jueves, 28 de diciembre de 2023

En el ojo ajeno


Alemania, ante el desafío del "antisemitismo importado"




Gemma Casadevall

El derecho a la existencia de Israel es en la República Federal de Alemania fundamento inamovible de su política exterior desde tiempos fundacionales. Se basa en su responsabilidad histórica específica, como país del que partió el Holocausto nazi. No se rebate -al menos, no en foros públicos- ni por la ultraderecha parlamentaria.

Al ataque terrorista de Hamás del 7 de octubre y la respuesta israelí sobre Gaza respondió el Gobierno de Olaf Scholz -un tripartito entre socialdemócratas, verdes y liberales- ratificando una y otra vez su apoyo incondicional a Tel Aviv. Ante la desproporción adoptada por la devastadora respuesta israelí se escuchan llamadas a la contención -en línea con las de Washington, pero lejos de la contundencia de las denuncias de la ONU- de la ministra de Asuntos Exteriores, la verde Annalena Baerbock.

Scholz, como el presidente Frank-Walter Steinmeier, ambos socialdemócratas, expresan a diario su apoyo a Israel, así como el deber de Alemania y sus fuerzas de seguridad de proteger la existencia y seguridad de los judíos del país. Forman una comunidad de unas 100.000 personas, tras décadas de ardua tarea para revitalizarla. Antes de la llegada de Adolf Hitler al poder, tuvo medio millón de miembros, de los que tras la Capitulación del Tercer Reich quedaron unos 10.000 supervivientes.

El temor en Alemania a un atentado antisemita es aún mayor que en otros países vecinos. La ministra de Interior, Nancy Faeser, ha prohibido no solo toda actividad de Hamás o organizaciones afines, además de grupúsculos neonazis, sino que mira con lupa cualquier convocatoria propalestina. La detención de varios presuntos militantes de Hamás en Berlín, con planes de atentado contra objetivos judíos en Europa, reafirmó a Faeser en su línea de máxima prevención.

Las advertencias de organizaciones izquierdistas y proasilo acerca de si no se está sometiendo al colectivo musulmán -unos seis millones de ciudadanos, del total de 83 millones de habitantes- a una suerte de "sospecha colectiva" no afectan los planes del Gobierno de Scholz. Desde la oposición conservadora se presiona para reforzar aún más la vigilancia sobre estas personas y su entorno.
Colectivo musulmán, en el ojo del huracán

El reconocimiento de la "responsabilidad especial" alemana por el genocidio del régimen nazi que asesinó a seis millones de judíos en toda Europa discurre en paralelo a la detección del "antisemitismo importado". Es decir, el que no procede de la ultraderecha, parlamentaria o clandestina, o del antisemitismo persistente en la sociedad alemana sino de la población de origen inmigrante, sobre todo musulmana. También de quienes llegaron al país como peticionarios de asilo –unos dos millones y medio de personas desde la crisis migratoria de 2015- o de los hijos de inmigrantes nacidos en el país que aspiran a adquirir la ciudadanía alemana.

Tras meses de discusiones, el tripartito de Scholz llegó a un acuerdo para una nueva ley que facilitará la adquisición de la nacionalidad alemana, aunque también agilizará los trámites para la expulsión de los peticionarios de asilo sin perspectivas de ser reconocidos como tales. Está en línea con las normativas de una Europa donde crece la ultraderecha y que endurece sus políticas migratorias, restringe asilo y cierra fronteras. Pero al menos suaviza las pautas para la naturalización de sus ciudadanos de origen extranjero y facilita la fórmula de la doble nacionalidad. Se podrá solicitar a los cinco años de residencia en el país -hasta ahora eran ocho- o incluso a los tres, para situaciones de arraigo consolidado. No entrarán en esta oferta "facilitadora" quienes puedan suponer una carga para el Estado. Es decir, quienes ingresaron como refugiados y dependan de subsidios o ayudas sociales.

Responsabilidad histórica

La normativa incluye, además, un precepto contra el llamado antisemitismo importado. Para adquirir la doble nacionalidad deberá firmarse el reconocimiento explícito de “la responsabilidad histórica de Alemania derivada del régimen nazi y sus consecuencias y su obligación de proteger la existencia de los judíos y la convivencia entre los pueblos”, según el texto consensuado, avanzado por el semanario 'Der Spiegel'. Es una formulación más suave respecto a la que se aplica desde este diciembre en el land de Turingia, en el este de Alemania, que exige el reconocimiento del derecho a la existencia del Estado de Israel. La fórmula de ese 'land', donde la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) podría convertirse en primera fuerza en las elecciones regionales que se celebrarán en otoño de 2024, ha levantado un debate acerca de su consistencia jurídica. Hay dudas asimismo acerca de su eficacia.

Otros estados federados, como el de Renania del Norte-Westfalia, en el oeste y el más poblado del país, se han mostrado dispuestos a adoptarla. El modelo federalista alemán otorga a cada 'land' competencias específicas para aplicar criterios propios, dentro de unas líneas o marco común, a las solicitudes de nacionalización en su territorio.

El tripartito de Scholz ha optado por esa fórmula que no incluye el reconocimiento explícito del derecho a la existencia de Israel, aunque sí lo hace de forma indirecta. El propósito es que su proyecto de ley entre en el trámite parlamentario en el primer trimestre de 2024. Llevará así más de seis meses de retraso respecto al propósito inicial, que preveía su entrada en vigor con la llegada del año nuevo.  

lunes, 25 de diciembre de 2023

Laponia virtual

Finlandia se cierra ante la "guerra híbrida" migratoria de Rusia



Carretera cerrada póxima al control de Vaalimaa, en la frontera de Finlandia con Rusia. / REUTERS

Gemma Casadevall

Llegan en grupos reducidos de unos 25 hombres, jóvenes en su mayoría, procedentes principalmente de Oriente Próximo. Se agrupan en el que, hasta mediados de noviembre, era el único paso fronterizo que seguía abierto entre Finlandia y Rusia, en Raja-Jooseppi, entre montañas de nieve y en la remota Laponia. Algunos arrastran una bicicleta, vehículo obviamente inapropiado para carreteras nevadas y temperaturas gélidas. Son imágenes algo surrealistas, pero que recuerdan a otras de 2015, en plena crisis migratoria por la guerra civil de Siria. Eran grupos similares de solicitantes de asilo, sobre el círculo polar ártico y entrando en Noruega desde Rusia con su bicicleta. La razón era que las autoridades rusas no permiten pasar andando la frontera, sino en un vehículo rodado. Sus bicicletas quedaban abandonadas sobre la nieve en cuanto alcanzaban territorio noruego.

El Gobierno de Finlandia, una coalición entre el conservador Petteri Orpo, la ultraderecha y otros dos partidos minoritarios, lanzó las primeras señales de alerta sobre una "guerra híbrida" el pasado verano. De pronto se registraba un inusual flujo de solicitantes de asilo procedentes de Siria, Yemen, Somalia o Marruecos desde Rusia. Fueron un total de 900 entre agosto y noviembre. La cifra debería ser asumible en un país con 5,5 millones de habitantes. A no ser que vaya acompañada del presunto propósito desestabilizador sobre este socio de la OTAN y la UE.

Helsinki decretó en cuestión de semanas el cierre de siete de sus ocho pasos. Solo dejó abierto el más impracticable y remoto, el de Laponia, además del de Vainikkala, este último solo para transporte de mercancías. Esos cierres progresivos precipitaron las cifras: solo en noviembre, cuando el cierre era parcial, fueron 800 los refugiados llegados a través de Rusia. Helsinki optó por cerrar todos sus pasos legales durante 15 días. En cuanto expiró el plazo y reabrió el de Laponia se registraron 200 entradas en 48 horas.

Bielorrusia


"Les arrastra deliberadamente Rusia hasta nuestra frontera con propósitos desestabilizadores", aseguró la ministra de Asuntos Exteriores, Elina Valtonen, en declaraciones a la agencia AP. Es una nueva edición de la guerra híbrida que en 2022 denunciaron los países bálticos y Polonia. Entonces fueron miles los refugiados impulsados hacia sus fronteras por Bielorrusia, aliado de Moscú. Muchos de ellos quedaron en tierra de nadie, rechazados por esos países europeos, entre golpes y empujones de los guardas fronterizos a uno y otro lado.

