miércoles, 30 de octubre de 2024

Razones para preocuparse

Orbán y el club trumpista europeo que no pone velas por Kamala Harris



El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, y el candidato republicano a las elecciones de EEUU, Donald Trump, en la residencia del expresidente en Florida. / ZOLTAN FISCHER / EFE
Gemma Casadevall

Cualquiera que siga la campaña de Estados Unidos por los medios de referencia de las principales capitales de la UE pensará que toda Europa respirará aliviada si Kamala Harris alcanza la Casa Blanca. Sobre todo teniendo en cuenta que Alemania ya no tiene una líder como Angela Merkel, capaz de neutralizar a Donald Trump, como la mostraba una emblemática foto de una cumbre del G7, en pie y confrontada al entonces presidente. A la potencia europea la dirige ahora un canciller debilitado y al frente de una coalición agónica, Olaf Scholz.
¿Toda Europa quiere a Harris o esa unanimidad es ficticia? Hay un trumpismo creciente, que se mueve preferentemente entre los radicalismos derechistas. Ganan posiciones en las urnas, están liderando o formando parte de gobiernos y, como Trump, no basan sus éxitos en la discreción, sino en la estridencia.
El más consolidado trumpista entre los líderes europeos es el húngaro Víktor Orbán, en el poder ya cuando Trump fue elegido para su primer mandato. Ha anunciado sin rodeos que descorchará varias botellas de champán si regresa a la Casa Blanca. A Orbán le ha tratado de autócrata y corrupto desde la Eurocámara la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen. Pero si algo no está es políticamente aislado, en su posición de amigo declarado del candidato republicano.

La presidencia rotatoria como escaparate

El ultranacionalista Orbán tiene una excelente pantalla. Su país ejerce la presidencia de turno del Consejo Europeo y está arropado por otros líderes tanto o más trumpistas. El Gobierno de Países Bajos está encabezado por el Partido de la Libertad (PVV) del ultraderechista Geert Wilders, el llamado "Trump neerlandés" por afinidad política y hasta similitud física, debido a su tupé leonado. Wilders no ocupa el puesto de primer ministro, pero maneja desde fuera al Ejecutivo. En Austria se impuso hace unas semanas como fuerza más votada otra ultraderecha, el FPÖ de Herbert Kickl. En Eslovaquia gobierna el populismo prorruso dicho de izquierdas de Robert Fico, que comparte con Orbán, Wilders y Kickl su rechazo al apoyo a Kiev. Otras ultraderechas que forman parte o apoyan a sus gobiernos, como en Finlandia y Suecia, respaldan en cambio a Ucrania, de acuerdo al consenso reinante en el báltico contra Moscú.
El tablero político de la Unión Europea y de la Eurocámara tiene poco que ver con que el dejó Merkel. Desde el Partido Popular Europeo (PPE) del alemán Manfred Weber, en el que está integrado la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Von der Leyen, se están respaldando postulados de la ultraderecha. Los Patriotas por Europa, el grupo de la Eurocámara del que forman parte Orbán, Kickl y la Agrupación Nacional de la francesa Marine Le Pen apoyan asimismo mociones impulsadas por la derecha más radical y teóricamente aislada, como Alternativa para Alemania (AfD).

El champán en la nevera

"Make Europe great again" ("Hagamos Europa grande otra vez"), fue el lema elegido por Orbán para el semestre de presidencia húngara, a modo de guiño al que llevó a Trump hasta la Casa Blanca. Nadie pone en duda que descorchará el champán si gana Trump, al que visitó en su residencia durante la última cumbre de la OTAN en Washington.
Un regreso de Trump sería un zarpazo a la ya poco unitaria política exterior de la UE y al apoyo aliado a Ucrania, lo que en definitiva sería un regalo para Vladímir Putin, el otro gran amigo al que Orbán ha visitado durante su ambigua presidencia europea; un puesto que, en rigor, no implica una represención a escala comunitaria.
La UE nunca ha logrado unificar su politica exterior, como se ha demostrado tanto con la invasión de Ucrania como en la guerra de Gaza. Los 27 defienden intereses demasiado divergentes. Pero Orbán tal vez tendrá ocasión de descorchar ante sus socios de la UE la anunciada botella de champán la próxima semana, si las urnas dan la victoria a Trump. Podría ser el 7 de noviembre si ya hay resultados, dos días después de las elecciones, con el líder húngaro como anfitrión del Consejo Europeo convocado en Budapest.

Cavallo, lideresa

VW abre otra ronda negociadora sobre el posible cierre plantas bajo el impacto del desplome de beneficios



Daniela Cavallo, presidenta del comité de empresa del grupo VW, y Thorsten Gröger, director de distrito de IG Metall, antes del inicio de la nueva ronda negociadora. / Moritz Frankenberg/dpa via AP
Gemma Casadevall

Caída de beneficios, confrontación con los sindicatos por los temidos cierres de fábricas y despidos y, encima, la entrada en vigor de los nuevos aranceles de la UE a los coches eléctricos chinos que, desde la perspectiva alemana, aceleran el peligro de una guerra comercial. La sucesión de nubarrones sobre Volkswagen (VW) tomaron una nueva dimensión este miércoles. Era el día previsto para la presentación de los resultados del grupo, para el inicio de la segunda ronda de negociaciones con el comité de empresa y para la activación de los aranceles adicionales a China, hasta el 35,3 %, aprobados por la UE con el voto negativo de Alemania.
A primera hora saltaron las cifras del grupo. Sus beneficios en los primeros nueve meses del año cayeron un 33,1% a escala interanual. La evolución no es solo es alarmante, sino acelerada: el tercer trimestre fue aún peor, con una caída interanual disparada al 64%. VW vende menos autos y los pronósticos no son de recuperación. Parte del problema procede de la debilidad del mercado en China. El voto negativo alemán a los aranceles de la UE, que Francia defiende como imprescindibles, se debe a las inversiones de sus grandes fabricantes en China. Debilitar al gigante asiático acaba siendo un tiro en el pie para Alemania, cuyo gobierno insiste en que la UE debe seguir negociando con Pekín.
Para VW la situación es angustiosa. Tiene poco que ofrecer en cuanto a autos eléctricos y flaquea lo que fue su sector estrella, los coches de combustión. El gigante asiático domina la electromovilidad y los altos costes de producción en Alemania atenazan al grupo.
Todo eso incide en las señales de alarma de la dirección al comité de empresa, que el pasado lunes informó de los planes de VW de cerrar hasta tres de las diez fábricas de VW en Alemania. Habrá decenas de miles de despidos, advirtió la jefa del Comité de Empresa, Daniela Cavallo. Los que conserven su puesto entre los 120.000 empleados de la plantilla actual afrontarán recortes salariales de un 10%. Nada de esto fue confirmado por la dirección, aunque sí emitió un comunicado recordando la advertencia lanzada en septiembre de que la situación es grave y que la reestructuración en Alemania es inevitable.
El sindicato de los metalúrgicos alemanes, IG Metall, inició este martes una campaña de paros intermitentes en todo el sector para apoyar su reclamación del 7% de aumento salarial, la misma que pide el comité de VW para sus trabajadores en Alemania. La patronal del sector rechaza esta petición, mientras crecen las tensiones ante la confrontación que viene anunciándose en VW, el mayor fabricante de automóviles de Europa.
Ante el inicio de la nueva ronda negociadora con el comité de empresa, este miércoles a las 11.00 en la central de Wolfsburg, reinaba una especie de calma tensa. Ambas partes, sindicatos y compañía, están jugando sus cartas. La presentación de los resultados trimestrales encajaba en la escenografía.
Desde el estamento político se suceden las llamadas a evitar los despidos en un grupo que fue modélico, no solo por su poderío en la puntera automoción alemana, sino también porque en anteriores crisis encontró fórmulas exitosas para evitar la destrucción de empleo. El primer ministro de Baja Sajonia, el socialdemócrata Stephan Weil, apeló a buscar "soluciones inteligentes“ a la crisis del grupo. Su 'Land' tiene aproximadamente un 12% de las acciones de VW y en ese Estado federado se encuentra su sede central, con unos 70.000 trabajadores, y una de las plantas amenazas de cierre, Osnabrück.
El catastrofismo, en medio de la debilidad y disensos que envuelven al gobierno de Olaf Scholz, se ha apoderado del sector que se identificó con el dominio exportador alemán. La Asociación de la Industria Automovilística (VDA) advertía estos días de que el sector puede perder 140.000 puestos de trabajo en los próximos diez años si no es capaz de hacer la transición hacia la electromovilidad. Se sumarían a los 45.000 empleos que ya perdió en los cinco años pasados, en parte derivados por la paralización de la actividad por la pandemia. En 2023, el número de empleados del sector estaba en los 910.000.

El PIB da un respiro

En ese contexto, alivió un poco la jornada el anuncio de Destatis de que la economía alemana no perdió fuelle en el tercer trimestre, sino que, contra todo pronóstico, se registró un crecimiento del PIB de 0,2% respecto al anterior periodo trimestral. Hace un par de semanas, el Gobierno presentó sus pronósticos revisados para 2024, según los cuales Alemania lo cerrará en recesión, por segundo año consecutivo.

lunes, 28 de octubre de 2024

Orbán no descansa

Orbán desafía con su apoyo al Gobierno prorruso de Georgia



EViktor Orbán, en una imagen de archivo. / JAROSLAV NOVÁK / DPA / EUROPA PRESS
Gemma Casadevall

La crisis desatada en Georgia por unas elecciones bajo sospecha de fraude no ha frenado el ansia del primer ministro húngaro, Víktor Orbán, por exhibir su apoyo a otro gobierno prorruso, en este caso el de Tiflis. El líder ultranacionalista llegó este lunes a la capital georgiana coincidiendo con las primeras marchas de protesta de la oposición, que acusa de fraude al gubernamental partido Sueño Georgiano, y mientras Bruselas insta a atender las denuncias de irregularidades registradas en los comicios.
Se trata de una visita bilateral, se apresuraron a matizar fuentes comunitarias. Pero era inevitable recordar el precedente marcado por el propio Orbán, el más poderoso aliado del Kremlin dentro de la UE, al iniciarse el actual semestre húngaro de presidencia del Consejo Europeo. Primero visitó al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, luego siguió por su cuenta y riesgo hacia Moscú para reunirse con Vladímir Putin, a continuación estuvo en China donde fue recibido por Xi Jinping y remató la jugada con un encuentro con Donald Trump en Estados Unidos.
La visita a Tiflis se produce una semana antes de la cumbre de la UE en Budapest, punto crucial del semestre húngaro de presidencia de turno. Fuentes del Gobierno georgiano calificaron de antemano el viaje de Orbán como de "apoyo" a Sueño Georgiano y al primer ministro, Irakli Kobajidze, que se ha proclamado vencedor de los comicios. La oposición no reconoce esa victoria, como tampoco lo ha hecho la presidenta del país, Salomé Zurabishvili, prooccidental y enfrentada al Gobierno. En declaraciones a la agencia AFP, la presidenta atribuye la victoria del partido gubernamental a un "sofisticado fraude" aplicado con "metología rusa". La misión de observación electoral de la OSCE ha denunciado coacciones a los votantes y un contexto de alta polarización. Desde la Comisión Europea (CE) se asegura que ha habido intervencionismo y desinformación rusa "sin precedentes", mientras que la OTAN ha instado a investigar esos casos.

