lunes, 31 de julio de 2023

Momika no descansa

 


Suecia y Dinamarca empiezan a ver las quemas del Corán como un peligro a su seguridad

Joana Serra

Las imágenes del refugiado iraquí Salwan Momika, de 37 años, desde el corazón de Estocolmo, sonriendo tras sus gafas de sol y quemando unas páginas de lo que parecía ser el Corán, sacudieron de nuevo las relaciones entre la Europa nórdica y el mundo islámico. Era la segunda profanación del libro sagrado de los musulmanes protagonizada por Momika este mes de julio, en esta ocasión ante el Parlamento sueco. La anterior se había producido junto a la embajada de su país de origen. También esta vez reclamó a gritos la prohibición del Corán, en dirección a los medios que seguían su acción y protegido por un cordón policial. Su acto había sido anunciado, convocado y autorizado por la policía de la capital sueca.

Esta vez, sin embargo, su quema del Corán se produjo ante unas circunstancias políticas que hace unas semanas parecían impensables: los gobiernos de Suecia y Dinamarca están estudiando cómo restringir o prohibir este tipo de actos, por lo menos si se convocan ante embajadas extranjeras. Algo que topa con el precepto de la libertad de expresión, tal como está contemplado en la Constitución de ambos países.

El jefe del gobierno sueco, el conservador Ulf Kristersson, y su homóloga danesa, la socialdemócrata Mette Frederiksen, abordaron la cuestión el fin de semana pasado. Suecia está “ante el mayor peligro para su seguridad desde la Segunda Guerra Mundial”, afirmó en un comunicado Kristersson. Se refería no solo a las protestas generadas por las acciones anteriores de Momaki –la más grave, el asalto e incendio de la embajada sueca de Bagdad protagonizado por centenares de manifestantes-, sino a un eventual ataque terrorista. Estocolmo ha reforzado ya sus dispositivos de seguridad, según informaron fuentes de su gobierno a finales de la semana pasada.

A la preocupación por la seguridad del país se une el temor a un posible nuevo veto de Turquía al ingreso de Suecia en la OTAN. A principios de mes, ante la cumbre de la Alianza en Vilna, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, anunció el desbloqueo de su país a la incorporación sueca. Pero la ratificación por parte del Parlamento de Ankara no se ha materializado ni se espera que eso ocurra hasta el otoño. Y Turquía está entre los países que exigen a Estocolmo la prohibición de esas quemas.

“Condenamos con la máxima energía los repetidos ataques contra el Corán y ratificamos que no son aceptables bajo ningún pretexto”, aseveró este lunes la Organización de Cooperación Islámica (OCI), en una reunión de urgencia a escala ministerial convocada por Arabia Saudí.

Estocolmo y Copenhague han decidido ir de la mano en la búsqueda de soluciones. Sus gobiernos han condenado cada una de las profanaciones del Corán, tanto las protagonizadas por Momika como las que anteriormente llevó a cabo un agitador neonazi sueco-danés, Rasmus Paludan. Pero hasta ahora argumentaban que no podían prohibirlas por estar bajo el amparo de su Constitución. Ahora afirman “buscar fórmulas” para adoptar medidas, pese a admitir que el proceso puede llevar su tiempo y que no serán de fácil aplicación.

En el aire está la sospecha de qué hay detrás de estos “actos individuales” del neonazi escandinavo o el refugiado iraquí. El propio Kristersson apuntó en su comunicado a posibles “agentes estatales” que pretendan aprovecharse de la situación. En medios suecos se baraja una vez más la hipótesi de un presunto interés desestabilizador de Moscú, al menos en lo que se refiere al ingreso en la OTAN sueco que parecía desbloqueado, pero que de pronto puede topar con el siguiente obstáculo. Entre las objecciones planteadas durante meses por Turquía estaba el argumento de que Suecia acoge en su territorio a enemigos del Islam, además de a terroristas y opositores kurdos.

Kristersson y la sombra de Erdogan


Suecia y Dinamarca buscan cómo prohibir las quemas del Corán entre protestas del mundo islámico

Marina Ferrer


El primer ministro sueco, el conservador Ulf Kristersson, ve su país “ante la más grave situación de peligro desde la Segunda Guerra Mundial”. Y su respuesta ante la amenaza de que las quemas y otros modos de profanación del Corán coloquen a Suecia en el objetivo del terrorismo es buscar, junto con Dinamarca, cómo prohibir algo que está amparado por la Constitución -el derecho a la libertad de expresión-. Kristersson, al frente de una coalición de centro-derecha bajo “tolerancia” de la ultraderecha, abordó la cuestión el fin de semana con su homóloga danesa, la socialdemócrata Mette Frederiksen. Suecia, como Dinamarca, han sido los escenarios elegidos por sucesivos individuos de motivaciones dudosas -un refugiado iraquí y un agitador neonazi sueco-danés- para llevar a cabo sus quemas del Corán.

Este mismo lunes se produjo la siguiente profanación, anunciada y autorizada por la policía del país nórdico. Fue ante el Parlamento sueco y la protagonizó Salwan Momika, el mismo refugiado iraquí que una semana antes había pateado el Corán ante la embajada de su país de origen. Las imágenes eran muy parecidas: Momika y un acompañante de la misma nacionalidad, prendiendo fuego a unas páginas de lo que aparentemente era el Coran, pateándolo a continuación y reclamando su prohibición en Suecia.

El derecho a la libertad de expresión, una especie de señal de identidad para ambos países nórdicos, incluye la crítica a las religiones, explicaba a través de un tuit el ministro danés de Exteriores, Lars Lokke Rasmussen. Pero quemar el Corán musulmán o la Torá judía ante una embajada solo puede entenderse como una burla a esa religión o un intento por ridiculizarla, añadía el ministro.

Su colega sueco, Tobias Billström, comparte este parecer. Ambos titulares de Exteriores están inmersos en la búsqueda de medidas para restringir al menos esas acciones y a la expectativa de los pronunciamientos procedentes del mundo islámico, especialmente de Turquía, Irak y Jordania. Los ministros de Exteriores de la Organización para la Cooperación Islámica (OCI), en la que están representados 56 países, estaban reunidos para abordar la cuestión, recordó a través de un comunicado Billström. Pero la búsqueda de esas fórmulas de prohibición o restricciones “no es fácil”, admitió el ministro sueco. Y mucho menos va a ser “rápido” encontrar las soluciones que se reclama a Suecia y Dinamarca, ya que implican modificaciones a sus leyes.

