jueves, 31 de julio de 2014

Recordando a Zidane con la excusa de Erdogan

La elección turca arranca en el Olympiastadion de Jesse Owen

Gemma Casadevall

Berlín, 31 jul (efe).- Las elecciones presidenciales de Turquía empezaron hoy para 1,4 millones de turcos de Alemania, convocados para la primera experiencia de voto exterior en ese país, que se materializa en lugares como el Olympiastadion de Berlín donde Jesse Owen humilló a Adolf Hitler.
Del viernes al domingo -y de 06.00 GMT a 15.00 GMT-, el recinto deportivo berlinés estará presidido por banderas rojas con la media luna y su acceso reservado a electores germanos-turcos, convocados a unos comicios en que el primer ministro Recep Tayyip Erdogan aspira a alcanzar la presidencia.
Es una votación por adelantado -la elección en Turquía será el 10 de agosto-, la primera vez que la presidencia se define por sufragio ciudadano y también la primera experiencia de voto exterior en Turquía, con 2,9 millones de electores en el extranjero, la mitad de los cuales en Alemania.
El voto por este procedimiento es posible en siete ciudades alemanas -como Fráncfort, Múnich, Düsseldorf, como grandes núcleos urbanos junto a la capital-, de los cuales 140.000 están convocados a hacerlo en el Olympiastadion berlinés.



"Está bien que se nos deje votar sin tener que viajar a Turquía. Pero tal vez no deberían hacernos ir al culo del mundo", comentó a Efe, Hatice Cedryc, de 42 años y peluquera en el barrio de Neukölln, un distrito berlinés con alto porcentaje de población inmigrante.
El Olypiastadion, estadio titular del Hertha berlinés queda casi en el extrarradio, en una zona poco poblada y únicamente visitada estos días por turistas, a falta de partidos de la Bundesliga.
Hatice acude a votar con su hermana menor, Celine, de 25 años, estudiante de Biología. Lleva también a su hija de cinco, más su madre -Mevlude-, su suegro -Güray- y dos primos sobre los veinte años, éstos últimos ya nacionalizados y con pasaporte alemán.
"Mi familia es una especie de microcosmos de los llamados ciudadanos con trasfondo inmigrante", dice la peluquera, con la melena al aire como su madre, mientras que su hermana menor va cubierta con el pañuelo islámico y los dos primos visten como cualquier berlinés de su generación.
Tanto Hatice como Celine son nacidas en Hannover, donde llegaron sus padres en los 60 con un contrato de trabajo, y conocen Turquía por sus vacaciones. Hasta ahora no adoptaron la nacionalidad alemana -"demasiado papeleo", explica- y quieren votar en esos comicios "ya que no podemos hacerlo aquí, en Alemania".
Siguen la política turca a través de los medios, a propósito del reciente mitin de Erdogan en Alemania o el especial informativo sobre las presidenciales emitido ayer por el canal público ZDF.
En el programa se aludía a los deficits de Turquía en materia de derechos humanos y libertad de prensa, pero también se identificaba a Erdogan con la pujanza económica del país.
Al lado del primer ministro y líder del islamista Partido Justicia y Desarrollo (AKP) quedaba algo desdibujado el retrato del candidato de la oposición, Ekmeleddin Ihsanoglu, un académico de 70 surgido del consenso entre socialdemócratas y nacionalistas.
"Erdogan es la Turquía del pasado. La nuestra es la de quienes protestaron contra la destrucción de una zona verde para meter un centro comercial o contra la corrupción de Erdogan", dice uno de los muchachos, que admite no recordar el nombre del opositor.
El joven no votará, pero acompaña a su familia al estadio identificado con las cuatro medallas de oro de Owen, hijo de un esclavo de Alabama, en las Olimpiadas del Tercer Reich. O, más cercano, con la final del Mundial 2006 entre Francia y Italia y el famoso cabezazo de Zinedine Zidane a Marco Marterazzi.
Los guardas de seguridad del recinto dejan pasar a los dos jóvenes, pese a no tener pasaporte turco, pero siguen a rajatabla la norma de negar cortesmente el acceso a turistas o a medios, a los que sólo se permitió hacerlo antes de arrancar la votación, para una conferencia de prensa con el cónsul Ahmet Basar Sen.
Este proceder ha merecido críticas de los medios, que lo consideran un hermetismo impropio de una democracia, mientras las autoridades alemanas argumentan que el Estado turco ha organizado la votación y alquilado los estadios o pabellones donde se celebra. En total hay 498 urnas repartidas por los centros de votación de Alemania, de los cuales partirán hacia Turquía actas y papeletas, a tiempo para ser computadas por la autoridad electoral turca. EFE
gc/jpm

sábado, 26 de julio de 2014

La buena sociedad bayreuthiana


Bayreuth entona el "Quo Vadis"

Gemma Casadevall.

Bayreuth (Alemania), 26 jul (EFE).- La familia wagneriana de Bayreuth empezó a entonar un "Quo Vadis?" ante los síntomas de que el Festival Richard Wagner al que debe su universalidad esa pequeña ciudad bávara va a la deriva, algo insólito en un certamen cuyo sello era el pulso firme del genial compositor.
La pregunta del "adónde vas", en latín, era el titular hoy de la edición especial del "Festival Tribune", al día siguiente de la apertura, y cuadraba con el ánimo de la segunda jornada de festival.
No porque en ella se reponga el "Holandés Errante" sin grandes alicientes escénicos de Jan Philipp Gloger, sino por la aparatosa avería de la apertura, con el "Tannhäuser" de Sebastian Baumgarten.
"Que una producción sea controvertida es normal, siempre lo fueron siempre aquí. Pero nunca había ocurrido algo así", comentaba Gudrun Knab, asidua al festival desde los años sesenta, en la tradicional recepción del "Land" de Baviera de todas las temporadas.
Efectivamente, en toda la historia de Bayreuth no se había representado nunca un "Tannhäuser" partido por tres pausas, bromeaba la ministra de Cultura, Monika Grütters, mientras los camareros repartían copas de vinos y tentempiés.

Pressekonferenz mit Katharina Wagner (rechts) und Eva Wagner-Pasquier: Von den...

"¿Ven? Pensaban que no había primicia este año. La técnica nos improvisó una", le seguía la broma el exprimer ministro bávaro, Günther Beckstein.
Los comentarios aludían a la avería en la plataforma que debía izar la Montaña de Venus -una jaula- en el primer acto, que se trabó y obligó a desalojar el teatro durante una hora para repararla.
"No, no es una anécdota. Es síntoma de una desidia que Wieland y Wolfgang Wagner no se habrían permitido cuando lucharon para reflotar el festival. Menos aún después, cuando vinieron aquí las mejores batutas y creadores del mundo", apunta la señora Knab.
La vecina se refiere a los nietos del genio, refundadores del festival tras la II Guerra Mundial, con Bayreuth custodiado por los aliados estadounidenses tras su fase de sumisión devota a Hitler.
Primero de a dos, luego bajo el liderazgo en solitario de Wolfgang -Wieland murió en 1966-, el festival recuperó su posición y puso en escena las producciones más arriesgadas y polémicas, como el "Anillo" de Patrice Chereau o el "Tristan" de Heiner Müller.
A Baumgarten le han perseguido los abucheos desde que estrenó su "Tannhauser" en 2011 y en este año de su despedida de programa se le sumó un fallo técnico "imperdonable" en el "olimpo perfeccionista que es Bayreuth", dice la señora Knab, de pronto algo descabezado.
A las dos hijas de Wolfgang Wagner, Katharina y Eva Wagner-Pasquier, codirectoras del festival, no se las vio en la apertura ni en la recepción. A partir de 2015 Katharina asume las riendas en solitario "mientras los wagnerianos de siempre" empiezan "a extinguirse", señala una de ellas.
La ciudadana de Bayreuth forma parte del colectivo de "simpatizantes del festival" que durante décadas acogieron en casa a los miembros del coro o resto de personal implicado en las producciones -"no a los solistas, por supuesto"- las semanas del festival.
"A cambio tenemos entradas para los ensayos generales o alguna gala, más una compensación mínima", cuenta. En esta temporada verá "La Valkiria", la segunda pieza del "Anillo" que empezará a desgranar mañana Frank Castorf, tras su tormentoso estreno en 2013.
El de este año es un programa confeccionado con reposiciones y abierto con una histórica avería, a lo que se suma la creciente sensación de pánico ante la presunta "extinción" del wagneriano tradicional.
"Sí, nuestro público cambió", admitía el portavoz del festival, Peter Emmerich, según el cual no hay motivo de preocupación porque suple ese vacío un visitante más internacional y diversificado.
"Hay muchos tipos de wagneriano, tal vez solo se metamorfosearon. Pero sí, algo hay, una cierta extinción de la especie que pobló esto tanto años", comentaba a Efe Castorf, ante la reposición del "Anillo".
"El 'Holandés' no tiene nada que temer. A la batuta está Christian Thielemann, el mimado de la casa. Pero cuando Castorf saque de nuevo su cocodrilo articulado esto se cae", estimaba Florian Zinnecker, crítico del diario local "Nordbayerische-Kurier.
El cocodrilo devorador de ninfas, en "Sigfrido", unos curiosos espermatozoides danzantes de "Tannhäuser" o los ratoncitos de colores en que Hans Neuenfels convierte al coro de "Lohengrin", otra reposición de la temporada: tal vez con menos criaturas anómalas al servicio de los autoproclamados transgresores no se ahuyentaría al público de siempre, dice el crítico. EFE
gc/ps
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Paseando como cualquier cosa por la Colina