Estupor comunitario


Orbán se avanzó a la presentación de los escrutinios oficiales y felicitó desde su cuenta en redes sociales el mismo sábado a Kobadidze por su "aplastante victoria" electoral.
Los toques de atención desde Bruselas se han extendido en medio de las primeras reacciones de la oposición en Tiflis. Ha habido advertencias por parte de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y del alto representante para Exteriores de la UE, Josep Borrell.
Budapest, por contra, considera estas advertencias como una injerencia contra la voluntad popular georgiana. "Es lo que ocurre cuando no gana unos comicios uno de los designados por Bruselas, sino un gobierno que representa los valores de la familia y los intereses nacionales", afirmó el ministro de Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, en declaraciones recogidas por la agencia Efe.
La autoridad electoral de Tiflis dio la victoria a Sueño Georgiano con un 53,92% de los votos.

Si Superlópez levantara la cabeza

VW cerrará tres plantas alemanas y despedirá a miles de trabajadores 


Protesta de empleados de Volkswagen protestan ante una reunión de directivos, en Wolfsburg, contra el anuncio de cierre de despidos y cierre de plantas en Alemania / Moritz Frankenberg / dpa Pool / dpa
Gemma Casadevall

La crisis de Volkswagen es más seria de lo temido y, según los sindicatos, el mayor consorcio automovilístico de Europa está decidido a emprender la "liquidación" de sus plantas en Alemania. "No es ruido de sables. Es la realidad. La dirección se plantea cerrar al menos tres plantas en el país“, alertó la jefa del comité de empresa de VW, Daniela Cavallo. Decenas de miles de puestos de trabajo se destruirán, según los representantes de los trabajadores. No hay garantías de supervivencia para ninguna de las diez plantas de Alemania, con una plantilla de 120.000 trabajadores. Quienes conserven sus puestos de trabajo deben prepararse para "drásticos recortes salariales“, en palabras de Cavallo. El recorte podría rondar el 18% del sueldo, según el sindicato.

Cavallo hizo estas afirmaciones ante centenares de trabajadores de la sede central, Wolfsburg, la mayor de las plantas en Alemania, con 70.000 trabajadores. Los sindicatos llevan semanas negociando con la dirección, después de que el pasado septiembre la presidencia anunciara el fin de las garantías contra el despido vigentes en la compañía desde hace 30 años. Por primera vez en la historia, VW se dispone a cerrar plantas alemanas. Supuestamente se recurrirá a la externalización de parte de esa plantilla que se sacrifique en Alemania.

La compañía recuerda que la situación es "muy seria"

La dirección no ha confirmado los datos anunciados por Cavallo. Pero un portavoz de la compañía recordó que la situación del sector "es muy seria“. "Los actores sociales tienen una enorme responsabilidad en la negociación“, añadió esa fuente, según la cual "el futuro de VW depende de una profunda reestructuración“. Según estimaciones de su consejero delegado, Thomas Schaefer, los costes de las plantas alemanas son entre un 25% y un 50% más altos de lo planeado. "No podemos seguir como hasta ahora“, advirtió Schaefer al anunciar drásticos planes de la compañía.

Alerta en el gobierno de Scholz

Desde el ámbito político se suceden las señales de advertencia. VW debe evitar "despidos masivos“, afirmó un portavoz del canciller Olaf Scholz. La plantilla actual no debe asumir las "consecuencias de posibles errores o decisiones equivocadas del pasado“, prosiguió esa fuente. La raíz del problema está en la pérdida de competitividad de la compañía y la caída de la demanda desde China y del conjunto de Europa. Todo ello ocurre en un momento de fuertes tensiones en el tripartito de Scholz entre socialdemócratas, verdes y liberales. Alemania cerrará en recesión este 2024, por segundo año consecutivo. La coalición del canciller exhibe a diario sus disensos entre la defensa de la contención representada por el ministro de Finanzas, el liberal Christian Lindner, y las presiones del titular de Economía, el verde Robert Habeck, porque levante el freno a la deuda.

Osnabrück, en el punto de mira

No hay garantías de mantenimiento para ninguna planta, pero la de Osnabrück, con 2.300 empleados y en el estado de Baja Sajonia, como Wolfsburg, parece predestinada al cierre. "Esto puede escalar muy pronto“, afirmó Cavallo. El próximo miércoles hay una nueva reunión entre los sindicatos y la dirección, con resultado incierto.

De Osnabrück salen los modelos deportivos Cayman y Boxter que, por razones de producción, no puede absorber la planta de Porsche en Stuttgart. Estos modelos, así como el T-Roc Cabrio de VW, deben dejar de producirse en 2026.

La confrontación entre el comité de empresa y dirección escaló después de que en la primera ronda de las negociaciones salariales el poderoso sindicato del sector, IG Metall, reclamara un aumento del 7%. La respuesta de la compañía fue el anuncio de recortes.

El anuncio de este lunes sigue a más malas noticias para los fabricantes de automóviles alemanes la semana pasada, ya que Mercedes-Benz prometió intensificar las medidas de reducción de costos después de que sus ganancias se redujeran. Mientras tanto, Porsche, que es propiedad mayoritaria de Volkswagen, ha asegurado que estaba reduciendo su red de concesionarios en China para reflejar la débil demanda en el mercado automotriz más grande del mundo, lo que también indica miles de millones de euros en recortes de costos. Los fabricantes de automóviles alemanes también temen quedar atrapados en la mira de una guerra comercial entre la Unión Europea y China, con fuertes aranceles de la UE sobre los vehículos eléctricos chinos que entrarán en vigencia esta semana.

domingo, 27 de octubre de 2024

Observación virtual

La socialdemocracia de Lituania gana los comicios parlamentarios y apunta a un relevo en el poder



Elecciones en Lituania / VALDA KALNINA
Gemma Casadevall

El Partido Socialdemócrata (LSDP) de la eurodiputada Vilija Blinkevičiūtė se proclamó vencedor de las elecciones parlamentarias de Lituania, tras apuntalar en la segunda ronda de los comicios de este domingo la victoria conseguida en la primera vuelta. La conservadora Unión Nacional Demócratacristiana (TS-LKD), el partido de la primera ministra Ingrida Simonyte, reconoció su derrota poco después de informar la televisión pública LRT de los primeros resultados parciales.

"Les deseo lo mejor para la formación de un gobierno constructivo", afirmó el líder de la TS-LKD y ministro de Exteriores, Gabrielius Landsbergis. La socialdemocracia había sido ya la fuerza más votada en la primera vuelta, celebrada hace quince días, donde obtuvo cerca del 20 %. Los conservadores de Simonyte quedaron en segunda posición, sobre el 18 %, mientras que el tercer puesto fue para el populismo prorruso de Amanecer Nemunas (NA), con casi un 15%.

En la primera vuelta se asignaron la mitad de los 141 escaños de la cámara o Seimas, de acuerdo al sistema de reparto proporcional entre las listas de los partidos. En la segunda ronda se definía el resto de los escaños, por victorias en distritos uninominales. Escrutados el 80 % de los colegios, se calcula que al LSDP le corresponderán al menos 52 escaños, frente a los 28 del partido de Simonyte y 20 para NA. El resto se reparte entre el centrista Demócratas Pro Lituania, el Partido Liberal y el Partido de los Agricultores-Verdes, con opciones a entrar en la nueva coalición de gobierno.

El dominio de Blinkevičiūtė se atribuye en parte a un voto de castigo contra la primera ministra, cuya legislatura se ha caracterizado por la confrontación con el presidente, Gitanas Nauseda.

Notable es el ascenso del NA, un partido que se desmarca del consenso reinante para el máximo compromiso con Ucrania. Lituania es un país clave para la defensa del flanco este de la OTAN. El NA fue fundado hace un año por el abogado Remigijus Zemaitaitis, tras ser expulsado del partido conservador PLT por antisemitismo e incitación al odio.

Tanto la socialdemocracia como los conservadores de Simonyte abogan por un incremento en la partida de Defensa, del actual 3 % hasta un 3,5 % del PIB o incluso el 4 %. Hay un amplio respaldo político en torno a esta cuestión en la república báltica, fronteriza con Bielorrusia y con el territorio ruso de Kaliningrado. Eran más de 2,3 millones los ciudadanos convocados a las urnas, para las primeras elecciones parlamentarias en esta antigua república soviética desde la invasión rusa a Ucrania en febrero de 2022. La participación en la segunda vuelta fue del 41 %, unos diez puntos por debajo de la registrada en la primera ronda.


viernes, 25 de octubre de 2024

Lo de estudiar y trabajar


La universidad dual avanza en Alemania: sueldos de hasta 1.350 euros mensuales y empleo asegurado




Una de las fachadas de la Universidad de Humboldt, en Berlín / WIKIMEDIA COMMONS
Gemma Casadevall

La Formación Profesional Dual es uno de los 'made in Germany‘ más exitosamente exportados a todo el mundo. Consiste en la capacitación simultánea en el taller o la empresa y en el centro de formación o instituto. Es una fórmula que va más allá del aprendizaje o las prácticas clásicas y con unas capacidades de flexibilización y adaptación a nuevas profesiones hasta ahora inagotable. Hay en Alemania unos 350 oficios reconocidos como aplicables a la formación dual, que van de la industria a los oficios, manufacturas, sector público, hostelería, mecánica, agricultura y profesiones liberales.

Más del 70% de los jóvenes que compatibilizan sus estudios con el trabajo seguirán en esa misma empresa una vez graduados

El sistema existe desde la década de los sesenta del siglo pasado. Era de prever que esta misma exitosa fórmula alcanzaría tarde o temprano a los estudios superiores. La combinación de formación teórica en la Universidad con la práctica en una empresa es un sistema favorecedor para ambas partes, más aún cuando la falta de personal debidamente formado afecta a prácticamente todos los sectores profesionales de Alemania. Y ha llegado para quedarse, aunque aún está en clara minoría ya que en un país con 2,9 millones de estudiantes solo un 4,5% cursan grados universitarios duales. Pero la cosa va al alza.

La implantación de la universidad dual en Alemania varía en función de cada 'land'

En 2023 fueron 138.000 los universitarios en Alemania que dualizaban sus estudios. El dato es del Centro para la Evolución de Escuelas Superiores (CHE) e indica un aumento de 16.000 respecto a 2019. El crecimiento es continuado y, según la estadística del CHE, se observa que el sistema es especialmente atractivo para los más jóvenes. Tal como ocurre con la FP, los jóvenes reciben un sueldo que oscila entre los 850 y 1.350 euros mensuales. Hay oferta para prácticamente todo el abecedario universitario: de arquitectura a biotecnología, derecho, economía, farmacia, logopedia, medicina, periodismo o veterinaria.

El nivel de aceptación de estos grados duales por parte de los implicados (alumnos, universidad y empresa) es alto y las ansias de dualizar se extienden. Más 70% de los jóvenes que compatibilizan su estudio con el trabajo seguirán en esa misma empresa una vez completados sus estudios. Este factor tal vez no es tan determinante en un país con bajos niveles de desempleo juvenil como es Alemania. En 2023, se situó en un 4,9% para jóvenes de entre 15 y 25 años. La posibilidad de estudiar ya con un puesto de trabajo prácticamente asegurado es un incentivo más a favor de esa fórmula.

En estos grados están implicadas empresas tanto grandes como pequeñas de prácticamente todos los ámbitos, desde telecomunicaciones a hospitales y empresas de construcción, ingeniería e IT. Pero, su nivel de implantación no es unitario en todo el país, sino que varía en función de cada 'land', dado que las competencias en estudios universitarios corresponden a los gobiernos regionales. Puede darse, por ejemplo, que un estudiante de una determinada carrera no encuentre la oferta laboral que busca en su misma región.

