lunes, 30 de octubre de 2023

Adiós a Shani

La familia y las autoridades israelíes confirman la muerte de Shani Louk

Gemma Casadevall

La familia de la joven germano-israelí Shani Louk y las autoridades de Israel han confirmado este lunes la muerte de la mujer, de 22 años, quien probablemente habría fallecido el mismo día 7 de octubre en el ataque de Hamás al festival de música electrónica Tribe of Nova. Durante semanas se mantuvo la incertidumbre sobre su estado, a raíz de las imágenes difundidas por la milicia islamista, en las que la exhibían como un trofeo de guerra, con el cuerpo semidesnudo sobre una camioneta y aparentemente inconsciente, rodeada de guerrilleros que la insultaban y escupían. Tanto la madre, la alemana Ricarda Louk, como el padre, Nissin Louk, israelí, mantuvieron la esperanza de que siguiera con vida, ya que poco después recibieron informaciones de que se encontraba gravemente herida en un hospital de Gaza.

"Estamos devastados al compartir que el cuerpo de la alemana-israelí Shani Louk fue encontrado e identificado", ha manifestado el Ministerio de Exteriores de Israel a través de la red social X. Un portavoz ha precisado a la agencia Efe que lo que se ha localizado es una parte del cuerpo de la joven que confirma su fallecimiento. En declaraciones al sensacionalista diario alemán 'Bild', el presidente israelí, Isaac Herzog, ha informado asimismo del hallazgo del cráneo de la joven y apunta a que fue decapitada. "Esos animales bárbaros y sádicos simplemente le cortaron la cabeza cuando atacaban, torturaban y mataban a otros israelíes", ha afirmado Herzog al citado medio. "Es una gran tragedia y expreso mi profundo pésame a su familia".

Los familiares de la muchacha habían explicado previamente a medios israelíes y alemanes que Shani fue identificada a través de una astilla de hueso de cráneo, que coincide con su ADN. Supuestamente murió a consecuencia de un disparo en el ataque de Hamás contra ese festival rave, al que Shani acudió junto a cientos de jóvenes de diversas nacionalidades. Era una fiesta por la paz, en la zona fronteriza con Gaza, donde se produjo uno de los ataques más brutales de Hamás la madrugada del 7 de octubre. Cientos de jóvenes murieron y un número indeterminado fue capturado y llevado a la Franja de Gaza.



"Desafortunadamente, recibimos ayer la noticia de que mi hija ya no está con vida", ha explicado Ricarda Louk en declaraciones a la televisión alemana RTL.
Asesinada por Hamás

La familia considera que Shani fue asesinada por el grupo islamista palestino en el festival de música en el desierto israelí del Neguev. Su caso se viralizó tras difundirse las imágenes de la camioneta con el cuerpo de una mujer joven, en el que se distinguían unos tatuajes que la familia identificó como de la muchacha. Junto a esas imágenes aparecieron en las redes las del "último baile" de Shani en la rave, donde se la veía feliz y sonriente danzando con sus amigos, entre ellos un joven mexicano que la había acompañado.

Ricarda Louk ha calificado como "terrible" la confirmación de la muerte de su hija, aunque también se ha mostrado aliviada porque, dijo a DPA, "al menos, ella no sufrió".

El portavoz del Ejército de Israel, Daniel Hagari, ha indicado este mismo lunes que las autoridades han confirmado hasta ahora que 239 personas se encuentran retenidas en la Franja tras los ataques de Hamás, que indicó recientemente que alrededor de 50 de los rehenes habían muerto a causa de los intensos bombardeos de las fuerzas israelíes contra el enclave.

Las autoridades de la Franja de Gaza, controlada por Hamás, ha denunciado la muerte de más de 8.000 palestinos en bombardeos contra el enclave. A esta cifra se suman más de cien palestinos muertos en operaciones de las fuerzas de seguridad israelíes y ataques por parte de colonos en Cisjordania, tal y como ha indicado la Autoridad Palestina.

Por su parte, la Fiscalía de Alemania ha abierto una investigación contra Hamás por el presunto asesinato, homicidio involuntario y secuestro de sus ciudadanos en el marco de sus ataques, medida adoptada ante las peticiones de los familiares de los alemanes afectados por los mismos. Entre las víctimas figura también Carolin Bohl, de 22 años, muerta durante el ataque contra el kibbutz de Nir Oz, cerca la frontera con Gaza.

