miércoles, 28 de septiembre de 2022

Muy Netflix

 

Alerta en el Nord Stream per sospites de sabotatge

martes, 27 de septiembre de 2022

El turismo ucraniano, según Merz

 


La derecha moderada alemana pisa territorio ultra
Joana Serra
A la derecha moderada alemana, hasta ahora defensora del cordón sanitario respecto a la ultraderecha, le surgieron ya los primeros síntomas de acercamiento hacia los radicales. La primera, del líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Friedrich Merz, exrival interno de Angela Merkel. La segunda, por el presidente del Partido Popular Europeo (PPE) en la Eurocámara, el bávaro Manfred Weber, amigo declarado de Silvio Berlusconi.
La decisión del gobierno de Olaf Scholz de proporcionar a los refugiados ucranianos el acceso directo a las prestaciones sociales del país está suscitando "una especie de turismo social de esos refugiados" hacia Alemania, afirmó Merz, en declaraciones al sensacionalista diario "Bild".
Merz, quien accedió a la presidencia de la CDU tras la derrota conservadora en las generales alemanas de 2021, entró así en una dialéctica "propia de la ultraderecha", observó la ministra de Interior, Nancy Faeser.
Las declaraciones del líder conservador recuerdan a las que aplicó la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) a los refugiados en la crisis migratoria de 2015. A diferencia de esos peticionarios de asilo, principalmente sirios, los ucranianos acceden directamente a las prestaciones sociales alemanas y tienen libertad de movimientos por toda la UE.
Entonces Alemania recibió casi un millón de refugiados en solo un año, lo que disparó el voto a favor de la AfD. Desde el pasado febrero, el país ha recibido ya un millón de ucranianos.
El estupor por la frase de Merz ha ido más allá de las protestas del tripartito entre socialdemócratas, verdes y liberales de Scholz. Desde las filas conservadores hubo también señales de desconcierto, hasta que el propio Merz se disculpó por su "desliz".
Weber, de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), el partido hermanado de la CDU, desató asimismo fuertes críticas no solo por respaldar a Berlusconi en la campaña italiana, sino también por expresar ahora su apoyo a un futuro gobierno "de centro derecha", en alusión al que liderará Giorgia Meloni.  

lunes, 26 de septiembre de 2022

Todos con Georgia

 



Los ultras alemanes festejan a Meloni; los suecos, esperan
Joana Serra
Las reacciones a la victoria de Georgia Meloni en la gran familia del derechismo radical europeo fueron de la euforia en los alemanes, a la felicitación sincera polaca o la cautela de los suecos, quienes se habían apuntado su propio triunfo quince días antes.
"Pese a las advertencias antidemocráticas de la presidenta de la Comisión Europea, los italianos, como los suecos, han optado por un cambio de política", escribían los dos co-presidentes de Alternativa para Alemania (AfD), Alice Weidel y Tino Chrupalla.
La alusión a Ursula von der Leyen sigue a la advertencia que le lanzó a Meloni, en vísperas de los comicios, al recordar que la CE dispone de "instrumentos" para hacer respetar los fundamentos democráticos.
AfD no está en una posición de fortaleza. Las tensiones internas entre su ala radical y los llamados moderados la han debilitado y sigue excluida como socio o aliado externo, a todos los niveles, por el resto del espectro parlamentario.
Con un simple "Congratulations", en inglés, felicitó a Meloni el primer ministro de Polonia, Mateusz Morawiecki. Su ultranacionalista coalición gubernamental Ley y Justicia (PiS), ve en el triunfo de la candidata italiana una extensión de su bloque, ahora en un país fundador de la Unión Europea (UE).
Los Demócratas de Suecia (SD), el partido ultraderechista que se erigió en vencedor moral de las elecciones del país nórdico, optaron por la discreción. El SD fue la fuerza más votada del vencedor bloque derechista en los comicios generales del 11 de septiembre, solo aventajada en voto por los socialdemócratas.
Sin embargo, no se plantea que su líder, Jimmie Akesson, pueda convertirse en primer ministro. Quien recibió el encargo de formar gobierno fue el moderado Ulf Kristersson, quien pese a quedar tercero negocia con centristas y liberales una nueva alianza. Precisa el apoyo de SD, aunque seguramente como aliado externo. En Suecia no se rechaza ya de plano la colaboración con los ultras. Pero a cierta distancia.

domingo, 25 de septiembre de 2022

Cerrando el paso

 


