Mònica Castilla, profesora catalana en Berlín: "Aquí se educa a los niños a ser más independientes; a los 6 años van solos al cole"

La barcelonesa Mònica Castilla, profesora en la Escuela Internacional Nelson Mandela de Berlín. / Gemma Casadevall
Gemma Casadevall Berlín17 ENE 2026 8:01Para Mònica Castilla, barcelonesa y profesora en la Escuela Internacional Nelson Mandela de Berlín, la ‘señal de identidad’ de la escuela pública alemana es su alto grado de confianza entre todas las clases sociales. Lleva diez años ejerciendo en Berlín con alumnos de entre 11 a 18 años; es decir, desde primero de ESO a segundo de Bachillerato. Está encantada con la experiencia, pero reconoce déficits en cuanto a compatibilización de la vida familiar y la laboral, especialmente para la mujer. Nos cuenta sus experiencias desde un café de Kreuzberg, el barrio en el qe vive. En Kreuzberg, como en el vecino Neukölln, no todas las escuelas públicas tienen condiciones tan óptimas como la Nelson Mandela, en el acomodado Charlottenburg. La multiculturalidad en escuelas, con una altísima proporción de población inmigrante, obligan al maestro a asumir funciones de asistente social. La media de alumnado con raíces migratorias se sitúa en Berlín en el 42%, pero en algunos centros escolares el porcentaje es del 91%.
"En la escuela alemana la nota oral pesa más que la escrita y el sistema da mucha importancia al pensamiento crítico"
¿Qué le impulsó a instalarse en Berlín?
Llegué en el 2000, con una beca Erasmus. Iban a ser seis meses en la Universidad Humboldt. Pero esos seis meses se convirtieron en 25 años, hasta ahora. Y no hay planes de regreso. Estoy casada con un alemán y tengo dos hijas, una de 12 y otra de 14 años. Me siento integrada en la sociedad alemana. Y veo difícil regresar con dos hijas adolescentes.
¿Se había orientado hacia la enseñanza antes de llegar a Berlín?
No, estudié traducción e interpretación, pero siempre me había picado el gusanillo de la enseñanza. Primero trabajé como traductora en un bufete de abogados. De ahí salté a la enseñanza. Y ahí sigo, encantada.
"El sistema obliga a aprender alemán de manera muy rápida. Tienen clases de apoyo, todo funciona con rapidez"
La Nelson Mandela en una escuela pública, pero un tanto peculiar...
Sí, es un caso único en Berlín. Es pública, internacional y bilingüe en alemán e inglés. Tenemos alumnos de 83 nacionalidades, los profesores también tenemos un 'background' muy internacional. Tenemos alumnos de Palestina, de Israel, de Gana, de Australia, de Canadá… de todas partes. Es una como una 'mini ONU'.
¿El sistema alemán favorece su integración?
El sistema de escolarización obliga a aprender alemán de manera muy rápida. Tienen clases de apoyo, todo funciona con rapidez. Al menos en la Nelson Mandela, donde todos los alumnos hablan al menos inglés y algunos también alemán. Es distinto en barrios como Neukölln, donde muchos niños se manejan en casa solo en árabe o turco.
"Hay escuelas con perfiles muy distintos para orientar a tus hijos según sus aptitudes. Tienes escuelas con perfil musical, de lenguas clásicas, de matemáticas, de deportes…"
¿Qué es lo más positivo del sistema alemán?
Que se da mucha importancia al pensamiento crítico. La forma de impartir las clases es menos frontal, se da más opción a la participación del alumno. Eso se refleja en las notas: la nota oral tiene más peso que la escrita, lo que incentiva a los chicos a participar y reduce el fracaso escolar.
"Aquí se educa a los niños a ser más independientes, a asumir antes sus responsabilidades. Es normal que a los seis años vayan solos a la escuela"
Se suele criticar del sistema alemán clásico que segrega a los chicos ya en secundaria en tres categorías: los más capacitados van al Gymnasium (equivalente al ESO); el resto va a la Realschule o la Hauptschule, orientadas hacia la formación profesional.