Aparentemente solo son las autoridades rusas las que favorecen estos flujos inusuales de solicitantes de asilo a Finlandia, sino también las mafias que se lucran con ellos. Unos 2.000 dólares paga cada uno de ellos para el trayecto en autocar o furgoneta desde Moscú hasta la frontera finlandesa, incluida la bicicleta para el tramo final, según el diario 'Neue Zürcher Zeitung'.

Helsinki responsabiliza a Moscú de esta nueva guerra híbrida. El presidente ruso, Vladímir Putin, anunció estos días la creación de un nuevo "distrito militarizado" junto a la frontera con Finlandia, país al que viene acusando de haber abandonado la neutralidad desde que solicitó su ingreso en la OTAN. Fue en 2022, a raíz del inicio de la invasión de Ucrania por Rusia, cuando formalizó su petición, en paralelo con Suecia. Finlandia es ya miembro de pleno derecho de la Alianza desde el pasado abril, mientras que Suecia sigue pendiente de la ratificación de Turquía y Hungría.
De la provechosa cooperación bilateral al rechazo

La situación de Finlandia es, sin embargo, distinta a las de los países bálticos o Polonia. No solo por tener la frontera más extensa con Rusia entre todos los socios de la UE, sino también porque, a diferencia de estos países, hasta la invasión de Ucrania mimó su relación con Moscú. Estonia, Letonia y Lituania se apresuraron a tramitar su ingreso en la Alianza Atlántica poco después de la disolución de la URSS, de la que habían formado parte. Finlandia, como Suecia, optaron por la neutralidad militar, aunque de facto eran países "asociados" a la OTAN y participaban ya en operativos conjuntos.

Los 1.340 kilómetros de frontera compartida con Rusia, a modo de limpio corte vertical de norte a sur de Finlandia, eran un peligro más bien abstracto, aunque presente en la memoria colectiva. El país nórdico había sido provincia rusa entre 1809 y 1917, en 1939 fue invadido por la Unión Soviética, pero jugó luego la carta de la neutralidad durante la Guerra Fría. Entre Helsinki y Moscú se mantuvo durante décadas una provechosa relación comercial para ambas partes. En Finlandia viven unos 100.000 ciudadanos de habla rusa. Mientras los países bálticos, asimismo con altos porcentajes de población de origen ruso, empezaron a restringir la entrada en su territorio de ciudadanos desde Rusia desde 2022, Finlandia siguió aceptando su ingreso a los que disponían de visado para el espacio Schengen.

El Gobierno de la socialdemócrata Sanna Marin formalizó la petición de ingreso en la OTAN, pero ha sido el conservador Orpo el encargado de cerrar uno a uno los pasos fronterizos. La presencia en su coalición de los ultraderechistas Verdaderos Finlandeses puede haber sido un factor más en esa dirección, en un momento en que los populismos derechistas imprimen su sello en la política migratoria europea. Pero ya bajo Marín habían empezado a reforzarse los dispositivos fronterizos. En pleno proceso de integración en la OTAN, el Gobierno de la líder socialdemócrata decidió construir una valla de 200 kilómetros en la parte más vulnerable de la frontera con Rusia, en la región de la ciudad de Imatra. La intención era cubrir un 15% del total de la frontera, que discurre entre enormes bosques y zonas de por sí intransitables.

Una valla disuasoria y un Ejército poderoso


La valla es --o será, cuando culmine su construcción-- una medida más bien disuasoria para los tránsitos migratorios o llegada incontrolada de peticionarios de asilo. Entre sus objetivos no está el de contener una eventual incursión rusa, ya que para ese factor se confía en las fuertes inversiones en Defensa. Finlandia era ya bajo Marin o su antecesor, el asimismo socialdemócrata Antti Rinne, el país con el Ejército más moderno y con un mayor contingente de la región. A sus 70.000 soldados en activo se suman unos 280.000 reservistas. Lleva años invirtiendo en armamento, ha adquirido 60 F-35 de Estados Unidos y se ha protegido contra ciberataques como si temiera que en cualquier momento pudiera llegarle uno de Rusia.

Los grupos de peticionarios de asilo o las presuntas intencionalidades desestabilizadoras rusos son solo un aspecto de la progresiva hostilidad entre Finlandia y su país vecino. En paralelo al ingreso en la OTAN, Helsinki ha estrechado aún más la cooperación militar con Estados Unidos. Este diciembre, Finlandia suscribió un acuerdo que garantiza a Washington el uso de 15 bases militares en territorio del país nórdico. Suecia, sin consumar aún su ingreso en la Alianza y con un Gobierno conservador apoyado en la ultraderecha, firmó un pacto parecido. Lo mismo hizo a continuación un tercer gobierno nórdico, el de Dinamarca, liderado por la socialdemócrata Mette Frederiksen.

viernes, 22 de diciembre de 2023

Formato USA

El tirador de Praga tenía munición para perpetrar una matanza

Gemma Casadevall

El autor del tiroteo de Praga, un estudiante checo de 24 años, tenía munición suficiente para provocar una matanza aún mayor de la que perpetró este jueves en la Universidad Carolina de la capital checa, donde dejó 13 muertos y unos 25 heridos, hasta que finalmente se suicidó. La masacre podría haber sido "mayúscula", ya que tenía abundantes armas y munición, según informaron este viernes fuentes policiales de Praga. Lo evitó la rápida intervención de los agentes. La policía iba tras la pista del tirador como sospechoso de la muerte de su padre, cuyo cuerpo fue hallado en su casa esa mañana, unas horas antes de iniciarse el tiroteo en la Facultad de Filosofía de esa universidad, de las más antiguas de Europa.

Junto a la investigación en torno al asesinato de su padre, la policía checa sospecha que el atacante mató asimismo a un hombre de 32 años y su bebé, de pocos meses. Ambos cuerpos fueron hallados en un bosque el pasado 15 de diciembre.

El tiroteo del jueves en la Universidad Carolina, el mayor baño de sangre que se recuerda en la historia reciente del país, ha sacudido a la sociedad checa. Las imágenes de grupos de estudiantes saliendo del recinto en fila, con los brazos en alto o buscando refugio entre las cornisas del edificio han dado la vuelta al mundo. El perfil trazado en los medios del agresor recuerda a matanzas similares en centros escolares o campus universitarios de Estados Unidos o de otros países europeos. La policía sospecha que actuó "inspirado" por esos crímenes.

Transtornos de personalidad


En medios checos y alemanes se afirma, tomando como testigos a compañeros de estudios, que el agresor era un estudiante del mismo centro con fuertes transfornos de personalidad y fanático de las armas. Tenía licencia de armas y la policía llevaba unas horas tras él después de aparecer el cadáver de su padre en Hostoun, una ciudad de la periferia de Praga.

Se asegura, asimismo, que había dejado constancia de sus planes en redes sociales. Cuando empezó a disparar, la policía estaba ya llegando a la universidad, en torno a la cual se desplegó un amplio operativo para asegurar la zona y tratar de evacuar a los estudiantes que se encontraban en su interior.

Inmediatamente empezaron a circular por las redes sociales imágenes de pánico en las inmediaciones del lugar, jóvenes corriendo por el centro de Praga en busca de refugio, otros parapetándose dentro de las aulas o saltando desde las cornisas de la fachada a un patio interior. Asimismo se difundieron imágenes del tirador disparando contra los transeúntes con su arma telescópica desde uno de los balcones del edificio. La policía no ha concretado hasta ahora de qué arma se trataba ni la munición de que disponía.

jueves, 21 de diciembre de 2023

Donald, el regenerador


Tusk empieza con su “limpieza” democrática 


Joana Serra


El primer ministro polaco, Donald Tusk, se puso manos a la obra en su prometida “regeneración democrática” y empezó a hacer limpieza entre los medios de comunicación públicos, mientras dicta las primeras iniciativas parlamentarias destinadas a revocar la controvertida reforma del poder judicial. Se trata de los dos estamentos más claramente politizados durante los ocho años en que ejerció el poder el ultraconservador partido Ley y Justicia (PiS), al que hace una semana arrebató el liderazgo el bloque europeista liderado por Tusk.

