A la opositora venezolana María Corina Machado se la espera en Oslo, aunque no asistirá a la entrega del premio Nobel de la Paz

Archivo - La líder opositora venezolana María Corina Machado (Archivo) / VENTE VENEZUELA - Archivo
Oslo10 DIC 2025
Finalmente no será María Corina Machado quien reciba el diploma y la medalla acreditativos del Premio Nobel de la Paz, en la entrega del galardón del Ayuntamiento de Oslo. Lo hará su hija Ana Corina Sosa, a quien corresponderá asimismo pronunciar el discurso ante la solemne ceremonia, presidida por los reyes Harald y Sonia de Noruega, y con varios dirigentes derechistas latiamericnos entre el centenar de invitados. La noticia de su ausencia saltó a primera hora de la mañana, cuando centenares de escolares noruegos estaban ya camino al acto organizado en su honor por la ONG ‘Save the Children’, al aire libre, entre el Ayuntamiento y el Museo Nobel.
"Lamentablemente no está en Noruega. Y no hablará desde el escenario, cuando empiece la ceremonia", informó el director del Instituto Nobel, Kristian Berg Harpviken, desde la televisión pública noruega NRK. La ausencia de la opositora venezolana ya había empezado a tomar cuerpo el martes. Primero se aplazó su prevista conferencia de prensa a un horario indeterminado. Poco después se dio por cancelado. Se mantenían las expectativas de verla en la ceremonia. Y, de hecho, no está descartado que aparezca en algún momento por la capital noruega, tal vez el jueves, en que inicialmente se había previsto una visita de Machado al Parlamento noruego. "Lamentablemente no llegará a tiempo a la ceremonia y demás ceremonias. Pero festejaremos su llegada, cuando se produza", aseguró Harpviken, con la ceremonia a punto de empezar, a través de NRK.
A Machado, de 58 años y en la clandestinidad desde mediados de 2024, se la esperaba en Oslo pese a todas las dificultades imaginables, derivadas del acoso que el régimen de Nicolás Maduro ejerce sobre ella y sobre el conjunto de la oposición. El Grand Hotel de la capital noruega, lugar donde tradicionalmente se alojan los premiados y sus allegados, además de invitados ilustres, se había convertido en punto de encuentro de varias generaciones de ‘mujeres Machado'. Ahí estaban tanto la hija como la madre de la galardonada, Corina Parisca, además de otros miembros de su familia.
El céntrico hotel, en el corazón de Oslo, fue el punto de concentración también de los líderes latinoamericanos que acudieron a para ‘arropar’ a Machado, como el presidente argentino, Javier Milei, y sus homólogos panameño, José Raúl Mulino, mientras se esperaba al paraguayo Santiago Peña y al ecuatoriano Daniel Noboa. A medida que crecía la incertidumbre se empezaron a barajar también los nombres de quienes podían ser los encargados de hablar en la entrega, lo que podía recaer en su hija o tal vez en Edmundo González Urrutia, el candidato que se enfrentó a Maduro en las últimas presidenciales, en 2024, tras quedar inhabilitada la propia Machado.
Oslo había sido ya la víspera de la ceremonia un espejo tanto de las esperanzas de muchos venezolanos que aspiran a la ‘salida’ de Maduro, como de la polémica por la concesión a Machado del Nobel de la Paz. De “explosivo” se calificó desde la televisión pública, NRK, la elección para el galardón de una líder opositora que no se ha distanciado explícitamente de las operaciones militares de Donald Trump en el Caribe, teóricamente para combatir el narcotráfico, de los anunciados planes de intervención de la Casa Blanca o de las muertes desde el aire de presuntos traficantes venezolanos.
"No entra en la idea de María Corina el exilio", descartó ante El Periódico Magalli Meda, exjefa de campaña de Machado. Si salir de Venezuela era arriesgado, más lo sería regresar luego, añadió, lo que podía interpretarse como una explicación de su ausencia. "Este Nobel es de todos los venezolanos. Ha puesto nuestra lucha y las esperanzas de nuestros compatriotas, en casa o en la diáspora, en el foco internacional", añadió.
Mientras en el Grand Hotel se respiraba emoción o hasta devoción por Machado, en las calles de Oslo discurrió ya el martes una marcha de protesta convocada por organizaciones noruegas en contra del Nobel a la opositora venezolana. Para la Asociación Noruega de la Paz, una de las convocantes, el premio instituido por Alfred Nobel debe destinarse a alguien que represente el diálogo y la busqueda pacífica de la paz.
En desacuerdo con el premio para Machado está también el Consejo de la Paz noruego, que desde hace décadas organiza la procesión nocturna con antorchas que, tras la ceremonia, desfila ante el Grand Hotel para homenajear al galardonado. Este año se ha desvinculado de esa marcha, cuya organización ha asumido la diáspora venezolana y a la que se esperan centenares de participantes.
Precedentes de entregas 'en ausencia'
La ausencia de Machado en la ceremonia de Oslo es sin duda un golpe para muchos venezolanos y refleja, por otro lado, la polémica por la elección del Comité Nobel. Pero no es la primera vez en la historia de los prestigiosos galardones que la ceremonia tiene lugar en ausencia del premiado por imperativo de un régimen determinado. Entre los casos más recientes están el del chino Liu Xiaobo, Nobel de la Paz de 2010, del bielorruso Ales Bialiatski, premiado en 2022 y de la iraní Narges Mohammadi, en 2023.
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El Nobel de la Paz no solo busca premiar el compromiso con una causa justa determinada, sino también los peligros, represión y acoso que afrontan quienes se resisten a regímenes totalitarios. Es el único entre los galardones de la 'familia Nobel' que se entrega en Oslo, por designio de su fundador, mientras que la ceremonia correspondientes a los de Literatura, Física, Química, Medicina y Economía tienen lugar en Estocolmo. La fecha elegida, el 10 de diciembre, es la del aniversario de la muerte de Alfred Nobel. El prestigioso galardón está dotado con 1 millón de euros, 1,2 millones de dólares.
La ausencia de Machado en la ceremonia de Oslo es sin duda un golpe para muchos venezolanos y refleja, por otro lado, la polémica por la elección del Comité Nobel. Pero no es la primera vez en la historia de los prestigiosos galardones que la ceremonia tiene lugar en ausencia del premiado por imperativo de un régimen determinado. Entre los casos más recientes están el del chino Liu Xiaobo, Nobel de la Paz de 2010, del bielorruso Ales Bialiatski, premiado en 2022 y de la iraní Narges Mohammadi, en 2023.
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