En el próspero sur del país, las posibilidades son más amplias, especialmente en Baviera o en el vecino 'land' de Baden-Württemberg. En el este, las opciones que ofrecen las universidades de Magdeburgo o Erfurt, capitales de Sajonia-Anhalt y Turingia, respectivamente, se orientan más bien hacia la docencia. Las escuelas de secundaria sufren falta de personal y las autoridades regionales tratan de animar a los estudiantes a dualizar sus estudios como maestros.

El principal obstáculo para la expansión de esta fórmula en las universidades es, en el terreno práctico, que no es lo mismo compatibilizar la teoría y la práctica en la FP que en estudios superiores. Los estudios universitarios requieren a priori mayor concentración, horas de estudio y preparación, puesto que las materias a estudiar son más complejas. Si en la formación profesional se contempla un periodo de dualización de entre dos y tres años, en los estudios superiores será de cuatro años de "esfuerzo doble". A estos factores se une otro aspecto, segun los análisis del CHE: la motivación por estrenarse cuanto antes en la vida laboral es menor en los estudiantes universitarios que en los de FP.

martes, 22 de octubre de 2024

Palabra de presidente


El presidente austríaco descarta a la ultraderecha, vencedora en las elecciones, para formar gobierno



El presidente austríaco, Alexander Van der Bellen, este martes en rueda de prensa. / MAX SLOVENCIK / DPA / EUROPA PRESS
 Gemma Casadevall

"El pueblo somos todos (...) Y para gobernar se necesita representar al menos al 50 % de los votos, no al 30 %. A Herbert Kickl le rechazan como aliado el resto de los partidos". Con estas palabras, el presidente austríaco, Alexander van der Bellen, justificó este martes el rechazo a encargar la formación del Gobierno al líder de la ultraderechista FPÖ, la fuerza más votada en las elecciones parlamentarias del 29 de septiembre, con casi un 29%.

El resto de las formaciones lo rehúsan por las dudas que plantea en cuanto al respeto al Estado de derecho y la separación de poderes, por sus posiciones antieuropeas y porque su cercanía a Vladímir Putin afecta a la seguridad nacional, afirmó el presidente. Consideran que la cooperación con otros servicios secretos aliados quedaría "sensiblemente limitada" en caso de que Kickl accediera a la cancillería, concluyó Van der Bellen.

"Encargo la formación del gobierno al líder de la segunda fuerza, Karl Nehammer, al que he pedido que inicie de inmediato negociaciones con los socialdemócratas", prosiguió el presidente. El ÖPV del canciller Nehammer obtuvo un 26% de los votos, lo que implicó una caída de más de 11 puntos, mientras que la ultraderecha de Kickl se disparó 12 puntos por encima de sus resultados anteriores. Los socialdemócratas quedaron en tercera posición con un 21%. Los posibles futuros coaligados sumarán 92 escaños, uno por encima de la mayoría.

Van der Bellen, originario de los Verdes pero formalmente independiente, avanzó la noche electoral que solo encargaría la formación de gobierno a quien tuviera el respaldo de una mayoría parlamentaria. Kickl también advirtió entonces que hacerlo a favor de Nehammer sería favorecer una "coalición de los perdedores". El presidente austríaco emplazó a todas las formaciones a negociar entre ellas en busca de la mayoría e inició asimismo consultas con todos los líderes. El resultado es el encargo a Nehammer, a dos días de la sesión constituyente del nuevo Parlamento nacional, donde por primera vez el FPÖ tendrá mayor grupo parlamentario.

Posiciones inamovibles

Las posiciones de unos y otros en estas semanas han sido inamovibles. Nehammer ha ratificado que no entrará en un gobierno liderado por Kickl, lo mismo que socialdemócratas, verdes y liberales de NEOS. El líder ultraderechista ha calificado este cortafuegos de "antidemocrático", pero tampoco ha presentado la opción de hacerse a un lado en busca de un consenso. No ha seguido ahí el precedente marcado en Países Bajos por Geert Wilders, líder del ultraderechista Partido de la Libertad (PVV), la fuerza más votada en los comicios celebrados hace un año. Ante el rechazo de sus virtuales aliados, Wilders renunció a cualquier puesto en el Gobierno, pero a cambio su partido se ha convertido en la fuerza dominante del Ejecutivo que dirige el independiente Dick Schoof.

El FPÖ de Kickl logró su victoria con una campaña basada en su propósito de hacer de Austria una "fortaleza" contra la inmigración irregular y de suspender el derecho al asilo. Es un partido prorruso, euroescéptico y xenófobo, que comparte grupo parlamentario en la Eurocámara con el ultranacionalista húngaro Viktor Orbán, el mejor aliado de Putin dentro de la Unión Europea (UE).

domingo, 20 de octubre de 2024

Otro entierro


La Izquierda se plantea sobrevivir a través de tres 'veteranos'



Bodo Ramelow. / EP
Gemma Casadevall    Berlín 20 OCT 2024 

La Izquierda alemana, herida de muerte tras la escisión del nuevo populismo izquierdista de Sahra Wagenknecht, buscará su supervivencia a través de tres 'veteranos', entre ellos el fundador de ese partido de raíces postcomunistas, Gregor Gysi.
"Hagamos que estos tres tipos viejos, camaradas, entren en campaña con todas sus fuerzas para lograr un mandato directo", animó Gysi a los delegados de su partido, reunidos en Halle (este alemán), en un congreso destinado a mostrar cohesión.
El mismo Gysi definió esta estrategia como 'Acción Rizos de Plata', en alusión a las canas que, en política, representa junto con Bodo Ramelow, jefe del gobierno en el 'land' de Turingia, y el exjefe del grupo parlamentario en el Bundestag (Cámara baja), Dietmar Bartsch.
Su plan consiste en que cada uno de ellos luche por la victoria en un distrito fuerte del este alemán. Lograrían, de conseguirlo, la representación parlamentaria que no obtendrán si, como apuntan los sondeos, quedan por debajo del listón de 5 % en las elecciones generales de 2025. Esa fue la fórmula con que La Izquierda -Die Linke, en alemán- se alzó como grupo parlamentario en el Bundestag tras la reunificación. Por entonces solo conseguía buenos porcentajes en el territorio de la extinta Alemania comunista, mientras que en el resto del país quedaba en resultados pírricos. Estaba estigmatizado como heredero del régimen germano-oriental y arrinconado por el resto del espectro parlamentario. A punto de cumplirse los 35 años de la caída del Muro, su situación es agónica.
Gysi fue el artífice de su reactivación, pero pasó a la retaguardia tras sufrir varios infartos aunque siempre acaba resurgiendo cuando se le necesita. Bartsch representa el ala moderada que con los años arraigó también en el oeste del país. Ramelow es el único líder de La Izquierda que ha logrado colocarse al frente de un gobierno regional, el de Turingia, el ‚land‘ donde el pasado septiembre se impuso como primera fuerza la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).
El congreso de la Izquierda se cerró este domingo tras la renovación de su cúpula. Fueron elegidos como nuevos presidentes la periodista Ines Schwerdtner y el exdiputado del Bundestag Jan van Aken, dos rostros renovadores pero prácticamente desconocidos para el ciudadano. Sustituyen al tándem formado por Martin Schirdewan y Janine Wissler, que tampoco lograron relanzar el partido.
La Izquierda quedó ya muy debilitada en las generales de 2021, cuando obtuvo apenas un 4,9%. Ya entonces salvó su presencia en el Bundestag con varios mandatos directos. A esa vulnerabilidad se sumaron sus vaivenes respecto a Rusia. Su cúpula condenó la guerra de agresión sobre Ucrania, pero le sobrevino la escisión capitaneada por Wagenknecht, considerada prorrusa y contraria a los suministros de armas a Kiev. La salida de la mediática Wagenknecht fue una estocada para La Izquierda. No solo por el ímpetu de esta líder, sino porque también rompió con el partido su esposo, Oskar Lafontaine, quien en 1999 abandonó el Partido Socialdemócrata (SPD) para acabar uniéndose a Gysi.
El desgarro ha precipitado la caída en picado de La Izquierda. En Turingia aún defendió posiciones gracias a la popularidad de Ramelow, que sigue como primer ministro en funciones mientras la conservadora CDU negocia una mayoría parlamentaria que deje fuera a los ultras. En Sajonia cayó a formación extraparlamentaria, por primera vez en un ‚land‘ del este alemán. Los sondeos apuntan a que en los comicios generales de septiembre de 2025 se hundirá en el 3%.
Wagenknecht ha logrado en tiempo récord convertirse en indispensable para lograr mayorías sin romper el cordón sanitario contra los ultras. Sus posiciones respecto a Ucrania y la OTAN le colocan en las antípodas tanto de la CDU, primer partido en intención de voto, como de los socialdemócratas de Olaf Scholz. En política migratoria defiende posiciones similares a las de la ultraderecha. En las generales de 2025 se le pronostica un 9%.

viernes, 18 de octubre de 2024

Sopita de letras con el iaio


EEUU y Europa apremian a Israel a "buscar la paz" en Gaza, pese a admitir que no será fácil



Keir Starmer, Joe Biden, Olaf Scholz y Emmanuel Macron, durante su encuentro de este viernes en Berlín. / MARKUS SCHREIBER / AP

Gemma Casadevall
Berlín 18 OCT 2024

Estados Unidos y Alemania, los máximos y más incondicionales aliados de Israel a escala internacional, apremiaron este viernes a Binyamín Netanyahu a "buscar la paz" tras la muerte del líder de Hamás, Yahya Sinwar, en un ataque en Gaza. Una paz que, para el canciller alemán, Olaf Scholz, implica "un alto el fuego para Gaza y la liberación de los rehenes de Hamás" y que para el presidente Joe Biden incluye evitar la siguiente "escalada" en Líbano. Al llamamiento de Biden y Scholz se sumaron más tarde el primer ministro británico, Keir Starmer, y el presidente francés, Emmanuel Macron.

"Es el momento de la justicia", aseguró Biden, tras confirmar Israel la muerte de quien se considera el cerebro del asalto y toma de rehenes por parte de Hamás del 7 de octubre del año pasado. "Tenía en sus manos la sangre de estadounidenses, israelíes, palestinos, alemanes... Hagamos de este momento un camino hacia la paz y para un futuro mejor para Gaza". Para Scholz, la desaparición de Sinwar abre "perspectivas concretas" para buscar el ansiado alto el fuego, que debe ir acompañado de una solución para el Líbano. El Gobierno alemán está desplegando "esfuerzos diplomáticos" en esa dirección, consciente de que "la población del Líbano, como la del norte de Israel", tienen derecho a una "existencia en paz".

La comparecencia de ambos líderes era el punto central de la visita oficial de Biden a Berlín, pero no se permitieron preguntas a los medios. Posteriormente, en declaraciones a medios antes de emprender el vuelo de regreso a Estados Unidos, Biden admitió que la búsqueda de esa paz en Gaza es "más dificil" que trabajar en un alto el fuego en Líbano, según la agencia Reuters. También dijo saber cómo y cuándo se producirá la reacción de Israel a los ataques de Irán, aunque declinó concretar esas informaciones.


