martes, 30 de marzo de 2021

La emancipación

Los conservadores empiezan a despedirse de Merkel, la líder que ya no guiará a la victoria


Gemma Casadevall



Berlín, 30 mar (EFE).- El líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el centrista Armin Laschet, empezó a marcar este martes un rumbo propio hacia las elecciones generales, en pleno distanciamiento respecto a la canciller Angela Merkel, la líder que no guiará a esta formación a la victoria en las urnas.
"Somos los más capacitados para superar los estragos causados por una pandemia que ha mostrado, además, nuestras debilidades", afirmó Laschet en un acto virtual calificado por él mismo de "pistoletazo de salida" para un nuevo programa electoral ante las generales del próximo septiembre.
Entre esas debilidades, citó los déficit del país en materia digital. Es decir, el obstáculo diario para las familias, tras meses de clases virtuales por la pandemia, obligadas a lidiar con una red de internet que no está a la altura de la primera potencia europea. Pero también la excesiva burocratización, que lastra la campaña de vacunación contra la covid.
La CDU debe impulsar la "modernización del país", tras una década en la que, dijo, "nos hemos dejado llevar por las comodidades". Hay que poner fin, además, a un exceso de "regularización" que perjudica a mercados como el farmacéutico y el químico, cuya relevancia sacó a la luz la pandemia.
"Alemania debe volver a ser la farmacia del mundo", añadió, para lamentar que, en éstos y otros sectores, China haya tomado la delantera.
El discurso de Laschet, en la jefatura de la CDU desde enero, sigue a la advertencia lanzada por Merkel a los "Länder", a los que exige más rigor frente a la pandemia. El toque de aviso estaba dirigido entre otros a Laschet, primer ministro del "Land" de Renania del Norte-Westfalia, el más poblado del país.
Merkel criticó el domingo pasado la laxitud de algunas regiones -entre ellas, la de Laschet-, que no activan el acordado "freno de emergencia", pese a haberse superado la incidencia semanal de 100 casos por 100.000 habitantes -actualmente, la media nacional está en 136,6 casos semanales-.
No es la primera vez que la canciller critica a Laschet, uno de los líderes regionales que con más celeridad aplicó la desescalada en las restricciones en la primera ola de la pandemia, en 2020, y que ahora tampoco las aplica con el rigor que Merkel defiende como necesario.

DISENSO ENTRE CENTRISTAS
"Soy un europeísta apasionado, por experiencia y convicción", se presentó en esa apertura oficiosa de precampaña Laschet, en un guiño hacia el líder bávaro Markus Söder, su teórico rival en el pulso por ser el candidato conservador a las generales de septiembre.
La cuestión debe consensuarse entre la CDU y la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) de Söder. A Laschet, que fue eurodiputado, se le identifica con el centrismo europeista de Merkel; su homólogo bávaro es más derechista, además de haber defendido el "grexit" -salida de Grecia del bloque- en plena crisis de la eurozona.
La pandemia ha invertido ahora los papeles: el centrista Laschet se ha apartado de la política cautelosa de Merkel, mientras que el derechista Söder pide, día a día, una rigurosa línea de actuación unitaria en todo el país, acorde con la idea de la canciller.
La frustración ciudadana crece ante una pandemia que no da tregua tras meses de paralización de la vida pública, con restauración, comercios no esenciales, ocio y cultura cerrados. La CDU/CSU sigue en primera posición en intención de voto -con un 28 %-, pero ha cedido cinco puntos en tres semanas; los Verdes han subido al 22 %, cinco puntos por delante de los cogubernamentales socialdemócratas.
Serán las primeras generales desde 2005 sin Merkel al frente del bloque conservador. Hoy por hoy, no parece que la CDU/CSU vaya a beneficiarse de un "efecto Merkel", la líder imbatible que derrotó a cuatro socialdemócratas -Gerhard Schröder, Frank Walter Steinmeier, Peer Steinbrück y Martin Schulz-.

EL MAL AUGURIO BÁVARO
"Se hace raro ver la pelea entre el líder de la CDU y la canciller de la CDU a meses de las generales", apuntaba hoy Söder. El líder bávaro no ha dicho oficialmente que aspire a ser el candidato a la Cancillería, pero se le supone esa aspiración y es más carismático que Laschet -pese a la caída en los sondeos-.
Hasta ahora, ningún líder de la CSU alcanzó la Cancillería. En 1980 lo intentó Franz Josef Strauss, quien logró la primera posición -con un 44 %, frente al 42 % de los socialdemócratas-, pero acabó viendo reelegido como canciller al socialdemócrata Helmut Schmidt, con apoyo liberal.
En 2002 le siguió Edmund Stoiber; quedó empatado en un 38,5 % de los votos con el socialdemócrata Schröder, quien asimismo logró la reelección aliado con los Verdes. EFE   gc/jam/si

