miércoles, 28 de diciembre de 2022

Los nórdicos y el amigo Erdogan

 Suècia accelera cap a l’OTAN

martes, 27 de diciembre de 2022

El supermercado armamentístico

 Los suministros a Ucrania disparan las exportaciones de armas alemanas

Joana Serra

Las exportaciones de armas alemanas ascendieron con el inicio de la invasión de Ucrania a sus niveles más altos: 8.340 millones de euros, el volumen de los suministros autorizados por el gobierno de Olaf Scholz este año, más de una cuarta parte de los cuales se fue a Ucrania.
Es el segundo total más alto de la historia de la República Federal de Alemania (RFA) -por detrás del registrado en 2021- y se produce en el primer año en el poder del socialdemócrata Scholz, al frente de un tripartito con los Verdes y el Partido Liberal (FDP).
Conviene destacar, sin embargo, que la formación ecopacifista no solo ha respaldado los suministros de armas a Ucrania tras la invasión, sino que incluso antes de su inicio reclamaba una contribución más activa a la Defensa de ese país.
Su ministro más relevante, el de Economía y Protección del Clima, Robert Habeck, había levantado ampollas entre su partido, al pronunciarse en 2021 tras un viaje a Ucrania, aún como líder de los Verdes en la oposición, a favor del suministro de armas a ese país.
Al departamento de Habeck corresponde la autorización de toda exportación bélica, lo que ha colocado al ministro verde en situaciones complejas. Su correligionaria de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, comparte esa postura y de hecho ascendió a ese puesto en 2021 reclamando una postura "más crítica" hacia Moscú.
Scholz dio un giro de 180 grados a la restrictiva política de exportación de armas alemana unos días después del inicio de la invasión rusa, el 24 de febrero. En una intervención ante el Bundestag (Parlamento), en una sesión extraordinaria convocada en un domingo, el canciller proclamó un "cambio de era" en Defensa.
Además de anunciar un paquete de inversiones por 100.000 euros para la puesta al día de sus fuerzas armadas, obsoletas tras años de recortes, Scholz levantó el veto a los suministros a Ucrania. Rompió así la norma de no enviar material bélico a regiones en conflicto salvo en circunstancias excepcionales -como por ejemplo, la suscripción de contratos por parte de aliados de la Unión Europea (UE) o la OTAN que implican aportaciones de industrias alemanas.
En los 16 años en el poder de su antecesora, la conservadora Angela Merkel, las exportaciones de armas de Alemania quedaron casi siempre por debajo de los 6.000 millones de euros. Unicamente en 2021 se superaron los 9.000 millones, mientras que en otras cuatro ocasiones quedaron sobre los 7.000 millones.
Las exportaciones de armas destinadas a Ucrania se situaron este 2020 en los 2.240 millones de euros e incluyen el envío de 30 blindados del tipo "Gerpard", 14 obuses autopropulsados y cinco sistemas de defensa antiaérea Iris-T. No se incluyen otros envíos de tanques comprometidos a través de otros socios europeos, pero aún no materializados.
 El giro de Alemania respecto a Ucrania no ha evitado a Scholz las críticas más duras de socios como Polonia o los países bálticos, que le imputan lentitud en la toma de decisiones y morosidad en su ejecución. Desde Kiev se ha apremiado a Berlín a dejar atrás la timidez pasada -atribuida a la dependencia energética respecto a Rusia, fraguada en tiempos del socialdemócrata Gerhard Schröder en la Cancillería, amigo y aliado de Vladímir Putin, y mantenida luego por Merkel.
"El gobierno está actuando tarde. Siempre encuentra una excusa u otra para demorar sus entregas", aseguró la presidenta de la comisión de Defensa del Parlamento, Marie-Agnes Strack-Zimmermann, del co-gubernamental Partido Liberal. La diputada se ha convertido en el dedo acusador constante contra la titular de Defensa, la socialdemócrata Christine Lambrecht, responsable de una larga lista de desaguisados en un departamento del que depende el "cambio de era" anunciado por Scholz.
 

lunes, 26 de diciembre de 2022

Ni uno más

Europa espera otra cifra récord de asilados

Joana Serra
Los conflictos enquistados o las guerras más recientes atraerán hacia Europa otra cifra récord de peticionarios de asilo, según pronostica la Agencia de Asilo de la Unión Europea (AAUE). Especialmente la guerra civil en Siria o la situación en Afganistán generarán en 2023 otro aumento de solicitudes, afirmó la directora de la AAUE, Nina Gregori, en declaraciones al grupo editorial Funke.
Las amenazas, la persecución y la inestabilidad "no son lamentablemente algo pasajero", apuntó Gregori. Tanto 2021 como 2022 generaron una "evolución geopolítica" extremadamente compleja en distintas regiones del mundo y una "necesidad imperiosa" de buscar refugio. Ya entre enero y octubre del año que termina se registraron unas 790.000 nuevas peticiones de asilo en la UE, lo que significa un aumento del 54 % respecto al año anterior.
Esta cifra es aún menor a la de la última gran crisis migratoria hacia Europa, 2015, donde solo Alemania recibió casi un millón de solicitantes de asilo. Para 2023 se pronostica otro incremento, inclusive sin tener en cuenta a los refugiados procedentes de Ucrania, que quedan fuera de esa estadística porque no están obligados a registrarse o pedir asilo para acceder a prestaciones sociales, cartilla sanitaria o trabajo en un país de la UE.
No hay más que estimaciones sobre el número real de ucranianos llegados a territorio comunitario desde el inicio de la invasión rusa, el pasado 24 de febrero. La AAUE tiene registrados unos 4,7 millones. Pero en esa cifra no están contemplados quienes tras ingresar en la UE no solicitaron ningún tipo de prestación, sino que quedaron acogidos en casa de familiares u otros ciudadanos de origen ucraniano ya establecidos desde antes en territorio de la UE.
Polonia afirma que desde febrero ingresaron por sus fronteras 8,4 millones de personas procedentes de Ucrania. Pero no hay una cifra clara de cuántos se quedaron ahí, cuántos siguieron hacia Alemania u otros socios de la UE y cuántos regresaron a su país, en algunos casos tras dejar a parte de su familia en un lugar seguro.

