viernes, 10 de abril de 2026

Observaciones electorales

Hungría: las claves de un sistema electoral 'trucado' por Orbán que puede hacerle ganar aunque pierda



El líder del partido de la oposición húngaro Tisza, Péter Magyar, pronuncia un discurso durante una manifestación en la Plaza de los Héroes de Budapest. / BOGLARKA BODNAR / EFE

Gemma Casadevall   Budapest10 ABR 2026

Hungría celebra este domingo unas elecciones parlamentarias cruciales para la Unión Europea (UE). Los sondeos llevan meses pronosticando el fin del dominio de quien durante 16 años ha sido su primer ministro, el ultranacionalista Viktor Orbán, azote de Bruselas, figura de referencia de la ultraderecha europea y aliado de Donald Trump y Vladímir Putin. Algunas encuestas han llegado a barajar una mayoría de dos tercios para el opositor Péter Magyar, líder de Tisza, quien pese a ser conservador aglutina un electorado de amplio espectro, unido por el anhelo de dar carpetazo a la 'era Orbán'. También se recuerda cómo en 2022, con la oposición unida en una gran coalición con un líder común, Péter Marki-Zay, entonces el favorito de las encuestas, las urnas acabaron dando la reelección a Orbán al frente de otra mayoría absoluta. Ambos bandos se cruzan acusaciones de injerencias extranjeras y campañas de desinformación --del Kremlin y la Casa Blanca, a favor de Orbán, o de Ucrania y Bruselas, para Magyar--. Pero incluso sin factores externos, sobre estas legislativas pesa la sombra de un sistema 'trucado' por el partido en el poder.


El lenguaje incierto de los sondeos

Hay coincidencia entre los sondeos dichos fiables en que Magyar será el más votado. Discrepan de esa percepción los difundidos por medios afines a Orbán, cuyo Gobierno controla un 90% del panorama mediático del país. Un análisis del instituto Median, basado en cinco encuestas hechas entre febrero y marzo, da a Tisza entre 138 y 143 escaños, frente a la cincuentena que obtendría Fidesz. Pero nada está descartado, en buena parte porque el sistema electoral húngaro favorece a Fidesz. Orbán ha invertido su largo periodo de control casi absoluto en rediseñar distritos y el reparto de escaños con una fórmula mixta que puede jugar en contra del más votado. Dicho de otro modo, Fidesz puede lograr la mayoría de escaños con un 45% de los votos, mientras que Tisza necesitará más del 55%.

Dos papeletas con efectos cruzados

Los aproximadamente ocho millones de electores húngaros tienen ante sí dos papeletas, de cuya combinación surge el reparto de los 199 escaños del Orszaggyules (Parlamento). 93 diputados se adjudican proporcionalmente a la lista de cada partido, mientras que los 106 restantes corresponden al candidato más votado de cada distrito. Es una fórmula implantada en 2013, tres años después de la primera victoria con amplia mayoría de Orbán. Redujo el número de escaños, que hasta entonces estaba en 386 escaños. Y redibujó a continuación los distritos electorales de acuerdo a lo que en observación electoral se denomina 'gerrymandering', término que remite a la estrategia que el gobernador de Massachusetts Elbridge Gerry elevó a norma en 1812, y que legaliza esta forma de manipulación favorable a un partido determinado.

Turismo electoral


En el caso húngaro, la práctica del 'gerrymandering' ha ido afinándose legislatura tras legislatura. Su resultado es un trato de favor al voto rural donde el Fidesz tiene sus bastiones, en detrimento del urbano. Consciente de que tiene malas cartas en el campo, el líder opositor ha invertido la recta final de su campaña en un intenso recorrido por el territorio nacional, en busca del apoyo de electores que, hasta ahora, no vieron pasar por sus calles más que a candidatos del Fidesz.

La reforma implantada por Orbán incluye otras innovaciones en interés propio. Por un lado, se otorgan una serie de escaños adicionales o compensatorios al partido mayoritario. Por el otro, se facilita el llamado "turismo electoral". El elector puede registrarse como tal en cualquier distrito. Se posibilita con ello que se desplace un determinado número de simpatizantes o militantes de una circunscripción donde se considera que tiene asegurada la victoria a otra en disputa.

