osos con "Todos os mortos", de Caetano Gotardo y Marco Dutra, una película que aborda la abolición de la esclavitud en ese país a través de cuatro mujeres.

18 ASPIRANTES AL OSO, ENTRE CONSAGRADOS Y EMERGENTES

Será una Berlinale que, como es habitual en el festival berlinés, buscará el equilibrio a competición entre los nuevos talentos y los nombres consagrados. Potter es una veterana en el certamen -compitió en 2017 con "The Party"-. Ferrara no ha estado a concurso desde 1995, cuando presentó "The Addiction", y ahora regresa con "Siberia", protagoniza por Defoe -su "Pasolini", en 2014-, al frente de una película coproducida por México.
El surcoreano Hong Sangsoo estará de nuevo en la Berlinale con "Domangchin yeoja" -"The woman who ran"-; de Taiwan acudirá Tsai Ming-Liang, otro nombre poderoso del cine asiático, que competirá con "Rizi". Y el camboyano Rithy Panh, que lo hará con "Irradiés", único documental incluido en la sección oficial a concurso.
La cinematografía francesa estará presente a través de "Effacer l'historique", de Benoît Delépine y Gustave Kervern, y el veterano Philippe Garrel, con "Le sel des larmes". Y Estados Unidos lo hará con "First Cow", de Kelly Reichardt, además del filme de Ferrara.
Alemania buscará su Oso con "Undine", de Christian Petzold, habitual de ese festival. Y, asimismo representante del cine anfitrión, concurrirá "Berlin Alexanderplatz", un filme dirigido por el germano-afgano Burham Qurbani, que traslada al mundo actual la célebre novela de Alfed Döblin.
La cineasta estadounidense Reichardt, como la británica Potter y la argentina Meta representan el cine dirigido por mujeres, que completarán Stéphanie Chuat y Verónique Reymond, con la película suiza "Schwesterlein" -"My Little Sister"-. Con ello queda la presente edición algo por debajo de algunas de sus antecesoras, en lo que se refiere a cintas firmadas por directoras, lo que en años anteriores se había convertido en una especie de señal de identidad para la Berlinale.

CASI 600 FILMES PARA DIEZ DÍAS DE FESTIVAL

"La Berlinale es mucho más que la competición", aseveró el italiano Carlo Chatrian, quien con esta edición asume la dirección colegiada del festival junto con la holandesa Mariette Rissenbeek. Ambos toman el relevo a quien durante 18 años fue su director en solitario, Dieter Kosslick.
En total se verán unas 560 películas en sus distintos apartados y durante los diez días de vida del festival. El nuevo dúo director ha incorporado al programa una sección enteramente destinada a los nuevos talentos, "Encounters". También es una sección a competición -aunque desligada de la lucha por los Osos-, que ha incluido entre sus 15 títulos a la argentina "Isabella", de Matías Piñeiro, y a la franco-colombiana "Los conductos", de Camilo Restrepo, en lo que a representantes hispanos se refiere.
En Berlinale Special, ya ajena a premios, se estrenará el documental "Hillary", de Nanette Burstein, que, a falta de confirmación, podría atraer la presencia al festival de su protagonista, la ex-secretaria de Estado de EEUU y excandidata demócrata a la Casa Blanca, Hillary Clinton.

INAUGURACIÓN CON UN SALINGER FUERA DE CONCURSO

Abrirá el festival, el próximo 20 de febrero, la película "My Salinger Year", del guionista y realizador Philippe Falardeau. Se trata de un "coming-of-age" interpretado por Sigourney Weaver, Margaret Qualley y Douglas Booth. El filme, que toma como eje el escritor de culto J.D. Salinger, se proyectará con rango de estreno mundial, aunque fuera de concurso.
El nuevo dúo al frente del festival, Chatrian y Rissenbeek, desveló así la lista completa de luchadores por los Osos. Pero no quién integrará el jurado que deberá entregarlos en la ceremonia final del 29 de febrero. Se conoce solo a quién presidirá el equipo, el actor y director británico Jeremy Irons, pero no al resto de sus miembros.
También se había anunciado previamente a quien se destinará el Oso de Oro de Honor al conjunto de su carrera. Será la actriz británica Helen Mirren, a quien por supuesto se espera recibir sobre la alfombra roja del festival. EFE  gc/jam/ess

sábado, 25 de enero de 2020

Lecciones de Steinmeier


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75 aniversario de Auschwitz: entre las advertencias de la elite y el acoso ultra

Gemma Casadevall

Berlín, 25 ene (EFE).- El aniversario de la liberación de Auschwitz coincide con la alarma en Alemania por los ataques ultras a políticos comprometidos contra el racismo y el antisemitismo. Algo que, como advirtió el presidente Frank-Walter Steinmeier, evidencia que no todos los alemanes aprendieron la lección de su historia.
Steinmeier, primer cargo representativo de Alemania, expresó estos días en Israel su "vergüenza" por el Holocausto y recordó que este fue organizado y ejecutado por alemanes. Incidió así en el mensaje que dejó en diciembre la canciller Angela Merkel, en su primera visita a Auschwitz.
Ambos líderes plasmaron unos sentimientos compartidos por la plana mayor de la política alemana. Su mensaje estará inexcusablemente presente el lunes en Auschwitz, donde el jefe del Estado alemán participará en el aniversario de la liberación del campo, y Berlín, en los actos en memoria de sus víctimas, por parte de la canciller.
Las advertencias del socialdemócrata Steinmeier y de la conservadora Merkel van más allá del recuerdo por el horror revelado, a más tardar, el 27 de enero de 1945, cuando las tropas soviéticas entraron en el que fue el mayor campo de exterminio del Tercer Reich. Se orientan también al presente alemán.

