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Berlín, 13 nov (EFE).- Los Verdes
alemanes abren mañana un congreso de tres días en Erfurt (este del país) en el
que se elegirá una nueva dirección, a cuya presidencia aspira Cem Özdemir,
dispuesto a convertirse en el primer germano-turco al frente de un partido en
Alemania.
La formación renovará su cúpula, designará al tándem que encabezará sus listas en las elecciones de 2009 y presentará sus propias propuestas, ecológicas y sociales, para afrontar la crisis financiera internacional. Özdemir, de 42 años, es el único candidato a suceder a Reinhard Bütikofer, quien dejará la presidencia tras seis años en el cargo. De acuerdo con la tradición bicéfala de los Verdes, la de Özdemir será una presidencia compartida. Su compañera será Claudia Roth, quien aspira a su reelección para el puesto que ocupa desde 2004. Otro tándem, el formado por Renate Künast y Jürgen Trittin -ambos ministros en tiempos de Gerhard Schröder- serán los cabeza de lista para las elecciones generales de septiembre de 2009, año en que se celebran en Alemania varias elecciones regionales y las europeas. Roth, bávara y fogosa, está acostumbrada a aportar pasión y color a su cargo y a dejar algo eclipsado al co-presidente, lo que en el caso del discreto Bútikofer no fue demasiado dificultoso. Con Özdemir tendrá de compañero a un político conciliador y avezado, quien en 1994 se convirtió en el primer diputado de origen turco del Bundestag (cámara baja del Parlamento) y desde entonces es el buque insignia del colectivo de hijos de inmigrantes que sí han encontrado el camino de la integración. Al ex-diputado del Bundestag y ahora eurodiputado se le achaca exceso de disposición al compromiso, rayano en la ambivalencia, lo que no cuadra con las esencias de una formación nacida en 1980 como movimiento aglutinante de pacifistas e izquierdistas, si no fuera porque pasó a la madurez en 1998 al estrenarse como socio de un gobierno federal, con Schröder en la cancillería. Los Verdes volvieron a la oposición tras el ascenso al poder de Angela Merkel y desde entonces no han encontrado un líder del carisma de Joschka Fischer, ministro de Exteriores con Schröder. Fischer representó el ascenso de los Verdes al firmamento gubernamental, pero también el descenso a los infiernos de la pérdida de identidad. Tras la derrota de Schröder, Fischer volvió a la retaguardia y el partido empezó a recolocarse en la oposición. Los primeros años fueron complejos, luego remontó. En los últimos comicios en varios "Länder" ha ascendido, punto a punto, y ahora los sondeos le dan una intención de voto del 9 por ciento. "Der Spiegel" ironizaba esta semana al comentar que Özdemir es, precisamente por su falta de perfil definido, el líder ideal para un partido que primero sacrificó principios, en aras de demostrar que era un socio fiable, y que ahora vota en contra de todo en el Parlamento, incluidas reformas impulsadas en tiempos de Schröder. Özdemir ha encajado unos cuantos contratiempos en su carrera. En 2002 dejó su escaño por un escándalo de uso privado de millas aéreas acumuladas como parlamentario, luego regresó a la palestra como eurodiputado y hace unos meses no logró ser elegido como candidato de su distrito para las generales de 2009. El sábado se someterá a su elección, apuntalado en su larga trayectoria en las filas Verdes, partido que primero lo acogió como "mascota" -en definición de "Spiegel"- y en el que ahora sintetiza la propia ambivalencia verde de la era pos-Fischer. EFE gc/jcb/jc | |