jueves, 26 de marzo de 2020

Al rescate del espárrago


Alemania empleará a refuigados para salvar la cosecha en tiempos de pandemia

Gemma Casadevall

Berlín, 26 mar (EFE).- El Gobierno alemán estudia ofrecer trabajo en el campo a peticionarios de asilo aún no integrados en el mercado laboral, ante la falta de temporeros extranjeros derivada de cierre de fronteras por el COVID-19 y la necesidad de salvar la cosecha.
"Son muchos los que están ansiando acceder a un trabajo en Alemania. Hay que buscar la fórmula de facilitárselo", afirmó la ministra de Agricultura, Julia Klöckner. Su departamento está "analizando la situación" con el de Interior, que hace dos días emitió la prohibición de entrar en el país a estos trabajadores.

Spargel: Ernte läuft, aber mit Schwierigkeiten | NDR.de ...

Se estima que el campo alemán precisa contratar a unos 300.000 temporeros para estos meses, según cifras del sector. Debido a la prohibición, ya no podrá contar con trabajadores de Polonia, Rumanía y Bulgaria, con los que solía cubrirse el trabajo de temporada.

"Es muy triste. Muchos de ellos venían año tras año. Había una relación casi familiar con nuestros agricultores", admitió Klöckner, sobre una prohibición que, dijo, "a todos nos duele en el alma".
Algunos centenares lograron llegar "prácticamente en el último autobús", cuando empezaron las restricciones. Otros tuvieron que volverse, pese a que ya tenían organizado viaje y alojamiento.
Desde que entró en vigor el veto de Interior se han multiplicado los esfuerzos para suplir esos puestos con trabajadores de otros sectores, especialmente los que han quedado paralizados por la pandemia. También se han ofrecido estudiantes y jóvenes sin trabajo, mayoritariamente habitantes de las regiones afectadas.
"Pero no serán suficientes para ocupar ese vacío. Y ahora, más que nunca, tenemos que poder contar con productos de cercanía para los estantes de nuestros supermercados", siguió Klöckner.
BÚSQUEDA DE SOLUCIONES EN INTERIOR
Su propósito es abordar con el titular de Interior, Horst Seehofer, fórmulas para que puedan integrarse laboralmente aquellos refugiados que aún no tienen permiso de trabajo y que desean acceder al mercado laboral alemán.
Según cifras recientes, casi un 50 % de los peticionarios de asilo llegados al país desde la crisis migratoria de 2015 -1,6 millones de personas- han encontrado ya empleo. Otro 20 % superó su periodo de capacitación o cursos de integración, pero está esperando aún obtener su permiso de trabajo.
La prohibición de ingreso de temporeros de la Unión Europea (UE) entró en vigor el pasado miércoles. El veto afecta especialmente a los trabajadores de Bulgaria, Rumanía y Polonia, que acuden en estas fechas para la cosecha del espárrago, la col y la fresa.
Las autoridades alemanas reimplantaron controles fronterizos hace dos semanas. Los pasos siguen abiertos para mercancías y ciudadanos que tienen su residencia fija en un país distinto a su puesto de trabajo regular. En esta norma no entran los temporeros.

RESTRICCIONES Y MIEDO AL CONTAGIO


La restricción es "urgentemente necesaria", según Interior, para luchar contra la extensión de la pandemia. El número de contagios en Alemania llegó este jueves a 36.508 y el víctimas mortales a 198, según datos del Robert Koch Institut. La Universidad estadounidense Johns Hopkins, con una actualización más dinámica, sube la cifra de infectados en Alemania a 39.502 y de víctimas mortales a 222.
El miedo al contagio hizo que, de por sí, llegaran ya menos temporeros que en años anteriores. El sector agrícola alemán teme las consecuencias en la cosecha del espárrago, que ese año empezó unas semanas antes de lo habitual, tras un invierno benigno.
En todo el país hay unas 25.000 hectáreas de campo de cultivo dedicadas al espárrago; la cosecha anual de este producto, imprescindible en todo menú alemán en los tres meses de cosecha, se sitúa en las 133.000 toneladas.
La prohibición de Interior llegó justo cuando desde el departamento de Agricultura se había lanzado un plan para contratar a los 300.000 trabajadores que se estima va a precisar el campo. EFE gc/jam/may