Castorf, el Terrible: "Si vuelven a hacerme esto no vuelvo más"

Gemma Casadevall

Bayreuth (Alemania), 26 jul (EFE).- El director teatral Frank Castorf acudió al Festival Richard Wagner envuelto en la polémica tras acusar de injerencia al certamen, pero aparentemente dispuesto a una tregua ante el reestreno de su "Anillo del Nibelungo".
"Mi abogado hablaba de poner una denuncia por la vía de urgencia. Seguramente sería rechazada, pero los procesos más hermosos son aquellos que se pierden", comentaba a Efe el dramaturgo, relajado y como de paseo por la Verde Colina que rodea al teatro fundado por Wagner en Bayreuth, donde mañana se repondrá "El Oro del Rhin".
"La verdad es que ahora mismo no veo una necesidad imperiosa de hacerlo. Pero si vuelven a hacerme algo así no vuelvo más por aquí", añadía Castorf, de 63 años, y por segunda temporada consecutiva en el elitista festival de esa ciudad bávara.
El dramaturgo y director general de la Volksbühne -el Teatro del Pueblo del antiguo sector este de Berlín- alude a la controversia desatada por lo que considera injerencia de Katharina Wagner, codirectora del festival junto a su hermana Eva Wagner-Pasquier.
Más concretamente, a la exclusión de su elenco del solista Martin Winkler -el Alberich de la temporada pasada-, sin su consentimiento, más la pretensión de imprimir algunos retoques a su "Anillo", profusamente abucheado por el público de Bayreuth en su estreno.
"Winkler se comprometió con pasión con mi proyecto", apunta, para insistir que no aceptará tijeretazos. "Si pretenden que mi obra es suya, deben llevarla adelante sin mí. A ver qué ocurre", añade.
Castorf dice que no pretende "amenazar", sino "advertir", tal vez porque "en el fondo es hermoso trabajar bajo este cielo azul", concede, desde el soleado Bayreuth.
Entre las cuestiones que le alejan de la tentación de la demanda urgente está también que el abogado al que alude -Gregor Gysi, líder de la primera fuerza de la oposición, La Izquierda- "está de vacaciones en Cerdeña", prosigue, en tono relajado.
El director desvía la atención cuando se le pregunta por las recriminaciones de Katharina Wagner, que en declaraciones a un diario bávaro insinuaba que parte de las devoluciones de entradas registradas podían atribuirse al nulo éxito del "Anillo" en 2013.
"Yo no soy gestor de la venta de localidades", afirmó, acerca de la "primicia" más comentada de esta 103 edición del festival, donde hubo notorias devoluciones y cancelaciones, de modo que al final se ofrecieron entradas "último minuto" en internet.
"Lo mío no es hacer recomendaciones. No me siento predestinado. Solo quiero recordar que no estamos en la República Democrática Alemana (RDA), donde se reaccionaba con pavor a la crítica", insiste Castorf, para quien retocar su obra implica no encajar el disenso.
"Tienen que aceptar que hay gente que interpreta a Wagner de otra manera. Por eso se viene a Bayreuth: porque es el único festival del mundo concentrado sólo en Wagner, en sus múltiples interpretaciones, en cada momento histórico", añade.
Estrenar una nueva versión de su celebre tetralogía, en 2013 y coincidiendo con el bicentenario del nacimiento de Wagner fue "un gran desafío", del que surgieron "17 intensas horas de ópera", fieles a la música y al libreto, pero con una interpretación propia.
"Fue un privilegio, de Baviera a este berlinés que alguno ve aquí como un exestalinista", ironiza de nuevo, bajo el sol y vestido con un pantalón de hilo y camisa azul celeste, en medio del panorama de trajes de gala de quienes se dirigen al teatro.
"Aquí nació un concepto de ópera moderna interpretable en cada punto de la historia. La pregunta es si dejamos que sigan naciendo conceptos o dejamos que Bayreuth caiga en el aburrimiento", reitera.
Para el responsable del "Anillo" probablemente no será aburrimiento lo que le aguarda en los próximos días, en que se repone "El Oro del Rhin", "Valkiria", "Sigfrido" y finalmente "El ocaso de los dioses", generadores en 2013 de atronadores abucheos.
Su obra fue recibida con rechazo por el público wagneriano y críticas demoledoras, que la tacharon de vacía y hasta grotesca.
Se ovacionó frenéticamente la batuta de Kirill Petrenko y se castigó un "Anillo" de Castorf, que discurre entre pozos petroleros y moteles-gasolinera, con matones de medio pelo, un Sigfrido armado con una kalashnikov y desemboca en las Mount Rushmore con las cabezas esculpidas de Marx, Lenin, Stalin y Mao. EFE
gc/ps
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viernes, 25 de julio de 2014

El entreacto, la estrella de Bayreuth

Un accidentado y fallido "Tannhäuser" pone a prueba el culto a Wagner

Gemma Casadevall


Bayreuth (Alemania), 25 jul (EFE).- Un accidentado "Tannhäuser", de Sebastian Baumgarten, y la ausencia de la más ilustre visitante de la casa, la canciller Angela Merkel marcaron hoy la apertura del Festival de Bayreuth, como desafío a la devoción por Richard Wagner de quienes anualmente peregrinan a ese templo wagneriano.
Arrancar la temporada con un "Tannhäuser" que no gustó en su estreno, en 2011, era ya arriesgado y, encima, una avería dejó la Montaña de Venus -en formato jaula- atascada y obligó a desalojar el teatro sobre la Verde Colina a los veinte minutos de iniciarse el primer acto hasta que se reparó más o menos la tramoya.
Parecía que una conjura se había abalanzado sobre el festival de Bayreuth, cuya temporada número 103 -de sus 138 años de historia, desde que lo fundó el propio Wagner- no incluye nuevas producciones.
Pero el genio operístico de Wagner se impuso sobre los inconvenientes y la batuta de Axel Kober, más las voces de Kwangchul Youn, Torsten Kerl, Camilla Nylund y Michelle Nylund, le ganaron la partida a la fallida escenografía de Baumgarten.
Tal vez el propio director optó por retirar algo de protagonismo a la planta de biogás excremental en que se convierte el Wartburg, donde el héroe se debate entre el amor puro y el profano. O el público ya sabía que le correspondía ver danzar unos figurantes disfrazados de espermatozoides, entre otras criaturas, y en lugar de enfadarse, los adoptó.
El caso es que hubo más aplausos que abucheos para este "Tannhäuser", cuyo único rapapolvo grave fue para Baumgarten, quien tras cuatro años parece resignado a no gustar en Bayreuth, ni siquiera en su última temporada en programa.
Es un año sin alicientes novedosos, ya que al "Tannhäuser" de la apertura seguirán las reposiciones del "Anillo del Nibelungo" de Frank Castorf, más el "Lohengrin" de Hans Neuenfeld y el "Holandés Errante" de Jan Philipp Gloger.
La producción de Castorf fue profusamente abucheada el año pasado, en que Bayreuth celebrada el bicentenario del nacimiento de Wagner y aguardaba con gran expectación el nuevo "Anillo".
También ahí, el público salvó la parte musical -la batuta de Kirill Petrenko y el dúo de voces de Lance Ryan y Catherine Foster- pero hizo añicos la escenografía.
Fue una apertura "en familia", que desplegó a la clase política bávara al completo por el teatro tal vez para compensar la ausencia de Merkel, quien no se había perdido un arranque de temporada en ese festival desde sus tiempos de líder de la oposición.
La jefa del Gobierno alemán alegó razones de agenda, aunque se espera acuda a ver el "Sigfrido" -la tercera pieza del "Anillo", tras el "Oro del Rhin" y "La Valkiria" y antes del "Ocaso de los Dioses".
También cancelaron a última hora varios rostros conocidos de la farándula alemana -como el presentador Thomas Gottschalk-, lo que se interpretaba como un castigo al festival por programar reposiciones que en su estreno no fueron precisamente un hito.
Para tranquilizar impaciencias, el festival anunció hoy el estreno de unos "Maestros Cantores" para 2017, que pondrá en escena el australiano Barrie Kosky. Como ya se anunció anteriormente, en 2015 habrá un nuevo "Tristán" y en 2016 un "Parsifal".
A Kosky, al frente de la Ópera Cómica de Berlín desde 2012, se le considera un innovador de clásicos como Puccini o Verdi y ya afrontó en otras ocasiones a Wagner, con resultados algo traumáticos para él ya que incluso se prometió no volver a intentarlo.
Habrá que esperar a 2017 para saber si hizo bien en retractarse de esa promesa con sus "Maestros", la obra preferida de Adolf Hitler y un reto para un director judío y homosexual, como es Kosky.
En 2015 quedará la dirección en solitario del festival para Katharina Wagner, la biznieta del compositor y desde 2009 al frente de la casa junto a su hermanastra Eva Wagner-Pasquier.
A la más joven de las dos herederas -36 años, frente a los 69 de Eva- le corresponderá defender las esencias del más tradicionalista de los festivales operísticos europeos, pero también renovar para que la empresa siga siendo rentable.
El festival presume de tener listas de espera de hasta diez años para cada una de las 60.000 localidades que forman su temporada.
Esta vez hubo entradas "último minuto" tanto en internet como en taquilla debidas a devoluciones, admitieron los responsables del certamen, el único del mundo consagrado en exclusiva a Wagner. EFE
gc/fpa
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Pisando el Silver Lounge de Merkel

