miércoles, 28 de abril de 2021

Lo transversal como eufemismo

La radicalizada protesta antirestricciones cae bajo el radar del espionaje alemán

Gemma Casadevall 



Berlín, 28 abr (EFE).- Las protestas contra las restricciones por la pandemia han quedado bajo el radar el espionaje alemán, ante la creciente presencia de ultraderechistas en esas movilizaciones y su agresividad contra medios de comunicación, políticos y fuerzas de seguridad.
"Entre quienes acuden a esas convocatorias hay radicales de la derecha extrema, que usan el podio del descontento por las restricciones para propagar lo que, de otro modo, apenas tendría resonancia", afirmó el ministro alemán de Interior, Horst Seehofer.
El espionaje de su Ministerio ha decidido vigilar a "elementos y grupos" violentos mezclados entre los llamados "Querdenker" -"Pensadores transversales"-, principales convocantes de esas marchas.
"No hay nada criticable en las protestas legítimas contra las restricciones. Pero practicamos la tolerancia cero contra la violencia", añadió Seehofer.
Las marchas de los "Querdenker" vienen produciéndose desde el inicio de la pandemia en Alemania, también en las fases de desescalada. En ellas confluyen ciudadanos hartos de restricciones, comerciantes afectados por los cierres o seguidores de teorías de la conspiración, pero también ultraderechistas.
Varias de sus marchas, especialmente en Berlín o en Stuttgart (sur de Alemania), derivaron en disturbios con las fuerzas policiales, sea porque los asistentes no respetaban las normas de distanciamiento y uso de la mascarilla o tras detectarse entre ellos a extremistas.
En una de esas concentraciones se produjo un conato de asalto al edificio del Bundestag (Parlamento federal), protagonizado por los "Reichsbürger" -"Ciudadanos del Reich"-, movimiento radical que no reconoce la autoridad ni las fronteras de la República Federal de Alemania (RFA), recordó Seehofer.
Asimismo se han multiplicado las agresiones o acoso a representantes de los medios de comunicación, ataques a las fuerzas policiales y amenazas a políticos de la gran coalición de Gobierno, los Verdes o la Izquierda.
Desde el radicalismo antirrestricciones se considera a los medios de comunicación como parte de lo que denominan el "sistema dictatorial" que, a su parecer, se esconde tras las medidas contra la covid.
Entre abril y finales del año pasado se denunciaron en Alemania 69 ataques a profesionales de la comunicación en marchas o actos de los "Querdenker", según datos del Centro Europeo para la Libertad de Prensa y Opinión (ECPMF).


LA HOSTILIDAD EN LA CALLE Y EN LA RED

A la agresividad en la calle se suma la alerta creada por una denominada "lista de la muerte", difundida por internet, en que se amenaza a los 342 diputados del Bundestag que respaldaron el "freno de emergencia" o medidas automáticas contra la covid-19.
El Departamento Federal de lo Criminal (BKA) investiga esa lista, según reveló hoy el diario berlinés "Der Tagesspiegel", con fuentes parlamentarias de la gran coalición.
Los diputados incluidos son los que refrendaron con su voto nominal la modificación de la Ley de Protección contra las Infecciones, según la cual se activará ese freno de emergencia -incluido el toque de queda nocturno- ahí donde se superen los 100 casos de coronavirus en siete días por 100.000 habitantes.
El proyecto del Ejecutivo de la canciller Angela Merkel fue aprobado por el Bundestag con los votos de los coaligados conservadores y socialdemócratas. Con ello se activan de forma automática y unitaria en todo el país esas medidas, que hasta ahora implementaba cada "Land", según su criterio.

LA INDEFENSION DEL POLÍTICO LOCAL

Las amenazas contra los diputados se difundieron vía Telegram y, según el BKA, hasta ahora se consideran un "peligro abstracto". El grupo socialdemócrata ha pedido a sus miembros que observen y notifiquen cualquier circunstancia anómala identificable como un riesgo a su seguridad.
Más compleja es la situación de los políticos de rango local o municipal. La hostilidad hacia ellos ha ido en aumento durante la pandemia y se estima que un 72 % de alcaldes o concejales del país han sufrido insultos o agresiones en los últimos meses, según datos de la televisión pública ARD.
En la mayoría de los casos se trató de ataques físicos o verbales -desde agresiones o golpes a insultos y escupitajos-; el resto fueron amenazas en internet y redes sociales.
La vulnerabilidad del político local frente a los radicales que alarma a las autoridades alemanas se plasmó ya antes de la pandemia y escaló durante la crisis migratoria de 2015. Alcaldes y representantes de corporaciones municipales comprometidos con la acogida de refugiados sufrieron el acoso del radicalismo.
El más dramático exponente de esa situación fue el asesinato en 2019 de Walter Lübcke, un político de la Unión Cristianodemócrata (CDU) y jefe de distrito en el estado de Hesse (oeste).
Lübcke sufría amenazas desde 2015 por haber defendido la línea de acogida de refugiados de Merkel. Murió en la terraza de su casa, de un tiro en la cabeza que le disparó de noche un neonazi de 45 años. EFE
gc/jam/psh


miércoles, 21 de abril de 2021

Armin resistió

El centrista Laschet atura el gir a la dreta alemanya

El cen­trista Armin Lasc­het, líder poc carismàtic de la Unió Cris­ti­a­no­demòcrata (CDU) d’Angela Merkel, va demos­trar que almenys té una carac­terística com­par­tida amb la can­ce­llera: la capa­ci­tat de resistència i de no dei­xar una nego­ci­ació fins que no se surt amb la seva. Després d’una set­mana de bara­lla oberta amb el dretà Markus Söder, cap de la Unió Soci­al­cris­ti­ana de Bavi­era (CSU), Lasc­het va acon­se­guir, ahir de mati­nada, el suport que neces­si­tava per fer reti­rar el seu rival de la cursa per la can­ce­lle­ria.

Va ser en una reunió híbrida, en part pre­sen­cial en part per tele­con­ferència, entre la sei­xan­tena de mem­bres de la junta del seu par­tit. La va con­vo­car Lasc­het dilluns mateix, unes hores després que Söder es com­pro­metés a obeir el man­dat del par­tit naci­o­nal si es produïa amb un resul­tat prou clar. La votació va aca­bar amb 31 mem­bres a favor de Lasc­het i 9 a favor del rival, més sis abs­ten­ci­ons. En la llarga sessió va que­dar palès que el cap del par­tit naci­o­nal no té el suport tan­cat de tots els seus. Espe­ci­al­ment a l’est del país, on més forta és la ultra­dreta, s’afa­vo­ria Söder, a qui es con­si­dera prou dretà per gua­nyar espai polític als radi­cals.