Posteriormente, se sumaron a la cita bilateral Macron y Starmer, que abundaron en la necesidad de una tregua en Oriente Próximo. "Lo que hace falta ahora es un alto el fuego en Gaza, la liberación incondicional de los rehenes, el acceso inmediato de la ayuda humanitaria a Gaza y regresar a la senda de la solución de los dos estados como única vía para la paz y la seguridad a largo plazo", aseveró Starmer

El presidente estadounidense había aprovechado su comparecencia con Scholz para expresar su agradecimiento a Alemania por "luchar contra el antisemitismo" y "alzarse" contra las fuerzas antisistema emergentes. Ambos líderes ratificaron su apoyo a Ucrania "todo el tiempo que sea preciso", como dijo Scholz. La frase viene siendo el mantra del canciller desde el inicio de la invasión rusa. Suele acompañarla, como hizo ante Biden, de la advertencia de que la OTAN "no debe convertirse en parte de una guerra que sería devastadora". Es decir, que no puede haber un ingreso de Ucrania en la Alianza mientras sigue en guerra. Alemania es el segundo contribuyente, tras EEUU, en ayuda militar y financiera a Kiev, pero ello no evita que se critique la lentitud en la toma de decisiones a Scholz.
Una visita reducida a mínimos

Ucrania junto a la guerra en Gaza fueron los dos ejes de la reunión siguiente, también en Berlín, de Biden y Scholz con Starmer y Macron. Los cuatro líderes programaron ese encuentro tras confirmarse la visita relámpago de Biden a Berlín. No incluyeron en el programa declaraciones conjuntas, sino únicamente citas para la prensa gráfica. Según fuentes del Gobierno alemán, los cuatro líderes abordaron cómo incrementar el apoyo militar, económico y humanitario a Kiev, así como el uso de los activos incautados a bienes estatales rusos.

El viaje del presidente estadounidense a Berlín se produce una semana después de que cancelara, por la emergencia ante el país del huracán 'Milton', la que habría sido una visita de Estado por parte Biden. La agenda quedó así reducida a una jornada, este viernes. Se suspendió además la cumbre del Grupo de Contacto para Ucrania en la base militar estadounidense de Ramstein, en el suroeste de Alemania, inicialmente programada para el sábado pasado. A la cita habían anunciado su asistencia unos 20 líderes y altos representantes de los aliados occidentales, así como el presidente Volodímir Zelenski. La siguiente reunión en Ramstein será en noviembre, aunque no está claro si Biden acudirá físicamente o la seguirá de modo virtual.

Biden fue recibido con honores militares por el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, quien le impuso la Gran Cruz de la Orden del Mérito, la máxima distinción de la República Federal de Alemania. Steinmeier destacó en su discurso, además de la solidez del eje transatlántico, que Biden representa la "decencia política". La frase se interpretó en Berlín como alusiva al aspirante a regresar a la Casa Blanca, Donald Trump, que representa lo contrario. En Berlín, las preferencias del estamento político se decantan claramente por la vicepresidenta y candidata demócrata, Kamala Harris, aunque se esquivan pronunciamiento explícitos porque la norma es mostrar neutralidad, sobre todo a escala presidencial.

La visita de Biden será probablemente la última a Alemania antes de las elecciones en EEUU. Pese a su formato minimalista, estuvo acompañada del habitual despliegue de un aparatoso dispositivo de seguridad que colapsó la circulación entre el palacio de Bellevue, la sede de Steinmeier, la cancillería de Scholz y el hotel donde pernoctó Biden. El cordón de seguridad se extendió por todos los lugares donde iba a circular 'La Bestia', como se llama al vehículo blindado de Biden, e incluyó restricciones más que notables en la estación central de ferrocarriles, desde la tarde del jueves hasta la medianoche de viernes a sábado.

jueves, 17 de octubre de 2024

Esperando de 26.11

El legado de Angela Merkel en Alemania, a examen



La cancillera alemana, Angela Merkel, entre el líder de la CDU Friedrich Merz (izquierda) y el de la CSU Markus Soeder, en un acto en Berlín el pasado 25 de septiembre. / KAY NIETFELD / DPA / AP
Gemma Casadevall, Frankfurt 17 OCT 2024 

Es el libro destinado a marcar el otoño y la navidad editorial alemana. Su lanzamiento será a finales de noviembre, pero ya está abierta la veda a la polémica en torno al legado de la que fue "la mujer más poderosa del mundo", Angela Merkel, cancillera de Alemania durante 16 años, entre 2005 y 2021. 'Freiheit' --'Libertad', en español--, es el título de las memorias escritas por esta política conservadora, crecida en la Alemania comunista y la única mujer que ha alcanzado la Cancillería de esa potencia europea. Lo ha escrito con el apoyo de quien fue su secretaria y asesora desde 1992, Beate Baumann. Su lanzamiento será el 26 de noviembre y se escenificará en el Deutsches Theater de Berlín. Ahí estarán Merkel y su entrevistadora de cabecera mientras ocupó el poder, la periodista de la televisión pública Anne Will. Las entradas para el teatro se agotaron a los 11 minutos de abrirse su venta. Sus editores alemanes, Kipperheuer & Witsch, advierten de que el contingente de acreditaciones para la prensa es muy restringido y recuerdan que el libro saldrá simultáneamente ese mismo día en una treintena de países --en España, editado por RBA--.
'Freiheit. Erinnerungen 1954-2021' --'Libertad. Recuerdos 1954-2021'-- está presente estos días como anuncio editorial en la Feria del Libro de Fránkfurt, la Buchmesse, el mayor escaparate del sector a escala europea. No se espera la presencia de su protagonista, aunque sí estuvo en 2023 en otra Buchmesse, la de Leipzig, en el este de país. "Tuve que superar situaciones políticas que dividían a la sociedad", explicó entonces, preguntada por el libro que recorre su infancia y juventud, sus inicios como científica, su ascenso al poder y su largo liderazgo. No cabe esperar que cargue contra sus rivales internos o externos, porque si algo la caracteriza es su alergia a la "política del insulto". Menos aún revelaciones privadas de los múltiples líderes con los que se codeó, de Barack Obama a los cuatro presidentes franceses con los que convivió --llegó a la cancillería con Jacques Chirac en el Elíseo y dejó el poder con Emmanuel Macron--. Tampoco es probable un 'mea culpa' general en lo que más se la cuestiona, su condescendencia hacia Vladímir Putin o que con su dogma de austeridad llevara a sus socios del sur europeo a la desesperación y precipitara a Alemania hasta su estancamiento actual.

Del ajuste de cuentas al cuestionamiento político

La Buchmesse es estos días escenario de la que se le avecina, en cuanto a críticas o cuestionamiento de su legado. Ahí presentó su libro Eckart Lohse, periodista del prestigioso diario 'Frankfurter Allgemeine Zeitung', quien a menudo siguió a la cancillera en sus viajes. El título del libro es 'Die Täuschung' --'El Engaño'--, lo que resume el propósito del autor de "desenmascarar" lo que, a su juicio, representó: una cancillera que, con buenas maneras, mantuvo a sus conciudadanos, y especialmente a los del este del país, engañados o adormecidos. Se equivocó con el presidente ruso. En lugar de pararle los pies con la anexión la península ucraniana de Crimea, en 2014, amplificó la dependencia alemana del gas ruso. Y falló al sostener que su país era capaz de acoger al millón largo de refugiados llegados con la crisis migratoria de 2015. Alemania cambió de pronto su imagen de potencia egoísta para aparecer como un país solidario. Pero fue un espejismo, según el autor. Merkel no acompañó su gesto con la debida movilización de recursos. El resultado fue una crispación social que derivó en caldo de cultivo para la ultraderecha.
"Merkel engañó al ciudadano, que a su vez quería ser engañado", resume Lohse. Su libro es "un ajuste de cuentas", en palabras del ministro de Economía, Robert Habeck, miembro de los Verdes que, pese a sus abismos ideológicos, se confiesa "admirador" de Merkel.
El contenido de este libro sorprende por ser Lohse periodista de un medio afín a la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido que Merkel presidió durante 18 años. Se relaciona con el cambio de rumbo de esa formación, que del centrismo que representó en la 'era Merkel' ha pasado al abierto derechismo de su actual líder, Friedrich Merz, rival interno histórico de la excancillera.
No es la única crítica que se escucha en la Buchmesse. Sin atisbos de hostilidad personal, la historiadora polaco-estadounidense Anne Applebaum arremetió también contra la decisión de Merkel de ampliar el gasoducto germano-ruso Nord Stream, tras la anexión rusa de Crimea. "Con ello mandó una señal equivocada. Putin se dijo: Ok, Occidente habla de democracia, pero podemos invadir Ucrania". Para Applebaum, quien este domingo recibirá en Frankfurt el Premio de la Paz de los Libreros Alemanes, es "imperdonable" que Merkel no supiera para entonces qué tipo de estado es la Rusia de Putin
Al margen de las simpatías personales o políticas que despierte Merkel, el cuestionamiento de su legado está en marcha. Lo que probablemente no quitará que sus memorias sean en el libro-regalo por excelencia del otoño-invierno.

miércoles, 16 de octubre de 2024

La crisis vende

Scholz, encallat en la crisi


El canceller alemany, Olaf Scholz, en un ascensor amb dirigents de l’SPD en una executiva del partit a Berlín HANNIBAL HANSCHKE / EFE.


Gemma C. Serra - Berlín

Al con­ser­va­dor Hel­mut Kohl, al poder entre el 1982 i el 1998, se’l coneix com “el can­ce­ller de la reu­ni­fi­cació”, perquè sota el seu man­dat es va posar fi a la divisió entre les dues Ale­ma­nyes, l’occi­den­tal i la comu­nista; del soci­al­demòcrata Ger­hard Schröder, en el càrrec del 1998 al 2005, es des­taca que va ser el can­ce­ller que va posar al dia el sis­tema social ale­many, si bé amb unes reta­lla­des difícils de pair per al cen­tre­es­querra; a Angela Merkel se la iden­ti­fica prin­ci­pal­ment amb l’aus­te­ri­tat, el segell d’iden­ti­tat del seu llarg man­dat de setze anys, del 2005 al 2021. Quin serà el tret refe­ren­cial d’Olaf Scholz, de qui ara per ara es qüesti­ona si com­ple­tarà els qua­tre anys de la seva pri­mera legis­la­tura? Pro­ba­ble­ment el que més defi­neix la seva gestió són els ter­mes crisi i recessió.

El seu man­dat va arren­car el desem­bre del 2021 amb les aler­tes occi­den­tals acti­va­des pels movi­ments de Vladímir Putin en direcció a Ucraïna. Dos mesos i escaig després, els temors es van mate­ri­a­lit­zar en una guerra que encara dura i sense treva. Ale­ma­nya, tan energètica­ment depen­dent de Mos­cou com cap altre soci euro­peu, va haver d’acce­le­rar en temps rècord i a un preu altíssim la fi d’una sub­missió nas­cuda en temps de Schröder, aliat d’interes­sos amb Putin, i man­tin­guda per Merkel.

Un any després del canvi de para­digma energètic, el 2023, Ale­ma­nya entrava en recessió. Aquest 2024 tor­narà a tan­car l’any en nega­tiu. Les pre­vi­si­ons del govern de Scholz asse­nya­len una con­tracció del PIB del 0,2 %. No són xifres alar­mants, és una recessió mode­rada. Però seran dos anys seguits d’una Ale­ma­nya con­ver­tida en “el malalt d’Europa”. És una defi­nició que pot­ser sobta entre les gene­ra­ci­ons més joves. Però que en rea­li­tat ja es va sen­tir entre el 2002 i el 2003, l’ante­rior etapa bia­nual de la pri­mera eco­no­mia de la zona euro en recessió. De cop, sor­geix una altra pre­gunta: quant de temps resis­tirà el con­junt de la zona euro una Ale­ma­nya econòmica­ment afe­blida i amb una ultra­dreta enfor­tida, capi­ta­lit­za­dora de la cris­pació social, vin­gui d’on vin­gui?

