viernes, 3 de octubre de 2025

El brazo de Orbán en Praga

La República Checa elige entre el regreso del trumpista Babis y la reelección del centrista Fiala



Los candidatos checos Andrej Babis (izquierda) y Petr Fiala (derecha), durante un debate electoral de la campaña. / MARTIN DIVISEK / EFE
Gemma Casadevall    Berlín03 OCT 2025 

El regreso al poder de un trumpista millonario y con cuentas pendientes con la justicia, o la continuidad de un Gobierno centrista, debilitado por la precaria economía del país: estas son las dos opciones principales ante las elecciones legislativas de la República Checa, que se celebran entre este viernes y el sábado. Andrej Babis, uno de los empresarios más ricos del país, aspira a recuperar el puesto de primer ministro. Según los pronósticos, probablemente lo consiga. Le vaticinan la primera posición, con un 30% de los votos. Su rival es el actual jefe del Gobierno, el conservador Petr Fiala, al que los sondeos sitúan unos 10 puntos por debajo, tras una campaña bajo la sombra de la desinformación y una red de multiplicadores en TikTok, aparentemente teledirigida desde el Kremlin.
Son unos ocho millones de electores los convocados a las urnas en este país que, de dictadura del bloque satélite de Moscú, pasó a convertirse en miembro de la OTAN, en 1999, y luego de la Unión Europea (UE), con la gran ampliación de 2004.
Que el próximo gobierno de Praga esté dirigido por un populista, euroescéptico y antiasilo o que consiga su reelección Fiala interesa no solo a sus compatriotas, sino que además afecta a la correlación de fuerzas a escala europea.
Babis es admirador declarado de Donald Trump y también del húngaro Viktor Orbán. Su regreso al poder reforzaría al grupo de 'díscolos' respecto a Bruselas del este, del que además de Hungría forma parte la Eslovaquia de Robert Fico. El partido de Babis, fundado por él mismo en 2011, lleva por nombre Acción de Ciudadanos Descontentos (ANO, que en checo significa 'sí'). Representa la antipolítica frente a los partidos establecidos y basa su éxito en la promesa de mejoras económicas, de las que un magnate como Babis dice tener las mejores recetas.
Forma parte en la Eurocámara del grupo ultraderechista Patriotas por Europa. Ahí están también el Fidesz de Orbán, el FPÖ austríaco de Herbert Kickl, el Reagrupación Nacional de la francesa Marine Le Pen, el Partido de la Libertad del neerlandés Geert Wilders y el español Vox, de Santiago Abascal.
El ANO de Babis no es abiertamente prorruso, lo que le diferencia de Orbán, máximo aliado en la UE de Vladímir Putin. Pero sí defiende un recorte drástico del apoyo a Ucrania. Ve en ello una forma de acercamiento a los checos que, castigados por la inflación y las dificultades económicas, consideran que la ayuda a Kiev les perjudica.

El juego de las alianzas

Babis, de 71 años, fue ministro de Finanzas entre 2014 y 2017, luego jefe del gobierno hasta 2021. Tras las anteriores legislativas quedó condenado a pasar a la oposición, lo que le llevó a intentar conquistar la presidencia. Cayó derrotado por el ex militar y actual jefe del Estado, Petr Pavel. Ha tenido unos cuantos encontronazos con la justicia relacionados con su empresa, el conglomerado agroindustrial Agrofert, o con la adjudicación de fondos europeos en su beneficio. Además de ganar las elecciones, deberá atraerse a uno o más socios. Teóricamente podría intentar apoyarse por la ultraderecha más xenófoba de SPD, que ocupa la tercera posición en los sondeos. O negociar con Stacilo!, una alianza izquierdista anti-OTAN y anti-UE que rechaza todo apoyo a Ucrania. Es probable que necesite un socio más, que podría ser Motoristé, un partido peculiar que a lo que único que aspira es a la prohibición a medio plazo de los automóviles con motor de combustión.
No se descarta que Fiala, de 61 años, logre la reelección, pese a que muchos compatriotas le responsabilizan de sus principales quebraderos de cabeza, como son el desempleo, el acceso a la vivienda o la pobreza. Lidera la alianza SPOLU (Unidos), integradora de varias formaciones conservadoras, liberales y centristas. Actualmente gobierna apoyado en STAN, asimismo de centroderecha. Pero necesitará previsiblemente buscarse más aliados, además de esperar a que fracase Babis en sus intentos. Hay 28 partidos en liza y 200 escaños a repartir. Solo entran en la tarta de la representación parlamentaria los que superen el listón del 5% de los votos.