Berlín pide cautela en medio de la catástrofe
Gemma Casadevall
Düsseldorf (Alemania), 25 mar (EFE).- El Gobierno alemán pidió hoy cautela y
tiempo para dar con las causas del accidente aéreo registrado ayer en los Alpes
franceses, en el que murieron 150 personas, mientras el país vivía una nueva
jornada de duelo ante las decenas de compatriotas fallecidos.
El aeropuerto
de Düsseldorf, destino del avión siniestrado, y la localidad de Haltern, que
perdió a 16 estudiantes y dos profesoras que regresaban de un intercambio
escolar en la provincia de Barcelona (España), fueron hoy la imagen nacional del
dolor.
La primera consigna en Berlín, con la canciller Angela Merkel, de
camino a la zona del siniestro, era hoy clara: evitar dar pábulo a cualquier
hipótesis para explicar la tragedia del vuelo de la compañía aérea de bajo coste
alemana Germanwings que cubría la ruta Barcelona-Düsseldorf hasta que los
expertos se pronuncien.
"Esperamos poder aclarar las causas, pero por el
momento no nos permitimos especulaciones sobre lo sucedido", afirmó el ministro
de Transporte, Alexander Dobrindt, tras comparecer de forma extraordinaria en
una comisión del Bundestag (cámara baja) para dar cuenta del accidente.
Dobrindt garantizó que el Gobierno alemán tiene un "gran interés en la
aclaración" de las causas del accidente, así como los otros dos países más
afectados -Francia y España- y las empresas implicadas (Germanwings, su matriz
Lufthansa y el fabricante Airbus).
El ministro se desplazó ayer hasta el
lugar de los hechos junto a su colega de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, y
sobrevoló el área del accidente en helicóptero, desde donde vio "imágenes
terroríficas": "Millones" de pequeños fragmentos del avión esparcidos por una
"amplia área" de "alta montaña".
"El mayo trozo que vimos era una parte del
fuselaje con sólo tres ventanillas", recordó.
En este mismo sentido fueron
las palabras de Steinmeier sobre el accidente: "Nos duele especialmente la
cantidad de niños y jóvenes que había", señaló en tono sombrío para referirse a
los dos bebés entre los pasajeros y a los 16 alumnos de entre 15 y 16 años de
Haltern.
El ministro de Interior alemán, Thomas de Maizière, incidió también
en la pertinencia de abstenerse de especular sobre las causas y resaltó que por
el momento "no hay ningún indicio sólido" que apunte a que la catástrofe aérea
tenga sello terrorista.
Por su parte, el presidente de Lufthansa, Carsten Spohr, tildó de "inexplicable" lo ocurrido porque el aparato estaba en buenas condiciones.
Desde el aeropuerto de Düsseldorf aseguró que la aerolínea "no
ahorra ni ahorrará en seguridad" y salió así de nuevo al paso de informaciones
publicadas por distintos medios sobre la reparación realizada en el avión en la
víspera de la tragedia.
La lista provisional de víctimas mortales aportada
hoy por el Gobierno germano, a partir de las informaciones facilitadas por
Germanwings, apunta que cerca de la mitad de las 150 víctimas mortales eran
ciudadanos alemanes.
El presidente de Germanwings, Thomas Winkelmann, afirmó
hoy que esa lista incluye a 72 alemanes y a 35 españoles, cifra que no casa con
la de las autoridades españolas, que hablan de 51 muertos nacionales, aunque los
datos pueden variar por la existencia de pasajeros con doble nacionalidad.
Además, hay constancia de que en el aparato siniestrado viajaban dos
australianos, dos argentinos, dos iraníes, dos venezolanos, dos estadounidenses,
un británico, un holandés, un colombiano, un mexicano, un japonés, un belga y un
israelí.
La catástrofe, una de las que más víctimas alemanas ha causado en
las últimas décadas, ha dejado en "estado de shock" al país, como explicó Bodo
Klimpel, el alcalde de la localidad de los 16 adolescentes fallecidos.
Esta
pequeña ciudad siguió hoy sumergida en el duelo por la pérdida de sus vecinos y
celebró un servicio ecuménico en su recuerdo, además de varios homenajes
espontáneos en la calle y junto a su centro escolar.