“En altres cri­sis, ens n’hem sor­tit”, expli­cava en pre­sen­tar els nous pronòstics per al PIB el minis­tre d’Eco­no­mia i Pro­tecció del Clima, el verd Robert Habeck. Si per ell i el seu par­tit fos, així com pels soci­al­demòcra­tes de Scholz, Ale­ma­nya hau­ria d’alli­be­rar-se del fre al deute. Per­dre la por de l’endeu­ta­ment i acti­var les inver­si­ons. Però el ter­cer soci, el Par­tit Libe­ral del minis­tre de Finan­ces, Chris­tian Lind­ner, no afluixa en la línia de la con­tenció. “Part dels pro­ble­mes els hem here­tat dels governs pre­ce­dents”, hi afe­gia Habeck. És a dir, de l’aus­te­ri­tat de Merkel, que s’ha traduït en unes infra­es­truc­tu­res des­fa­sa­des i un endar­re­ri­ment en la digi­ta­lit­zació, en un país encar­ca­rat pel pes de la burocràcia.

El tri­par­tit de Scholz és un espec­ta­cle diari de pica­ba­ra­lles. Tot fa pen­sar en un aban­do­na­ment del vai­xell per part dels libe­rals. Es parla de rup­tura i d’elec­ci­ons anti­ci­pa­des quan falta un any encara no per als comi­cis gene­rals, con­vo­cats per al 28 de setem­bre del 2025. Pot aguan­tar Ale­ma­nya un altre any amb un govern bara­llat amb si mateix i incapaç de posar en marxa l’eco­no­mia? No seria millor tirar pel dret i ple­gar per estal­viar al país, i a Europa, un altre any agònic?

Al marge de la volun­tat de con­ti­nuar de Scholz i dels seus minis­tres, hi ha també la pre­gunta de si aquesta crisi serà tem­po­ral o si els pro­ble­mes estruc­tu­rals here­tats pesen massa per ima­gi­nar que el 2025 no serà el següent any amb números ver­mells. La recu­pe­ració es pre­veia per aquest 2024, però ara s’ha ajor­nat al següent. No hi ha cap garan­tia que no hi haurà un nou ajor­na­ment.

Que vénen els aranzels de Trump

El motor tra­di­ci­o­nal de l’eco­no­mia ale­ma­nya, les expor­ta­ci­ons, s’ha enca­llat. El sec­tor rei és l’auto­moció i està en hores bai­xes, espe­ci­al­ment pel que fa als cot­xes elèctrics. Volkswa­gen, el gegant ale­many, no des­carta tan­ca­ment de fàbri­ques o aco­mi­a­da­ments a Ale­ma­nya per pri­mer cop a la seva història. No és l’únic entre els grans con­sor­cis que té difi­cul­tats.

Des de Mer­ce­des fins a BMW, a més de Volkswa­gen, es pres­si­ona Scholz perquè no cas­ti­gui el pro­tec­ci­o­nisme del teòric gran rival, la Xina. Temen els efec­tes d’una guerra comer­cial si no hi ha marxa enrere en l’anunci de la Comissió Euro­pea d’aug­men­tar els aran­zels a les impor­ta­ci­ons xine­ses. La decisió es va adop­tar amb el vot en con­tra ale­many. “No podem aixe­car més murs”, és l’expli­cació de Scholz al rebuig ale­many, men­tre que altres socis, com França i els Països Bai­xos, collen en sen­tit con­trari.

Qui dia passa

Al dar­rere d’aquesta posició ale­ma­nya, hi ha la por que el remei, els aran­zels, sigui pit­jor que la malal­tia. La Xina no és només el gran com­pe­ti­dor del Made in Ger­many. També és el gran mer­cat per als fabri­cants de com­po­nents ale­manys. Una guerra comer­cial apro­fun­di­ria la crisi de l’auto­moció ale­ma­nya. “Aug­men­tar els aran­zels seria un altre pas cap a la fi de la coo­pe­ració comer­cial. I un perill de guerra comer­cial de con­seqüències fatals”, aler­tava la pre­si­denta de la Fede­ració de la Indústria Ale­ma­nya, Hil­de­gard Müller, en una entre­vista recent amb l’agència de premsa DPA. Scholz con­ti­nua nego­ci­ant amb Brus­sel·les per evi­tar el cop fron­tal amb uns nous aran­zels que, teòrica­ment, seran efec­tius a finals d’octu­bre. El can­ce­ller de la crisi sem­bla que segueix la con­signa de qui dia passa any empeny.


De Italia a los Casadevall


La Italia de Meloni, saludada como una intrusa en el "territorio de libertades" de la Buchmesse



El ministro italiano de Cultura, Alessandro Giuli, y su homóloga alemana, Claudia Roth, durante la alfombra roja de la Buchmesse, en Frankfurt este 15 de octubre. / Andreas Arnold / AP



Gemma Casadevall
Frankfurt 16 OCT 2024 

Tener a Italia como país invitado en la Buchmesse de Frankfurt, mientras el gobierno de la ultraderechista Giorgia Meloni está enviando en barcos a migrante irregulares a Albania, no iba a ser fácil para la mayor feria del libro de Europa. La Buchmesse es, en definición de su director, Juergen Boos, "un espacio de libertades". Para la ministra alemana de Cultura, Claudia Roth, representa "la defensa de los valores democráticos". Para la presidenta del Gremio de los Libreros y Editores Alemanes, Karin Schmidt-Friderichs, su 76 edición debe servir para renovar "la fe en la fuerza civilizadora de los libros". Todas estas buenas palabras inaugurales de la feria llevaban su mensaje más o menos directo al país invitado, representado por su ministro de Cultura, Alessandro Giuli. Su presencia en la inauguración fue recibida por algunas protestas y abandonos de la sala.

La Buchmesse conoce muchas aperturas salpicadas por protestas. El año anterior, el filósofo esloveno Slavok Zizek provocó abucheos y pataletas, al reclamar este una "reflexión" sobre la situación de los palestinos en Gaza. Alemania, país que respalda incondicionalmente a Israel, estaba bajo la sacudida de la matanza perpetrada unos días antes por Hamás. Que Zizek condenara previamente la "barbarie terrorista" no le sirvió de nada. Su alusión al dolor de los palestinos provocó tumultos, hasta que Boos le apartó del escenario.

Un año después, la controversia viene de la mano Italia. La apertura venía envuelta en la polémica "exclusión" de autores reconocidos como críticos contra el gobierno de Meloni. Entre ellos, Roberto Saviano, un escritor que no se deja amilanar ni por la Mafia. Pero que los responsables del pabellón italiano no le hayan incluido en su delegación oficial ni a él ni otros escritores como Antonio Scurati, que considera a Meloni la "heredera" del dictador Mussolini, no significa que no vayan a estar en la Buchmesse. El PEN Club alemán los ha invitado a un acto el sábado, coorganizado por las dos cadenas de la televisión pública nacional, ARD y ZDF. A modo de aperitivo se ha difundido una carta de protesta suscrita por otros escritores italianos, en contra de esas exclusiones entre la lista del centenar de autores del comisionado del gobierno italiano para la Buchmesse, Mauro Mazza.

El pabellón de Italia es, por lo demás, un espacio consagrado a exhibir brillantez y diseño, otra señal de identidad italiana. La presencia de los libros parece más bien secundaria. "Las democracias liberales están bajo presión en toda Europa", alertó el primer ministro del 'land' de Hesse, el conservador Boris Rhein. Aludía así no solo a la ultraderecha que ya alcanzó el poder de gobiernos europeos, como en la Italia de Meloni, sino también a partidos como Alternativa para Alemania (AfD), segunda fuerza en el país anfitrión. Para el concejal del consistorio de Frankfurt Nico Wehnemann, la Buchmesse no debe brindarse a ser "escenario de la propaganda fascista".

De lo global al Eixample barcelonés

La presencia de Italia es solo un aspecto en una Buchmesse con 4.000 expositores y unos 700 actos o debates públicos, entre este miércoles y el próximo domingo. La Inteligencia Artificial como instrumento o cómo peligro será uno de los temas dominantes. La jungla de verdad, sin embargo, no está en los espacios abiertos, sino en su pabellón 6, el de los agentes literarios, donde se negocian licencias futuras.

En el pabellón 5, el destinado a España, se presentan grandes o modestos editores de Brasil, Colombia, Turquía, Francia y España, desde el Grupo Planeta, que exhibe fortaleza en su 75 aniversario, al resto de editoriales españolas habituales en esa feria. La Buchmesse es un enorme escaparate del mundo editorial, pero tiene también su toque familiar. Se puede aprovechar la visita para recorrer literariamente otros continentes. O quedarse en expositores institucionales, como el de Catalan Arts Books, cuyo suelo recrea las típicas baldosas del Eixample barcelonés. Sirve de ocasión para recordar que la ciudad tiene 1500 fachadas esgrafiadas, entre edificios de viviendas y palacios. En sus estantes hay libros como 'Darrera les persianes', sobre la historia de las lesbianas en la capital catalana, junto a otros como la 'Barcelona esgrafiada', del diseñador Lluís Durán y con prólogo del arquitecto Joan Casadevall, sobre otro tipo de diversidad barcelonesa, la arquitectónica.

martes, 15 de octubre de 2024

Tusk saca las uñas

Tusk formaliza el plan migratorio para "recuperar el control" sobre sus fronteras



El primer ministro de Polonia, Donald Tusk, este martes en la reunión del Consejo de Ministros. / MARCIN OBARA / EFE
 Gemma Casadevall

El Gobierno de Polonia aprobó este martes un plan migratorio nacional para "recuperar y garantizar" al país el control sobre sus fronteras, según su primer ministro, Donald Tusk. Se trata de una decisión "difícil, pero necesaria", indicó el líder de la liberal y europeísta Plataforma Cívica (PO) a través de un mensaje en la red social X. Implicará la suspensión temporal del derecho al asilo en la frontera con Bielorussia, aliado de Moscú al que imputa Varsovia una 'guerra híbrida'.
La aprobación se produjo en un Consejo de Ministros marcado por el desafío lanzado el pasado sábado por Tusk, al avanzar que su plan incluiría la suspensión temporal del asilo. Esta posición coloca a Polonia de lleno en el bloque de países de la UE que defienden la línea más dura en política migratoria. Según la agencia de noticias nacional PAP, Polonia ha sido invitada a participar en la reunión impulsada por Italia, Países Bajos y Dinamarca para este jueves, jornada de arranque del próximo Consejo Europeo.
El anuncio de Tusk de suspender temporalmente el derecho de asilo se produjo en un acto de la PO, aparentemente sin el consenso de varios de sus socios de gobierno, como la izquierda moderada y una agrupación centrista cristiana, que no respaldan esa línea dura y recordaron que el derecho de asilo es "sagrado". Al menos cuatro ministros rechazaron el plan de Tusk, según la agencia de noticias PAP.
Tusk ya había ratificdo en sucesivas declaraciones el domingo y el lunes que no acatará decisiones europeas "contrarias a los intereses de seguridad nacional" de su país. El lider polaco justifica su plan en la necesidad de poner fin a la migración irregular precipitada por la "guerra híbrida" procedente de Bielorrusia. El propósito de Minsk, según Varsovia, es desestabilizar a Polonia y a conjunto de la Unión Europea con la infiltración de migración irregular. Polonia está entre los países que reciben anualmente pocas solicitudes de asilo --unas 7.500 en 2023, frente a las 350.000 de Alemania, las 135.000 de Francia o las 116.000 de España--. Sin embargo, es el principal país de entrada en territorio de la UE de refugiados ucranianos, que están exentos de someterse al proceso de petición asilo.
Las acusaciones de "guerra híbrida" de Varsovia contra Minsk, aliado del Kremlin, se suceden desde 2021. Desde entonces se ha procedido a blindar las fronteras exteriores con el territorio ruso y bielorruso. La guarda fronteriza observa, sin embargo, una creciente presión e intentos masivos de entrar irregularmente en el país.
Al anuncio de Tusk siguieron advertencias desde Bruselas, alusivas al derecho fundamental al asilo vigente tanto a escala comunitaria, internacional o de la Constitución polaca. Las críticas de varios de sus aliados se producen, además, cuando se cumple exactamente un año de la victoria electoral de su bloque, que puso fin a ocho años de dominio del ultranacionalista partido Ley y Justicia (PiS).
Polonia estuvo en el grupo de 15 países de la UE que reclamaron la semana pasada un endurecimiento del pacto migratorio alcanzado en la UE tras duras negociaciones. Alemania, Francia y España reclaman que se acelere la entrada en vigor de las medidas acordadas para evitar que se desmarquen países como Hungría, Polonia y Países Bajos.