Lasc­het va acon­se­guir, si més no, que la decisió no sortís dels gre­mis del par­tit per anar a parar als dipu­tats del Bun­des­tag (Par­la­ment fede­ral), com volia Söder. La set­mana abans, en una sessió a porta tan­cada del grup par­la­men­tari, se li van esca­par al can­di­dat cen­trista bas­tants vots. Es poden atri­buir al ner­vi­o­sisme entre els con­ser­va­dors davant els son­de­jos, que mos­tren la CDU/CSU afe­blida i col·loquen el bavarès com a més carismàtic i popu­lar que Lasc­het.

El llen­guatge dels son­de­jos no és fia­ble. Es tracta de deci­dir qui ha de lide­rar Ale­ma­nya no segons l’estat d’ànim actual, mar­cat per la pandèmia, van adver­tit uns quants pesos pesants de la CDU. Söder pre­su­meix d’una bona gestió davant la Covid al seu land, men­tre que Lasc­het s’ha des­viat de la línia pru­dent de la can­ce­llera a Renània del Nord-Westfàlia, d’on és cap del govern. Aquesta és la diferència subs­tan­cial res­pecte a Merkel, però quant a ori­en­tació política com­par­tei­xen el cen­trisme i l’euro­pe­isme incon­di­ci­o­nal.Europa, per extensió, s’estal­via així el perill d’un gir a la dreta del par­tit domi­nant a Ale­ma­nya. Söder, com la resta de la CSU, cuida més les rela­ci­ons amb l’hon­garès Vik­tor Orbán o fins i tot el rus Vladímir Putin que amb el francès Emma­nuel Macron. Lasc­het, que va ser euro­di­pu­tat, mima els eixos tra­di­ci­o­nals de la política exte­rior ale­ma­nya, espe­ci­al­ment amb París i amb Brus­sel·les. Ara ha demos­trat, a més, que no s’arronsa men­tre altres comen­cen a impa­ci­en­tar-se per anar a dor­mir.

En cas de gua­nyar les elec­ci­ons pre­vis­tes pel setem­bre, el més pro­ba­ble és que acabi gover­nant en coa­lició amb els Verds d’Anna­lena Baer­bock.

La can­di­data eco­lo­gista és des de dilluns, en què el seu par­tit la va desig­nar per a aquesta lluita, la gran espe­rança d’un canvi polític real a la potència indus­trial euro­pea. Òbvi­a­ment lluita per arri­bar a la can­ce­lle­ria. Però també pot can­viar prou coses si es queda a mig camí, d’ali­ada d’un con­ser­va­dor fidel a la línia cen­trista que dei­xarà vacant Merkel.

martes, 20 de abril de 2021

Teflón Armin

El centrista Laschet dirigirá la era post-Merkel tras contener al ala derechista

Gemma Casadevall 

Berlín, 20 abr (EFE).- El centrista Armin Laschet liderará el bloque conservador de la era post-Angela Merkel, tras contener a duras penas el ímpetu del derechista Markus Söder y lograr su designación como candidato a la Cancillería en las próximas elecciones generales.
"Con el fin del mandato de Merkel se abren nuevos tiempos. Y nuestra tarea será organizarlos", afirmó Laschet, entre pronunciamientos de lealtad europeísta y advertencias contra las corrientes populistas. Fue una comparecencia breve, dos horas después de renunciar Söder a luchar por ese liderazgo.
El líder bávaro acató así el voto de la Unión Cristianodemócrata (CDU), que la madrugada anterior, tras una dramática sesión de su junta federal, ratificó su apoyo a Laschet.

Que la CDU, el partido que preside desde enero, apoyara a Laschet no debería ser noticia. Pero en el pulso mantenido entre el líder del partido matriz y el de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) se escaparon bastantes votos para Söder procedentes de la CDU.
Supuestamente, esos apoyos proceden del nerviosismo que se ha apoderado de los conservadores. A la CDU/CSU la sitúan los sondeos cinco puntos por encima de sus perseguidores, los Verdes. Y todos los sondeos coincidían en que Söder supera en popularidad a Laschet.

El líder bávaro trató de hacer valer esa teórica superioridad de los sondeos ante las urnas. Pero Laschet logró recuperar las riendas y hacer que el voto recayera en los mandos del partido, no en la demoscopia.
Söder renunció, aunque salió de la disputa etiquetado como "el candidato de los corazones" -como le denominó el secretario general de la CSU, Markus Blume. El líder bávaro agradeció a "los muchos diputados" de la CDU y representantes de los "Länder" que estos días tuvieron la "valentía" de apoyarle.
En la frase había un tono de desafío persistente, con el que tendrá que vivir Laschet, gane o no las elecciones del 26 de septiembre. Por el momento, se ha evitado un giro a la derecha del partido dominante en la primera potencia europea.

TRINCHERAS ABIERTAS

En los medios alemanes han abundado estos días los titulares apocalípticos hablando de "pulso fratricida" en el bloque conservador. Pero también los comentarios de quienes recuerdan que la coexistencia entre el partido nacional, CDU, y el regional, CSU nunca fue armoniosa, aunque se denominen hermanados.
Los patriarcas respectivos, Helmut Kohl y Franz Josef Strauss, combatieron durante años. Strauss no cejó hasta ser candidato a la Cancillería -lo que logró en 1980, aprovechando que Kohl estaba debilitado por la derrota sufrida cuatro años atrás ante el socialdemócrata Helmut Schmidt.
Strauss no logró su objetivo, ya que fue reelegido Schmidt. Tampoco lo consiguió en 2002 el siguiente aspirante bávaro, Edmund Stoiber, a quien Merkel cedió a regañadientes la candidatura.
Haber dejado pasar, en su momento, a un líder bávaro no acabó con Kohl ni con Merkel. Ambos alcanzaron el poder a la siguiente ocasión. Y ambos compartirán probablemente el récord de permanencia en el poder -16 años para Kohl; a punto de cumplirlos, dependiendo de la fecha de su retirada, para Merkel-.