El éxodo ucraniano ha cedido en los últimos meses, pese a la destrucción masiva de infraestructuras críticas por los ataques rusos. Alemania ha rebasado incluso la cifra récord de 2015. Supera el millón de ucranianos recibidos en estos diez meses pasados. La diferencia sustancial, a escala interna, es que a la llegada de estos refugiados no ha seguido un giro político hacia el radicalismo derechista, como ocurrió en 2015. Ese año, la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) capitalizó el nuevo voto de protesta xenófobo, que en las elecciones de 2017 cuajó en su ascenso al Parlamento (Bundestag), por primera vez en la historia del país.
Europa sigue sin saber cómo agilizar las solicitudes de asilo. Gregori admite que sus autoridades están desbordadas por la complejidad que envuelve cada petición. En Alemania se empezaron a acondicionar de nuevo los barracones provisionales que se utilizaron en 2015 para acoger a los solicitantes mientras se resolvía su caso o se les reubicaba. A los existentes en el viejo aeropuerto de Tempelhof se sumaron ahora los de otro aeródromo ya fuera de servicio, el de Tegel.
El gobierno regional de Berlín, como el de otros "Länder" del país, reclaman apoyo logístico y financiero del Ejecutivo del canciller Olaf Scholz. Desde todos los sectores económicos aquejados de falta endémica de personal -de la sanidad pública a la hostelería, sector servicios, grandes industrias o pequeños comerciantes- se apremia a que, además de acogerlos, se agilice su integración en la sociedad y el mercado laboral alemán.  Según cifras recientes de la Oficina Federal de Empleo, Alemania precisa al año la integración de 400.000 trabajadores extracomunitarios.

domingo, 11 de diciembre de 2022

Veteranía



Von Trotta: "Nunca blanquearía, ni en el cine, a una mujer ultraderechista"

Gemma Casadevall

Reikiavik, 11 dic (EFE).- La veterana cineasta alemana Margarethe von Trotta, icono de las mujeres directoras, advierte en entrevista a Efe del peligro de tratar de "blanquear" o siquiera "humanizar" a heroínas de la ultraderecha, el principal peligro a su parecer que azota la política europea.

"Para mi es incuestionable. Una línea roja. Nunca haría una película donde se relativice a la derecha radical. Hay que ir con cuidado. Ya estamos viendo quién ganó las elecciones en Italia (Giorgia Meloni) o quién aspira a hacerlo en Francia (Marine Le Pen)", afirmó von Trotta (Berlín, 1942), desde Reikiavik.

En la capital islandesa recibió el premio de la Academia del Cine Europeo (EFA) a toda su carrera, en una gala donde la sueca "Triangle of sadness" ganó cuatro premios -a la mejor película, al director Ruben Östlund, al guión y al actor Zlatko Buric-, mientras que la española "El buen patrón", de Fernando León de Aranoa, se coronó como mejor comedia.

El premio a von Trotta estuvo precedido por  una proyección de su legendario "Marianne and Juliane" -o "Die bleierne Zeit", de 1981- donde toma como referencia a las hermanas Gudrun y Christiane Ensslin. Es decir, la que fue miembro fundacional de la terrorista Fracción del Ejército Rojo (RAF) y su hermana.

"Con ella gané el León de Oro en Venecia, fue mi catapulta internacional", recuerda. Marianne, el personaje interpretado por Barbara Sukowa, es la muchacha crecida en un rígido hogar protestante que pasa a la lucha armada anticapitalista.

Es uno entre los personajes de mujeres que von Trotta ha recorrido en su carrera. "No siempre son exactamente fuertes, a veces son contradictorias, otras atravesadas por debilidades", precisa. 

El terrorismo de izquierdas dejó de ser un peligro para Alemania; ahora sobre Europa se extiende la ultraderecha, recuerda. "No creo que en Alemania haya un peligro real de que llegue al poder. Nuestra democracia es fuerte y tenemos a quien nos la vigila", explica la directora. 

Sí es preocupante, sin embargo, el surgimiento de movimientos como los "Reichsbürger", los llamados "Ciudadanos del Reich", que no reconocen el orden constitucional ni las fronteras actuales de la República Federal de Alemania (RFA).

