Gemma Casadevall Berlín, 11 jul (EFE).- ¿Es Paul un pulpo
inglés, de dos años y medio y sin experiencia sexual, como afirman sus biógrafos
o un ejemplar italiano, de apenas cuatro meses y por con vigor sobrado para
seguir pronosticando un rato más?
La confusión en torno al cefalópodo
aumenta, mientras se acerca su momento estelar: su acierto o no en el pronóstico
de la final.
Hasta ahora, el medio más leído de Europa, "Bild", había
afirmado, haciéndose eco de la biografía oficial del pulpo lanzada por el
acuario Sea Life de Oberhausen, ciudad alemana de residencia del ejemplar, que
era originario de Weymounth, Inglaterra, y que llevaba dos años y medio en su
vitrina de 1.500 litros alemana.
De acuerdo con esa versión, Paul no había
disfrutado jamás de vida sexual y, además, no podría contarse con más certeros
pronósticos para futuros Mundiales en su cómputo, puesto que la esperanza de
vida de tales ejemplares es de tres años.
El dominical de ese mismo medio,
"Bild am Sonntag", añade hoy intriga a la cuestión, con declaraciones de la
autoproclamada "madre" de Paul, Verena Bartsch, la entrenadora del pulpo, quien
afirma que lo capturó con sus propias manos el pasado abril, en aguas
mediterráneas, ante la isla de Elba.

"Tenía como máximo cuatro semanas y no
medía más que diez centímetros", recuerda Verena, según las estimaciones de la
cual Paul tendría ahora apenas cuatro meses.
De acuerdo con la cuidadora del
pulpo, éste fue adquirido por el acuario de Oberhausen por 179 euros, tras haber
pasado anteriormente por otra pecera alemana, en la ciudad de Coburg.
La
versión de Verena no afecta el inmaculado cómputo de aciertos en este Mundial:
siete sobre siete, a la espera de ver qué ocurre con el octavo, el
correspondiente a la final Holanda-España, en el que los tentáculos de Paul se
decantaron por los de Vicente del Bosque.
Sí arrojan, sin embargo, dudas
respecto a su historial anterior, puesto que desde el acuario de Oberhausen se
sostenía que el Paul actual, estrella multimediática como no se recuerda en el
mundo animal, era el mismo Paul que en la Eurocopa pronosticó -y erró- victoria
alemana frente a España en al final.
El Sea Life de Oberhausen mantiene,
hasta ahora, su versión sobre la biografía del Paul inglés, de dos años y medio
y, al parecer, sin descendencia propia, mientras en Alemania se notaron ayer ya
las consecuencias de la fe ciega en sus pronósticos: la milla del aficionado
berlinesa no se llenó y la expectación ante el partido por el tercer puesto de
Alemania contra Uruguay fue menor.
Paul había pronosticado victoria de los
de Joachim Löw y apenas nadie en el país dudaba que así sería, pese a que sobre
la selección se cernió una epidemia de gripe que dejó en el banquillo a varios
titulares, incluido Miroslav Klose, el goleador que aspiraba a derribar el
récord de goles en un Mundial, 15, en poder de Ronaldo.
Ni Klose, ni Philipp
Lahm -capitán en sustitución del lesionado Michael Ballack-, ni Lukas Podolski
ni Mario Gómez: todos ellos enfermaron, igual que el propio Löw, mientras que en
la portería se colocó Hans Jorg Butt, en lugar del hasta ahora titular Neuer.
Pese a ello, la presión de Diego Forlán y resto de uruguayos, nadie parecía
sufrir de verdad por el resultado de la "pequeña final" y la lucha por el tercer
puesto de consolación. Si el pulpo lo dice, es que Alemania gana, era el sentir
general. EFE
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