martes, 24 de marzo de 2020

Adiós al freno

El virus trenca el dogma

Angela Merkel, diri­gint en for­mat tele­tre­ball el Con­sell de Minis­tres que havia de donar el vis­ti­plau a un res­cat històric. La can­ce­llera vol man­te­nir el lide­ratge en la crisi més dura i amb més incògni­tes que mai no li ha tocat redreçar. Que entrés en qua­ran­tena diu­menge, per haver estat en con­tacte amb un metge que va donar posi­tiu, no ha de des­viar-la de l’objec­tiu: la defensa de ciu­ta­dans, empre­ses i sani­tat pública, en un país amb més de 24.000 con­ta­gis i, fins ara, un mode­rat nom­bre de vícti­mes mor­tals –86, segons les xifres ofi­ci­als de l’Ins­ti­tut Robert Koch; 106, segons la Uni­ver­si­tat Johns Hopkins dels EUA, enti­tat de referència glo­bal aquests dies.
Men­tre Merkel espe­rava a casa el resul­tat de la pri­mera anàlisi de la Covid-19 –que va ser nega­tiva, segons fonts del govern–, el seu vice­can­ce­ller i minis­tre de Finan­ces, Olaf Scholz, i el d’Eco­no­mia, Peter Alt­ma­ier, van pre­sen­tar el pla de xoc que teòrica­ment ha de garan­tir que ningú, ni empre­ses ni ciu­ta­dans, hagi de patir “efec­tes irre­ver­si­bles” de la crisi econòmica que sem­bla ine­vi­ta­ble. Es tracta de tirar enda­vant un pres­su­post addi­ci­o­nal de 156.000 mili­ons d’euros –inclosa una par­tida de 55.000 per a peti­tes i mit­ja­nes empre­ses, autònoms o artis­tes i tot­hom qui no pugui tre­ba­llar enmig de les res­tric­ci­ons actual.
La idea és que aquesta set­mana rebi el vis­ti­plau de les dues cam­bres del Par­la­ment. I es dona per fet que no hi haurà obs­ta­cles, mal­grat ser el paquet suple­men­tari més gran des de la II Guerra Mun­dial i mal­grat tren­car el dogma del dèficit zero implan­tat sota el govern de Merkel.
Es par­teix de la base que hi haurà una cai­guda de la recap­tació de 33.500 mili­ons d’euros. I que s’haurà de fer una des­pesa no pre­vista ini­ci­al­ment de 122.500 mili­ons per garan­tir que la sani­tat pública no s’enfonsi i que l’estruc­tura econòmica i empre­sa­rial tam­poc, mal­grat que bona part de l’acti­vi­tat del país està para­lit­zada, de facto, i per temps no defi­nit.
Les mesu­res apro­va­des van des d’un fons d’esta­bi­lit­zació fins a garan­ties que no hi haurà des­no­na­ments a qui no pugui pagar el llo­guer. Això no sig­ni­fica que el pro­pi­e­tari quedi des­pro­te­git, va asse­gu­rar Alt­ma­ier, cons­ci­ent que aquest sec­tor forma part també de la soci­e­tat. Es manté l’“obli­gació” de pagar el llo­guer. Però qui esti­gui endeu­tat, es quedi sense feina o sen­zi­lla­ment no pugui com­plir amb els paga­ments, no es que­darà al car­rer.
Ha que­dat suspès l’ano­me­nat “fre del deute”, un paràgraf inclòs a la Cons­ti­tució que pro­hi­beix a Ale­ma­nya endeu­tar-se més enllà del 0,35% del pro­ducte inte­rior brut (PIB). Merkel no anirà al Par­la­ment a defen­sar el que, en temps nor­mals, hau­ria estat una capi­tu­lació al seu dogma de l’esta­bi­li­tat pres­su­postària. Ho farà el soci­al­demòcrata Scholz, no només perquè és el vice­can­ce­ller i titu­lar de Finan­ces, sinó perquè Merkel con­ti­nuarà en qua­ran­tena a casa.
Ale­ma­nya, com la resta del món, viu una situ­ació d’excepció enmig de la pandèmia. Els cinc anys seguits de superàvit fis­cal per­me­ten un cert marge. La resta vindrà de la paraula fins ara maleïda, a Berlín: l’endeu­ta­ment.
El que la coa­lició de Merkel vol apli­car per sal­var la situ­ació segueix el model del res­cat impul­sat a escala euro­pea en la crisi de l’euro. Ara, però, Ale­ma­nya surt a sal­var-se inter­na­ment. És el país amb més població d’Europa –82 mili­ons d’habi­tants–, a més de la pri­mera eco­no­mia. El pes gegantí que supo­sarà aquesta “defensa” o res­cat naci­o­nal serà pro­ba­ble­ment més ben entès pel ciu­tadà que els res­cats apro­vats per a Grècia o altres socis euro­peus.
El pla de xoc que es va posar en marxa aquest dilluns segueix l’anunci de línies de crèdit il·limi­tat per a les empre­ses fet deu dies abans. La pandèmia no ha aflui­xat. I quan ho faci, fins i tot quan s’hagi acon­se­guit la vacuna o les teràpies que per­me­tin repren­dre la vida pública nor­ma­lit­zada, no es pot comp­tar que des­a­pa­re­guin els seus efec­tes devas­ta­dors sobre l’eco­no­mia, ni pública ni pri­vada.

domingo, 22 de marzo de 2020

A todos nos llega el "home office"

Merkel, en cuarentena domiciliaria pero al frente de la gestión de la COVID-19

Gemma Casadevall

An Beschränkungen halten: Merkel nach Corona-Quarantäne: Erleben ...


Berlín, 22 mar (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, entró este domingo en cuarentena domiciliaria, tras conocer que estuvo en contacto con un médico que dio positivo en COVID-19, pero seguirá al frente de la crisis contra el coronavirus, ahora desde su casa.
Fuentes de la Cancillería indicaron que la canciller se someterá a sucesivos test en los próximos días para determinar si hubo contagio. Según su comunicado, la propia Merkel supo este domingo que el médico que la vacunó el viernes contra neumococos había dado positivo.
La noticia le llegó a la canciller tras haber comparecido ante los medios para comunicar las medidas adoptadas con los líderes regionales para reducir "a mínimos" los contactos personales y, con ello, el riesgo de contagio.