"Pueden parecer ridículos, pero son peligrosos", argumenta, respecto al grupo desmantelado hace unos días, liderado por un aristócrata que se hace llamar Príncipe Reuss y con una exdiputada de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) entre sus figuras clave.

Pese a no considerar posible que la AfD alcance el poder en Alemania, sí advierte von Trotta del peligro que entrañan "un par de locos armados". Recuerda que Adolf Hitler "también parecía ridículo", pero alcanzó el poder apuntalado por una derecha que le había minusvalorado.

"No, eso no ocurriría ahora en nuestra República Federal. No, no ocurriría", descarta, mientras insiste en todo el daño que pueden hacer formaciones como la AfD, incluso sin alcanzar el poder.

VISIBILIZACIÓN O NORMALIZACIÓN DE LA MUJER

Von Trotta recibió el premio honorífico de la presidenta de la EFA, Agnieszka Holland, su compañera de armas en la lucha por la presencia de la mujer en la dirección.

"Estamos ahora mucho más presentes que cuando empezamos. Los festivales de cine premian a las mujeres directoras", recuerda, para aludir a Cannes, Venecia o la Berlinale, cuya última edición dio el Oso de Oro a la española "Alcarrás", de Carla Simón.

Von Trotta advierte, sin embargo, de que esa visibilidad puede ser momentánea. "Yo misma viví fases así; parecía que de pronto todos querían premiar a una mujer y ahí me tenían. Pero un par de años después el efecto había desaparecido, como un fuego de paja".

"Hay que seguir luchando hasta que los nombres de Carla Simón o Marie Kreutzer dejen de ser una sorpresa", apunta, tras una edición de los premios EFA en que tanto la directora española como la austriaca estuvieron entre las cinco nominadas al máximo premio que finalmente ganó Östlund.

Ese "fuego de paja" de las directoras en posiciones relevantes "no debe repetirse", insiste esta directora. Con 80 años cumplidos y varios filmes centrados en mujeres fuertes -de la histórica del comunismo alemán Rosa Luxemburg a la escritora Hanna Arendt-, está en fase post-producción de otro sobre la escritora austríaca Ingeborg Bachmann.

El estreno está previsto para otoño de 2023. Antes de eso, espera pasar por Barcelona para asistir a una retrospectiva que, explica, tendrá lugar en esa ciudad. EFE   gc/amg   (foto)

sábado, 10 de diciembre de 2022

Algunos premio y un fiestorro

Aranoa, en el olimpo de la comedia o la sátira europea 

Gemma Casadevall

Reikiavik, 10 dic (EFE).- El director español Fernando León de Aranoa se sumó hoy al olimpo de la sátira con el premio a la mejor comedia de la Academia del Cine Europeo (EFA) para su filme "El buen patrón", en una gala en que compartió triunfos con el sueco Ruben Östlund y su "Triangle of sadness".

     "Sí, lo mío es en cierto modo una sátira. Así suelo definirlo. Y es por supuesto un honor estar en un palmarés encabezado por Östlund", afirmó el cineasta madrileño a EFE, tras recibir su premio en la gala celebrada en el auditorio Harpa de Reikiavik. 

El filme de su colega sueco ganó en esta 35 edición de los premios europeos cuatro galardones -a la mejor película, a su director, al guión y también a la mejor interpretación masculina, que fue para el croata-danés Zlatko Buric, en el papel de un recalcitrante ricacho ruso.

León de Aranoa logró su primer premio de la EFA, con una película en que Javier Bardem borda el papel de villano y que el propio director no colocaría en el género de la comedia -"tal vez porque no me gustan las comedias", confesó-. Tampoco a su productor, Jaume Roures, le encaja el término, hasta el punto de que subió al escenario a recibirlo junto a su director, protestando entre bromas y reclamando que era un "error" y que "El buen patrón es un drama".

"La de Östlund es una sátira anticapitalista. La mía es una película en el drama se mezcla con el humor, porque así es la vida, con la destrucción a la que arrastra la precariedad laboral a unos seres y una sociedad en su conjunto", afirmaba, ya el cineasta con su flamante trofeo en la mano.

"El buen patrón" inscribió así el cine español en el palmarés dominado por el nórdico Östlund, en una edición en que competía por el máximo premio "Alcarrás", de Carla Simón, mientras que Penélope Cruz lo hacía al correspondiente a mejor actriz por "Madres paralelas", de Pedro Almodóvar.

Simón no logró sumar el premio de la EFA a su carrera de éxitos por "culpa" de su colega sueco, mientras que el galardón al que aspiraba Cruz fue para Vicky Krieps, por su revisión de "Sissi" dirigido por la austriaca Maria Kreutzer en "Corsage". 

Conforme o no con el término comedia aplicado a su película, el mero hecho de estar entre los nominados para los galardones de la EFA era para "El buen patrón" una suerte de prórroga en la secuencia de éxitos del filme, aspirante a seis de los premios Goya 2023.

Para León de Aranoa (Madrid, 1968), la historia del empresario Julio Blanco, como la del trabajador despedido que acampa ante el recinto de lo que fue su empresa es, ante todo, un drama, había enfatizado ya antes de la gala el director, en un encuentro con medios españoles.