El flanco noreste europeo blinda su frontera a los rusos
Joana Serra
Los tres países bálticos -Estonia, Letonia y Lituania-, así como Polonia, ya habían cerrado sus fronteras a los ciudadanos rusos, incluidos los provistos de visado Schengen, tres días antes de que Vladímir Putin llamara a la movilización parcial. Finlandia, hasta ahora reacio a una prohibición general para los ciudadanos rusos, se dispone a adoptar esta regulación en los próximos días, tal como avanzó el viernes del Gobierno de la socialdemócrata Sanna Marin.
Si el viernes pasado se había registrado un incremento del 57 % de viajeros rusos hacia Finlandia, el domingo empezaron a observarse largas colas de vehículos en dirección al país nórdico. La situación no es de caos, según Helsinki. Muchos de esos viajeros regresarán a Rusia tras visitar Finlandia y simplemente aceleraron sus planes de viajar al país vecino a hacer sus compras -como es habitual- ante el inminente cierre.
Los pasos más concurridos son los del sureste, cercanos a San Petersburgo. Hasta la invasión de Ucrania eran ya los que registraban un flujo más continuado de viajeros rusos. Finlandia, con 1.340 kilómetros de frontera con Rusia, era hasta ahora el único país de la Unión Europea (UE) limítrofe con Rusia que seguía aceptando el ingreso de rusos con visado Schengen -es decir, emitido por cualquiera de los consulados o países de ese espacio-.
Los bálticos, como Polonia, asimismo limítrofes con territorio ruso -incluido Kaliningrado- habían optado por blindarse una semana antes. Solo se admite el ingreso de ciudadanos excepcionalmente, sea por razones humanitarias, familiares o de trabajo.
El gobierno del ultranacionalista partido gubernamental polaco Ley y Justicia (PiS) ha advertido de los riesgos que conlleva brindar asilo a desertores, como defiende la vecina Alemania.
Para Varsovia, acoger a todo aquel que afirme huir de la movilización ordenada por Putin es un grave riesgo para la seguridad del país. Hay un peligro de infiltración de agentes del Kremlin, así como de que se generen conflictos con los millones de refugiados ucranianos acogidos por el país o con otros ciudadanos de origen ruso establecidos desde antes de esa guerra en Polonia, afirmaron fuentes del gobierno del primer ministro Mateusz Morawiecki.
Estos temores son compartidos por los bálticos, especialmente Estonia, donde desde el inicio de la invasión se han acentuado las tensiones con la población de origen rusa -un 25 % del total en este país de 1,5 millones de habitantes-. Tanto Polonia como los bálticos, socios de la UE y la OTAN, reclamaban un reforzamiento del flanco este de la Alianza Atlántica desde la anexión de Crimea, en 2014.
Finlandia, que aún no ha completado el proceso "express" de ingreso en la OTAN precipitado con el inicio de la invasion rusa, se suma ahora a la línea más restrictiva de esos socios de la UE.
El gobierno entre socialdemócratas, verdes y liberales alemán, por contra, insiste en que acogerá como asilados a desertores y disidentes rusos. Esta postura es compartida tanto por la ministra de Exteriores, la verde Annalena Baerbock, como por la titular de Interior, la socialdemócrata Nancy Faeser.
Bruselas trata de buscar una línea común en las, de nuevo, disonantes posturas de unos y otros socios. El gobierno de Berlín admite que "respeta" la preocupación de los países con frontera terrestre con Rusia. Pero recuerda que el derecho al asilo asiste a cualquier perseguido, de cualquier país, "incluidos, obviamente, los rusos", en palabras de Baerbock.
La embajada de Ucrania en Berlín, que lleva meses achacando al gobierno de Olaf Scholz una postura blanda ante Moscú, se ha sumado a las alertas de Varsovia y exige blindarse ante un flujo de desertores rusos, ficticios o no. Alemania ha acogido en su territorio a cerca de un millón de ucranianos desde el pasado febrero.    

jueves, 15 de septiembre de 2022

El submarino ultra

 

Suècia gira a la dreta amb els ultres com a força emergent

lunes, 12 de septiembre de 2022

Victoria con goteras

 La socialdemocràcia sueca es defensa com a primera força, tot i l’empenta ultradretana

lunes, 5 de septiembre de 2022

El pobrecito Lindner

Scholz activa un paquet d’ajut a ciutadans i empreses 

sábado, 3 de septiembre de 2022

La chapuza olímpica

 

