domingo, 31 de mayo de 2020

Ni tan mal


El turista alemán, en casa y esperando instrucciones

Gemma Casadevall

Wir bleiben zuhause – Tipps für den Urlaub auf Balkonien | DERTOUR

Berlín, 31 may (EFE).- El ciudadano alemán entra en junio con menos inquietudes vacacionales de lo habitual en este gran emisor de turistas, acostumbrado a definirse como campeón del mundo en turismo, a la espera que se concrete si podrá viajar al extranjero.
El cuarto fin de semana largo de mayo -al del Día del Trabajador siguió el día 8 el aniversario de la caída del nazismo, festivo en Berlín, luego el puente de la Ascensión y ahora el de Pentecostés- se vivió en Alemania con el turismo interno abierto de par en par.
En algunas ciudades de la costa báltica se esperaba la gran llegada de auto-caravanas y turismo de acampada, favorecido por el buen tiempo en una primavera casi veraniega alemana.
Los hoteles abrieron, el senderismo y las rutas en bicicleta están en alza. El turismo interior creció en la última década a un ritmo constante -sólo en 2019 se registró un aumento anual del 3,7 % en la cifra de pernoctaciones-. Aun así, hasta ahora solo un 30 % de las vacaciones de los alemanes discurrían en el propio país.
El destino preferencial fue durante años España -11 millones de ciudadanos alemanes eligieron en 2019 ese socio europeo para sus vacaciones.
Pero ahora mismo la preocupación principal de los alemanes no es dónde pasarán las vacaciones o el miedo al contagio, sino la economía. Un 61 % de los ciudadanos se declara preocupado por la economía, frente al 33 % que se pronuncia por la salud, según el sondeo semanal del Politbarometer de la televisión pública ZDF.
El temor a la pandemia descendió en un país con 83 millones de habitantes donde se han verificado 181.482 contagios, de los cuales 165.200 son pacientes recuperados. El cómputo de víctimas mortales es moderado -8.500, según el Instituto Robert Koch (RKI), competente en la materia en el país.
El factor económico centra la discusión, pública o privada. Alemania se sabe a las puertas de su peor recesión en tiempos modernos -el gobierno espera una contracción del producto interior bruto (PIB) del 6,3 % este 2020-.
Así las cosas, un 31 % de los encuestados afirman que pasarán las vacaciones en el país, frente al 13 % que persiste en la idea de viajar al resto de Europa o a otras partes del mundo.

A LA ESPERA DE CLARIFICAR DÓNDE SE PUEDE VIAJAR

Del titular de Asuntos Exteriores, Heiko Maas, se esperaba la semana pasada la luz verde a los viajes dentro de la Unión Europea (UE). El ministro había avanzado su propósito de retirar la recomendación contra todo desplazamiento no necesario a cualquier país del mundo para regresar al formato de la información específica para cada país.
El anuncio de la retirada de esa advertencia global, con efectos del 15 de junio, se preveía para el miércoles pasado. Pero la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), miembro del bloque conservador de Angela Merkel, bloqueó el anuncio.
La CSU tiene la cartera de Interior, además de la de Transportes. No permitió que la cuestión quedase solo en Exteriores, ministerio del socialdemócrata Maas, y exigió tiempo para el debate interno.
Se espera ahora que la anhelada luz verde se anuncie esta semana. Liberará de la recomendación general previsiblemente a 31 países -los de la UE, más el Reino Unido y otros cuatro asociados al espacio Schengen, Noruega, Islandia, Suiza y Liechtenstein.
Al ciudadano alemán, que a menudo reserva sus vacaciones con meses de antelación, tanta incertidumbre le retrae. A ello se suman las sucesivas noticias de casos de compatriotas que, tras aterrizar su avión en las Baleares, tuvieron que regresar a casa por no poder acreditar un motivo de viaje que no fuera el turístico.

LUFTHANSA DESPEGA

La demora en Exteriores o inconcreción sobre cuándo levantarán las restricciones al turismo internacional algunos de esos destinos preferenciales -como España- son elementos disuasorios.
Al menos parece asegurado el rescate a Lufthansa. El grupo de aerolíneas alemán aceptó este fin de semana el plan de rescate renegociado con la Comisión Europea (CE) y el Estado alemán, que proporcionará 9.000 millones de euros a la compañía.
Lufthansa debe renunciar a algunos 'slots' en Múnich y Fráncfort. Pero serán menos de los inicialmente exigidos por Bruselas.
Antes de conocerse el acuerdo -que deberá aún refrendar su consejo de vigilancia- había anunciado ya su propósito de incrementar ya desde el 15 junio sus vuelos a España.
Tras meses de reducción drástica de trayectos, ofrecerá un total de 330 vuelos hacia o desde España. Entre ellos, a Alicante, Fuerteventura, Gran Canaria, Tenerife, Ibiza, Palma de Mallorca y Menorca además de a Andalucía y otros puntos del país. EFE
gc/prb

sábado, 30 de mayo de 2020

Cuando el virólogo es la estrella

La COVID coloca a los virólogos alemanes en la línea del amor-odio

Gemma Casadevall

Berlín, 30 may (EFE).- El virólogo de referencia en Alemania frente a la pandemia, Christian Drosten, acapara el debate político y científico nacional, enfrentado al sensacionalista "Bild" y defendido por los principales medios de comunicación del país.
"Venerado y odiado", es el título de portada del semanario "Der Spiegel", con un primer plano de Drosten, el virólogo que asesora al Gobierno de Angela Merkel. La frase sintetiza una semana compleja para el científico, receptor de defensas apasionadas y amenazas.
"Sin nosotros, los científicos, tendríamos 100.000 muertos más", afirma al semanario. Alemania, país cuya población no ha vivido un confinamiento, aunque sí se paralizó en parte su vida pública, ha salido hasta ahora mejor parada que otros países: 181.196 contagios verificados, según el Instituto Robert Koch (RKI), de los cuales 164.900 son pacientes recuperados y 8.489 víctimas mortales.

Virologist Christian Drosten: "We Managed to Stop a Pandemic Wave ...


La coalición de Merkel ha seguido los parámetros del RKI, cuyo director, Lothar Wieler, junto con Drosten, director de Virología del Hospital Universitario de La Charité en Berlín, son los científicos de referencia frente a la pandemia.