La interpretación de Bardem es uno de los puntales para que el filme haya "viajado bien", admitió ahí. "El humor no siempre viaja bien. Depende de muchos factores culturales, coyunturales, incluso de la idiosincrasia de un país", reflexiona León de Aranoa.

"El buen patrón" competía por su premio con la islandesa "Cop secret", un satírico "Thriller" dirigido por Hannes Por Halldorsson y que, por tanto, jugaba de alguna manera "en casa". La tercera rival era la francesa "La fracture", de Catherine Corsini, centrada en los estragos del sobrecargado sistema sanitario en una unidad de emergencias de un hospital público.

Desde su fundación en 1989, impulsada por cineastas como el alemán Wim Wenders y el sueco Ingmar Bergman, la EFA ha seguido la norma de la descentralización. 

Sus premios anuales se entregan con periodicidad bianual en Berlín, sede de la academia, mientras que en los años alternos se traslada de forma rotatoria a distintas ciudades europeas. La presente edición recayó en la gélida y a la vez volcánica Islandia. EFE   gc/mmg



Las sátiras del sueco Östlund y del español Aranoa triunfan en la noche del cine europeo

Gemma Casadevall

Reikiavik, 10 dic (EFE).- La Academia del Cine Europeo (EFA) se volcó en la sátira anticapitalista de "Triangle of sadness", dirigida por el sueco Ruben Östlund, que recibió el máximo premio y tres más, mientras que "El buen patrón", de Fernando León de Aranoa, se coronó como la mejor comedia del año.
       Östlund, ganador en 2017 del premio a la mejor película de la EFA con "The Square", recogió de nuevo el máximo galardón, así como el correspondiente al mejor director y el del mejor guión. Redondeó su éxito con el de mejor interpretación masculina para uno de sus actores, el croata-danés Zlatko Buric, en el papel de un recalcitrante ricacho ruso.
Otra sátira, mezcla de humor y drama sobre el trasfondo de la precariedad laboral, con Javier Bardem en el  papel del falsamente impecable jefe de una fábrica de balanzas, recibió el correspondiente a la comedia del año. 
León de Aranoa, quien por primera recibía un premio de la EFA, subió a recogerlo junto con su productor, Jaume Roures, quien entre bromas reclamó que la película es, en realidad, un drama. 
"Es un error, es un error", repitió Roures sobre el escenario, a ratos en inglés, a ratos en español, otras en francés, para finalmente desear, en catalán, a la directora Carla Simón el mismo éxito para su filme, "Alcarrás", nominada como mejor película y también mejor guión -dos de los trofeos que atesoró su colega sueco.
La gala se celebraba en la capital islandesa, de acuerdo con el turno rotatorio de la EFA, que celebra con periodicidad bianual su gala en Berlín, donde tiene la sede, mientras que en los años alternos lo hace en una ciudad europea.
El reparto de trofeos empezó ya bajo el signo favorable a Östlund, que recogió en primer lugar el del mejor director, para ir acumulando posteriormente espacio en el palmarés. 
Su película acudía a la gala tras haber recibido la Palma de Oro del festival de Cannes y con el precedente del máximo premio de la EFA logrado por el sueco con "The Square".
El premio correspondiente a la mejor actriz lo recibió -aunque virtualmente, en conexión desde su casa, por estar enferma- la luxemburguesa Vicky Krieps, por su intenso papel en "Corsage", la revisión de la emperatriz "Sissi" dirigida por la austríaca Marie Kreutzer. 
Desbancó así a Penélope Cruz, nominada para ese galardón por su papel en "Madres paralelas", de Pedro Almodóvar.
Fue una gala muy nórdica, tanto por el palmarés como por celebrarse en el impresionante auditorio Harpa de Reikiavik, entre interpretaciones musicales a cargo de la Orquesta Sinfónica de Islandia, algunos chistes y guiños al espectador. 
Abrió el turno del reparto de premios el actor español Carlos Areces en bermudas-bañador y convertido en maestro de ceremonias para anunciar el premio al mejor cortometraje -que recibió la eslovena "Granny's sexual life"-. 
El pretexto de su indumentaria era la gran cantidad de piscinas y lagunas termales de Islandia, chiste que fue recibido entre sonrisas por un auditorio al que había pedido vestir con cierta etiqueta.
Asimismo de España acudió la actriz, cantante y activista por los derechos del colectivo LGTBI Jedet, en este caso en un elegantísimo traje negro, quien presentó el premio de la Federación de la Crítica Internacional FIPRESCI. Lo recibió la eslovena-italiana "Small body", de Laura Samani. 

HONORES A UCRANIA, A VON TROTTA, A BELLOCCHIO Y A SULEIMAN

El capítulo del homenaje a toda una carrera estaba reservado a la directora y actriz alemana Margarethe von Trotta, icono entre el cine dirigido por mujeres, quien recibió el premio de honor de la mano de su colega polaca Agnieszka Holland, presidenta de la EFA y compañera de batalla de la homenajeada.
El italiano Marco Bellocchio recibió otro premio especial, en ese caso como innovador del lenguaje cinematográfico. Lo hizo en un breve e improvisado discurso, entre risas cómplices con el actor Pierfrancesco Favino y determinado a usar únicamente la "bellissima lingua italiana", en una ceremonia dominada por el inglés-.
Al palestino Elia Suleiman se le otorgó otro premio especial en reconocimiento a su contribución al cine europeo y a una trayectoria que el director de la EFA, Mike Downey, definió como combinación perfecta "entre la capacidad de divertir y el compromiso" político.
Las ovaciones más sentidas, con el auditorio del Harpa puesto en pie, fueron, sin embargo, para el cine ucraniano. Fue tanto al concederse el premio Eurimages a título colectivo para el conjunto de cineastas de ese país en guerra por la invasión rusa, así como al otorgarse el correspondiente al mejor documental a "Mariupolis 2". EFE  gc/mmg   (vídeo) (foto)