LIDERAZGO EN FORMATO TELETRABAJO

Merkel se propone a seguir desde casa con su trabajo, lo que incluye el Consejo de Ministros extraordinario convocado este lunes para acelerar medidas de choque contra los efectos económicos del coronavirus, que entrarán en el trámite parlamentario el viernes.
La propia canciller declinó este domingo avanzar cifras. En medios alemanes se asegura que aprobará un nuevo endeudamiento de al menos 150.000 millones de euros.
Asimismo se prevé una batería de ayudas para paliar los efectos económicos del coronavirus en el ciudadano, incluidas garantías contra los desahucios para quien no pueda pagar el alquiler.
Se activará, además, el procedimiento para suspender la regla constitucional del "freno de la deuda", aprovechando que esa norma prevé excepciones. Hace unos días se anunció ya la creación de un fondo de rescate de 40.000 millones de euros para autónomos y pequeñas empresas, así como una línea de crédito ilimitada para firmas y fórmulas como la jornada reducida con garantía de empleo.
Se da por hecho que el Ejecutivo ha renunciado al dogma del déficit cero, puntal de su línea presupuestaria durante años. La prioridad ahora es dar seguridad económica a ciudadanos y empresas.
Sí detalló Merkel este domingo los acuerdos alcanzados con los poderes regionales en videoconferencia. Se prohíben, durante al menos dos semanas, las reuniones de más de dos personas, círculo ampliable si se trata de un núcleo familiar u otras formas de convivencia.
Sólo seguirán abiertos comercios de alimentación, farmacias y de otros artículos de primera necesidad y se permitirá también el ejercicio físico o deportes al aire libre, pero de modo individual.

CONTAGIOS EN ASCENSO, PERO BUENA GESTIÓN DE LA CRISIS

Alemania está entre los países con más alto número de contagios: 18.616, con 55 víctimas mortales, según las cifras difundidas este domingo por el Robert Koch Institut (RKI), competente en la materia en Alemania, que basa sus datos en casos verificados en laboratorio.
La Universidad John Hopkins de EEUU, con una actualización más dinámica basadas en datos de diversas fuentes, eleva la cifra de infecciones en Alemania a 23.921 y sitúa la de muertos en 92.
Merkel ha sido omnipresente en sucesivas ruedas de prensa y además dirigió a sus compatriotas un atípico mensaje por televisión. Su gestión de la crisis está siendo bien valorada por los alemanes.
Una encuesta este domingo del popular diario "Bild" situaba a su bloque conservador en un 28 % de intención de voto, cuatro puntos más que en el anterior sondeo. Otra encuesta, el pasado viernes, de la televisión pública ARD lo situaba en el 32 %.
Menos empuje muestran sus socios socialdemócratas, que oscilan entre el 14 % y el 16 % en esos sondeos, mientras que los Verdes siguen en la segunda posición, con entre un 21 % y un 23 %.

MENSAJES DE ADVERTENCIA Y NORMALIDAD

Merkel, desde que asumió las riendas de esta crisis, ha combinado en sus mensajes las advertencias sobre la gravedad de la situación con el tono sereno que la caracteriza.
Al mismo tiempo ha tratado de manejar la situación con normalidad. Este fin de semana, aparecía en diversos medios haciendo la compra en el supermercado berlinés del que es clienta habitual, con un carro moderadamente cargado, de acuerdo a la recomendación de no acaparar productos básicos.
Entre los artículos adquiridos -destacaba "Bild"- estaban unas botellas de vino y dos rollos de papel higiénico, el producto más codiciado por los acaparadores, en Alemania y en otros países. También de acuerdo a los consejos de estos días, pagó con tarjeta. EFE
gc/dm
(foto)

Teletrabajo

Coronavirus-Krise: Angela Merkel dankt für Disziplin - DER SPIEGEL



Merkel, en cuarentena domiciliaria, pero al frente de la gestión del COVID-19


Gemma Casadevall

Berlín, 22 mar (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, entró este domingo en cuarentena domiciliaria, tras conocer que estuvo en contacto con un médico que dio positivo en COVID-19, pero seguirá al frente de la crisis contra el coronavirus, ahora desde su casa.
Fuentes de la Cancillería indicaron que la canciller se someterá a sucesivos test en los próximos días para determinar si hubo contagio. Según su comunicado, la propia Merkel supo este domingo que el médico que la vacunó el viernes contra neumococos había dado positivo.
La noticia le llegó a la canciller tras haber comparecido ante los medios para comunicar las medidas adoptadas con los líderes regionales para reducir "a mínimos" los contactos personales y, con ello, el riesgo de contagio.

LIDERAZGO EN FORMATO TELETRABAJO

Merkel se propone a seguir desde casa con su trabajo, lo que incluye el Consejo de Ministros extraordinario convocado este lunes para acelerar medidas de choque contra los efectos económicos del coronavirus, que entrarán en el trámite parlamentario el viernes.
La propia canciller declinó este domingo avanzar cifras. En medios alemanes se asegura que aprobará un nuevo endeudamiento de al menos 150.000 millones de euros.
Asimismo se prevé una batería de ayudas para paliar los efectos económicos del coronavirus en el ciudadano, incluidas garantías contra los desahucios para quien no pueda pagar el alquiler.
Se activará, además, el procedimiento para suspender la regla constitucional del "freno de la deuda", aprovechando que esa norma prevé excepciones. Hace unos días se anunció ya la creación de un fondo de rescate de 40.000 millones de euros para autónomos y pequeñas empresas, así como una línea de crédito ilimitada para firmas y fórmulas como la jornada reducida con garantía de empleo.
Se da por hecho que el Ejecutivo ha renunciado al dogma del déficit cero, puntal de su línea presupuestaria durante años. La prioridad ahora es dar seguridad económica a ciudadanos y empresas.
Sí detalló Merkel este domingo los acuerdos alcanzados con los poderes regionales en videoconferencia. Se prohíben, durante al menos dos semanas, las reuniones de más de dos personas, círculo ampliable si se trata de un núcleo familiar u otras formas de convivencia.
Sólo seguirán abiertos comercios de alimentación, farmacias y de otros artículos de primera necesidad y se permitirá también el ejercicio físico o deportes al aire libre, pero de modo individual.

