Los suministros a Ucrania disparan las exportaciones de armas alemanas
Joana Serra
Las exportaciones de armas alemanas ascendieron con el inicio de la invasión de Ucrania a sus niveles más altos: 8.340 millones de euros, el volumen de los suministros autorizados por el gobierno de Olaf Scholz este año, más de una cuarta parte de los cuales se fue a Ucrania.
Es el segundo total más alto de la historia de la República Federal de Alemania (RFA) -por detrás del registrado en 2021- y se produce en el primer año en el poder del socialdemócrata Scholz, al frente de un tripartito con los Verdes y el Partido Liberal (FDP).
Conviene destacar, sin embargo, que la formación ecopacifista no solo ha respaldado los suministros de armas a Ucrania tras la invasión, sino que incluso antes de su inicio reclamaba una contribución más activa a la Defensa de ese país.
Su ministro más relevante, el de Economía y Protección del Clima, Robert Habeck, había levantado ampollas entre su partido, al pronunciarse en 2021 tras un viaje a Ucrania, aún como líder de los Verdes en la oposición, a favor del suministro de armas a ese país.
Al departamento de Habeck corresponde la autorización de toda exportación bélica, lo que ha colocado al ministro verde en situaciones complejas. Su correligionaria de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, comparte esa postura y de hecho ascendió a ese puesto en 2021 reclamando una postura "más crítica" hacia Moscú.
Scholz dio un giro de 180 grados a la restrictiva política de exportación de armas alemana unos días después del inicio de la invasión rusa, el 24 de febrero. En una intervención ante el Bundestag (Parlamento), en una sesión extraordinaria convocada en un domingo, el canciller proclamó un "cambio de era" en Defensa.
Además de anunciar un paquete de inversiones por 100.000 euros para la puesta al día de sus fuerzas armadas, obsoletas tras años de recortes, Scholz levantó el veto a los suministros a Ucrania. Rompió así la norma de no enviar material bélico a regiones en conflicto salvo en circunstancias excepcionales -como por ejemplo, la suscripción de contratos por parte de aliados de la Unión Europea (UE) o la OTAN que implican aportaciones de industrias alemanas.
En los 16 años en el poder de su antecesora, la conservadora Angela Merkel, las exportaciones de armas de Alemania quedaron casi siempre por debajo de los 6.000 millones de euros. Unicamente en 2021 se superaron los 9.000 millones, mientras que en otras cuatro ocasiones quedaron sobre los 7.000 millones.
Las exportaciones de armas destinadas a Ucrania se situaron este 2020 en los 2.240 millones de euros e incluyen el envío de 30 blindados del tipo "Gerpard", 14 obuses autopropulsados y cinco sistemas de defensa antiaérea Iris-T. No se incluyen otros envíos de tanques comprometidos a través de otros socios europeos, pero aún no materializados.
El giro de Alemania respecto a Ucrania no ha evitado a Scholz las críticas más duras de socios como Polonia o los países bálticos, que le imputan lentitud en la toma de decisiones y morosidad en su ejecución. Desde Kiev se ha apremiado a Berlín a dejar atrás la timidez pasada -atribuida a la dependencia energética respecto a Rusia, fraguada en tiempos del socialdemócrata Gerhard Schröder en la Cancillería, amigo y aliado de Vladímir Putin, y mantenida luego por Merkel.
"El gobierno está actuando tarde. Siempre encuentra una excusa u otra para demorar sus entregas", aseguró la presidenta de la comisión de Defensa del Parlamento, Marie-Agnes Strack-Zimmermann, del co-gubernamental Partido Liberal. La diputada se ha convertido en el dedo acusador constante contra la titular de Defensa, la socialdemócrata Christine Lambrecht, responsable de una larga lista de desaguisados en un departamento del que depende el "cambio de era" anunciado por Scholz.