A Estocolmo y Copenhague se les exige que no se limiten a condenar esas quemas, como han venido haciendo, sino que las prohiban. Los gobiernos de los países nórdicos barajan la posibilidad de, al menos, impedir que tengan lugar ante embajadas extranjeras. Kristersson advierte de que detrás de las provocadoras quemas hay “determinados actores, sean Estados o individuos” interesados en afectar la seguridad del país. Suecia está aún pendiente de completar su ingreso en la OTAN, ya que pese a haber anunciado Ankara su próxima ratificación al ingreso, ésta aún no se ha materializado ni se espera que se produzca antes de otoño. Turquía está entre los países del mundo islámico que han alzado su voz contra la profanación del Corán.

Estocolmo, como Copenhague, empiezan a plantearse por su parte dónde están los límites entre la libertad de expresión y la incitación al odio. Las motivaciones de Momika, un iraquí de 37 años acogido por Suecia en 2019, son confusas. Asegura no pretender generar problemas al país que le ha recibido como asilado, se declara ateo, pero según medios suecos milita en la ultraderecha desde hace un año. El mero anuncio de una de sus quemas derivó en el asalto e incendio de la embajada sueca en Bagdad por centenares de manifestantes.

El otro protagonista de actos recientes parecidos es un neonazi sueco-danés, Rasmus Paludan, que primero adquirió cierta notoriedad en Dinamarca con sus acciones y que luego las extendió a Suecia. Cada una de sus quemas tienen el denominador común de ser perpetradas por uno o dos individuos, de forma que no entrañan problemas de orden público que justifiquen su prohibición.

Suecia contempla con preocupación la posibilidad de otra demora a la ratificación de Turquía, tras meses de negociar con Ankara el fin del bloqueo a su ingreso en la OTAN. Dinamarca recuerda por su parte las sangrientas protestas que generó en 2005 la publicación de doce caricaturas de Mahoma, la más famosa de las cuales era del dibujante danés Kurt Westergaard. El conjunto de la sociedad danesa lo defendió entonces como derecho a la libertad de expresión; la quema reiterada de un libro sagrado genera en cambio división de opiniones y rechazo.

sábado, 29 de julio de 2023

Krah, el tercer hombre

 


La ultraderechista AfD apunta a Europa y el radicalizado este alemán

Joana Serra






La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), a la que los sondeos colocan en segunda posición en intención de voto a escala nacional, lanzó su pistoletazo de salida orientada a los comicios europeos del próximo año y también a los éxitos que espera cosechar en el este alemán.

“Hay que avanzar hacia una Europa de las Patrias”, proclamó la co-presidenta del partido, Alice Weidel, ante los delegados de su partido reunidos en Magdeburgo, precisamente una ciudad del este de Alemania. El objetivo de la AfD es “recortar” competencias de la que califica como “corrupta UE” para devolverlos a los estados miembros. El enemigo declarado es otra mujer, y también alemana, la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen. A ella atribuye la ultraderechista AfD la posición “antidemocrática” de pretender arrinconar a su partido. Se refiere con ello Weidel a la defensa del cordón sanitario que en Alemania siguen observando el conjunto de las fuerzas políticas parlamentarias, incluida la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido de von der Leyen y la primera fuerza de la oposición. La reciente andanada del presidente del partido conservador, Friedrich Merz, a favor de abrirse a una “colaboración a escala municipal” con la AfD se zanjó con duras críticas hacia el líder que asumió las riendas del partido tras pasar a la oposición, en 2021, con la retirada de Angela Merkel del poder.

Influyentes voces dentro de la CDU y su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) recordaron a Merz que toda cooperación con la AfD, a cualquier escala, está expresamente prohibida por sucesivas resoluciones del partidos suscritas aún con Merkel en el poder y respaldadas –al menos, de palabra-- por el actual jefe del partido. Frente a estas opiniones están las de algunos líderes conservadores del este, partidarios de abrirse al diálogo con la derecha radical.

Pese a las quejas de Weidel, la situación de aislamiento no parece perjudicar a la AfD, al menos en lo que a los sondeos se refiere. Ha escalado a la segunda posición en intención de voto a escala nacional, solo superada por la CDU/CSU y por delante del Partido Socialdemócrata (SPD) del canciller Olaf Scholz. En el este del país está incluso en el primer puesto. Y demostrar ese dominio es el objetivo prioritario del partido, más allá de lo que ocurra en los comicios europeos. El próximo año se celebrarán elecciones regionales en tres estados federados del este –Turingia, Sajonia y Brandeburgo--. En los tres estados está la AfD bajo el dominio del ala más radical, encabezada por Björn Höcke, precisamente el líder de Turingia.

A Höcke correspondió de nuevo pronunciar la frase más sonada de la asamblea de Magdeburgo. “Hay muchas razones para rechazar la UE. Esta UE debe ser abolida, en su forma actual, para que surja una auténtica Europa de las Patrias”, afirmó el líder extremista en declaraciones a la televisión pública Phoenix.

Recortar las competencias a la UE es el propósito declarado de la cúpula, representada por Weidel y el co-presidente del partido, Timo Chrupalla. Höcke habla de “abolir” la UE –aunque con el matiz de “en su actual forma”--, lo que va más allá incluso de los orígenes del partido, fundado como formación euroescéptica en 2013.

Las palabras de Höcke no fueron respaldadas desde la tribuna de oradores por ningún representante de la cúpula. Pero todo lo que afirma este líder regional es asumido verbal o mentalmente como propio por sus seguidores, que son el ala dominante del partido. No en vano el líder de la CSU bávara, el conservador Markus Söder, califica a la AfD de “secta de Höcke”, una imagen compartida por representantes de partidos del centro-izquierda alemán.

Höcke es una figura temida dentro de la propia AfD, que ha arrinconado a los llamados moderados hasta provocar que algunos entre sus máximos representantes –el último de ellos, uno de sus co-presidentes, Jörg Meuthen-- abandonen el partido. Pero a la vez es el máximo captador de votos en el este del país, en el antiguo territorio comunista. Es decir, ahí donde la AfD aspira a proclamarse primera fuerza el próximo año, tras haber logrado en este 2023 sus primeras victorias en un distrito e incluso un ayuntamiento, en ambos casos en el este del país.