El primer paso, en lo que se refiere a la renovación de las estructuras de los medios de comunicación públicos, fue el cese de las cúpulas de la radiotelevisión estatal (TVP y RP) y de la agencia de noticias PAP. Correspondió al ministerio de Cultura emitir las órdenes pertinentes para una medida incluida entre las prioridades de la coalición de gobierno, integrada por la liberal Plataforma Cívica (PO) de Tusk, la centrista Tercera Vía y la izquierda moderada de Lewica. Casi de inmediato, se concentraron ante la sede de TVP un grupo de diputados del ahora opositor PiS, algunos de los cuales permanecieron durante toda la noche en el edificio. Hasta ahí se personó también en líder del partido, Jaroslaw Kaczynski, a modo de apoyo solidario al ente público.

La enemistad entre el PO de Tusk y los medios públicos controlados por el PiS es más que evidente. Durante la campaña electoral pasada, especialmente la televisión estatal repitió sin reparos las consignas del PiS. Acusó al líder europeísta de servir más a Bruselas que a su país o de haber practicado en su anterior etapa como jefe de gobierno -entre 2007 y 2014- una política de “consentimiento” a Vladímir Putin semejante a la que se imputa a Alemania, lo que a su juicio envalentonó al presidente ruso y precipitó la invasión de Ucrania.

Pese a estas campañas mediátiacas, el bloque de Tusk obtuvo tras las elecciones generales de octubre la superioridad parlamentaria que precisa para gobernar. El PiS, por su parte, defendió su posición de primera fuerza, pero sin mayoría ni socios en los que apoyarse.

El partido de Kaczsynki y del exprimer ministro Mateusz Morawiecki pasaron a la oposición tras un intento fallido de investidura. Pero siguen contando con el apoyo del presidente del país, Andrzej Duda, fiel al PiS aunque formalmente dejó en suspenso su militancia al acceder al cargo, en 2015.

Duda alzó la voz ahora contra el cese de las cúpulas de los medios de comunicación y advirtió de que los propósitos de Tusk de desmantelar estos entes o cortarles las partidas presupuestarias de que disponen son anticonstitucionales. La advertencia del jefe de Estado va más allá de lo simbólico o del apoyo solidario. El cargo presidencial es eminentemente representativo, pero entre sus atribuciones están la de firmar o refrendar leyes, así como remitirlas a la justicia para su revisión.

Precisamente es el poder judicial el siguiente gran objetivo de la regeneración democrática prometida por Tusk al acceder finalmente al poder, hace una semana, dos meses después de su victoria electoral. El PiS ha consagrado buena parte de sus ocho años al frente del gobierno polaco a reestructurar los órganos judiciales hasta dejarlos bajo un fuerte control del estamento político, especialmente en lo que compete a la designación de los jueces. Esta línea le valió sucesivas amonestaciones y expedientes de la Comisión Europea (CE), por socavar el principio de la independencia judicial.

La confrontación con Bruselas derivó incluso en la congelación de fondos de recuperación postpandemia destinados a Varsovia. Inmediatamente después de su victoria electoral, y sin esperar a consumar su investidura, Tusk se puso a negociar con la presidenta de la CE, Ursula von der Leyen, las condiciones para el futuro desbloqueo de estos fondos. Ahora el Parlamento empezó a dar los pasos necesarios para revocar las sucesivas leyes que conforman la controvertida reforma judicial de la etapa PiS. En primer lugar, se aprobó una resolución por la que se declara ilegal la designación de los jueces de las audiencias territoriales, emanados directamente del poder político.

Son muchos y muy complejos los procedimientos que deberá salvar el equipo de Tusk y su mayoría parlamentaria hasta lograr la regeneración pretendida. El presidente Duda puede apurar los plazos para cualquier requerimiento, de acuerdo a la estrategia que siguió ya como jefe del Estado para retrasar la investidura de Tusk. Primero encargó la formación de gobierno a Morawiecki, pese a que obviamente no tenía la mayoría que precisaba; así asistió Polonia a la protocolaria jura de cara uno de los miembros de un nuevo ejecutivo aún del PiS, que se sabía tendría una existencia efímera, puesto que tampoco superaría el voto de confianza del Parlamento.

Tusk, sin embargo, logró tomar posesión un día antes de la celebración del Consejo Europeo, lo que le permitió acudir a la cita con el resto de los líderes de la UE ya representando a la nueva Polonia, europeísta y bajo liderazgo liberal.

Las tensiones entre el gobierno y el presidente se estima que perdurarán o incluso se acentuarán hasta las próximas elecciones presidenciales, previstas para 2025. Hasta entonces, a Tusk no le queda otro remedio que la coexistencia no solo con la fuerte oposición parlamentaria del PiS, sino también con una jefatura del Estado afin a ésta.

El loco de Praga

14 muertos y 25 heridos en un tiroteo en la Universidad Carolina

Agentes de la policía, en el tejado de la Universidad Carolina de Praga /MICHAL CIZEK / AFP

Gemma Casadevall

Al menos 14 personas han muerto y otras 25 personas han resultado heridas, 10 de ellas de gravedad, en un tiroteo en la Universidad Carolina, en el centro de Praga, según ha informado la policía checa. El presunto autor, cuyas motivaciones todavía se desconocen pero que según medios checos sufría trastornos psíquicos, ha sido "eliminado" por la policía, han publicado las fuerzas de seguridad en la red social X. Su cuerpo fue hallado en el mismo recinto universitario.
El atacante era un estudiante de la Universidad, informó el jefe de la Policía, Martin Vondrasek. Ese mismo día, antes del tiroteo, había matado a su padre en su domicilio y se le estaba buscando. La policía checa parte de la base de que se "inspiró" en baños de sangre similares ocurridos en el extranjero. Medios checos le describen, tomando como testimonios a otros universitarios, como un joven de 24 años con fuertes trastornos de personalidad, aficionado al tiro y con licencia de armas.
El diario alemán 'Bild' había informado previamente de que el agresor ha sido identificado como David K., de 20 años y estudiante de japonés, aunque esta identificación no ha sido confirmada oficialmente. Este rotativo afirma asimismo que el cuerpo de su padre apareció muerto en su domicilio, en la región checa de Bohemia. El ministro del Interior del país, Vit Rakusan, ha descartado que el ataque tenga vínculos aparentes con el "terrorismo internacional". Se parte de la base de que actuó por motivos personales, precipitados por trastornos psíquicos, manías persecutorias y afán de notoriedad.
El tiroteo en la Universidad empezó en las 15 horas en la Facultad de Filosofía de la Universidad Carolina de Praga, ubicada en la plaza de Jan Palach y cerca del céntrico Puente de Carlos, en el corazón de la capital checa. Provisto de un arma larga con mira telescópica, el agresor continuó disparando desde un balcón después de que las fuerzas del orden llegaran al lugar de los hechos, hasta que fue finalmente abatido. Se produjeron escenas de pánico en las calles, mientras la policía acordonaba la zona y se trataba de evacuar a los estudiantes. Los profesores y alumnos recibieron la orden de encerrarse mientras intervenía la policía.
La cadena privada Nova TV había informado en los primeros momentos de una explosión y de que había un hombre armado en el tejado del edificio, en el centro histórico de la capital checa. El presidente checo, Petr Pavel, se declaró "conmocionado por los acontecimientos". "Quisiera expresar mi más profundo pesar y mis más sinceras condolencias a las familias y los amigos de las víctimas del tiroteo", añadió en un mensaje publicado la red social X. Pavel se encuentra este jueves en París en visita oficial.
En las redes sociales, los estudiantes de la citada facultad compartieron información sobre personas que permanecían refugiadas en las aulas o en la biblioteca de la universidad, antes de que las autoridades comenzaran a evacuar el centro educativo. Algunos de atrincheraron y amontonaron sillas y mesas ante la puerta de su aula. Asimismo se difundieron imágenes de estudiantes abandonando el edificio con las manos en alto, mientras otros trataban de esconderse, agazapados en las cornisas de la fachada, tejado y plantas superiores del edificio. El ministro del Interior indicó finalmente que "no se confirmó la presencia de ningún otro tirador" e instó a la población a seguir las instrucciones de la policía, que cerró la zona y pidió a los vecinos que permanecieran en sus casas.
La Universidad Carolina fue fundada en 1.348 y está considerada de las más antiguas de Europa. Actualmente cursan sus estudios en ellas unos 49.500 estudiantes.

martes, 19 de diciembre de 2023

Todos a la ópera

Los jóvenes y la cultura: de la ópera de pie al bono de 200 euros



La apertura del Baile de la Ópera en la Wiener Staatsoper de Viena. /CHRISTIAN BRUNA/ EFE

Gemma Casadevall

Por falta de posibilidades de desarrollar el amor a la música no quedará: en Alemania hay 934 escuelas superiores públicas de música, a las que acuden unos 1,5 millones de menores de 16 años. El número de las privadas se sitúa en 4.500. En la escuela primaria se aprende a escala básica el manejo de un instrumento y uno de cada cinco menores consolidará ese aprendizaje más allá de la secundaria. Pero apenas un 17 % de los visitantes a la ópera o el teatro entran en la categoría de los U30 -o ”unter 30”, denominación que abarca a quienes están por debajo de los 30 años. El grueso del público lo forman los jubilados, con un 28 %.