domingo, 28 de marzo de 2021

Cuando todo sale mal

 Merkel ensopega en l’esprint

sábado, 27 de marzo de 2021

Annalena espera

Alemania, ante el ocaso de Merkel y la opción de una sucesora verde 

Gemma Casadevall


Berlin, 27 mar (EFE).- El final del mandato de la canciller alemana, Angela Merkel, ha adoptado perfiles de adiós al poder para los conservadores, debilitados por la gestión errática de la covid, mientras crece la opción de una sucesora verde en la Cancillería.
La imagen de Merkel pidiendo perdón a sus conciudadanos por su "error" al pretender llevar adelante la práctica paralización de la vida pública en Semana Santa -algo de complejo anclaje legal y laboral- marcó la agenda política esta semana en Alemania.
Algunos lo interpretaron como un gesto de grandeza; no es habitual que un mandatario asuma como propio un error -y tenía fácil no hacerlo, pues la medida se había decidido en consenso con los líderes de 16 "Länder" alemanes-.
Otros, como de reconocimiento de un fracaso en una cadena de desaciertos. Cinco meses de parón de la vida pública no han logrado revertir el repunte de contagios y la lentitud de las vacunaciones desespera al país más poblado de Europa -83 millones de habitantes-..
También se vio en el "mea culpa" un intento por exculpar a su bloque conservador, debilitado y sin haber definido aún quién luchará por la Cancillería en las generales del 26 de septiembre, las que marcarán la despedida de Merkel del poder.
El año electoral empezó el 14 de marzo con el hundimiento para la Unión Cristianodemócrata (CDU) en dos comicios regionales. El "Politbarometer" de la televisión pública ZDF sitúa dos semanas después al bloque conservador en una intención de voto del 28 %. Siete puntos menos que hace un año, cuando Alemania respondía mejor que otros europeos a la pandemia y Merkel aparecía revalorizada como líder.
Los Verdes se han disparado a un 23 %; un aumento de cuatro puntos y seis puntos por encima del Partido Socialdemócrata (SPD) del vicecanciller y ministro de Finanzas Olaf Scholz.
Los ecologistas, que hasta hace unas semanas se vislumbraban como futuros socios menores en una coalición de liderazgo conservador, tienen por primera vez en su historia opciones a conquistar la Cancillería, tal vez al frente de un tripartito con SPD o liberales.

DE PRONTO, OTRA MUJER
El SPD es el único entre los grandes partidos que ha definido su candidato, el centrista Scholz. El bloque conservador debe decidirse entre el representante del centro y líder de la CDU, Armin Laschet, y el derechista Markus Söder, su homólogo en la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU).
Ninguno de los dos tiene un gran aprecio entre el electorado. Y tampoco se puede contar con un "efecto Merkel" a su favor, ya que la imbatible canciller está en horas bajas.
Los Verdes salieron relanzados en las regionales de marzo con la victoria -la tercera- de su líder en Baden-Württemberg, Winfried Kretschmann, un moderado y miembro fundacional de la formación.
La designación de su candidato debe decidirse en las próximas semanas entre sus dos co-presidentes, Annalena Baerbock y Robert Habeck. "Sería una espinita en el corazón ceder el puesto", admitió al semanario "Der Spiegel" Baerbock, teóricamente menos carismática que su compañero, pero más combativa y con mayor instinto político.
"No se trata de quién de nosotros puede ser el canciller. Se trata de la posibilidad de que la mayor potencia industrial de Europa sea liderada por un verde, es un momento que puede cambiar el rumbo de la historia", responde Habeck a esa misma publicación.
Los Verdes mantuvieron siempre liderazgos bicéfalos. Pero solo uno puede ser canciller. Si la designación recae en Baerbock -de 40 años, casada y madre de dos niñas- sería la única candidata mujer con opciones a alcanzar la Cancillería, tras 16 años en el poder de Merkel.


LOS ULTRAS, ESTANCADOS
La frustración ciudadana es muy visible. También lo son las movilizaciones de negacionistas, ultras u otros ciudadanos, simplemente asfixiados tras meses de cierre de restauración, ocio, cultura y comercio no esencial.Sin embargo, ello no apuntala a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), partido autoerigido en capitalizador de ese voto de protesta. Oscila entre el 12 y el 9 %.
Está debilitado por las guerras internas entre el ala más radical y los moderados, escándalos por donativos irregulares y bajo el radar del espionaje de Interior por su extremismo.
Parece que el descontento no va contra las restricciones, sino contra su gestión o el desconcierto ante sucesivos consensos anunciados por Merkel con líderes regionales, que luego quedan en nada, ya que cada "Land" les aplica su criterio. Apenas un 26 % de los ciudadanos considera exageradas las restricciones; un 67 % las cree adecuadas o considera deberían reforzarse. EFE