DE LAS AMENAZAS AL ASESINATO

"Siempre vivimos situaciones de intimidaciones. Ahora pasamos a amenazas directas", explica a Efe Andrej Stephan, de la oficina en Halle (este de Alemania) del diputado del Bundestag (Parlamento federal) Karamba Diaby. Una ventana a la calle de esa oficina apareció el 15 de enero atravesada por agujeros de bala. A esa "advertencia" siguieron correos electrónicos amenazando de muerte al político enviados a su oficina y un medio local.
Diaby, nacido en Senegal y socialdemócrata, se convirtió en 2013 en el primer diputado negro del Bundestag. Tiene su distrito electoral en Halle, en el "Land" de Sachsen Anhalt, donde la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) obtuvo en las regionales de 2016 un 24,2 %.
La policía investiga esas amenazas, en medio de la alerta por el acoso a políticos de todo el espectro parlamentario. Son varios los alcaldes de pequeñas poblaciones que tiraron la toalla, intimidados ellos o sus familias por marchas neonazis ante su casa.
Al acoso han seguido, en algunos casos, los ataques físicos. La máxima dimensión de la violencia política fue el asesinato en 2019 de Walter Lübcke, de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, amenazado por defender la acogida de refugiados. Apareció muerto en su casa de un tiro, disparado por un presunto neonazi.

LA NORMALIZACIÓN DEL DISCURSO ULTRA EN LA ALEMANIA ACTUAL

"Quisiera poder decir que los alemanes aprendimos la lección de la historia. Pero no puedo hacerlo cuando las expresiones de odio se extienden y su espíritu adopta nuevas apariencias", admitió Steinmeier, en su discurso ante el museo del Holocausto de Yad Vashem.
El acoso a diputados o alcaldes no es nuevo. Lo han sufrido y sufren políticos de los Verdes, como su exlíder Cem Özdemir, el primer germano-turco que llegó al Bundestag en 1994, bajo custodia policial permanente. Es el caso también de la vicepresidenta del Parlamento por La Izquierda, Petra Pau. Pero se han multiplicado desde que la AfD accedió, como primera fuerza de ese espectro con escaños en el hemiciclo, en 2017.
"Con la AfD en el Bundestag su discurso de odio llegó al parlamento. Y lo peor es que parte de los grandes partidos, o algunas de sus corrientes internas, han incorporado temas propios de la ultraderecha a sus propuestas", advierte a Efe Franco Delle Donne, politólogo argentino afincado en Alemania.
"En su afán por tratar de hacer frente al ímpetu de la AfD en el electorado han contribuido a normalizar esos discursos en la vida pública alemana", prosigue Dell Donne, coautor con el español Andreu Jerez de los libros "Factor AfD" y "La epidemia ultra", además del podcast "La transición alemana".
Es un fenómeno extendido por Europa, destaca en sus libros. Pero con elementos específicos para el país del que partió el Holocausto.
Las advertencias de Steinmeier o Merkel "son escuchadas por la generación que conoció la II Guerra Mundial o la siguiente, pero no por los más jóvenes", advierte Delle Donne. "Es la primera generación sin sentimientos traumáticos propios", argumenta. Es decir, que ni vivieron esa época ni están en la situación de los hijos de éstos, que crecieron pensando qué papel desempeñaron sus padres en el horror.
La ultraderecha, tanto la parlamentaria como los círculos neonazis, es muy activa en redes sociales y otras plataformas, donde la política "convencional" juega aún un papel secundario.

PROHIBICION LENTA Y NO SIEMPRE EFECTIVA DEL NEONAZISMO

El Gobierno alemán prohibió esta semana "Combat 18", un grupúsculo neonazi surgido a imagen del británico "Blood and Honour". Su nombre remite a las letras 1 y 8 del alfabeto -A, para Adolf y H para Hitler-.
Son ya 18 las organizaciones ultras prohibidas por el Ministerio del Interior, en un país donde la ilegalización de los partidos de ámbito nacional es compleja. El caso más sonado fue el del neonazi Partido Nacional Democrático (NPD), contra el que el Parlamento o el Gobierno impulsaron dos demandas de ilegalización -en 2003 y en 2017-, en ambos casos rechazadas por el Tribunal Constitucional.
La prohibición de "Combat 18" sigue a la conmoción por la muerte de Lübcke, cuyo presunto asesino estuvo en sus filas. "El grupo operaba desde los 90, sus miembros están más que fichados", opina Olaf Sundermeyer, experto en la ultraderecha y autor de varios libros sobre la AfD.
Sundermeyer relaciona el caso con el de Clandestinidad Nacionalsocialista (NSU), el trío de neonazis que, entre 2000 y 2009, asesinó a nueve inmigrantes y una policía, cuya existencia salió a relucir a raíz del suicidio de dos miembros del grupo. "También ahí se llegó tarde. También ahí se conocía y estaban fichados sus miembros. Pero no se actuó", denuncia el periodista. EFE
gc/ah
(foto)

miércoles, 22 de enero de 2020

Contra el negacionismo

El deure de no oblidar



“No ens enga­nyem: el que ha pas­sat un cop pot tor­nar a pas­sar”, adver­teix aquests dies Chris­toph Heub­ner, del Comitè Inter­na­ci­o­nal d’Auschwitz, men­tre es pre­pa­ren els actes per al 75è ani­ver­sari de l’alli­be­ra­ment del que va ser el camp d’exter­mini més gran del Ter­cer Reich. “La nos­tra obli­gació és man­te­nir-ne viu el record i com­ba­tre qual­se­vol brot d’anti­se­mi­tisme”, aler­tava ahir mateix la can­ce­llera Angela Merkel, en la inau­gu­ració de la mos­tra de foto­gra­fies de 75 super­vi­vents, a Essen.