NO TODO ES JUEGO LIMPIO

Las zancadillas entre correligionarios no son exclusivas del bloque conservador, aunque ayer la candidata de los Verdes, Annalena Baerbock, aplicó el término al pulso entre Laschet y Söder.
Los ecologistas, ahora un partido disciplinado y armonioso, resolvieron con exquisitez una candidatura que estaba entre Baerbock y su carismático copresidente, Robert Habeck, quien con la frase "el escenario es tuyo" oficializó su renuncia.
Pero en la memoria colectiva están imágenes como el rostro de dolor del verde Joschka Fischer, en 1999, al recibir el impacto de una bolsa de pintura roja que, además de dejarle un aparatoso lamparón en el traje, le rompió el tímpano.
Fischer era ministro de Exteriores del socialdemócrata Gerhard Schröder y generaba una especie de amor-odio en sus filas. El lanzamiento de la pintura se produjo en un congreso, durante un debate sobre la participación alemana en misiones de la OTAN que plasmó las contradicciones internas del ecopacifismo.
También por esa época se produjo uno los estallidos más sonoros en la familia socialdemócrata. Fue la intempestiva ruptura entre el centrista Schröder y su rival interno, Oskar Lafontaine, quien dimitió como ministro de Finanzas y de jefe de partido, arrastrando consigo al ala disidente, aglutinada ahora en La Izquierda.
Los socialdemócratas nunca se han recuperado del desgarro. Tampoco La Izquierda salió indemne. A la líder comunista Sarah Wagenknecht, pareja de Lafontaine, le estampó una tarta de chocolate en el rostro un descontento con su línea, en un congreso del partido tan tumultuoso como lo fueron en el pasado los de los Verdes. EFE  gc/jam/si

Un centrista en la línea de Merkel debilitado por contiendas internas                 Gemma Casadevall

Berlín, 20 abr (EFE).- El centrista Armin Laschet será el candidato del bloque conservador para las elecciones generales del próximo septiembre, tras imponerse en un duro pulso al derechista bávaro Markus Söder y a modo de apuesta continuista para la era post-Angela Merkel. Tres meses después de ser elegido jefe de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido de la canciller, Laschet superó su siguiente prueba de resistencia frente a las corrientes internas conservadores, pese a no haber consolidado aún su liderazgo y con los sondeos en contra.
El duelo con el derechista Söder puso en evidencia las grietas internas del bloque, tras el largo liderazgo de Merkel, que pese a todos sus logros a escala nacional o global no ha conseguido la sucesión ordenada y armónica deseada.
Laschet, primer ministro del "Land" de Renania del Norte-Westfalia, el más poblado del país, reaccionó a la obstinación de Söder por liderar el bloque en los comicios nacionales de acuerdo con una de las características de su personalidad: no darse por vencido.
Los índices de popularidad apostaban claramente por Söder, que es uno de los políticos mejor valorados del país, en parte gracias a su gestión frente a la pandemia en Baviera.
Pero Laschet hizo valer la posición de fortaleza de la CDU, con 200 diputados en el Bundestag frente a los 46 del partido bávaro. Un sector notable de su partido prefería a Söder, aunque fuera porque los sondeos le dan más opciones de victoria, pero optó por persistir en su empeño.
Recién cumplidos los 60 años, padre de tres hijos, católico y abogado, tenía teóricamente la primera opción para lograr esa designación, en tanto que líder del partido nacional frente a su formación hermanada, poderosa, pero regional.
Las relaciones entre ambos partidos hermanos nunca han sido fáciles. Legendarios son los enfrentamientos entre los patriarcas respectivos, Helmut Kohl y Franz Josef Strauss, o las presiones sufridas por Merkel en plena crisis migratoria, que pusieron en jaque su coalición.
En contra de Laschet hablaba el precedente marcado por la propia Merkel en 2002, cuando renunció a luchar por la cancillería a favor del bávaro Edmund Stoiber, presionada por varios hombres fuertes del partido.
Stoiber no ganó esos comicios, sino que fue reelegido el socialdemócrata Gerhard Schröder, al que Merkel derrotaría tres años después, lo que a posteriori dio por bueno su sacrificio anterior.
Laschet no se ha apartado a favor de Söder. Asume así el compromiso de luchar por retener el poder para CDU/CSU que mantiene la primera posición en intención de voto.

EL AMABLE Y FAMILIAR RENANO

De rostro afable y tono conciliador, Laschet suele presentarse como un tipo familiar y consumidor de la serie policiaca "Tatort", la más popular del país y casi una señal de identidad para el alemán de a pie.
Representa, además, al "corazón minero" de Renania del Norte-Westfalia, un "Land" con 18 millones de habitantes y en el pasado feudo socialdemócrata.
Hijo de un minero de Aquisgrán, creció en una familia de fuertes raíces católicas, dominante en su región.
No fue un estudiante prodigioso, como ha admitido, sino más bien repetidor. Pero terminó Derecho y se estableció como abogado.
Con 18 años ingresó en la CDU, en 1994 entró en el Bundestag (Parlamento federal) con un escaño por mandato directo de su distrito. En 1999 se convirtió en eurodiputado y a partir de 2005 volvió al ámbito regional como ministro de la Familia del "Land".
Desde 2017 está al frente de la coalición de gobierno en su estado federado, con el Partido Liberal (FDP) como socio.
Se presenta como un hombre sencillo, que se entrega con pasión a los carnavales renanos -otra seña de identidad, en ese caso regional-, sin rehuir arriesgadas parodias.
Ese mismo carácter de tipo familiar y arraigado en lo renano puede verse ahora como un obstáculo para ascender a la alta política europea.
Se le identifica con su región. Costaba ya imaginárselo como líder del partido dominante en el país y mucho más a escala internacional, como le corresponderá si alcanza la Cancillería.
Pero representa, a cambio, un continuismo sin desviaciones respecto a las grandes líneas de la política exterior alemana: fidelidad a la UE, al motor franco-alemán y al eje transatlántico.
Comparte con la canciller una capacidad de trabajo inextinguible. Es capaz de mantener jornadas maratonianas, lo que le acerca a la máxima característica de Merkel: la no levantarse de una mesa de negociación hasta lograr un acuerdo. EFE     gc /jam/jgb

Annalena, la opción

 Els Verds volen succeir Merkel

lunes, 19 de abril de 2021

El escenario es suyo

Los Verdes lanzan a su co-presidenta Baerbock a la Cancillería en plena pelea conservadora