CONTAGIOS EN ASCENSO, PERO BUENA GESTIÓN DE LA CRISIS

Alemania está entre los países con más alto número de contagios: 18.616, con 55 víctimas mortales, según las cifras difundidas este domingo por el Robert Koch Institut (RKI), competente en la materia en Alemania, que basa sus datos en casos verificados en laboratorio.
La Universidad John Hopkins de EEUU, con una actualización más dinámica basadas en datos de diversas fuentes, eleva la cifra de infecciones en Alemania a 23.921 y sitúa la de muertos en 92.
Merkel ha sido omnipresente en sucesivas ruedas de prensa y además dirigió a sus compatriotas un atípico mensaje por televisión. Su gestión de la crisis está siendo bien valorada por los alemanes.
Una encuesta este domingo del popular diario "Bild" situaba a su bloque conservador en un 28 % de intención de voto, cuatro puntos más que en el anterior sondeo. Otra encuesta, el pasado viernes, de la televisión pública ARD lo situaba en el 32 %.
Menos empuje muestran sus socios socialdemócratas, que oscilan entre el 14 % y el 16 % en esos sondeos, mientras que los Verdes siguen en la segunda posición, con entre un 21 % y un 23 %.

MENSAJES DE ADVERTENCIA Y NORMALIDAD

Merkel, desde que asumió las riendas de esta crisis, ha combinado en sus mensajes las advertencias sobre la gravedad de la situación con el tono sereno que la caracteriza.
Al mismo tiempo ha tratado de manejar la situación con normalidad. Este fin de semana, aparecía en diversos medios haciendo la compra en el supermercado berlinés del que es clienta habitual, con un carro moderadamente cargado, de acuerdo a la recomendación de no acaparar productos básicos.
Entre los artículos adquiridos -destacaba "Bild"- estaban unas botellas de vino y dos rollos de papel higiénico, el producto más codiciado por los acaparadores, en Alemania y en otros países. También de acuerdo a los consejos de estos días, pagó con tarjeta. EFE
gc/dm
(foto)

jueves, 19 de marzo de 2020

Año Nuevo en marzo

Merkel demana disciplina a la pitjor crisi des de 1945

“Això va de debò. Pren­guin-s’ho seri­o­sa­ment. Des de la reu­ni­fi­cació ale­ma­nya, no, des de la Segona Guerra Mun­dial no havíem vis­cut cap moment sem­blant en què el nos­tre país depen­gui tant de l’actu­ació comuna i solidària.” Angela Merkel, des de la tele­visió pública, va repe­tir ahir el que des de fa una set­mana està dient pràcti­ca­ment cada dia, en una roda de premsa rere una altra: res­pec­tin els pro­to­cols d’actu­ació de les auto­ri­tats i escol­tin els experts. Ara ho va fer, però, en el for­mat de mis­satge a la nació, que la can­ce­llera es reserva exclu­si­va­ment per al seu tra­di­ci­o­nal dis­curs de Cap d’Any i que els seus ante­ces­sors només van emprar en situ­a­ci­ons molt excep­ci­o­nals. Merkel, en els 14 anys que fa que és al càrrec, mai no havia sen­tit la neces­si­tat de tren­car l’exclu­si­vi­tat del mis­satge de Cap d’Any tele­vi­sat. Fins ara. No es tracta de “caure en el pànic”, sinó d’acon­se­guir que la sani­tat pública ale­ma­nya –“que és excel·lent, una de les millors del món”– no es vegi des­bor­dada per la situ­ació. Les xifres ofi­ci­a­les de con­ta­gis (8.200) i de vícti­mes mor­tals (12) són encara mode­ra­des, com­pa­ra­des amb el que passa en altres països euro­peus, però els experts de l’Ins­ti­tut Robert Koch, a les dades del qual es remet el govern de Merkel, han adver­tit que, si no es res­pec­ten els pro­to­cols d’actu­ació esta­blerts, d’aquí a dos o tres mesos hi poden haver 10 mili­ons d’infec­tats en un país de 82 mili­ons d’habi­tants.
“Hem d’actuar amb cor i seny per sal­var vides. I no hi ha excep­ci­ons per a ningú”, va dir Merkel. El seu govern ha acor­dat una actu­ació coor­di­nada amb els líders ter­ri­to­ri­als –als quals cor­res­pon exe­cu­tar les mesu­res adop­ta­des en matèria sanitària, edu­cació i ser­veis públics–, que implica el tan­ca­ment par­cial de la vida pública. No hi ha ordre de con­fi­na­ment. Poden con­ti­nuar oberts bancs, boti­gues d’ali­men­tació, farmàcies i altres esta­bli­ments con­si­de­rats neces­sa­ris. Però no hi haurà escola, ni esbarjo ni altres acti­vi­tats per un temps inde­ter­mi­nat. En alguns mit­jans s’inter­pre­tava aquest mis­satge com l’últim avís abans de donar l’ordre de con­fi­na­ment, com han fet altres països.
“Mili­ons de per­so­nes com vostès no poden anar a tre­ba­llar, els seus fills no van a l’escola ni a la guar­de­ria, tea­tres, cine­mes i comerços estan tan­cats. Ens fal­ten els con­tac­tes a què estem acos­tu­mats”, va asse­gu­rar, en un to serè però con­tun­dent, d’acord amb el seu cos­tum.
Efec­tes “més durs”
“Sé com és de dramàtic veure’s limi­tat”, va con­ti­nuar, al·ludint al que ella mateixa va patir, quant a manca de lli­ber­tat de movi­ments, al ter­ri­tori de l’Ale­ma­nya comu­nista, on va créixer i estu­diar. Mesu­res com ara les apro­va­des aquesta set­mana “només són legítimes en democràcia tem­po­ral­ment”. Tan­car les fron­te­res de la UE i implan­tar con­trols amb els països veïns ha estat dur. Les con­seqüències econòmiques “seran encara més dures”.
Merkel va repe­tir allò habi­tual aquests dies entre molts líders euro­peus: “Farem tot el que cal­gui”, també econòmica­ment, per superar la situ­ació.