Escudo fronterizo del este

La política migratoria, así como la nueva iniciativa de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para acelerar las deportaciones de irregulares, centrarán el Consejo Europeo que se abre el próximo jueves. Pero además Varsovia quiere impulsar ante los 27 lo que denomina el "escudo del este" para reforzar las fronteras orientales polacas, de los países bálticos y de Finlandia. Tusk lo considera un "empeño conjunto y compartido" para el que reclama cofinanciación europea.
A escala interna polaca, el giro de Tusk se interpreta también como un afán de tomar posiciones ante la que puede ser su siguiente campaña electoral. El próximo año hay elecciones presidenciales, donde se apunta a una nueva confrontación entre el PO que lidera y el PiS, el partido que apoya al jefe del Estado vigente, Andrzej Duda. Mientras la liberal PO de Tusk endurece su discurso sobre el asilo, desde el PiS se apuesta por someter a referéndum la política migratoria. Rescata así la propuesta ya impulsada hace un año, en las generales que perdió, y que no encontró entonces el respaldo suficiente en las urnas.

Pocas bromas con Frederiksen

Dinamarca ultima su plan para recluir a 300 extranjeros en 'celdas de alquiler' en Kosovo


La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen. / IDA MARIE ODGAARD / EFE
Gemma Casadevall

El Gobierno de Dinamarca acelera sus planes para trasladar a unos 300 presos extranjeros que cumplen condena en el país a 'celdas de alquiler' en Kosovo, pese a las críticas de la ONU y de organizaciones proderechos humanos. Se trata, según explicó el ministro de Justicia danés, Peter Hummelgaard, en un viaje a Kosovo, de resolver el problema de saturación que sufren las prisiones de Dinamarca. "La situación apremia y agradecemos la ayuda que nos presta Kosovo", afirmó el socialdemócrata Hummelgaard, tras visitar a finales del pasado septiembre la cárcel a la que se trasladarán esos presos.
El acuerdo entre ambos países se suscribió en 2021, pero hasta el pasado mes de mayo no fue aprobado por el Parlamento kosovar. Dinamarca ha asumido los costes de habilitación de esas celdas, en un intento por garantizar unas determinadas condiciones. Los presos trasladados a Kosovo serán deportados a su país de origen una vez cumplida su condena, según Copenhague.
Dinamarca, cuyo Gobierno lidera la socialdemócrata Mette Frederiksen, ha endurecido en los últimos años su política migratoria a extremos parecidos a los de otros países nórdicos de liderazgo conservador, como Suecia, que en el pasado representaron la línea de la acogida más generosa de refugiados. El cambio de dinámica se relaciona con el avance de la ultraderecha --el Ejecutivo sueco del conservador Ulf Kristersson depende del apoyo externo de los llamados Demócratas Suecos-- y también con la alarma por la criminalidad organizada y las bandas extranjeras.

Rechazo de oenegés

La iniciativa danesa se inscribe en la tendencia entre los países cuya población penitenciaria va en aumento de 'alquilar' celdas en otros países donde ocurre lo contrario. Hasta ahora, sin embargo, estos acuerdos se han suscrito entre socios de la Unión Europea y no han estado orientados únicamente a presos extranjeros, migrantes condenados por delitos graves o en espera de expulsión.
Estonia, por ejemplo, ha ofrecido sus 'celdas de alquiler' a Suecia, además de al Reino Unido. Noruega, desde su posición de país extracomunitario, alquiló en el pasado plazas de prisión a Países Bajos. Este tipo de acuerdos topan con el rechazo de oenegés y de organizaciones de apoyo a los familiares de los presos, porque entrañan un distanciamiento del reo y convierten en inviables las visitas de sus allegados.

domingo, 13 de octubre de 2024

Cuenta atrás?


La debilidad de Scholz, acosado por la derecha, los ultras y la economía, coloca a Alemania en precampaña



El canciller alemán, Olaf Scholz, en un debate en el Bundestag esta semana. / FILIP SINGER / EFE


Gemma Casadevall
Berlín 13 OCT 2024 

La coalición entre socialdemócratas, verdes y liberales del canciller alemán Olaf Scholz se tambalea desde hace meses. A los desencuentros entre sus socios se une la presión del bloque opositor conservador de Friedrich Merz y el ímpetu de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). Este 2024 se cerrará en recesión, por segundo año consecutivo, y el Gobierno de Scholz no presenta recetas creíbles para revertirlo. Aparentemente, lo único que sostiene a la coalición es la debilidad de los tres socios: ninguno puede desear un fin prematuro de la legislatura, puesto que los sondeos apuntan a desastre para los tres. A la derecha moderada de Merz nadie le disputa el primer puesto, con un 30% en intención de voto; la lucha por la segunda posición está entre la AfD y el Partido Socialdemócrata (SPD) de Scholz; a los Verdes se les reserva el cuarto puesto y al Partido Liberal (FDP) la degradación a extraparlamentario.

Las próximas generales están convocadas para el 25 de septiembre de 2025. Pero son muchos los indicios que apuntan a un adelanto electoral. Para el grupo Springer, editor del sensacionalista 'Bild', del conservador 'Welt' y del portal 'Politico', la cuenta atrás ya se activó. La única pregunta es cuándo se materializará la ruptura de la coalición.

El momento álgido puede ser a finales de noviembre, en que deben aprobarse, ya en tiempo de descuento, los presupuestos. El ministro de Finanzas, el liberal Christian Lindner, está empeñado en imponer la contención al gasto público. El titular de Economía y vicecanciller, el verde Robert Habeck, representa la vía opuesta. El choque de trenes parece programado. 'Politico' se atreve a plantear fechas para las elecciones anticipadas, el 2 o el 9 de marzo. Para ello, Scholz se sometería a una moción de confianza con el propósito de perderla. Hay un único precedente y lo marcó, en 2005, el asimismo socialdemócrata Gerhard Schröder, que provocó por esa vía el fin de la legislatura. Este modelo, sin embargo, es un mal trago para la socialdemocracia. Schröder cayó derrotado por la entonces candidata del bloque conservador, Angela Merkel, quien se mantuvo en el poder durante 16 años.

No es el único camino, recuerdan desde el semanario 'Der Spiegel' a los diarios 'Süddeutsche Zeitung', progresista, o 'Frankfurter Allgemeine', conservador. Existe la posibilidad de resistir tal cual o, en caso de abandono liberal, de sostenerse Scholz al frente de un gobierno en minoría con los Verdes.

La incógnita en torno a Scholz

La insistencia mediática en dar por finiquitada a la 'Ampel' --semáforo en alemán, por los colores identificativos de sus partidos-- hace que se viva en una precampaña electoral. Será de unos meses o de casi un año. Persiste además la incógnita de si el impopular Scholz luchará por la reelección o si hará como el estadounidense Joe Biden y dejará que otro lo intente.

El SPD aceleró esta semana su propia precampaña. El pistoletazo fue la retirada de su secretario general, Kevin Kühnert, de 35 años, quien alegó motivos de salud. Le sucederá Matthias Miersch, representante del ala izquierdista, quien se define como un alguien que "no dice a todo que sí", ni siquiera a Scholz.

Kühnert, exlíder de las juventudes del SPD, fue en el pasado un 'enfant terrible', pero como secretario general ha tenido que dar la cara tras cada derrota electoral. A Miersch le corresponderá asumir las riendas de la campaña. Scholz insiste en que será de nuevo el candidato del partido. Pero en Berlín hay rumores persistentes a favor del ministro de Defensa, Boris Pistorius, mucho más carismático que el frío canciller y el político mejor valorado del momento por sus conciudadanos.

La duda debilita aún más al SPD, mientras en el bloque conservador hay una cohesión inédita en décadas en torno a Merz, el derechista que enterró el centrismo de la era Merkel y el candidato conjunto de la CDU y de su hermanada CSU bávara.

Por parte de los Verdes, todo apunta a Habeck, por haber renunciado a intentarlo de nuevo la ministra de Exteriores, Annalena Baerbock, su candidata en 2021.

Careo entre extremistas

La candidatura ultra recaerá con toda probabilidad en la líder de la AfD, Alice Weidel. Y el nuevo populismo izquierdista no reconoce otro liderazgo que el de Sahra Wagenknecht. Ambas representan los dos extremos del arco político, ambas comparten una línea dura en materia migratoria y a ambas se les atribuyen cercanías con Vladímir Putin, por rechazar los suministros de armas a Ucrania.

Esta semana, Weidel y Wagenknecht protagonizaron un duelo televisado, con fuertes dosis de morbo mediático por ser un careo entre dos mujeres de reconocidas dotes retóricas y que se crecen en la confrontación. Wagenknecht dejó claro que no respaldará a la AfD. Weidel, tras sus éxitos electorales en el este del país, insistió en lo suyo: el cortafuegos contra la AfD es antidemocrático.

Hooligans sin fronteras

Del balcánico Belgrado a la próspera Suiza: la 'tolerancia cero' contra los ultras como utopía



Hinchas del Young Boys suizo encienden bengalas en el Olímpic Lluís Companys durante su último enfrentamiento de Champions con el Barça. / Reuters

Gemma Casadevall
Berlín 13 OCT 2024 

Violencia, racismo, homofobia, sexismo y pirotecnia: todo eso hermana a las corrientes ultras del centro y este europeo. Desde sus exponentes más virulentos, como los Partizanos de Belgrado o las Brigadas del Cárpato húngaras, a sus equivalentes suizos. Todos parecen inmunes al principio de la tolerancia cero proclamada desde el poder político. Especialmente compleja es la situación en los países donde la extrema derecha lidera o forma parte de sus gobiernos. Mientras el ultranacionalista partido Ley y Justicia (PiS) gobernó en Polonia, hubo condescendencia hacia los temibles 'hooligans' del Legia Varsovia. Se les consideraba depositarios de un patriotismo acorde con las corrientes identitarias. Pero tras la llegada al poder del europeísta y liberal Donald Tusk, hace un año, no se ha observado una disminución del fenómeno en los estadios. Sus estructuras están demasiado arraigadas y se extienden por todo el país, desde Gdansk, en el norte, a Cracovia o Poznan, en el centro. Jugar a ser un 'hooligan' es normal para cualquier niño, reconocía Tusk.