Drosten, más mediático que Wieler, es objetivo prioritario de los ataques del "Bild", el diario más leído de Alemania. La hostilidad de ese medio se plasmó en varias portadas, la más reciente "denunciando" aparentes errores en sus estudios.
DE LA HOSTILIDAD MEDIÁTICA A LA AMENAZA
Varios colaboradores del científico, en cuyos testimonios dice haberse basado "Bild", negaron haber estado en contacto con ese medio. Ello no ha evitado a Drosten amenazas por mail o en las redes sociales, así como la exhibición de un cartel que le comparaba con Josef Mengele, el médico del campo de exterminio nazi de Auschwitz.
El virólogo ha interpuesto una demanda para que se investigue la autoría del cartel. Hay que decir sin embargo que no está solo en esas amenazas: otros colegas, asimismo muy presentes en los medios, sufren este tipo de hostigamientos.
Ese es el caso del virólogo de la Universidad de Bonn Hendrik Streeck, cuyas opiniones a veces han entrado en confrontación con las de Drosten. Y, en el ámbito político, asimismo han recibido amenazas el experto en Sanidad del Partido Socialdemócrata (SPD) Karl Lauterbach y el jefe del gobierno de Baviera Markus Söder, de la Unión Socialcristiana (CSU), partido del bloque conservador de Merkel.
Drosten rechazó, vía twitter, responder a las informaciones de "Bild", que le había dado una hora antes del cierre de redacción para dar su versión. "Me dan una hora para que me pronuncie. Tengo cosas mejores que hacer", escribió Drosten.
El propio director de "Bild", Julian Reichelt, lamentó a posteriori haber pretendido una respuesta en tan corto plazo de tiempo. Pero negó que detrás de ello hubiera una campaña personal.
El estudio en cuestión tocaba una fibra muy sensible: los niños, como factor de transmisión. Fue publicado en abril y analizaba la concentración del virus en personas de distintas edades. La conclusión era que los niños podían ser igual de infecciosos que los adultos, factor decisivo para la reapertura de colegios.
"Bild" afirmaba a grandes titulares que el informe era "groseramente falso", citando a esos expertos que luego se distanciaron o desmintieron lo publicado.
El artículo es uno de los capítulos en la batalla mediática en torno a la COVID-19. La pandemia ha colocados al mundo científico en la vanguardia informativa, con algunos efectos colaterales.
Los virólogos necesitan tiempo para analizar y dar respuesta a una pandemia que, unos meses atrás, nadie conocía, ha recordado reiteradamente Merkel, la líder que, muchos años antes de entrar en política a principios de los 90, se doctoró en Ciencias Físicas.
EL HOSTIGAMIENTO A MERKEL ALCANZA A SUS VIRÓLOGOS
Las recomendaciones de los científicos no son únicas. Drosten se ha visto confrontado tanto a la opinión de Streeck o de otro colega muy mediático, Alexander Kekulé, apóstol de la reapertura total que reclama la gran industria.
Mientras el mundo de la ciencia busca respuestas, la opinión pública se divide en el amor-odio hacia Drosten. "Bild", un medio que, en tiempos del canciller y patriarca conservador Helmut Kohl (1982-1998), fue claramente "amigo" de sus filas, se decantó ya por la hostilidad a Merkel durante la crisis migratoria de 2015.
Las posiciones que defiende desde entonces en sus portadas se acercan más a los postulados de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) que al bloque conservador de la canciller.
Los ataques del poderoso rotativo no parecen, hasta ahora, hacer mella en Merkel. Su gestión de la crisis en la pandemia la ha revalorizado, con una intención de voto del 39 % -según sondeos de las televisiones públicas ARD y ZDF-, el mejor valor para su bloque conservador desde que abrió su cuarto mandato. EFE 

viernes, 29 de mayo de 2020

Tanto, tanto sufrimiento






Berlín, la capital atípica que desescala a su ritmo

Gemma Casadevall

Berlín, 29 may (EFE).- La desescalada general que vive Alemania adopta un ritmo propio en Berlín, con menos casos de COVID-19 que otras zonas del país, pero que avanza hacia nueva normalidad sin la total reapertura que reclaman otros "Länder" del este.
El distrito gubernamental y la sede de la Cancillería parecen adormecidos, sin el trajín habitual de las visitas de Estado y una agenda más nutrida de conferencias virtuales que citas presenciales, por parte de la canciller Angela Merkel y el resto de su gobierno.
En el resto de la capital alemana, con 3,7 millones de habitantes, la actividad es prácticamente la habitual, con tendencia a ir a más, ya que el Senado berlinés decidió la entrada en una nueva fase de reapertura de la vida pública.
El derecho a manifestarse o a reunirse al aire libre se podrá ejercer sin mayores restricciones a partir del domingo y desaparece la limitación a un máximo de 100 participantes. Lo mismo ocurrirá con los oficios religiosos a cielo abierto, aunque para actos a puerta cerrada se mantiene el límite de 200 asistentes.
Se abrió la perspectiva de volver al cine y al teatro, aunque con aforo limitado a 150 personas -ampliables a 200, en quince días-. Salas como el mítico Berliner Ensemble de Bertolt Brecht y Helen Weibel desmantelaron su patio de butacas para garantizar la distancia mínima de 1,5 metros entre quienes se sienten ahí.
Solo hay asientos juntos para dos personas, lo que deja un aspecto desolador. Es, sin embargo, un alivio para el espectador y, sobre todo, para artistas, dramaturgos y gestores culturales.
Por las calles berlinesas apenas se aprecian diferencias respecto a la "normalidad" anterior a la pandemia. Las escuelas funcionan aún a medio gas -para desesperación de quienes compaginan la vida familiar con la laboral-. Pero la vida comercial regresó, hoteles y museos reabrieron y la gastronomía funciona -aunque también bajo normas de distanciamiento entre mesas-.
Desde esta semana funcionan cinco piscinas municipales -aunque ninguna cubierta-, a las que se accede previa reserva online; el usuario se encontrará todo tipo de normas de uso estrictas, pero razonables. Seguirán cerrados, eso sí, los clubes y discotecas -esencia, para algunos, del tejido berlinés-.
Nada es exactamente cómo fue, pero se le parece. Incluye algunas ventajas -las piscinas no están a rebosar, como solía ocurrir- y se ensancharon algunos carriles para bicicleta para facilitar que también ahí se cumpla con la norma del distanciamiento.