El principal obstáculo para romper ese techo de cristal son, obviamente, los precios de las entradas. Pero hay que decir también que la demografía no ayuda a desplazar el porcentaje. Un 23 % de la población alemana -con alrededor de 83 millones de habitantes- está entre los 40 y los 59 años, mientras que el porcentaje de los mayores de 60 sobrepasa el 25 %.

“El gobierno alemán está determinado a impulsar el acceso a la cultura de los jóvenes, porque de ellos dependerá el futuro de la vida cultural del país”, afirmaba la ministra de Cultura, la verde Claudia Roth, al presentar el pasado verano su “KulturPass” o “Pasaporte cultural”. Una especie de cheque regalo por 200 euros que recibe todo aquel que este 2023 cumplió o cumplirá los 18 años y que el beneficiario –unas 200.000 personas este año-- puede destinar a comprar libros, visitar teatros, óperas o cualquier otra actividad cultural. Es una experiencia piloto, que Roth pretende perpetuar año a año. Como casi todo, se presentaba en formato app -aplicación-, puesto que ese es el instrumento esencial en cualquiera actividad actual.

Federalismo aplicado a la Cultura

En Alemania todo funciona de acuerdo a su modelo federal y eso afecta directamente a la Cultura, competencia directa de los “Länder” -estados federados-. La ministra de Cultura tiene, en rigor, rango de secretaria de Estado. Las iniciativas nacionales como su pasaporte cultural son ejemplos aislados, ya que corresponde a cada uno de los 16 Land gestionar su oferta cultural. Pero hay rasgos comunes o incluso cierta competencia por destacar entre, por ejemplo, la ciudad-estado de Berlín y Múnich, capital del “Land” más identificado con la prosperidad y el poderío económico.

Berlín lucha contra su condición de ciudad deficitaria y trata de que ello no invada su tejido cultural, fundamento de su atractivo. En lo que a ofertas a los U30 se refiere, tiene el llamado “ClassicCard”. Se trata de una aplicación que permite al usuario ubicar y acceder a las entradas más económicas de cualquier ópera o teatro públicos, a precios que se sitúan entre los 15 y los 13 euros. Hay que pagar una cuota anual, que para los usuarios de 18 años significa 18 euros, mientras que se sube un euro por cada año que pasa, hasta llegar a los 30. Es decir, a más joven, más barato.

Todas las grandes instituciones públicas de Berlín -incluidas las tres óperas nacionales que conviven en la capital alemana, la Staatsoper Unter den Linden, la Deutsche Oper y la Komische Oper- ofrecen entradas con descuentos de hasta el 50 % -aunque no siempre para todas sus funciones- para los U30. Y la posibilidad de comprar las llamadas entrada “último minuto” a 10 o 15 euros, que en general salen a la venta entre una hora y dos horas antes de la función. También ahí es de gran ayuda la aplicación del “ClassicCard”, puesto que ayuda a ubicar esas localidades.

La fórmula de las tarjetas jóvenes se extienden al resto del país y obviamente también en Múnich, ciudad que compite con Berlín y también Dresde en cuanto a óperas y teatros públicos de primer rango. En cualquier caso, incluido ahí donde las autoridades no han impulsado estas tarjetas o aplicaciones facilitadoras del acceso de los U30 a las entradas más baratas, la fórmula de las localidades rebajadas para estudiantes, menores, así como desempleados, refugiados u otros ciudadanos con bajos niveles de ingresos funciona de forma casi generalizada en todo el país, aunque con porcentajes variables.

Simplemente de pie

Al final, sin embargo, la fórmula que acaba rompiendo el techo de cristal de los precios es la tecnológicamente más sencilla y hasta legendaria: las entradas para asistir a conciertos de pie o con visibilidad reducida. Existen no solo en Alemania, sino también en la vecina Austria y permiten al menos escuchar óperas a precios que van de los 13 a los 18 euros, incluida en la Staatsoper de Viena. También en Austria se ha implantado la fórmula de la U, aunque en este caso para menores de 27 -es decir, U27-.

Otros, como la Pierre Boulez Saal fundada por Daniel Barenboim en el corazón de Berlín, ampliaron, en cambio, el concepto de entradas rebajadas hasta los U35. Este auditorio, vecino a la Staatsoper Unter den Linden, forma parte de la academia impulsada por el argentino-israelí Barenboim y su amigo del alma, el fallecido intelectual palestino Edward Said, en apoyo de la formación de jóvenes músicos árabes e israelíes de Oriente Medio.

A por el tercer voto

Berlín irá de nuevo a las urnas por el caos electoral en los comicios de 2021



Cola en un colegio electoral de Berlín durante los comicios del 26 de septiembre de 2021. /ODD ANDERSEN / AFP

Gemma Casadevall

Los electores de uno de cada cinco distritos electorales de Berlín deberán volver a las urnas por los fallos revelados en la celebración de las elecciones generales de 2021. Será la tercera vez que los ciudadanos afectados serán convocados a votar, después de que la justicia ordenara ya hace un año la repetición de los comicios regionales que se habían celebrado en paralelo en esa misma jornada, aunque en ese caso la sentencia afectó a la totalidad de los electores de Berlín.

Los distritos afectados son 455, aproximadamente uno de cada cinco del total, según la sentencia del Tribunal Constitucional. Los nuevos comicios se celebrarán el 11 de febrero próximo, es decir, superada ya más de la mitad de la presente legislatura. Se considera una medida más bien simbólica y que previsiblemente no afectará el reparto de los escaños del Bundestag (Parlamento) ni, por tanto, la mayoría en que se sustenta la coalición de gobierno del canciller Olaf Scholz, integrada por socialdemócratas, verdes y liberales.

Incide, sin embargo, en la sensación de caos administrativo que se vive en la capital de la primera economía de la zona euro. En la jornada electoral del 26 de septiembre de 2021 confluyeron los comicios generales, los regionales de la ciudad-estado y un referéndum sobre la posible expropiación de grandes inmobiliarias ante la escasez de vivienda y la creciente especulación. En ese mismo día discurría por la ciudad una maratón, lo que dificultó la movilidad de algunos barrios. En algunos distritos la situación generó en caos, ya que faltaron papeletas, no estaban ordenadas como se corresponde y se originaron largas colas. En los casos más críticos se suspendió durante unas horas la votación y finalmente hubo de postergar el horario para el cierre de las urnas, de modo que sus electores seguían votando mientras las televisiones públicas y otros medios difundían ya las primeras proyecciones de voto.

Cambio en la alcaldía


En lo que respecta a las regionales, se celebraron nuevas elecciones en febrero del año pasado en todos los distritos. Los nuevos resultados sí afectaron la correlación de fuerzas de la Cámara regional, de modo que la recién electa alcaldesa, la socialdemócrata Franziska Giffey, quedó relegada a la segunda posición. El conservador Kai Wegner alcanzó así la alcaldía, mientras que Giffey se convirtió en socia menor de coalición.