lunes, 22 de marzo de 2021

Las facturas de la covid

Tancament, protestes i sospites de corrupció

lunes, 15 de marzo de 2021

Sudor frío

Los conservadores alemanes, en pánico ante una era "post-Merkel" en la oposición

Gemma Casadevall

Berlín, 15 mar (EFE).- El bloque conservador alemán empezó a dar síntomas de pánico ante la posibilidad de que la era "post-Angela Merkel" implique su paso a la oposición y de que una mayoría de centro-izquierda les releve tras las próximas elecciones generales.
Los comicios regionales del domingo en Baden-Württemberg (sur) y Renania Palatinado (oeste) no solo dejaron a la Unión Cristianodemócrata (CDU) en mínimos en ambos "Länder", con 24 % y 27,7% respectivamente.
También plasmaron la viabilidad de la fórmula "semáforo" -verdes, socialdemócratas y liberales, partido identificado con el color amarillo- a escala federal. Esa es la alianza que gobernaba ya en Renania Palatinado, cuya líder, la socialdemócrata Malu Dreyer, logró la victoria con un 35,7 %.En Baden Württemberg venció el verde Winfried Kretschmann, en el poder desde 2011; de su coalición actual con la CDU como socio menor podría pasar al semáforo.
La primera alerta saltó de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU). Su líder, Markus Söder, admitió que tras la derrota regional quedó claro que hay "una mayoría sin la Unión". "Los resultados de ayer fueron un duro golpe para el corazón de la Unión", afirmó Söder.
Especialmente doloroso fue el batacazo en el estado sureño, vecino a Baviera. Ahí tienen su sede varios consorcios industriales y durante décadas estuvo bajo el dominio de la CDU.
"Este domingo marcó el camino para la nueva mayoría", proclamó el ministro de Finanzas, vicecanciller y candidato del SPD en las generales, Olaf Scholz. "El punto esencial para nosotros es la batalla climática", afirmó la copresidenta de los Verdes, Annalena Baerbock, a modo de preadvertencia a los liberales, representantes de los intereses del poder económico.
"La hipótesis de otras mayorías no es nueva, no es motivo de alarma", afirmó el líder de la CDU, Armin Laschet, ante los medios. Menos seguro se mostró ante la ejecutiva de su partido, donde según el periódico "Der Spiegel" calibró de "muy grave" la situación.


EL PULSO ENTRE CENTRO Y DERECHA
Laschet rehuyó detallar ante los medios el contenido de una conversación en la noche electoral con Merkel -"No comento nunca encuentros privados", dijo. Elegido como líder de la CDU en enero y sin haber consolidado su liderazgo, Laschet se vio confrontado la semana pasada con el escándalo del cobro de comisiones por negocios con mascarillas anti-covid.
Los tres diputados implicados -dos de la CDU y uno de la CSU- "están ya fuera del grupo parlamentario y del partido", explicó Laschet. Su ejecutiva aprobó un código anticorrupción, que implica la expulsión del partido y del escaño de todo infractor.
El escándalo de las comisiones sacudió a la CDU en este arranque de un año electoral que culminará con las generales de septiembre, las primeras desde 2005 sin Merkel al frente del bloque conservador.
El otro gran problema para Laschet es el pulso entre su ala centrista y la derechista por la designación del candidato a las generales, algo que desde hace décadas consensúan la CDU y la CSU.
La batalla está entre Laschet y Söder. Desde la CDU se asegura que se mantendrá el calendario previsto y que la designación será tras la Semana Santa.
"La Unión entró en pánico. Que es el gran enemigo a las decisiones equilibradas. Si gana Söder, perderán el centro político. Y subirán las opciones para el SPD", explicó a Efe Hajo Funke, politólogo de la Universidad Libre de Berlín.

EL MIEDO ANTE EL SEMÁFORO

La CDU/CSU sigue en primera posición en intención de voto -con un 31 %-, seguida de Verdes y SPD -18 y 16 %-. Esta ventaja se atribuye a la figura de Merkel, que sigue gozando de una gran valoración entre sus ciudadanos. Los pronósticos pueden cambiar cuando se clarifique la candidatura conservadora "post-Merkel".Hasta ahora, se consideraba que la opción más probable sería una alianza, inédita a escala federal, entre CDU/CSU y Verdes.
La variante de un frente entre SPD, Verdes y La Izquierda parecía inviable por los abismos con ese tercer miembro, especialmente en política exterior.La variante del tripartito SPD, Verdes y liberales parece más sólida, pese a los previsibles roces en materia medioambiental.

LOS VERDES, SÍ O SÍ
Los Verdes son, hoy por hoy, el partido que mejores opciones tiene a estar en el primer gobierno post-Merkel, sea quien sea quien lo lidere. Como la CDU/CSU, tienen previsto definir a su candidato tras la Semana Santa.
Hace un año todo apuntaba a Robert Habeck, copresidente del partido, con un nivel de aprecio entre el ciudadano parecido al de Merkel; Baerbock ha escalado posiciones, se le reconoce más instinto político y competencia económica. De ser la elegida, será la única mujer entre los candidatos de partidos con opciones a alcanzar la Cancillería. EFE gc/jam/si