EL CAOS BAJO CONTROL

Berlín, con reputación de caótica para el alemán de regiones más disciplinadas, no sería lo mismo sin la mezcla de indisciplina y orden que caracteriza a esta capital atípica y sin tejido industrial. No se ajusta a la norma, pero todo parece funcionar.
En cualquier zona verde de la ciudad se practica el picnic -algo que antes solo ocurría en los barrios dichos alternativos o noctámbulos, como Kreuzberg o Prenzlauerberg-. Semanas de cierre de bares y restaurantes favorecieron la extensión de esta opción, que ahora no será fácil de erradicar especialmente entre los jóvenes.
La diferencia esencial está entre "el dentro y el fuera", explicó el responsable de Interior del gobierno regional, el socialdemócrata Andreas Geisel. Fuera, en espacios libres, se permite casi todo -el deporte al aire libre o paseos nunca estuvo restringido-. Dentro, sean gimnasios o teatros, rige el estricto distanciamiento.

UN TRIPARTITO IZQUIERDISTA EN LÍNEA CON MERKEL

El tripartito entre socialdemócratas, verdes e izquierda que gobierna la ciudad-estado, bajo el alcalde-gobernador Michael Müller, ha optado por una vía intermedia entre la prudencia de la canciller y la liberalización a la que aspira el "Land" de Turingia, en el este, gobernado por el izquierdista Bodo Ramelow.
La línea de Ramelow -único líder regional de La Izquierda- está siendo muy cuestionada por "Länder" como la conservadora Baviera, el más afectado por la pandemia -con 46.809 contagios, de los 180.458 verificados en todo el país por el Instituto Robert Koch (RKI).
Berlín, con 6.738 contagios, ha tenido menos problemas que Baviera: 196 víctimas mortales -frente a los 2.441 muertos que en el próspero "Land" del sur, entre los 8.450 de toda Alemania-. Se ciñe las recomendaciones del virólogo Christian Drosen, como hace Merkel.
La pandemia precipitará el fin del aeropuerto de Tegel, en funcionamiento desde 1948. Su cierre iba coincidir con la apertura del nuevo aeropuerto de Berlín, que tras nueve años de retrasos parece que se inaugurará el próximo octubre. Pero como el tráfico aéreo sigue agónico se ha decidido cerrar Tegel ya el 15 de junio, para dejar únicamente activo el de Schönefeld, en el este berlinés.
El cierre de Tegel provoca cierta nostalgia en el ciudadano, que pese a reconocerlo obsoleto le ve las ventajas de un aeropuerto pequeño. Otros sueñan con ver sus pistas convertidas en inmenso parque para el ocio ciudadano, como ocurrió con el viejo aeropuerto de Tempelhof desde que dejó de operar, en 2008.EFE
gc/ig
(foto)

martes, 26 de mayo de 2020

El silencio de Katharina


Bayreuth, ante un futuro impreciso por la pandemia y el vacío de poder

Gemma Casadevall

Coronavirus obliga a cancelar el Festival de Bayreuth 2020 ...


Berlín, 26 may (EFE).- El Festival Richard Wagner de Bayreuth (sur de Alemania) ha quedado ante un futuro impreciso, aquejado por la cancelación de su temporada por la pandemia del coronavirus y el vacío en la cúpula del tradicionalista evento operístico europeo.
Katharina Wagner, biznieta del compositor y directora del festival desde 2008, está de baja por una grave enfermedad, según informó su oficina hace un mes, sin dar más detalles sobre una situación estrictamente privada.
Su puesto no se cubrió, ni siquiera interinamente, puesto que en definitiva esta temporada había sido ya suspendida el pasado marzo, en medio de las cancelaciones provocadas por la pandemia en Europa.
Ahora se reveló que el gerente del festival, Holger von Berg, en el cargo desde hace cuatro años, dejará su puesto en 2021, ya que no se le renovará el contrato.
Fuentes del festival comunicaron esa decisión el lunes con un lacónico comunicado, en que no se explicitaban los motivos. Von Berg asumió en 2016 la dirección administrativa del festival, mientras que Katharina se había concentrado en la parte artística.
Del gerente se esperaba una renovación en las estructuras del festival, consagrado exclusivamente al culto a Wagner desde su fundación, en 1876, por el genial compositor alemán.
EL FESTIVAL DEL APELLIDO WAGNER
Bayreuth ha funcionado siempre como una empresa familiar, con un Wagner en su dirección: a Richard Wagner le sucedió en 1883 su esposa Cosima; en 1909 asumió el puesto su hijo Siegfried, y en 1930 pasó a la esposa de este, Winifred, ferviente admiradora de Adolf Hitler.
Tras la II Guerra Mundial quedó a tutela de las autoridades aliadas, que confiaron su refundación a Wolfgang y Wieland Wagner. Katharina, hija del primero, se convirtió en su directora en 2008, entonces en una fórmula colegiada con su hermana Eva Pasquier-Wagner y tras un duro pulso sucesor con otros descendientes.
Katharina quedó al frente del festival en solitario en 2015, aunque con von Berg en la gerencia y el maestro Christian Thielemann como batuta titular.

LA DIFÍCIL REAPERTURA BÁVARA


La cancelación de la temporada, que debía inaugurarse el próximo 25 de julio, se produjo en marzo en medio de la alarma general por la COVID-19. No solo cayó la cita wagneriana, sino también la Oktoberfest, la más multitudinaria fiesta cervecera del mundo.
Baviera era ya entonces el "Land" alemán más afectado por la pandemia y ha acumulado el mayor número de contagios: 46.456, con 2.401 víctimas mortales, del total de 179.002 infectados y 8.302 muertos verificados en Alemania por el Instituto Robert Koch (RKI).
Actualmente quedan apenas 9.000 pacientes activos en toda Alemania. Baviera, cuyas autoridades aplicaron las medidas más severas del país, ha ido levantando las restricciones y se propone reabrir teatros y conciertos el próximo 15 de junio.
Será una reapertura limitada para un aforo máximo de 50 asistentes, en salas cerradas, o de 100, en eventos al aire libre.
Bayreuth, por el momento, deberá esperar aún a 2022 para ver un nuevo "Anillo del Nibelungo". La dirección del festival consideró ya, al anunciar la cancelación de la próxima temporada, que no era factible poner en escena esa costosa tetralogía en 2021.
Para el próximo año se anuncia un único estreno, un nuevo "Holandés Errante", que acompañarán reposiciones de otras óperas.
Su directo rival centroeuropeo, el Festival de Salzburgo (Austria), ha optado por reducir su programa a 90 funciones, a lo largo de todo agosto, para aforos asimismo limitados.
Bayreuth, una ciudad de provincias que cada año recibe a wagnerianos de todo el mundo, mantiene en cartel una gala al piano con Martha Argerich, el 24 de julio. Un concierto al margen del festival, programado para la Ópera del Margrave, una joya del barroco de 1748 que Richard Wagner no consideró apropiada para su obra. EFE
gc/jam/icn