lunes, 16 de marzo de 2020

Bajando la persiana

Alemanya s’aïlla enmig del tancament general a la UE

Allò que dos dies abans Angela Merkel no tro­bava oportú ni neces­sari és una rea­li­tat avui, a par­tir de les vuit del matí: les fron­te­res ale­ma­nyes amb França, Àustria, Luxem­burg, Suïssa i Dina­marca estan tan­ca­des per als viat­gers cor­rents. Una mesura, anun­ci­ada ahir pel minis­tre d’Inte­rior, Horst See­ho­fer, que implica l’aïlla­ment de facto ale­many.
“Encara no hem arri­bat al punt màxim de con­ta­gis. Tant a Ale­ma­nya com als països veïns hem de témer més con­ta­gis en els pròxims dies”, va dir See­ho­fer, després d’acla­rir que la mesura s’havia pres d’acord amb la can­ce­llera. El tan­ca­ment fron­te­rer no afec­tarà ni el trans­port de mer­ca­de­ries ni el pas de ciu­ta­dans que tre­ba­llin en un dels països esmen­tats. Amb això es garan­teix tant el sub­mi­nis­tra­ment de mer­ca­de­ries com la cir­cu­lació d’aquells ciu­ta­dans que han de tre­ba­llar, que tin­dran un docu­ment acre­di­ta­tiu d’aquesta neces­si­tat labo­ral.
Ale­ma­nya, en aquest con­text, va una mica a cavall dels seus estats veïns. Àustria i Polònia ja havien anun­ciat el tan­ca­ment de les seves fron­te­res, així com Dina­marca i la República Txeca. Altres països del nord d’Europa, com Noru­ega, han optat fins i tot per tan­car els aero­ports.
La reducció dels con­tac­tes humans s’ha d’apli­car també a l’entorn fami­liar, reco­ma­nava ahir la can­ce­llera, que fins ara només havia par­lat de limi­tar la vida social. Ale­ma­nya, la pri­mera potència euro­pea, amb 82 mili­ons d’habi­tants, no ha dic­tat el con­fi­na­ment de tota la població. El nom­bre de casos con­fir­mats de con­tagi s’havia ele­vat ahir als 4.328. Hi ha hagut dotze morts, dada que es con­si­dera un cost humà encara mode­rat, com­pa­rat amb altres països euro­peus.
Ale­ma­nya es vol aïllar, cons­ci­ent que fins ara el seu sis­tema sani­tari està fun­ci­o­nant bé, però que no es pot expo­sar a una sobre­sa­tu­ració. La situ­ació és deli­cada a Bavi­era, al sud, i al Rin del Nord-Westfàlia, a l’oest, que és on es con­cen­tren la majo­ria dels con­ta­gis, 886 i 1.407, res­pec­ti­va­ment.
Avui no hi haurà clas­ses ni actes públics arreu del país, ja siguin grans o petits. La decisió de tan­car fron­te­res la va anun­ciar See­ho­fer, bavarès i que, a més, ha pas­sat uns dies d’aïlla­ment per por d’haver-se con­ta­giat en una reunió de feina. El mateix minis­tre, de 70 anys i, per tant, entre els grups de risc, va expli­car ahir que l’anàlisi havia donat nega­tiu –“gràcies a Déu”–. La seva com­pa­rei­xença ahir, envol­tat de col·labo­ra­dors i oberta als mit­jans, era la pri­mera després de dies allu­nyat de la vida pública.
No era l’única notícia des­ta­cada ahir a Ale­ma­nya. Al matí, la premsa domi­ni­cal havia sorprès el ciu­tadà amb una infor­mació segons la qual el pre­si­dent dels EUA, Donald Trump, vol acon­se­guir en exclu­siva d’un labo­ra­tori ale­many una vacuna con­tra el coro­na­vi­rus.
La notícia va sal­tar al diari Die Welt, i el labo­ra­tori asse­nya­lat era Cure­Vac, del sud del país, que tre­ba­lla en coo­pe­ració amb l’Ins­ti­tut Paul Ehr­lich, ads­crit al Minis­teri de Sani­tat.
El minis­teri va con­fir­mar que el govern estava “molt interes­sat” en el desen­vo­lu­pa­ment d’aquesta vacuna “per a Ale­ma­nya i per a Europa”. El labo­ra­tori va negar qual­se­vol intenció d’entrar en “liti­gis comer­ci­als”. Cure­Vac té una dele­gació als Estats Units, on segons Die Welt s’havia fet una reunió a prin­ci­pis de març en presència del vice­pre­si­dent Mike Pence.
































