Gemma Casadevall Berlín, 8 jul (EFE).- El pulpo Paul, el
más idolatrado, y a la vez odiado del mundo como infalible oráculo en este
Mundial, tendrá mañana su parcela de protagonismo y por partida doble, ya que
lanzará sus pronósticos para la final entre España y Holanda y para el partido
por el tercer puesto entre Alemania y Uruguay.
Paul tendrá este viernes
sesión doble, ya que se buscará su asistencia para los dos últimos encuentros de
este Mundial, el sábado y el domingo.
Eso significa que deberá elegir entre
moluscos depositados dentro de los correspondientes contenedores, cada uno con
la bandera de su selección, en dos turnos distintos, uno para cada partido.
Hasta ahora, a Paul sólo se le había utilizado para pronosticar los partidos
en que participaba la selección de Joachim Löw y, en lo que concierne al
presente Mundial, acertó los seis pronósticos, incluida la derrota de ayer en
semifinales ante España.
Su grado de infalibilidad ha dado al cefalópodo del
acuario Seelife de Oberhausen (oeste de Alemania) gran celebridad, no exenta de
peligros, como demostraron los múltiples mensajes cursados en twitter, redes
sociales y chats de internet difundiendo diversas recetas de cocina a base de
pulpo por parte de la afición derrotada.
Primero le ocurrió, en versión
argentina, al consumarse la eliminación de la selección de Diego Maradona en
cuartos de final por la de Löw, tal como había pronosticado. Con la derrota ayer
de Alemania frente a los de Vicente del Bosque los mensajes se han multiplicado,
ahora en versión alemana.
"¿Qué será del pulpo Paul?", se preguntaba hoy la
prensa popular germana, como el "Berliner Kurier", haciéndose eco de los
múltiples mensajes lanzados a la red con diversas recetas de cocina o,
simplemente, pidiendo que "se le mande a la cazuela".
Otros usuarios le
recomiendan un exilio en España, si es que persiste en pronosticar -y acertar-
una victoria de La Roja en la final, ya que en caso contrario su destino sería
la especialidad más conocida, el pulpo a la gallega.
Para la cita de mañana
se espera una expectación similar ante su acuario a la desplegada dos días antes
del Alemania-España, en que una veintena de equipos de televisión siguieron su
pronóstico.
Varias televisiones alemanas transmitieron en directo la
elección, así como el estupor de los comentaristas cuando el animal decidió
abrir el contenedor con la bandera española y comerse el molusco, despreciando
su homólogo con la bandera alemana.
En ese momento se recordó que en el
expediente de Paul había un craso error -pronosticó victoria alemana en la final
de la Eurocopa 2008 contra España- por lo que había cierta esperanza para que
Alemania llegara a la final. EFE
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