Gemma Casadevall 


Berlín, 19 abr (EFE).- Los Verdes alemanes lanzaron a su líder, Annalena Baerbock, hacía la Cancillería, determinados a marcar un nuevo hito en la política de la primera potencia europea y con los conservadores de Angela Merkel enzarzados en sus peleas internas.
El menú no podía ser más favorecedor para esta formación ecologista, que ha dejado atrás sus revueltas internas y acude cohesionada ante el elector: una combativa Baerbock, de 40 años, a la que el copresidente del partido, el carismático Robert Habeck, presenta como ganadora del armónico pulso interno por una candidatura para la que obviamente solo hay un puesto.
El rostro sonriente de Baerbock junto a su compañero de presidencia era el contraste perfecto, desde la perspectiva de los Verdes, frente a la lucha abierta entre el centrista Armin Laschet y el derechista Markus Söder, los dos aspirantes a liderar a los conservadores en las elecciones de 26 de septiembre.
La negociación nocturna, el domingo, entre Söder -llegado a Berlín en un jet privado- y Laschet no resolvió el pulso por suceder a Merkel, expirado el plazo que se habían marcado para resolverlo por consenso.
"Luchamos por la Cancillería", afirmó Habeck al anunciar la decisión a favor de su compañera en la presidencia colegiada del partido, a la que ambos llegaron en 2018. En la carrera por ocupar la vacante que dejará Merkel no puede haber soluciones bicéfalas, fórmula tradicional de los Verdes para sus liderazgos.
La designada es una, que deberá someterse a la ratificación de su partido en el congreso que tendrá lugar entre el 12 y el 13 de junio.
"Vamos a hacer una oferta al país. Una oferta para un nuevo comienzo en este país rico, pero que debe ser más justo, más ecológico", apuntaba Baerbock tras oficializar Habeck la decisión a su favor.
Alemania necesita "un nuevo comienzo", no solo "un poco de ecologismo en el programa", añadió la candidata designada, en alusión a que todos los partidos incluyeron ya algún que otro punto medioambiental, pero solo para los Verdes es una señal de identidad.
Baerbock, sin experiencia de gobierno, ni siquiera a escala regional, quiere impulsar ese nuevo comienzo, en una formación a la que ahora mismo sitúan los sondeos en el segundo puesto en intención de voto. Es decir, tras el bloque conservador de Merkel.

A POR EL SIGUIENTE HITO HISTÓRICO
Los Verdes hasta ahora solo integraron gobiernos federales como socios menores del socialdemócrata Gerhard Schröder (1998-2005) -entonces, liderados por el rompedor ministro de Exteriores Joshka Fischer-. Tienen muchas posibilidades de estar, sí o sí, en el siguiente Ejecutivo.
Y eso sea como aliados de un Ejecutivo liderado por los conservares, alianza inédita a escala federal; o en su jefatura, con un tripartito con socialdemócratas y liberales.
"Socialdemócratas y Verdes deben volver a cooperar en un Gobierno federal tras 16 años. Nos alegrará estar en campaña por decidir quién lo lidera", escribía en su cuenta en Twitter el ministro de Finanzas, Olaf Scholz, candidato del Partido Socialdemócrata (SPD) a las elecciones de septiembre.
El SPD, socio en tres de las cuatro legislaturas de Merkel, ocupa la tercera posición en intención de voto. Scholz aspira a recuperar posiciones, apuntalado en su experiencia de gobierno y una condición de centrista que le da aire de continuismo respecto a la canciller, aunque desde el partido que durante décadas se alternó el poder con el bloque conservador.

DESAGUISADO CONSERVADOR
Las expectativas de voto que presentan ahora los sondeos no son consolidadas, advertía la politóloga Andrea Römmele, de la Hertie School of Governance, en un encuentro con medios extranjeros. Si gana el pulso por la candidatura el centrista Laschet, líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU), es menos probable que los Verdes ganen espacio entre el electorado moderado y conservador.
Si lo hace el de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), el polarizador y derechista Söder, los conservadores pueden recuperar electorado ahora de la ultraderecha, pero a costa de perder el centro.
"El pulso entre los conservadores en una lucha en el barrizal", apuntó la candidata Baerbock. "Nosotros no nos damos la zancadilla unos a otros, trabajamos en equipo", ratificó, a su lado, Habeck.
Laschet, por su parte, aprovechó una comparencia ante la sede de la CDU para felicitar a Baerbock y expresó su confianza en que habrá una "campaña limpia", sin polarizaciones, ya que en tiempos tan duros como los que se viven en esta pandemia es eso lo que espera el ciudadano de sus políticos.
Tras haber expirado el domingo, sin acuerdo, el plazo para presentar a un candidato, Laschet prometió una solución "en los próximos días" y anunció otra reunión de la cúpula de su partido para esta noche. EFE      gc/jam/si



Annalena Baerbock, la pragmática Verde a por la Cancillería que dejará Merkel

Gemma Casadevall


Berlín, 19 abr (EFE).- La líder de los Verdes, Annalena Baerbock, fue designada candidata de su partido para luchar por la Cancillería que dejará vacante Angela Merkel, un hito en una formación nacida como movimiento de protesta y que ocupa la segunda posición en intención de voto tras los conservadores.
Por primera vez, a los Verdes se les reconocen opciones de alcanzar el poder de la primera potencia europea. Y la encargada de intentarlo será una mujer de 40 años, madre de dos niñas, moderada, pragmática y a la vez combativa, pero con un obstáculo aparatoso para el elector alemán: no tiene experiencia de gobierno, ni siquiera a escala regional.
Baerbock era hasta hace poco la "segunda" en la presidencia colegiada de los Verdes, frente a su carismático compañero de fórmula Robert Habeck, entre los políticos mejor valorados del país.
Esta correlación empezó a cambiar a mediados del año pasado, en medio de la pandemia. Baerbock, diputada del Bundestag (Parlamento federal) desde 2013, empezó a despuntar por su oratoria clara y capacidad de dar respuestas rápidas y sólidas a temas complejos -desde sociales a económicos-.
Tanto ella como Habeck aspiraban a liderar al partido en las próximas elecciones nacionales. Su condición de segundos en intención de voto les hizo abandonar las acostumbradas fórmulas colegiadas de los verdes. Esta vez van a por todas, tienen posibilidades teóricas de alcanzar el poder y en la Cancillería solo quedará una vacante -la de Merkel-.

