
Berlín, 8 oct (EFE).- La Unión
Socialcristiana de Baviera (CSU) designó hoy como primer ministro bávaro a Horst
Seehofer, ministro de Agricultura de la canciller Angela Merkel, en un intento
por mostrar cohesión en torno a un líder único tras la pérdida de la mayoría
absoluta en ese estado.
El grupo parlamentario bávaro de la CSU designó a
Seehofer como sucesor de Günther Beckstein, quien anunció la semana pasada su
dimisión tras la debacle sufrida en las elecciones regionales.
Seehofer, que
alcanzó un 88,4 por ciento de los votos, será el nuevo hombre fuerte de esa
formación, ya que además sucederá al presidente del partido, Erwin Huber, quien
también anunció su retirada tras los comicios.
El dúo Huber-Beckstein asumió
así las consecuencias de la fuerte pérdida de votos sufrida por la CSU en los
comicios regionales de Baviera el pasado 28 de septiembre, en que la formación
pasó del 60,7 por ciento que tuvo en 2003 -bajo el liderazgo único de Edmund
Stoiber- al 43,4 por ciento.
Ambos llevaban apenas un año en sus respectivos
cargos y su nombramiento había ido precedido de fuertes presiones internas para
forzar el relevo de Stoiber, quien llevaba 14 años como jefe del gobierno y ocho
al frente del partido.
Seehofer pretendió ya entonces convertirse en nuevo
presidente de la CSU, pero fue derrotado por Huber en el congreso celebrado en
septiembre de 2007.
En la derrota influyeron varios factores. Por un lado,
Seehofer no era un político de peso en las estructuras de la CSU y su carrera ha
discurrido más en Berlín que en Múnich, lo que para un partido identificado con
las esencias bávaras era un déficit.
Por el otro, su candidatura fue
impulsada por el propio Stoiber, lo que más que favorecerle le perjudicó.
Y,
finalmente, en plena campaña por suceder a Stoiber, saltó la noticia de que una
funcionaria del Bundestag esperaba un hijo suyo, el cuarto para el político,
quien tras el consiguiente revuelo en la prensa popular asumió la paternidad
pero regresó con su esposa.
Un año después, Seehofer tendrá ahora su gran
oportunidad, para lo que le falta sólo superar el voto del congreso de la CSU, a
celebrar el próximo 25 de octubre.
A sus 59 años, volverá así a Baviera, ya
que su doble función de jefe del gobierno de este próspero estado y de la CSU es
incompatible con las tareas de ministro.
Seehofer fue ministro ya en tiempos
de Helmut Kohl en la cancillería, entonces de Sanidad. Volvió a Berlín con la
formación de la gran coalición de Merkel, a propuesta también de Stoiber.
Al
político conservador, al que el periódico muniqués "Süddeutsche Zeitung" definía
recientemente como un "carismático ególatra", le corresponderá gobernar con un
socio, situación anómala en Baviera desde hacía casi medio siglo.
Su
posición es fácil, si se le compara con la de cualquier otro "Land" alemán. La
segunda fuerza, el Partido Socialdemócrata (SPD), quedó a 25 puntos de distancia
-un 18,6 por ciento- y tiene dos aspirantes a socios, el Partido Liberal (FDP) y
los Electores Libres para formar una cómoda coalición.
Fuera de eso, tiene
ante sí el cometido de recuperar la confianza del elector bávaro. La debacle de
las elecciones bávaras ha arrastrado en los sondeos a su hermanada Unión
Cristianodemócrata (CDU), el partido que preside la canciller.
La CDU-CSU
perdió cuatro puntos en una semana y se sitúa ahora en un 33 por ciento, según
un sondeo del instituto demoscópico Forsa, sobre los efectos a escala federal de
esas regionales.
El SPD ha subido un punto y se encuentra en el 27 por
ciento, el FDP aumentó dos puntos y se situó en el 13 por ciento, mientras que
los Verdes escalaron un punto más para llegar al 9 por ciento. EFE
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