La rudeza piranaica de Barbal desde el lago Constanza
Gemma Casadevall
Heike Nottebaum (Bochum, Alemania, 1961) se sabe una primeriza en el microcosmos de los traductores. En nómina tiene un sólo libro, „Pedra de Tartera“, de Maria Barbal, publicado por una editorial modesta berlinesa, Transit –„Wie ein Stein im Geröll“-. „Una pequeña maravilla“, dice, que la pasada primavera se convirtió en aperitivo del impulso que Frankfurt debe dar a los autores catalanes. Durante unas diez semanas, esta novela de algo más de cien páginas estuvo en la lista de los veinte títulos más vendidos de „Der Spiegel“.„Como tantas cosas de la vida, empezó por una serie de coincidencias, amistades“, explica, desde su casa en Constanza y junto a su esposo y tándem en la aventura, Pere Joan Tous. Un mallorquín llegado a Alemania en 1973 –„un día después del atentado contra Carrera Blanco“, recuerda- y entretanto profesor de Literaturas Románicas, especialidad Hispánicas, en la Universidad de esa ciudad.
Licenciada en Bochum y profesora de literatura española, su relación con el catalán es a través de su esposo y colega, con quien preparó un seminario sobre el antisemitismo español, luego convertido en el libro „El olivo y la espada“. El contrato para trasladar al alemán el mundo pirenaico de Barbal le vino también, indirectamente, a través de él.
„Cossima, su hija, hacía unas prácticas en Transit y me dijo que buscaban algo nuevo, fuera de lo común. Yo había leído a Barbal, quería traducirla, había buscado un editor. Sin éxito. Empecé a traducirla, mandé unos capítulos y les gustó“.
Una „feroz recomendación“, en palabras de Heike en el programa „Lesen!“ –„Lean“- de Elke Heidenreich, en la televisión pública alemana, fue su catapulta. „Algo así como lo que pasó con el libro de Zafón (Carlos Ruiz), que se convirtió en éxito gracias a Joschka Fischer…“.
„Pedra de Tartera“ no alcanzó el carácter de best-seller de „La sombra del viento“ y Heidenreich no tiene el magnetismo del entonces ministro alemán de Exteriores, durante años el político más popular del país. Pero el libro de Barbal, con edición y prólogo de Tous, fue el pequeño milagro editorial de la temporada. „Necesitaba ese arranque. Si no, un libro así desaparece“, resume Tous.
Nottebaum empleó en su traducción un año. „Aparentemente es un mundo muy lejano, luego ves que no lo es tanto. Refleja los grandes temas de la humanidad. Amor, vida, muerte“. El gran reto era trasladar el dialecto del Pallars que usa Barbal al alemán. „No busqué equivalencias. Lo importante era dar con el tono, transferir la voz narrativa de Conxa, esa mujer tan sencilla del Pallars, tan poco acostumbrada a verbalizar sus sentimientos“.
Nottebaum se confiesa novata y reconoce que su catalán es „pasivo“ –no se lanza a hablarlo ni en familia, en Mallorca-. También admite lo que otros traductores rechazan: cuando todo falla recurre a la versión en castellano o francés –„aunque sea para decir: no, eso no lo veo así“-. Está trabajando en otro Barbal, „País íntim“ que le llevará otro año. „Yo necesito mi tiempo“, defiende.