viernes, 24 de octubre de 2008

Baviera, se renueva? No exageres, Gemma

CSU se renueva tras revés electoral y financiero que mancha reputación bávara


Gemma Casadevall

Berlín, 24 oct (EFE).- La Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) renueva mañana su cúpula en un congreso marcado por la pérdida de la mayoría absoluta y la crisis financiera de su banca pública, dos golpes a la reputación de un partido identificado con la prosperidad bávara y hermanado a los cristianodemócratas de Angela Merkel.
Horst Seehofer, ministro de Agricultura del gobierno de Merkel, se someterá a la elección como nuevo líder de la formación, un año después de haberlo intentado, en vano, y de caer derrotado por el dúo formado por Günther Beckstein y Erwin Huber, primer ministro y presidente de la CSU, respectivamente.

La elección se da por segura, puesto que no hay otra candidatura y el partido está obligado a mostrar cohesión tras el revés de las elecciones regionales del pasado septiembre, en que la CSU perdió la mayoría absoluta tras casi medio siglo gobernando en solitario.
Huber y Beckstein anunciaron su retirada tras esa debacle y ésta se hará efectiva mañana, con la elección del nuevo líder por el congreso, a la que seguirá el lunes, salvo sorpresas, la votación por la nueva cámara bávara de Seehofer como primer ministro.
Aparentemente, Seehofer alcanzará así la cima a que aspiró un año atrás. Sólo que la situación ahora es distinta a la de entonces y el momento no da para triunfalismos personales.
A la pérdida de la mayoría absoluta siguió, esta semana, la crisis del BayernLB, el primer banco público alemán que recurre al paquete de rescate aprobado por el Gobierno de Merkel, del que solicitó 6.400 millones de euros.
De sinónimo de prosperidad se ha pasado a un "Baviera, quién te ha visto y quién te ve". La CSU no tiene ya el apoyo electoral que tuvo no ya en tiempos de su fundador, Franz-Josef Strauss, sino tampoco en los menos remotos de Edmund Stoiber, quien en las regionales, de 2003, obtuvo el 60,7 por ciento.
Un año después de su elección como presidente, Huber no sólo deja ese cargo de líder de la formación, sino que tampoco será el ministro de Finanzas del próximo gobierno.
Al día siguiente de concretarse en cifras el monto de ayuda que precisará el BayernLB, Huber anunció que renunciaba también a ese cargo como consecuencia de la crisis del banco que, aparentemente, no atinó a calibrar en su momento y en su justa medida.
La situación del BayernLB ha lastrado, además, las negociaciones de coalición con el Partido Liberal (FDP), un socio tradicionalmente acomodaticio especialmente para los conservadores, que ahora reacciona con titubeos a tanta cercanía con la CSU
El FDP había expresado, por activa y por pasiva, su disposición a formar gobierno en Baviera durante la campaña. El 8 por ciento que obtuvo en los comicios le convirtió en socio natural para la CSU, que obtuvo un 43,4 por ciento.
Pero nada es fácil en tiempos de crisis, sobre todo si ésta no es de identidad sino financiera, y afecta al mundo bancario, terreno sensible para los liberales y su electorado.
Mientras que el primer banco privado de este país, el Deutsche Bank, presume de que no precisará de las ayudas del Estado, la pública cae en el descrédito. En esa situación, el FDP exigió ver cuentas claras antes de verse salpicado por la crisis en su nueva condición de socio.
Huber y el presidente del BayernLB, Michael Kemmer, han presentado las cuentas, lo que ha permitido retomar las negociaciones con el tiempo justo para que Seehofer pueda ser elegido por la cámara el lunes.
El nuevo líder único bávaro tiene por delante un fin de semana de agenda apretada, ya que además al congreso de mañana de la CSU le seguirá el domingo el del FDP.
Por insólito que parezca en el cosmos bávaro, esta vez la CSU no puede dar por sentado que no aparezcan contratiempos de última hora.
El dúo Beckstein-Huber se despedirá tras sólo un año de gestión, un agravio frente a los 16 de Stoiber. Lo que no significa que la crisis se haya cocinado en doce meses, sino que se percibía cuando Stoiber fue forzado a dejar la cúpula en aras de la renovación. EFE
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