A Bayreuth no le basta ya con el apellido Wagner

Gemma Casadevall 

Bayreuth (Alemania), 25 jul (EFE).- Al Festival de Ópera de Bayreuth no le basta ya con el nombre de su fundador Richard Wagner para atraerse al público leal, admiten los gestores del certamen, cuya temporada abre hoy "Tannhäuser" con el cartel de agotadas las localidades, aunque con algún lamparón.
"Hubo algunas devoluciones, es cierto. Y también alguna oferta de última hora en la venta por internet en algunas categorías de precios o de galas", explicaba horas antes de la apertura a un grupo reducido de periodistas Peter Emmerich, portavoz del festival.
Bayreuth, el festival que todos los años representa únicamente a Wagner, desde su fundación en 1876, presume de tener listas de espera de diez años para las cerca de 60.000 entradas que se reparten en las 30 galas que dura la temporada.
En este año, hasta la recta final se ofrecieron localidades sueltas en internet, más un retén de "último minuto", horas antes de cada representación -"debidas a gente que falla, sean autoridades, público de a pie o prensa", explica Emmerich.
El portavoz no quiere dar por muerto el "mito de Bayreuth" alusivo a esos diez años de espera, una de las señales de identidad de esa ciudad de provincias bávara, punto de peregrinaje de todo wagneriano que se respete.
"Se ha internacionalizado nuestro público, eso sí. Las grandes familias que fueron nuestro público genuino han cedido presencia. A cambio vienen más japoneses o estadounidenses, para los que una semana de 'Anillo' significa comerse todas sus vacaciones anuales", indica Emmerich.
Que el "Anillo del Nibelungo" estrenado el año pasado por Frank Castorf desatase una tempestad de abucheos no "ahuyenta" al público, asegura -"ningún wagneriano que se precie se perdería la ocasión de abuchear a una producción aquí", bromea-.
Sí lo es que solo se puedan adquirir las entradas en bloque, para las cuatro piezas -"El Oro del Rhin", "La Valkiria", "Sigfrido" y "El ocaso de los dioses"-, algo que obliga a pasar una semana entera en Bayreuth, incluido el día de pausa entre las cuatro galas.
Las localidades se encarecieron un 18 % este año -las más costosas están sobre los 300 euros- y el festival da por inevitable que tarde o temprano se vendan localidades para solo una pieza del 'Anillo', hasta ahora poco menos que una blasfemia en esa plaza.
"Bayreuth no tiene el encanto mundano ni la exquisitez de otros festivales", admite Emmerich sobre esta ciudad donde Wagner levantó su teatro, gracias a su mecenas Luis II de Baviera, el rey loco.
Para muchos, el encanto de Bayreuth es justamente la mezcla entre provincianismo y elite, en cuyos entreactos conviven entre gente tomando el sol en bañador en una explanada vecina con las copas de champán francés.
Pero es poca la oferta de hoteles o restaurantes de lujo, recuerda Emmerich. Las rencillas que durante años sacudieron a los sucesores de los Wagner se apaciguaron con la dirección colegiada de las hermanas Katharina y Eva Wagner-Pasquier, desde 2009 al frente de Bayreuth, y eso ha quitado comidilla a los entreactos.
Las críticas de Castorf a la dirección -amenaza con lanzar a su abogado contra el festival, por inmiscuirse en su "Anillo"- llenaron los comentarios de la pretemporada, pero también forman parte del ritual de la casa este tipo de trifulcas.
Katharina asumirá las riendas en solitario tras la retirada el próximo año de su hermana. Ahí volverán los estrenos -un "Tristán", para 2015, un "Parsifal", para 2016, y unos "Maestros Cantores", para 2017, que dirigirá el australiano Barrie Kosky.
Los peregrinos a Bayreuth tendrán que conformarse ahora con el "Tannhäuser" de Sebastian Baumgarten, estrenado en 2011 y por última vez en cartera, más el "Anillo" de Castorf, y un "Holandés errante" y un "Lohengrin" asimismo rescatados de temporadas anteriores.
Ninguna de estas producciones marcó un hito en su estreno, pero Emmerich descarta que eso sea el detonante de las devoluciones de entradas o de la ausencia en la apertura de la temporada de su visitante más ilustre y fiel, la canciller Angela Merkel. "No acude por razones de agenda. No es que haya dejado de querernos, ya que vendrá el 'Sigfrido'", explica el portavoz. EFE
gc/cat