Fins a aquesta ciu­tat de l’oest ale­many, en una expo­sició ins­tal·lada en un com­plex miner des­man­te­llat, la Zoll­ve­rein, d’estètica postin­dus­trial, es va des­plaçar Naf­tali Fürst, un home de 87 anys super­vi­vent d’un altre camp, Buc­henwald, resi­dent a Israel. Un dels super­vi­vents foto­gra­fi­ats per Mar­tin Scho­e­ller, un artista ale­many que viu a Nova York i autor dels retrats. “El meu tes­ti­moni hau­ria de ser­vir perquè mai no torni a pas­sar”, va dir Fürst, aca­bat d’ater­rar pro­ce­dent de Tel-Aviv, en un avió de les for­ces arma­des ale­ma­nyes i con­vi­dat per l’expo­sició que inau­gu­rava la líder de l’Ale­ma­nya actual.



Fürst, nas­cut a Bra­tis­lava, viu a Israel, com la majo­ria dels altres ros­tres de l’expo­sició. Les foto­gra­fies es van fer al cen­tre de docu­men­tació de l’Holo­caust de Yad Vas­hem, a Israel. Ell va ser l’únic que va viat­jar a Ale­ma­nya, el país que reco­neix la seva res­pon­sa­bi­li­tat sobre l’Holo­caust i sobre el destí d’Israel.


Així ha estat des de fa dècades. Així ho palesa Merkel cada cop que pro­nun­cia la paraula Holo­caust. L’advertència de Heub­ner té en aquests moments una dimensió espe­cial. No es tracta d’una repe­tició retòrica, des de la pers­pec­tiva de les vícti­mes. Els cor­rents supre­ma­cis­tes, ultra­dre­tans o popu­lis­tes crei­xen arreu del món, no només a Europa. Ale­ma­nya, el país que va pla­ni­fi­car el pro­grama sis­temàtic d’exter­mini en què van morir sis mili­ons de jueus, dut a terme entre 1938 i 1945, ha per­dut el poder de con­tenció que durant dècades va fun­ci­o­nar. La ultra­dreta va entrar al seu Par­la­ment (Bun­des­tag) el 2017 com a ter­cera força. A l’est del país lluita per la pri­mera posició, fins ara sense èxit, per sort.

Auschwitz va ser el camp d’exter­mini nazi més gran. El Ter­cer Reich el va ins­tal·lar a la Polònia ocu­pada, sobre una superfície de 200 hectàrees. Hi van morir assas­si­na­des més d’un milió de per­so­nes, la majo­ria jue­ves. Es cal­cula que uns 300.000 ale­manys o austríacs van tre­ba­llar en la maquinària de la mort hit­le­ri­ana –fos en camps de con­cen­tració, en les ope­ra­ci­ons de depor­tació o altres àmbits impli­cats en els pro­gra­mes nazis–. “Com van poder come­tre per­so­nes del meu país un crim tan indes­crip­ti­ble? És impos­si­ble que hi hagués una sola família que estigués abso­lu­ta­ment al marge del que pas­sava”, con­si­dera Scho­e­ller. Auschwitz era el camp d’exter­mini nazi més gran, entre un total de 7.000 com­ple­xos sem­blants, tot i que més reduïts.

Les dimen­si­ons de l’Holo­caust s’esca­pen a la com­prensió humana, deia ahir Merkel, que un mes enrere va adme­tre en la seva pri­mera visita a Auschwitz com a can­ce­llera la seva “ver­go­nya pro­funda” per aquells crims come­sos per ale­manys. I, mal­grat tot, hi ha qui rela­ti­vitza o nega l’Holo­caust. Si això passa ara, quan encara hi ha tes­ti­mo­nis per docu­men­tar-ho, què pas­sarà en el futur, no tan llunyà, quan ja no en que­din super­vi­vents? Per­so­nes com Fürst, que, amb 87 anys, va pujar a un avió mili­tar ale­many per fer sen­tir un cop més la seva veu i el seu tes­ti­moni. Con­tra l’oblit i con­tra el nega­ci­o­nisme.


martes, 21 de enero de 2020

Los rostros que aún están ahí


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Merkel homenajea a los supervivientes de Auschwitz

Gemma Casadevall

Berlín, 21 ene (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, homenajeó hoy a los supervivientes de Auschwitz, a punto de cumplirse los 75 años de la liberación del mayor campo de exterminio de la Alemania nazi, y recordó su valor como figuras "clave contra el olvido" frente al antisemitismo actual.

"Cada ataque antisemita, cada amenaza ultraderechista es un ataque contra los valores fundamentales de nuestra sociedad, de nuestra democracia", afirmó Merkel, al inaugurar en Essen (oeste) la exposición "Survivors. Faces of Life after the Holocaust", formada por los retratos de 75 supervivientes.

La canciller expresó ahí la "profunda vergüenza" que siente ante unos "crímenes que superan nuestra capacidad humana de entendimiento".

Reiteró así, desde Alemania, el mensaje que dejó el pasado diciembre en Auschwitz, la ciudad de la Polonia ocupada en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) donde el Tercer Reich instaló un complejo que ocupó 200 hectáreas de terreno y en el que se calcula fueron asesinadas más de un millón de personas.

Fue su primera visita como líder alemana a ese lugar, al que habían acudido el canciller socialdemócrata Helmut Schmidt, en 1977, y el conservador Helmut Kohl, en 1989 y en 1995. Merkel dispensa a Israel el trato de socio preferencial, por razones de responsabilidad histórica hacia ese país, y defiende el férreo distanciamiento de la ultraderecha.

RESPONSABILIDAD HISTÓRICA Y LUCHA CONTRA LA ULTRADERECHA

"Nuestro gobierno está firmemente comprometido en la lucha contra toda forma de xenofobia y en la defensa de las minorías", insistió, en la inauguración de la muestra. Recordó ahí las medidas aprobadas por su Ejecutivo, el pasado otoño, contra la violencia ultraderechista y el antisemitismo.