lunes, 25 de mayo de 2020

La madurez ciudadana, esa desconocida


Alemania busca atajar los síntomas de descontrol en su desescalada

Gemma Casadevall

Vatertag und Coronavirus: Wie sich die Bundesländer vorbereiten ...



Berlín, 25 may (EFE).- El gobierno alemán trata de contener la impaciencia de algunos "Länder", decididos a acelerar la desescalada confiando en la madurez ciudadana, pese a la alarma ante los brotes de contagios surgidos tras aliviarse las restricciones.
No atenerse a las normas en un restaurante o en un oficio religioso puede generar nuevos casos, como ocurrió en un comedor de Leer (centro) o en una comunidad baptista de Fráncfort (oeste), recordó hoy el portavoz del Gobierno, Steffen Seibert.
Catorce personas dieron positivo y más de un centenar quedaron en cuarentena por comer o estar en contacto con quien estuvo en ese restaurante, cuyo nombre "Alte Scheune" -"Viejo granero"- ocupaba hoy los informativos de televisiones públicas y privadas.
Asimismo, unos 107 fieles de una pequeña comunidad baptista de Fráncfort dieron positivo tras asistir a un oficio en ese centro de techos bajos y dimensiones al parecer insuficientes para garantizar el distanciamiento físico
"Querer ir demasiado rápido puede echar por tierra los progresos logrados en diez semanas", insistió el portavoz gubernamental, para recordar las llamadas a la prudencia de la canciller, Angela Merkel.
Alemania tiene ahora 9.100 pacientes activos de los 178.570 casos verificados por el Instituto Robert Koch (RKI) desde que se certificó el primer contagio con la COVID-19, el 27 de enero. La cifra de muertos está en 8.257; la de pacientes recuperados en 161.000 y el factor de reproducción de la infección en 0,89.
Pero en la ciudad-estado de Berlín se activó el semáforo rojo tras ascender ese factor al 1,3. Hace una semana reabrieron los restaurantes, teóricamente bajo estrictas normas -1,5 metros entre las mesas, se anotan los nombres de los comensales y en un mismo grupo no puede haber personas de más de dos hogares.
En la práctica las normas se diluyen, sea en restaurantes o, más aún, en los picnics repartidos en parques o márgenes de los canales berlineses, algunos con filas interminables de jóvenes sentados junto a la orilla, con su música, su bebida y su merienda.
Alemania, donde ni al principio se implantó un confinamiento de la población, lleva semanas reactivando gradualmente la vida comercial, escolar, de bares y restaurantes y, desde este lunes, también los hoteles.
En la calle no se aprecia ya apenas diferencia respecto a la "antigua normalidad", aunque siguen cerrados salas de conciertos, teatros y cines. Pero siguen habiendo impaciencias, máxime cuando el Gobierno se propone mantener la norma del distanciamiento físico hasta el 5 de julio.
EL ESTE SE REBELA
Varios "Länder" del este de Alemania, con bajos índices de contagio por coronavirus, han desafiado las llamadas a la prudencia de Merkel y se proponen una reactivación total de la vida pública.
Primero fue el "Land" de Turingia, el único del país que gobierna un representante de La Izquierda, Bodo Ramelow, quien ya el domingo anunció su propósito de levantar las restricciones casi totalmente. Le siguió este lunes Sajonia, cuyo Gobierno regional lidera el conservador Michael Kretschmer, con un planteamiento parecido.
Ramelow, al frente de un tripartito con socialdemócratas y verdes de mayoría precaria, ha topado ya con el rechazo de sus socios. Este lunes precisó que su propósito no es olvidarse de la prudencia, sino trasladar la cuestión a la responsabilidad individual.
No se trata de que la gente salga a "abrazarse y olvidarse de las normas", dijo Ramelow, sino de confiar en su madurez. Kretschmer sí cuenta con el apoyo de sus socios -socialdemócratas y verdes-, pero probablemente tendrá que vérselas con su correligionaria, Merkel.

A LA ESPERA DE LA CITA CON LA CANCILLER


La gran coalición postergó la sesión prevista este lunes del llamado "gabinete corona" o equipo gubernamental que se reúne una o dos veces por semana para abordar posibles medidas ante la pandemia. La situación no está "madura" para adoptar decisiones, dijo Seibert, ante insistentes preguntas acerca del caso de Turingia.
La sesión tendrá lugar el miércoles, día en que, además, Merkel tenía programada de antemano una reunión con los líderes de los "Länder" del este. La salida en solitario de Ramelow da a esa cita una relevancia mayor.
Hasta ahora, cada fase de relajación de las restricciones por la pandemia ha sido consensuada entre el Gobierno federal y los poderes regionales, a los que compete implementar esas medidas.
En la práctica, eso ha implicado variaciones notables en cuanto a calendario, ritmo y rigurosidad en la aplicación, de acuerdo a las reglas del federalismo alemán. "Cada 'Land' actúa de acuerdo a sus criterios y especificidades", recordó hoy Seibert. EFE
gc/jam/dm
(foto)

Ruge el ala de Höcke

La ultradreta alemanya entra en una guerra de desgastament intern


Els intents de la ultra­dre­tana Alter­na­tiva per Ale­ma­nya (AfD) de treure pro­fit de la pandèmia s’han esta­ve­llat en la reva­lo­ració d’Angela Merkel, espe­ci­al­ment per la seva gestió de la crisi de la pandèmia del coro­na­vi­rus. Men­tre l’AfD cri­tica cadas­cuna de les mesu­res empre­ses pel govern de la can­ce­llera –tant quan impo­sava res­tric­ci­ons a la vida pública com ara que les ha fle­xi­bi­lit­zat, però a poc a poc–, el bloc con­ser­va­dor de Merkel té la millor intenció de vot des del 2017 –entre un 38 i un 40%, segons els son­de­jos de les tele­vi­si­ons públi­ques ARD i ZDF o del diari sen­sa­ci­o­na­lista Bild–. L’AfD se situa entre el 9 i el 10% –el valor més baix des que va entrar al Bun­des­tag (Par­la­ment fede­ral), ara fa tres anys.