Krah, el cabeza de lista controvertido para la Eurocámara

La asamblea de la AfD no acabó de delimitar el programa electoral con el que lanzarán su campaña europea, pero sí eligió a su cabeza de lista: Maximilian Krah, considerado un representante del ala más radical del partido y originario de Sajonia, en el este. Como eurodiputado ha dado ya que hablar. Fue suspendido en dos ocasiones como miembro del grupo Identidad y Democracia (ID), al que pertenecen la AfD, la ultraderecha de Marine Le Pen y la Lega italiana. La suspensión estuvo rodeada de sospechas de fraude e irregularidades, pero el toque de gracia se debió a que no respaldó en las últimas presidenciales francesas a Le Pen sino al histriónico Éric Zemmour, representante de la agitación ultra.

Su elección como cabeza de lista es un riesgo para la AfD. No solo por las tensiones que puede crear en el seno de ID, sino porque pueden reabrirse las investigaciones por sospecha de fraude.

“Somos el partido más excitante de Europa”, proclamó un desafiante Krah tras su elección. Al cabeza de lista de la ultraderecha alemana le apoya explícitamente su cabecilla del ala más radical, Björn Höcke. La AfD confía despegar en las europeas del próximo mayo, desde su condición de partido originariamente euroescéptido. A ese despegue debe seguir, ya en septiembre, el triunfo a que Höcke ansía en su feudo, el “Land” de Turingia, donde los sondeos sitúan ahora mismo a la AfD en un 32,9 % de los votos. A escala nacional, se le atribuye un 20 %.

El Tannhäuser definitivo


 Katharina Wagner revitaliza la nómina de Bayreuth, de Heras-Casado a Stutzmann

Gemma Casadevall

Bayreuth (Alemania), 29 jul (EFE).- El Festival Richard Wagner ha revitalizado su nómina de maestros con dos debutantes en Bayreuth, Pablo Heras-Casado y Nathalie Stutzmann, exponente de la renovación imprimida a la empresa familiar bajo la directora y biznieta del compositor, Katharina Wagner.

La presente temporada era la primera en un cuarto de siglo sin la batuta de Christian Thielemann, quien ascendió a director titular de Bayreuth tras colocarse al frente del festival la heredera de los Wagner, en 2008.

Thielemann dejó el puesto la pasada temporada y en la "verde colina" se temía cierto vacío ante la apuesta de Katharina por directores más jóvenes, con experiencia wagneriana probada, pero sin el sello de "consagrados" en Bayreuth.

No se cumplieron esos pronósticos. El español Heras-Casado escuchó bravos el pasado martes con "Parsifal", la última ópera que compuso Wagner. Era el primer español que dirigía una gala inaugural en los casi 150 años de historia del festival.

El "Tannhäuser" dirigido por la francesa Stutzmann escuchó este viernes 20 minutos de frenéticas ovaciones, en una de esas raras ocasiones en Bayreuth en que todo fueron aplausos. Para la batuta, para las voces -Klaus Florian Vogt, Elisabeth Teige y Ekaterina Gubanova- ni la producción. 

Stutzmann es la segunda mujer que dirige en Bayreuth, tras la incorporación en 2021 de la ucraniana Oksaka Lyniv, quien esta temporada vuelve con su "Holandés Errante".

El "Tannhäuser" creado por Tobias Kratzer y estrenado en 2019 es una de las mejores producciones que se han visto en Bayreuth en años, plagada de genialidades escénicas, divertida, intensa y hasta oportuna, con inclusión de drones y tributo al colectivo LGTBI.

A Heras-Casado le tocó lidiar en su "Parsifal" con la puesta en escena concebida por el estadounidense Jay Scheid. La incorporación de lo virtual a través de las gafas de Realidad Ampliada -AR- fue recibida más como un estorbo que como una aportación, además del enojo previo surgido del hecho de que solo había ejemplares para 330 butacas, del total de cerca de 2.000 asistentes.

En Bayreuth, lo que en una temporada no encaja tiene su segunda oportunidad a la siguiente. Este es el caso del "Anillo del Nibelungo" estrenado en 2022 por Valentin Schwarz, con Cornelius Meister a la batuta, que entonces desató tempestades de abucheos.

Las dos primeras piezas de la tetralogía representadas hasta este sábado marcaron la reconciliación con Bayreuth. Tanto "El Oro del Rin" como "La Valquíria", fueron recibidos con aplausos, a la espera de lo que ocurra en las siguientes funciones con "Sigfrido" y "El crepúsculo de los dioses". 

Schwarz ha ajustado unas cuantas tuercas a la versión de la tetralogía, planteada como un serial tipo "Netflix". La batuta la lleva ahora el finlandés Pietari Inkinen.


La media de edad entre los cinco maestros de la temporada -a Heras-Casado, Stutzmann, Lyniv y Inkinen se le suma el alemán Markus Porschner con el "Tristán e Isolda"- está sobre los 48 años. Todos ellos representan la revitalización del universo wagneriano, con permiso de los consagrados.

Algo de renovación se percibió también en el desfile de visitantes para la apertura de la temporada en esta ciudad de provincias bávara donde Wagner construyó el teatro ideal para sus óperas. 

La ex-canciller Angela Merkel y su esposo, el catedrático Joachim Sauer, siguen teniendo rango de amigos de la casa. Ambos acudían a Bayreuth antes incluso del acceso al poder de la política, que siguió visitándolo en sus 16 años en la Cancillería y continúa haciéndolo tras su retirada.

Pero ahora la atención mediática -y el palco junto al primer ministro bávaro, Markus Söder- fue para la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. No era su primer año en Bayreuth, ya que estuvo ahí en 2018, siendo ministra de Defensa de Merkel y cuando aún se barajaba como posible sucesora de la líder alemana. EFE

gc

(foto)


Paseando

 


El “No German, sorry” toma Berlín

 

Marina Ferrer

 

Lo del “No German, sorry” se ha implantado en cafeterías, bares de copas e incluso algún “döner” de comida rápida de Berlín. Es una frase cada vez más habitual destinada al cliente que se dirige en alemán a la persona que le atiende. El tono no es de provocación, sino de amable disculpa. El cliente suele responder pasando al inglés, en caso de hablar también ese idioma. O tratando de hacerse entender entre el rudimentario alemán del otro y el rudimentario inglés propio, lo que no suele entrañar mayor dificultad.