jueves, 24 de julio de 2014

Wagner, al amor del biogás

Tannhäuser abre Bayreuth, el festival impertérrito al paso del tiempo

Gemma Casadevall




Berlín, 24 jul (EFE).- El Festival Richard Wagner de Bayreuth abre mañana su temporada con el "Tannhäuser" de Sebastian Baumgarten, decidido a defenderse como festival impertérrito al paso del tiempo y fiel al culto en exclusiva al compositor alemán.
La fecha de la apertura es el 25 de julio, como viene siéndolo desde que en 1876 el propio Wagner inauguró el primer festival sobre la Verde Colina de esa ciudad de provincias bávara, con "El Anillo del Nibelungo".
Al frente del festival sigue figurando el apellido Wagner -ahora, representado por sus codirectoras y biznietas del genio, Katharina Wagner y Eva Wagner-Pasquier- y también según la norma de la casa en sus cinco semanas y media de existencia se escucharán únicamente el ciclo de óperas wagnerianas del fundador.
Al "Tannhäuser" de Baumgarten se le auguran parecidos abucheos que los cosechados en su estreno, en 2011, con su versión del drama centrado en la Montaña de Venus degradada ahora a planta de biogás alimentada por excrementos.
Abuchear a los transgresores es algo así como una disciplina olímpica en Bayreuth, cuyo público más fiel disfruta vapuleando a las escenografías arriesgadas y aplaude luego frenéticamente las voces y las batutas leales al legado wagneriano.
Ese fue el caso también, la temporada pasada, del "Anillo" estrenado por Frank Castorf, coincidiendo con el 200 aniversario del nacimiento de Wagner.
La arriesgada versión del dramaturgo berlinés, que traslada la lucha por el Oro del Rhin a una guerra entre matones por los campos petroleros de Texas o paisajes poscomunistas, fue tanto o más abucheada que el "Tannhäuser" de la infatigable planta de biogás.
Pero Kirill Petrenko, a la batuta, y el dúo de voces de Lance Ryan y Catherine Foster colocaron a lo devotos wagnerianos al borde del éxtasis con una tetralogía de más de veinte horas de duración.
"Tannhäuser" tiene este año su última oportunidad de reconciliar a Baumgarter con el público de Bayreuth, ya que será su temporada de despedida, mientras que el "Anillo" de Castorf se repone con ruido de sables anticipado, por las críticas del dramaturgo a las Wagner.
A una semana de la apertura, el dramaturgo la emprendió desde los medios contra las señoras de la casa, a las que acusó de haber hecho de Bayreuth un festival cobarde y aburrido.
En su opinión, Bayreuth ha dejado de ser un lugar abierto a las escenografías innovadoras sobre las óperas de Wagner para quedar reducido a un festival donde impera la "obediencia y el miedo".
La controversia animó la espera hasta el inicio de esta temporada que no incluye estrenos, como ha ocurrido siempre en la Verde Colina tras una nueva versión del costoso "Anillo", sino que junto a las reposiciones mencionadas se completará con el "Lohengrin" de Hans Neuenfels.
Es un año de transición, ya que hasta 2015 no habrá una nueva producción -"Tristán e Isolda"- y, además, será la despedida de la dirección colegiada de las dos hermanas Wagner.
El patronato del Festival Richard Wagner -donde están representados la sociedad de Amigos del Festival, el "Land" de Baviera, la ciudad de Bayreuth más el Estado federal alemán- prolongó por cinco años el contrato a Katharina.
Eva Wagner-Pasquier, por su parte, dejará el puesto de acuerdo a lo anunciado un año atrás, aunque mantendrá una vinculación con el festival como asesora.
Las dos hermanas asumieron la dirección de Bayreuth en 2008 tras la retirada de su padre, Wolfgang Wagner, quien durante medio siglo llevó las riendas del templo wagneriano.
Katharina, de 36 años e hija del patriarca y su segunda esposa, Gudrun, se convertirá así en la señora única de Bayreuth, como lo fueron en el pasado Cosima -viuda del compositor- y luego Winifred, su nuera y esposa de su hijo Siegfried, británica y recalcitrante fanática de Adolf Hitler.
Eva, de 69 años y nacida del primer matrimonio con Ellen Drexler, de por sí la menos mediática de las dos codirectoras, se retirará con la misma discreción con que ha llevado en estos años la gestión administrativa de la empresa.
Con o sin estrenos, la apertura concentrará en Bayreuth a los wagnerianos de todo el mundo, además de la clase política alemana, capitaneada por el primer ministro de Baviera, Horst Seehofer.
Por primera vez en años, no estará en el arranque la canciller Angela Merkel, fiel al festival desde sus tiempos de líder de la oposición, a la que se espera en Bayreuth en las semanas siguientes, para el "Anillo" de Castorf. EFE
gc/mcm

miércoles, 23 de julio de 2014

Algo más que un lamparón histórico

Alemania y el dilema de atajar el antisemitismo en medio del horror de Gaza

Gemma Casadevall

Antisemitische Parolen bei Anti-Israel-Demonstration in Essen
Berlín, 23 jul (EFE).- El Gobierno alemán trata de dominar los brotes de antisemitismo surgidos en medio de las protestas contra el proceder de Israel en Gaza, un conflicto ante el que Berlín sigue la norma de la extrema cautela por responsabilidad histórica.
Apenas un par de episodios entre las manifestaciones de estos días en distintos puntos de Alemania contra Israel, han sido suficientes para desatar las alarmas del Ministerio de Interior y de Justicia, la condena de la canciller, Angela Merkel, y una llamada al coraje cívico del presidente, Joachim Gauck.
Todo acto antisemita es "un ataque a la libertad y la tolerancia, un intento de socavar los principios de una sociedad democrática", apuntó hoy la canciller, oficialmente de vacaciones desde el sábado, a través de un comunicado leído por su viceportavoz, Georg Streiter.
Que en Alemania exista una "comunidad judía revitalizada" es motivo de "satisfacción" del Gobierno y la inmensa mayoría de la ciudadanía, proseguía Merkel, para garantizar que todo ataque a objetivos o miembros de ese colectivo será perseguido con rigor.
"Llamo a todo alemán, a todos los ciudadanos, a levantar la voz ante todo nuevo síntoma de antisemitismo en nuestras calles", apuntaba Gauck, según el cual "ni las autoridades, ni la policía, ni los ciudadanos, ni menos aún este presidente" tolerarán tales actitudes.
El derecho a la existencia de Israel ha sido consigna de Estado de los sucesivos gobiernos federales del país, a modo de reconocimiento de la responsabilidad histórica de la Alemania actual hacia ese país tras el Holocausto nazi.
Anclada a ese compromiso ha discurrido la prudencia extrema mostrada por los Ejecutivos alemanes frente a Israel desde la posguerra a la actualidad, sea en medio del rechazo internacional por la política de asentamientos judíos o frente a las reiteradas incursiones en los territorios palestinos.
Esta norma se ha movido apenas milimétricamente en medio del estupor por la muerte de centenares de civiles en la presente ofensiva en Gaza. Berlín reacciona recordando sistemáticamente el derecho de Israel a defenderse, insistiendo en que Hamás utiliza a su población como escudo humano, aunque apremiando a poner fin a matanzas "desproporcionadas".
Paralelamente, sus autoridades tratan de atajar de raíz los conatos de antisemitismo registrados estos días, a menudo camuflados entre las manifestaciones de protesta que, como en otras partes de Europa, se han producido en Alemania.

El temor a que la legítima protesta dé alas a los enemigos del Estado de Israel -desde la ultraderecha alemana al radicalismo islámico- lleva a Berlín a extremar sus precauciones, a niveles que en otros países se considerarían exagerados, vistas las dimensiones del horror que sacude Gaza.
La fiscalía de Berlín abrió diligencias por la difusión en una mezquita del barrio de Neukölln de un mensaje lanzado por un imán arengando a la muerte de los judíos.
Asimismo, se investigan las proclamas antisemitas registradas en manifestaciones pro-palestinas en Berlín, donde se escucharon gritos de "judío, judío, cerdo cobarde, sal fuera y lucha solo", mientras que en Essen (oeste) se detuvo a una decena de personas que presuntamente pretendían atacar una sinagoga.
Las autoridades berlinesas preparan un fuerte dispositivo ante una manifestación a favor de Israel, convocada para el viernes, que coincidirá con otra marcha por el centro de la capital alemana, tras la que la comunidad judía ve la mano de Irán.
El dilema entre dónde está la frontera entre la crítica a Israel y el antisemitismo es un "problema alemán", sentenciaba hoy en su edición digital el semanario "Der Spiegel".
La historia obliga a la ciudadanía a salir al paso de cualquier forma de odio antisemita sin esperar que sea la comunidad judía la que lo haga, proseguía ese medio, en alusión a las sucesivas intervenciones del presidente del Consejo Central de los Judíos, Dieter Graumann, o el embajador de Israel, Yajov Hadas-Handelsman.EFE
gc/jvm/jg

lunes, 21 de julio de 2014



Una trifulca entre Castorf y las Wagner calienta la pretemporada

Gemma Casadevall



Berlín, 21 jul (EFE).- Una trifulca entre el dramaturgo Frank Castorf, responsable del "Anillo del Nibelungo" estrenado en 2013, y el Festival Richard Wagner de Bayreuth ha calentado la temporada de ese certamen operístico, que abrirá este viernes con un "Tannhäuser" asimismo polémico. 