SOCIA O JEFA
Baerbock, nacida en Hannover (capital del "Land" de Baja Sajonia) en diciembre de 1980, tiene muy buenas opciones de hacer historia tras el 26 de septiembre, los primeros comicios nacionales desde 2005 sin Merkel liderando a los conservadores.
Sea porque los verdes se convierten en socios del siguiente canciller conservador -una alianza inédita a escala federal, pero la alianza más plausible según las encuestas actuales-.
O porque da el salto a la Cancillería, probablemente al frente de un tripartito con socialdemócratas -terceros en los sondeos- y liberales, la alternativa que ahora mismo se ve plausible. Los verdes van en ascenso en las encuestas, exactamente lo contrario que los conservadores.
Sería, en ese caso, la más joven jefa de un Gobierno federal en la historia de Alemania, después de que Merkel accediera al puesto en 2005 con 51 años.
Baerbeck, una líder que destila energía, creció en un hogar de clase media, cuyos padres la llevaban consigo en las marchas del movimiento antinuclear alemán.

DEL TRAMPOLÍN A LA ECONOMÍA
Iba para gimnasta de alto rendimiento, especializada en potro y trampolín, pero se quedó a medio camino. Estudió derecho internacional entre Alemania y Florida (Estados Unidos) y luego completó su formación en la School of Economics de Londres. Eso le da ha dado esa competencia en materia económica que le faltaba a Habeck -escritor, antes que político-.
A los 28 años se convirtió en líder de los Verdes en el "Land" de Brandeburgo, el que rodea a Berlín y su distrito electoral desde entonces. Nueve años después ingresó en el Bundestag, a lo que siguió, en 2018, su elección como copresidenta del partido.
Con Habeck representa la renovación de los Verdes, partido que quedó maltrecho tras dos legislaturas como socio menor del canciller socialdemócrata Gerhard Schröder (1998-2005). Su líder de entonces, Joschka Fischer, rompió moldes como ministro de Asuntos Exteriores. Pero también colocó al ecopacifismo al borde de lo soportable, como segundo de la coalición que aprobó el envío de soldados alemanes a misiones de la OTAN y llevó adelante drásticos recortes sociales.
Con Habeck y Baerbock desaparecieron las habituales trifulcas internas verdes entre fundamentalistas y pragmáticos. Su sello de identidad compartido es la moderación. El tono suave de Habeck contribuyó a hacerles recuperar base electoral. Pero a las bases verdes parece convencerles más la energía de Baerbock: en 2019 fue ratificada copresidenta por un 97 % de los votos, siete más que su colega.
La candidatura de Baerbock debe ser ratificada por el congreso que se celebrará del 12 al 13 de junio. EFE

domingo, 18 de abril de 2021

Consuelo virtual

 Alemania recuerda a sus casi 80.000 muertos, mientras activa remedios

Gemma Casadevall

Berlín, 18 abr (EFE).- Alemania recordó hoy a las víctimas de la pandemia, cuando roza ya los 80.000 fallecidos con o por la covid-19, y mientras acelera la búsqueda de remedios, sea con el avance de la vacunación o activando un freno único de actuación ahí donde se disparen los contagios.
Un oficio ecuménico en la Gedächtniskirche -la Iglesia de la Memoria, cuya torre truncada recuerda la destrucción de la II Guerra Mundial- abrió la jornada de homenaje a las víctimas y también de consuelo, especialmente a quienes no pudieron siquiera despedirse de sus seres queridos, obligados al aislamiento por la pandemia.
"Juntemos fuerzas en el camino hacia delante, en este camino hacia el final de la pandemia que queremos recorrer juntos", dijo el presidente del país, Frank-Walter Steinmeier, principal orador en el acto solemne que siguió al religioso, en el auditorio de la Konzerthaus berlinesa. "No dejemos que la pandemia, que nos obliga a la distancia, divida a nuestra sociedad", añadió.
Asistían al acto la canciller Angela Merkel, el presidente del Bundestag (cámara baja), Wolfgang Schäuble, y demás representantes de los principales órganos constitucionales del país. Fue una ceremonia solemne, con acompañamiento musical pregrabado -un impresionante Requiem de Johannes Brahms- y de aforo obviamente restringido, reflejo de las restricciones en la vida pública y en los contactos personales.
Junto al presidente hablaron cinco familiares de fallecidos, representantes del dolor compartido por tantos otros. La viuda de un médico fallecido en una UCI, la hija de un inmigrante turco o la madre de una niña muerta tras once días en cuidados intensivos plasmaron el dolor y algo de rabia por no haberles podido acompañar en su agonía, entre mensajes de esperanza ante los progresos médicos.

SEMANA DE DECISIONES
Con el recuerdo de las víctimas se cerró una semana marcada por la aprobación, el martes, en Consejo de Ministros, del proyecto de ley destinado a aplicar fórmulas de actuación unitarias en todo país.
El proyecto entró en el trámite parlamentario el viernes y se someterá previsiblemente al Bundestag el miércoles para ser ratificado el viernes por el Bundesrat (cámara de representación territorial). Ahí precisará el apoyo de los "Länder", varios de los cuales rechazan algunas de las medidas.
El proyecto modifica la Ley de Infecciones, aprobada al inicio de la pandemia. Contempla la activación de un toque de queda nocturno -de las 21.00 de la noche a las 05.00 de la mañana- en cuanto se supere la incidencia semanal de 100 casos por 100.000 habitantes.
A partir de ese nivel se limitarán las reuniones privadas a convivientes y una persona más, como máximo, procedente de otro hogar. En los colegios se mantendrán las clases presenciales hasta los 200 casos, pero a partir de los 100 positivos serán obligatorios dos test de antígenos semanales.
Estas medidas suponen una limitación para los "Länder", a los que compete su implementación. Ello ha derivado, a la práctica, a que lo consensuado entre el Merkel y los poderes regionales acabe en cierto descontrol, ya que cada "Land" aplica lo acordado según su criterio.
El propósito de Merkel es establecer pautas homogéneas para todo el país. En paralelo se ha logrado acelerar la vacunación desde que a principios de abril se incorporaron a la campaña los médicos de cabecera.
Hasta el viernes se habían inyectado 21,3 millones de dosis; unos 15,6 millones de ciudadanos han recibido la primera inyección -un 19,1 % de la población-, mientras que 5,4 millones tienen la pauta completa -un 6,5 %. Esta semana se logró una máxima diaria, al administrarse 738.000 dosis en un día.
Merkel, como el presidente Steinmeier, el vicecanciller y ministro de Finanzas, Olaf Scholz, y el jefe del Instituto Robert Koch (RKI) de virología, Lothar Wieler, recibieron estos días su primera inyección de AstraZeneca, a modo de mensaje de confianza al ciudadano, después de que se suspendiera en Alemania esa vacuna para los menores de 60 años.