Las palabras de Merkel van más allá de las frases de rigor ante el aniversario de la liberación de Auschwitz por las tropas aliadas, el 27 de enero de 1945, unos meses antes del suicidio de Adolf Hitler en su búnker de Berlín, el 30 de abril, y de la Capitulación del Tercer Reich, el 8 de mayo.

Se producen en tiempos de alerta por el ímpetu de la ultraderecha, presente en el Bundestag (Parlamento federal) desde 2017 y tercera fuerza a escala nacional. El hemiciclo es escenario frecuente de sus mensajes incendiarios, mientras fuera se multiplican las situaciones de acoso, intimidación y agresiones a políticos por neonazis.

Merkel reforzó en la inauguración sus advertencias contra estas corrientes y recordó la responsabilidad que Alemania seguirá teniendo, durante generaciones, como país que organizó y perpetró el Holocausto.

75 AÑOS, ENTRE EL CAMPO NAZI Y EL AVIÓN DE LA BUNDESWEHR

El auténtico protagonista de la ceremonia, para muchos, era Naftali Fürst, de 87 años y uno de los rostros captados por Martin Schoeller, fotógrafo nacido en Múnich en 1968 y afincado en Nueva York.

Fürst, nacido en Bratislava y liberado del campo de Buchenwald -en el este de Alemania- con 12 años, llegó a Essen en un avión del Ejército alemán, la Bundeswehr, procedente de Tel Aviv.

"Mis palabras deben servir para que aquello no vuelva a pasar", explicó, en alemán, para recorrer a continuación la muestra, instalada en lo que fue el mayor complejo minero de la Cuenca del Ruhr, el Zoll Verein, en funcionamiento entre 1851 y 1986 y, desde 2001, incluido en el Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

En la presentación para los medios, la víspera, Fürst había mostrado una fotografía suya, con 12 años, captada el día en que su campo fue liberado. Destacaba ahí su mirada de niño, entre hombres adultos, escuálidos y sin acabar de creerse que el horror quedó atrás.

Fürst admitió ahora, 75 años después, la mezcla de extrañeza y "sentido de responsabilidad hacia los que nos siguen" con que volvía a Alemania, en un avión militar y para una ceremonia compartida con la líder del país.

LOS ROSTROS, PARA CUANDO FALTEN LAS VOCES VIVAS

La exposición ha sido producida por la Fundación de Arte y Cultura de Bonn y el centro de documentación sobre el Holocausto de Yad Vashem, en Israel. Ahí fotografió Schoeller a Fürst y los restantes supervivientes elegidos para una exposición concebida como itinerante, tras su arranque en Essen.

"Es el trabajo más emocional de mi vida. Cada rostro encierra una lección de vida y refleja lo que no puede describirse con palabras", explicó Schoeller, cuya cámara captó en el pasado a políticos como Barack Obama, Hillary Clinton y la misma Merkel, o actores como George Clooney, Clint Eastwood y Angelina Jolie.

Sus rostros permanecerán "cuando ya no podamos escuchar sus palabras", añadió el artista. "Pronto viviremos en un mundo en que ya no quedará ningún superviviente del Holocausto", advirtió, en un texto escrito para la muestra, el director de Yad Vashem, Avner Shalev.

Ahora, con esos testimonios, hay quien niega la verdad histórica del Holocausto. "Cuesta imaginar cómo será, cuando ya no podamos remitirnos a sus supervivientes", alertó. EFE

gc/jam/fpa

lunes, 20 de enero de 2020

Pocas nueces


Merkel arrenca un pla per aturar la guerra a Líbia



Líbia és lluny encara de la pau, i la tro­bada entre els líders de dotze països invo­lu­crats en la seva guerra no va acon­se­guir fer seure ple­gats Kha­lifa Haf­tar, el mili­tar que té asset­jada Trípoli, i el cap de govern d’Acord Naci­o­nal, Fayez al-Sar­raj, el pri­mer minis­tre reco­ne­gut per l’ONU. Però sí que va arren­car als líders pre­sents, inclo­sos el pre­si­dent rus, Vladímir Putin, i el turc, Recep Tayyip Erdo­gan, el com­promís de no con­ti­nuar ali­men­tant aquesta guerra. Rússia, jun­ta­ment amb França, actua en el con­flicte d’aliat mili­tar de Haf­tar, l’home fort del país, que con­trola un 70% del seu ter­ri­tori. Tur­quia, com Itàlia, ho és d’Al-Sar­raj, el líder reco­ne­gut i gai­rebé impo­sat per l’ONU, però pràcti­ca­ment arra­co­nat pel maris­cal.

Res­pec­tar l’embar­ga­ment d’armes decre­tat per l’ONU era un dels com­pro­mi­sos que Angela Merkel volia acon­se­guir dels seus con­vi­dats a la con­ferència de Berlín. El docu­ment final ho pre­veu, de la mateixa manera que hi consta el com­promís d’un alto el foc per­ma­nent. Però la mateixa can­ce­llera va adme­tre que els dos repre­sen­tants libis no havien com­par­tit espai ni havien par­ti­ci­pat direc­ta­ment en la con­ferència, sinó que l’havien seguida en sales dife­rents.

La pau és llu­nyana, a Berlín només ha “començat un procés”, va dir la can­ce­llera al final de les ses­si­ons, amb molts dels seus con­vi­dats ja rumb cap a casa. Unes hores abans, s’havia assis­tit a una des­fi­lada impres­si­o­nant de cot­xes ofi­ci­als i salu­ta­ci­ons de líders mun­di­als a Merkel: el rus Putin, el francès Emma­nuel Macron, el turc Erdo­gan, l’italià Giu­seppe Conte, el britànic Boris John­son i l’egipci Abdel Fat­tah al-Sisi van res­pon­dre a la con­vo­catòria. Ofi­ci­al­ment, l’amfi­trió era Guter­res. Però la senyora de la casa era Merkel.