Que en la capital de un país con 84 millones de habitantes, teóricamente la potencia dominante en la Unión Europea (UE), un camarero le pueda imponer al cliente un idioma extranjero sonaba impensable hace unos pocos años. Ahora es realidad no solo en el céntrico y turístico Mitte, sino también en los distritos multiétnicos de Kreuzberg o Neukölln, donde por la calle se escucha más turco, árabe o incluso ucraniano que inglés.

Llevo dos años aquí. Soy el único entre mis colegas que habla alemán. Bueno, más o menos alemán… ”, explica Matthews, un australiano que sirve espressos, capuccinos, latte macchiatos, americanos o cualquier otra variedad --con leche normal, semidesnatada, sin lactosa o sus equivalentes veganas-- del largo catálogo con una veintena de posiciones --solo para los cafés, luego vienen los zumos o bollería-- que ofrece el local. La situación es parecida en la heladería vecina, llamada “Tribeca”, que además de productos veganos ofrece sus equivalentes sin gluten u otras posibilidades. Todo en perfecto inglés. Son dos entre los muchos locales de esa misma calle que expone sus carteles sólo en ese idioma foráneo. El único término alemán que se distingue en una de las pizarras de la calle es el nombre del local –-”Schneckenhaus”, o “Casa del caracol”--.

Estamos en una zona de cafés y copas entre Kreuzberg y Neukölln. Las múltiples terrazas que se reparten entre sus estrechas aceras y calles, algunas de ellas cerradas a todo vehículo que no sean bicicletas, ofrecen aún un panorama repartido más o menos equilibradamente entre carteles en inglés y otros en alemán, en árabe o turco. El dominio anglosajón se agranda a medida que se acerca uno a Prenzlauer Berg o Mitte, donde además del circuito monumental y los grandes museos se encuentra el distrito gubernamental y parlamentario. El centro del poder de la República Federal de Alemania (RFA).

El alemán no es un idioma fácil. Sufrimos una falta de personal en todos los sectores profesionales, pero especialmente en gastronomía. Hay que ser flexibles”, explica Ottile Klein, de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido del alcalde-gobernador de la capital y ciudad estado de Berlín, Kai Wegner. En la capital alemana el porcentaje de ciudadanos de nacionalidad extranjera es del 24,6 %, según cifras de 2022 del departamento federal de Estadística (Destatis). Su Senado, o gobierno regional, presume de la internacionalidad de su ciudadanía, en que conviven personas con 193 nacionalidades distintas. Ya no se pide al personal que hable inglés como deferencia al potencial visitante extranjero, sino que es el camarero/a el que no tiene otro idioma vehicular que esa lengua franca.

Klein es diputada por el distrito de Berlín-Mitte. La flexibilidad actual contrasta con las “quejas” expresadas hace unos cinco años por su correligionario y entonces ministro de Sanidad, Jens Spahn. En los locales de Mitte de la modernidad no puedes ya pedir tu comida o bebida si no es en inglés, lamentaba el entonces ministro, de 43 años y representante de la línea renovadora de la CDU, que luchó en su momento por suceder a Angela Merkel como jefe del partido. Spahn no estaba solo en su lamento contra la “colonización lingüística”. Socialdemócratas como Wolfgang Thierse, expresidente del Parlamento federal y originario del territorio comunista, alertaba también por entonces contra lo que se calificaba de peligrosa variante de la gentrificación de Prenzlauer Berg, su barrio de toda la vida, convertido en zona de copas tras la caída del Muro (1989).

Las quejas de entonces quedaron atrás. Ahora el senador de Cultura, también de la CDU, se llama Joe Chialo, nacido en Alemania pero de origen tanzano, y defensor también de la “flexibilidad” idiomática en la vida pública. Por pragmatismo ante la falta de personal o por convicción.

La “defensa” del idioma alemán es ahora una especie de reducto de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). En este caso, no por rechazo a un intrusismo anglosajón en la hostelería, sino sobre todo por considerar “peligrosa” la creciente presencia de policías de origen turco o árabe que se dirigen entre sí en “otros” idiomas.

Mi único cartel en inglés es el de ‘cash only’”, afirma Mustafá, propietario del puesto de “Kebab” más popular de Berlín, en Mehringdamm. No es un recién llegado a la capital. Habla un perfecto alemán, lo mismo que el personal del vecino y asimismo concurridísimo puesto salchichero llamado “Curry 36”. Ambos puntos de cómida rápida se caracterizan por las largas colas que se forman ante ellos día y noche, sea de clientela local o gente de paso. El “cash only” fue algo bastante común incluso en el céntrico Mitte, para sorpresa de turistas y especialmente visitantes del mundo nórdico, donde lo difícil es encontrar locales donde acepten el pago en metálico. La extensión del inglés como idioma dominante en bares y restaurantes ha ido acompañada de la proliferación de otro cartel, el de “Only card”, para los cada vez más numerosos locales donde solo aceptan el pago con tarjeta.

 


La secta Höcke avanza

 


La ultraderecha alemana apunta a Europa entre proclamas de “abolir” la UE

Marina Ferrer

Hay muchas razones para rechazar la Unión Europea. En su forma actual debería ser abolida”, afirmó este sábado el líder del ala más radical de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), Björn Höcke, en la asamblea del partido preparatoria para los comicios europeos de 2024. Höcke representa el ala más radical y a la vez dominante de la AfD, al que actualmente sitúan los sondeos en segunda posición en intención de voto a escala nacional. La frase fue proclamada en entrevista a la televisión pública Phoenix, que transmitía en directo el congreso. Era una versión algo más dura que la pronunciada por la co-presidenta de la AfD, Alice Weidel, ante los cerca de 600 delegados reunidos en Magdeburgo (este de Alemania). “Nuestro objetivo es la reducción de las competencias de la UE y reforzar una Europa de las Patrias”, afirmó Weidel. El enemigo, según la AfD, es una UE “profundamente antidemocrática” y “profundamente corrupta”, representada según ese partido por la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen. Los ataques de Weidel se dirigían no solo a la asimismo alemana von der Leyen, sino al conjunto del partido de la presidenta de la CE, la Unión Cristianodemócrata (CDU), la primera fuerza de la oposición alemana. Como el resto de las fuerzas parlamentarias alemanas, la CDU respeta el cordón sanitario en torno a la AfD, pese a las presiones procedentes de algunos líderes del este del país para que se “abra al diálogo” con ese partido y al seismo precipitado por el jefe del partido, Friedrich Merz, al insinuar la posibilidad de colaborar al menos a escala municipal.