La compleja abstención alemana


El caso de Shani Louk, uno de los primeros rostros conocidos de la trágica rave, causó gran conmoción en Alemania. Según Berlín, hay al menos otros 10 ciudadanos con nacionalidad alemana entre los rehenes. Shani Louk nació y creció en Israel, pero pasó algunas estancias en Ravensburg (sur de Alemania), donde vive su abuela y otros parientes.Noticias relacionadas

El Gobierno de Olaf Scholz mantiene el firme compromiso con el derecho de Israel a defenderse. Esta ha sido siempre la línea de todos los anteriores ejecutivos federales alemanes, por razones de responsabilidad histórica del país del que partió el Holocausto hacia el Estado de Israel. El tripartito de Scholz entre socialdemócratas, verdes y liberales ha ratificado reiteradamente su absoluto e incondicional apoyo a Israel en la presente guerra contra Hamás. Sin embargo, se abstuvo en la votación sobre la resolución de la ONU para una tregua humanitaria en Gaza. El Consejo Central de los Judíos de Alemania criticó la posición alemana, ya que esperaba de Berlín un rechazo total al texto. Scholz ha defendido la posición de su país.

Durante semanas, en Alemania estuvieron prohibidas las manifestaciones propalestinas para evitar que fueran instrumentalizadas por simpatizantes de Hamás o utilizadas como pantalla para proferir consignas antisemitas. El pasado fin de semana, sin embargo, tuvieron lugar varias marchas en distintos puntos del país, sin incidentes, en favor del fin de la guerra y de una solución pacífica para Palestina.

viernes, 27 de octubre de 2023

Panorámica: de los 400.000 casos de abusos en España a Ratzinger, el encubridor

Alemania

En Alemania, el primer análisis con datos exhaustivos sobre la dimensión de los abusos sexuales de menores en la iglesia católica procedió de la Conferencia Episcopal, que encargó un estudio independiente ante el goteo de escándalos en diferentes diócesis. Ese informe, publicado en 2019, cifró en 1.670 el número de religiosos que desde 1946 habían abusado sexualmente de unos 3.677 menores. Posteriormente se han abierto las actas de sucesivas diócesis y salieron a relucir casos de encubrimiento o ocultación de pruebas por parte de obispos como el de Colonia, Rainer Maria Woelki.

El escándalo alcanzó la gestión de Joseph Ratzinger en sus tiempos de arzobispo de Múnich-Freising, décadas antes de ponerse al frente de la Congregación de la Fe y convertirse luego en papa Benedicto XVI. Se reveló el caso del capellán Peter H, quien fue trasladado a su diócesis en 1980, tras haber abusado de una treintena de menores. Ratzinger aprobó el traslado sin informar al Vaticano. Al capellán se le confiaron tareas de asesor espiritual de menores, donde presuntamente hubo nuevos abusos.

La sospecha de encubrimiento persiguió a Benedicto XVI hasta su muerte, como papa emérito, en 2022. Recientes revelaciones atestiguan que supo de esos abusos. Uno de los afectados reclama 350.000 euros de indemnización a los herederos legales de papa alemán. Gemma Casadevall

miércoles, 25 de octubre de 2023

Operación alle weg

 