Merkel obre la guardiola


“Ni Bun­des­liga ni esco­les ni dis­co­teca, però crèdits als qui hau­ran de tan­car la botiga. Ara veu­rem si la maleïda aus­te­ri­tat tenia una part posi­tiva”, diu Hel­ger Sch­nei­der, ser­ra­ller en un dels mer­cats del barri ber­linès de Kreuz­berg, que dis­sabte pas­sat bullia d’acti­vi­tat. “Aquest cap de set­mana encara podeu anar al Berg­hain. Apro­fi­teu, que ja veu­rem si el tor­na­reu a veure obert”, acon­se­lla a dues ita­li­a­nes. Un con­sell que poques hores després era paper mullat: les auto­ri­tats ber­li­ne­ses havien acce­le­rat les pro­hi­bi­ci­ons. Des del mateix dis­sabte que­da­ven tan­cats tots els locals per a més de 50 per­so­nes. Inclòs el Berg­hain, el club més històric de la nit ber­li­nesa.
Dis­sabte, un dia de sol esplèndid a Berlín, sem­blava que tot­hom volia fer petar la but­xaca. Al mer­cat o al súper. A par­tir de dilluns tan­quen esco­les, guar­de­ries, pis­ci­nes, dis­co­te­ques, tea­tres i sales de con­cert. No per ordre d’Angela Merkel, sinó de les auto­ri­tats de la ciu­tat estat i capi­tal. La coa­lició de con­ser­va­dors i soci­al­demòcra­tes de la can­ce­llera només “acon­se­lla” evi­tar els con­tac­tes soci­als. A par­tir d’aquesta reco­ma­nació –repe­tida per Merkel a diari–, cada land o govern regi­o­nal emet la seva ordre. “Hi ha qui es quei­xava aquests dies del fede­ra­lisme, que impe­deix deci­si­ons d’abast naci­o­nal. De moment, els con­sells del govern fede­ral són escol­tats sense resistència a escala regi­o­nal. No fer-ho pot tenir un preu polític molt alt, si l’epidèmia s’estén”, comen­tava Yas­min Fahimi, dipu­tada i exse­cretària gene­ral del Par­tit Soci­al­demòcrata (SPD), en un dels dar­rers actes públics de la seva for­mació, dijous pas­sat.
Berlín, gover­nat per un tri­par­tit entre l’SPD, els Verds i l’Esquerra, ha estat dels dar­rers governs regi­o­nals a decre­tar el tan­ca­ment d’esco­les i guar­de­ries. A la capi­tal i ciu­tat estat ale­ma­nya hi havia ahir 265 casos con­fir­mats de con­tagi i cap víctima mor­tal. Molt dife­rent és la situ­ació de Bavi­era, el land que fins ara ha adop­tat les mesu­res més dràsti­ques, o Renània del Nord-Westfàlia, el més poblat del país, tots dos amb governs con­ser­va­dors. A Bavi­era hi havia 886 con­ta­gis, men­tre que a Renània se n’havien con­fir­mat 1.407. En tots dos estats fede­rats hi hagut els pri­mers morts –del total de 12 al país–. La ciu­ta­da­nia recla­mava ordres clares. No va cal­dre que el poderós Bayern de Munic ni cap dels clubs de la conca del Ruhr renana –com el Borus­sia Dort­mund– entres­sin en qua­ran­tena per dic­tar-se la sus­pensió de la Bun­des­liga. Tam­poc que ho “reco­manés” el govern de Merkel. Després d’uns dies de dub­tes, en què sem­blava que cada land ani­ria pel seu cantó, la lliga ale­ma­nya va pren­dre la decisió de dei­xar el poble sense fut­bol.
Del govern de Merkel no es volen ordres que qüesti­o­nin les com­petències regi­o­nals. Si més no, fins ara, on el cost humà de la pandèmia no és com­pa­ra­ble al d’estats on s’ha decre­tat l’alarma naci­o­nal –fins ahir hi havia uns 4.328 con­ta­gi­ats i 12 morts–. A la coa­lició de la can­ce­llera se li reserva el paper de cal­mar els ànims econòmics. Les bor­ses estan en cai­guda lliure, s’anun­cia una recessió i tot indica que ha arri­bat l’hora de tren­car la guar­di­ola.
Olaf Scholz, minis­tre de Finan­ces, soci­al­demòcrata i fins ara defen­sor de l’esta­bi­li­tat pres­su­postària, va anun­ciar diven­dres una línia de crèdits “sense límits” per a les empre­ses cas­ti­ga­des per aquesta crisi. El seu col·lega d’Eco­no­mia, Peter Alt­ma­ier, con­ser­va­dor, ha arti­cu­lat una reforma express que per­meti com­pen­sar amb fons públics la pèrdua del sou al tre­ba­lla­dor que s’enviï al règim de jor­nada reduïda. Es volen evi­tar insolvències i aco­mi­a­da­ments.
“Tenim totes les armes damunt la taula”, va dir Scholz. La idea és apli­car al tei­xit empre­sa­rial uns meca­nis­mes sem­blants als que Merkel va posar a dis­po­sició de la banca amb la crisi de l’euro del 2008. La can­ce­llera ha obert la porta a fle­xi­bi­lit­zar el pacte d’esta­bi­li­tat i crei­xe­ment euro­peu davant una situ­ació “extra­or­dinària” que, admet, “ningú no sabem com aca­barà”. Tants anys de prac­ti­car el dogma del dèficit zero dona a Ale­ma­nya el marge d’actu­ació –i de superàvit– neces­sari. Hi ha uns nivells d’ocu­pació rècord –45 mili­ons de per­so­nes amb feina, amb 82 mili­ons de ciu­ta­dans– i la taxa d’atur és del 5%. La caixa està plena, en un país de sous i pen­si­ons més bai­xos que en altres socis de la UE i on l’aus­te­ri­tat s’ha traduït en una pre­ca­rit­zació labo­ral crei­xent. La cursa per la suc­cessió de Merkel també ha que­dat en sus­pens: s’ha ajor­nat el congrés con­ser­va­dor que havia d’ele­gir el nou líder, a finals d’abril. La can­ce­llera és ara omni­pre­sent, s’ha reac­ti­vat, quan se la donava per pre­ju­bi­lada. Ha obert la guar­di­ola. I sem­bla que la vol admi­nis­trar per­so­nal­ment.

