martes, 20 de abril de 2021

Teflón Armin

El centrista Laschet dirigirá la era post-Merkel tras contener al ala derechista

Gemma Casadevall 

Berlín, 20 abr (EFE).- El centrista Armin Laschet liderará el bloque conservador de la era post-Angela Merkel, tras contener a duras penas el ímpetu del derechista Markus Söder y lograr su designación como candidato a la Cancillería en las próximas elecciones generales.
"Con el fin del mandato de Merkel se abren nuevos tiempos. Y nuestra tarea será organizarlos", afirmó Laschet, entre pronunciamientos de lealtad europeísta y advertencias contra las corrientes populistas. Fue una comparecencia breve, dos horas después de renunciar Söder a luchar por ese liderazgo.
El líder bávaro acató así el voto de la Unión Cristianodemócrata (CDU), que la madrugada anterior, tras una dramática sesión de su junta federal, ratificó su apoyo a Laschet.

Que la CDU, el partido que preside desde enero, apoyara a Laschet no debería ser noticia. Pero en el pulso mantenido entre el líder del partido matriz y el de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) se escaparon bastantes votos para Söder procedentes de la CDU.
Supuestamente, esos apoyos proceden del nerviosismo que se ha apoderado de los conservadores. A la CDU/CSU la sitúan los sondeos cinco puntos por encima de sus perseguidores, los Verdes. Y todos los sondeos coincidían en que Söder supera en popularidad a Laschet.

El líder bávaro trató de hacer valer esa teórica superioridad de los sondeos ante las urnas. Pero Laschet logró recuperar las riendas y hacer que el voto recayera en los mandos del partido, no en la demoscopia.
Söder renunció, aunque salió de la disputa etiquetado como "el candidato de los corazones" -como le denominó el secretario general de la CSU, Markus Blume. El líder bávaro agradeció a "los muchos diputados" de la CDU y representantes de los "Länder" que estos días tuvieron la "valentía" de apoyarle.
En la frase había un tono de desafío persistente, con el que tendrá que vivir Laschet, gane o no las elecciones del 26 de septiembre. Por el momento, se ha evitado un giro a la derecha del partido dominante en la primera potencia europea.

TRINCHERAS ABIERTAS

En los medios alemanes han abundado estos días los titulares apocalípticos hablando de "pulso fratricida" en el bloque conservador. Pero también los comentarios de quienes recuerdan que la coexistencia entre el partido nacional, CDU, y el regional, CSU nunca fue armoniosa, aunque se denominen hermanados.
Los patriarcas respectivos, Helmut Kohl y Franz Josef Strauss, combatieron durante años. Strauss no cejó hasta ser candidato a la Cancillería -lo que logró en 1980, aprovechando que Kohl estaba debilitado por la derrota sufrida cuatro años atrás ante el socialdemócrata Helmut Schmidt.
Strauss no logró su objetivo, ya que fue reelegido Schmidt. Tampoco lo consiguió en 2002 el siguiente aspirante bávaro, Edmund Stoiber, a quien Merkel cedió a regañadientes la candidatura.
Haber dejado pasar, en su momento, a un líder bávaro no acabó con Kohl ni con Merkel. Ambos alcanzaron el poder a la siguiente ocasión. Y ambos compartirán probablemente el récord de permanencia en el poder -16 años para Kohl; a punto de cumplirlos, dependiendo de la fecha de su retirada, para Merkel-.

NO TODO ES JUEGO LIMPIO

Las zancadillas entre correligionarios no son exclusivas del bloque conservador, aunque ayer la candidata de los Verdes, Annalena Baerbock, aplicó el término al pulso entre Laschet y Söder.
Los ecologistas, ahora un partido disciplinado y armonioso, resolvieron con exquisitez una candidatura que estaba entre Baerbock y su carismático copresidente, Robert Habeck, quien con la frase "el escenario es tuyo" oficializó su renuncia.
Pero en la memoria colectiva están imágenes como el rostro de dolor del verde Joschka Fischer, en 1999, al recibir el impacto de una bolsa de pintura roja que, además de dejarle un aparatoso lamparón en el traje, le rompió el tímpano.
Fischer era ministro de Exteriores del socialdemócrata Gerhard Schröder y generaba una especie de amor-odio en sus filas. El lanzamiento de la pintura se produjo en un congreso, durante un debate sobre la participación alemana en misiones de la OTAN que plasmó las contradicciones internas del ecopacifismo.
También por esa época se produjo uno los estallidos más sonoros en la familia socialdemócrata. Fue la intempestiva ruptura entre el centrista Schröder y su rival interno, Oskar Lafontaine, quien dimitió como ministro de Finanzas y de jefe de partido, arrastrando consigo al ala disidente, aglutinada ahora en La Izquierda.
Los socialdemócratas nunca se han recuperado del desgarro. Tampoco La Izquierda salió indemne. A la líder comunista Sarah Wagenknecht, pareja de Lafontaine, le estampó una tarta de chocolate en el rostro un descontento con su línea, en un congreso del partido tan tumultuoso como lo fueron en el pasado los de los Verdes. EFE  gc/jam/si