Hi havia dotze països con­vi­dats, la majo­ria repre­sen­tats pels seus líders, o pel segon, com Mike Pom­peo, secre­tari d’Estat dels EUA. La UE hi va enviar l’alt repre­sen­tant d’Afers Estran­gers, Josep Bor­rell, i la pre­si­denta de la Comissió Euro­pea, Ursula von der Leyen. Hi eren pre­sents també la Unió Afri­cana i la Lliga Àrab. No van aparèixer ni en la des­fi­lada ni en la foto de família Haf­tar ni Al-Sar­raj. Però el fet que també fos­sin a Berlín es con­si­de­rava un èxit de la diplomàcia ale­ma­nya.

El poder de con­vo­catòria de Merkel és inne­ga­ble. Però també ho és que cap dels líders pre­sents o dels països repre­sen­tats en la con­ferència –entre els quals, la Xina– vol que­dar fora del repar­ti­ment del pastís. Líbia és, per a França –ali­ada de Haf­tar– i per a Itàlia –que dona suport a Al-Sar­raj–, un desert polític i un tre­sor petro­lier. Però fins i tot aquests interes­sos con­fron­tats comen­cen a enten­dre que la guerra civil que viu el país des del 2014 no és ter­reny pro­pici per al negoci.

Des de la mort de Moam­mar al-Gad­dafi, el 2011, no hi ha un poder efec­tiu, sinó que s’hi han mul­ti­pli­cat les milícies, “senyors de la guerra” i mer­ce­na­ris pagats per poders estran­gers. Només des que va començar l’ofen­siva actual de Haf­tar, l’abril de l’any pas­sat, hi ha hagut 1.500 morts. El caos afa­vo­reix l’acció de les màfies que tra­fi­quen amb els refu­gi­ats. Ara com ara, és impen­sa­ble un acord com el subs­crit el 2016 entre la UE i Tur­quia, a canvi de que­dar-se al seu ter­ri­tori la migració que es llança a la Medi­terrània.

domingo, 19 de enero de 2020

Merienda en cancillería



Merkel busca una treva en el trencaclosques de Líbia

Quan tot sem­blava que que­dava en mans de Tur­quia i Rússia, amb França i Itàlia com a actors euro­peus en el con­flicte, va aparèixer la “mit­jan­cera” Angela Merkel. La can­ce­llera d’Ale­ma­nya, un país fins ara poc impli­cat en la guerra civil de Líbia, rep avui a Berlín el pre­si­dent rus, Vladímir Putin, i el turc, Recep Tayyip Erdo­gan, a més del francès, Emma­nuel Macron, i una llarga llista de con­vi­dats. La intenció és reu­nir en una mateixa habi­tació Kha­lifa Haf­tar, el maris­cal que té asset­jada Trípoli, i el cap de govern d’Acord Naci­o­nal, Fayez al-Sar­raj, el pri­mer minis­tre reco­ne­gut per l’ONU. És a dir, allò que no va acon­se­guir Putin fa una set­mana, quan va reu­nir a Mos­cou el mili­tar i el cap de govern. No hi va haver cap tro­bada directa. Al-Sar­raj va sig­nar l’alto el foc que havien pre­pa­rat Putin i Erdo­gan. Haf­tar va mar­xar sense fer-ho.
El pre­si­dent rus dona suport a Haf­tar. El turc s’ha aliat amb Al-Sar­raj. A escala euro­pea, el mili­tar té en Macron el millor aliat. Itàlia actua política­ment a favor del cap de govern reco­ne­gut per l’ONU. Un tren­ca­clos­ques com­plex en una Europa que, un cop més, no parla amb una sola veu en matèria de política exte­rior. La con­ferència con­vo­cada per Merkel ha fet acos­tar-se a Berlín Josep Bor­rell, cap de la diplomàcia de la UE, així com el pre­si­dent del Con­sell Euro­peu, Char­les Mic­hel, i la pre­si­denta de la Comissió Euro­pea, Ursula von der Leyen. Val a dir que ella ja era al seu país dis­sabte per pas­sar-hi el cap de set­mana, a més de man­te­nir una pri­mera tro­bada amb Merkel. La forta presència dels caps de les ins­ti­tu­ci­ons euro­pees no pot ama­gar, però, que la UE arriba tard per inten­tar arre­glar les coses en un país veí per al bloc comu­ni­tari i en guerra civil des del 2015.
Males­tar grec
Mitja dot­zena més de països hi estan con­vi­dats. Entre els quals, els EUA, repre­sen­tats pel secre­tari d’estat, Mike Pom­peo. I, evi­dent­ment, l’ONU, amb el seu secre­tari gene­ral, António Guter­res, com a amfi­trió ofi­cial de la tro­bada. No hi serà Grècia, mal­grat la indig­nació d’Ate­nes, que tre­mola per l’intru­sisme a les seves aigües que sig­ni­fica una aliança entre Tur­quia i Trípoli.
Merkel es dis­posa a fer els deu­res que ha dei­xat apar­cats la UE, divi­dida com sem­pre. “És l’inici d’un procés. No en podem espe­rar grans resul­tats en un dia”, insis­tia diven­dres el por­ta­veu de la can­ce­llera, Stef­fen Sei­bert. Es tracta de recon­duir cap a la via del mul­ti­la­te­ra­lisme un con­flicte en què hi ha massa mans i interes­sos ali­ens con­fron­tats.
Una treva sig­nada pels dos bàndols, el de Haf­tar i el d’Al-Sar­raj, seria un bon començament. L’ofen­siva sobre Trípoli oberta per Haf­tar l’any pas­sat ha pro­vo­cat 1.500 morts i uns 150.000 des­plaçats interns. Líbia, país de trànsit per a la migració afri­cana cap a Europa, és un pano­rama de camps de refu­gi­ats en con­di­ci­ons infra­hu­ma­nes, on l’escla­vi­tud i les vio­la­ci­ons són el pa de cada dia.
Ale­ma­nya és el prin­ci­pal recep­tor dels refu­gi­ats que acon­se­guei­xen arri­bar a Itàlia i, d’allà, con­ti­nuen cap a altres països euro­peus. És un con­tin­gent mínim, com­pa­rat amb el milió i mig de refu­gi­ats aco­llits per Ale­ma­nya entre el 2015 i el 2019. Però la situ­ació política i humana és explo­siva.