Un año después de estrenar entre abucheos su "Anillo", Castorf lanzó duras críticas contra las hermanas Katharina Wagner y Eva Wagner-Pasquier, bisnietas del compositor y directoras del festival, a las que acusa de inmiscuirse en su producción. 
La dirección del festival pretende "torpedear" la escenografía concebida entre él y Aleksandar Dénic, denunció Castorf en declaraciones al semanario "Der Spiegel" y al popular diario "Bild". 
"La anarquía que pusimos en escena el año pasado es ahora indeseada", añadió el dramaturgo y director desde 1992 de la Berliner Volksbühne, el que fuera Teatro del Pueblo en el sector este de Berlín, en tiempos de la división alemana. 
Castorf acusa a la dirección de Bayreuth de haber pretendido rectificar parte de su provocadora escenografía -como suprimir un cartel del ultraderechista Partido Nacional Democrático (NPD)- y de haber relevado de su puesto al brillante solista Martin Winkler, en el papel de Alberich. 
"Se ha impuesto el aburrimiento", sostuvo Castorf, frente al revulsivo que quiso representar con su "Anillo", donde se trasladaba la lucha por el Oro del Nibelungo a luchas por el poder en campos petroleros de EE.UU., entre prostitutas y matones de medio pelo. 
Castorf admite que se siente como un "idiota", por lo que ha puesto el caso en manos de Gregor Gysi, abogado y líder de la primera fuerza de la oposición parlamentaria, La Izquierda. 
En su opinión, Bayreuth ha dejado de ser un lugar abierto a las escenografías innovadoras sobre las óperas de Wagner para quedar reducido a un festival donde impera la "obediencia y el miedo". 
Las declaraciones preceden a la apertura de la temporada, el próximo viernes, con la reposición del "Tannhäuser" de 2011 de Sebastian Baumgarten, que discurre en una planta de biogás. 
La producción fue entonces profusamente abucheada y este año compartirá el programa del elitista festival wagneriano con el "Holandés Errante" de Jan Philip Gloger y el "Anillo" de Castorf. 
Será una temporada sin estrenos y la última con las dos bisnietas en la dirección del festival, que en el futuro llevará en solitario Katharina Wagner. 
El patronato del Festival Richard Wagner prolongó la semana pasada por cinco años el contrato a Katharina, mientras que Eva Wagner-Pasquier pasará a mantener una vinculación con el festival simplemente como asesora. 
Las dos hermanas asumieron la dirección colegiada de Bayreuth en 2008 tras la retirada de su padre, Wolfgang Wagner, quien durante medio siglo llevó las riendas del templo wagneriano.
Katharina, de 38 años e hija del patriarca y su segunda esposa, Gudrun, lleva desde entonces la dirección artística y de programación, mientras que Eva, de 69 años y nacida del primer matrimonio con Ellen Drexler, asumió la parte administrativa. 
La hermana menor incorporó algunas innovaciones en el programa, como las transmisiones al aire libre de una gala, en una explanada de Bayreuth, y más recientemente las proyecciones de una representación en las pantallas de cines de toda Alemania. 
Para el próximo año se anuncia su primer estreno como directora en solitario, "Tristán e Isolda", al que seguirá en 2016 un nuevo "Parsifal". 
Con o sin estrenos, la apertura de la temporada concentrará en Bayreuth a los wagnerianos de todo el mundo, además de la clase política alemana, capitaneada esta vez por el primer ministro de Baviera, Horst Seehofer. 
A la canciller Angela Merkel, asidua fiel al festival desde sus tiempos de líder de la oposición, se la espera en esa ciudad de provincias bávara en las semanas siguientes del certamen, que se cerrará a final de agosto. EFE 
gc/nl/cat

viernes, 18 de julio de 2014

La campeona (II)


Merkel, els 60 anys d'una campiona



El primer a felicitar públicament Angela Merkel va ser Udo van Kampen, el veterà corresponsal de la televisió pública ZDF, que es va posar a cantar elHappy Birthday de matinada, a Brussel·les, en la cloenda de la cimera de la UE. Després va venir una felicitació que ocupava tota una plana al popular diari Bild, de l'excanceller Helmut Kohl, l'home que la va descobrir entre el planter de polítics de l'Alemanya comunista. I a partir d'aquí es va desfermar l'allau de missatges: des de l'exseleccionador alemany de futbol Jürgen Klinsmann, per qui Angela Merkel és la “cancellera del futbol”, al miler de convidats de la gala de la Unió Cristianodemòcrata (CDU), procedents de tot l'espectre polític i àmbit públic, acadèmic o privat.
Merkel va arribar als 60 anys amb un peu a Brussel·les i l'altre a Berlín, convertida en paradigma de poder. Per si algun estel li mancava, és una mena de mascota de la selecció campiona del món que, quan ella va arribar al poder –el 2005–, dirigia Klinsmann i ara ho fa Joachim Löw. La copa recollida diumenge a l'estadi de Maracanã era una mena de regal avançat en aquest aniversari rodó de la dona més poderosa del món, que ha seguit la Mannschaft –la selecció– per tres mundials i les corresponents eurocopes, fins a obtenir el trofeu mundial.
Nascuda a Hamburg el 17 de juliol del 1954, filla d'un pastor protestant i crescuda en territori comunista, Merkel és una figura atípica, capaç d'adaptar-se a totes les circumstàncies i que ha imposat un estil propi, en l'àmbit privat i el públic. La seva carrera està envoltada dels cadàvers polítics d'homes que van cometre l'error de menysprear-la, perquè la creien una rival fàcil de batre –des del seu antecessor al càrrec, Gerhard Schröder, fins a un munt de companys de files–. L'únic home que s'escolta de debò és el catedràtic Joachim Sauer, amb qui es va casar el 1998 després d'uns anys de convivència i que continua sent el seu millor company de confidències, segons ha dit ella mateixa.
La festa a la CDU havia de ser inicialment un acte acadèmic, com a record del passat científic d'una cancellera que va arribar a la política amb 35 anys, després de doctorar-se en ciències físiques. Aquellanoieta de l'Est, com l'anomenava Kohl, és des de fa vuit anys la cap del govern de la primera economia de la UE i, per tant, ningú no es volia perdre la festa. Sobretot si, com afirmava Der Spiegel, és cert que pensa retirar-se al final de la legislatura, qüestió que costa de creure, vista la seva capacitat de treball.
Ministres i polítics de tot l'espectre parlamentari, gent de la faràndula i de l'esport van fer cua per encabir-se a la festa. Merkel havia dit que no volia regals, sinó donatius a la Fundació Josep Carreras contra la leucèmia, el que a Berlín s'interpretava com un senyal de solidaritat a un amic que no era entre els convidats: l'exministre d'Afers Estrangers Guido Westerwelle, amb qui la cancellera va mantenir una relació estreta i còmplice i a qui un mes enrere, als seus 52 anys, se li va diagnosticar leucèmia.

La Señora Maut


ImprimeixAugmentar la font

Alemanya estudia fer pagar peatge 


Alemanya ha estat, durant dècades, sinònim debarra lliure a les autopistes. D'una banda, perquè no hi ha un límit de velocitat general. De l'altra, perquè tampoc no hi ha peatges. Dues diferències respecte a la gran majoria dels socis europeus que s'identifiquen no tant amb el fet que es vulgui “mimar” el conductor, sinó per afavorir la indústria de l'automòbil, un dels motors tradicionals de l'economia alemanya. La llibertat de prémer el pedal del gas és més teòrica que real, ja que en un 80% dels 12.890 quilòmetres d'autopista del país hi ha limitacions de velocitat anomenades “puntuals”. Sigui com sigui, cap dels intents successius dels governs per canviar-ho ha prosperat, o per pressions del lobby de l'automoció, o per por de la reacció ciutadana contra les retallades d'aquestes “llibertats” intrínseques alemanyes.Ara la situació podria canviar, si més no pel que fa als peatges als cotxes. La Unió Socialcristiana de Baviera (CSU), partit agermanat de la Unió Cristianodemòcrata (CDU) d'Angela Merkel, va fer campanya, en les generals, per la introducció d'un peatge als conductors estrangers. En el pacte de coalició entre la CDU/CSU i els socialdemòcrates, aquest capítol va quedar fora. És discriminatori aplicar un peatge només als estrangers, van dir els socialdemòcrates, apuntalats també per la Comissió Europea. Feta la llei, feta la trampa: al ministre del Transport, Alexander Dobrint (CSU), se li ha acudit una fórmula que els permetrà tirar-ho endavant. Preveu aplicar un peatge a tothom, tant a les autopistes com a les carreteres, que en realitat només afectarà els estrangers. Vol que cada cotxe registrat al país compri un dispositiu o vinyeta de 100 euros l'any per circular, que sortiria gratis als alemanys. Dobrint voldria que fos realitat el 2016
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Un encuentro estival algo lúgubre (Ucrania). Y Catalunya al fondo

Merkel ata su política exterior al eje con EEUU, pese a las discrepancias

Gemma Casadevall

Berlín, 18 jul (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, dejó claro hoy que en política exterior mantendrá la fidelidad a EEUU, sea ante el conflicto de Ucrania o en Oriente Medio, frente a quienes en Alemania la apremian a asumir un mayor liderazgo global.
"Por encima de las diferencias de parecer en cuanto a seguridad y protección de datos, EEUU sigue siendo nuestro más importante aliado", afirmó hoy la canciller en la tradicional comparecencia ante los medios previa a la pausa estival.
Las disensiones surgidas a raíz del espionaje masivo de la CIA estadounidense "no van a resolverse tan rápidamente", admitió. Pero tales disonancias están muy lejos de las "muy profundas diferencias" que actualmente separan a Berlín de Moscú.
Merkel reafirmó la posición que ha mantenido ante Rusia desde que estalló el conflicto ucraniano e insistió en la necesidad de que el diálogo siga abierto, porque "no hay alternativa a una solución política".
Fiel a su estilo, rehuyó hacer juicios precipitados en dirección a Moscú, aunque indicó que hay "muchos, muchos indicios" de que el avión malasio siniestrado en Ucrania fue "abatido".
Ante la grave situación creada, la canciller apremió a abrir una investigación "independiente", lo más rápidamente posible, para esclarecer posibles responsabilidades.
Independientemente de la tragedia del avión malasio, el presidente ruso, Vladímir Putin, debe asumir su responsabilidad para lograr un alto al fuego, dijo tras recordar que los separatistas prorrusos están armándose a través de la frontera con Rusia.




