lunes, 19 de mayo de 2014

En la recta final

La Alexanderplatz, territorio arduo para el candidato Schulz

Gemma Casadevall 


Berlín, 19 may (EFE).- El candidato socialdemócrata a presidir la Comisión Europea (CE), el alemán Martin Schulz, luchó hoy por hacerse oír como alternativa a la "Europa de los especuladores" desde la Alexanderplatz de Berlín, en un mitin que atrajo a más descontentos que seguidores, aunque las quejas no fueran contra él. 
"Podremos decir que la crisis pasó cuando las instituciones europeas se ocupen de los millones de jóvenes desempleados", clamó Schulz, principal rival del conservador Jean-Claude Juncker, el aspirante al que respalda la canciller alemana, Angela Merkel. 
"En Madrid una mujer me contó que había mandado 300 solicitudes de empleo. Sin suerte. En Atenas, una madre me decía que la única comida que recibían sus hijos era la del comedor escolar. Y acababan de suprimirla", siguió el político, quien en su campaña ha recorrido media Europa, principalmente los países más azotados por la crisis. 
Un combativo candidato -de 58 años, presidente de la Eurocámara desde 2012 y eurodiputado desde 1994- que aspira a la victoria de sus filas el próximo día 25 para que haya "más democracia en Europa" y que llama a votar para impedir el auge de las fuerzas populistas y ultraderechistas. 
Desde la Alexanderplatz, a Schulz le correspondió afrontar todo tipo de protestas: contra el Tratado de Libre Comercio que la UE negocia con Estados Unidos, plasmado en decenas de pancartas; contra los neonazis ucranianos, contra la venta de armamento alemán a zonas en crisis o contra el Gobierno de Merkel. 
Un compacto servicio de vigilancia, alrededor del círculo reservado a la fiel militancia socialdemócrata (apenas unos 500), se mantenía en alerta ante los abucheos procedentes del alrededor de un millar de personas apostadas junto a las vallas. 
Alexanderplatz fue el lugar elegido por los socialdemócratas para el mitin final de las elecciones generales del pasado septiembre, en las que su candidato a la Cancillería, Peer Steinbrück, fue fulminantemente derrotado por una Merkel que rozó la mayoría absoluta. 
Mismo escenario, solo que entonces el aspirante subió arropado por la plana mayor del partido, mientras miles de apasionados militantes cantaban y hasta bailaban en un mitin diseñado para "darse ánimos", aunque los sondeos apuntaban al vapuleo que se avecinaba. 
La situación ahora es algo distinta, ya que a pesar de que los sondeos dan perdedor a Schulz en casa -las filas de Merkel obtendrían un 40 %, frente al 24 % del SPD- a escala de la UE los socialdemócratas no están a tanta distancia del luxemburgués Juncker. 
"No tenemos nada contra Schulz, en realidad. Los carteles son contra (Klaus) Wowereit", comentaba Sigrid Braun, jubilada de 76 años y armada con un silbato para pitarle al alcalde-gobernador de Berlín, al que responsabiliza de casi todo lo que anda mal en la capital. 
Nada contra Schulz, decía la ciudadana, sino contra la gestión de la alcaldía que desde 2001 ocupa Wowereit, quien acudió al mitin para respaldar al candidato y que se llevó un chaparrón que afrontó haciendo uso de la ironía -"Da gusto tanta emoción entre los berlineses"- y hablando apenas unos minutos. 
"Hau ab, hau ab, hau ab" ("Esfúmate, esfúmate, esfúmate"), era el grito común hacia un alcalde contra el que hay en marcha una iniciativa para convocar una consulta que le apee del puesto. 
El servicio de vigilancia estaba más concentrado en las protestas contra el alcalde o en la seguridad del ministro alemán de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, asimismo orador, que en Schulz, quien, para bien o para mal, no era centro de atención prioritario del público. 
Al griterío desatado por la presencia de Wowereit siguieron los silbatos contra Steinmeier, en este caso como representante de la gran coalición que lidera Merkel. 
"Juncker o Schulz, qué más da quién sea el ganador. Ambos servirán a Merkel", opinaba Klaus Zimmermann, de 27 años e informático, orgulloso representante "de la otra gran mayoría", la de los que no van votar, aclaró, un 57 % en las europeas de 2009. EFE 
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