viernes, 17 de enero de 2020

Entre Putin y Erdogan


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La diplomacia alemana busca soluciones en nombre de Europa al tablero libio

Gemma Casadevall

Berlín, 17 ene (EFE).- La diplomacia alemana ha diseñado la conferencia internacional de Libia, el próximo domingo, como el punto de arranque de un proceso donde la Unión Europea (UE) debe tomar las riendas del conflicto libio, a partir del alto el fuego promovido entre Turquía y Rusia.
La cita en Berlín es "sólo el inicio" de un proceso destinado a dar con una "solución duradera" a un país cuya situación actual "es la que es", apuntó este viernes el portavoz del Gobierno alemán, Steffen Seibert, a la pregunta que pesa sobre la reunión: cómo se medirá si termina en éxito o en fracaso.
Berlín considera ya un éxito la anunciada asistencia del presidente del Gobierno libio de Acuerdo Nacional (GNA), Fayed al Serraj, y del mariscal Jalifa Hafter, hombre fuerte del país y tutor del Parlamento electo y del Ejecutivo no reconocido en la ciudad oriental de Tobruk.
No se logró un encuentro directo entre ambos en la anterior cita. La semana pasada en Moscú Hafter la abandonó de madrugada, sin haber firmado la declaración de alto el fuego promovida por los presidentes ruso, Vladímir Putin, y turco, Recep Tayyip Erdogan. Al Serraj estampó su firma. Pero para que el alto el fuego sea considerado efectivo falta la del mariscal.

LA DIPLOMACIA SILENCIOSA DE BERLÍN

El ministro alemán de Exteriores alemán, Heiko Maas, visitó el jueves a Hafter en Libia para asegurar su presencia en Berlín.
El alto el fuego, en vigor desde el pasado día 12, es "frágil", pero "reconocido de facto por ambas partes", destacan desde Exteriores.
El departamento de Maas lleva meses desplegando su diplomacia silenciosa, con sucesivas rondas consultivas consensuadas con el enviado especial de Naciones Unidas para Libia, Ghassan Salamé.
El sábado pasado, la canciller alemana, Angela Merkel, y Putin anunciaron en una comparecencia conjunta en Moscú la celebración de la conferencia de Berlín, aunque sin precisar la fecha.
Fue Erdogan quien avanzó poco después el día, el 19 de enero, en declaraciones a medios turcos, así como su propósito de acudir a la cita.
Berlín no ha dado hasta ahora una lista de asistentes, sino que ha dejado que fuera cada país u organización el que anunciara quién participará.
Junto a Putin y Erdogan asistirá el presidente francés, Emmanuel Macron, mientras que por EEUU lo hará su secretario de Estado, Mike Pompeo.
De la UE acudirán el alto representante de la diplomacia europea, Josep Borrell, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y la de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

BERLÍN INCLUYE A LIBIA EN LA AGENDA INTERNACIONAL

"Alemania tenía un papel discreto en el conflicto libio. Pero el año pasado Merkel lo incluyó en la agenda de política exterior, para sorpresa de muchos", indicó Daniel Gerlach, director de la revista "Zenith" y experto en Oriente Medio, en un encuentro con medios extranjeros preparatorio de la conferencia.
Según el periodista, "Berlín ve la conferencia como la oportunidad de reencaminar el conflicto. No se trata de resolver cuestiones internas de Libia, sino de devolver a los actores internacionales implicados a la senda del multilateralismo. Si es que ello es aún posible".
El tablero libio es exponente de intereses geoestratégicos y económicos de cada uno de esos actores. A Al Serraj, al frente del gobierno reconocido por la ONU, le apoya militarmente Turquía y le respaldan políticamente Italia y Catar.
A Hafter le apoyan Rusia, Arabia Saudí, Egipto y los Emiratos Árabes Unidos, además de contar con el respaldo político de Francia y EEUU. Todos ellos estarán representados en Berlín, además del Reino Unido, China, República del Congo, Argelia, Liga Árabe y Unión Africana.
 
LA AUSENCIA DE GRECIA, MOTIVO DE DISCORDIA

El hecho de que al mariscal le apoye Francia y al jefe del GNA lo haga Italia es una de las aristas, dentro del bloque de la UE. Otro punto conflictivo, a escala europea, es que no se haya invitado a Grecia.
Atenas amenaza con un veto en la UE, en caso de que no revoque el memorando firmado en noviembre entre Al Serraj y Erdogan, que delimita como zonas económicas exclusivas (ZEE) franjas marítimas cercanas a islas griegas. Algo que, para Grecia, vulnera el derecho marítimo internacional.
Al tablero se une el papel de Libia como país de tránsito migratorio desde África a Europa. Es clave para las mafias de tráfico humano. Sus centros de refugiados son un panorama de hacinamiento, esclavitud, torturas y violaciones.
Muchos puntos complejos para Alemania, segundo contribuyente a la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y primer destino de la migración que, a través de Italia, llega a Europa, tras haber recibido desde 2015 más de un millón y medio de refugiados.
"No va a resolverse todo en un día", insiste el portavoz Seibert. EFE gc/jam/acm