La frase de Höcke respecto a la UE remite a los orígenes del partido, fundado en 2013 entonces como representante del euroescepticismo y el rechazo a los rescates en plena eurocrisis. Va, en realidad, mucho lejos que lo que en esos momentos proponían los fundadores de la AfD, la mayoría de los cuales han abandonado progresivamente el partido asustados por su radicalismo. Primero lo hizo Bernd Lucke, su primer presidente; le siguió Frauke Petry, su sucesora, y finalmente lo hizo Jörg Meuthen, asimismo identificado con el ala dicha moderada de la AfD.

Höcke, líder de la AfD en el “Land” de Turingia, es el cabecilla del ala más radical del partido. Weidel y el otro co-presidente, Timo Chrupalla, se reparten la jefatura a escala federal y tratan de ofrecer una imagen más matizada del partido. Pero quien recauda los mejores resultados en las urnas es Höcke y otros líderes de su sector en el este alemán.

El congreso de Magdeburgo tenía por principal cometido empezar a afilar las lanzas de cara a las elecciones europeas de mayo de 2024. Sin embargo, la atención del conjunto de la formación se centra en tres comicios regionales que tendrán lugar en septiembre del próximo año en Turingia, Sajonia y Brandeburgo, los tres en el este alemán. En esa mitad del país, que fue territorio de la extinta Alemania comunista, los sondeos les colocan en primera posición en intención de voto y precisamente por representar las posiciones más radicales del partido, las de la llamada “Der Flügel” –”El ala”--. Es una corriente interna sin estructuras propias dentro del partido, que se dio por disuelta el año pasado tras quedar bajo el radar de los servicios secretos de Interior a causa de su extremismo. Persiste, pese a su inexistencia formal y Höcke es su rostro y voz más visible.

La línea ante los comicios europeas deberá delimitarse en una nueva asamblea que se celebrará el próximo fin de semana también en Magdeburgo. Por lo pronto, la reunión de los delegados de este sábado eligió al que será su cabeza de lista para la Eurocámara, Maximiliam Krah, eurodiputado originario de Sajonia. Es una figura controvertida, que ha acumulado dos suspensiones como miembro del grupo parlamentario Identidad y Democracia (ID) de la Eurocámara. Sobre él pesaron sospechas de fraude. Además, en 2022 expresó públicamente su apoyo al candidato extremista a las presidenciales francesas Éric Zemmour, para malestar del partido de Marine Le Pen, que como la AfD pertenece como a ID.

A Krah se le identifica con la corriente más radical de la ultraderecha, como demostró con su apoyo a Zemmour. Esto puede provocar nuevas tensiones en el seno de la ID, el grupo parlamentario al que además de la AfD alemana y la ultraderecha de Le Pen pertenecen la Lega italiana y el FPÖ austríaco.Otras formaciones de este espectro, como el gubernamental Ley y Justicia (PiS) polaco, el socio del nuevo gobierno finlandés Los Verdaderos Finlandés y el español VOX están en el grupo denominado ECR (Conservadores y Reformistas Europeos).

viernes, 28 de julio de 2023

Segundo aviso

 Alemania pasa de la recesión al estancamiento

Marina Ferrer

La llamada locomotora económica de la zona euro, Alemania, sigue sin remontar los efectos de la invasión de Ucrania, la crisis energética que se derivó de ésta y especialmente la inflación. Tras caer en recesión técnica en el semestre invernal, con una contracción del 0,4 % en el último trimestre de 2022 y del 0,1 % en el primero de 2023, la evolución de su Producto Interior Bruto (PIB) quedó en un 0,0 % en el segundo periodo trimestral del presente año. Se esperaba una ligera remontada del 0,1 % que permitiera apuntar hacia la recuperación, pero no se produjo, según las estimaciones aún provisionales del departamento federal de Estadística (Destatis) publicadas este viernes y relativas al segundo trimestre de 2023.

El principal factor negativo es el consumo privado, que sigue sin levantar cabeza ante una inflación que en Alemania continua a niveles muy altos. Es cierto que en los últimos meses se logró rebajar la presión de los precios, especialmente los del sector energético. Del 10 % de inflación interanual que se marcó en octubre, su momento álgido, se descendió al 6,1 % en mayo. Pero en junio volvió a registrarse un leve repunte, para situarse en el 6,4 %, de acuerdo a las cifras oficiales de Destatis.

El precio de la energía se sitúa ahora en niveles más o menos moderados –sobre un 3 % interanual en junio, tras haber superado el 25 % en octubre--. Pero no se ha logrado dominar el incremento de precios en los alimentos –un 14,9 % interanual en junio, tras haberse entrado en 2023 con un 24,9 %-. Cabe recordar ahí que las medidas del tripartito entre socialdemócratas, verdes y liberales de Olaf Scholz se concentraron en 2022 y principios de 2023 en una serie de medidas para rebajar el precio de la energía, con sucesivos paquetes de ayudas tanto a los hogares como a la industria para compensarles el alza precipitada con la guerra en Ucrania. En cambio, no hubo medidas comparables para equilibrar la cesta de la compra, lo que ha causado estragos en el consumo privado.