1:1 en el pulso Verdes-SPD

 Cop a la CDU en el primer test

domingo, 14 de marzo de 2021

Qué podía salir mal

El año electoral arranca mal para la CDU "post-Merkel" e impulsa a los Verdes

Gemma Casadevall 


Berlin, 14 mar (EFE).- El "superaño" electoral alemán arrancó con victorias a escala regional para verdes y socialdemócratas, mientras que los conservadores recibieron un mazazo que se veía venir, a seis meses de las elecciones generales que marcarán el adiós al poder de la canciller Angela Merkel.
Los verdes se ratificaron como primera fuerza en el próspero "Land" de Baden-Württemberg, con un 32,8 % de los votos; el Partido Socialdemócrata (SPD) lo hizo en Renania Palatinado (oeste) con un 35,7, según datos provisionales de las autoridades regionales a las 21.00 GMT, dos después del cierre de los colegios.
La Unión Cristianodemócrata (CDU), por contra, se hundió con un 23,6 % en el sur y el 26,5 % en el oeste. Son mínimos históricos en ambos "Länder" para esa formación, sin un liderazgo consolidado para su "era post Merkel" y debilitada por el goteo de casos de corrupción revelados en el grupo parlamentario conservador.
La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) sufrió una notable caída de votos tanto en Baden-Württemberg como en Renania Palatinado, con un 10,1 y un 8,3 %, cinco puntos menos que en las anteriores regionales en ambos "Länder".

EL PULSO POR LA CANDIDATURA
El batacazo conservador era previsible por razones regionales y nacionales. Los respectivos jefes de gobierno, el verde Winfried Kretschmann y la socialdemócrata Malu Dreyer, están muy bien valorados por sus conciudadanos, como exponentes de políticos cercanos, serios y eficientes. El primero ha gobernado esta legislatura con la CDU como socio menor, mientras que la líder de Renania lo hizo con verdes y liberales.
La situación es, en cambio, extremadamente delicada para la CDU. El partido de la canciller y su hermanada Unión Socialcristiana (CSU) deben consensuar aún su candidatura para las generales. Hay un pulso interno entre el líder de la CDU, el centrista Armin Laschet, en el puesto desde enero, y el derechista Markus Söder, de la CSU.
Ambas formaciones están sacudidas por el escándalo de las comisiones que cobraron tres diputados por la compra de mascarillas anti covid o negocios con Azerbayán. Dos de ellos eran de la CDU y, el tercero, de la CSU. Los tres han dejado ya el grupo conservador.
A Söder se le atribuía cierta ventaja en el pulso por la candidatura común por su mayor popularidad. Ahora están tanto él como Laschet presionados por la mácula de la corrupción.
Es ésta una cuestión más que tóxica en un año electoral donde el tema dominante es obviamente la gestión de la pandemia. La ciudadanía está entre agotada tras cuatro meses de cierre casi total de la vida pública y decepcionada por la lentitud o desorganización de la campaña de vacunación.

LOS VERDES, ENCAMINADOS AL FUTURO GOBIERNO
La victoria de Kretschmann, de 72 años y miembro fundacional de los Verdes, da ímpetu a la formación ecologista, que tiene casi asegurado un puesto en la futura coalición alemana, sea quien sea quien la lidere.
Otra gran coalición entre conservadores y socialdemócratas se da por descartada por los partidos implicados. Una alianza entre la CDU/CSU con los Verdes es la fórmula con más probabilidades de prosperar en las generales; pero incluso un hipotético frente de centro-izquierda implicaría necesariamente a los ecologistas, lo mismo que un tripartito con los liberales.
También los Verdes deben decidir quién liderará la candidatura al Bundestag. Hace un año, todo apuntaba a su co-presidente, Robert Habeck; con la pandemia ha decaído la valoración ciudadana hacia este líder, carismático pero sin gran competencia en temas económicos, mientras crecen las perspectivas de la co-presidenta Annalena Baerbock, con mayor instinto político.

EL PARADÓJICO CONTINUISMO SOCIALDEMÓCRATA
El SPD se adelantó al elegir ya el año pasado a su candidato; elección que recayó en el vicecanciller y ministro de Finanzas, Olaf Scholz. Los sondeos no le dan opciones de victoria. Su partido está en tercera posición, tras CDU/CSU y Verdes.
Pero si los conservadores no logran un candidato convincente que aglutine al centro político, el SPD podría salir ganando. Scholz representaría, paradójicamente, la alternancia en la Cancillería y, a la vez, la continuidad respecto a Merkel. Ambos comparten la misma línea centrista, aunque desde partidos distintos.

LA ULTRADERECHA Y SUS TIROS AL PIE
La AfD perdió fuelle, algo notorio en Baden-Württemberg, donde en 2016 obtuvo un 15,1 %, su máximo fuera del este del país. Fue una caída de votos que apunta a su división interna. AfD está escindida en ese "Land" y a escala nacional, donde el ala radical y los llamados moderados se vapulean en público desde hace meses.
A ello se suma la amenaza de caer bajo el radar del espionaje de Interior en tanto que partido extremista, algo que está pendiente de la Justicia. La definición de extremista teóricamente ahuyenta al elector no identificable como radical, sino surgido del voto de protesta. EFE  gc/fp/cd

sábado, 13 de marzo de 2021

Los amigos Strauss y Kohl

Los conservadores alemanes, la corrupción y el afán de "cercanía" al empresariado