No se contempla que la nueva votación relativa a las generales altere el reparto de escaños. El bloque de la oposición conservadora había pedido la repetición del voto en al menos 1.000 distritos. Esta posibilidad o la alternativa de una repetición total hubiera podido perjudicar a La Izquierda, partido que en 2021 quedó por debajo del listón mínimo del 5% necesario para tener representación, pero que consiguió de todos modos escaños gracias a sus tres victorias por mayoría en otros tantos distritos.

lunes, 18 de diciembre de 2023

Tractorada navideña

El campo alemán se levanta contra la austeridad de Scholz



Tractores frente a la puerta de Brandenburgo, este lunes en Berlín. /FILIP SINGER / EFE

Gemma Casadevall

Miles de tractores llegados de toda Alemania colapsaron este lunes el centro de Berlín, en una primera protesta masiva contra los recortes aprobados por la coalición de Olaf Scholz para resolver su crisis presupuestaria. Las protestas del campo alemán se concentran en la eliminación de los subsidios al diésel agrícola, uno de los puntos acordados por el tripartito ante el bloqueo de 60.000 millones de euros derivado de una sentencia del Tribunal Constitucional (TC).

Los tractoristas desfilaron en distintas columnas por todo el centro urbano, incluido el distrito gubernamental y las inmediaciones de la emblemática Puerta de Brandeburgo. Llevaban pancartas con lemas como "Estamos hartos", "No juguéis con nuestra existencia" y "Estáis matando el campo".

La medida adoptada por el tripartito integrado por socialdemócratas, verdes y liberales atenta contra la existencia de grandes y pequeñas explotaciones, según los concentrados. Ante la concentración de los tractoristas habló el ministro de Agricultura, el ecologista Cem Özdemir, quien ha expresado su propio rechazo a la eliminación de esos subsidios.

El ministro tuvo que hacer frente a fuertes abucheos, pero también algunos aplausos en reconocimiento a su coraje por, al menos, salir a dar la cara ante el gremio afectado. "Ni estoy ni estuve nunca de acuerdo con estos recortes. El Gobierno conoce mi opinión y trabajaré para que sus efectos en el sector sean mínimos", afirmó.


Protesta de tractores en la calle 17 Junio de Berlín, este lunes. /FILIP SINGER / EFE

Sentencia del Constitucional

Tras cuatro semanas de fuertes tensiones, la coalición de Scholz anunció la semana pasada un acuerdo para resolver la crisis presupuestaria precipitada por la sentencia del Tribunal Constitucional (TC) sin generar nueva deuda. El canciller advirtió que serían precisos algunos recortes, pero garantizó que no afectarían los grandes proyectos medioambientales y que se limitarían a subvenciones a "climáticamente dañinas".

El origen del problema es la sentencia del TC, que declaró anticonstitucional el desvío de un fondo inicialmente creado para paliar los efectos de la pandemia a otros destinos. Esta operación vulneraba los principios del freno a la deuda, un instrumento que limita el endeudamiento a un 0,35% del PIB, salvo en situaciones excepcionales, como fue la pandemia. El propósito del Gobierno de Scholz era destinar 60.000 millones de euros en créditos no utilizados en su momento para el Fondo de Renovación Tecnológica y Climática, lo que el TC estimó que vulneraba ese principio.

Mientras socialdemócratas y verdes apuntaban a suspender o reformar el techo a la deuda, los socios liberales --el partido del ministro de Finanzas, Christian Lindner-- insisten en que dicho instrumento es intocable.

La línea de austeridad impuesta por el departamento de Lindner ha implicado tener que reformular los presupuestos de 2024, con un ahorro de 17.000 millones de euros, así como aprobar un presupuesto adicional para este 2023. Scholz ha garantizado que, salvo emergencias derivadas del discurrir de la guerra de Ucrania, el próximo año se respetará con ello el freno a la deuda.

Junto a los subsidios al diésel se han eliminado con efectos inmediatos las subvenciones a la compra de automóviles eléctricos con las que se pretendía favorecer la transición ecológica del parque automovilístico.

Los Verdes son, por el momento, los socios del tripartito que resultarán más afectados por la línea de austeridad. Los recortes afectan principalmente al Ministerio de Economía y Protección del Clima, que dirige el verde Robert Habeck, con rango de vicecanciller en la coalición de Scholz. Sin embargo, el propio Habeck ha advertido que no puede volver a tocarse lo acordado, puesto que fue muy dificultoso llegar a esos consensos.

jueves, 14 de diciembre de 2023

La sombra de Amri

Detenidos en Alemania presuntos miembros de Hamás con planes de atentado en Europa


Un agente de la policía alemana. /CHRISTIAN MANG / REUTERS

Gemma Casadevall

La policía alemana informó este jueves de la detención de presuntos miembros de Hamás, sospechosos de planear atentados contra objetivos judíos en Europa. Tres detenciones tuvieron lugar en Berlín y una cuarta en Róterdam, en Países Bajos. Fuentes de los servicios secretos de Dinamarca, PET, informaron asimismo de varias detenciones más en ese país, aparentemente relacionadas con las anteriores, aunque hasta ahora no se han difundido detalles del operativo.

Los detenidos en la capital alemana son un ciudadano egipcio, un neerlandés y un libanés, a los que la Fiscalía imputa pertenencia a una organización terrorista extranjera y posesión de armas. Uno de ellos sería el coordinador del grupo, que estaría organizando un arsenal de armas para el terrorismo palestino desde la capital alemana. El semanario “Der Spiegel” informa, citando fuentes policiales, de que las actividades del grupo no están en relación directa con los ataques de Hamás del 7 de octubre contra Israel, ya que empezaron entre la primavera y el verano pasado.

Mercadillos navideños

Las fuerzas de seguridad de Alemania, como las de Francia y otros países europeos, están en alarma ante el peligro creciente de atentados en su territorio, principalmente contra objetivos judíos. Se han redoblado asimismo los dispositivos de seguridad en torno a los mercadillos navideños de toda Alemania, de por sí reforzados desde el atentado cometido por el yihadista tunecino Anis Amri en 2019 contra uno del centro de Berlín. Doce personas murieron, al lanzar el terrorista un camión robado de 25 toneladas contra el mercadillo.

La titular de Interior de la Comisión Europea (CE), Ylva Johansson, advirtió hace unos días de que Europa afronta un “enorme peligro” de atentado en las próximas fiestas navideñas, como consecuencia de la guerra entre Israel y Hamás.

Viktor, siguiente estación

Viktor Orbán, el amigo "estratégico" de Putin 



El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán. /JOHN THYS / AFP

Gemma Casadevall

La amenaza de un veto de Hungría a la ayuda y perspectivas de ingreso de Ucrania en la Unión Europea (UE) planea sobre la cumbre que cierra la presidencia de turno española, aunque en realidad no deberían sorprender. El ultranacionalista Viktor Orbán lleva más de una década desafiando al bloque comunitario y exhibiendo su condición de aliado del enemigo número uno de Occidente, el presidente ruso Vladímir Putin.

Nacido en Székesfehérvár en 1963 y líder del partido Fidesz desde 1993, es el más veterano entre los líderes de la UE. Han sido varios los intentos opositores por apartarlo del poder. Pero en abril de 2022, unos meses después del inicio de la invasión rusa de Ucrania, renovó sin arrugarse la mayoría absoluta con que gobierna en Hungría. Fidesz obtuvo 135 de los 199 escaños del Parlamento de Budapest, dos más que en las anteriores generales. La coalición opositora creada para derribarlo se hundió. Orbán arrancó así sin reparos un quinto mandato mientras el bloque comunitario pasaba de proclamar su solidaridad al presidente Volodímir Zelenski a suministrarle armamento y recibir a millones de refugiados procedentes del país en guerra.

Fidesz formó parte de la familia de los populares europeos, en parte, gracias al respaldo de los democristianos alemanes de la entonces cancillera Angela Merkel y su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), el partido de Manfred Weber. Pero en 2021 abandonó esta familia política 'in extremis', cuando el grupo de la Eurocámara se disponía a expulsarlo. Pasó entonces a la alianza de los Conservadores y Reformistas, el grupo ultraderechista compartido por el español Vox, los Hermanos de Italia de Giorgia Meloni y la polaca Ley y Justicia (PiS), la formación que el martes traspasó el poder al europeísta y liberal Donald Tusk.