LA INCIDENCIA NO DA TREGUA
El ritmo de la vacunación va al alza. Pero la pandemia no da tregua en un país cuya vida pública -desde restauración a ocio, cultura y actividad comercial- está casi paralizada desde finales de 2020.
La incidencia semanal se situó hoy en 162,3 casos por 100.000 habitantes -frente a los 65 de finales de febrero o los 125 de hace un mes-.
En las últimas 24 horas se verificaron 19.185 nuevas infecciones y 67 muertos. Desde el inicio se la pandemia, el total de contagios supera los 3,14 millones -de los cuales, 2,8 millones son pacientes recuperados-, mientras que el de fallecidos está en 79.914. EFE    gc/ig

sábado, 17 de abril de 2021

Cambio de papeles

El caos conservador y la armonía verde marcan la pre-campaña alemana

Gemma Casadevall 



Berlín, 17 abr (EFE).- El caótico pulso entre los conservadores para designar a su candidato a la Cancillería y la armonía entre sus perseguidores, los Verdes, domina el ambiente en Alemania ante elecciones generales del próximo septiembre, las primeras desde 2005 sin Angela Merkel en campaña.
Los dos aspirantes conservadores -el centrista Armin Laschet y el derechista Markus Söder- deben ponerse de acuerdo antes de que termine el fin de semana acerca de quién será el candidato común a los primeros comicios nacionales de la era post-Merkel.
A Laschet, líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU), le impulsa su posición de jefe del partido matriz. A Söder, de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), su mayor popularidad: un 63 % de los ciudadanos le ven capacitado para ser canciller, frente al 29 % favorable a Laschet, según la televisión pública ZDF.
Söder lleva meses entre los políticos mejor valorados del país, en buena parte por la rigurosa gestión de la pandemia en su "Land", donde ha aplicado sin pestañear la línea cautelosa de la canciller. A Laschet, primer ministro de Renania del Norte-Westfalia, el más poblado del país, le ocurre lo contrario. Pero, fuera de la lucha contra la pandemia, se ajusta mejor al perfil centrista y capacitado para el consenso de Merkel.
El pulso entre los dos se formalizó el pasado domingo, al ratificar ambos su aspiración a ser designados candidatos con el respaldo de sus respectivos partidos. Pero una reunión posterior del grupo parlamentario conservador reflejó un inusitado apoyo a Söder también entre los diputados de la CDU.
La perspectiva ahora es que, si no se resuelve el pulso antes del lunes, será el grupo parlamentario el que decida con su voto, el martes, quién es el candidato común. Algo que remite a lo ocurrido en 1979, cuando el voto se decantó a favor del líder bávaro Franz Josef Strauss. A éste se le suponía entonces más capacitado para luchar por la Cancillería que al aspirante de la CDU -Ernst Albrecht-. Pero no logró su objetivo, ya que fue reelegido en su cargo el socialdemócrata Helmut Schmidt.
En el voto dentro del grupo conservador puede influir el miedo a perder escaños. Desde la cúpula de la CDU se insiste en que la decisión debe emanar de las presidencias de cada partido. Juega ahí un papel importante el pronunciamiento de varios nombres de peso a favor de Laschet. Entre ellos, el presidente del Parlamento, exlíder de la formación y exministro de Finanzas Wolfgang Schäuble. Merkel ha insistido en que no va a tratar de influir en la decisión. Schäuble incluso ha afeado a Söder que no se haya hecho ya a un lado. Otros miembros destacados del partido advierten del peligro de polarización y apremian al consenso sin más dilaciones.

Orden verde

El proceder de los conservadores contrasta con el juego limpio de los Verdes, pese a que también ahí son dos los aspirantes, los co-presidentes del partido, Annalena Baerbock y Robert Habeck. Ambos están en el cargo desde 2018 y representan a la línea moderada.
Su principal obstáculo es que no tienen experiencia de gobierno a escala federal ni al frente de ningún "Land". Habeck pasó fugazmente por el ministerio de Medioambiente del pequeño "Land" de Schleswig-Holstein, mientras que Baerbock aporta su experiencia como diputada del Bundestag (cámara baja).Los dos han dejado claro que aspiraban al puesto, pero no han peleado en público entre sí por él. La cúpula de los Verdes anunciará su propuesta el próximo lunes, de acuerdo a la hoja de ruta marcada, tras lo cual la candidatura será sometida a la ratificación del congreso del partido del 12 al 13 de junio.La imagen que da esta formación, nacida como movimiento de protesta ecopacifista, es de profesionalidad y orden. Los sondeos la sitúan cinco puntos por debajo del bloque conservador, que está en primera posición en intención de voto, con un 27 %.
Hoy por hoy la fórmula más plausible para el próximo gobierno es una coalición entre conservadores y verdes, algo inédito a escala federal. Pero no se descarta un tripartido liderado por los ecologistas, con socialdemócratas y liberales como socios.
Por primera vez en la historia se perfila como viable una Cancillería verde. Y la favorita  es Baerbock, más combativa y competente en temas económicos y sociales que el carismático Habeck.
Sea cual sea el designado, los Verdes están determinados a luchar por el liderazgo de la primera potencia europea. Hasta ahora, su única experiencia en un gobierno federal fue como socios menores en las dos legislaturas del socialdemócrata Gerhard Schröder (1998-2005). EFE     gc/jgb