Un Parlamento sin centro-izquierda


Ocurra lo que ocurra el domingo, lo único descartable es que en el nuevo Parlamento tengan escaños otras formaciones que no sean Tisza, Fidesz o, a lo sumo, el otro partido de extrema derecha Nuestra Patria. La tarta parlamentaria quedará repartida entre dos o un máximo de tres formaciones, todas ellas derechistas. Es decir, los diputados que consiga el conservador Magyar, los del ultranacionalista Orbán o del extremismo puro y duro. Es el precio que presumiblemente pagará de nuevo el centro-izquierda húngaro, a cambio de un relevo en el poder personalizado en Magyar, gran captador del voto de todos los que simplemente no quieren otra legislatura de Orbán.

martes, 7 de abril de 2026

Trump al rescate

Vance arropa a Orbán en Budapest y acusa a Bruselas de injerencia en la campaña electoral



Orbán agradece el apoyo de Trump y Vance a Hungría: "me complace decir que EE.UU. es nuestro aliado" VIDEO: EFE // Foto: JONATHAN ERNST /POOL / AFP
  Gemma Casadevall     Berlín07 ABR 2026 

"No creo que los húngaros escuchen a un vicepresidente de Estados Unidos. Para eso no he venido aquí. Pero quiero mandar una señal a todos aquellos, especialmente los burócratas de Bruselas, que pretenden controlar al pueblo húngaro porque no les gusta su líder": con este mensaje euroescéptico inició este martes el vicepresidente de EEUU, JD Vance, su visita a Budapest, a cinco días de unas elecciones con las que el primer ministro, el ultranacionalista Viktor Orbán, aspira a perpetuarse en el poder. Tras 16 años en el cargo, tiene ante sí a un rival que va en cabeza en los sondeos, Péter Magyar. Para Orbán, el líder opositor es una "marioneta de Bruselas", que de llegar al poder acabará con la seguridad energética que Hungría debe a sus excelentes relaciones con Moscú y con Washington. "Europa se aboca a la peor crisis energética de su historia. Por eso tan importante la cooperación con Estados Unidos", afirmó Vance.


El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, y el vicepresidente estadounidense, JD Vance, ofrecen una rueda de prensa conjunta / Akos Kaiser / HANDOUT / EFE

La estrategia de Orbán y su visitante de imputar injerencias a Bruselas coincide con la recta final de una campaña que ha estado plagada de investigaciones periodísticas documentando el servilismo del líder húngaro hacia el Kremlin, además de su declarada admiración por Trump.

"Ningún país extranjero debe interferir en las elecciones húngaras. Es nuestro país. La historia de Hungría no la han escrito ni Washington, ni Moscú ni Bruselas, se ha escrito en las calles y las plazas de Hungría", apuntó Magyar a través de redes sociales, en paralelo a la llegada de Vance a Budapest. Posteriormente, a través de un comunicado, el líder opositor aseguró que tras la victoria electoral que da por segura, Estados Unidos seguirá siendo para Hungría "un importante socio", tanto por su condición de aliado de la OTAN como en lo que respecta a relaciones comerciales.

También en paralelo al apoyo del vicepresidente estadounidense a Orbán se difundieron nuevas informaciones, esta vez a través de 'Bloomberg', en torno a una conversación entre el primer ministro húngaro y Vladímir Putin del pasado mes de octubre. Orbán se ponía literalmente a su servicio para la celebración de una cumbre ruso-estadounidense en Budapest destinada a poner fin a la guerra de Ucrania. "Estoy enteramente a su disposición para todo lo que haga falta", le aseguró a Putin, al que felicitó por su cumpleaños para pasar a continuación a elogiar a Trump.

La idea de una cumbre en Budapest no prosperó. Pero la conversación muestra de nuevo a Orbán como un fiel servidor de dos amos, los líderes de las superpotencias. "Es cierto. Hablé con el presidente Putin sobre el fin de la guerra y para organizar una cumbre en Budapest. ¿Qué has hecho tu por la paz?", respondió en tono desafiante el propio Orbán, en un mensaje en redes sociales dirigido el primer ministro polaco, Donald Tusk, después de que este afeara su conducta.
Apoyos del trumpismo europeo y global

La visita de Vance, quien viajó acompañado de su esposa, Usha, es previsiblemente la última expresión de apoyo del máximo rango internacional a la campaña de Orbán. Su programa consistía en la conferencia de prensa conjunta, seguida de un mitin en un estadio, para pernoctar en Budapest y marcharse al día siguiente. La capital húngara engalanó algunas calles del centro con banderas estadounidenses, en honor a la delegación del vicepresidente. Ya en el mitin del estadio, y ante miles de seguidores, Vance "escenificó" una llamada a Trump a través de su teléfono móvil, entre el júbilo de los asistentes. Tras un intento fallido se escuchó la voz del presidente estadounidense, que se proclamó una vez más "fan" de Orbán.