Afinidad con Polonia


En los ocho años en el poder del PiS, compartió con Polonia muchas posiciones de bloqueo --especialmente en política migratoria-- a las propuestas de la Comisión Europea. Pero, en lo que concierne a Ucrania, Varsovia está en las antípodas de Budapest: el PiS, como el resto de la clase política polaca, ha sido el gran abogado de las aspiraciones de Zelenski, a pesar de la llamada "guerra del grano" que enfrenta a Varsovia y Kiev. Si algo une a polacos y ucranianos es el temor a Rusia, mientras que Orbán presume de ser amigo "estratégico" de Putin.

En política interior, el Fidesz de Orbán ha convertido Hungría en una democracia con límites difusos con el autoritarismo. Ha calificado su proyecto político de revolución conservadora y ha impulsado una reforma de la Constitución apuntalada en "principios cristianos", que ha servido de plataforma de sucesivas leyes homófobas y acoso a colectivos LGTBI. El paralelo aprobó una reforma electoral o una ley mordaza contra la libertad de prensa y opinión. Es una línea parecida a la seguida por Polonia en los ocho años de PiS en el poder, que ha incluido una reforma judicial socavadora de la independencia de la justicia y la extensión del control sobre las universidades.

Bruselas reaccionó a estas iniciativas, especialmente el acoso homófobo, a la justicia y los derechos civiles con sucesivas sanciones, incluida la congelación de fondos europeos destinados a Budapest. También ahí Hungría quedó hermanada con Polonia. Mientras Varsovia reaccionó abundando en la solidaridad con Kiev y reforzándose como puntal de la OTAN en el flanco este, Orbán buscó el acercamiento no solo a Rusia, sino también a China y a Turquía. El líder húngaro no había respaldado ya las sanciones comunitarias contra Moscú tras la anexión de Crimea, en 2014. Tras el inicio de la invasión rusa, se situó en lo que califica de "neutralidad", que para Bruselas es cercanía con Moscú, pese a su condición de socio de la OTAN.

La lista de encontronazos de Orbán con las instituciones comunitarias es larga. Pero reacciona a cualquier amonestación de Bruselas --que en 2018 se tradujeron en sanción por estimar que violaba los principios del Estado de Derecho-- sosteniendo la bandera de la independencia húngara.

Con el relevo en el poder en Varsovia, el bloque ultranacionalista del este acude algo debilitado a la cumbre. Pero por lo pronto Orbán se aseguró un triunfo: el desbloqueo de 10.200 millones de fondos regionales a Hungría, anunciado justo la víspera del Consejo Europeo.

miércoles, 13 de diciembre de 2023

Una de espías

Alemania enjuicia a un doble espía al servicio de Moscú




Preparativos en la sala que juzga a los dos acusados de alta traición. /ODD ANDERSEN / REUTERS

Gemma Casadevall

La Audiencia de Berlín abrió este miércoles en medio de un secretismo extremo y fuertes medidas de seguridad el juicio contra un funcionario de su espionaje exterior, el Servicio Federal de Inteligencia o BND, acusado de alta traición al Estado por haber filtrado documentos a Rusia. Es un caso que pone en entredicho a sus servicios secretos. Salió a la luz al iniciarse la invasión a gran escala de Ucrania, cuando Berlín prometía la máxima solidaridad --humanitaria y armamentística-- a Kiev. Dos son los acusados en este proceso, Carsten L. y Arthur E., aunque la atención se centra en el primero, por ser el supuesto 'topo' o confidente que maniobraba desde la central del BND. Según la Fiscalía general, el funcionario cobró por sus servicios 450.000 euros, mientras que el otro acusado recibió de la parte rusa 400.000 euros.
Entre el material sensible que el funcionario entregó a su contacto, que a su vez lo trasladó al FSB ruso (antes KGB), hubo comunicaciones entre los mercenarios al servicio del Kremlin del grupo Wagner. Por entonces este grupo desempeñaba un papel esencial en la ofensiva del presidente Vladímir Putin en Ucrania. Se tenían esas comunicaciones bajo vigilancia, pero al llegar a Moscú la filtración proporcionada por Carsten L. a Arthur E. se cambiaron sus parámetros. Es decir, se echó a perder el trabajo recabado y la posibilidad de seguir los movimientos del grupo por parte del espionaje occidental. Para colmo, el BND descubrió esas acciones no por cuenta propia, sino advertido por otros servicios secretos aliados.
En total el funcionario entregó a su contacto nueve documentos. Éste los hizo llegar a Moscú a través de un hombre de negocios no identificado. Hubo dos entregas, según la televisión pública alemana ARD. La reconstrucción de lo ocurrido se debe básicamente a las declaraciones de Arthur E., que ha hecho una confesión completa, mientras que el funcionario guarda silencio.

Encuentro en una barbacoa

Según la reconstrucción de los hechos, el funcionario y su contacto se conocieron en 2021 en una barbacoa. Ambos habían servido juntos en el Ejército. Carsten L. estaba entonces destinado al departamento de vigilancia técnica de la central del BND en Pullach, en Baviera. Arthur E. se dedicaba a negocios de oro y piedras preciosas. Un año después se consumó la presunta entrega de documentos sensibles en un encuentro a orillas de Starnberger See, un hermoso lago bávaro.
Todo el caso tiene un tono peliculero, admite la ARD. Incluida la teatralidad que rodeó la apertura del juicio, que se prevé se prolongue hasta julio del próximo año. En Alemania no se permite la entrada de prensa gráfica en un juicio más que en los momentos iniciales de la vista y hasta unos minutos después de la entrada del acusado. En este caso las cámaras apenas pudieron grabar a abogados, fiscales y jueces, ya que tuvieron que abandonar la sala antes de personarse los procesados. La selección de medios acreditados era muy restringida. Quienes estaban entre ellos debieron entregar teléfono móviles, ordenadores y hasta bolígrafos para acceder a la sala.

El freno a la deuda como "Made in Germany"

Scholz zanja la crisis de coalición con recortes y más austeridad


El canciller alemán, Olaf Scholz, en el Parlamento. /LIESA JOHANNSSEN / REUTERS

Gemma Casadevall

"Tendremos que pasarnos con menos dinero para alcanzar nuestros objetivos", admitió el canciller alemán, Olaf Scholz, tras dar por zanjada la crisis de coalición y presupuestaria que desde hace cuatro semanas atenazaba a su tripartito entre socialdemócratas, verdes y liberales. El anuncio vino tras una última y maratoniana noche de negociación con sus ministros de Finanzas, el liberal Christian Lindner, y de Economía y Protección del Clima, el verde Robert Habeck.
El vencedor fue Lindner. Según Scholz, en 2024 no habrá una nueva suspensión del freno a la deuda --el caballo de batalla de los liberales--, sino un recorte de 17.000 millones de euros en diversas partidas. Se garantiza que Ucrania seguirá contando con la ayuda alemana "todo el tiempo que sea preciso", en palabras del canciller, lo que se traduce en 8.000 millones de euros en armamento y 6.000 millones para los refugiados --Alemania acoge a cerca de un millón y medio de ucranianos--. No habrá recortes en prestaciones sociales, lo que garantiza cierta paz para los socialdemócratas de Scholz. Pero sí se recortarán recursos del Fondo para la Protección del Clima y Transformación (KTF). Serán 43.000 millones de euros los que se le restarán, a repartir en los presupuestos hasta 2027.
Los perdedores de la batalla han sido los Verdes, lo que se reflejaba incluso en el abatido rostro y los ojos agotados de Habeck, el titular de Economía. "Mantendremos el objetivo de la transformación y la protección climática", garantizó Scholz, tras insistir en que se defenderán los tres objetivos prioritarios de su coalición: cohesión social, solidaridad con Ucrania y descarbonización.