Alemania acelera las deportaciones de inmigrantes irregulares
Joana Serra
El gobierno del canciller alemán Olaf Scholz se propone agilizar las deportaciones de inmigrantes irregulares, incluidos los peticionarios de asilo que hayan visto rechazada su solicitud y no tengan perspectivas de obtenerla. La ministra del Interior, la socialdemócrata Nancy Faeser, presentó este miércoles el proyecto de ley que, de acuerdo a sus planes, entrará próximamente en el trámite parlamentario tras haber obtenido el visto bueno del Consejo de Ministros. La medida había sido fuertemente criticada desde las bases de los Verdes, el partido de la titular de Exteriores, Annalena Baerbock, y del vicecanciller y ministro de Economía, Robert Habeck. Sin embargo, tras algunos retoques ha sido asumido por el conjunto del tripartito que forman los socialdemócratas de Scholz, más ecologistas y liberales.
El objetivo es lograr llevar a cabo las deportaciones ya ordenadas de una manera más ágil y efectiva. Faeser destacó que actualmente se ha logrado aumentar el número de expulsiones en un 27 % respecto al año pasado. Pero ese porcentaje debe aumentar, añadió, en medio de las cifras récord de peticionarios de asilo e inmigrantes irregulares que siguen llegando al país. Al millón largo de refugiados ucranianos que recibió Alemania tras el inicio de la invasión de Ucrania se suman los 250.000 peticionarios de asilo llegados al país en 2022 y una cifra estimada en más de 50.000 inmigrantes irregulares en lo que va del presente año.
La deportación de quienes han visto rechazada su solicitud y se considera que no tienen perspectivas de integrarse en el mercado laboral alemán puede demorarse hasta un año y medio, periodo durante el cual quedan en situación de "tolerados" en el país. Esta situación afecta a los fichados como peligrosos, delincuentes o extremistas, pero que no pueden ser devueltos a su país de origen por no existir tratados bilaterales con éste o por considerarse que su vida corre peligro, en caso de ser entregados a sus autoridades.
En el paquete de medidas presentado por Faeser se contempla la extensión del periodo máximo de detención de quienes esperan ser  expulsados de 10 a 28 días. Con ello se espera poder cumplimentar mejor los requisitos burocráticos necesarios para ejecutar una orden de expulsión. Asimismo se suprime la notificación obligatoria de antemano al afectado de su próxima deportación para tratar de evitar que éste huya, se esconda o abandone el país en dirección a otro del bloque comunitario.
Desde los poderes regionales se viene apremiando desde hace meses al gobierno federal para que agilice esas deportaciones. Los "Länder" -estados federados- y los municipios se dicen desbordados en sus capacidades de acogida, sea de refugiados ucranianos o de otras procedencias. A ello se unen las alertas de las fuerzas de seguridad por los solicitantes de asilo que vieron rechazada su petición pero siguen en el país y puedan haberse radicalizado. Tanto la oposición conservadora como la ultraderecha, que ocupan la primera y la segunda posición en intención de voto, respectivamente, vienen acusando al tripartito de Scholz de incapacidad para ejecutar las órdenes de deportación sea de inmigrantes irregulares, de miembros de bandas criminales o de extremistas islámicos.  

Das Boot ist voll



Scholz prepara una ley para agilizar la deportación de inmigrantes irregulares





El canciller alemán, Olaf Scholz. /ANNEGRET HILSE / REUTERS

Gemma Casadevall


Hace menos de una semana, el canciller, Olaf Scholz, afirmó en una entrevista al semanario 'Der Spiegel' que Alemania debe reducir la cifra de asilados en su territorio. "Simplemente, la cifra es excesiva", resumió. Este miércoles, su ministra del Interior, la asimismo socialdemócrata Nancy Faeser, presentó el proyecto de ley para agilizar al menos un aspecto relacionado con la política migratoria: la deportación de aquellos que entraron como peticionarios de asilo, vieron rechazada su solicitud y no tienen perspectivas de integrarse en su mercado laboral; también se expulsará aceleradamente a miembros de bandas criminales o extremistas islámicos.

En Alemania hay, según cifras de Interior, casi 280.000 personas sobre las que pesa una orden de expulsión, de las cuales unas 205.000 están en situación de "tolerados", es decir, que no puede hacerse efectiva esa deportación por razones humanitarias, burocráticas o porque no hay acuerdos bilaterales con el país de origen. Algunos llevan hasta 18 meses en esa situación. En lo que va de año apenas se han llevado a cabo 12.000 expulsiones. Es un aumento del 27% respecto a las del año anterior por estas fechas, argumentó Faeser. Pero siguen por debajo de los objetivos.

El proyecto de ley del tripartito entre socialdemócratas, verdes y liberales había levantado ampollas entre las bases de la formación ecologista. Sin embargo, recibió ahora luz verde de la coalición para entrar próximamente en el trámite parlamentario.

Obstáculos burocráticos y razones humanitarias


Entre otras cláusulas, ampliará el plazo máximo en que las personas en espera de ser expulsadas pueden permanecer detenidas en centros habilitados para ese fin -de los 10 días actuales a 27-. Se considera que con ello se posibilitará resolver la montaña burocrática que puede acompañar cada proceso de expulsión, que a menudo acaba resultando inviable por cuestiones de papeleo. También desaparece la obligación de notificar al afectado que va a ser expulsado y con ello sus posibilidades de "desaparecer" marchándose de su centro de acogida o abandonando el territorio alemán.Noticias relacionadas

Faeser defiende la normativa como "acorde" con la legislación europea. La presentación del proyecto de ley se produce tras meses de críticas a la ministra, a la que la oposición conservadora tacha de incompetente, especialmente en materia migratoria. Desde la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), segunda fuerza en intención de voto tras el bloque conservador, se han asumido como propias las quejas de los poderes regionales, desbordados en sus capacidades de acogida. También alerta de los problemas para la seguridad nacional y europea, por el peligro que representan los solicitantes que vieron denegada su petición de asilo y que siguen en el país, a menudo -dicen- radicalizados o integrados en el crimen organizado.