“La situación es de todo, menos satisfactoria”, admitió el ministro de Economía, Robert Habeck, de los Verdes y con rango de vicecanciller en la coalición de Scholz. Alemania “precisa impulsos a las inversiones y especialmente para la industria de las renovables”, añadió. El tiempo apremia, considera Habeck, quien reclama “reacciones rápidas” para paliar la situación. Los Verdes están de capa caída en los sondeos, con una intención de voto del 13 %, la más baja en cinco años. Habeck, que llegó a ser el político mejor valorado del país al inicio de la legislatura, es ahora objetivo duras críticas y en confrontación constante con el líder liberal y ministro de Finanzas, Christian Lindner.

jueves, 27 de julio de 2023

Absurdistán capital Estocolmo

 




Suecia, en alarma por el anuncio de nuevas quemas del Corán

Marina Ferrer

El peligro en la vida pública en estos días es alto. Estamos altamente preocupados y hemos reforzado las medidas de seguridad”, afirmó el primer ministro sueco, el conservador Ulf Kristersson, ante el anuncio de nuevas convocatorias a quemas o profanación del Corán para la próxima semana. Desde su gobierno –una coalición de centro-derecha con los ultraderechistas Demócratas Suecos (DS) como aliados externos-- se ha condenado cada uno de esos actos en su territorio. Y recordado también que están bajo el amparo de las leyes suecas y bajo el precepto de la libertad de expresión. Un precepto que en Suecia es casi una señal de identidad nacional. Pero que de pronto topa no solo con el mencionado peligro para la vida pública, por los disturbios que pueda provocar dentro o fuera del país o a escala diplomática, sino también por los posibles efectos colaterales sobre su ingreso en la OTAN. El propio Kristersson y el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, anunciaronante la pasada cumbre de la Alianza, en Vilna, que Turquía levantaba el bloqueo mantenido durante meses por Ankara a la incorporación del país nórdico. Sigue pendiente, sin embargo, la ratificación por parte del Parlamento turco, lo que teóricamente debe ocurrir en otoño.

Suecia no es el único socio europeo afectado por las provocadoras quemas del libro sagrado de los musulmanes, pero sí lo es en cuanto a las consecuencias que puede acarrearle desde países como Turquía. Las provocadoras acciones –que la Unión Europea (UE) ha condenado a través del jefe de su diplomacia, Josep Borrell-- arrancaron hace unos meses desde Dinamarca, a través del neonazi sueco-danés Rasmus Paludan. Empezó con sus quemas del Corán en barrios daneses con una alta proporción depoblación inmigrante hace unos años e incluso fundó un partido aupado por su relativa notoriedad –Rumbo Firme--, que en 2019 se quedó a las puertas de ingresar en el Parlamento danés. Tras sucesivos problemas con la justicia de su país, Paludan, abogado de profesión, decidió extender su radio a Suecia, país del que adquirió la nacionalidad. Ahí llevó a cabo en los últimos meses nuevas quemas, a lo que se sumaron ahora otros individuos asimismo de personalidad o motivaciones más bien confusas.

El más destacado fue un refugiado iraquí, de 37 años y llamado Salwan Momika, llegado a Suecia en 2019 y residente junto con dos hijos en una localidad cercana a Estocolmo. Medios suecos lo identifican como originario de una familia cristiana, que dejó el norte del Irak bajo el acoso del Estado Islámico (EI). Una vez en Suecia, se declaró ateo y militante de la ultraderechista DS. Hace unas semanas desató las protestas entre el mundo islámico al quemar un Corán ante la mayor mezquita de Estocolmo. Explicó que no pretende causar daños a su país de acogida, sino promover la prohibición del Corán. A esa acción le siguió la que más problemas diplomáticos ha causado a Suecia, convocada precisamente ante la embajada de Irak en Estocolmo. Bajo un notable despliegue mediático, pateó –aunque no quemó-- el Corán. La víspera de su acción, profusamente difundida por las redes sociales, centenares de manifestantes habían asaltado e incendiado la embajada sueca en Bagdad, mientras el gobierno iraquí anunciaba la expulsión de la embajadora del país nórdico. Bagdad, como Jordania, Turquía, Emiratos y el conjunto del mundo islámico reprochan a Estocolmo que esas acciones no solo reciban la autorización policial correspondiente, sino que se las dote del cordón policial de seguridad. Estos actos –mayoritamente individuales o con dos personas, el activista y un acompañante que lo filma y difunde-- alcanzan una máxima resonancia con el mínimo esfuerzo por parte de sus actores, cuyas motivaciones van de lo turbio a la agitación ultraderechista. Momika, asilado en Suecia y amenazado por el mundo islámico, aparecía ante la embajada iraquí con gafas de sol y su sonrisa desafiante, pateando el Corán, protegido por las vallas de seguridad policiales de las protestas e insultos que le dirigían grupos de manifestantes, principalmente musulmanes asimismo residentes en Suecia.

El ministro sueco de Protección Civil, Carl-Oskar Bohlin, considera que detrás de estas acciones hay una campaña de desinformación orquestada desde Moscú contra Suecia, un país que aún no ha completado su ingreso en la OTAN.

El siguiente acto, tras los de Paludan y Momika, tuvo lugar hace unos días en Dinamarca, donde un grupo llamado Patriotas Daneses profanó el Corán. La alianza de gobierno de la socialdemócrata Mette Frederiksen, como la coalición derechista de Kristersson, condenó el acto, pero argumentó asimismo que está al amparo de la legislación vigente. Al ser en formato reducido tampoco se consideran una alteración grave del orden público.

Suecia ha reforzado sus fuerzas de seguridad ante el peligro de que los disturbios que hasta ahora se han producido fuera de sus fronteras alcancen el territorio nacional. Cabe recordar que entre las objeciones turcas mantenidas durante meses a su ingreso en la OTAN están las acusaciones de Ankara de que Estocolmo da refugio a enemigos del Islam, opositores y terroristas kurdos.

Las provocaciones de Paludan, Momika u otros grupos parecidos sacuden la sociedad sueca y también danesa, cuya opinión pública empieza a plantearse en serio si entran en la libertad de expresión o son incitación a la violencia islamófoba. Suecia ha defendido durante décadas su modelo de sociedad abierta, anclado en su Constitución y pese a los traumas nacionales derivados de ésta en el pasado –el más grave, el asesinato en 1986 en plena calle de su entonces primer ministro, Olof Palme, cuando iba andando del cine a su casa, de noche y sin escolta policial--.


martes, 25 de julio de 2023

Pablo y las malditas gafas AR


Heras-Casado triunfa en Bayreuth con un "Parsifal" acosado por lo virtual

 Gemma Casadevall

Bayreuth (Alemania), 25 jul (EFE).- El director español Pablo Heras-Casado triunfó este martes en el Festival de Ópera de Bayreuth con un "Parsifal" que introdujo en el templo wagneriano la realidad virtual, elemento que dejó sensación de acoso, hasta que finalmente se impuso la música sobre lo discordante. 