La coa­lició de Merkel entre con­ser­va­dors i soci­al­demòcra­tes va optar per unes res­tric­ci­ons menys dràsti­ques que en altres països euro­peus. No hi ha hagut un con­fi­na­ment total dels ciu­ta­dans i la vida pública i l’acti­vi­tat econòmica han anat recu­pe­rant una certa nor­ma­li­tat en les últi­mes tres set­ma­nes. Es tem els efec­tes de la gran recessió deri­vada en bona part de la para­lit­zació del gran motor de l’eco­no­mia ale­ma­nya –les expor­ta­ci­ons, que òbvi­a­ment s’han atu­rat, enmig de l’enfon­sa­ment econòmic dels socis de la Unió Euro­pea i ter­cers països–. Però el ciu­tadà sem­bla con­fiar que Merkel el sal­varà del pit­jor, amb tot l’equip de mesu­res econòmiques des­ti­na­des a evi­tar aco­mi­a­da­ments mas­sius. És un fet, a més, que Ale­ma­nya ha sor­tit més ben parada que altres socis de la pandèmia –uns 8.200 morts, del total de 180.000 con­ta­gis, dels quals només uns 13.000 con­ti­nuen actius.


L’AfD no para de cri­ti­car la gestió del govern, de recla­mar el retorn total a la nor­ma­li­tat i d’ata­car el pla de Merkel i el pre­si­dent francès, Emma­nuel Macron, per des­ti­nar mig bilió d’euros a la recons­trucció euro­pea. Ha recu­pe­rat el dis­curs euro­escèptic dels seus ini­cis, abans de con­ver­tir-se en un par­tit ober­ta­ment xenòfob amb la crisi dels refu­gi­ats del 2015. Però no sem­bla que li acabi de fun­ci­o­nar. Els únics titu­lars que genera l’AfD pale­sen la seva divisió interna. Els intents de la cúpula dita mode­rada, repre­sen­tada pel copre­si­dent Jörg Meut­hen, per fre­nar l’ala radi­cal han deri­vat ara en rebel·lió. Meut­hen va acon­se­guir l’expulsió d’una de les figu­res del cor­rent intern ano­me­nat Der Flügel (“L’Ala”), Andreas Kal­bitz. Però els lle­ials a aquest líder regi­o­nal, cap del par­tit a Bran­den­burg –el land que envolta Berlín–, han deci­dit deso­beir l’ordre. Kal­bitz pre­para el seu recurs con­tra l’expulsió, amb el suport del fun­da­dor de L’Ala, Björk Höcke, el líder del par­tit a Turíngia, un altre estat a l’est del país.


Kal­bitz i Höcke, tots dos pro­pers al neo­na­zisme, fan pinya con­tra Meut­hen. És una guerra a vida o mort, que omple les xar­xes soci­als de la ultra­dreta. L’AfD, la ter­cera força del Bun­des­tag, té els millors resul­tats allà on domi­nen els segui­dors de Kal­bitz i Höcke –a l’est pro­fund del país–. El par­tit amenaça no només d’esquer­dar-se, sinó també de que­dar sota obser­vació dels ser­veis secrets d’Inte­rior pels vin­cles d’aquesta ala amb els neo­na­zis. Jörg Meut­hen perd dia rere dia el suport dels seus, men­tre que l’ala radi­cal té el suport del pre­si­dent hono­rari del par­tit, el veterà Ale­xan­der Gau­land.

La presa dels carrers



La ultradreta parlamentària alemanya perd empenta, mentre al carrer intenten dominar les protestes contra les restriccions de grups marginals, amb líders excèntrics i defensors de teories de la conspiració, que es barregen entre els ciutadans comuns descontents –tant de dretes com d’esquerres– amb la gestió que està fent Angela Merkel de la crisi. Hi ha qui veu en aquests moviments una possible rèplica de Pegida, el corrent islamòfob que va a arribar a tenir desenes de milers de seguidors.

Encapçalen aquestes protestes des de reconeguts neonazis fins a col·lectius antivacunes o líders que semblen gurus de sectes i que combinen sexisme, antisemitisme i odi a l’“ordre mundial” que, segons ells, vol imposar el multimilionari Bill Gates. Un dels rostres més destacats és Attilla Hildmann, un cuiner vegà d’arrels turques i hiperactiu a les xarxes socials. Hildmann va acabar detingut dissabte durant unes hores, després d’haver-se plantat davant de la cancelleria en una manifestació dita espontània. L’enrenou a les xarxes va ser notable. Però també és cert que si una setmana enrere eren 700 els seus seguidors, ara ha baixat a uns 150.