Alemania recibió en 2022 más refugiados que durante la gran crisis migratoria de 2015, su anterior año récord. Al millón de ucranianos llegados al país desde el inicio de la invasión rusa se sumaron otros 250.000 peticionarios de asilo de diversas procedencias. Se estima que en lo que va de 2023 han entrado en Alemania -principalmente a través de Polonia- unos 50.000 inmigrantes irregulares.

martes, 24 de octubre de 2023

Tusk llama a su puerta

La oposición europeísta polaca apremia al presidente a fijar la investidura de Tusk

Joana Serra



La oposición europeísta de Polonia ha apremiado al presidente del país, Andrzej Duda, a fijar ya una pronta fecha para la sesión de investidura del liberal Donald Tusk, el candidato pactado por ese bloque, que tendría un sobrado respaldo parlamentario. Diez días después de las elecciones generales, en las que el ultraconservador partido gubernamental Ley y Justicia (PiS) fue el más votado, pero sin la mayoría absoluta ni socios en los que apoyarse, Duda inició este martes su ronda de consultas entre los partidos que obtuvieron escaños. El primer convocado fue el PiS, el partido originario del presidente, seguido de la Plataforma Cívica (PO) del liberal Tusk.


En paralelo al inicio de esa ronda comparecieron ante los medios Tusk y sus aliados potenciales, la centrista Tercera Vía y la izquierdista Lewica, ansiosos de exhibir cohesión pese a sus abismos ideológicos. “Juntos, con los líderes de las otras fuerzas democráticas de nuestro país hemos ratificado nuestra determinación a conseguir una mayoría sólida para el nuevo Parlamento”, afirmó Tusk. La elección del nuevo primer ministro “no debe demorarse”, añadió.


Entre el PO y sus socios potenciales sumarán 248 escaños de los 430 que tiene el Sejm (como se denomina la cámara de diputados). Al partido de Tusk le corresponden 157. El PiS tendrá 194, pero ningún socio que le posibilite la mayoría necesaria, ya que la ultraderechista Confederación, que se barajó como hipotético aliado, quedó por debajo de sus expectativas y con apenas 18 puestos.

Desde la oficina presidencial se avanzó la misma noche electoral que Duda “de acuerdo a la Constitución y a la tradición” encargaría en primer lugar la formación del nuevo gobierno al partido más votado, el PiS del primer ministro en funciones, Mateusz Morawiecki. Desde el bloque opositor se recordó que sería una sesión de investidura destinada a ser fallida.


Duda no tiene previsto formalizar su encargo hasta finalizar la ronda de consultas. A las reuniones del martes con las dos fuerzas principales seguirán el miércoles los encuentros del presidente con el resto de formaciones.

Hay que tener en cuenta, sin embargo, que bajo la denominación de la Tercera Vía o incluso del PiS, así como Confederación, no hay un único partido, sino una alianza o plataforma integrada por varios. En el bloque de la oposición europeista que respalda a Tusk se aglutinan una docena de partidos con diferencias y ambiciones contrapuestas entre sí. Sin embargo, les une la determinación y compromiso ante su electorado de derrocar el gobierno que durante ocho años ha liderado el PiS y que se ha caracterizado por la confrontación continua contra la Unión Europea (UE). El resultado de esos enfrentamientos, entre otras cuestiones por política migratoria y la controvertida reforma del poder judicial del PiS, han sido sanciones, expedientes y bloqueo de los fondos europeos post-pandemia.

De Tusk, quien fue primer ministro polaco entre 2007 y 2014 y luego pasó a presidir el Consejo Europeo, se espera una reconciliación entre Varsovia y Bruselas. 