El maestro granadino, primer director español invitado que se coloca ante la orquesta para la apertura del festival, escuchó bravos del estricto público de la "verde colina"; las voces de Andreas Schager -Parsifal-, Elina Garanca -Kundry- y Derek Welton -Amfortas- cosecharon las más cerradas ovaciones. 

Menos fortuna tuvo el equipo escénico liderado por el estadounidense Jay Scheid, artífice de la introducción en Bayreuth de la virtualidad a través de las gafas de realidad aumentada -AR- que recibieron unos 330 de los alrededor de 2.000 asistentes a la gala. 

Lo que teóricamente era un privilegio -es decir, estar entre los que sí percibieron las gafas- acabó siendo perturbador. Sobre la sobria escenografía diseñada por Scheid irrumpen a través de esas gafas todo tipo de elementos volantes, desde estrellas a flores, mariposas, calaveras, basura plástica o chatarra electrónica, según el estado de ánimo o momento a definir del poema épico wagneriano.

Mientras sobre el escenario discurre una producción más o menos convencional, sin alardes innovadores, a través de las AR se suceden incendios u otras formas de destrucción alternados con momentos de placidez, en torno a la búsqueda del Santo Grial. 

Especialmente el primer acto resultó decepcionante en su escenografía y, aunque mejoró a partir del segundo, fueron bastantes los usuarios de las AR que optaron por utilizarlas solo a ratos, mientras que quienes no disponían de estas tuvieron que conformarse con la parquedad escénica. 

Por razones técnicas y presupuestarias, el festival wagneriano había adquirido solo las mencionadas 330 unidades, lo que de por sí implicaba dejar a una mayoría fuera del ingenio técnico que tantos comentarios previos había acaparado.  

Las gafas AR eran apenas un "complemento", había comentado Heras-Casado a EFE, en un encuentro previo al estreno. Como todo el mundo sabe, añadió el maestro, desde los técnicos a los artistas, en Bayreuth lo único primordial es la música de Wagner. 

Había expectación en torno al debut de Heras-Casado (Granada, 1977) en el templo wagneriano. El director, una de cuyas peculiaridades es que no usa la batuta, sino que dirige con sus manos, es el primer español que dirige una nueva producción en los más de 150 años de historia del festival.  

"Parsifal", estrenada en 1882, es la última de las óperas compuestas por Wagner y la única concebida expresamente para ser representada en Bayreuth.  

Las entradas para cada una de las funciones de esta pieza estaban agotadas, algo que no ocurre, por ejemplo, con el "Anillo del Nibelungo" de Valentin Schwarz, que el año pasado en su estreno desató una tormenta de duras críticas y abucheos con su interpretación en formato "Netflix" de la tetralogía. 

En la apertura de la presente temporada hubo también tormenta, pero meteorológica. Justo con la llegada de los invitados al teatro, encabezados por el primer ministro de Baviera, Markus Söder, cayó un aguacero, entre despliegue de truenos y relámpagos sobre la verde colina. 

Junto a Söder asistían a la apertura la plana mayor de la clase política bávara, algunos ministros del Gobierno de Olaf Scholz, así como la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y la excanciller Angela Merkel, asidua al festival desde hace más de veinte años. 

Heras-Casado, cuya primera experiencia con Wagner fue con "El holandés errante" estrenado en el Teatro Real de Madrid en 2016, es uno de los nombres innovadores incorporados al festival por su directora, la biznieta del compositor Katharina Wagner.  

Le seguirán en los próximos días Nathalie Stutzmann, quien debuta en el festival bávaro con "Tannhäuser", la ucraniana Oksana Lyniv, quien repone "El holandés errante", y el finlandés Pietari Inkinen, al frente del "Anillo" de Schwarz. 

Es la primera temporada desde hace 25 años sin el alemán Christian Thielemann, a quien Katharina Wagner convirtió en director titular de Bayreuth, pero que el año pasado dejó la verde colina wagneriana. EFE 

gc/szg 



Donde Plácido, seis años después


Heras-Casado, ante el foso mística y con las gafas AR como "complemento" (entrevista)

Gemma Casadevall

Bayreuth (Alemania), 25 jul (EFE).- El director español Pablo Heras-Casado abre la temporada del Festival de Ópera de Bayreuth desde el "foso místico" del teatro construido por designio de Richard Wagner y con un "Parsifal" que incorpora la realidad virtual como "complemento".

     "Es una prueba de fuego por la que sabía que tenía que pasar, en un lugar muy particular en el que tienes que reinventarte. Hasta que no estás aquí no tienes la clave", explicó a EFE el maestro, ante la apertura esta noche del festival.

Heras-Casado (Granada, 1977) se ha preparado a consciencia para el momento. Es el primer español que inaugura una temporada del templo wagneriano, en la ciudad bávara donde el compositor levantó su teatro. 

El único precedente fue Plácido Domingo, quien dirigió en 2018 una reposición de "La Valquiria", a modo de invitado especial. 

"He estado en el foso oyendo a otros colegas para conocerlo y tener una sensación previa. Pero hasta que no diriges desde aquí no sabes lo que es", admite, en relación al foso de la orquesta en las entrañas del teatro. 

La experiencia es "mágica", ya que se consigue una "acústica imposible e increíble". "Me gusta muchísimo este hábitat", concluye, para recalcar que "Parsifal" fue la única ópera compuesta por Wagner para ser interpretada precisamente ahí.

"Pierre Boulez decía que cómo puede ser que hoy día no se reproduzca esa técnica", recuerda respecto al francés, quién en 1976 puso en escena el legendario "Anillo del Nibelungo" con Patrice Chéreau en Bayreuth. "Pero también está bien que sea el único lugar donde se preserva esa magia", añade.

La génesis de "Parsifal", última ópera de Wagner estrenada en 1882, fue larga. "Lo tuvo en mente mucho tiempo hasta que empezó su composición", recuerda Heras-Casado. 

Su dificultad específica consiste en que contiene "muchas texturas, en tiempos muy pausados, dentro de una pieza muy extensa, muy mística y con un tapiz sonoro de infinitos colores".

El maestro llega a Bayreuth invitado por la directora y biznieta del compositor, Katharina Wagner, a raíz de su trabajo en el Teatro Real de Madrid, donde estrenó el "Anillo" en cuatro años, uno para cada pieza.

