
Ursula von der Leyen y Donald Trump, en el encuentro de Escocia / Jacquelyn Martin/ Associated Press
Leticia Fuentes, Gemma Casadevall, Irene Savio, Irene Benedicto
28 JUL 2025 13:28
La Unión Europea respira más tranquila hoy. Después de que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, cerrara un pacto comercial con Donald Trump este domingo las reacciones de los estados miembros se han sucedido. Aunque algunos muestran sentimientos encontrados entre el alivio y la ambición de que se podría haber llegado a un acuerdo más ventajoso, el sentir general es que se ha evitado el peor escenario.
El acuerdo reduce la subida arancelaria prevista para el 1 de agosto, que pasa del 30% al 15%, con reducciones en sectores destacados como la automoción, la aviación o los semiconductores. Sin embargo, establece otras retribuciones -- como que Bruselas se haya comprometido a invertir más de 1,3 billones de dólares en el mercado estadounidense, con compras de energía y material militar -- que algunos miembros han tachado de sumisión excesiva a las imposiciones trumpistas.
Francia
Francia considera que el acuerdo comercial entre EEUU y la Unión Europea para establecer aranceles del 15% a los productos europeos, aporta "una estabilidad temporal" pero sigue siendo "desequilibrado".
El primer ministro francés, François Bayrou, lamentó el lunes "un día sombrío" para Europa, que "se resigna a la sumisión", coincidiendo con la oposición que ha ido más allá y ha condenado la inacción del macronismo: "La vergüenza de los macronistas y el silencio estoico del Partido de Izquierda dicen mucho de la humillación impuesta por un presidente de la Comisión al que apoyaron obstinadamente. Nos prometieron una Europa poderosa; tenemos una Europa de capitulación", afirmó el presidente de Agrupamiento Nacional, Jordan Bardella. La Francia Insumisa también condenó "la sumisión al Imperio" y llamó a la "no alineación" como la única alternativa disponible.
El ministro francés encargado de este asunto, Benjamin Haddad, señaló que si bien el acuerdo "aportará una estabilidad temporal a los actores económicos amenazados por la escalada aduanera estadounidense", sigue siendo "desequilibrado" para Francia, según publicó en la red social X.
Alemania
El Gobierno alemán, que sigue la línea de la cero confrontación con Donald Trump, ha mostrado su alivio a un compromiso que, a su juicio, paliará los temidos efectos devastadores sobre su sector del automóvil. Unos aranceles como los inicialmente anunciados habrían “afectado gravemente a la economía alemana, orientada a la exportación”, destacó el canciller Friedrich Merz en un comunicado. Los aranceles actuales se reducen así a casi la mitad de lo temido, del 27,5 % al 15 %, subrayó el jefe del Gobierno. Queda por ver, sin embargo, su impacto real sobre el sector del acero, puntal histórico de la industria alemana y que atraviesa una crisis aún más profunda que el del automoción.
Italia
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha dado su visto bueno al pacto alcanzado por von der Leyen, calificándolo como una "base sostenible". Aun así, Meloni ha dicho que se reserva su opinión definitiva hasta conocer todos los detalles del acuerdo, en particular las "excepciones" contempladas —"especialmente para algunos productos agrícolas"— y "a qué se refieren con inversiones y compra de gas" estadounidense. En esta línea, la mandataria ha subrayado que "habrá que seguir trabajando sobre este acuerdo" y ha señalado que se espera que los sectores más afectados "sean ayudados, a nivel nacional y europeo", en una referencia indirecta a la posibilidad de otorgar subsidios a las empresas que deberán asumir estos costes adicionales. Meloni, además, instó a la UE a "acelerar" la simplificación de la burocracia europea para que las empresas puedan "compensar" el impacto de la crisis.
Hungría
Por su parte, Hungría ha cargado contra el acuerdo. El primer ministro húngaro, Viktor Orban, díscolo de la UE, se burló de la actuación europea en el desayuno en el que se cerró el acuerdo. "Esto no es un acuerdo... Donald Trump se comió a von der Leyen para desayunar, eso es lo que pasó y sospechábamos que iba a pasar, ya que el presidente de los Estados Unidos es un peso pesado en lo que respecta a las negociaciones, mientras que la señora presidenta es un peso pluma". Para el líder ultranacionalista y jefe del gobierno de Budapest, hay un agravio comparativo entre el acuerdo alcanzado por el bloque comunitario respecto al que logró Reino Unido en su negociación con Washington.