El líder liberal emprende esta misma semana una ronda de contactos con líderes europeos, como dando por sentado que recibirá el encargo de Duda y que logrará ser investido como nuevo primer ministro. En Polonia se aventura que puedan producirse sucesivas desde la presidencia para obstaculizar su regreso al poder. Tampoco se descarta que desde el PiS se busque a la desesperada votos tránsfugas entre la variada oposición. Duda ejerce la presidencia desde 2015. Accedió a ese puesto con el apoyo del PiS y apadrinado por el líder del partido ultraconservador, Jaroslaw Kaczynski.

miércoles, 18 de octubre de 2023

Desde la Buchmesse

El peso de la culpa silencia en Alemania el sufrimiento de Gaza



Gemma Casadevall


Mientras Olaf Scholz ratificaba este martes en Tel Aviv que el derecho a la defensa de Israel es "razón de Estado" para Alemania, en Frankfurt derivaba en escándalo la intervención del filósofo esloveno Slavoj Zizek en la Buchmesse, la Feria Internacional del Libro en esta ciudad. Había abierto su discurso denunciando "sin paliativos" la "barbarie terrorista de Hamás". Pero luego consideró que debía "analizarse" qué había generado el conflicto y cuál era la situación de los palestinos en Gaza. Aludió asimismo a que hasta entonces –es decir, en la casi hora y media de ceremonia ya transcurrida- los oradores habían expresado reiteradamente su solidaridad con Israel y condenado a Hamás, pero solo una persona había pronunciado en una ocasión la palabra "palestino". Fue Natasia Pirc Musar, presidenta de Eslovenia, país invitado este año a la Buchmesse.

Entre el auditorio se extendió el estupor, el nerviosismo y las protestas, mezcladas con aplausos. Algunos asistentes abandonaron la ceremonia -incluido el alcalde de Frankfurt, Mike Josef- y el comisionado del estado de Hesse contra el Antisemitismo, Uwe Becker, increpó al filósofo sobre el escenario. De poco le sirvió a Zizek negar que estuviera "relativizando" el terror de Hamás. Terminó a duras penas su discurso y fue apartado cortésmente, pero con determinación, del escenario por el presidente de la Buchmesse, Jürgen Boos.

Del apoyo de Scholz al traspiés de Von der Leyen


Cuesta imaginar qué hubiera pasado si a la ceremonia hubiera asistido, como estaba previsto, el canciller Scholz. El líder alemán canceló a última hora su visita a Frankfurt para acudir a Tel Aviv y expresar al primer ministro, Binyamín Netanhayu, su plena solidaridad. Se avanzó así al presidente de Estados Unidos, Joe Biden. Las palabras del canciller socialdemócrata en Tel Aviv iban en dirección parecida a las pronunciadas unos días antes por la presidenta de la Comisión Europea (CE), la también alemana pero conservadora Ursula von der Leyen. A esta le vino luego el chaparrón de críticas de sus socios europeos, que le recordaron que no le corresponde marcar la línea de la política exterior comunitaria.

Que el derecho a la defensa de Israel es "razón de Estado" es un pilar inamovible para la clase política germana desde la fundación de la República Federal de Alemania (RFA), tras la Segunda Guerra Mundial. Responde al sentido de la responsabilidad del país del que partió el Holocausto y que bajo el nazismo asesinó a seis millones de judíos. Para la Alemania del presente es motivo de orgullo que, pese al horror, persista una comunidad judía en el país integrada por unos 100.000 miembros. Pero asiste con pánico no solo al aumento de ataques antisemitas o al auge de la ultraderecha, sino también todo lo que pueda percibirse como antisemitismo, incluidas las críticas a Netanyahu.

Scholz no solo se entrevistó en Tel Aviv con el líder israelí. También se reunió con familiares de alemanes secuestrados por Hamás. Son, en su mayoría, ciudadanos israelíes que tiene la doble nacionalidad germana por ser la de sus progenitores. Entre ellos se encuentra Shani Louk, la joven influencer a la que exhibieron como un trofeo de guerra sus captores.

El tripartito entre socialdemócratas, verdes y liberales de Scholz, junto con la oposición conservadora, emitieron entonces un comunicado conjunto condenando a Hamás. Se han prohibido las manifestaciones de "apoyo" a Palestina, por considerar que acaban degenerando en concentraciones para "festejar" a Hamás. El martes, mientras en Frankfurt se inauguraba la Buchmesse, en Berlín las fuerzas antidisturbios tenían que acordonar el monumento a las víctimas del Holocausto, donde se habían concentrado manifestantes propalestinos.