En Hungría, dominio del ultranacionalista Viktor Orbán, nada detiene tampoco a las vistosas columnas de 'carpatianos'. El discurso xenófobo del hombre fuerte del país encaja en su línea. Lo mismo ocurre con las arengas homófobas, ya que desde el poder se practica el acoso a los colectivos LGTBI.

Alemania, con unos 10.000 aficionados fichados como violentos, de los cuales 4.000 corresponden a la categoría de '"extremistas" también en lo político, el reparto de virulencia no siempre se corresponde con las regiones de mayor implantación de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). Tampoco se produce en las zonas social y económicamente más desfavorecidas. La estadística sitúa en la 'pole position' de las multas por violencia, pirotecnia, consignas anticonstitucionales, actitud antideportiva o racismo a la afición del FC Colonia, que pagó hasta 640.000 euros en sanciones la temporada 2023/24. Siguen a los seguidores de esta ciudad del oeste alemán los del club de la capital financiera y banquera, el Eintracht Fránkfurt, con 575.000 euros. En los puestos siguientes están Wolfsburgo y Hamburgo. Solo en la quinta posición aparece el Hansa Rostock, el primero en este ránking perteneciente al este de Alemania, donde la ultraderechista AfD logra posiciones de fuerza más votada.

Desde la cúpula de la AfD se ha echado leña al fuego, con comentarios reclamando una selección nacional más "blanca". Los internacionales con raíces turcas o de otras procedencias, como Antonio Rüdiger o el ahora retirado capitán Ilkay Gündogan, ven sistemáticamente cuestionada su 'alemanidad' desde este espectro.

Pero la violencia no es exclusiva de la primera división de la Bundesliga o de su selección nacional. Desde la Federación de Fútbol de Alemania (DFB) se viene alertando de su incremento exponencial en las ligas regionales y en el fútbol juvenil. Un exponente extremo de esos casos se dio, sin embargo, en Suiza, cuya autoridades suspendieron a principios de este año un centenar de partidos juveniles e infantiles por agresiones contra árbitros.

La 'caja de herramientas' o medidas contra la hinchada violenta existen en toda Europa, recordó entonces la ministra de Finanzas del país helvético, Karin Keller-Sutter, tras el enésimo enfrentamiento en su territorio de 'hooligans' suizos y serbios. Pero da una 'connivencia‘ entre autoridades, funcionarios del fútbol y clubes para que no se apliquen, lamentó la política. La única respuesta posible a la violencia en los estadios, insistió, es la tolerancia cero.

sábado, 12 de octubre de 2024

Un sábado cualquiera

Polonia desafía a la UE y anuncia la suspensión al asilo



Familias migrantes de Siria e Irak son vistas detrás del muro fronterizo en la frontera entre Polonia y Bielorrusia, no lejos de Bialowieza, en el este de Polonia. / Wojtek RADWANSKI
Gemma Casadevall

"Reclamaré a Europa el respeto a nuestras decisiones“, aseguró el primer ministro polaco, Donald Tusk, tras anunciar una "suspensión temporal" del derecho de asilo. "Tenemos que recuperar el 100 % del control de quien puede y quien no puede ingresar en nuestras fronteras“, prosiguió, en un acto de su partido, la Plataforma Cívica (PO). El propio Tusk presentará los detalles de su llamado Plan de Seguridad el próximo martes.
Con su decisión pretende frenar la migración irregular a través de Bielorrusia, aseguró. Varsovia acusa a Minsk de practicar una 'guerra híbrida‘, consistente en empujar hacia su territorio a miles de migrantes con fines desestabilizadores. Su propósito es crear inseguridad no solo en Polonia, sino en el conjunto de la UE. Esta estrategia parte, según Varsovia, del presidente ruso, Vladímir Putin, y su ejecutor es su correligionario y aliado bielorruso, Aleksandr Lukashenko. Esta acusación polaca se originó bajo el anterior gobierno, dirigido por el ultranacionalista partido Ley y Justicia (PiS), y se mantiene ahora bajo el europeísta y liberal Tusk.
Polonia y la República Checa exigieron esta semana a Bruselas un giro en el pacto migratorio, que debería entrar en vigor en 2026, y recordaron la enorme contribución de sus países a la acogida de ucranianos. Tusk añadió ahora que no piensa implementar ni cumplir ninguna orden procedente de Bruselas que ponga en peligro la seguridad de su país. Su propósito es "reducir a mínimos“ la migración irregular, para lo que promete actuar "con mano dura“ frente a Bruselas.
Polonia, como la República Checa, están entre los países que el pasado miércoles suscribieron una declaración conjunta a favor de un endurecimiento de la política migratoria de la UE y de agilizar las expulsiones de migrantes sin derecho al asilo.
Polonia implantó las primeras restricciones al acceso a la franja fronteriza con Bielorrusia en 2021, al surgir las primeras acusaciones polacas de 'guerra híbrida'. Varsovia estima que desde entonces ha habido unas 100.000 tentativas de entradas irregulares en su país. A estas cifras se suman las procedentes de Letonia y Lituania, con otros 25.000 casos cada uno. Las autoridades polacas alertaron a finales de septiembre de que los intentos de ingresar en su territorio se habían incrementado este 2024 en hasta un 70 % respecto a los del año anterior.

miércoles, 9 de octubre de 2024

Entre el PIB y los ultras

Alemania encalla en la recesión y bajo un gobierno maltrecho



El canceller alemany, Olaf Scholz (dreta), conversa amb el ministre d’Economia i Protecció del Clima, Robert Habeck, ahir al Bundestag. | LIESA JOHANNSSEN / REUTERS / GEMMA CASADEVALL
  Gemma Casadevall

Por segundo año consecutivo, Alemania cerrará este 2024 en recesión. La primera economía del bloque comunitario, y tercera a escala mundial, sufre los estragos de una pérdida de competitividad en sectores clave, como la automoción, a lo que se suma la debilidad política bajo una coalición de gobierno a la que día a día se le pronostica un fin prematuro.
El ministro de Economía y vicecanciller, Robert Habeck, oficializó la corrección a la baja respecto a sus proyecciones anteriores, para admitir que se producirá una contracción del 0,2% del PIB. En abril había pronosticado aún un crecimiento del 0,3%. "El repunte se hace esperar. Una vez más", admitió.
Será el segundo ejercicio consecutivo en negativo, tras la caída del 0,1% registrada el año anterior. Solo en otra ocasión había encadenado Alemania dos años seguidos en negativo, en 2002 y 2003.
La anhelada recuperación se postergará así un año más, para situarse en 2025 en un 1,1%. Habeck mostró ahí cierto optimismo, aunque sin explicitar en qué factores internos o externos confía para lograr que la evolución del PIB pase de la tendencia negativa actual hacia lo positivo.

Se aleja la recuperación

La ligera recuperación que había pronosticado en abril no se ha producido. El consumo no ha impulsado el crecimiento como se esperaba, persisten los efectos de la crisis energética precipitada por la invasión rusa de Ucrania, las exportaciones no remontan y hay una desaceleración en el conjunto de la actividad industrial.
La crisis del gigante automovilístico Volkswagen, inmerso en un plan de ahorro que contempla el cierre de fábricas y despidos en Alemania, no es un factor aislado, sino que refleja los problemas estructurales del sector.
Todo ello se traduce en una recesión "moderada", en palabras de Habeck, generada por "efectos globales" y también, según el ministro, por "problemas heredados de gobiernos anteriores". En los últimos 10 o hasta 15 años, Alemania no ha sido capaz de "impulsar" su economía, sino que se ha ido arrastrando entre porcentajes de crecimiento de su PIB bajos o muy bajos, hasta caer el año pasado en una recesión técnica. La situación ha escalado ahora, en un momento en que "Alemania y el conjunto de Europa están atenazados entre China y Estados Unidos", explicó el ministro. Son dos poderosos e inexcusables socios comerciales que, a la vez, presionan sobre el mercado alemán.

Hasta cuándo aguantará la coalición de Scholz

"Alemania ha resuelto otras crisis y no hay por qué pensar que no volverá a hacerlo. Pero para ello es necesario que articulemos las medidas precisas“, prosiguió el ministro. El ecologista Habeck no se molestó en tratar de ocultar que entre los obstáculos para la recuperación económica están los disensos permanentes entre los tres socios de coalición, los socialdemócratas, verdes y liberales. "Es indiscutible que ello no genera confianza“, respondió, a una pregunta en esa dirección.
Los dos rostros del disenso permanente son el suyo, por un lado, y el del ministro de Finanzas, el liberal Christian Lindner, apóstol del recorte presupuestario y el freno a la deuda. "Soy parte de este gobierno y hace tres años que trato de revertir los problemas dejados por nuestros antecesores", añadió. Sus palabras se interpretaban como un intento por extender las responsabilidades de la situación actual a las asignaturas pendientes dejadas por los 16 años de gobiernos liderados por la conservadora Angela Merkel, en coalición con los socialdemócratas o con los liberales.
Los desencuentros entre Habeck y Lindner son tan públicos como lo son las apuestas que se cruzan en los medios sobre un posible abandono de la coalición por parte de los socios liberales. Como fecha más probable se baraja finales de noviembre, si el ministro de Finanzas no consigue ver aprobados unos presupuestos bajo el signo de la contención, su señal de identidad. Especialmente los medios del grupo Springer, con el sensacionalista ‚Bild‘ a la cabeza, publican casi a diario sus hojas de ruta sobre el presunto fin de la coalición de gobierno. Dibujan un calendario más o menos vislumbrable para la celebración de elecciones anticipadas, que sitúan estos mediados para marzo. Los próximos comicios generales regulares están convocados para el 28 de septiembre de 2025. El bloque conservador opositor de Friedrich Merz está en primera posición en intención de voto.

miércoles, 2 de octubre de 2024

Cruzando la calle

El 'döner', ¿señal de identidad o dominio de Instagram?



Gente con su 'döner' delanta del puesto de Mustafá en Kreuzberg. / Gemma Casadevall
Gemma Casadevall

Nada hay más berlinés que sentarse en una acera, entre matorrales asilvestrados de una ciudad que les deja crecer sin miramientos, e hincarle el diente a un 'döner'. Es la fórmula de comida rápida más popular de la capital alemana, aunque algunos visitantes se empeñen en ir a por la 'currywurst', la salchicha que se sirve sepultada en salsa picante y acompañada de patatas fritas.
A la 'currywurst’ se la sigue identificando como algo "muy alemán". Pero nada eclipsa en popularidad al 'döner‘, omnipresente en toda guía turística de la ciudad como tentempié berlinés, introducido por la laboriosa inmigración turca en los 70 del siglo pasado.
Ante el Mustafa's Gemüse Kebab de Mehringdamm, en el multiétnico Kreuzberg, se forman largas colas a cualquier hora del día y de la noche, hasta entrada la madrugada. En bermudas o en gorros de lana, según la estación del año. Las colas ante el 'Mustafá' están esencialmente formadas por turistas, más que por berlineses. En este templo del 'döner’ de aspecto precario, pero a la vez gentrificado, no se ofrece sin más la carne asada y cortada a finas lonchas. Se la acompaña de verdura cortadita, la 'gemüse' que da nombre al puesto, la salsa 'secreto de la casa' y se la ofrece dentro de su pan de ‘pita’. Su creador no se llamada Mustafá, sino Tarik.