Reescribiendo a la Bundeskanzlerin

 Un any sense Merkel i amb esquerdes

GEMMA C. SERRA

El 8 de desem­bre del 2021, després de 5.860 dies en el poder, Angela Merkel va dei­xar la can­ce­lle­ria en el que sem­blava una tran­sició per­fecta. Era un traspàs entre líders asse­nyats, la con­ser­va­dora Merkel i el soci­al­demòcrata Olaf Scholz, que havien com­par­tit res­pon­sa­bi­li­tats de govern, ella com a can­ce­llera; ell com a minis­tre de Finan­ces de la dar­rera gran coa­lició.
Scholz havia gua­nyat les elec­ci­ons dos mesos i mig abans, havia arro­do­nit un tri­par­tit inèdit a escala fede­ral entre soci­al­demòcra­tes, verds i libe­rals, i apun­tava al model de lide­ratge mode­rat i sense estridències de la seva ante­ces­sora.
Merkel va assis­tir aquell dia a la inves­ti­dura de Scholz des de la tri­buna del Bun­des­tag (Par­la­ment). Ja no era dipu­tada, feia tres anys que havia dei­xat la pre­sidència de la Unió Cris­ti­a­no­demòcrata (CDU) i asse­gu­rava que no volia ocu­par cap altre càrrec polític. El seu dar­rer acte a la can­ce­lle­ria va con­sis­tir en una decla­ració amb Scholz, un inter­canvi de rams i som­riu­res de com­pli­ci­tat. Poc després, va sor­tir del que havia estat el seu domini durant setze anys, va pujar a un cotxe i va mar­xar com si fos un capítol més dels molts que va pro­ta­go­nit­zar men­tre va ser la líder de referència a escala ale­ma­nya, euro­pea i fins i tot glo­bal.
Poc abans d’aquell acte, el seu por­ta­veu havia emès una nota sobre la dar­rera con­versa man­tin­guda encara com a can­ce­llera amb els líders dels EUA, França, el Regne Unit i Itàlia –Joe Biden, Emma­nuel Macron, Boris John­son i Mario Draghi–. Els grans ali­ats occi­den­tals expres­sa­ven la seva pre­o­cu­pació pels movi­ments rus­sos prop de la fron­tera d’Ucraïna.
Merkel, la líder que va mar­car les pau­tes a Europa enmig de la crisi de l’euro, durant l’emergència migratòria del 2015 i en els moments més durs de la pandèmia, dei­xava el poder quan Was­hing­ton ja feia un mes llarg que adver­tia dels plans de Putin d’envair Ucraïna. Molts pen­sa­ven que eren d’aque­lles aler­tes interes­sa­des de Was­hing­ton con­tra l’ene­mic de sem­pre.
La pri­mera decla­ració de govern de Scholz al Bun­des­tag va ser per adver­tir Rússia con­tra tota vul­ne­ració de la inte­gri­tat ter­ri­to­rial ucraïnesa. Sonava a rutina. Al cap­da­vall, Merkel va dei­xar pas­sar amb unes quan­tes san­ci­ons l’annexió de Cri­mea, el 2014.
Però Scholz no era l’únic que adver­tia Mos­cou. El can­ce­ller havia pujat al poder amb un vice­can­ce­ller i minis­tre d’Eco­no­mia, el verd Robert Habeck, qui, com a líder encara a l’opo­sició, havia tor­nat uns mesos abans d’un viatge a Ucraïna con­vençut que el país neces­si­tava arma­ment occi­den­tal, i per tant ale­many, per defen­sar-se de Rússia.
La minis­tra d’Afers Estran­gers, la també verda Anna­lena Baer­bock, havia acce­dit al càrrec dis­po­sada a mar­car les seves pròpies pau­tes i impul­sar una via “crítica”, espe­ci­al­ment davant Rússia i també la Xina. Scholz va fer equi­li­bris uns mesos més fins que Rússia va reconèixer les repúbli­ques sepa­ra­tis­tes del Don­bass, pas previ a l’inici de la invasió, el 24 de febrer. El can­ce­ller va optar lla­vors per allò que Merkel va defu­gir fer amb l’annexió de Cri­mea: va atu­rar el Nord Stream 2, el segon gaso­ducte del pro­jecte nas­cut el 2005 de l’aliança d’interes­sos entre Putin i el soci­al­demòcrata Ger­hard Schröder, la peça clau per a la dependència energètica d’Ale­ma­nya res­pecte a Rússia. Ale­ma­nya ha dei­xat de ser l’expo­nent de soli­desa i ara demana “soli­da­ri­tat” a la UE. La pri­mera potència euro­pea va mos­trar les seves esquer­des, here­ta­des d’aque­lla mena d’amis­tat entre mas­cles, el rus i l’ale­many, i ampli­fi­ca­des després per la can­ce­llera. Fos perquè no volia fer enfa­dar Putin o fos perquè va con­si­de­rar que el gas barat rus afa­vo­ria la indústria i el crei­xe­ment econòmic ale­many.
De Schröder es pot deduir que va actuar per interès propi. Un cop fora del poder, Putin el va col·locar al cap­da­vant d’un seguit de con­sells energètics con­tro­lats pel Krem­lin. De Merkel hi ha mol­tes inter­pre­ta­ci­ons pos­si­bles. Des de la seva obsessió per l’esta­bi­li­tat i per evi­tar tren­ca­dis­ses, a una por envers Mos­cou de tants ciu­ta­dans cres­cuts al ter­ri­tori de l’extinta Ale­ma­nya comu­nista, com havia estat ella mateixa.
No era l’única esquerda en el retrat de soli­desa de la potència euro­pea. Ale­ma­nya té una de les xar­xes d’inter­net més len­tes del cen­tre euro­peu, un exèrcit anti­quat i una neces­si­tat impe­ri­osa de posar al dia infra­es­truc­tu­res com ara la com­pa­nyia fer­roviària, de les més impun­tu­als de la UE. L’eficiència ale­ma­nya és un mite, no una rea­li­tat, que forma part també del lle­gat de Merkel.
Scholz no ha pogut jugar la carta del con­ti­nu­isme tran­quil ni enge­gar la tran­sició cap a l’eco­no­mia verda que volen els seus socis eco­lo­gis­tes. El ter­cer soci, el libe­ral Chris­tian Lind­ner, minis­tre de Finan­ces, tam­poc no va poder recu­pe­rar l’esta­bi­li­tat pres­su­postària amb què havia assu­mit el càrrec. Ale­ma­nya havia tren­cat amb el dogma del dèficit zero encara sota Merkel, enmig dels estralls econòmics de la covid. Amb la crisi energètica i la inflació dis­pa­rada, a Lind­ner li ha tocat accep­tar paquets mul­ti­mi­li­o­na­ris per min­var-ne els efec­tes en la indústria i el ciu­tadà.
Habeck ha apar­cat la revo­lució verda i ha bus­cat subs­ti­tuts cars al carbó, petroli i sobre­tot gas rus, cosa que implica sig­nar con­trac­tes indi­ge­ri­bles per als Verds, com ara amb Qatar. Ale­ma­nya entrarà a l’hivern amb els dipòsits plens gràcies a Noru­ega, els Països Bai­xos o Bèlgica. La gran pre­o­cu­pació ciu­ta­dana és com es tra­duirà en la fac­tura del gas. En aquest con­text, la supo­sada gran renúncia dels Verds, com és ajor­nar l’adeu a l’ener­gia nuclear tres mesos, fins l’abril, sem­bla gai­rebé un detall.