Seis millones de musulmanes

No es solo nerviosismo, sino pánico lo que se respira entre la clase política y fuerzas de seguridad de Alemania. En el país viven seis millones de musulmanes. Es muy alta la posibilidad de que la situación se crispe ante masacres como las del hospital de Gaza, independientemente de que se verifiquen o no responsabilidades.

Entre el enaltecimiento de Hamás y las expresiones de solidaridad hacia las víctimas palestinas puede haber abismos. Pero ni en los discursos políticos ni en los medios de comunicación hay apenas espacio para estos últimos, mientras se tiende a sobreactuar la solidaridad hacia Israel.

El silencio alemán en torno a los gazatíes había empezado a sentirse incluso antes de la apertura de la feria del libro, que este año cumple su 75 aniversario. De pronto se retiró de programa la entrega del galardón LiBeraturpreis a la escritora palestina Adania Shibli, autora de la novela 'Un detalle menor'. Su libro parte de una violación en grupo por parte de soldados israelíes a una joven palestina, a la que matan y entierran en el desierto. A la suspensión del premio siguió una carta de protesta contra esa decisión firmada por 600 escritores, entre ellos los premios Nobel Abdulrazak Gurnah, Annie Ernaux y Olga Tokarczuk.

martes, 17 de octubre de 2023

En manos de Duda

L’oposició polonesa té la majoria, però li falta la clau 

L’endemà de la jor­nada elec­to­ral a Polònia va ser­vir per con­fir­mar el que minuts després de tan­car-se els col·legis, diu­menge a la nit, van asse­nya­lar els son­de­jos a peu d’urna: que el par­tit gover­na­men­tal Llei i Justícia (PiS) es manté com a pri­mera força i que el bloc opo­si­tor del libe­ral Donald Tusk té la nova majo­ria par­la­mentària. Amb un 80% del vot escru­tat, el par­tit del pri­mer minis­tre, Mateusz Morawi­ecki, obte­nia el 36,6% dels suports, men­tre que la Pla­ta­forma Cívica (PO) de Tusk queda en el 29,4%.

El PiS tindrà pre­vi­si­ble­ment 196 dipu­tats dels 430 de la cam­bra. Però no té els ali­ats que neces­sita per arri­bar a la majo­ria dels 231 escons. Tusk, en canvi, pot comp­tar amb els de la cen­trista Ter­cera Via, que, amb un 14,4% de les pape­re­tes, tindrà uns 60 escons, i també amb l’esquer­rana Lewica, amb un 8,3% i 30 escons.

A Tusk li sur­ten els comp­tes, men­tre que Morawi­ecki i el líder del seu par­tit, Jaros­law Kaczynski, no tenen ali­ats. L’únic grup que podria fer cos­tat al PiS és la ultra­dre­tana Con­fe­de­ració, que va que­dar en un 7,2%. Aquest par­tit és una bar­reja entre radi­cals de diversa mena –inclo­sos pro­rus­sos–, neo­li­be­rals i els ano­me­nats lli­ber­ta­ris. Sem­pre ha dit que anava per lliure, però es con­si­de­rava un aliat “poten­cial” per al PiS. Encara que fes un pas en favor dels ultra­con­ser­va­dors, el PiS no en té prou.

El pre­si­dent del país, Andr­zej Duda, que va acce­dir al càrrec com a can­di­dat del PiS, té ara la paraula. Des de la seva ofi­cina es va asse­gu­rar la nit elec­to­ral que, d’acord amb la “Cons­ti­tució i la tra­dició” del país, l’encàrrec pri­mer per for­mar govern cor­res­pon al PiS. Sem­bla que Polònia s’endinsa en un pano­rama sem­blant al que té l’Estat espa­nyol, amb un cap d’estat que afa­vo­reix els con­ser­va­dors o ultres mal­grat que no sumin una majo­ria.

Els ter­mi­nis són llargs. Ara Duda dis­posa d’un mes fins a la sessió cons­ti­tu­ent i, després, de catorze dies més per desig­nar el seu can­di­dat. Després s’entra en una roda de vota­ci­ons que es podrien allar­gar fins al desem­bre. Si hi ha un segon desig­nat, aniríem a després de Nadal.