Sentencia del Constitucional

Que el principal sacrificio sería para el ministerio de Habeck se esperaba. La crisis de coalición surgió a raíz de la sentencia del Tribunal Constitucional que bloqueó 60.000 millones de euros que debían transferirse en los próximos años al KTF y procedentes de un fondo especial contra la pandemia. Dicha operación vulneraba el principio constitucional del freno a la deuda, sentenció la Corte, en respuesta a una demanda de la oposición conservadora.
Fue un golpe político y económico y un revés a la credibilidad tanto de Lindner como de Scholz, quien antes de canciller fue ministro de Finanzas. Por tanto, debería haber sido consciente de que esa operación no pasaría la prueba del Constitucional. El efecto inmediato es un presupuesto adicional para este 2023 --que se someterá al Parlamento esta semana--, así como un aplazamiento para la aprobación del de 2024.
El freno a la deuda impone que el endeudamiento no debe superar el 0,35% del producto interior bruto (PIB), salvo en situaciones de emergencia. Para los Verdes el instrumento debería reformarse o eliminarse. Los socialdemócratas aprobaron en su congreso federal del pasado fin de semana una resolución a favor eliminarlo. Por lo pronto se mantiene, lo que es un triunfo para Lindner, cuyo partido es el más debilitado del tripartito. La intención de voto de los liberales se sitúa en el 5%, el mínimo para obtener escaños.

martes, 12 de diciembre de 2023

Carrera de obstáculos

 Polònia tanca l'era ultra i dóna pas a l’europeista Tusk

L’ultra­con­ser­va­dor pri­mer minis­tre polonès, Mateusz Morawi­ecki, va enfon­sar-se ahir en un vot de con­fiança nas­cut per fra­cas­sar i que col·loca l’euro­pe­isme repre­sen­tat pel libe­ral Donald Tusk al front del poder. El cap del govern sor­tint, al càrrec des del 2017, va obte­nir el vot favo­ra­ble de només 190 dipu­tats, con­tra els 266 que hi van votar en con­tra. Poc després, en una segona votació, el Par­la­ment va nome­nar for­mal­ment Tusk per lide­rar el pròxim govern, amb 248 vots a favor i 201 en con­tra. Amb això va que­dar sen­ten­ciat el retorn al poder de l’aspi­rant Tusk, que de fet ja té llest i pre­sen­tat en públic el que serà el seu equip de govern. Haurà de pas­sar encara per una sèrie de tràmits i un nou vot de con­fiança al Par­la­ment, el Sejm. Però ell sí que té la majo­ria garan­tida: entre la seva Pla­ta­forma Cívica (PO) i els seus ali­ats, la cen­trista Ter­cera Via i l’esquerra mode­rada de Lewica, sumen aquests 248 vots de la segona votació.

Tot feia pen­sar en aquest relleu euro­pe­ista des de la mateixa nit elec­to­ral, el pas­sat dia 15 d’octu­bre. La tran­sició, però, ha estat més com­pli­cada que no sem­blava. Als comi­cis, l’ultra­con­ser­va­dor par­tit Llei i Justícia (PiS) de Morawi­ecki havia defen­sat el títol de força més votada, però sense la majo­ria necessària. Un altre par­tit ultra­dretà, l’ano­me­nada Con­fe­de­ració, va que­dar per sota de les seves expec­ta­ti­ves i sense pos­si­bi­li­tats de donar-li suport. L’endemà de les elec­ci­ons, Tusk tenia ja pràcti­ca­ment asse­gu­rada la rati­fi­cació dels socis poten­ci­als. Hi havia una clara volun­tat d’impul­sar un relleu lide­rat pel libe­ral Tusk, que ja havia estat cap del govern polonès entre el 2007 i el 2014. Però el pre­si­dent del país, Andr­zej Duda, vin­cu­lat al PiS, va encar­re­gar la for­mació del nou govern a Morawi­ecki. Des de feia dues set­ma­nes, a Varsòvia hi havia tre­ba­llant un teòric equip gover­na­men­tal sense pos­si­bi­li­tats de con­tinuïtat.

A la sessió par­la­mentària d’aquest dilluns seguirà dime­cres vinent la presa de pos­sessió de Tusk. Hi serà a temps encara d’assis­tir l’endemà a la cimera de la UE com a nou líder polonès. Els grans socis comu­ni­ta­ris, i espe­ci­al­ment Ale­ma­nya, espe­ren amb can­de­le­tes el seu retorn. En els vuit anys de l’era PiS Berlín ha topat amb Varsòvia gai­rebé tant com ho ha fet Brus­sel·les, que ha acu­mu­lat san­ci­ons i expe­di­ents con­tra les refor­mes ultra­na­ci­o­na­lis­tes del PiS i els seus intents per con­tro­lar el poder judi­cial i els mit­jans de comu­ni­cació. Són mol­tes les espe­ran­ces dipo­si­ta­des en Tusk com a nou líder d’aquest país mem­bre de l’OTAN i la UE, un soci estratègic entre els que for­men part de la fron­tera est del bloc comu­ni­tari. Amb el PiS al poder ha repre­sen­tat, com el con­junt dels bàltics i de Finlàndia, la recla­mació cons­tant de reforçar la seva defensa davant Rússia, així com les inver­si­ons mili­tars i el reforçament de l’exèrcit. No es pre­ve­uen girs dràstics en aquesta línia.

El més des­ta­cat, pel que fa les cor­re­la­ci­ons de for­ces euro­pees, és l’afe­bli­ment de la família ultra­dre­tana, que queda fora del poder en la cin­quena eco­no­mia de la UE. L’hon­garès Vik­tor Orban perd un aliat repre­sen­tant de la duresa con­tra la immi­gració, un fac­tor que unia el seu govern ultra­na­ci­o­na­lista amb el de Varsòvia, mal­grat les diferències de parer pel que fa a les rela­ci­ons amb Mos­cou –que el govern de Buda­pest cuida.

Momentum Donald

Tusk se lanza a la "regeneración" europeísta de Polonia



Donald Tusk es aplaudido en el Parlamento polaco este martes. /WOJTEK RADWANSKI / AFP

Gemma Casadevall

La "regeneración democrática" y el retorno de Polonia "al liderazgo europeo" son los dos compromisos adquiridos por el liberal Donald Tusk, tras apartar del poder al ultraconservador partido Ley y Justicia (PiS). Con este pronunciamiento ante el Parlamento de Varsovia, el Sejm, se lanzó Tusk a retomar la jefatura del Gobierno, el puesto que dejó en 2014. Ha sido un retorno accidentado, entre maniobras dilatorias de sus rivales y un incidente en la sesión parlamentaria protagonizada por un diputado ultraderechista. Fue Grzegorz Braun, de la radicalizada y minoritaria Confederación, quien se lanzó con un extintor a apagar unas velas de Januca instaladas en la sede parlamentaria. Un acto de antisemitismo que, además del estupor y confusión entre los diputados, derivó en una aparatosa interrupción en la sesión, seguida de la expulsión y sanción del ultraderechista.
Estaba claro que sería una jornada maratoniana. A la declaración con la que Tusk desgranó su programa de gobierno siguieron 254 turnos de preguntas, como paso previo a la votación de confianza para los miembros del Ejecutivo. Tenía la mayoría asegurada, puesto que la coalición de Tusk controla 248 escaños del total de 460 de la cámara. Obtuvo 248 entre los 449 diputados presentes. Logró así luz verde a su toma de posesión este miércoles ante el presidente Andrzej Duda. El jueves se le espera ya como líder en la cumbre de la UE que tendrá lugar en Bruselas.

De la confrontación al reencuentro

Que el compromiso con la regeneración democrática y el europeísmo serían los puntos esenciales del sucesor del ultraconservador Mateusz Morawiecki no era una sorpresa. A Tusk le ha impulsado al triunfo el hecho de representar la esperanza compartida de millones de polacos por dejar atrás el PiS. Sus ocho años en el poder han estado marcados por la confrontación con la UE, el recorte de derechos de la mujer, el control sobre los medios de comunicación y la politización de la justicia.
Tusk, de 66 años y líder de la Plataforma Cívica (PO), se ha ganado la confianza de la izquierda moderada de Lewica, además de la centrista Tercera Vía, sus socios en el nuevo Gobierno. No era fácil, sobre todo para la izquierda, teniendo en cuenta que su gran aliado europeo es el alemán Manfred Weber, un "padrino" del conservadurismo en la Eurocámara. Pero era la única opción sólida para un nuevo arranque. Bajo el PiS, partido que comparte grupo con el español Vox y la italiana de Giorgia Meloni, Varsovia se había alineado con la derecha radical europea.