La guerra, prova de resistència per a la cohesió social


“Hem mobilitzat 200.000 milions d’euros per impedir, aquest any i el vinent, que la factura de la llum, del gas o altres fonts d’energia per a la calefacció es disparin”, deia Olaf Scholz en el seu missatge als ciutadans de dissabte passat, en fer balanç d’un any extremadament complicat. La guerra ha trasbalsat tots els plans, i una de les prioritats del govern era defensar la cohesió social, admet el canceller. “El nostre objectiu és mantenir l’estabilitat econòmica i ajudar el ciutadà a superar aquesta crisi, no deixar ningú sol”, hi afegia. Alemanya entrarà previsiblement l’any vinent en recessió, però amb un mercat laboral sanejat –l’índex de l’atur es manté en un 5,3%– i un rècord de població laboralment activa. Empreses grans i petites, sigui del sector serveis, sanitari o hostaleria, però també informàtica i acadèmic, pateixen un dèficit de personal alarmant. Fins a 400.000 treballadors extracomunitaris calcula el govern que necessita atreure el país cada any per cobrir aquestes vacants.
Des que va començar la invasió russa, Alemanya ha rebut 1,2 milions d’ucraïnesos, que s’afegeixen als prop de 180.000 sol·licitants d’asil d’altres països. És a dir, molts més que els 950.000 refugiats que van arribar al país en l’any rècord de la crisi migratòria del 2015 i que van col·locar Merkel sota la pressió del seu partit conservador, a més de facilitar l’ascens electoral de la ultradretana Alternativa per Alemanya (AfD). En les successives eleccions regionals d’aquest any no s’ha produït un ascens del vot radical com aleshores, ni tampoc grans mobilitzacions al carrer com en temps de la islamòfoba Pegida o dels moviments antivacunes durant la pandèmia.
Però tampoc no s’ha resolt el problema de la manca de personal. Integrar els refugiats en el mercat laboral necessita temps. El govern de Scholz vol afavorir l’arribada dels treballadors extracomunitaris amb una nova llei que alleugerirà les traves burocràtiques quant a homologació de títols d’estudis superiors o formació professional. També vol facilitar l’accés a la nacionalitat alemanya, que podrà obtenir qualsevol estranger, comunitari o no, al cap de cinc anys de residència estable al país i sense haver de renunciar a la seva ciutadania d’origen. Tot plegat, però, demana temps, com l’aprenentatge de l’idioma, fonamental per accedir a aquestes feines, sobretot on es tracta directament amb el públic. I, mentrestant, el cartell de “Es necessita personal” penja de petits i grans comerços, siguin llars d’infants, bars i tallers mecànics.