Conflictos como el ucraniano o el de Oriente Medio, ante el que volvió a respaldar "el derecho de Israel a defenderse", muestran las necesidad de mantener "una línea común" con los "mejores aliados", sostuvo la canciller.
La comparecencia ante los medios estaba planteada como un balance a los siete meses de gestión de la gran coalición que lidera Merkel, aunque la política exterior acaparó la atención.
Unas semanas atrás, el presidente alemán, Joachim Gauck, había apremiado al Gobierno a asumir un mayor papel en política exterior, lo que reabrió el debate latente en un país que se ve a sí mismo como un gigante económico y un enano en el ámbito exterior.
Merkel calificó el debate de "interesante", aunque esquivó pronunciarse acerca de si estaba dispuesto su gobierno a asumir ese papel o, como dijo Gauck, a participar con mayor determinación en misiones internacionales de combate.
Se comportó, eso sí, como la gran conocedora que es de la situación en cualquier parte del planeta, tanto en Ucrania y Oriente Medio, como en Macedonia y Kosovo.
Respondió incluso a una pregunta de un medio español acerca del debate soberanista en Cataluña, para afirmar que no pensaba inmiscuirse en un asunto español, aunque expresando su respaldo al Gobierno de Mariano Rajoy, contrario a un referéndum independentista.
Hubo poco espacio para la política interna alemana o para pronunciamientos acerca de su futuro, recién cumplidos los 60 años y tras cerca de nueve años al frente de la primera economía de la Unión Europea.
"Cuando presenté mi candidatura a las generales de 2013 fue para toda una legislatura", afirmó la canciller respecto a unas informaciones del semanario alemán "Der Spiegel", que señaló que pensaba retirarse al final del presente mandato.
Merkel esquivó esa cuestión, inclusive cuando se le preguntó si pensaba hacer como Philipp Lahm, capitán de la selección alemana, que hoy anunció su retirada como internacional tras alcanzar ganar la Copa del Mundo de Fútbol.
Aunque en este tipo de comparecencias suele permitirse unas cuantas bromas con los medios, hoy apareció la mayor parte del tiempo con el rostro serio, lo que podía atribuirse a la situación en Ucrania.
Únicamente se impacientó cuando un periodista afirmó que los grandes proyectos aprobados por este gobierno, como la reforma de las pensiones y la implantación de un salario mínimo interprofesional, eran "leyes con sello socialdemócrata", su socio en la gran coalición.
"Tal vez a usted se le ocurra algo", zanjó Merkel ante la pregunta reincidente del periodista, que le cuestionó qué había hecho hasta ahora la canciller si las principales leyes aprobadas procedían de su aliado socialdemócrata. EFE
gc/nl/mlg


jueves, 17 de julio de 2014

Obama, el presidente sin alma


Para la Cuadriga de la DW, con Luis, Frank y Víctor


http://www.dw.de/cuadriga-espionaje-eeuu-alemania-esc%C3%A1ndalo-sin-fin-2014-07-10/e-17724276-9797





Al parecer un empleado del servicio secreto alemán BND vendió documentos internos a Estados Unidos. La canciller alemana Angela Merkel considera la acusación como un incidente "muy grave". Algunos miembros del gobierno exigen que se aclare el hecho, incluso algunos piden contraespionaje. ¿Puede funcionar una alianza si uno de los socios espía al otro? ¿Se podrá restablecer la confianza entre los aliados Estados Unidos y Alemania? ¿Se debe hacer uso del espionaje entre naciones amigas o es el daño mayor que los beneficios?

Luis Doncel - es corresponsal del diario El Pais en Berlín, desde donde informa de la actualidad política, económica y cultural alemana. Antes estuvo dos años en la corresponsalía de Bruselas, donde se centró en la cobertura de la crisis del euro. 


Frank Buchwald - Licenciado en Ciencias Políticas comienza su carrera televisiva en Maguncia y continúa trabajando como periodista para las emisiones de noticias “Tagesschau” y “Tagesthemen”. En 1992 comienza en la cadena ZDF en la redacción de noticias del “heute journal”. Actualmente es periodista de temas políticos en los estudios berlineses de la cadena ZDF.


Gemma Casadevall - Periodista española nacida en Barcelona y establecida en Berlín desde 1992. Ha ejercido como corresponsal en Alemania para "Diario de Barcelona", "Avui" y "El Mundo". Desde 1999 foma parte del equipo de la Agencia EFE en Berlín, cuya cobertura abarca Alemania, Escandinavia y Polonia

miércoles, 16 de julio de 2014

La campeona (I)


Merkel llega a sus pletóricos 60

Gemma Casadevall

Berlín, 16 jul (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, cumple mañana 60 años en medio de la euforia de todo el país por la recién conquistada Copa del Mundo de Fútbol y como exponente de fidelidad a un estilo propio que no siempre agrada, pero que hasta ahora ha resultado invencible.
Con bastantes kilos menos que un año atrás -una fisura de pelvis a principios de año la obligó a reposar y aprovechó para hacer dieta- y sin síntomas de cansancio, ésa es la imagen que transmite Merkel ante su pletórico 60 cumpleaños.



La mujer más poderosa del mundo, según la clasificación de "Forbes", piensa celebrarlo en un acto de ribetes académicos en la sede de la Unión Cristianodemócrata (CDU), partido que preside, y a cuyos invitados ha pedido que, en vez de regalos, hagan donativos a la Fundación José Carreras contra la leucemia.
En la Konrad Adenauer Haus pasará la tarde del jueves, de regreso de la cumbre de la Unión Europea que comienza hoy y tras una semana que arrancó para la canciller volviendo del estadio carioca de Maracaná y presidiendo una horas después una cumbre climática con el presidente de Perú, Ollanta Humala, a la que siguió una visita a Croacia.
La visita a Río de Janeiro recargó las pilas, más que fatigó, a una Merkel que ha acompañado desde que en 2005 llegó al poder, y a lo largo de tres Mundiales -2006, 2010 y 2014-, a la selección alemana.
La canciller acrecentó así su imagen de "madre" de todo un país -incluidos los muchachos de la "Mannschaft"-, con una capacidad de trabajo que convierte en difíciles de creer informaciones como la de "Der Spiegel", afirmando que baraja no presentarse a la reelección y dejar el cargo voluntariamente al final de la actual legislatura.
Al frente del país que es la primera economía europea desde 2005, con las riendas de la CDU bien sujetas y acostumbrada a imponer su criterio en la UE, nada parece sustentar esa hipótesis, a no ser que la característica sangre fría de Merkel haya decidido que llegó el momento de jubilarse.
Su popularidad entre sus compatriotas parece hoy por hoy tan inquebrantable como el rechazo que ha despertado en el exterior la doctrina de la austeridad desplegada en la UE, en busca de remedios a la crisis de la zona euro.
"La imagen de Alemania en el exterior sería aún peor de haber sido Gerhard Schröder, con su peculiar estilo machista y hasta arrogante, el canciller encargado de actuar ante la crisis", apuntaba el politólogo alemán Herfried Münckler, en un reciente encuentro con medios extranjeros.
Merkel es exponente de un aparente "antiestilo", sin estridencias ni personalismos, en las antípodas de su antecesor socialdemócrata; Es el "antiestilo" de alguien que acaba imponiéndose, añadía Münckler sobre esta líder atípica crecida en la Alemania comunista y que llegó a la política con 35 años, tras la caída del Muro de Berlín.
Merkel, a quien tan pronto se ha apodado la "canciller de hierro" como "canciller teflón" -porque todo le resbala- sigue siendo un enigma por descodificar, que de "muchachita del este" descubierta por Helmut Kohl pasó a líder imbatible.
Nacida en Hamburgo en 1954 como Angela Dorothea Kassner, la historia de la hija del pastor protestante que servía en la Alemania comunista está destinada a seguir alimentando biografías.
Ineludiblemente se destacará como punto clave de su trayectoria el momento en el que, en 1999, la muchacha de Kohl -y su exministra- llamó a la CDU a emanciparse del patriarca, derrotado en las urnas por Schröder y envuelto en un escándalo de financiación irregular del partido que había liderado durante un cuarto de siglo.
De ser cierta la hipótesis del "Spiegel" de una retirada voluntaria, el siguiente capítulo de su vida podría ser el de "abuela", no de toda Alemania, sino de los nietos de su esposo, el catedrático Joachim Sauer, su segundo marido.
El hombre casado y con dos hijos, al que admiró como mentor en sus tiempos de estudiante de Química en la Alemania comunista, sigue siendo, según explica en las entrevistas más personales, el gran compañero de su vida. EFE
gc/nl/mlg

martes, 15 de julio de 2014

El lamparón de la danza del gaucho en ese Mundial tan sufrido


La "Mannschaft" desata el patriotismo "light"

