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Berlín, 2 dic (EFE).- Pasadas connivencias con la extinta RDA han salpicado al congreso de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller Angela Merkel, crecida "al otro lado del Muro" y quien, como la mayoría de sus correligionarios, ha incluido el anticomunismo en su doctrina política. Coincidiendo con el congreso en que Merkel acaba de ser reelegida presidenta, han salido a la luz detalles comprometedores para el primer ministro de Sajonia, Stanislaw Tillich, y se ha abierto un debate sobre el pasado del partido en el Este. El actual líder de la CDU en ese estado, uno de los seis "länder" que pertenecieron a la antigua República Democrática Alemana (RDA), fue antes de la caída del Muro, en 1989, vicepresidente de un consejo municipal en territorio germano-oriental. Era entonces miembro de la CDU en el este del país, uno de los partidos del bloque de pseudo-oposición que coexistían con el dominante Partido Socialista Unificado (SED), sin peso político alguno y que daban cierto "barniz" democrático a la dictadura. La CDU del este quedó englobada en su homónima del oeste tras la caída del Muro de Berlín y con el proceso de reunificación liderado por el entonces canciller Helmut Kohl. En la historia de esa rama cristianodemócrata coexisten, por un lado, los defensores de los derechos cívicos, que realizaron una labor de disidencia y participaron en las movilizaciones contra la RDA; por el otro, el de la connivencia e incluso la delación a la Stasi, policía secreta del régimen. "Quien pretende confundir el trabajo de la CDU entonces con la función de políticos que ahora están en La Izquierda no sabe lo que fue esa dictadura", dijo ante el congreso Dagmar Schipanksi, presidenta del Parlamento de Turingia, otro estado del este. Schipanski, candidata de la CDU a la presidencia del país, en 1999, incidió así en la polémica por el caso de Tillich. Su intervención fue la principal en el debate sobre el pasado de la CDU en la RDA, incluido en el congreso ante el 20 aniversario el próximo año de la Caída del Muro, el 9 de noviembre de 1989. El congreso de Stuttgart aprobó una moción que pretende liquidar en un par de párrafos esta cuestión, y admite lacónicamente que "la CDU participó en el sistema totalitario de la dictadura de la SED". El texto reitera el rechazo a toda colaboración con La Izquierda, partido que aglutina a los pos-comunistas y ex socialdemócratas, y también a la llamada "ostalgie" o nostalgia de tiempos de la RDA. Schipanski abogó por dar el tratamiento debido en las escuelas a lo que fue esa dictadura para la vida de los 17 millones de habitantes de la RDA. Más allá de eso, el congreso pasó de puntillas sobre la cuestión de Tillich. En su discurso ante el congreso, Merkel se refirió de paso, en tono algo rutinario, a la "gran labor de nuestros ciudadanos, a menudo en condiciones muy difíciles" en tiempos de la RDA. La propia canciller no tiene manchas en su expediente. Crecida en la RDA, entró en política justo ese año de 1989 e hizo carrera en la CDU a partir de ese momento. Ello no significa que la CDU pueda dar el tema por zanjado con una moción y a las puertas del proceso de reflexión sobre el pasado que ineludiblemente conllevará el 20 aniversario de la caída del Muro. Desde tiempos de Kohl y hasta ahora, la CDU ha convertido el anticomunismo en doctrina de partido. Desde sus filas se ha escrutado y denunciado cualquier "pecado del pasado" en políticos postcomunistas y socialdemócratas. El ex primer ministro de Brandeburgo, el socialdemócrata Manfred Stolpe, nunca llegó a sacudirse la reputación de ex-confidente de la Stasi en sus tiempos de representante de la Iglesia Evangélica ante el régimen de la RDA. El líder de la Izquierda, Gregor Gysi, ha soportado una permanente campaña de descrédito por lo mismo. La CDU no puede tapar de cualquier manera el caso de Tillich, indicó hoy Bodo Ramelow, líder de la Izquierda en Turingia. EFE gc/ih/j | |