lunes, 18 de mayo de 2020

Heiko, a por su minuto de gloria

Alemania busca un turismo limitado y consensuado con sus socios

Gemma Casadevall

Berlín, 18 may (EFE).- Alemania reabrió la puerta a las vacaciones en el extranjero, en formato limitado, según evolucione la pandemia, y consensuado con los destinos preferenciales en la Unión Europea, incluidas España e Italia, los socios más golpeados por la COVID-19.
De la recomendación general de no viajar a ningún país del mundo, vigente desde mediados de marzo, quiere pasar el Gobierno de Angela Merkel a "indicaciones específicas y diferenciadas", según explicó su ministro de Exteriores, Heiko Maas.
"No va a ser una temporada normal, será una temporada bajo el signo de la pandemia", indicó la canciller en una comparecencia posterior a su reunión virtual con el presidente francés, Emmanuel Macron. Habrá que actuar "según parámetros específicos", ya no que "no es posible proceder del mismo modo", sino observar atentamente la evolución "local" de los contagios, tal como se hace en Alemania.
El marco previsto para levantar esa advertencia es el 15 de junio, fecha en que expiraría el aviso vigente. Ese es, además, el día que mencionó Merkel la semana pasada ante el Bundestag (Parlamento federal) a partir del cual deben ir cayendo las restricciones fronterizas implantadas en el espacio Schengen.
"Está claro que no puede contarse con un rápido regreso a lo que era habitual", advirtió Maas, quien recordó que eso depende también de las restricciones que se mantengan en cada uno de los países comunitarios y de la evolución de la pandemia.
El 15 de junio no será la fecha en la que la gente podrá volver a viajar a destinos turísticos, sino el día para el que se espera poder levantar una recomendación de no viajar que, insistió, no se puede ni es necesario mantener para siempre.
Maas, del Partido Socialdemócrata (SPD), hizo esta declaración tras la reunión virtual mantenida con homólogos de diez países -España, Italia, Portugal, Croacia, Malta, Grecia, Austria, Bulgaria, Eslovenia y Chipre-. Anunció un nuevo encuentro para dentro de quince días, donde deberá abordarse la situación y las medidas concretas a seguir.
Alemania es "campeón del mundo en viajes", afirmó Maas, en alusión a su condición de país emisor de turistas. Los países cuyas economías "dependen más fuertemente del turismo" están expectantes ante la llegada de esos viajeros. Pero, en las condiciones actuales, no puede esperarse que éste sea "un verano habitual", alertó.
En muchos lugares de Europa la situación se está desarrollando de manera positiva en cuanto al número de infecciones, recordó. Pero también dentro de cada uno de esos países la situación es "muy diferenciada", dijo.
Mencionó como ejemplo el caso de las ciudades españolas de Barcelona o Madrid, durante semanas con altos niveles de contagio y aún bajo fuertes restricciones, respecto a las islas Baleares, con una incidencia mucho más baja.
Su ministerio espera poder concretar, de acuerdo al proceder de sus socios, unas indicaciones al viajero "diferenciadas", para qué éste pueda decidir "dónde es responsable de pasar vacaciones este año y de cuáles son los riesgos".
"Queremos volver paso a paso a la normalidad", enfatizó Maas, quien, no obstante, agregó que la intención no es crear la sensación de que "todo volverá a ser como en el pasado", y señaló en ese sentido que "habrá restricciones en playas, restaurantes y en los centros de las ciudades".
Al final, el destino turístico dependerá de cuán bien haya combatido y en qué medida haya superado el país o la región en cuestión la pandemia, señaló Maas.

NORMALIZACIÓN INTERNA Y FRONTERIZA

El encuentro virtual del ministro con sus homólogos de esos países preferenciales -de los que España es el primer destino turístico, con once millones de visitantes en 2019- tuvo lugar cinco días después de que Alemana empezara a reducir los controles fronterizos terrestres con sus vecinos.
Primero se levantaron las restricciones con Luxemburgo y Suiza, mientras que con Dinamarca, Austria y Francia se ha procedido a aliviarlas, a la espera de su total desaparición, a más tardar, el 15 de junio. Con Holanda y Bélgica nunca llegaron a implantarse controles, mientras que las fronteras con Polonia y la República Checa siguen cerradas a falta de acuerdos bilaterales para levantarlas.
Varios "Länder" del oeste del país -fronterizos con Luxemburgo, Holanda, Bélgica y Francia- suprimieron ya la semana pasada el imperativo de la cuarentena a los viajeros que ingresen por ahí en territorio alemán. Se espera que el resto implemente próximamente esa medida, con algunas variaciones, en los próximos días.
Para muchos alemanes, la perspectiva del veraneo en el extranjero tal vez sea aún demasiado inconcreta. El propio Maas había advertido hace apenas unas semanas de que lo más probable es que este año las vacaciones fueran en casa.
Los "Länder" con mayor atractivo turístico -en la costa báltica, la ciudad-estado de Berlín o Baviera- podrían vivir una temporada extraordinaria, gracias a ese turismo doméstico. Los estragos económicos que conllevará la pandemia hacen temer, sin embargo, que para muchos ciudadanos de la Alemania en recesión el verano discurrirá en casa. EFE
gc-egw/jam/si

domingo, 17 de mayo de 2020

Balkonia o Malle


Alemania reactiva su turismo sin anunciar, por el momento, a Mallorca


Gemma Casadevall

Coronavirus und Urlaub - Wie wirkt sich die Krise auf den Urlaub ...



Berlín, 17 may (EFE).- Los "Länder" alemanes más turísticos se preparan para una temporada extraordinaria, ante la perspectiva de que muchos ciudadanos pasen sus vacaciones en el país, aunque persiste la esperanza de viajar a su destino preferencial, Mallorca.
Las miradas de muchos alemanes están depositadas en su ministro de Asuntos Exteriores, Heiko Maas. Él fue quien emitió, a mediados de marzo, la recomendación de no viajar a ninguna parte del mundo. Él es, también, quien acelera ahora la búsqueda de una desescalada viajera consensuada con otros socios europeos.
Tras semanas de encuentros virtuales, Maas volvió a lo presencial el sábado, con un encuentro con su colega luxemburgués, Jean Asselborn, en Schengen. No se estrecharon las manos, por las reglas del distanciamiento social. Pero escenificaron el levantamiento de los controles fronterizos entre ambos países.
"Europa vive de ser un espacio sin fronteras", dijo Maas. Luxemburgo era el primer paso, mientras se levantaban asimismo las vallas en Suiza y se reducían las restricciones a los viajeros con Austria, Francia y Dinamarca.
El objetivo de la canciller Angela Merkel es recuperar la total libertad de movimientos en el espacio Schengen a partir del 15 de junio. Que la primera estación de Maas fuera justamente en esa ciudad luxemburguesa era más que un símbolo.
Los controles se reducen. Pero persiste la "recomendación" de no viajar si no es por causas justificadas o improrrogables, en lo que no entra el turismo.
El siguiente paso hacia una perspectiva de reapertura espera darlo Maas este lunes, con una reunión -en ese caso, virtual- a la que ha invitado a España, Italia, Portugal, Croacia, Malta, Grecia, Austria, Bulgaria, Eslovenia y Chipre.
Maas, originario del Sarre, el "Land" más "afrancesado" y uno de los que más prisa se ha dado en liberar de la cuarentena al viajero, ha insistido en la necesidad de coordinar una normalización europea.
Los países invitados a lo que denomina su "diálogo de vecindad" son, en su mayoría, destinos turísticos preferidos dentro de la UE del ciudadano alemán. España ocupa el primer puesto -con once millones de visitantes en 2019-; Mallorca es, para muchos alemanes, algo así como "su" isla vacacional por excelencia.
La recomendación contra todo viaje "no inaplazable" se prevé vigente hasta el 14 de junio. Hace unas semanas, Maas advertía a sus compatriotas que no debían contar con un verano normal y que no habrá otro operativo de repatriación como el llevado a cabo con los 240.000 alemanes que quedaron varados en distintas partes del mundo al principio de la pandemia.