La campaña de los 100 puntos

Un día después de fracasar Morawiecki al pedir el voto de confianza al Sejm, Tusk se comprometió ante esa Cámara a cumplir los 100 puntos de su campaña electoral. Es decir, desde mantener las ayudas sociales implantadas por el PiS --no del todo compatibles con el ideario liberal-- a aprobar "mejoras radicales para la mujer" y recuperar para Polonia los fondos europeos congelados a raíz de los encontronazos del PiS con las instituciones comunitarias.
Con estos mensajes y la reconocida lealtad polaca a la OTAN, Tusk se propone escenificar el retorno a Europa en la cumbre de la UE, como líder de la quinta economía europea, con 37 millones de habitantes. Será dos meses después de su victoria electoral, en los que ha tenido que sortear muchos obstáculos, incluido el primer encargo de Duda formar gobierno a Morawiecki.
Tusk empezó a trabajar en el reencuentro con Europa al día siguiente de la victoria del bloque europeísta en que se integran una docena de partidos, entre ellos el PO y las alianzas de la Tercera Vía y Lewica. Viajó a Bruselas al encuentro con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Mientras, en Varsovia, Morawiecki y el líder del PiS, el 'halcón' Jaroslaw Kaczyinski, alargaban plazos para retener el poder, desde su condición de fuerza más votada en las urnas, sin mayoría ni aliados, pero con la complicidad del presidente Duda, originario del PiS.
El Sejm despidió la era PiS el lunes, al obtener Morawiecki solo la confianza de 190 diputados, frente a 266 en contra. Tusk fue inmediatamente después propuesto como primer ministro con su coalición con centristas e izquierdista.

Entre Varsovia y Bruselas

Tusk debe su triunfo al voto urbano y a las movilizaciones contra el acoso a los medios críticos, a los colectivos LGTBI o la práctica prohibición del aborto impuestos por el PiS. También reclutó electorado que había sido afín al PiS, pero harto de los problemas generados por la confrontación con la UE.
Logró romper con la imagen de político distante que se le atribuyó cuando dejó su puesto de primer ministro -que ocupó de 2007 a 2014- para presidir el Consejo Europeo. Para sus enemigos del PiS, Tusk ha sido un "agente de Bruselas y Berlín" que demostró ser un político más volcado al exterior que a los problemas de sus ciudadanos; para otros, representa la apertura de Polonia al mundo.Noticias relacionadas
Su regreso al liderazgo es una derrota para Jaroslaw Kaczynski, el líder del PiS que ha controlado todos los pasos de Morawiecki o de Duda. Hay una rivalidad hasta personal entre Tusk y el apellido Kaczynski, plasmado en anteriores pugnas en las urnas, aunque con resultados desiguales: en las generales de 2007, Tusk venció al entonces jefe del Gobierno, Jaroslaw Kaczynski; dos años antes había sido derrotado por su hermano gemelo, el fallecido Lech Kaczynski, en la carrera por las presidenciales.
Tusk había estado apartado de la política polaca desde que se marchó a Bruselas. Tras su mandato como presidente del Consejo Europeo se convirtió en líder de los populares en la Eurocámara. El PO entró en una fase de rotación de liderazgos que no se consolidaron. La excepción fue el alcalde de Varsovia, Rafal Trzaskowki, carismático y captador del voto joven. Estaba en el aire quién sería el aspirante liberal a recuperar el liderazgo en Polonia. Finalmente se impuso Tusk, apuntalado en su experiencia y su perfil conciliador, con el símbolo del corazón como bandera y capaz de derrotar la línea reaccionaria del PiS.

lunes, 11 de diciembre de 2023

Adiós

 


Polonia deja el territorio ultra con el europeísta Tusk

Joana Serra

El Parlamento polaco puso fin este lunes a las maniobras del ultraconservador partido Ley y Justicia (PiS) por retener el poder: apenas 190 diputados del Sejm, la cámara baja, respaldaron el voto de confianza formulado por el primer ministro saliente, Mateusz Morawiecki. 266 se pronunciaron en contra. Es decir, los de la bancada del liberal, Donald Tusk, sumados a sus aliados virtuales de la centrista Tercera Vía, los de la izquierda moderada llamada Lewica y alguno más procedente de partidos minoritarios, probablemente la ultraderechista Confederación.

Terminaron así con esta derrota los ocho años consecutivos de dominio del PiS, el partido que lidera Jaroslaw Kaczynski, hermano gemelo del expresidente Lech Kaczynski, fallecido en 2010 al estrellarse su avión en Smolenks (Rusia). Han sido dos legislaturas, en que el gobierno ultraconservador se ha visto secundado por el presidente Andrzej Duda, vinculado al partido. 

La confrontación continua con Bruselas ha sido en este periodo la señal de identidad del gobierno de Varsovia, tanto en lo que ser refiere a la política migratoria -con el bloqueo de sucesivas propuestas de reubicación de peticionarios de asilo- como a la Justicia -por la reforma orientada a controlar desde el estamento político el poder judicial-. La mano dura contra el asilo impuesta por Varsovia en estos años ha ido hermanada con la que practica el gobierno ultranacionalista de Víktor Orbán desde Hungría, el otro “halcón” del euroescepticismo en el este europeo.

La derrota de Morawiecki da paso al europeista Donald Tusk, quien presumiblemente asumirá formalmente el poder el próximo miércoles de manos de Duda. El líder de la liberal Plataforma Cívica (PO) había presentado ya un gobierno “a la sombra” negociado con sus futuros socios la semana pasada. Pero estaba pendiente aun del voto de confianza parlamentario a Morawiecki, en quien había recaído el primer encargo de Duda para formar gobierno.

El ultraconservador partido PiS fue la fuerza más votada en las elecciones generales del pasado 15 de octubre, aunque quedó por debajo de la mayoría necesaria para alcanzar lo que habría sido su tercer mandato. La ultraderechista Confederación, que se había perfilado como posible aliado, quedó por debajo de sus expectativas, sin los votos necesarios para respaldarle y optó por rechazar toda cooperación con el PiS.

El PO de Tusk, por contra, contó de inmediato con los apoyos de la centrista Tercera Vía y de la izquierda moderada, que ya en campaña habían expresado su apoyo al líder liberal por representar la esperanza de un cambio frente al euroescepticismo. Tusk tuvo asimismo a su favor las movilizaciones masivas de la ciudadanía polaca contra la restrictiva ley del aborto del PiS -que prácticamente lo prohíbe-, contra las hostilidades a los medios de comunicación críticos o a  los colectivos LGBTI. El amplio respaldo a esas movilizaciones, algo insólito en la católica Polonia, eran un reflejo de las ansias de cambio.

El líder liberal fue jefe del gobierno polaco entre 2007 y 2014, tras lo cual se convirtió en presidente del Consejo Europeo. El PiS trató de descalificarlo en toda la campaña al tacharle de “criado servil” de los dictados de Bruselas y de Alemania, país que le respaldó tanto en tiempos de la canciller conservadora Angela Merkel como bajo el gobierno actual del socialdemócrata Olaf Scholz. Los ultraconservadores acusaron además a Tusk de haber debilitado al país mientras estuvo en el cargo por sus recortes en las partidas de Defensa. Bajo el PiS se han disparado las inversiones en la modernización del ejército, una vía que se acentuó a raíz de la invasión de Ucrania por Rusia.

Con el retorno de Tusk al poder se espera que Polonia inicie la reconciliación con Bruselas. El camino, sin embargo, no será tan fácil. Deberá cohabitar con el presidente Duda, originario del PiS y en el cargo desde 2015. Tendrá asimismo en contra a parte del poder judicial, altamente politizado como resultado de la reforma implantada bajo la directriz del PiS y que ha valido a Varsovia sucesivas amonestaciones y expedientes desde Bruselas.

Por lo pronto, si no hay contratiempos en el tramo final, Tusk acudirá a la próxima cumbre europea ya como nuevo líder y jefe de Gobierno de Polonia, con 37 millones de habitantes y la quinta economía de la UE.