viernes, 16 de abril de 2021

Pelea de gallos

Conservadores alemanes, entre la fe en los sondeos y la defensa al centro


Gemma Casadevall


Berlín, 16 abr (EFE).- El duelo por la candidatura a la Cancillería ha colocado a los conservadores alemanes ante el dilema de elegir entre el favorito de los sondeos, el derechista Markus Söder, o el defensor del centro, Armin Laschet, continuador del espacio político que dejará vacante la canciller Angela Merkel.
El lenguaje de los sondeos no deja lugar a dudas: favorecen claramente al carismático Söder, al que ahora se ve como un líder dinámico, renovador y hasta jefe de gobierno con los Verdes como aliados, pese a que no hace unos pocos años fue azote de la política migratoria de Merkel y hostil a rescates europeos.
Un 63 % de los ciudadanos ven al jefe de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) capacitado para ser canciller; solo un 29 % apuestan por Laschet, el de la Unión Cristianodemócrata (CDU) desde el pasado enero, según el último Politbarometer (barómetro político), difundido hoy de la televisión pública ZDF,
En Alemania la elección del canciller no surge por voto directo, como ocurriría en un sistema presidencial como el modelo francés; ese cometido corresponde al Parlamento emanado de las elecciones. Pero la polarización entre esos dos políticos, de formato, personalidad y rumbo distintos, hace que proliferen ahora este tipo de encuestas, a seis meses de las generales del próximo 26 de septiembre
El pulso entre Laschet -primer ministro de Renania del Norte-Westfalia, el "Land" más poblado del país- y Söder -el de la próspera Baviera- venía fraguándose desde hace meses y escaló esta semana, tras formalizar ambos la aspiración a liderar el bloque en los comicios tras los que Merkel se despedirá del poder.
Ambos obtuvieron el respaldo de sus respectivos partidos. Pero una reunión del grupo parlamentario conservador del Bundestag (cámara baja) arrojó más apoyos a Söder de lo que cabría esperar teniendo en cuenta la correlación de fuerzas -la CDU tiene 200 escaños, mientras que la CSU apenas 46-.

En la cúpula de la CDU aparecieron ya notables escisiones en su "respaldo" a Laschet, apunta "Der Spiegel". La jerarquía daría a Laschet la primera posición -la CSU es un partido regional-. Pero las cosas no están tan claras cuando se entra en las cuentas de cuántos escaños se pueden llegar a perder si no se confía el puesto al más carismático.
Desde las elecciones regionales del pasado marzo en dos "Länder", en que la CDU cayó a mínimos históricos, se contempla como posible un relevo en el poder -los Verdes, segundos en intención de voto, avanzaron hasta colocarse seis puntos por debajo de la CDU/CSU-. La pérdida de votos sería aún mayor con Laschet en el liderazgo, según los sondeos.
Tanto Söder como Lachet se han comprometido a presentar una solución consensuada rápida, lo que podría ocurrir este fin de semana. En caso de no ser así, en el grupo parlamentario se pretende resolver la cuestión con un voto de los diputados el martes, informan tanto "Der Spiegel" como la televisión pública ARD.
La sombra de Strauss
La posibilidad de que la designación del candidato surja de ese voto, y no del consenso a escala de las presidencias, tiene un precedente: Franz Josef Strauss. El patriarca de la CSU se convirtió por esa vía en candidato a la Cancillería en 1979, al imponerse frente al aspirante de la CDU, Ernst Albrecht.
Presidía entonces la CDU Helmut Kohl, quien no se postuló como candidato puesto que se consideró debilitado por la derrota sufrida cuatro años antes frente al socialdemócrata Helmut Schmidt. Strauss no alcanzó la cancillería, sino que fue reelegido Schmidt.
Tampoco logró su propósito el segundo líder bávaro que lo intentó, Edmund Stoiber, en 2002. Entonces no hubo una votación, sino que fue Merkel, presidenta de la CDU, quien renunció a intentarlo, presionada por varios hombres fuertes del bloque que no la veían capaz de ganar una elección nacional. Stoiber tampoco pudo imponerse al entonces canciller socialdemócrata Gerhard Schröder.
Gestión de la pandemi
La CDU/CSU está debilitada en medio de las incertidumbres ante el fin de la era Merkel. Su última etapa como canciller, en el poder desde 2005, ha coincidido con una pandemia que no da tregua.
La popularidad de Söder se debe principalmente a su gestión de la lucha contra la covid-19 en su "Land", donde impuso las restricciones más severas. Laschet, primer ministro de Renania del Norte-Westfalia, ha tenido un línea errática, pero a cambio representa la conciliación y la búsqueda de consensos de Merkel.
La pandemia devora cualquier otra cuestión, pero la situación podría ser distinta en unos meses si la campaña de vacunación logra mantener el ritmo acelerado actual. El objetivo de Merkel es que todo ciudadano que lo desee haya podido vacunarse hacia mediados de septiembre. EFE       gc/jam/jgb

Fue hermoso mientras duró

El Constitucional treu el fre al preu dels lloguers

L’ano­me­nat “sos­tre” a l’aug­ment dels llo­guers, en vigor a Berlín des del febrer de l’any pas­sat, va que­dar ahir anul·lat per ordre del Tri­bu­nal Cons­ti­tu­ci­o­nal, a demanda dels dipu­tats con­ser­va­dors i libe­rals. El que es con­si­de­rava un model d’actu­ació a seguir per part de ciu­tats més cas­ti­ga­des encara que la capi­tal ale­ma­nya per l’espe­cu­lació immo­biliària (sigui Bar­ce­lona, París o Lon­dres) pot sor­tir car als seus des­ti­na­ta­ris, els llo­ga­ters, si els pro­pi­e­ta­ris s’ho pre­nen al peu de la lle­tra i recla­men els diners que aquest dar­rer any no han cobrat. De moment, algu­nes grans immo­biliàries han anun­ciat que, si més no, no es plan­te­gen apli­car-ho de manera retro­ac­tiva.

La llei havia estat apro­vada el febrer del 2020 pel tri­par­tit de cen­tre­es­querra que governa el land de Berlín i que lidera l’alcalde soci­al­demòcrata Mic­hael Müller, amb Esquerra i Verds. La nor­ma­tiva esta­blia un preu màxim –el sos­tre– de 9,8 euros per metre qua­drat, una quan­ti­tat per sota del que es pot arri­bar a dema­nar al mer­cat. Es con­ge­la­ven així els llo­guers al nivell del 2019 i durant cinc anys, tot i pre­veure’s la pos­si­bi­li­tat d’apu­jar-los a par­tir del 2022 d’acord amb una taxa d’inflació esti­mada en un 1,3%.