Un centrista en la línea de Merkel debilitado por contiendas internas                 Gemma Casadevall

Berlín, 20 abr (EFE).- El centrista Armin Laschet será el candidato del bloque conservador para las elecciones generales del próximo septiembre, tras imponerse en un duro pulso al derechista bávaro Markus Söder y a modo de apuesta continuista para la era post-Angela Merkel. Tres meses después de ser elegido jefe de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido de la canciller, Laschet superó su siguiente prueba de resistencia frente a las corrientes internas conservadores, pese a no haber consolidado aún su liderazgo y con los sondeos en contra.
El duelo con el derechista Söder puso en evidencia las grietas internas del bloque, tras el largo liderazgo de Merkel, que pese a todos sus logros a escala nacional o global no ha conseguido la sucesión ordenada y armónica deseada.
Laschet, primer ministro del "Land" de Renania del Norte-Westfalia, el más poblado del país, reaccionó a la obstinación de Söder por liderar el bloque en los comicios nacionales de acuerdo con una de las características de su personalidad: no darse por vencido.
Los índices de popularidad apostaban claramente por Söder, que es uno de los políticos mejor valorados del país, en parte gracias a su gestión frente a la pandemia en Baviera.
Pero Laschet hizo valer la posición de fortaleza de la CDU, con 200 diputados en el Bundestag frente a los 46 del partido bávaro. Un sector notable de su partido prefería a Söder, aunque fuera porque los sondeos le dan más opciones de victoria, pero optó por persistir en su empeño.
Recién cumplidos los 60 años, padre de tres hijos, católico y abogado, tenía teóricamente la primera opción para lograr esa designación, en tanto que líder del partido nacional frente a su formación hermanada, poderosa, pero regional.
Las relaciones entre ambos partidos hermanos nunca han sido fáciles. Legendarios son los enfrentamientos entre los patriarcas respectivos, Helmut Kohl y Franz Josef Strauss, o las presiones sufridas por Merkel en plena crisis migratoria, que pusieron en jaque su coalición.
En contra de Laschet hablaba el precedente marcado por la propia Merkel en 2002, cuando renunció a luchar por la cancillería a favor del bávaro Edmund Stoiber, presionada por varios hombres fuertes del partido.
Stoiber no ganó esos comicios, sino que fue reelegido el socialdemócrata Gerhard Schröder, al que Merkel derrotaría tres años después, lo que a posteriori dio por bueno su sacrificio anterior.
Laschet no se ha apartado a favor de Söder. Asume así el compromiso de luchar por retener el poder para CDU/CSU que mantiene la primera posición en intención de voto.

EL AMABLE Y FAMILIAR RENANO

De rostro afable y tono conciliador, Laschet suele presentarse como un tipo familiar y consumidor de la serie policiaca "Tatort", la más popular del país y casi una señal de identidad para el alemán de a pie.
Representa, además, al "corazón minero" de Renania del Norte-Westfalia, un "Land" con 18 millones de habitantes y en el pasado feudo socialdemócrata.
Hijo de un minero de Aquisgrán, creció en una familia de fuertes raíces católicas, dominante en su región.
No fue un estudiante prodigioso, como ha admitido, sino más bien repetidor. Pero terminó Derecho y se estableció como abogado.
Con 18 años ingresó en la CDU, en 1994 entró en el Bundestag (Parlamento federal) con un escaño por mandato directo de su distrito. En 1999 se convirtió en eurodiputado y a partir de 2005 volvió al ámbito regional como ministro de la Familia del "Land".
Desde 2017 está al frente de la coalición de gobierno en su estado federado, con el Partido Liberal (FDP) como socio.
Se presenta como un hombre sencillo, que se entrega con pasión a los carnavales renanos -otra seña de identidad, en ese caso regional-, sin rehuir arriesgadas parodias.
Ese mismo carácter de tipo familiar y arraigado en lo renano puede verse ahora como un obstáculo para ascender a la alta política europea.
Se le identifica con su región. Costaba ya imaginárselo como líder del partido dominante en el país y mucho más a escala internacional, como le corresponderá si alcanza la Cancillería.
Pero representa, a cambio, un continuismo sin desviaciones respecto a las grandes líneas de la política exterior alemana: fidelidad a la UE, al motor franco-alemán y al eje transatlántico.
Comparte con la canciller una capacidad de trabajo inextinguible. Es capaz de mantener jornadas maratonianas, lo que le acerca a la máxima característica de Merkel: la no levantarse de una mesa de negociación hasta lograr un acuerdo. EFE     gc /jam/jgb