El apoyo presencial de Vance siguió a la visita, con idénticos mensajes, realizada el pasado febrero por el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio. El trumpismo europeo y especialmente los llamados Patriotas por Europa, el grupo de la Eurocámara fundado por Orbán, arroparon asimismo presencialmente al primer ministro húgaro a mediados de marzo. Acudieron a Budapest desde el austriaco Herbert Kickl al neerlandés Geert Wilders y el español Santiago Abascal.

La expectación por las elecciones del domingo va más allá de las fronteras de este país, de apenas 10 millones de habitantes. En una nueva victoria del líder ultranacionalista están depositadas las expectativas de otros partidos hermanados europeos, como la Agrupación Nacional de Marine Le Pen, ya que sería un fuerte espaldarazo ante las elecciones presidenciales francesas del próximo año.

El equipo de Orbán ha programado un último mitin en Budapest, el mismo sábado, día en que Magyar recorrerá varias ciudades húngaras. Los analistas dan por hecho que al líder opositor le favorece el voto urbano, pero puede fallarle el rural.

Los sondeos otorgan entre 15 y hasta 19 puntos de ventaja a Magyar. Sin embargo, las peculiaridades del sistema electoral húngaro, remodelado con Orbán en el poder, favorecen a su partido, Fidesz. Con un 45% de los votos, Orbán podría revalidar su dominio, mientras que Magyar necesitará al menos cinco puntos por encima de la mayoría para asegurarse la victoria.

lunes, 6 de abril de 2026

Putin, Trump, Netanyahu y otra gente del montón

Las amistades 'tóxicas' de Orbán salpican la recta final para las elecciones de Hungría



El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, y el presidente ruso, Vladímir Putin, durante un encuentro en el Kremlin en julio de 2024. / YURI KOCHETKOV / EFE
  Gemma Casadevall    Berlín06 ABR 2026 

Viktor Orbán nunca ha escondido su larga lista de amistades 'tóxicas'. Al contrario. El primer ministro de Hungría ha convertido en señal de identidad sus vínculos con Donald Trump, Vladímir Putin, Binyamín Netanyahu o los Patriotas por Europa, el eurogrupo fundado por él mismo con la ultraderecha de la francesa Marine Le Pen, del austríaco Herbert Kickl, del neerlandés Geert Wilders o del español Santiago Abascal.

El presidente estadounidense ha expresado su anhelo de que Orbán consiga la reelección en los comicios del próximo 12 de abril. "Vuestro éxito es nuestro éxito", le dijo el secretario de Estado, Marco Rubio, en una reciente visita a Budapest, y el vicepresidente J. D. Vance tiene previsto viajar a Hungría este martes para un espaldarazo final. Al Kremlin se le atribuye una campaña de desinformación para desacreditar al líder opositor, Péter Magyar. Unas comprometedoras conversaciones entre el ministro de Exteriores, Peter Szijjarto, y su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, han reflejado estos días el servilismo con que Budapest proporciona a Moscú información en tiempo real de lo que se cuece en la UE. Se entra así en el final de una campaña en que lo más granado del euroescepticismo xenófobo europeo y global ha arropado sin reparos a Orbán.

El primer ministro húngaro gobierna con mayoría absoluta desde 2010 y busca un sexto mandato. Los sondeos apuntan a que, por primera vez en 16 años, el ultranacionalismo húngaro caerá derrotado por Magyar, el candidato del opositor partido Tisza. La distancia entre ambos se ha agrandado y coloca al opositor entre 10 y 15 puntos por delante de Orbán. Pero hay un alto porcentaje de indecisos, un 25%, y la ley electoral húngara, remodelada legislatura a legislatura por Orbán, favorece a Fidesz. No es un sistema enteramente proporcional, sino que el voto de determinadas circunscripciones puede decantar el resultado final. Se estima que Magyar precisará al menos cinco puntos de ventaja para ganar la partida.

Hostilidad hacia Kiev y complicidad con Moscú


Orbán ha acentuado una hostilidad hacia Ucrania que entra en lo personal cuando se cruza con Volodímir Zelenski. Hungría mantiene bloqueados los 90.000 millones de euros en préstamos prometidos por la UE a Kiev. Y se ha negado a suscribir la declaración de la UE para que un Tribunal Especial juzgue los crímenes de guerra de Rusia. Todo eso entraba ya en la dinámica conocida de Orbán, el más poderoso aliado de Putin en la UE. A este contexto se han sumado filtraciones del portal de investigación 'Vsquare', entre otros medios críticos, apuntando a una guerra sucia no solo contra Magyar, sino contra toda la UE.