Aquesta mesura afec­tava uns 1,5 mili­ons d’habi­tat­ges cons­truïts abans del 2014, en una ciu­tat on un 85% de la població viu de llo­guer. Es va con­si­de­rar un model revo­lu­ci­o­nari i exem­plar per a la capi­tal de la pri­mera potència euro­pea. Berlín va ser durant anys una ciu­tat de llo­guers com­pa­ra­ti­va­ment bai­xos. Aquesta dinàmica, però, es va tren­car en les últi­mes dècades i al damunt amb una acce­le­ració molt pre­o­cu­pant. Els llo­guers havien anat pujant a un ritme esfereïdor, fins a arri­bar a un 20% i un 60% en cinc anys als bar­ris més lla­mi­ners. Es temia entrar en una dinàmica sem­blant a la que afecta els ciu­ta­dans de París o d’altres grans capi­tals euro­pees. L’alcalde gover­na­dor Müller va tirar enda­vant el seu pro­jecte. Però no va escol­tar les crítiques de les immo­biliàries i l’opo­sició, que argu­men­ta­ven que atemp­tava con­tra els drets dels pro­pi­e­ta­ris, que atu­ra­ria la inversió a la capi­tal i que, a més, no tenia com­petències per tirar-ho enda­vant.

Aquest dar­rer ha estat l’argu­ment que ha ender­ro­cat la llei. El Tri­bu­nal Cons­ti­tu­ci­o­nal con­si­dera que la nor­ma­tiva apro­vada pel land blo­que­ja­ria la regu­lació exis­tent a escala esta­tal. Els dipu­tats con­ser­va­dors del Bun­des­tag –és a dir, el grup d’Angela Merkel–, a més dels opo­si­tors libe­rals, havien fona­men­tat en aquest argu­ment la seva demanda. El tri­bu­nal no ha con­si­de­rat raons de con­tin­gut, sinó de repar­ti­ment de com­petències. I l’Estat cen­tral ha gua­nyat la par­tida al land ber­linès.

La der­rota del tri­par­tit ber­linès pot tenir con­seqüències de cara al 26 de setem­bre. Aquest dia es fan elec­ci­ons no només a escala naci­o­nal, amb les gene­rals que aco­mi­a­da­ran els setze anys en el govern de Merkel, sinó també regi­o­nal, als lands.El tri­par­tit no podrà exhi­bir el que sem­blava el seu prin­ci­pal tri­omf, haver fre­nat l’espe­cu­lació, el prin­ci­pal mal­de­cap de la majo­ria dels ciu­ta­dans. Però també pot ser que la pilota acabi al ter­rat de con­ser­va­dors i libe­rals, la demanda dels quals pot afec­tar la but­xaca de molts llo­ga­ters. I els bene­fi­ci­ats, els pro­pi­e­ta­ris, són òbvi­a­ment un nom­bre més reduït d’elec­tors.

miércoles, 14 de abril de 2021

Adios al "Ländersache"

 Merkel pren el control de la lluita contra la Covid i retalla competències regionals

La can­ce­llera Angela Merkel va optar per tallar pel dret, després d’un any llarg de nego­ciar amb els poders regi­o­nals cadas­cuna de les res­tric­ci­ons davant la pandèmia i tro­bar-se, l’endemà d’anun­ciar-se un acord, que cada land l’inter­pre­tava al seu cri­teri. En comp­tes d’inten­tar el com­plex camí d’una reforma del fede­ra­lisme ale­many –cosa que neces­si­ta­ria una majo­ria que no té–, va deci­dir res­trin­gir les com­petències regi­o­nals pre­vis­tes a la llei d’infec­ci­ons, que els dei­xa­ven carta blanca per imple­men­tar les mesu­res pac­ta­des. “Està clar que neces­si­tem un fre d’emergència uni­tari”, va dir Merkel, en pre­sen­tar la modi­fi­cació de la llei, que entrarà en el tràmit par­la­men­tari per la via ràpida. A par­tir d’una incidència set­ma­nal de 100 casos per 100.000 habi­tants –ara la mit­jana naci­o­nal és de 140– s’apli­carà aquest cri­teri uni­tari d’actu­ació. Impli­carà, per exem­ple, un toc de queda noc­turn i un test obli­ga­tori nega­tiu del dia per entrar en boti­gues no essen­ci­als. Ara mateix, a Ale­ma­nya tot­hom té dret com a mínim a un test d’antígens set­ma­nal gra­tis. Cal recor­dar que a Ale­ma­nya està tan­cada toda la res­tau­ració, l’oci i la cul­tura des del novem­bre; els comerços no essen­ci­als s’hi van afe­gir al desem­bre. A prin­cipi del mes pas­sat, quan la incidència havia bai­xat als 65 con­ta­gis set­ma­nals, va con­sen­suar-se una mínima ober­tura, de manera que reo­brien museus i algu­nes boti­gues. Però el procés es va fre­nar poc després vist que la mit­jana naci­o­nal tor­nava a dis­pa­rar-se. A la majo­ria del país només s’ha notat una certa fle­xi­bi­lit­zació pel que fa a museus o boti­gues peti­tes. La res­tau­ració con­ti­nua tan­cada –només es per­met ven­dre men­jar per empor­tar-se–, com també ho estan cine­mes, clubs, pis­ci­nes i gim­na­sos.

La llei d’infec­ci­ons va ser apro­vada fa un any. Ales­ho­res va haver-hi crítiques de qui con­si­de­rava que impli­cava obviar el procés par­la­men­tari, a canvi d’agi­lit­zar les deci­si­ons entre el govern cen­tral i els poders regi­o­nals. La modi­fi­cació haurà de pas­sar ara per la cam­bra baixa (Bun­des­tag) i l’alta (Bun­des­rat), on han de donar-hi el vis­ti­plau els lands.

Renània contra Baviera


Merkel es va treure de sobre l’estira-i-arronsa amb els poders regionals, però la batalla pel poder futur està entre dos lands, Renània contra Baviera. El centrista Armin Laschet, líder de la Unió Cristianodemòcrata (CDU) de Merkel i cap del govern regional renà, va deixar clar diumenge que vol ser el candidat conservador a les generals del setembre. El dretà Markus Söder, de la Unió Socialcrisr.tiana de Baviera, vol que se’l designi a ell, malgrat representar un partit regional. L’empeny la seva popularitat, molt superior a la de Laschet. I té el suport de molts diputats del bloc, que no volen que la qüestió es resolgui per jerarquies entre dos partits agermanats, sinó a favor de qui més possibilitats té de guanyar les eleccions. És a dir, Söder.