Gemma Casadevall 



Berlín, 13 mar (EFE).- La credibilidad de los conservadores alemanes ha quedado salpicada por casos de corrupción, cuestión tóxica en un año electoral y que entronca con la cercanía con el mundo económico mimada desde tiempos de Franz-Josef Strauss y Helmut Kohl.
Tres diputados bajo sospecha por negocios con mascarillas o de otra índole en medio de la pandemia sacuden las filas de la canciller Angela Merkel. Los implicados abandonaron ya el grupo conservador -con 244 escaños de los 709 del Bundestag (Parlamento)-; el resto entregó una declaración asegurando no haber buscado el provecho personal en la lucha contra la covid.
Los casos salieron a la luz esta semana, ante el arranque del año electoral, este domingo, con comicios regionales en Baden-Württemberg, "Land" del sur originario de uno de los implicados -Nikolaus Löbel-, así como en Renania Palatinado (oeste).
"La cuestión va a pesar sobre la CDU/CSU hasta las elecciones generales de septiembre", aseguró a Efe Hajo Funke, politólogo de la Universidad Libre de Berlín. La Unión Cristianodemócrata y la Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU) buscan atajarlo como "comporamientos individuales", pero la raíz está, asegura Funke, en la "falta de control sobre las prácticas lobiístas" de formaciones orientadas a "buscar la cercanía con el mundo económico".
"La regulación es insuficente. No hay un control efectivo de los ingresos paralelos de los diputados, que cuidan la relación con el mundo económico mientras están en sus escaños, lo que puede derivar en las llamadas puertas giratorias", apunta Norman Loecke, de Transparencia Internacional (TI) en Alemania.

EL "AMIGO" STRAUSS
La CDU y la CSU no solo están hermanados en el grupo conservador, sino también ante ese lamparón surgido en el año electoral en que Merkel se despedirá del poder. El primer caso revelado atañe a la CSU, los otros dos a la CDU -"no serán los únicos", augura Funke.
Ambas formaciones deben consensuar a aún a su candidato para las generales, designación que está entre el centrista Armin Laschet, líder de la CDU, o en el más derechista Markus Söder, de la CSU.
Baviera no se ha desprendido nunca del escándalo "amigo" -en español, como lo llamó el semanario "Der Spiegel" cuando lo sacó a la luz en los 90. Consistía en una red de tráfico de influencias y cuentas en Suiza manejadas por Strauss (fallecido en 1988).
En este próspero "Land" -junto al vecino de Baden-Württemberg- se concentran varios gigantes industriales -Audi, BMW y Siemens-. La filosofía de la "cercanía" y la corrupción generaron sumarios entre los sucesores del patriarca hasta entrada ya la "era Merkel".

LOS DONANTES ANÓNIMOS DE KOHL
A diferencia de la situación actual, donde no hay -que se sepa- una relación entre los casos surgidos y la cúpula, la trama "amiga" estuvo manejada directamente por Strauss. Algo parecido ocurrió con las cuentas secretas a las que iban a parar donativos irregulares bajo Kohl, presidente de la CDU durante 25 años.
La trama se reveló en 1999, unos meses después de la derrota de Kohl ante el socialdemócrata Gerhard Schröder. La jefatura del partido había pasado a Wolfgang Schäuble. "El escándalo dejó a Schäuble fuera de la carrera por la Cancillería", recuerda Funke.
Schäuble, que inicialmente aseguró no saber nada de donativos irregulares, tuvo que reconocer haber recibido en 1994 -o sea, con la CDU en el poder- un cheque de 100.000 marcos -50.000 euros- del comerciante de armas Karl-Heinz Schreiber, figura clave en la trama.
Su versión de cómo ocurrió ese entrega entró en contradicción con la de la extesorera del partido, Brigitte Baumeister. El cheque era solo un capítulo en el engranaje de donativos por varios millones de euros, cuyos donantes Kohl nunca reveló. La CDU quedó hundida en su crisis más profunda y Schäuble renunció a seguir como presidente; Merkel, entonces secretaria general de la CDU, se convertió en la nueva líder tras llamar al partido a emanciparse del patriarca.

VARIAS REFORMAS, NINGUNA SOLUCIÓN
A raíz de ése y otros escándalos -como el llamado "caso Flick", por ese consorcio alemán, extendido también a socialdemócratas- se reformó en 2002 la ley de financiación de partidos.
En todo donativo superior a 10.000 euros debe constar la identidad del donante; a partir de 50.000 euros se comunica de inmediato su ingreso al Bundestag.
Se reguló asimismo la declaración de otros ingresos por parte de los diputados. Se mantiene la premisa, sin embargo, de que pueden y deben mantener su actividad profesional originaria.
Tanto la oposición como los co-gobernamentales socialdemócratas ahora a una total transparencia. "Los diputados no necesitan de otros ingresos mientras ocupan un escaño", apunta Funke, quien recuerda muchas "puertas giratorias". El más vistoso, sin embargo, no procede de la CDU/CSU, sino del SPD: Schröder, gran amigo del presidente Vladímir Putin, quien tras su derrota en 2005 se convirtió en asesor del gigante ruso Gazprom. EFE    gc/amg