viernes, 9 de diciembre de 2022

A ver Reikiavik

Simón, Aranoa y Cruz buscan su premio europeo en la gala más nórdica 

Gemma Casadevall




Reikiavik, 9 dic (EFE).- La Academia del Cine Europeo (EFA) entregará este sábado sus premios anuales en una gala muy nórdica, en el auditorio Harpa de Reikiavik, y con los filmes "Alcarrás" y "El buen patrón", así como la actriz Penélope Cruz, entre los aspirantes a galardón.

     La película dirigida por Carla Simón es una de las cinco finalistas al premio a la mejor película del año, junto con la sueca "Triangle of Sadness", la franco-belga "Close", la austríaco-alemana "Corsage" y la danesa-alemana "Holy Spider".

"El buen patrón", de Fernando León de Aranoa y protagonizada por Javier Bardem, compite por el galardón a la mejor comedia con la islandesa "Cop secret", un rocambolesco thriller de humor negro, y la francesa "La fracture", de Catherine Corsini.

Penélope Cruz está seleccionada por su papel en "Madres paralelas", de Pedro Almodóvar. Sus rivales son Vicky Krieps, la Sissí de "Corsage"; Léa Seydoux, por "Un beau matin"; Meltem Kaptan, la madre coraje turca de "Rabiye Kurnaz vr. George W. Bush", y Zar Amir Ebrahimi, por "Holy Spider", una dura crítica al Irán actual.

Encabeza la lista de películas con más nominaciones "Trianble of Sadness", Palma de Oro de Cannes y un nuevo exponente de la sátira extrema llevada al cine por el director Ruben Östlund, tras su impactante "The Square", premio al mejor filme de la EFA en 2017.

Además del máximo premio, el filme sueco es finalista al premio al mejor director, al mejor actor -Zlatko Buric- y al mejor guión, galardón por el que compite asimismo "Alcarrás", la película de Simó que ha ido acumulando honores tras ganar el Oso de Oro de la última Berlinale.

Buric, el inefable ricachón ruso del filme de Östlund, compite por el premio al mejor actor con Eden Dambrine, el muchacho protagonista de "Close", así como Paul Mescal -"Aftersun"-, Elliott Crosset Hove -el danés peregrinando por Islandia de "Godland"- y Pierfrancesco Favino -el napolitano de regreso a su tierra, en "Nostalgia".

EL TURNO ROTATORIO LLEGA A REIKIAVIK

La selección de finalistas es un recorrido más o menos equilibrado entre las principales cinematografías europeas. Pero hay una muy fuerte presencia de cine sueco, danés y hasta islandés, tanto en los premios principales como en otras categorías, lo que unido a la elección de Reikiavik da una dimensión muy nórdica a la gala.

Desde su fundación en 1989, impulsada por cineastas como el alemán Wim Wenders y el sueco Ingmar Bergman, la EFA ha seguido la norma de la descentralización. Sus premios anuales se entregan con periodicidad bianual en Berlín, sede de la academia, mientras que en los años alternos se traslada a distintas ciudades europeas, sea o no capitales de los países integrados en la institución.

HOMENAJES A BELLOCHIO, VON TROTTA Y SULEIMAN

En el capítulo de premios y homenajes anunciados de antemano se encuentra el que recibirá el italiano Marco Bellocchio a su "innovador relato cinematográfico". El correspondiente al conjunto de su carrera será para la cineasta alemana Margarethe von Trotta, icono de las directoras de cine.

La EFA entregará asimismo un premio especial al director palestino Elia Suleiman en reconocimiento a su "contribución al cine mundial", a través de películas como "Divine Intervention", que recibió el Premio del Jurado en Cannes de 2002, así como "It must be Heaven", premio de la crítica internacional FIPRESCI de ese mismo festival, en 2019.

Nacido en Nazaret y establecido entre Nueva York y diversas ciudades de Europa, Suleiman representa una "impresionante dedicación al cine", según la Academia, integrada por 400 miembros principalmente europeos.

EL VOTO DE LA AUDIENCIA EUROPEA

En la gala islandesa se entregarán premios en 16 categorías, entre ellos al mejor documental, el mejor corto o el correspondiente a la temática del cine climático, patrocinado por la Comisión Europea (CE). 

El escenario del Harpa servirá asimismo de presentación para los finalistas del Premio Lux de la Audiencia Europea, entre ellos "Alcarrás" y "Triangle of sadness". El veredicto se conocerá en junio, en una ceremonia en el Parlamento Europeo, tras una serie de proyecciones virtuales o presenciales en el conjunto de la Unión Europea (U

jueves, 8 de diciembre de 2022

Aquellos chalados

 

Complot colpista desactivat


“Som a l’abisme de l’amenaça terrorista”, afirmava ahir la ministra de l’Interior, la socialdemòcrata Nancy Faeser, en informar de les detencions. És un terrorisme “empès per fantasies colpistes i ideologies de la conspiració”, segons la ministra, que va agrair la impecable coordinació de l’operatiu estès a bona part del país per “protegir la nostra democràcia”. 