Primero trascendió a través del periodista Szabolcs Pany la trama orquestada desde el Kremlin para la difusión masiva de bulos generados por IA contra de Magyar. Le siguieron las primeras informaciones sobre el ministro de Exteriores húngaro, Szijjártó, informando a Lavrov de lo que se cuece en la UE. Saltaron ya ahí en cascada las acusaciones a Budapest de deslealtad del alemán Friedrich Merz, el francés Emmanuel Macron y el polaco Donald Tusk. Para redondear el escándalo, aparecieron elocuentes audios de un Szijjártó poniéndose "al servicio" de Lavrov y garantizándole su apoyo ante la UE para sacar de la lista de sancionados a la hermana del oligarca ruso Alisher Usmánov. Para Budapest, estas filtraciones son parte de una "campaña desde el extranjero" en contra de Orbán.

Orbán entra en la semana final hasta cita con las urnas con ese compendio de toxicidades y cuando parte de la ultraderecha europea está empezando a marcar distancias respecto al trumpismo. De pronto se temen daños colaterales por los estragos de la guerra de Irán en los bolsillos de los europeos.

El líder ultranacionalista, de 62 años, se enfrenta a un rival casi 20 años más joven, exmiembro de Fidesz y conocedor de las entrañas del partido de Orbán. Su electorado va de la izquierda al ecologismo, liberales y centristas. Les une el ansia de poner fin a la "era Orbán" y su rumbo de colisión contra la UE.

Sorpresa en defensa

La letra pequeña de la nueva mili alemana obliga a los hombres de entre 17 y 45 años a pedir permiso para salir del país



Soldados de las fuerzas especiales alemanas. / RONALD WITTEK / EFE
 Gemma Casadevall    Berlín06 ABR 2026 

Alemania implantó el pasado enero un servicio militar en principio voluntario, salvo situaciones de emergencia o falta de personal, cuya letra pequeña incluye una norma que hasta ahora había pasado inadvertida: todos los hombres, de 17 a 45 años, deben pedir permiso si van a ausentarse del país por más de tres meses, sea por motivos de estudios, laborales o de cualquier otra índole.
La norma fue detectada estos días festivos por el diario 'Frankfurter Rundschau', corroborada por otros medios y confirmada por un portavoz del Ministerio de Defensa a la televisión pública alemana ARD. La fuente ministerial trató de sacarle hierro al asunto y explicó que el permiso se concede de forma automática y que su propósito es tener un registro de cuántos potenciales soldados se encuentran en el país, en el caso de ser necesario recurrir a ellos. "Debemos saber cuántas personas están ausentes de modo prolongado", explicó el portavoz.
El servicio militar obligatorio quedó en suspenso en 2011 tras un largo debate nacional. La fórmula implantada ahora de mili voluntaria responde al llamado 'modelo sueco'. El objetivo del ministro de Defensa, el socialdemócrata Boris Pistorius, es ampliar el contingente actual de 186.000 soldados hasta los 260.000 efectivos y 200.000 reservistas para 2035. Ofrece incentivos como un sueldo de 2.600 euros mensuales, la posibilidad de acceder al carnet de conducir gratuitamente y a una capacitación profesional en determinados sectores. Contempla la opción de pasar al reclutamiento obligatorio, en caso de no lograrse el número suficiente de voluntarios o de producirse una situación de emergencia. Entre enero y febrero se han presentado unos 16.000 voluntarios, lo que significa un incremento del 20% respecto a los de años anteriores, según cifras del ministerio.

Formulario y revisión médica obligatorios


Desde principios de año empezaron a recibir un formulario del Ejército todos los jóvenes nacidos en 2008, donde se les pregunta si están interesados en prestar ese servicio militar. Los hombres están obligados a responder y deben someterse además a una revisión médica mientras que para las mujeres es optativo. En virtud de sus respuestas y aptitudes son evaluados y reciben la invitación a ingresar en las fuerzas armadas.
Lo de pedir permiso para salir del país más de tres meses es una norma heredada de tiempos de la Guerra Fría que nunca tuvo mayor relevancia, explicó el portavoz de Defensa. Tampoco se contemplan sanciones en caso de incumplimiento ni motivos para denegarse la autorización a salir del país. Pero llama la atención esa obligatoriedad de solicitar permiso, mientras que antes solo se contemplaba para situaciones de tensión para la seguridad.
Desde el Gobierno entre conservadores y socialdemócratas de Friedrich Merz se asegura que la petición de permiso es meramente informativa. Tanto los Verdes como La Izquierda lo consideran un grave recorte en la libertad de movimientos y un anacronismo, en tiempos de alta movilidad laboral, académica o simplemente viajera. La ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD), segunda fuerza a escala nacional, ha apremiado al Ejecutivo a aclarar el alcance de esa regulación.