S’obre un període de nego­ci­a­ci­ons i pac­tes, amb el PiS més enfa­dat que mai. Jun­ta­ment amb la con­vo­catòria, se cele­brava diu­menge un referèndum, amb qua­tre con­sul­tes impul­sa­des pel PiS. Dues es refe­rien a la política migratòria. La més des­ta­cada era la que dema­nava al ciu­tadà el no als acords migra­to­ris de la Unió Euro­pea (UE). Con­cre­ta­ment, a la reu­bi­cació segons el meca­nisme arti­cu­lat per la “burocràcia euro­pea”, com espe­ci­fi­cava la pre­gunta. L’objec­tiu del PiS era legi­ti­mar a les urnes el seu rebuig. For­mava part de la línia de con­fron­tació que ha man­tin­gut amb la UE i que ha mar­cat els vuit anys que ha estat en el poder.

La par­ti­ci­pació en les gene­rals va asso­lir un rècord, un 73%, el màxim en temps democràtics a Polònia. El referèndum, però, va que­dar per sota del 50% de par­ti­ci­pació, el mínim neces­sari per ser vin­cu­lant. Una der­rota difícil de pair per al PiS.

lunes, 16 de octubre de 2023

Con el 80 % escrutado

Polonia deja a los ultraconservadores sin mayoría y a la oposición en pos del relevo

Joana Serra


Las urnas polacas dieron un veredicto contrario a los objetivos del ultraconservador partido Ley y Justicia (PiS), que quedó sin mayoría suficiente para un tercer mandato y sin aliados en los que apuntalarse. El bloque opositor del liberal Donald Tusk, en cambio, tiene opciones a lograr el relevo en el poder, aunque es probable que deba esperar un mes y medio o más para conseguirlo. Corresponde al presidente del país, Andrzej Duda, vinculado al PiS, encargar la formación del gobierno. Una portavoz presidencial avanzó, la misma noche electoral, que probablemente se decante por el partido más votado, de acuerdo a la “tradición” del país.




La noche del domingo, Tusk había levantado los brazos en cuanto saltaron los primeros sondeos o proyecciones a pie de urna, minutos después del cierre de los colegios. Los primeros datos dejaban al PiS sin mayoría. El conteo de resultados fue lento y probablemente no se complete hasta el martes. Pero con el 80 % escrutado, la comisión electoral comunicaba que un 36 % de los votos fueron para el PiS, frente al 29,44 % para la Plataforma Cívica (PO) de Tusk. Los presumibles aliados del líder liberal serán la centrista Tercera Vía, con un 14,4 %, y la izquierdista Lewica, con un 8,3 %. La ultraderechista Confederación, que de por sí había anunciado que iría por libre, aunque se consideraba potencial aliada del PiS, quedó en un 7,2 %.

Con esos datos, a falta de los finales, el PIS tendrá 196 de los 430 escaños del Sejm, el Parlamento. Lejos de los 231 que marca la mayoría. El bloque opositor del PO, con Tercera Vía e izquierdistas suma 247.

La situación creada, a la luz de esos resultados aún parciales, tiene puntos en común con la de España tras las últimas elecciones generales. El jefe del Estado, en este caso el presidente Duda, aparentemente optará por encargar la formación del siguiente al partido más votado, el PiS, pese a no tener una mayoría. Polonia se abocaría así en un mes o mes y medio de negociaciones y pactos, a concretarse en función de si Duda deja expirar los plazos previstos o no. El siguiente paso podría ser una investidura fallida del PiS, a la que seguiría la opción del segundo más votado, la oposición liberal.

Tusk, quien ja fue jefe de Gobierno entre 2007 y 2014, tendría así la opción de regresar al poder y romper el dominio de PiS. El partido del primer ministro, Mateusz Morawiecki, controla también la presidencia del país. Duda llegó al cargo como candidato de la formación ultraconservadora polaca en 2015 y fue reelegido en 2021. En ambos casos, tanto el de Morawiecki como el del jefe del Estado, son cargos “repartidos” en su momento por el líder del PiS y hombre fuerte del país, Jaroslaw Kaczysnki.

Para Tusk, convertirse en primer ministro sería el regreso a la vanguardia política polaca. Tras ser primer ministro entre 2007 y 2014, pasó a ocupar al puesto de presidente del Consejo Europeo. Lo que debería haberse visto como motivo de orgullo para Polonia, país miembro de la UE desde 2004, se volvió en su contra. A partir de ahí, para parte de los electores ha pasado a ser un político lejano, más centrado en su actividad o carrera en Bruselas que en los intereses nacionales.