Els Reichsbürger o Ciutadans del Reich van deixar fa temps de ser un perill residual, en el context de les organitzacions ultradretanes o neonazis del país. S’han infiltrat en les forces armades, com han demostrat successius casos de soldats integrats en aquest moviment. 

Per Faeser, com per tot el govern tripartit de Scholz (socialdemòcrates, verds i liberals), la ultradreta és la principal amenaça a la seguretat del país. El seu braç parlamentari és Alternativa per Alemanya (AfD), altaveu del discurs de l’odi des dels escons de diputats, sigui al Reichstag, en cambres regionals o en consells municipals.

miércoles, 7 de diciembre de 2022

Un legado con goteras

De Merkel a Scholz: un año sin la jefa 

Gemma Casadevall

Berlín, 7 dic (EFE).- El 8 de diciembre de 2021, Angela Merkel se despidió del poder tras 16 años al frente de la potencia europea; al aparentemente armonioso relevo de entonces ha seguido un año en que Alemania ha expuesto unas debilidades heredadas, que contrastan con la teórica solidez pasada.

       El socialdemócrata Olaf Scholz, vicecanciller y ministro de Finanzas en la última gran coalición de la conservadora Merkel, asumió ese día el cargo en lo que parecía un ascenso de signo continuista entre dos líderes moderados aunque procedentes de familias políticas rivales.

Scholz había ganado las elecciones dos meses y medio atrás, había logrado armar sin grandes problemas un tripartito inédito a escala federal -entre socialdemócratas, verdes y liberales- y su relevo se ceñía a la lógica de la alternancia en el poder.

Antes de despedirse del cargo, Merkel había mantenido una última conversación telefónica con los líderes de EE.UU., Francia, Reino Unido e Italia -Joe Biden, Emmanuel Macron, Boris Johnson y Mario Draghi.

Los aliados occidentales expresaban, una vez más, su preocupación por los movimientos rusos junto a Ucrania, informó el portavoz de la aún canciller. Washington llevaba semanas alertando de los planes del presidente Vladímir Putin.

Scholz estaba dispuesto a dinamizar la llamada transición verde de la mano de un vicecanciller y ministro de Economía ecologista, Robert Habeck. El tercer socio, con el liberal Christian Lindner en Finanzas, vinculaba esa opción con impulsos para la industria del país.

UN EJÉRCITO DESFASADO 

La guerra de Ucrania desbarató todos estos planes. Scholz mantuvo el 24 de febrero la línea tibia hacia Moscú, tal como había hecho Merkel incluso tras la anexión de Crimea, en 2014. 

Tres días después, ante el Bundestag, anunciaba Scholz un paquete de inversiones de 100.000 euros para poner al día al Ejército alemán, tras décadas de recortes presupuestarios. Y rompía asimismo la norma de no suministrar armas a Ucrania para pasar a expresar el total apoyo al país agredido.

Los Verdes no solo respaldaban este cambio. Tanto Habeck como su correligionaria y ministra de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, secundaban las reclamaciones de Kiev de un mayor apoyo, incluido con armamento pesado.

Tanto Habeck como Baerbock venían alertando contra Putin desde sus tiempos de líderes en la oposición. La titular de Exteriores había asumido el cargo determinada a imprimirle un sello propio y de dar un giro crítico a las relaciones con Moscú y Pekín.

LA HIPOTECA DEL GAS 

La auténtica sacudida vino también por esos días de febrero, cuando Scholz decidió suspender la licencia para el recién terminado Nord Stream, el segundo de los gasoductos nacidos en 2005 de la alianza de intereses entre Putin y el socialdemócrata Gerhard Schröder.

El primero entró en funcionamiento en 2011, con Merkel en el poder. La agresión a Crimea no detuvo la construcción del segundo. Ambos fueron la pieza clave en la dependencia energética de Alemania.

Habeck aparcó su revolución verde y tuvo que concentrarse en la búsqueda de alternativas al petróleo, el carbón y sobre todo el gas ruso, incluido en territorio prohibido para su partido, como es Catar.

El puntal de la solidez alemana -la energía barata- se revelaba como una trampa. La primera potencia pedía "solidaridad" de sus socios europeos ante una crisis energética precipitada por la guerra, pero originada con anterioridad. 

A los 100.000 millones de euros anunciados para Defensa siguieron paquetes de hasta 200.000 millones de ayudas al ciudadano y a las empresas para paliar los precios disparados de la energía.

Habeck ha aplazado aspiraciones históricas de su partido -como el adiós a la energía nuclear, aunque en este caso solo por unos meses-. El liberal Lindner tampoco ha podido emprender la senda de la estabilidad presupuestaria.

EL LEGADO 

Merkel se había retirado como líder de referencia, pero la guerra de Putin también ha desbaratado su balance. Se le reprocha ahora su línea de "consentimiento" hacia Putin y no haber enmendado a tiempo la dependencia energética.

Las lagunas en Alemania -en el ejército, en la digitalización o incluso en su red ferroviaria, la más impuntual de Europa- no son atribuibles al equipo actual, sino que son atrasos acumulados de sus predecesores, como viene recordando Habeck. EFE

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