Els Jocs del terror




No seria hora que el líder palestí demanés dis­cul­pes per l’ano­me­nat Setem­bre Negre de 1972? Aquesta era la pre­gunta diri­gida a Mah­mud Abbas fa quinze dies, en una visita ofi­cial a la can­ce­lle­ria ale­ma­nya. “Des del 1947 ençà, Israel ha comès 50 matan­ces en 50 pobla­ci­ons pales­ti­nes. 50 matan­ces, 50 holo­caus­tos. Si volem fur­gar en el pas­sat, fem-ho”, era la res­posta d’Abbas, davant d’un Olaf Scholz glaçat, incapaç de reac­ci­o­nar. Segu­ra­ment el líder palestí ha donat res­pos­tes sem­blants, o més dures, en altres oca­si­ons. Se’l con­ti­nua res­pon­sa­bi­lit­zant del segrest de l’equip isra­elià perquè era el secre­tari gene­ral de l’Orga­nit­zació per a l’Alli­be­ra­ment de Pales­tina i perquè, segons s’ha dit sovint, teòrica­ment va ser-ne el “tre­so­rer” encar­re­gat de finançar-lo.

Aquest cop, l’acu­sació i la res­posta d’Abbas van pro­duir-se al cen­tre del poder a Ale­ma­nya, el país d’on va par­tir l’Holo­caust nazi i que ara reco­neix com “res­pon­sa­bi­li­tat històrica” la defensa de l’Estat d’Israel. Al damunt, l’escena es va pro­duir men­tre es pre­pa­ra­ven les com­me­mo­ra­ci­ons de l’ani­ver­sari d’un atemp­tat que aver­go­nyeix encara Ale­ma­nya, 50 anys després.

Que Scholz no fos capaç de reac­ci­o­nar és el capítol més recent en el seguit de punts fos­cos que envol­ten el segrest de l’equip isra­elià en els Jocs Olímpics de Munic de 1972. Eren uns Jocs dis­se­nyats per alli­be­rar Ale­ma­nya de les ombres de l’ante­rior experiència olímpica. És a dir, “els Jocs del nazisme” de 1936, amb Adolf Hit­ler a la tri­buna de l’estadi olímpic de Berlín. Munic havia de trans­me­tre al món una nova Ale­ma­nya, alli­be­rada, ale­gre, oberta al món, sota el govern d’un can­ce­ller soci­al­demòcrata, Willy Brandt, un líder carismàtic que a més havia estat a l’exili i havia for­mat part de la resistència con­tra el nazisme.

El somni va ensor­rar-se vint minuts després de les qua­tre de la mati­nada d’aquell 5 de setem­bre. Un esca­mot de vuit mem­bres de l’ano­me­nat Setem­bre Negre s’enfi­lava sense pro­ble­mes per una tanca de la vila olímpica. Un quart d’hora després eren dins de la casa on dor­mien els atle­tes i pre­pa­ra­dors de l’equip isra­elià. Abans de les cinc ja havien matat un dels ostat­ges, un entre­na­dor, que havia inten­tat fugir. Van llançar el seu cos davant de la porta de l’entrada. Poc després, men­tre s’ence­nien les alar­mes, envi­a­ven la seva rei­vin­di­cació: volien l’alli­be­ra­ment de 234 pre­sos pales­tins, a més dels líders de la Fracció de l’Exèrcit Roig, la RAF ale­ma­nya, Andreas Baa­der i Ulrike Mein­hof.

No hi havia dub­tes que esta­ven dis­po­sats a tot. A la mort del pri­mer ostatge en va seguir una segona, la de l’aixe­ca­dor de peses Josef Romano, ferit en inten­tar fugir i a qui van dei­xar des­sag­nar-se davant dels ulls de la resta de segres­tats.

Van començar les nego­ci­a­ci­ons frenètiques entre el govern de Brandt i Egipte, on volien anar els segres­ta­dors. Hi va haver l’ofe­ri­ment del minis­tre d’Exte­ri­ors, Hans Die­trich Gensc­her, per ocu­par el lloc dels ostat­ges a canvi del seu alli­be­ra­ment. No va ser­vir de res. Tam­poc un pri­mer intent poli­cial d’irrom­pre a la vila olímpica, que va ser cap­tat i transmès per càmeres de tele­visió que, òbvi­a­ment, també van poder veure els mem­bres de Setem­bre Negre.