martes, 14 de enero de 2020

El vecino que te quiere mal

El acoso ultra desata la alarma y amagos de autodefensa en Alemania

Gemma Casadevall

Berlín, 14 ene (EFE).- Los ataques y situaciones de acoso de la ultraderecha a políticos locales alemanes han desatado la alerta en el país e incluso los intentos de pasar a la autodefensa por parte de los afectados, como respuesta a su indefensión.
Los políticos amenazados deben contar con la "pertinente protección de las fuerzas de seguridad", afirmó hoy la ministra de Defensa y líder de la Unión Cristiademócrata (CDU), Annegret Kramp-Karrenbauer, en declaraciones a la prensa.
Pasar a la "autodefensa" o a "armarse" para hacer frente a ello "no es el camino correcto", añadió la política, sucesora de la canciller Angela Merkel al frente de los conservadores alemanes. Con ello aludió al caso del alcalde de Kamp Lintfort (oeste), Christoph Landscheidt, quien ha pedido licencia de armas porque dice temer por su vida y la de su familia.
Landscheidt, socialdemócrata y alcalde de esa población de Renania del Norte-Westfalia, recibe amenazas desde que el año pasado, en la campaña por las elecciones europeas, ordenó descolgar los carteles electorales de un minoritario partido ultraderechista.

Der Tatverdächtige Stephan E. gab in seinem zurückgezogenen Geständnis an, die Tat bereits vor Jahren erwogen zu haben.


DE LAS AMENAZAS AL ASESINATO

Las intimidaciones a políticos locales han ido en aumento desde 2015, el año en que Alemania recibió un millón de refugiados. De las situaciones de acoso, amenazas o agresiones se saltó a otra dimensión del peligro con el asesinato de Walter Lübcke, un político local de la CDU y jefe de distrito en el estado de Hesse (oeste).
Lübcke, quien había sido reiteradamente amenazado por la ultraderecha, murió de un disparo en la cabeza el año pasado. Un neonazi de 45 años se confesó autor del ataque, para posteriormente retirar esa declaración y afirmar que el autor del disparo fue un cómplice, con quien había acudido a la casa del político.
El asesinato de Lübcke sumió a la CDU en la conmoción y desató todas las alertas en el país. Las amenazas a ese político se sucedían desde 2015, cuando en un acto público apeló a los principios cristianos en defensa de los refugiados y desafió, entre abucheos, a quien no estuviera de acuerdo a "marcharse de Alemania".

AUTORES MATERIALES E INSTIGADORES AL ODIO

Desde el bloque conservador como desde sus socios socialdemócratas y opositores Verdes e Izquierda se responsabiliza a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) del clima de odio creciente hacia los cargos públicos.
La AfD es la tercera fuerza del Bundestag (Parlamento federal), con escaños en todos los "Länder" y especialmente arraigada en el este del país, donde se dispara a resultados sobre el 27 %. Está descartada como aliada por el resto del espectro parlamentario y convierte cada uno de sus mitines electorales o incluso intervenciones en la cámara baja en escenario de sus arengas contra sus adversarios políticos.
El presunto autor del asesinato de Lübcke estaba fichado como ultraderechista violento, aunque no se le sometía a vigilancia policial continuada. Tanto él como su supuesto cómplice eran asiduos de manifestaciones ultras, incluida la AfD.

LA VULNERABILIDAD DEL ALCALDE Y VECINO

La situación de indefensión de los políticos locales es especialmente patente en poblaciones pequeñas. Entre los casos destacados estuvo el del alcalde de Altena (oeste), quien fue atacado con un cuchillo por un vecino contrario a la llegada de refugiados a esa localidad.
Otro alcalde, el de Tröglitz (este), dimitió tras semanas de acoso neonazi a su vivienda familiar en protesta por la construcción de un albergue, que acabó siendo pasto de las llamas antes de su apertura.
Y en el ámbito de las grandes ciudades, la alcaldesa de Colonia, Henriette Reker, asimismo comprometida con la acogida de refugiados, estuvo varios días en coma inducido tras recibir varias cuchilladas de un ultraderechista.
Las intimidaciones no se limitan al ámbito municipal, sino también a diputados del Bundestag (Parlamento federal). La vicepresidenta de la cámara baja por La Izquierda, Petra Pau, lleva años sometida a amenazas, mientras que el exlider de los Verdes, Cem Özdemir, de origen turco, vive permanentemente bajo protección policial.
La custodia policial a los políticos de rango federal es relativamente común. Proteger a los políticos locales es un desafío mucho mayor, ya que éstos viven a menudo en directa vecindad con los ultraderechistas. EFE
gc/egw/ah

martes, 7 de enero de 2020

Angela, Ursula y otras más




Entre recessió i superpoder



Que el poder esti­gui en mans de dones no hau­ria de ser notícia, escri­via aquesta set­mana Süddeutsche Zei­tung (SZ). No deixa de ser des­ta­ca­ble, però, l’actual coin­cidència de la can­ce­llera ale­ma­nya, Angela Merkel; la seva com­pa­tri­ota Ursula von der Leyen, pre­si­denta de la Comissió Euro­pea (CE), i la fran­cesa Chris­tine Lagarde, al cap­da­vant del Banc Cen­tral Euro­peu (BCE). Tres posi­ci­ons de lide­ratge en el bloc comu­ni­tari. Totes tres ocu­pa­des per dones de més de 60 anys, amb una llarga tra­jectòria al dar­rere, remar­cava Cers­tin Gam­me­lin en un arti­cle en aquest diari de referència ale­many.

Merkel domina a Berlín des de fa més de catorze anys, Von der Leyen acaba d’ater­rar a Brus­sel·les després d’haver estat la minis­tra més vete­rana de la can­ce­llera i Lagarde ha aga­fat el relleu del lacònic Mario Draghi després d’haver diri­git el Fons Mone­tari Inter­na­ci­o­nal (FMI).