Comparte temporada con dos batutas femeninas, la de la francesa Nathalie Stutzmann, quien debuta en Bayreuth con "Tannhäuser", y la ucraniana Oksana Lyniv, quien repone "El holandés errante".

Los tres, junto con Pietari Inkinen, al frente del "Anillo" de Valentin Schwarz estrenado el año pasado, representan una generación renovadora en ese festival.

"Con todos los respetos hacia (Christian) Thielemann, el festival y Wagner son mucho más que cualquier nombre", argumenta Heras-Casado en relación a la ausencia del director alemán, quien fue titular de Bayreuth hasta el año pasado. 

"Todo festival tiene en algún momento que mirar hacia delante", añade, para alabar el talante de Katharina Wagner, quien en su gestión ha tenido que "vencer muchas resistencias", incluido "el peso de la tradición".

El "Parsifal" es su nueva incursión en Wagner, tras el "Holandés Errante" estrenado en 2016 en el Real de Madrid -"mi cuna wagneriana", dice- y el "Anillo" que dirigió ahí desde 2018.  

Aplica al poema épico que Wagner situó en el norte medieval de España los aires de su Granada natal. "Cada artista, cuando se relaciona con otro entorno, lleva inconcientemente parte de su vida, en cada gesto, en cada aproximación", explica.

Su incorporación no podía ser otra que la Alhambra, "el fabuloso palacio" que tiene enfrente de su casa granadina. Es su referente, por mucho que actualmente su existencia discurra entre Berlín, Viena, Roma, Bayreuth y otros escenarios.

El otro elemento de la producción, obra del estadounidense Jay Scheib, son las gafas de realidad aumentada -AR-, que el festival pone a disposición de 330 de las 2.000 entradas por cada función y que extienden lo que ocurre en escena con imágenes virtuales.

"Son un complemento y una apuesta del festival. Está bien abrirse a nuevas tecnologías, con talante progresista e innovador", argumenta Heras-Casado. 

Las gafas AR son el elemento más comentado ante la apertura, aunque "como todos sabemos, desde los artistas y técnicos a Katharina Wagner, aquí todo gira en torno a la música de Wagner", concluye. EFE

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Wagner para todos



Bayreuth se vuelca en "Parsifal", sea popular o elitista

 Gemma Casadevall


Bayreuth (Alemania), 25 jul (EFE).- El Festival Richard Wagner de Bayreuth se vuelca en "Parsifal", tanto en la apertura de su elitista temporada como en conciertos al aire libre y gratuitos, en su ciclo para el público infantil o un elemento acaparador de comentarios: las gafas de realidad virtual aumentada AR.

     Al director español Pablo Heras-Casado le corresponde el honor de inaugurar la temporada con el "Parsifal" ideado por el estadounidense Jay Scheid, que incorpora esa realidad virtual complementaria y también algunas complejidades técnicas.

Los 330 privilegiados cuya entrada incluye las AR deben pasar antes por los mostradores donde se adapta cada ejemplar a sus características -sea correctivo óptico, para quien precisa gafas, o forma de la nariz, para asegurar un asentamiento óptimo del aparato.

Los restantes entre los 2.200 asistentes que verán la función sin esas gafas no deben considerarse "espectadores de segunda", explicó a EFE Heras-Casado, previo al estreno. Como todo el mundo sabe, desde los técnicos a los artistas, en Bayreuth lo único primordial es la música de Wagner; la AR es apenas un complemento.

La expectación ante el estreno es alta, también en lo musical. Heras Casado (Granada, 1977) es el primer español que dirige una nueva producción en los más de 150 años de historia del festival. "Parsifal", estrenada en 1882, es la última de las óperas compuestas por Wagner y la única concebida expresamente para ser representada en Bayreuth, recordó a EFE el maestro español. 

Las entradas para cada una de las funciones de esta pieza están agotadas, algo que no ocurre, por ejemplo, con la reposición del "Anillo del Nibelungo" de Valentin Schwarz. La gerencia del festival incrementó este año el precio de las entradas en un 6 % -más o menos el nivel de la inflación-, pero tal vez éste no sea el único factor disuasorio para la tetralogía, sino las duras críticas y los abucheos que cosechó el año pasado en su estreno Schwarz con su ciclo en formato "Netflix".

Previo a la inauguración de la temporada, que de acuerdo a la tradición de la casa tiene lugar el 25 de julio, hubo un concierto al aire libre, en las praderas y jardines que envuelven el teatro construido en la verde colina de Bayreuth entre 1872 y 1876, de acuerdo a las instrucciones del genial compositor y con el mecenazgo del rey Luis II de Baviera, el llamado "Rey Loco".

También ahí el protagonista fue "Parsifal", con Markus Poschner a la batuta, aunque en este caso se limitó a la apertura de la ópera. Siguió el concierto con un programa popular que combinó George Gerschwin, Aerosmith, piezas de Verdi y de Strauss, entre centenares de asistentes sentados en la hierba a modo de picnic o en sillas plegables acarreadas desde casa. 

La fórmula de conciertos al aire libre es una de las novedades implantadas por la biznieta del compositor y directora del festival desde 2008, Katharina Wagner, primero con su hermanastra Eva Wagner-Pasquier y desde  2015 en solitario. También lo es el ciclo de óperas adaptadas al público infantil -niños entre 8 y 12 años-, que este año programa un "Parsifal" dirigido por Azis Sadikovic.

La ecuación entre el tradicionalismo de un festival volcado en exclusiva al culto a Wagner y la necesidad de innovar es el sello de identidad de Katharina. Junto a la incorporación de ingenios técnicos, como las gafas AR, su búsqueda se plasma en la incorporación de nuevos nombres a su elenco.

Heras-Casado, quien sitúa su cuna wagneriana en el Teatro Real de Madrid, donde dirigió "El holandés errante" en 2014 y luego "El Anillo", a partir de 2018, es una de esas bazas innovadoras. Le acompañará Nathalie Stutzmann, quien debuta en Bayreuth con "Tannhäuser", la ucraniana Oksana Lyniv, quien repone "El holandés errante", y el finlandés Pietari Inkinen, al frente del "Anillo" de Schwarz.

Es la primera temporada desde hace 25 años sin el alemán Christian Thielemann, a quien Katharina Wagner convirtió en director titular de Bayreuth, pero que el año pasado dejó la verde colina wagneriana. EFE

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