jueves, 22 de noviembre de 2018

Descubriendo el pacto migratorio

El derecho de asilo divide a los aspirantes a suceder a Merkel

Gemma Casadevall

Berlín, 22 nov (EFE).- El derecho de asilo, como principio anclado en la Constitución de Alemania, divide a los aspirantes a suceder al frente de la CDU a la canciller alemana, Angela Merkel, erigida ahora en defensora del Pacto Mundial para la Migración de la ONU frente a cualquier cuestionamiento, interno o externo. 
"La abolición del derecho de asilo o una limitación que implique, de facto, que deje de existir tal como lo plantearon los padres de la Constitución, no es acorde con los principios de la CDU", manifestó hoy Annegret Kramp-Karrenbauer, secretaria general del partido y representante de la línea continuista en el pulso por la sucesión de Merkel. 
Kramp-Karrenbauer se desmarcó así de los otros dos aspirantes a la jefatura de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el ministro de Sanidad, Jens Spahn, y más aún del el exjefe del grupo conservador Friedrich Merz, ambos del ala más derechista y partidarios de replantear el asilo. 
Spahn levantó ampollas el pasado fin de semana al proponer someter la adopción por parte de Alemania del Pacto para la Migración al voto del próximo congreso de la CDU, que tendrá lugar del 7 al 8 de diciembre en Hamburgo y en el que se elegirá al sucesor de Merkel. 
Merz fue más allá y consideró si no debería replantearse el derecho individual de asilo, tal como está contemplado en la Constitución alemana, en una de las conferencias regionales que realizan estos días para brindar la oportunidad a los aspirantes a liderar la CDU de presentarse ante las bases del partido. 
En sus declaraciones de hoy, realizadas en un foro del popular diario "Bild", Kramp-Karrenbauer -o AKK, como se la conoce- recordó que toda enmienda constitucional necesita el refrendo de dos tercios de la cámara baja del Parlamento (Bundestag). 
La secretaria general de la CDU aludió asimismo al legado de Helmut Kohl, patriarca del partido y en el poder entre 1982 y 1998, quien en 1991 advirtió de que un recorte drástico del derecho de asilo no cuadraba con los valores cristianodemócratas. 
Un año después, y en medio de la crisis migratoria desencadenada por la guerra de los Balcanes, la coalición entre conservadores y liberales que encabezaba Kohl logró que prosperase una enmienda constitucional que restringía el asilo, pero mantenía ese derecho fundamental, con el apoyo de la oposición socialdemócrata. 
La aprobación de esa enmienda sucedió a la llegada a Alemania de 428.000 peticionarios de asilo, cuestión que derivó en un debate similar al que se generó en 2015, cuando el país recibió casi un millón de refugiados. 
Tanto en sus comparecencias con Merz y Spahn como en foros por separado, AKK ha defendido la decisión adoptada por Merkel de no cerrar las fronteras a los refugiados e insistido en la necesidad de frenar la migración ilegal. 
Merz y Spahn pretenden reconquistar parte del voto captado por la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), aunque sin romper con el corte centrista de la CDU, lo que les sitúa ante un complejo ejercicio de equilibrios. 
Los posicionamientos de los aspirantes a suceder a Merkel se producen en un momento en que la canciller aparece como relanzada o incluso liberada, según enjuician estos días medios de referencia como "Südddeutsche Zeitung", desde que anunció que no buscará su reelección como jefa de la CDU ni optará a un nuevo mandato como canciller. 
Su discurso ayer en el Bundestag, en el debate general de los presupuestos de 2019, fue respaldado por fuertes ovaciones inclusive de parte de las filas opositoras -especialmente de Los Verdes- en el momento en que defendió el Pacto Migratorio y cargó contra nacionalismos y populismos derechistas. 
Especialmente celebrada fue una frase dirigida a AfD, que abrió la sesión en tanto que primer partido de la oposición, a la que reprochó haber utilizado su intervención para defender asuntos propios -las investigaciones por presuntas donaciones irregulares en la campaña- y olvidarse del objeto del debate. 
"Lo importante para el debate es que cada cual hable de lo que le parezca importante para el país", aseveró la canciller, para centrarse en su defensa del Pacto Migratorio. 
"El Pacto Mundial para la Migración es la respuesta correcta para resolver de forma multilateral los problemas globales", afirmó, frente a los disensos aparecidos tanto a escala interna como entre algunos socios europeos. 
El pacto, que deberá ser adoptado a principios de diciembre en Marrakech (Marruecos), es fruto de un encargo hecho en 2016 a la ONU por los jefes de Estado y de Gobierno de 190 países de todo el mundo.  Austria, Hungría, Bulgaria, Estonia y la República Checa han anunciado que no lo respaldarán, mientras que Estados Unidos se mantuvo desde el principio al margen de la negociación, en la que han participado 190 países. EFE gc/jam