Gemma Casadevall



Berlín, 15 jul (EFE).- La "Mannschaft" de Joachim Löw desató hoy una ola del nuevo patriotismo "light" alemán con la llegada al país de la Copa del Mundo ganada en el estadio de Maracaná, la cuarta de Alemania, pero la primera que se queda en Berlín.
Mario Götze, autor del único gol de la final contra Argentina, y el resto del conjunto fueron recibidos al grito de "Fussballgott" -"Dios del fútbol"-, coreado por cerca de 400.000 aficionados concentrados ante la Puerta de Brandeburgo berlinesa.
"Sin vosotros no estaríamos aquí. Todos somos campeones del mundo", les saludó Löw, artífice de una "Mannschaft" que, a diferencia de las predecesoras que ganaron el título -1954, 1974 y 1990-, no está forjada alrededor de uno o varios astros, sino del término equipo.
Götze fue quien desató el mayor clamor, puesto que suyo fue el gol del minuto 113 del partido, pero la multitud se entregó con igual tesón a vitorear a Miroslav Klose, quien se convirtió en Brasil en máximo goleador de la historia mundialista, o a Jerome Boeteng, berlinés de padre ghanés.
Al defensa le correspondió el honor de saltar al escenario tras Löw y el resto de equipo técnico, junto con Sami Khedira -de origen tunecino-, Lukas Podolski -raíz polaca- y Mesut Özil -origen turco-, además de Per Mertesacker -cien por cien alemán-.
El primer grupo parecía condicionado a reflejar el tejido de esa Alemania actual, integrada por personas de distintos orígenes y llegados en distintas oleadas de inmigración.
Les siguió una segunda ronda, con Klose y Götze entre otros, danzando al son de un "así andan los gauchos (agachados), así andan los alemanes (saltando victoriosos)" que con seguridad no habría encajado bien un argentino con corazón dolido por la derrota en la final, de haber asistido a la fiesta.
Hubo muchos otros cantos de guerra -"así se ven los vencedores, shalalá-lalá", entre los más repetidos-, además del grito "Deutschland, Deutschland", mientras discurría sobre la pasarela el resto de la selección, hasta llegar a Manuel Neuer y Philipp Lahm, el capitán.
Para la multitud no había bajo el cielo berlinés más que una bandera -la alemana-, multiplicada al infinito en medio de la marea humana y exponente de un nuevo patriotismo festivo y bailarín, como Lahm y sus colegas danzando alrededor de la copa dorada.
Era una fiesta con un héroe colectivo, de acuerdo al espíritu de la selección que empezó a fraguar Löw siendo aún asistente de Jürgen Klinsmann -técnico alemán en el Mundial de 2006, en Alemania- y cuyo título mundial se hizo esperar, como lo hicieron los jugadores de regreso de Brasil.
El avión de Lufthansa que los transportó de regreso a Berlín salió con casi dos horas de retraso de Río de Janeiro, por un problema técnico detectado antes de despegar.
El aparato, bautizado como "Fanhansa Siegerflieger" -juego de palabras entre fans, vuelo y vencedores-, tomó tierra en el aeropuerto de Tegel en medio de una escenografía tan perfecta que parecía casi un anuncio de la compañía aérea, insignia de la aviación alemana.
A partir de ahí empezó un recorrido por la ciudad, primero en autocar cubierto y luego descubierto, que asimismo tenía ribetes de escaparate mediático para la marca del vehículo -Mercedes, siguiente emblema industrial alemán-, que por momentos no podía avanzar en medio de la multitud que le salía al paso.
Ya en la Pariser Platz, al pié de la emblemática Puerta de Brandeburgo-, la multitud que llevaba aguardando horas bajo el sol tuvo que esperar aún media hora larga más, mientras la "Mannschaft" se tomaba un tentempié de salchichas y cerveza en el balcón de la sede de un banco, siguiente patrocinador de la fiesta.
El último tramo hasta el escenario, de treinta metros de largo entre el pie del monumento y las cabezas de la multitud, fue un corredor entre más salchichas y cerveza, así como "selfies" con algún aficionado que había accedido hasta el último cordón de seguridad o entre los propios compañeros de la selección.
"Estoy aquí desde las 5 de la mañana", comentó a Efe Tamira, una muchacha de 16 años colocada en primera fila ante el escenario, que salió de su ciudad, Würzburg (sur del país), en coche, la noche anterior, con la familia al completo.
"Asistí a la llegada al país de todas las Copas del Mundo. Ahora por fin lo hago en mi ciudad, Berlín", explicaba Matthias Selig, con más de 70 años, quien vivió el paso de la de 1954 por Mannheim, la de 1974 en Fráncfort y la de 1990 en Bonn, capital federal del país en tiempos en que Berlín estuvo dividida por el Muro. EFE
gc/nl/jag

sábado, 12 de julio de 2014

Maracaná, desde la Argentinische Allée


Berlín: 711 ciudadanos y una calle "argentina" entre la marea de la "Mannschaft"

Gemma Casadevall

Berlín, 12 jul (EFE).- Apenas 711 argentinos registrados como tales residen en un Berlín dominado por un fervor hacia su "Mannschaft" similar al que se vivió en la Copa del Mundo de 2006, lo que no impide a esa minoría defender a la albiceleste con energía pese a la inferioridad numérica.
La capital alemana tiene incluso una Argentische Allee en Zehlendorf, un hermoso y apartado barrio salpicado de lagos y bosques, como recordaba hoy el diario "Der Tagesspiegel", víspera de la final mañana del Mundial 2014 en el estadio de Maracaná.

Es imposible dar con una bandera o ciudadano de nacionalidad argentina en la calle, que adoptó ese nombre en 1934, en tiempos de Adolf Hitler, "por simpatías de los nazis con los regímenes dictatoriales en Sudamérica", declara a ese medio el presidente de la asociación histórica del distrito, Klaus-Peter Laschinsky.
Alude el rotativo a Agustín Pedro Justo, presidente argentino entre 1932 y 1938, periodo marcado por la corrupción y el fraude, y recuerda que no es la única calle de reminiscencias nazis del distrito: ahí está la Spanische Allee, bautizada así en 1935 en "honor" a la Legión Cóndor hitleriana que arrasó Guernica.
Poco que ver, el callejero, con la 'argentinidad' del Berlín de hoy que defiende a la albiceleste desde una capital alemana cuya población mayoritaria, lógicamente, quiere para la "Mannschaft" de Joachim Löw la Copa del Mundo.
No se espera el domingo una presencia de banderas argentinas en la Milla del Aficionado berlinesa, junto a la Puerta de Brandeburgo, comparable con lo que fue el notorio desfile de la brasileña en las semifinales que destrozaron al anfitrión por 1-7.
En Alemania hay registrados 34.495 brasileños -más los muchos simpatizantes locales con el fútbol anfitrión- frente al total de 4.613 ciudadanos con pasaporte argentino en toda Alemania -según cifras de la Oficina Federal de Estadística de 2012-.
Pero la realidad de los argentino-berlineses escapa a la mera comparativa estadística: entre los sufridores con el corazón partido estará parte de la redacción del canal en español para Latinoamérica de la televisión pública Deutsche-Welle, entre ellos la moderadora Pía Castro y el comentarista deportivo Leandro Fest.
"Me acabo de dar cuenta que estoy casada con un alemán", escribía en twitter Castro, argentina y esposa del líder del partido los Verdes, el germano-turco Cem Özdemir, tras la semifinal Argentina-Holanda que definió al rival de Alemania en el Maracaná.
"Argentina se hizo grande con Chiquito Romero. ¿Podrá con Alemania?", se preguntó esa noche en su comentario Fest, el polivalente periodista y cantante de la banda de música Novochild, tan argentino-berlinesa como él mismo.
Es la tercera final mundialista que disputarán Alemania y Argentina, tras la victoria de la albiceleste de 1986 y la revancha de la "Mannschaft" en 1990. Veinticuatro años después, llega el momento del desempate.
Algunos entre los 711 residentes argentinos de Berlín verán el partido en la Haus der Kulturen der Welt -la casa de las Culturas del Mundo-, a escasa distancia de la Cancillería de Angela Merkel.
Allí seguirá el partido -como lo hizo en la semifinal contra Brasil- el ministro de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, acompañado del embajador Daniel Adán Dziewezo Polski.
Menos institucional, pero sabrosa, es la invitación lanzada en facebook por la empanadería "Mama Gaucha" para seguir el partido en ese local del noctámbulo barrio de Friedrichshain, en un ambiente alejado del de las múltiples franquicias globalizadas de restaurantes dichos argentinos donde se sirve asado.
Por el barrio circulaba este sábado Ivo, un "simpatizante" alemán de 7 años, vestido con una camiseta con el nombre de Messi en la espalda, aunque sin los colores de la albiceleste, sino del Barcelona. EFE
gc/lm

