miércoles, 27 de julio de 2022

Parió la abuela

 



Lufthansa y los trenes británicos amplifican la pesadilla viajera del verano
Joana Serra
Las malas noticias para las ansias viajeras de millones de europeos, tras dos años de cierre por la pandemia, se plasmaron ahora en las huelgas convocadas en la aerolínea alemana Lufthansa y en los ferrocarriles británicos. Unos 1.100 vuelos fueron cancelados en los dos principales aeropuertos del país, el de Frankfurt y el de Múnich. Unos 134.000 pasajeros quedaron en tierra, en medio de una temporada estival que parece empeñada en convertir los planes vacacionales en una pesadilla.
En el caso alemán, no se produjeron las temidas colas interminables ante los mostradores de los aeropuertos afectados. Además de la paralización casi total en los dos mencionados aeropuertos, hubo paros parciales en los de otras ciudades del país, incluido Berlín.
Lufthansa envió ya el martes alertas a los pasajeros sobre la huelga del personal de tierra. Se ofrecían al cliente distintas soluciones, desde el canje sin costes a la anulación o el cambio por un billete de tren, en el caso de los trayectos nacionales. En las alertas se advertía al viajero que no tenía sentido acercarse al aeropuerto en cuestión, puesto que no encontraría ahí al personal para atenderlo. Se le pedía hacer uso de su página web para ser reubicado o presentar su reclamación.
Sí hubo complicaciones para algunos pasajeros, principalmente extranjeros, que llegaron a Frankfurt o Múnich en vuelos de conexión y sin visado. Muchos quedaron en tierra de nadie o zona de tránsito, sin atención en los mostradores y a menudo sin haber reparado en las advertencias previas de Lufthansa, por viajar en vuelos compartidos con aerolíneas asociadas. Frankfurt es el aeropuerto con más tráfico de pasajeros del continente y comparte con Múnich la condición de eje de conexión hacia destinos internacionales, incluida España.
Alemania se había librado hasta ahora de las grandes congestiones que viene sufriendo el ciudadano británico para cruzar por Dover en dirección a Francia, con colas interminables y horas de espera ante el Eurotunel. En los aeropuertos alemanes se han producido aglomeraciones en días punteros por escasez de personal de tierra. Hay miles de piezas de equipaje perdidas esperando "reencontrarse" con su dueño en Frankfurt, sin recursos para agilizar su devolución. Y la propia Lufthansa canceló miles de vuelos con el inicio de la temporada, aquejada de falta de personal.
Pero no se ha producido un caos comparable a los que se han sucedido en Amsterdam o Londres, con aeropuertos desbordados y aerolíneas que dejan de dispensar billetes, por incapacidad de asumir tanta demanda viajera.
La huelga del personal de tierra es el  lamparón en una compañía que se precia de "seria", en lucha por sobrevivir frente a la competencia de los lowcost de Ryanair o Easyjet, generadoras este verano de su propio caos por sus sucesivas campañas huelguistas. La de Lufthansa fue convocada por el sindicato del sector Verdi, que reclama para los 20.000 empleados del personal de tierra un aumento salarial del 9,5 % -o de 350 euros mensuales como mínimo-. Justifica esta petición en la inflación acumulada desde el último convenio y los estragos causados en la plantilla por la pandemia. Su reclamación coincide con las alertas lanzadas desde distintas aerolíneas europeas por falta de personal tras los despidos masivos que precipitaron el cierre de la vida pública y la casi paralización del tráfico aéreo en los momentos álgidos del coronavirus.
El gobierno de Olaf Scholz ha activado un plan de contratación temporal de trabajadores extracomunitarios, principalmente turcos. Pero entre su activación y su plasmación en la realidad ya habrá discurrido más de la mitad del corto verano alemán.
Al ciudadano británico, mejor entrenado ante todo tipo de colapsos en su movilidad, le correspondió este miércoles lidiar con otra huelga de los ferroviarios. Solo círculo uno de cada cinco trenes. En algunas rutas hubo eclipse ferroviario total. El sindicato de la National Union of Rail, Maritime and Transport Workers (RMT), con 40.000 afiliados, acusa a la patronal de responder a sus exigencias con amenazas. La patronal responde que se trata de una huelga "militante" y política. Para el 18 y el 20 de agosto hay convocadas nuevas huelgas, mientras que el 19 se espera el parón total en el metro de Londres.