Los momentos de
recuerdos se repitieron también en el aeropuerto de Düsseldorf, la capital del
estado federado de Renania del Norte-Westfalia, en el que residían unos 50 de
los 72 alemanes fallecidos en la tragedia.
El personal de tierra de
Germanwings y Lufthansa en Düsseldorf guardó un minuto de silencio poco antes de
las diez de la mañana en homenaje a los fallecidos.
El consejo de ministros
alemán, que celebró hoy su habitual reunión semanal, también guardó un minuto de
recuerdo mientras las banderas ondean a media asta en todos los edificios
oficiales. EFE
gc-ber/psh
(foto) (audio)
Düsseldorf busca consuelo y respuestas
Gemma Casadevall
Düsseldorf (Alemania), 25 mar (EFE).- El aeropuerto de Düsseldorf fue hoy
exponente de la búsqueda de consuelo y respuestas en Alemania, plasmada en
gestos íntimos o en silencios solemnes, en medio de una tragedia que toca muy de
cerca al país y a su aerolínea insignia, Lufthansa.
Un minuto de silencio
por las 150 víctimas del vuelo 4U 9525, con el personal de tierra de la compañía
uniformado ante sus mostradores junto a los de su filial Germanwings, recordó
poco antes de las 10.00 horas GMT que este miércoles no podía ser una jornada
normal, por mucho que las actividades fueran las habituales del aeródromo.
Ya no había pasajeros guardando cola a la espera de ser recolocados por la
cancelación de su vuelo, como ocurrió el martes cuando algunos auxiliares se
negaron a volar, en medio de la conmoción por la noticia de una tragedia del
avión de Germawings.
Tampoco había información de anulaciones ni retrasos en
las pantallas de información, pero a esa hora muchas miradas se clavaron en los
datos del vuelo de la filial de bajo coste de Lufthansa que debía aterrizar a
las 10.55 GMT, procedente de Barcelona.
La misma hora y procedencia de la
jornada anterior, y otros pasajeros al día siguiente de la tragedia.
Jóvenes
españoles como Mario Rufarte, de 24 años y originario de la región de la Vall
d'Aran, en Lleida, quien sonreía ante el revuelo de cámaras apostadas esperando
a los recién llegados.
"Ha sido un vuelo tranquilo. Ninguna referencia, ni
por parte de la tripulación ni de otros pasajeros", explicaba a Efe el joven,
quien describía el comportamiento de la tripulación de cabina de "muy amable,
nos daban todo lo que pedíamos".
Con una única maleta, el joven acudía a
Düsseldorf para pasar una semana de vacaciones -"en compañía", precisó sin más-,
mientras a pocos metros de distancia una alemana, Gisela Finkel, aseguraba que
no había tenido tentaciones de cancelar.
"Pocos dejan la motocicleta en casa
por mucho que todos los días haya accidentes de moto. Volar es más seguro que ir
en moto", apuntaba esta mujer, de 68 años y residente en Duisburg, ciudad vecina
de Düsseldorf.
Al minuto de silencio, anunciado por megafonía en alemán y en
inglés, y a la llegada de los pasajeros en un vuelo casi idéntico al del día
anterior, siguió la comparecencia del presidente de Lufthansa, Carsten Spohr,
garantizando que su aerolínea "no ahorra ni ahorrará en seguridad".
Son "los
momentos más dramáticos en sesenta años" de historia de la compañía, decía Spohr
ante decenas de cámaras de televisión en una conferencia de prensa ante los
mostradores de la aerolínea.
Salía así al paso de las múltiples
informaciones surgidas, en medios alemanes y españoles, acerca de los problemas
técnicos registrados un día antes de la tragedia en el Airbus de Germanwings
siniestrado.
Lo prioritario es la atención a las víctimas, aseguraba
reproduciendo así lo que en estos dos días ha sido el mensaje político lanzado
desde Berlín y por la canciller, Angela Merkel.
Las investigaciones están en
manos de las autoridades francesas, en cooperación con la aerolínea, y habrá que
esperar a sus conclusiones, dijo Spohr acompañado del presidente de Germanwings,
Thomas Winkelmann, quien poco antes había informado de que la cifra de víctimas
de nacionalidad alemana era de 72 personas.
A unos metros de la conferencia
de prensa, decenas de flores, mensajes de condolencia en distintos idiomas y
velas prendidas recordaban la tragedia, depositadas de forma espontánea junto a
una columna por ciudadanos comunes en recuerdo de las víctimas.
