lunes, 25 de julio de 2022

Residuos de Elmau

 La basura de los Scholz no "separa" los secretos oficiales

Joana Serra

¿Son los Scholz más bien dejados? La pregunta es la comidilla estos días de los medios y redes sociales alemanes, desde que el semanario "Der Spiegel" reveló el pasado fin de semana que vecinos del canciller alemán habían "rescatado" del cubo de la basura de su domicilio familiar, en Potsdam, una serie de documentos oficiales catalogados como "información clasificada". Es decir, claramente confidenciales. Entre ellos, documentos relativos a la cumbre del G7, el grupo de las siete potencias industriales, que reunió a finales de junio en el castillo bávaro de Elmau a Scholz, el presidente de EEUU, Joe Biden, el francés Emmanuel Macron y el primer ministro italiano, Mario Draghi, además de los líderes de Japón, Canadá y Reino Unido. El temario de la reunión, a la que asimismo asistía la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, iba de los intentos de dar una respuesta conjunta de los siete poderosos a Rusia a la crisis energética precipitada por la guerra de Ucrania y la lucha contra el cambio climático.
Que fueran a parar a la basura de los Scholz en Potsdam se debió, según "Der Spiegel", a la esposa del canciller, Britta Ernst. Una experimentada política, socialdemócrata como su marido y ministra de Educación en el "Land" de Brandeburgo, del que es capital Potsdam. Justamente el matrimonio tiene su residencia familiar en esa ciudad, a 40 kilómetros de Berlín, en razón del cargo de Ernst en ese gobierno regional.
La cumbre de Elmau fue de las pocas ocasiones en que se vio a la esposa de Scholz ejerciendo de "primera dama" o cónyugue del jefe del Gobierno de la primera potencia europea. Ernst sigue su propia agenda de actos públicos, es una figura política a escala regional y una desconocida para muchos de sus compatriotas. Comparte con su esposo un perfil más bien discreto, incluso desde la llegada de Scholz al poder, en diciembre de 2021.
La pregunta de cómo pudo ocurrir tal descuido, en un país donde el tratamiento -y separación- de la basura es una especie de dogma social, rodea a la pareja de políticos profesionales y con amplio rodaje. Impensable, en tiempos de la canciller Angela Merkel, se comenta en las redes sociales. Es decir, la líder conservadora de quien Scholz fue vicecanciller y ministro de Finanzas, en su última legislatura, y de quien el ahora jefe del Gobierno alemán heredó algunas pautas de comportamiento, pese a proceder de distintas familias políticas.
"Der Spiegel" recuerda en su información que, cuando menos, los Scholz han incumplido la norma del tratamiento de los documentos clasificados como "secretos oficiales" o "confidenciales", que obliga a hacer que sus contenidos sean indescifrables, antes de ser eliminados.