jueves, 12 de marzo de 2020

Auf wiedersehen

Berlín comença a dir adeu al dogma de l’austeritat

En temps de “cri­sis extra­or­dinàries”, cal recórrer a “mit­jans extra­or­di­na­ris”; el coro­na­vi­rus “pot arri­bar a con­ta­giar entre un 60% i un 70% dels ale­manys” i, tot i que bona part d’aquests seran infec­ci­ons lleus o molt lleus, ara mateix no hi ha “teràpies ni vacu­nes” per atu­rar-ho; l’única solució és “gua­nyar temps”, con­te­nir-ne l’expansió i esta­blir els “meca­nis­mes neces­sa­ris” per pal·liar-ne els efec­tes.
Amb aques­tes recep­tes, Angela Merkel va ofe­rir ahir una roda de premsa d’una hora i quart con­vo­cada per expli­car els resul­tats de la vide­o­con­ferència dels líders de la UE, la nit abans. Feia dies que als mit­jans ale­manys es par­lava d’una can­ce­llera “absent” davant la crisi del Covid-19. Merkel va con­si­de­rar arri­bat el moment de com­parèixer. I ho va fer amb aquest doble mis­satge, a escala interna i també euro­pea: el Pacte d’Esta­bi­li­tat i Crei­xe­ment de la UE pre­veu “una certa fle­xi­bi­li­tat”. Això afecta tant països com Itàlia, “que té tota la nos­tra soli­da­ri­tat”, com la mateixa Ale­ma­nya.
No es pot pre­veure com aca­barà afec­tant l’epidèmia el pres­su­post de l’estat. Ni tam­poc què pas­sarà amb l’objec­tiu del dèficit zero, prin­cipi màxim per a suc­ces­sius governs de la can­ce­llera. “Farem el que cal­gui”, va insis­tir Merkel, en una frase que recor­dava la que va pro­nun­ciar el 2012 l’ales­ho­res pre­si­dent del Banc Cen­tral Euro­peu (BCE), l’italià Mario Draghi, quan sem­blava que l’euro s’enfon­sava.
Ale­ma­nya té uns 1.300 con­ta­gis con­fir­mats i tres vícti­mes mor­tals. En cost humà, la pri­mera eco­no­mia euro­pea se’n surt millor que altres països. Això s’atri­bu­eix a l’aïlla­ment a temps dels afec­tats.
Però aquesta situ­ació pot can­viar. La sani­tat pública ale­ma­nya es pot veure igual de des­bor­dada que la d’altres socis euro­peus. I les mesu­res adop­ta­des fins ara –com la sus­pensió d’actes amb més de 1.000 assis­tents– pas­sa­ran fac­tura als sec­tors del turisme, el trans­port i els espec­ta­cles.
No als aco­mi­a­da­ments
“Tots hau­rem de sacri­fi­car part dels nos­tres cos­tums dia­ris”, va dir el minis­tre ale­many de Sani­tat, Jens Spahn, expo­nent de l’ala més dre­tana del bloc con­ser­va­dor de Merkel i fins ahir el ros­tre omni­pre­sent per donar expli­ca­ci­ons i mirar de tran­quil·lit­zar la població. Ara la can­ce­llera li ha pres el relleu.
La gran coa­lició ha arti­cu­lat una sèrie de meca­nis­mes per faci­li­tar la reducció de jor­nada a les empre­ses afec­ta­des. Tre­ball 
assu­mirà el 60% del sou que dei­xin de per­ce­bre els tre­ba­lla­dors afec­tats –“no volem ni que hi hagi insolvències ni aco­mi­a­da­ments”, diu Merkel.
S’ha apro­vat una par­tida de 1.000 mili­ons d’euros per tal de fer front als cos­tos deri­vats de l’epidèmia. I, en el mateix sen­tit, s’ha anun­ciat un pla extra­or­di­nari d’inver­si­ons de 12.000 mili­ons per un període de cinc anys, des­ti­nat a reac­ti­var l’eco­no­mia.

“Mirar-se als ulls i somriure”

G.C.S.