Res no sor­tia com havia de sor­tir. El pre­si­dent del Comitè Olímpic Inter­na­ci­o­nal (COI), Avery Brun­dage, va inter­rom­pre les com­pe­ti­ci­ons.

Tot el seguit de des­propòsits en el dis­po­si­tiu poli­cial i la inca­pa­ci­tat política per nego­ciar una sor­tida a la situ­ació va arri­bar al seu punt àlgid cap a les deu del ves­pre d’aquell 5 de setem­bre. El grup for­mat per l’esca­mot palestí i els nou ostat­ges va tras­lla­dar-se en un autobús fins a dos helicòpters de la base mili­tar veïna de Fürsten­feld­bruck. Teòrica­ment, allà els espe­rava un Boeing 727 per sor­tir del país. La tri­pu­lació eren poli­cies dis­fres­sats, que van optar per avor­tar l’ope­ració en con­si­de­rar que no estava prou pre­pa­rada. L’apa­rell anava amb els dipòsits de car­bu­rant gai­rebé buits.

L’intent d’alli­be­ra­ment final, ja a Fürsten­feld­bruck, va aca­bar en un tiro­teig entre la poli­cia i els segres­ta­dors. No va sobre­viure cap dels ostat­ges; també hi van morir tres mem­bres de Setem­bre Negre. Un com­boi de tan­que­tes poli­ci­als que teòrica­ment havien d’inter­ve­nir en l’ope­ració van arri­bar a lloc quan ja no hi havia res a alli­be­rar.

La caòtica ope­ració poli­cial va aca­bar pas­sada a mit­ja­nit. Els mit­jans van tri­gar encara dues hores i mitja més a saber-ne el desen­llaç. L’endemà, a les deu del matí, el pre­si­dent del COI, Brun­dage, va pro­nun­ciar la frase que es va con­ver­tir en lle­gendària: “The Games must go on” (“Els Jocs han de con­ti­nuar”). Va ser després de la cerimònia fúnebre, en aquell mateix estadi de la capi­tal bava­resa, pels isra­e­li­ans morts.

Els Jocs de Munic van con­ti­nuar. Hi va haver fites històriques, com les set meda­lles d’or que es va pen­jar al coll el neda­dor dels EUA, d’ori­gen jueu, Mark Spitz. Cada meda­lla cor­res­po­nia, a més, a un rècord del món.

Baa­der i Mein­hoff van con­ti­nuar a la presó ale­ma­nya d’alta segu­re­tat de Stamm­heim. La líder i fun­da­dora de la RAF va ser tro­bada morta a la cel·la d’aïlla­ment el 1976; el seu com­pany de lide­ratge va morir al cap d’un any, després d’una altra acció d’un esca­mot palestí que recla­mava l’alli­be­ra­ment de Baa­der i dos històrics més de la banda ter­ro­rista ale­ma­nya. En aquest cas, va ser el segrest de l’avió de Luft­hansa Lands­hut, que havia sor­tit de Palma i que va aca­bar a l’aero­port de Moga­dis­cio, a Somàlia. Ales­ho­res el can­ce­ller era un altre soci­al­demòcrata, Hel­mut Sch­midt. L’ope­ració poli­cial va anar a càrrec d’un nou cos d’elit, el GSG9. Els ostat­ges dins de l’avió van ser alli­be­rats. A Stamm­heim van aparèixer morts a les seves cel·les Baa­der i els seus com­panys en el que es con­si­dera un “suïcidi col·lec­tiu”. Un dia després es va tro­bar el cos de l’empre­sari Hanns Mar­tin Sch­leyer, a qui la RAF tenia segres­tat. També aquí hi ha molts capítols encara per esbri­nar.

Vint-i-vuit milions in extremis

L’acte en record de les víctimes del Setembre Negre serà aquest dilluns a la base de Fürstenfeldbruck, escenari del bany de sang final. Hi serà el president alemany, Frank Walter Steinmeier; l’israelià, Isaac Herzog, i els familiars de les víctimes. Això ha estat possible després d’una negociació in extremis i quan semblava que hi hauria boicot de les famílies. Cinquanta anys després, reclamaven una indemnització “digna” i l’obertura de les actes policials del desgavell que va precipitar la tragèdia. L’acord es va anunciar dimecres –28 milions d’euros, dels quals 22 milions corresponen al govern federal i la resta, a repartir entre Baviera i Munic–. Queda pendent l’aclariment de responsabilitats i enigmes que envolten una operació en què tot va sortir malament.