viernes, 12 de octubre de 2018

En la Löwenbräu


Baviera, ante una eleccion crucial para la derecha tradicional y para Merkel

Gemma Casadevall


Múnich (Alemania), 12 oct (EFE).- Baviera entró hoy en la recta final para sus comicios regionales del domingo, en los que se prevé una dura caída de votos para la Unión Socialcristiana (CSU), partido dominante durante décadas en ese próspero "Land" e integrante del bloque conservador de la canciller alemana, Angela Merkel. 
Los sondeos pronostican la pérdida de la mayoría absoluta para la CSU, con porcentajes que oscilan entre el 33 % y el 35 %, reflejo de una erosión similar a la que sufre a escala nacional la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel. 
Los vencedores morales de las elecciones, las primeras tras las generales de hace un año, serán previsiblemente los Verdes, a los que las encuestas disparan al 18 % o hasta el 19 %, según el popular diario "Bild" y la cadena pública ZDF, respectivamente. 
Los ecologistas, que nunca llegaron a los dos dígitos en ese tradicionalista "Land", arrebatarán así el segundo puesto al Partido Socialdemócrata (SPD) -al que podrían ir entre el 10 % y el 12 % de los votos-, el socio de la coalición de Merkel, aún más debilitado que la CDU/CSU. 
A los llamados Electores Libres -una escisión de la CSU con fuerte arraigo en toda Baviera- se les asigna un 10 %, empatados con la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), mientras que el Partido Liberal (FDP) estaría en el 5,5 %. 
"Para la CSU es un descalabro; pero para el ciudadano bávaro puede ser un alivio: muchos aspiran al fin de las mayorías absolutas en Baviera", explicó a Efe Nikolaus Neumaier, redactor jefe de política en la radio pública Bayerische Rundfunk. 
La CSU se equivocó, según Neumaier y la politóloga Ursula Münch, al centrar su campaña en la línea dura migratoria defendida por su líder, el ministro del Interior, Horst Seehofer, quien ha colocado la coalición de Merkel al borde de la ruptura con sus exigencias. 
"Baviera dejó de verse como un 'Land' exponente la prosperidad para quedar como el rostro malhumorado y egoísta del país. Hay una gran frustración entre parte del electorado conservador comprometido con la acogida de peticionarios de asilo", afirmó Münch. 
Por Baviera ingresó la mayoría de los 1,3 millones de refugiados llegados a Alemania desde 2015, lo que casi desbordó su capacidad de acogida, pero tanto la iglesia católica -de gran peso en el "Land"- como cientos de organizaciones cívicas defienden la línea de Merkel. 
"Representamos un amor al 'heimat' -"patria chica"- distinto a la CSU. El de la preservación de la hermosa Baviera ante enemigos reales como el cambio climático", comentó en una reunión con medios extranjeros, entre ellos Efe, Katharina Schulze, candidata de los Verdes. 
Una coalición entre la CSU y los Verdes es la opción preferida para un futuro gobierno bávaro por un 48 % de los electores, según una encuesta del diario muniqués "Merkur", a pesar de los abismos ideológicos entre ambas formaciones. 
Menos diferencias debería superar, en caso de que lograr una mayoría suficiente, una alianza entre la CSU y los Electores Libres, cuyo líder, Hubert Aiwanger, suele dirigirse al elector en el dialecto del "Land". 
"Nos identificamos con los problemas reales del ciudadano. Que no son ni los asilados ni el ansia por tener ministros en Berlín", apuntó Gunther Görlich, su candidato por un distrito de Múnich. 
La CSU no avanza preferencias sobre futuros socios y está preparado para entablar "largas conversaciones" con quien sea preciso, insistió estos días, desde su puesto en Berlín, Seehofer, quien solo descarta como socia a la ultraderechista AfD. 
Tanto el líder de la CSU como el primer ministro bávaro, Markus Söder, rival interno de Seehofer y relevo generacional del partido, han tratado en el último tramo de campaña de distanciarse de la AfD. 
De las consignas antimigratorias casi idénticas a las de ese partido xenófobo ha pasado Söder a lanzar mensajes más sociales, en un intento por revertir su caída persistente en intención de voto. 
La CSU, un partido acostumbrado a resultados de hasta el 60 % y a gobernar en solitario -aunque entre 2008 y 2013 precisó ya de un aliado, el FDP-, parece resignado a dejar la órbita del dominio absoluto y la gran incógnita es quién cargará con la factura. 
Entre los medios alemanes se da por hecho que, de caer al 33 %, Seehofer tendrá los días contados como líder del partido y, por extensión, como incómodo ministro del Interior de Merkel. EFE 
gc/jam/dgp 
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La CSU cierra una campaña dura, arropada por Viena y sin Merkel

Gemma Casadevall

Múnich (Alemania), 12 oct (EFE).- La Unión Socialcristiana (CSU) de Baviera trató hoy darse ánimos ante las elecciones regionales del domingo, en que se prevé que perderá la mayoría absoluta, con Viena como aliado y en ausencia de la canciller alemana, Angela Merkel. 

