Andrea Nahles, una líder surgida del caos
Gemma Casadevall
Berlín, 13 feb (EFE).- Andrea Nahles, la jefa del grupo parlamentario del
Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), fue propuesta hoy por la dirección de su
formación como su próxima presidenta, tras la dimisión de Martin Schulz.
Nahles tiene como misión inmediata lograr el "sí" de las bases al pacto de
Gobierno acordado la semana pasada con el bloque conservador de la canciller,
Angela Merkel, un pacto que ha generado una profunda grieta en el seno del SPD.
De 47 años y exlíder de las díscolas juventudes del Partido Socialdemócrata
(los "Jusos"), Nahles conoce mejor a su militancia que su antecesor, cuya
carrera discurrió entre Bruselas y Estrasburgo hasta que el año pasado se
convirtió en dirigente del partido.
Nahles, por contra, ha vivido en directo
cada una de las crisis internas de la formación, desde el desgarro provocado por
la escisión de Oskar Lafontaine, quien en 1998 abandonó el partido para fundar
La Izquierda, hasta la erosión de electorado acumulada en las dos legislaturas
en gran coalición con la canciller.
Será la primera mujer al frente del SPD,
lo que en Alemania no es exactamente una revolución: hace 18 años que Merkel
lidera la Unión Cristianodemócrata (CDU) y otras tres formaciones parlamentarias
-Los Verdes, La Izquierda y la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD)-
tienen asimismo a una mujer en su cúpula.
El SPD, el partido más antiguo de
Alemania con 153 años de historia, necesita una renovación y éste es el cometido
con el que asume su jefatura la enérgica y a menudo estridente Nahles.
Antes
de entrar en esa tarea renovadora, de recorrido largo, la jefa del partido
deberá lograr el "sí" de la militancia al pacto de gobierno negociado entre
Merkel y Schulz y contra el que ha dirigido una intensa campaña el actual líder
"juso", Kevin Kühnert.
Los resultados de la consulta entre los 463.000
afiliados, que es vinculante, se conocerán el 4 de marzo; hasta entonces, Nahles
irá al encuentro de las bases en sucesivas conferencias regionales, reclamando
el "sí", como hizo en el congreso del SPD del pasado enero, donde el preacuerdo
de coalición fue aprobado con un ajustado 56 %.
Fue tras un discurso
vibrante suyo, al borde de la afonía, entre ovaciones por los delegados y signos
de reconocimiento de Schulz, sobrepasado por la capacidad de emocionar ajena.
Son muchas las intervenciones de este calibre de Nahles, artífice como
ministra de Trabajo del logro socialdemócrata de la pasada gran coalición, la
implantación de un salario mínimo interprofesional en un país rico, pero donde
avanza la precariedad laboral.
Sus relaciones con Merkel no siempre han sido
fáciles, pero la canciller ha valorado públicamente su tenacidad y capacidad de
trabajo, mientras que Nahles reconoce en la que ha sido su jefa de Gobierno la
perseverancia y capacidad negociadora.
Nacida en junio de 1970 en Mendig, en
Renania-Palatinado (oeste), filósofa y filóloga de formación académica, ingresó
en el SPD en 1988 y se convirtió en líder de los "Jusos" en 1995.
Desde esa
posición, arremetió contra la línea centrista de Gerhard Schröder y se
identificó con el ala izquierda de Lafontaine, aunque no le siguió cuando éste
abandonó la jefatura del SPD y el Ministerio de Finanzas para fundar su propio
partido.
Su momento más difícil fue en 2005, cuando precipitó la caída del
entonces presidente del SPD, Franz Müntefering, leal a Schröder, obligado a
renunciar al imponerse ella como secretaria general en lugar del candidato
auspiciado por el aparato.
Nahles se arrepintió al borde de las lágrimas de
haber "derribado" a su jefe, en una acción no deliberada, a lo que siguió su
renuncia a ocupar el cargo, mientras salían a la luz las heridas internas de la
formación.
Vicepresidenta del partido desde 2017, Nahles ha sido durante
todo este tiempo una especie de "jefa en la recámara" para un partido que, desde
tiempos de Schröder, ha conocido siete presidentes, sin lograr detener su
sangría de electorado. EFE
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