EL SECTOR NO ESPERA


El grupo turístico alemán TUI daba por hecho estos días que sí se podrá viajar a España. La aerolínea Lufthansa mantiene esos destinos y su filial Eurowings anunció que reforzará su oferta a Mallorca, pese a la cuarentena que impone España a todo viajero internacional.
La presión del sector turístico es mayúscula. Su gran aliado es la opinión pública: un 55 % de los alemanes aspira a la reapertura total y pronta de las fronteras de la UE, según la encuesta semanal de la televisión pública ZDF.
El gobierno de Merkel cuenta con el respaldo mayoritario -un 66 %, de acuerdo esa encuesta- a las medidas adoptadas frente a la pandemia. Comercios, bares, restaurantes, actividad escolar, museos y hasta la Bundesliga se reactivaron ya, aunque con restricciones.

LOS "LÄNDER" TOMAN LA DELANTERA


Corresponde a los "Länder" implementar, de acuerdo a su criterio, las medidas consensuadas con la coalición de Merkel. Algunos poderes regionales son más impacientes que otros.
Renania del Norte-Westfalia, Renania Palatinado y el Sarre, en el oeste, abrieron antes que el resto comercios y restaurantes. También ahí se liberó ya de la cuarentena a los viajeros procedentes de la UE y resto del espacio Schengen.
Mecklenburgo Antepomerania y Schleswig-Holstein, en el litoral norte, abrieron ya este fin de semana al turismo. Berlín reabrió sus museos y espera su dosis de turismo ciudadano. En todo el país se pronostica un boom de turismo alternativo, rutas en bicicleta, excursionismo y acampada.
A Alemania se la ve sobre todo como potencia exportadora de viajeros, pero ha despegado como destino turístico. En 2019 registró 495 millones de pernoctaciones -nacionales e internacionales-, un aumento del 3,7% interanual y del 34 % respecto a 2009.
Baviera, el "Land" de mayor atractivo turístico, esperará aún hasta fin de mes. Las autoridades bávaras han sido hasta ahora las más cautelosas. Este próspero estado federado sueño ha sido el más castigado de Alemania por la pandemia -45.427 contagios, de los 174.355 verificados en el país por el Instituto Robert Koch (RKI).
Siguen activos unos 13.000 casos de contagio, la sanidad pública no se ha visto desbordada y la cifra de víctimas mortales -7.914, según el RKI- es moderada. Pero Merkel insiste en no bajar la guardia y atender a la tasa de reproducción, ahora en el 0,8. EFE
gc/msr

sábado, 16 de mayo de 2020

Attila, el vegano

Contrarios a las restricciones, conspiracionistas y ultras salpican la desescalada alemana

Gemma Casadevall

Corona-Proteste in Berlin : Polizei nimmt Vegan-Koch Attila ...


Berlín, 16 may (EFE).- Las protestas de grupos contrarios a las restricciones, defensores de teorías de la conspiración, antivacunas y extremistas salpicaron este sábado la reactivación de la vida pública alemana, que se ha extendido a los bares y la Bundesliga.
Varios centenares de personas en diversos puntos de Berlín, otras mil en Múnich y unas dos mil en Stuttgart salieron a la calle por tercera semana consecutiva, contra las restricciones a la libertad de movimientos, a la actividad pública y económica por la pandemia del coronavirus.
Un par de centenares de personas trataron de cortar el paso a una marcha ultraderechista en Fráncfort, bajo la consigna de "nazis fuera". Varias organizaciones habían llamado a plantar cara a los intentos extremistas por capitalizar el descontento o la preocupación por los estragos económicos de la pandemia.
Las protestas de unos y otros grupos empezaron en abril con actos mínimos -hasta 20 participantes-. Con la relajación de las restricciones al derecho de reunión se autorizaron concentraciones de 50 personas en Berlín y hasta 5.000 en Stuttgart, bajo la prerrogativa de guardar las distancias entre los congregados.
En la céntrica Alexanderplatz de Berlín había anunciadas hasta diez convocatorias diversas; en la vecina plaza Rosa Luxemburg se concentraron decenas de manifestantes de la izquierda radical. En realidad había más gente guardando cola ante los comercios o sentadas las terrazas que en los puntos delimitados para manifestarse.
Era el primer fin de semana con bares y restaurantes abiertos -aunque con aforo limitado y las mesas separadas- y también el del regreso de la Bundesliga -con partidos a puerta cerrada-, tras 66 días de pausa. La prioridad mayoritaria era recuperar, aunque fuera en parte, ese aspecto de la normalidad.
Hasta 1.000 antidisturbios se desplegaron en la Alexanderplatz berlinesa, aunque no hubo mayores incidentes. Sí actuó la policía, en cambio, ante el Reichtag (sede del Parlamento), donde se había concentrado un número mayor de personas de lo autorizado.
La tensión entre los agentes era alta. Una semana atrás fueron atacados en actos similares, en Berlín, dos equipos de la televisión pública, cuyos miembros acabaron en el hospital.
En estas marchas se ha observado una creciente presencia de ultraderechistas, mezclados con "conspiracionistas" e individuos que ven en la pandemia una maniobra del millonario estadounidense Bill Gates para hacerse con la vacuna y dominar el mundo.
La canciller Angela Merkel era hasta ahora el enemigo número uno de la ultraderecha alemana, que adoptó como eslogan de campaña la frase "Merkel muss weg" -"Merkel debe irse"-. Las protestas alcanzaron también su oficina en su distrito electoral de Stralsund (noreste), donde apareció una lápida rodeada de flores, atribuyéndole haber "enterrado" la libertad de prensa.
Justamente a enaltecer la prensa crítica dedicó Merkel su videomensaje semanal de este sábado. La democracia necesita "hechos e información", capaces de discernir entre "verdad y mentira", afirmó, para llamar, una vez más, a "atender a la ciencia".
Su mensaje se cerraba recordando la situación que se vive bajo regímenes autoritarios y lamentando los "ataques que sufren también en nuestra sociedad democrática los periodistas". La hostilidad hacia los medios es característica creciente en la ultraderechista.