El
aeropuerto era testigo de formas distintas de expresar la conmoción general,
mientras en una zona VIP herméticamente resguardada de los medios o de miradas
ajenas los equipos de asistencia mantenían un retén de atención a los allegados
de las víctimas.
Algunos de ellos estarán mañana en el lugar de la
catástrofe, en los vuelos organizados por Lufthansa, con salida de Düsseldorf y
de Barcelona, según anunció Spohr.
Mientras tanto, en la población de
Haltern am See, a unos 90 kilómetros, crecía el mar de flores, velas prendidas y
mensajes de dolor y despedida por los 16 muchachos y muchachas de su escuela,
muertos junto a dos profesoras en el vuelo de regreso de su semana de
intercambio en Llinars del Valles (provincia de Barcelona). EFE
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Düsseldorf, silencio solemne mezclado con ansias de normalidad
Gemma Casadevall
Düsseldorf (Alemania), 25 mar (EFE).- El aeropuerto de Düsseldorf era hoy el
reflejo de la conmoción por la catástrofe aérea del avión de Germanwing, pero
también de las ansias de normalidad de los pasajeros llegados a esa ciudad desde
Barcelona (España), en el mismo trayecto que recorrió el avión que se estrelló
en los Alpes.
La terminal de despegues fue escenario del impresionante
minuto de silencio que guardó el personal de Lufthansa y Germanwing, su filial
de bajo coste, tras sus mostradores, poco antes de las 10.00 GMT, a la hora
aproximada en que se perdió el contacto con el vuelo 4U 9525.
En la planta
inferior, la de aterrizajes, llegaban los pasajeros procedentes de Barcelona,
después de que el aparato de Germanwings tomara tierra con algunos minutos de
antelación sobre el horario previsto, las 10.55 GMT.
"Ha sido un vuelo
tranquilo. Ninguna referencia, ni por parte de la tripulación ni de otros
pasajeros. Se notaba algo, claro está. Pero creo que todos tratamos de llevarlo
bien", explicaba a Efe Mario Rufarte, de 24 años y originario de la región
española de Vall d'Aran.
Con una única maleta de equipaje, el joven llegó
solo dispuesto a pasar una semana de vacaciones -"en compañía", precisó sin
más-, en medio de un cierto revuelo de medios presentes en el aeropuerto.
"No, no pensamos en cancelar. Pocos dejan la motocicleta en casa por mucho
que todos los días haya accidentes de moto. Volar es más seguro que ir en moto",
apuntaba Gisela Finkel, de 68 años y residente en Duisburg, ciudad vecina de
Düsseldorf.
El silencio y los rostros compungidos del personal de Lufthansa
y Germanwings, mientras la megafonía del aeropuerto pedía a los presentes, en
alemán y en inglés, respetar ese minuto en recuerdo a las 150 víctimas,
contrastaba con el ajetreo acostumbrado de la terminal.
Quienes acudieron el
día anterior al aeropuerto, familiares o amigos de los pasajeros que iban en el
avión, necesitados de información y atención psicológica, fueron atendidos en
una de las zonas VIP, totalmente resguardada de los medios o miradas ajenas.
Un equipo de unas 50 personas, entre psicólogos y otros especialistas en
estas situaciones, atendieron a lo largo del día a los alrededor de medio
centenar de afectados, que en su mayoría se retiraron por la noche a sus hogares
o a hoteles.
También ayer, en ese aeropuerto se habían cancelado una
veintena de vuelos de Germanwings, porque algunos asistentes de vuelo se negaron
a volar en medio de la conmoción de una catástrofe en que murieron los 144
pasajeros y los 6 miembros de la tripulación a bordo del aparato.
Ello
provocó algunas colas ante los mostradores de la compañía de pasajeros que
esperaban ser recolocados en trayectos de otras aerolíneas o equivalentes.
El primer vuelo de esa compañía de bajo coste de Lufthansa procedente de
Barcelona, la pasada noche, llegó con dos horas largas de retraso, tras la
medianoche.
Este miércoles, sin embargo, la normalidad era prácticamente
absoluta y apenas se registraron algunas alteraciones en los horarios previstos,
así como una única cancelación de un vuelo de Germanwings. EFE
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