Zelenski evoca los estragos del muro ante un Scholz en rodaje
Joana Serra
“Señor Scholz, destruya este muro”, reclamó el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en un mensaje virtual dirigido al plenario del Bundestag (Parlamento federal) que lo había recibido con un aplauso cerrado. “Dele a Alemania el liderazgo que merece y del que sus hijos puedan estar orgullosos”, prosiguió, en dirección al canciller alemán, Olaf Scholz, que justo este jueves cumplía sus primeros cien días al frente del Gobierno.
El muro al que se refería no era el que, entre agosto de 1961 y hasta noviembre de 1989, partió la capital alemana por designio de la Alemania comunista, satélite de Moscú. Alertaba Zelenski en su mensaje sobre un “nuevo muro” que, aseguró, “recorre Europa” y que Rusia está construyendo, bomba a bomba. Es el muro que separará “la libertad y la falta de libertad”, prosiguió, cuyos límites pueden no quedarse dentro de Ucrania, sino extenderse más allá, si no se actúa para detener la guerra lanzada por el presidente ruso, Vladímir Putin.
Es un nuevo muro, no el que partió Berlín o el conjunto de Europa en la guerra fría. Pero para los alemanes, sobre todo para los no tan jóvenes, la frase pronunciada por Zelenski recordaba al histórico “Mr Gorbachov, tear dows this wall” –”Míster Gorbachov, eche abajo el muro”-- con que en 1987 el entonces presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, exigió el fin de la traumática división, de visita en Berlín y ante la Puerta de Brandenburgo.
El nuevo muro se está construyendo “piedra a piedra, bomba a bomba”, a cada bombardeo ordenado por Putin contra escuelas, hospitales o cualquier otro objetivo civil de Ucrania, dijo Zelenski. También con cada “decisión que no se adopta”, reprochó, para insistir en que las sanciones aprobadas contra Putin o su entorno “son insuficientes”.
Zelenski no se limitó a reprochar falta de acción a Scholz. También recordó las veces que, desde Kiev, se advirtió a Alemania que el Nord Stream 2 es “un arma”. Alemania desoyó las protestas de Ucrania contra la construcción de un gasoducto destinado a transportar gas ruso a través del Báltico y sin pasar por su territorio. El proyecto energético nació en 2005 como fruto de un acuerdo entre el entonces canciller socialdemócrata Gerhard Schröder y su aliado, político y personal, Putin. El primer Nord Stream entró en funcionamiento –y así sigue- en 2011, mientras que el Nord Stream 2 quedó paralizado por decisión de Scholz al día siguiente de empezar la invasión.
“Les advertimos que era un arma. Pero para Ustedes respondían con economía, economía, economía”, dijo, lo que podía entenderse como una crítica tanto a Schröder como a su sucesora, la conservadora Angela Merkel, que no detuvo su construcción ni a raíz de la anexión de Crimea, en 2014
Scholz bloqueó la entrada en funcionamiento del segundo gasoducto ya in extremis. Pero no se decide a prohibir las importaciones de gas, petróleo y carbón ruso porque, a diferencia de Estados Unidos, Alemania sí depende energéticamente de Rusia.
El mensaje de Zelenski, coincidiendo con los primeros 100 días de gobierno de Scholz, llevaba implícitas muchas armas arrojadizas contra el tripartito actual y contra sus predecesores. La coalición entre socialdemócratas, verdes y liberales de Scholz ha lastrado decisiones más drásticas a escala de la UE precisamente por esa dependencia. El ministro de Economía y el Clima, el verde Robert Habeck, ha tenido que admitir su impotencia para romper de inmediato esos suministros, lo que para alguien de su partido es doblemente duro. Los ecologistas fueron de alguna manera cómplices del nacimiento de Nord Stream bajo Schröder, puesto que entonces eran sus socios de gobierno. Desde la oposición reclamaron una y otra vez su suspensión, mientras denunciaban la tacañería de los sucesivos gobiernos de Merkel para invertir en las renovables. Ahora que vuelven a estar en el gobierno tratan de acelerar las inversiones y la transición energètica.
Pero la guerra ha llevado a Scholz a dar un giro de 180 grados en Defensa, con la aprobación de un paquete de 100.000 millones de euros en la modernización de su Ejército y la decisión de aumentar el gasto en defensa hasta el objetivo del 2 % del PIB reclamado por la OTAN. Habeck clama por impulsar las renovables. Pero sabe que eso no ocurrirá de la noche a la mañana.