RESPALDO MAYORITARIO A LAS RESTRICCIONES


Las protestas contrastan con el apoyo mayoritario a las medidas del gobierno de Merkel contra la pandemia. Un 66 % de los ciudadanos considera "adecuadas" las restricciones impuestas, según la encuesta semanal de la televisión pública ZDF. Un 17 % la considera excesivas, mientras que el 15 % piensa que deberían ser mayores.
Al bloque conservador de Merkel se le pronostica ahora una intención de voto del 38 % -su nivel más alto desde 2017-, su socio socialdemócrata detuvo su caída para situarse en el 15 %, mientras que la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) bajó al 10 %.

RELAJACIÓN, EN LÍNEA CON LA CONTENCIÓN DE LA PANDEMIA

En Alemania no se implantaron medidas de confinamiento, sino de distanciamiento social. En las últimas semanas se procedió a la reapertura gradual de los comercios y actividades escolares, a lo que siguió ahora una reducción de los controles fronterizos, mientras se prepara la activación del turismo interno.
De la situación en marzo, en que Alemania ocupaba la cuarta posición mundial en cuanto a contagios, se bajó al octavo puesto tras EEUU, Rusia, Reino Unido, España, Italia, Francia y Brasil.
De los 173.722 contagios verificados por el Instituto Robert Koch (RKI), competente en la materia en el país, quedan unos 14.000 activos y 152.600 son pacientes recuperados, mientras que la cifra de víctimas mortales es 7.881-. EFE

sábado, 9 de mayo de 2020

Siguiente toque de alerta

La derrota del nazisme

 La plana major de la política alemanya recorda els 75 anys de la capitulació del Tercer Reich com un alliberament



El 8 de maig de 1945 va ser “la fi de la dic­ta­dura nazi”, de les “nits de bom­bar­de­jos i morts” i d’uns “crims sense pre­ce­dents”, va dir ahir el pre­si­dent ale­many, Frank-Wal­ter Stein­me­ier, acom­pa­nyat de la can­ce­llera Angela Merkel i el pre­si­dent del Par­la­ment, Wolf­gang Schäuble. En lloc de l’acte mul­ti­tu­di­nari pre­vist, a la Porta de Bran­den­burg, el 75è ani­ver­sari va tenir un for­mat solemne i silenciós a l’ano­me­nada Neue Wache de Berlín, el monu­ment a totes les vícti­mes del nazisme i les dic­ta­du­res. La pandèmia de coro­na­vi­rus va obli­gar a can­viar-ne el for­mat, enmig de les res­tric­ci­ons dels con­tac­tes soci­als.


El mis­satge, però, es va sen­tir fort i clar. Des de fa set­ma­nes pen­gen a la capi­tal ale­ma­nya els car­tells d’una expo­sició vir­tual sobre els 75 anys de la capi­tu­lació del Ter­cer Reich. “Tot va començar amb una elecció”, recorda el car­tell, al·lusiu a l’arri­bada al poder d’Adolf Hit­ler, el 1933. El seu par­tit naci­o­nal­so­ci­a­lista havia tret un 33% en les elec­ci­ons cele­bra­des unes mesos abans. Una coa­lició de for­ma­ci­ons con­ser­va­do­res va donar-li la majo­ria. Hit­ler, a qui alguns d’aquells líders con­si­de­ra­ven que podien mani­pu­lar, va ser pro­cla­mat can­ce­ller del Reich. En qüestió de mesos va posar fi, pas a pas, al par­la­men­ta­risme, va enviar els adver­sa­ris polítics a la presó o a l’exili i va acti­var el seu pro­grama d’exter­mini. El 1939 va arren­car la Segona Guerra Mun­dial, men­tre en paral·lel envi­ava als camps d’exter­mini nazis jueus, gita­nos, homo­se­xu­als i tots aquells que con­si­de­rava “sers infe­ri­ors”.


El 8 de maig de 1945 va aca­bar per a Europa una guerra que, arreu del món, va dei­xar sei­xanta mili­ons de morts. Hit­ler s’havia suïcidat una set­mana enrere al seu búnquer. El país va que­dar repar­tit entre les potències ali­a­des.


“Apro­fi­tem el silenci per recor­dar totes les vícti­mes del nazisme, pen­sem en la sig­ni­fi­cació del 8 de maig”, va dir Stein­me­ier, en el dis­curs transmès per tele­visió. Ale­ma­nya va tri­gar molt de temps a reconèixer aque­lla der­rota com un “alli­be­ra­ment”. El pri­mer alt repre­sen­tant que va gosar pro­nun­ciar aquest terme va ser Ric­hard von Weizsäcker, el 1985. Era un terme difícil d’assu­mir. Abans de suïcidar-se, Hit­ler havia orde­nat als seus com­pa­tri­o­tes resis­tir “fins a l’última gota” de la seva sang. Ale­ma­nya estava devas­tada pels bom­bar­de­jos; l’entrada dels sol­dats ali­ats va anar acom­pa­nyada de vio­la­ci­ons mas­si­ves de dones, segons han recons­truït his­to­ri­a­dors actu­als.

“Va ser un camí llarg i dolorós”, va adme­tre Stein­me­ier. Això no sig­ni­fica, però, que l’Ale­ma­nya d’avui pugui obli­dar la seva res­pon­sa­bi­li­tat històrica. “La memòria no és cap ver­go­nya; sí que ho és, però, el nega­ci­o­nisme”, va dir el pre­si­dent, en una clara referència a la ultra­dreta actual, que rebutja encara el terme “alli­be­ra­ment” per al dia en què es recorda una der­rota.