miércoles, 10 de marzo de 2021

Precocinando el naufragio

Arranca el año electoral del adiós a Merkel con viento en contra para la CDU

Gemma Casadevall 


Berlín, 10 mar (EFE).- El año electoral alemán, marcado por el anunciado adiós de la canciller Angela Merkel, arranca con viento en contra para su bloque conservador, con dos comicios regionales en los que se les pronostica derrota y entre sospechas de corrupción.
Los estados federados de Baden-Württemberg (sur) y Renania Palatinado (oeste) abrirán este domingo la ronda de seis elecciones regionales, hasta concluir en las generales del 26 de septiembre, las primeras desde 2005 sin Merkel en campaña.
Los sondeos apuntan a una cómoda reelección en el sur para Winfried Kretschmann, el único miembro de los Verdes al frente de un gobierno regional. En Renania se pronostica que la socialdemócrata Malu Dreyer repetirá su alianza con Verdes y liberales.
A la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel se le vaticina el peor resultado de su historia en Baden-Württemberg, un próspero estado federado donde, hasta que llegó Kretschmann, fue la fuerza dominante.

MAL ARRANQUE Y PENDIENTES DEL CANDIDATO
"A la CDU se le avecina un desastre, de entrada, que aumenta la presión sobre (Armin) Laschet", afirmó el politólogo Frank Brettschneider, de la Universidad de Hohenheim (Baden Württemberg), en un encuentro con medios extranjeros.
A Laschet, elegido en enero nuevo líder de la CDU, se le ha venido encima el escándalo por las comisiones cobradas por uno de sus diputados de fabricantes de mascarillas contra la covid-19. Un tema tóxico, en un año electoral dominado por el coronavirus.
"Lo mejor que le puede pasar a la CDU es que sus votantes hayan optado por el voto por correo", ironiza Thorsten Faas, politólogo de la Universidad Libre de Berlín. La pandemia ha disparado el voto adelantado -se estima que un 50 % de los votantes recurrirá a esta fórmula-, lo que significa que muchos habrían depositado su sobre antes de que saltara a la luz ese caso.
El bloque conservador -integrado por la CDU y la Unión Socialcristiana (CSU) de Baviera- tiene que consensuar aún su candidato para las generales. Junto a Laschet, centrista, se le atribuyen aspiraciones al puesto al bávaro Markus Söder, más derechista.
Hasta hace unas semanas, Söder aventajaba en popularidad a Laschet, con varios traspiés en la gestión de la pandemia en su "Land", Renania del Norte-Westfalia. Ahora ambos están de capa caída; también en la CSU se reveló un cobro de comisiones por mascarillas, que Söder -como Laschet- ha prometido atajar.

LOS VERDES, VENCEDORES VIRTUALES
Una victoria de Kretchmann, de 72 años y desde 2011 en el cargo, propulsará a los Verdes. Hoy por hoy, a los ecologistas se les ve como futuros socios del gobierno federal, independientemente de quien suceda a Merkel.
La reedición de otra coalición entre CDU/CSU y SPD se da por descartada; los sondeos ante las generales mantienen a los conservadores en primera posición -con un 33 %-, seguidos de los Verdes -un 18 %, dos puntos más que el SPD-.
A la CDU/CSU puede no quedarle otra opción que los ecologistas, cuya única experiencia a escala federal fueron dos legislaturas como socios del canciller socialdemócrata Gerhard Schröder (1998-2005).
También ahí la figura de Kretchmann desempeñará su papel. El líder de Baden-Württemberg encaja en la definición de "nuevo conservadurismo" que a menudo se atribuye a los Verdes, no solo en política medioambiental. Tiene poco que ver con las raíces antijerárquicas de una formación nacida como movimiento de protesta.

EL SOCIALDEMÓCRATA SCHOLZ, EN ESPERA DEL DESPEGUE
Una reelección de Dreyer en Renania-Palatinado -el "Land" del patriarca de la CDU, Helmut Kohl-, puede dar al ministro de Finanzas Olaf Scholz la plataforma ansiada en su carrera por la cancillería.
El SPD se adelantó al designar en 2020 candidato a la Cancillería. La elección de Scholz fue sorprendente. Unos meses antes, había sido derrotado como aspirante a presidir el partido por un dúo del ala izquierdista, Saskia Esken y Norbert Walter-Bojans.
A Scholz le identifica el electorado como el segundo del gobierno de Merkel. No ha despegado en los sondeos pero, apunta el politólogo Faas, "no se le puede descartar como canciller", en medio de la indefinición conservadora.