viernes, 11 de julio de 2014

El fuego amigo del espionaje aliado


Berlín busca recetas para relanzar el eje con EEUU, el aliado insustituible

Gemma Casadevall


Berlín, 11 jul (EFE).- El gobierno alemán hizo hoy equilibrios entre la necesidad de dar una respuesta contundente al reincidente "fuego amigo" del espionaje de EEUU y la evidencia de que no puede dejar de contar con su aliado más poderoso e incluso insustituible en el contexto internacional.
Un día después de "pedir" al jefe de la CIA en la embajada de Berlín que abandone el país, ante los reiterados casos de espionaje a puntos muy sensibles de la política alemana, el Gobierno de Berlín optó hoy por aplicar la palabra "refundación" a las relaciones bilaterales.
Hay que "dar nueva vida" a esas relaciones, sobre "fundamentos sinceros", afirmó el ministro de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, para quien el paso dado con el representante de la CIA fue "correcto" y "hasta necesario".
"Queremos cuidar un intercambio de pareceres abierto", añadió, para recordar a continuación que el contexto de conflictos en todo el mundo -como Irán, Ucrania, Oriente Medio y Afganistán- hace más necesario que nunca mantener la estrecha alianza con EEUU.
Washington es para Berlín el aliado transatlántico por antonomasia, desde la posguerra, la Guerra Fría y la reunificación nacional precipitada por la caída del Muro de Berlín. Hoy por hoy no hay una "alternativa" -en palabras de Steinmeier- a esa situación.
La detención, la semana pasada, de un presunto doble agente que filtró información a Washington de la comisión parlamentaria que investiga las actividades de la NSA fue un golpe a los intentos de calmar las aguas en el escándalo persistente del espionaje masivo de EEUU.
A la detención, siguieron el miércoles los registros en el ministerio de Defensa por sospechas de que otro infiltrado transfería información sensible a Washington.
Desde el Gobierno de Angela Merkel se trató de minimizar los efectos de esos dos casos y el ministro de Interior, Thomas de Maizière, tachó de "ridiculez" la información que se podía haber adquirido con esos métodos.
En paralelo se buscaron soluciones rápidas a la situación creada y, rehuyendo una confrontación total con Washington, se optó por pedir al enviado de la CIA que dejara el país.
El portavoz del Gobierno, Steffen Seibert, aseguraba hoy que no se plantea "replantear" las negociaciones del Tratado de Libre Comercio entre EEUU y la UE, por mucho que la problemática del espionaje entre aliados preocupe lo suyo a la industria.
La búsqueda de esa "refundación" de las relaciones planeará sobre el encuentro entre los jefes de la diplomacia de ambos países, Steinmeier y John Kerry, este fin de semana durante las negociaciones nucleares con Irán en Viena.
Oficialmente no hay en la agenda de esa cita una reunión bilateral entre los ministros, aunque "se da por hecho" que va a tener lugar ese contacto, indicaron fuentes de Exteriores.
Es probable que también ahí se concrete como se materializará el discreto relevo del jefe de la CIA en la embajada de EEUU.
Formalmente, explicó el portavoz Seibert, no se trata de una "expulsión", aunque en el ámbito diplomático se "da por sobreentendido" que a una "petición" de este tipo debe seguirle el abandono del país "en un breve espacio de tiempo" del aludido.
El portavoz de Merkel desestimó explicar en qué margen temporal iba a producirse tal relevo, cómo se resolverá la vacante o cómo será su salida efectiva del país, con el argumento de que esos pasos corresponden a EEUU.
Sí insistió Seibert, en cambio, en que tanto por parte de Berlín como de Washington hay una voluntad compartida de no "restringir" o dejar bajo mínimos la cooperación entre los respectivos espionajes.
El portavoz salió al paso así unas informaciones del diario sensacionalista "Bild", según las cuales Alemania pretendía limitar a lo imprescindible la colaboración con la inteligencia de EEUU.
"No existen tales instrucciones", zanjó Seibert, aunque añadió que no le correspondía a él dar informaciones sobre el "trabajo operativo" del espionaje alemán. EFE
gc/nl/sm

jueves, 10 de julio de 2014

Una desubicada Cuadriga banquera en la apertura de la WM



http://www.dw.de/cuadriga-bce-banqueros-jugando-a-la-pol%C3%ADtica-2014-06-12/e-17658818-9797


Con Maricel, hablando del euro cuando todo el mundo piensa en Brasil






En su lucha contra la baja coyuntura el Banco Central Europeo abarata el dinero como nunca antes. El interés básico de la eurozona cae al mínimo del 0’15% y los bancos deberán pagar intereses de amonestación si estacionan capital en el BCE. Su jefe Mario Draghi quiere con esta política monetaria impulsar el crédito en los estados en crisis. ¿Crece así también su influencia política?
El plan consiste en que 400 mil millones de euros sirvan para que los bancos den crédito a las empresas para la adquisición de equipos y la generación de empleo y así propiciar el crecimiento.


Gemma Casadevall - Periodista española nacida en Barcelona y establecida en Berlín desde 1992. Ha ejercido como corresponsal en Alemania para "Diario de Barcelona", "Avui" y "El Mundo". Desde 1999 foma parte del equipo de la Agencia EFE en Berlín, cuya cobertura abarca Alemania, Escandinavia y Polonia.
Dario Azzellini – este escritor de origen italiano, estudió Ciencias Políticas en la Universidad Libre de Berlín. En la actualidad trabaja como periodista, traductor y realiza documentales. Está especializado en Latinoamérica, donde se siente tan en casa como en Berlín.
Roland Pichler - Este periodista trabaja como corresponsal de temas económicos en la oficina berlinesa del diario Stuttgarter Zeitung. Tras cursar periodismo en Múnich y finalizar sus estudios sobre economía y política, se traslada a Argentina. 

El enemigo en casa

Berlín escorcolla el seu propi Ministeri de Defensa i hi troba un espia dels EUA




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Les imatges que ahir descrivien el setmanari Der Spiegel i el diari Süddeutsche Zeitung, entre altres mitjans, eren de pel·lícula de gènere: de bon matí, funcionaris de la fiscalia federal i del departament d'Investigacions d'Afers Criminals entraven a la seu del Ministeri de Defensa a regirar calaixos. L'objectiu era un treballador de la casa, aparentment detectat pels serveis de l'espionatge militar alemany com a presumpte informador dels EUA. Hores després, la ministra Ursula von der Leyen –pes fort en el govern d'Angela Merkel, de qui podria ser successora– exigia explicacions a Washington.
Augmenten les sospites que els EUA mantenen la seva xarxa d'espionatge en totes les esferes del poder alemany, en paral·lel a l'espionatge cibernètic massiu que van descobrir els documents d'Edward Snowden, l'extècnic de l'NSA que ha demanat allargar el seu asil a Moscou. Malgrat tot, des de l'oficina de la cancellera s'intenta mantenir l'equilibri entre “el ja n'hi ha prou” i l'evidència que no es pot trencar així com així amb el gran aliat transatlàntic.
“Històricament, les relacions amb els Estats Units són d'una transcendència enorme. Però és clar que hi ha diferències molt substancials entre la seva manera d'entendre la seguretat i la nostra”, va dir el portaveu del govern, Steffen Seibert. Des del Ministeri de Defensa es va qualificar la qüestió de “molt seriosa”, i Merkel, en un acte públic, va confirmar que s'havia rebut una trucada del cap de la CIA, John Brenan, per intentar aclarir la situació.
La trucada de Brenan va ser, però, la nit abans i el tema per aclarir era el del presumpte doble espia que, des de fa una setmana, està detingut per sospites de filtrar documents de la comissió investigadora del Bundestag sobre l'espionatge dels EUA. Plou sobre mullat, les gestions són “constants i a diferents nivells”, va dir Seibert, després de confirmar una segona visita de l'ambaixador, John B. Emerson, al Ministeri d'Afers Estrangers, també per donar explicacions.