Cap d’elles repre­senta una revo­lució gene­ra­ci­o­nal. No se les pot qua­li­fi­car de femi­nis­tes. Totes tres, però, hau­ran con­tribuït que pot­ser algun dia deixi de ser notícia que una dona arribi al poder.

Merkel enceta el 2020 en un moment para­do­xal per a Ale­ma­nya. És la potència domi­nant de la UE, el país amb més població –82 mili­ons d’habi­tants– i més pes econòmic i indus­trial. El 2019 va esqui­var pels pèls la recessió. Va acon­se­guir un crei­xe­ment del PIB del 0,1% en el ter­cer tri­mes­tre després de l’encon­gi­ment regis­trat els tres meses ante­ri­ors. No hi ha garan­ties que no es repro­du­eixi l’ensurt el 2020. Les expor­ta­ci­ons, el seu motor tra­di­ci­o­nal, han per­dut força, tot i que con­ti­nuen crei­xent les ven­des a l’exte­rior d’arma­ment –una qüestió polèmica, vist que l’aug­ment prové de cli­en­tela de fora de l’OTAN.

El ciu­tadà es queixa que la política monetària del BCE ha expro­piat els estal­vi­a­dors pri­vats, cas­ti­gats pels interes­sos mínims. Però aquesta falta d’estímuls a l’estalvi afa­vo­reix el con­sum, que com­pensa la pèrdua de dina­misme expor­ta­dor.

Semes­tre del ‘Bre­xit’

L’Ale­ma­nya de Merkel ja no pot impul­sar sola el crei­xe­ment del bloc. I el des­gast polític de la can­ce­llera fa que qual­se­vol crisi de la seva coa­lició entre con­ser­va­dors i soci­al­demòcra­tes encen­gui les alar­mes d’un final pre­ci­pi­tat de la legis­la­tura.

Si el seu quart man­dat acaba abans d’hora –i li que­den dos anys per com­ple­tar-lo–, s’haurà aca­bat l’era Merkel, ja que no pensa llui­tar per la ree­lecció.

En aques­tes con­di­ci­ons, Ale­ma­nya assu­mirà al juny el semes­tre de pre­sidència de la UE. És a dir, els sis mesos que han de sege­llar el Bre­xit, segons els plans del pri­mer minis­tre britànic, Boris John­son. Von der Leyen posava en dubte aquests dies que s’acon­se­gueixi pac­tar tot allò que no hi ha hagut manera de lli­gar fins ara. La mateixa Von der Leyen va recor­dar, en el dar­rer congrés de la Unió Cris­ti­a­no­demòcrata (CDU), que Merkel és la nego­ci­a­dora més dura que ha cone­gut mai. Però també la més capa­ci­tada per acon­se­guir un con­sens allà on sem­bla que no n’hi ha. Von der Leyen es va aco­mi­a­dar amb aquest dis­curs de la vice­pre­sidència de la CDU per con­cen­trar-se en la seva feina a Brus­sel·les. Merkel ja s’havia reti­rat de la pre­sidència del seu par­tit un any enrere, en tras­pas­sar-ne el lide­ratge a Anne­gret Kramp-Kar­ren­ba­uer.

Merkel no hau­ria arri­bat mai a ser cap de la CDU si no fos que quan ho va fer, el 2000, el par­tit estava en una posició mise­ra­ble, a l’opo­sició i enfon­sat en un escàndol de finançament irre­gu­lar amb el patri­arca Hel­mut Kohl. Els homes forts de la CDU no volien cre­mar-se els dits. Aque­lla dona, una doc­tora en físiques cres­cuda a l’Ale­ma­nya comu­nista, sí que va saber apro­fi­tar el moment, recor­dava l’autora de l’arti­cle.

Von der Leyen tam­poc no hau­ria arri­bat a pre­si­denta de la CE si no fos que cap dels dos prin­ci­pals can­di­dats a les euro­pees –el con­ser­va­dor Man­fred Weber i el soci­al­demòcrata Frans Tim­mer­mans– no van acon­se­guir-ho. El seu nom va sor­tir com del no-res. I Merkel per­pe­tua a través d’ella el seu domini, en un moment clau per al futur euro­peu.

La fran­cesa Chris­tine Lagarde no és exac­ta­ment del cer­cle de la can­ce­llera. La seva política monetària pro­ba­ble­ment també esgo­tarà la paciència i els estal­vis del ciu­tadà ale­many. Però entre ella i Merkel hi ha una relació de res­pecte mutu o com­pli­ci­tat que no exis­tia amb l’italià Mario Draghi.

El relleu generacional nòrdic


Amb tres dones en posicions de lideratge no n’hi ha prou per esborrar el dèficit de representació femenina, molt present tant a escala parlamentària com en el món empresarial, sigui en l’àmbit alemany com en l’europeu. Dels nou milions de persones en posicions de lideratge a Europa, sis milions són homes, recordava el diari alemany Süddeutsche Zeitung (SZ). Els símptomes de canvi real venen de més amunt, del món nòrdic. El personatge de l’any ha estat, per a molts, l’activista climàtica sueca de 16 anys Greta Thunberg. Per a d’altres, la primera ministra finlandesa, Sanna Marin, arribada al poder aquest desembre als 34 anys. És la cap de govern més jove del món.  Elles no són un cas únic, si més no en el món nòrdic. Marin lidera un govern amb dotze dones –de dinou ministres que té l’executiu–. I està envoltada de veïnes en posicions semblants: Katrín Jakobsdóttir, a Islàndia; Mette Frederiksen, a Dinamarca, i la més veterana, i fora de la Unió Europea (UE), Erna Solberg, a Noruega.