LA INCÓGNITA DE LA ULTRADERECHA
De las regionales del domingo no se esperan resultados que den alas a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), a la que el Ministerio de Interior sitúa como formación extremista y, por tanto, susceptible de caer bajo su espionaje -lo que está pendiente de una decisión de la Justicia-.
En Baden-Württemberg obtuvo en 2016 un 15,1 %, su mejor resultado fuera del este del país. Pero varios cismas internos a escala regional la han debilitado. Se le pronostica una caída de cinco puntos en ese estado federado y un 9 % en Renania Palatinado. EFE     gc/jam/ah

Grietas

 La CDU entra amb mal peu en el cicle electoral de l’any


Qua­tre mesos de paràlisi en la vida pública, una vacu­nació massa lenta i, a sobre, un seguit de nego­cis bruts amb les mas­ca­re­tes entre dipu­tats del Bun­des­tag (Par­la­ment). La pri­mera etapa de l’any elec­to­ral ja s’entre­veia negra per a la Unió Cris­ti­a­no­demòcrata (CDU) d’Angela Merkel. La pugna s’obrirà en dues regi­ons actu­al­ment fora del domini con­ser­va­dor: Baden-Württem­berg i Renània-Pala­ti­nat. A més, dos dipu­tats del Bun­des­tag –Niko­laus Löbel, de la CDU, i Georg Nüsslein, de la Unió Soci­al­cris­ti­ana de Bavi­era (CSU)– han por­tat el descrèdit al grup con­ser­va­dor de la can­ce­llera per comis­si­ons cobra­des fent negoci amb les mas­ca­re­tes.
Tots dos han dei­xat en sus­pens la militància i han anun­ciat que es reti­ra­ran de la vida política quan acabi l’actual legis­la­tura. La justícia ale­ma­nya inves­tiga els delic­tes deri­vats de les comis­si­ons: uns 250.000 euros per a Löbel i fins a 660.000 per a Nüsslein, segons Der Spi­e­gel. Però la taca d’oli s’ha escam­pat, entre sos­pi­tes d’altres casos dins un sis­tema polític en què el lob­bisme forma part de la vida diària par­la­mentària. Merkel s’ho mira, apa­rent­ment, des de fora. Des del 2018 ja no és pre­si­denta de la CDU ni tam­poc serà la can­di­data del grup con­ser­va­dor en les elec­ci­ons gene­rals del dia 26 de setem­bre, perquè pensa reti­rar-se. Però el ner­vi­o­sisme és evi­dent entre el con­junt de la classe política con­ser­va­dora. Tant el pre­si­dent de la CDU, Armin Lasc­het, com el de la CSU, Markus Söder, sem­bla que com­pe­tei­xen entre si a veure qui pro­met abans que l’altre que s’inves­ti­ga­ran aquests casos i els que cal­gui fins al final. Lasc­het, cen­trista i ele­git com a pre­si­dent de la CDU a prin­ci­pis d’any, aspira a ser el can­di­dat comú del grup con­ser­va­dor CDU/CSU en les gene­rals. A Söder, més dretà, se li atri­bu­ei­xen les matei­xes aspi­ra­ci­ons. Però, segons la pràctica de fa anys, els dos par­tits con­ser­va­dors no són rivals davant les urnes, sinó ger­mans. Només un pot llui­tar per arri­bar a la can­ce­lle­ria.
La desig­nació del can­di­dat s’espera cap a l’abril. Un cop s’hagin paït les der­ro­tes que sem­blen immi­nents, aquest diu­menge, en la pri­mera etapa de l’any elec­to­ral ale­many. A Baden-Württem­berg es dona per fet que sor­tirà ree­le­git el verd Win­fried Kretsch­mann, un veterà de 72 anys que el 2011 es va con­ver­tir en el pri­mer eco­lo­gista al cap­da­vant d’un govern regi­o­nal i, a sobre, en un land iden­ti­fi­cat amb la pros­pe­ri­tat econòmica.
Con­ti­nua en el càrrec, amb la CDU de soci mino­ri­tari, una cons­tel·lació que, fins que ell va arri­bar al poder, sem­blava impos­si­ble. A Kretsch­mann se li pro­nos­tica un pas­seig cap a la ree­lecció, men­tre que la CDU podria caure en un rècord a la baixa, en un land on, anys enrere, havia estat força domi­nant.
A Renània-Pala­ti­nat les coses estan més empa­ta­des. El Par­tit Soci­al­demòcrata (SPD) de la cap del govern actual, Malu Dreyer, supera per poc la CDU. Man­tindrà pre­vi­si­ble­ment el poder i podrà reva­li­dar la seva coa­lició amb verds i libe­rals. L’SPD ho apro­fi­tarà per can­tar victòria i recor­dar que ells sí que tenen can­di­dat per a les gene­rals del setem­bre: el vice­can­ce­ller i minis­tre de Finan­ces, Olaf Scholz.

Sense èxits a exhi­bir

La CDU avança cap a una doble enso­pe­gada que sem­bla segura, en un any des­ti­nat a ser el dar­rer de l’era Merkel, en el poder des del 2005. Hi ha un total de sis elec­ci­ons regi­o­nals, a més de les gene­rals. La gestió de la pandèmia es menja qual­se­vol altre tema. I no hi ha grans èxits a pre­sen­tar. Els bars, res­tau­rants, cine­mes, tea­tres, cen­tres d’esport, pis­ci­nes i boti­gues no essen­ci­als con­ti­nuen tan­cats, amb la incidència estan­cada entre els 67 i els 68 casos set­ma­nals per 100.000 habi­tants.