Eso era un horror, sí. Persiste en algunos ‘Länder’ -estados federados-, porque en Alemania la educación es competencia de cada ‘Land’. En Berlín se puso fin a este sistema con la combinación entre el Gymnasium y la Integrierte Sekundärschule -Escuela Secundaria Integrada-, con opción para todos a hacer la Abitur (el examen de acceso a la Universidad).
¿Se ha eliminado la segregación clasista?
Lamentablemente hay otra segregación, la que va por barrios o por la reputación de la escuela. Muchas familias buscan escuelas con un perfil determinado. Evitan los barrios o aquellas escuelas donde saben que hay una alta proporción de alumnos que no hablan apenas alemán, porque piensan que entorpecen el rendimiento. Y tengo colegas que me cuentan que más que enseñar a leer y a escribir acaban haciendo tareas de asistencia social, explicando a los padres que sus hijos en invierno no pueden ir con chanclas y calcetines…
¿Las clases acomodadas alemanas también confían en la pública?
Completamente. Ahí sí hay una gran diferencia respecto a España. Se da prioridad a la pública, las familias de clase acomodada en general no mandan a sus hijos a la privada. Se confía en el sistema público.
¿Hay otros elementos positivos?
Aquí se educa a los niños a ser más independientes, a asumir antes sus responsabilidades. Es normal que a los seis años vayan solos a la escuela. En España les seguiríamos acompañando, si se dejaran, hasta los 16… También hay una mayor flexibilidad.
"Lo peor son los horarios y el alto grado de absentismo. Si un profe no va a clase, envían a los alumnos a casa"
¿A qué se refiere con mayor flexibilidad? Eso choca con el cliché de la rigidez alemana…
A que hay escuelas con perfiles muy distintos para orientar a tus hijos según sus aptitudes. Tienes escuelas con perfil musical, de lenguas clásicas, de matemáticas, de deportes…
¿Y qué funciona realmente mal en Alemania?
Los horarios. Empiezan a las ocho, lo que en invierno implica ir al cole en noche cerrada. Y terminan al mediodía, lo que supone dejarlos muchas horas solos. Pero lo peor de todo es el alto grado de absentismo. Y si un profesor no acude, por enfermedad o por cualquier otra causa, mandan al niño de vuelta a casa con diez u once años. Eso en España es impensable.
"Hay muchas más mujeres que dejan de trabajar al ser madres. Está mal visto llevarlos a la guardería antes de los tres años, si no es necesario"
¿Se puede compatibilizar la vida familiar y la laboral con un calendario escolar como el alemán, donde cada dos meses hay al menos una semana de vacaciones?
Tampoco es fácil para las familias españolas arreglárselas con esas vacaciones largas del verano. Ahí hay que recurrir a los abuelos o a las colonias, quienes pueden costeárselas. Aquí, en la primaria, tenemos el Hort, atención extraescolar por las tardes, de lunes a viernes, que suele estar abierto también en vacaciones, en la propia escuela o cerca. Luego, en la secundaria hay amplísima oferta de actividades y talleres gratuitos. Es decir, tienes donde dejarlos.
¿Es fácil compatibilizar para la mujer que trabaja?
Ese sí que es gran déficit. Aquí hay muchas más mujeres que dejan de trabajar al ser madres. O que tardan años en reintegrarse al trabajo tras el embarazo. Por razones culturales o sociales, está mal visto llevarlos a la guardería antes de los tres años, si no es necesario. Y la escolarización obligatoria es a partir de los seis años.
Finalmente: la comida ¿es tan mala como dicen?
Eso aseguran mis hijas, que van al instituto con el 'tupper'. La Nelson Mandela es una excepción también en eso. Hay cocinero propio, no es comida de cátering. Cuando preguntas a los niños quién es su persona preferida de la escuela te dicen que el chico de la cafetería.