El pabellón cervecero de Löwenbräu, en el corazón de Múnich, acogió su último gran acto de campaña, entre militantes entregados a celebrar todo lo identificable como intrínsecamente bávaro, cuando se da por seguro el fin de su dominio en solitario del "Land". 
"Hay que luchar por la victoria hasta el último voto. Se trata de que Baviera siga siendo Baviera, la fuerte y exitoso Baviera", proclamó el jefe del gobierno bávaro, Markus Söder, con seis meses en el cargo y ansioso de lograr la ratificación en las urnas. 
Los sondeos sitúan a la conservadora CSU con entre el 33 % y el 35 % de apoyo, frente al 43 % de las anteriores regionales o el 60 % obtenido en 2003. 
Arropado por el primer ministro de Austria, Sebastian Kurz, y el líder del partido y ministro de Interior de Merkel, Horst Seehofer, Söder hizo su entrada en la sala envuelto en la estridente música propia de una carpa cervecera y sin escatimar ningún tópico bávaro. 
"Somos el partido de la estabilidad, nadie más representa la prosperidad y el éxito de Baviera", proclamó en una sala enorme pero cerrada, en lugar de la Marienplatz, la plaza muniquesa donde habitualmente cierra sus campañas la CSU. 
"Tenemos que proteger nuestras fronteras para impedir flujos incontrolados de inmigración", afirmó el conservador Kurz, en alusión tanto a su país como a Baviera, el "Land" por el que ingresó la mayor parte de los 1,3 millones de refugiados llegados a Alemania desde 2015. 
Kurz acudió como aliado procedente del país vecino, con el que la CSU mantiene mejor relación que con la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, el partido con el que los conservadores bávaros integran un grupo parlamentario común en el Bundestag (cámara baja). 
La ausencia de la canciller era algo más o menos asumido por todos los implicados, lo que no evitó que, en una comparecencia ante los medios anterior al mitin, saltara la pregunta recurrente de por qué estaba ahí Kurz y no Merkel. 
"La canciller ha estado últimamente tres veces en Baviera", excusó Seehofer, en alusión a sucesivas visitas de Merkel durante la campaña. 
La líder alemana y su ministro mantienen unas relaciones más que tensas, que van de la antipatía personal a lo político, salpicadas por las amenazas de Seehofer de romper la coalición de Gobierno en Berlín y sus exigencias de endurecer la política migratoria. 
Las rencillas con Merkel y también con Söder -quien se convirtió en jefe del Gobierno bávaro tras un duro pulso con Seehofer- han desgastado a la CSU, que ha gobernado en solitario durante décadas, casi ininterrumpidamente, el "Land" más próspero de Alemania. 
"Los Verdes se dicen renovadores, pero son un partido anticuado que basa su programa en prohibir, prohibir y prohibir. Lo único que están dispuestos a permitir es el consumo del cannabis", afirmó Söder sobre los ecologistas que, según los sondeos, se convertirán en la segunda fuerza bávara, con un 19 % o hasta un 20 %. 
A los Verdes se les pronostica un resultado jamás alcanzado en ese tradicionalista "Land" y no se descarta que la CSU se vea abocada a negociar una coalición para mantenerse en el poder. 
La CSU sí excluye como socio a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), a la que se pronostica un 10 % -el mismo resultado que los Electores Libres, una escisión de la CSU-. 
Las elecciones generales del año pasado en Alemania, en que Merkel logró la reelección pero con los resultados más bajos de la historia, convirtieron a la AfD en tercera fuerza a escala nacional, situación que, admitió Söder, "desbarató el esquema político alemán". 
Ni Söder ni Seehofer lograron dar una explicación sólida, sin embargo, a la pregunta de por qué rechazan categóricamente a la AfD, mientras Kurz gobierna en Viena apuntalado en la ultraderecha. 
"La AfD es un partido de creación reciente, mientras que nuestros socios en Austria tienen una larga trayectoria, son una formación consolidada", razonó Kurz, que llegó a Múnich para auxiliar, también en esa cuestión, a sus aliados bávaros. EFE 
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