viernes, 5 de marzo de 2021

Con el culo al aire

Rumanía, Oro berlinés a una exhibición de sexo, doble moral y mascarillas

Gemma Casadevall 


Berlín, 5 mar (EFE).- Rumanía se llevó el Oso de Oro de la 71 Berlinale con una sátira sobre la doble moral y en tiempos de vídeos sexuales viralizados, dirigida por el provocador Rady Jude y hecha a la medida de una edición del festival bajo el signo de la pandemia.
"Bad Luck Banging or Loony Porn" ("Babardeala cu bucluc sau porno balamuc", en rumano) era la única de las 15 películas a competición que reflejaba en pantalla la "nueva normalidad" -es decir, el uso de la mascarilla- y también la más cercana a otro mal del presente: la usurpación viral de lo privado.
El hilo conductor es una maestra de Bucarest, sometida a juicio sumarísimo en una sociedad pacata y heredera de muchos prejuicios pasados. Arranca de un vídeo doméstico que cae en manos de un informático -y de ahí a las redes-, con la maestra entregada al sexo.
Los minutos iniciales del filme lo componen ese vídeo, en toda su integridad. Para algunos padres de familia, colegas y demás jueces eso es pornografía; para ella, sexo consentido. El largo recorrido de la maestra por las calles de Bucarest aporta al filme el contexto de la mascarilla como parte de la vida pública actual.
La covid-19 entró así en la pantalla en una Berlinale que, por imperativo del coronavirus, se celebraba en formato estrictamente virtual. Los premios se dieron a conocer en este quinto día de visionado de películas vía "screening", pero no se entregarán hasta junio, en un festival de verano abierto al público.
Rumanía obtuvo así su segundo oro en tres años, tras el obtenido en 2018 por Adina Pintilie "Touch me not", otro filme con mucho sexo explícito, entre diálogos con personas incapacitadas para ejercerlo o discapacitados que disfrutan en plenitud su sexualidad.
Pintilie formaba parte del jurado junto con otros cinco ganadores del máximo premio en ediciones anteriores -el iraní Mohammad Rasoulof (2020), el israelí Navad Lapid (2019), la húngara Indikó Enyedi (2017), el italiano Gianfranco Rosi (2016) y la bosnia Jamila Zbanic (2006).

DEL SEXO CASERO A LA SUTILIDAD JAPONESA
El segundo premio del palmarés, el Gran Premio Especial del Jurado, fue para el japonés Ryusuke Hamaguchi y su sutil tríptico alrededor de personajes femeninos titulado "Wheel of Fortune and Fantasy".
Casualidad o no, también ahí cae donde no debería un archivo -en este caso, de audio- que compromete a uno de sus personajes. Es la única conexión entre la sutileza de este premiado y la sátira descarnada de Jude.
Había una única representante latinoamericana a concurso, la mexicana "Una película de policías", de Alonso Ruizpalacios. Y obtuvo un Oso de Plata a la mejor contribución artística -el segundo de este cineasta, tras el recibido en 2018 por el guión de "Museo".
El jurado valoró el "magistral concepto de montaje" de su responsable de edición, Yibrán Asuad, en una obra que va de la ficción a la realidad, centrada en agentes que son víctima y parte de la corrupción policial mexicana.
El cine anfitrión, con cuatro películas a competición, obtuvo dos platas más: a la actriz Maren Eggert, por su papel en "I'm your Man", dirigida por su compatriota Maria Schrader, y otra más del jurado para "Herr Bachmann und seine Klasse", un documental de tres horas dirigido por Maria Speth sobre un veterano maestro de provincias entre escolares de diversas procedencias migratorias.
El surcoreano Hong Sang-soo, que acudía como favorito, obtuvo la Plata al mejor guión con su minimalista "Introduction". El resto del palmarés se repartió entre producciones del este europeo, una potencia fuerte en esta edición del festival.
Hungría se fue con dos platas: al director Dénes Nagy, por "Natural Light", y a la actriz Lilla Kizlinger, por su papel secundario de "Forest", dirigida Bence Fliegauf.
De vacío quedó, por contra, el poderoso cine francés. Acudía con dos directores identificados con Cannes, el rival europeo de la Berlinale: "Petite Maman", de la aclamada Céline Sciamma, y "Albatros", de Xavier Beauvois.


A LA ESPERA DEL REENCUENTRO PRESENCIAL
La 71 Berlinale espera poder reencontrarse con el público en junio, en un festival de verano en que además de entregar los premios espera recuperar su señal de identidad como festival popular y proyectar las 166 películas incluidas en sus distintas secciones.
Nada en este primer segmento virtual ha sido normal. La Potsdamer Platz, sede del festival, parecía un mausoleo, en lugar del punto de encuentro de todos los años entre medios, estrellas y ciudadanos ansiosos de salir y sacudirse de encima el invierno.
Los cines berlineses, como los del resto de Alemania, están cerrados a cal y canto desde hace meses, lo mismo que bares, restaurantes y comercios no esenciales.
Ya no era viable un festival presencial, como todos los años, los dos co-directores, Carlo Chatrian y Mariette Rissenbeek, idearon esa fórmula híbrida, con el objetivo de dar al menos un impulso al castigado sector del cine con este primer segmento virtual. EFE   gc/jam/aam