“Ens podem mirar als ulls un moment més i somriure”, va recomanar Merkel com a alternativa a l’encaixada de mans. La cancellera ja fa una setmana que evita el contacte físic en públic. No és cap trauma, com tampoc celebrar els partits de futbol a porta tancada, com fan alguns equips de la primera divisió. Més complicat és adoptar decisions conjuntes. La suspensió o no de partits i altres concentracions humanes no depèn de Berlín, sinó dels poders regionals o municipals. “El federalisme no pot consistir a defugir prendre decisions”, adverteix la cancellera. Aquesta setmana hi haurà reunions entre els poders federal i regionals per consensuar mesures.

lunes, 9 de marzo de 2020

Ahí seguimos


La "Groko" de Merkel se reactiva ante el coronavirus y la crisis migratoria turco-griega 

Gemma Casadevall



Berlín, 9 mar (EFE).- La gran coalición de la canciller alemana, Angela Merkel, busca reactivarse frente a quienes la tachan de letárgica con medidas especiales contra dos grandes crisis, el coronavirus y los refugiados atrapados entre Grecia y Turquía.
"Orden y humanidad", es la consigna con la que la Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller pretende responder a la nueva crisis humanitaria que se desarrolla en la frontera greco-turca.
Tras insistir en que no puede repetirse lo ocurrido en 2015, cuando Merkel decidió mantener abiertas sus fronteras mientras otros las cerraban, la "Groko" -la gran coalición- acordó admitir "un número limitado" de los menores precariamente refugiados en Grecia.
No ha concretado cuántos ni cuándo. El comunicado difundido tras la reunión de la "Groko", el domingo, insiste en la voluntad de dar "una solución humanitaria", compartida por una "coalición de voluntarios" entre países de la Unión Europea.
Se menciona la cifra de entre 1.000 y 1.500 niños en situación de especial vulnerabilidad. Niños enfermos, menores no acompañados de hasta 14 años y preferentemente niñas.

EL RETO DEL ORDEN ANTE UNA REALIDAD DESBORDADA


"El orden y la humanidad deben ir de la mano", apunta el comunicado. Con ello se adopta el término "orden", usado por el ministro del Interior, Horst Seehofer, de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) en relación a la situación en la frontera greco-turca.
Seehofer fue la voz interna más crítica con Merkel en la crisis migratoria de 2015, cuando Alemania recibió a un millón de refugiados. Sus exigencias pusieron en jaque aquella "Groko" (2013-2017). Sólo se calmaron con la lenta, pero persistente caída de llegadas de refugiados, tras el acuerdo UE-Turquía y el cierre de la ruta de los Balcanes.
Alemania sigue recibiendo unas 400 solicitudes de asilo diarias -o 10.000 al mes, según cifras de Interior-, lo que para Seehofer significa que ya cumple con creces el deber humanitario. La ultraderecha, tercera fuerza en el Parlamento (Bundestag), sigue alimentando su discurso xenófobo con estas llegadas.
"La decisión de acoger a esos niños ha sido vergonzosamente lenta", afirmó la líder del Partido Socialdemócrata (SPD), Saskia Esken, al comentar los acuerdos consensuados la noche pasada con sus socios conservadores.
El SPD venía apremiando por una solución para esos menores. Si embargo, la semana pasada votó en contra de una propuesta de Los Verdes para acoger a 5.000 niños de los campos de refugiados griegos.
"El Gobierno alemán es muy consciente de los esfuerzos que hace Grecia para proteger las fronteras exteriores de la UE", afirmó el portavoz del Gobierno, Steffen Seibert. Atenas merece "toda nuestra solidaridad y apoyo", añadió.
Berlín es consciente de que no puede esperar un acuerdo a escala de los 27. Pero confía ganarse a esa "coalición de voluntarios", la misma fórmula con la que Alemania y otros socios acogieron estos años a rescatados en el Mediterráneo.


CORTAFUEGOS ECONÓMICO A LA EPIDEMIA


De la reunión de la coalición surgieron otras medidas especiales, en este caso referidas al coronavirus, el gran foco de preocupación actual para el ciudadano.
El cómputo de contagios superó este lunes en Alemania a los 1.110 casos. Hasta ahora solo había una víctima mortal alemana, un turista de 60 años que se encontraba en Egipto.
Pero las consecuencias económicas de la epidemia preocupan a un país que en 2019 sorteó, por poco, la recesión. A diario se cancelan grandes o pequeños eventos y compañías como la aerolínea Lufthansa anuncian una reducción del 50 % de su capacidad, en medio de la caída de demanda.
La "Groko" ha puesto en marcha un plan de choque, que empezará a concretarse en el próximo Consejo de Ministros, el miércoles, para entrar en vigor a finales de este mes o principios de abril.
Se trata de articular mecanismos compensatorios para la aplicación del trabajo en jornada reducida. "No queremos ni que las empresas caigan en la insolvencia ni que haya despidos", aseguró Seibert.
Entre las medidas de aplicación rápida se plantea que la Oficina Federal de Empleo asuma un 60 % del sueldo neto que dejen de percibir los empleados de las empresas que deban recurrir a la reducción de la jornada laboral. Este régimen de jornada reducida se podrá implantar en cuanto afecte a un 10 % de la plantilla.
Mañana está prevista una reunión entre el ministro de Economía, Peter Altmaier, y sus colegas de los 16 estados federados para abordar nuevas medidas, desde incentivos fiscales hasta otros mecanismos.
Ambos acuerdos, en materia de refugiados y ante el coronavirus, dan algo de aire a la "Groko", persistentemente amenazada de disenso y ahora aquejada por la sensación premonitoria de vacío de poder.
Merkel ya no lleva las riendas de la CDU y a más tardar en 2021 dejará el poder. La línea futura del bloque conservador depende de la elección de su nueva presidencia, por la que pugnan dos exrivales de Merkel -Friedrich Merz y Norbert Röttgen- y un único afín a su línea, Armin Laschet. EFE
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