Y el puesto está instalado en lo que fue hasta hace unos 20 años fue un ‘Imbiss’ de currywurst. Se diría que esto último deja irrefutablemente demostrada su superioridad frente a la salchicha alemana. Quien de todos modos insista en lo de la salchicha, tiene a menos de veinte metros el “Curry36”, igualmente popular y abierto a cualquier hora.
En la parte más turística de Kreuzberg, dominan los visitantes y es frecuente acabar convertido en parte de algún ‘selfie’ ajeno mientras se guarda cola. En otros puntos del barrio, en Neukölln o Wedding hay más clientela local y familias germano-turcas. En los aburguesados Charlottenburg o Wilmersdorf, o ya en el extrarradio, el ´döner’ se entrega a sus orígenes: la clase trabajadora.
La acera de Mustafá es lugar de desfile del postureo turístico. A según que horas, hay casi tanta gente esperando turno como haciéndose la foto. Hace un par de años, un incendio destruyó el precario puesto. Reapareció en la misma acera, a pocos metros del emplazamiento original y algo adecentado, pero sin perder las esencias.

El grito en el cielo turco


A la hasta ahora inquebrantable buena salud del ´döner´ le surgieron dos problemas: la inflación y la pretensión de Turquía de sujetarlo a ciertos criterios. No todo bloque, tal vez de carne, rodando alrededor de un eje puede llamarse 'döner‘. Sobre todo si, encima, lo que se comerá su consumidor ni siquiera es cárnico, sino algún tipo de sucedáneo. La gentrificación implantó variantes vegetarianas y veganas para el cada vez más nutrido público no carnívoro.
Desde hace meses se habla de la 'guerra del döner‘. El origen del conflicto está en la Federación Internacional del Döner o Udofed, con sede en Turquía. Reclaman de Bruselas que se preserve de intrusismos una especialidad originaria, según sus archivos, de tiempos del imperio otomano. Debe tener, a ojos de la Udofed, un estatus garantizado, con criterios estrictos en los ingredientes que se utilicen y preparación. No solo porque no todo lo que rueda es cárnico, sino porque además tampoco se entiende como 'döner‘ cualquier carne. Para el organismo no se puede servir como döner carnes que no sean de ternera ni se pueden emplear especias a gusto del establecimiento.
El Senado berlinés no se inmuta. En su web oficial consta que el 'döner' no es un producto directamente llegado a Alemania con la primera oleada de trabajadores o 'gastarbeiter‘ turcos. Los hijos o nietos de esa inmigración forman un colectivo de casi cuatro millones de ciudadanos, en un país con 83 millones de habitantes. El inventor del 'döner‘ fue uno de esos inmigrantes, llamado Kadir Nurman. A él se le ocurrió lo de colocar las finas lonchas cortadas del asado como relleno de un panecillo achatado o pita. Eso fue en 1972. Nació así la "·versión más popular y querida de Alemania“, según la web. La que se come de pie o sentado en la acera, como un bocadillo.

La estratosfera inflacionista

El conflicto por la autoría es uno de los aspectos de la 'guerra del döner‘. El otro problema serio es de orden inflacionario y afecta tanto a su versión original o cualquiera de sus variantes de pollo, cordero, con queso, vegetal o vegana. El precio se disparó en la pandemia, cuando solo seguían abiertos los puestos de comida en la calle, sin mesitas ni sillas. Cuando reabrió todo, siguió en la estratosfera inflacionaria. Se apeó al ‘döner’ del territorio de lo popular. Sigue siendo dominio de 'influencers' y 'selfies', pero no la comida rápida de la clase trabajadora. De los 3 euros a que se vendía en el extrarradio se pasó a los 8 o hasta 10, en las zonas más noctámbulas.
Desde el partido La Izquierda se ha reclamado al gobierno del socialdemócrata Olaf Scholz, y especialmente a su ministro de Agricultura y Consumo, el verde Cem Özdemir, que implante un precio fijo para ese alimento esencial. Özdemir, hijo de un matrimonio de inmigrantes turcos, muestra comprensión. El 'döner’, con o sin carne, da sustento a muchas familias. En toda Alemania hay unos 18.000 puestos de este alimento, un diez por ciento de los cuales en Berlín. Scholz se ha visto repetidamente confrontado a la pregunta de por qué no topar el precio del ‘döner’, de modo que no pueda pasar de los 3,5 euros. El canciller no lo ve viable.

martes, 1 de octubre de 2024

Van der Bellen, palabra de presidente

Àustria, triomf ultra o cordó sanitari?

Diu­menge al ves­pre, a les cinc i mig minut de la tarda, la tele­visió pública austríaca anun­ci­ava un “ter­ratrèmol polític”. Aca­ba­ven de tan­car els col·legis elec­to­rals i, en rea­li­tat, el que es va veure a con­ti­nu­ació no era cap sor­presa: l’ultra­dretà, xenòfob i euro­escèptic Par­tit de la Lli­ber­tat (FPÖ) esca­lava a la pri­mera posició fins a vore­jar el 29%, tal com havien pro­nos­ti­cat els son­de­jos unes set­ma­nes enrere. No s’havia produït la “recu­pe­ració” que algu­nes enques­tes havien apun­tat en la recta final de la cam­pa­nya a favor del con­ser­va­dor ÖVP, el Par­tit Popu­lar del can­ce­ller Karl Neham­mer. La dreta mode­rada que­dava en un 26,3%. La sor­presa, de fet, hau­ria estat que Neham­mer, que governa en coa­lició amb els Verds, hagués defen­sat el pri­mer lloc.

Quin era, doncs, el ter­ratrèmol? D’una banda, que el més històric entre els par­tits ultres euro­peus i el més arre­lat en el nazisme esde­vingués, per pri­mer cop, la força més votada en unes elec­ci­ons al Par­la­ment naci­o­nal. De l’altra, que superés el rècord de qui en va ser la figura més repre­sen­ta­tiva, Jörg Hai­der, l’ideòleg que el va nor­ma­lit­zar fins a adqui­rir la cate­go­ria de soci de govern, ni que fos com a “germà petit”. El rècord en suports de Hai­der va que­dar en el 26%, el 1999. L’FPÖ té acu­mu­la­des tres experiències com a soci en exe­cu­tius naci­o­nals, l’última de les quals va ser en la coa­lició del con­ser­va­dor Sebas­tian Kurz, que es enfon­sar el 2019.

El ter­ratrèmol ve de la pos­si­bi­li­tat que aquest par­tit que ha fet cam­pa­nya al país natal d’Adolf Hit­ler amb con­cep­tes adop­tats del nazisme, com ara la “remi­gració” o expulsió dels ciu­ta­dans d’ori­gen estran­ger, i que exhi­beix teo­ries cons­pi­ra­noi­ques, com ara que l’arri­bada de més refu­gi­ats aca­barà amb la majo­ria “blanca”, pugui arri­bar al poder. És a dir, que el seu líder actual, el radi­ca­lit­zat Her­bert Kickl, acon­se­gueixi ser el “can­ce­ller del poble”, un altre terme adop­tat del nazisme, perquè així s’ano­me­nava Hit­ler. La seva victòria, que amb els resul­tats finals va ser d’un 28,8 %, li dona 56 escons al Par­la­ment austríac. Per a una majo­ria par­la­mentària en neces­sita 92. I cap altre par­tit no està dis­po­sat a aliar-se amb un “can­ce­ller del poble” ano­me­nat Kickl.

“Nosal­tres som al poder per resol­dre els pro­ble­mes, no per sos­te­nir-los”, és el mis­satge de Neham­mer. La ultra­dreta xenòfoba, com tots els popu­lis­mes de dre­tes o esquer­res, recull elec­to­rat amb solu­ci­ons apa­rent­ment fàcils a pro­ble­mes com­ple­xos. Expul­sar població estran­gera, tan­car les por­tes a l’asil o esde­ve­nir un nou aliat del rus Vladímir Putin dins la Unió Euro­pea no resol­dria els pro­ble­mes de l’Àustria actual, segons el bloc de les for­ces democràtiques. Ni el par­tit del can­ce­ller, ni els soci­al­demòcra­tes, els Verds o els libe­rals de Neos, les altres for­ma­ci­ons que es repar­ti­ran els escons par­la­men­ta­ris, volen un Kickl al poder.

Neham­mer té les claus de la majo­ria amb una nova aliança amb els soci­al­demòcra­tes, tot i que tin­dria només un escó per damunt dels 92. O pot recórrer a un tri­par­tit amb els eco­lo­gis­tes o els libe­rals. L’encàrrec per for­mar un nou govern ha de pro­ce­dir del pre­si­dent del país, Ale­xan­der van der Bellen, un pro­gres­sista de 80 anys, ori­gi­nari dels Verds, ara inde­pen­dent. La mateixa nit elec­to­ral ja va recor­dar que no encar­re­garà la for­mació de govern a cap par­tit que no sigui capaç de reu­nir una majo­ria. També hi va afe­gir que el futur cap del govern ha de res­pec­tar regles democràtiques com la sepa­ració de poders o els drets de les mino­ries i els fona­ments de la UE. Unes decla­ra­ci­ons que es podien inter­pre­tar com un rebuig de facto de Kickl o com una invi­tació als altres a bus­car una coa­lició que eviti entre­gar la can­ce­lle­ria a l’FPÖ.

Her­bert Kickl no només té el terme esco­llit per a ell, com a “can­ce­ller del poble”, també ha triat el que dedi­carà a una coa­lició que l’exclo­gui: la d’aliança dels per­de­dors. El seu par­tit ha pujat dotze punts res­pecte a les elec­ci­ons naci­o­nals del 2019. Els con­ser­va­dors de Neham­mer n’han per­dut onze.

De moment, i al marge de les deno­mi­na­ci­ons que triï Kickl per des­qua­li­fi­car els rivals, tot apunta a un altre cordó sani­tari. Més o menys el mateix que passa a Ale­ma­nya. Tres elec­ci­ons en aquest mes de setem­bre a l’est han donat molta empenta a la ultra­dre­tana Alter­na­tiva per Ale­ma­nya (AfD). A Turíngia va ser la força més votada, per pri­mer cop en unes elec­ci­ons a un par­la­ment regi­o­nal. A Saxònia i Bran­den­burg va que­dar segona. La res­posta de la resta dels par­tits, sigui la con­ser­va­dora Unió Cris­ti­a­no­demòcrata (CDU) o els soci­al­demòcra­tes d’Olaf Scholz, és nego­ciar coa­li­ci­ons inex­plo­ra­des, però capa­ces d’esqui­var l’AfD, un par­tit tan neo­nazi que ni la resta dels ultres euro­peus el volen com a “ager­ma­nat”. La CDU, el par­tit que va diri­gir Angela Merkel i que ara lidera el dretà Fri­e­drich Merz, es plan­teja tren­car esque­mes i nego­ciar amb l’esquerra popu­lista de Sahra Wagenk­necht. És un par­tit qua­li­fi­cat d’“aliat” de Putin, a més de repre­sen­tar l’esquerra radi­cal. Per a la CDU, però, una mena de pec­cata minuta, si es com­para amb la toxi­ci­tat de l’AfD.