A ello se suma que el PiS le acusa de haber recortado los presupuestos de Defensa mientras ocupó la jefatura del gobierno, a lo que Morawiecki ha respondido en los últimos años acelerando la renovación de sus fuerzas armadas con inversiones multimillonarias. La invasión de Ucrania por las tropas rusas han reforzado los argumentos del PiS y las acusaciones hacia Tusk, al que el partido de Kaczynski acusa de haber sido un siervo de Bruselas, de Berlín e indirectamente de Moscú.

Las generales polacas se perfilaban con las más relevantes para el país desde 1989, en que se celebraron los primeros comicios en democracia tras el hundimento del comunismo. Por lo pronto, se registró una participación récord para unas elecciones democráticas en ese país, un 73 %. Se atribuye la movilización del electorado a la polarización PiS-Tusk pero también a las ansias de muchos polacos de pasar página a la confrontación con Bruselas caracterizada por los ocho años consecutivos de gobierno ultraconservador.

Varsovia se ha convertido en ese periodo en un país incómodo, que acumula expedientes y sanciones por sus andanadas contra derechos fundamentales, hostil al asilo e impulsor de una reforma del poder judicial que vulnera la independencia de la Justicia. La confrontación con Bruselas no solo ha minado las relaciones de Varsovia con el bloque comunitario –y especialmente con la Comisión Europea de Ursula von der Leyen-, sino que además ha comportado el bloqueo de los fondos post-pandemia asignados a Polonia.

Finalmente puede que el pragmatismo o afán por aliviar las relaciones con Bruselas hayan actuado a favor de Tusk. En cualquier caso, al PiS le sobrevino además una derrota inesperada en lo que respecta al referéndum incluido a instancias de gobierno de Morawiecki en la jornada electoral. Incluía cuatro consultas, una de las cuales buscaba el rechazo explícito de la población a la reforma migratoria de la UE y en especial al mecanismo para la reubicación de inmigrantes irregulares. El referéndum no alcanzó el mínimo de participación necesario para ser vinculante -un 50 %-, lo que choca con el porcentaje récord logrado en las generales. Es un golpe para el PiS, que estaba determinado a bloquear el acuerdo de la UE, como avanzaron Morawiecki y el primer ministro húngaro, el ultranacionalista Viktor Orban, en la cumbre de la UE de Granada.

Retornante

Donald Tusk, la respuesta europeísta al ultraconservador PiS 




Gemma Casadevall


Donald Tusk concurría a los comicios generales del domingo con la ambición de reconducir hacia Europa a una Polonia convertida en dominio ultraconservador por la gubernamental Ley y Justicia (PiS). Lidera la oposición liberal y se le identifica con la esperanza de rescatar al radicalizado socio de la OTAN y la UE que es Polonia de la deriva antieuropea en que ha caído en los ocho años consecutivos bajo el poder monolítico del PiS -el partido que además de la jefatura del Gobierno, ahora bajo Mateusz Morawiecki, controla también la presidencia, que ejerce Andrzej Duda-.

Necesitará aliados, si finalmente recibe de Duda el encargo de formar gobierno. Pero por lo pronto, en su campaña se ganó apoyos incluso desde la izquierda polaca, a pesar de pertenecer a la familia de los populares europeos y de estar apadrinado por el alemán Manfred Weber, quien no desdeña la cercanía con populismos de derecha, aunque no con el PiS, que comparte grupo en la Eurocámara con Vox y la ultraderecha italiana de Giorgia Meloni.

Jugó a su favor el voto urbano, el feminismo y las corrientes abortistas que ven en él la posibilidad de revertir la práctica prohibición vigente. También ha movilizado a electorado tradicionalmente afín al PiS, pero que ven cómo la confrontación sistemática con Bruselas ha generado a Polonia expedientes, sanciones y hasta el bloqueo de los fondos europeos pospandemia.

Figura distante

Nacido en Gdansk en 1957 y primer ministro polaco entre 2007 y 2014, se le percibe aún por parte del electorado polaco como una figura distante o, como asegura el líder del PiS, Jaroslaw Kaczynski, como un "agente de Bruselas y Berlín". Ello se debe fundamentalmente a que en 2014 dejó la política nacional para convertirse en presidente del Consejo Europeo, con el apoyo entonces de la cancillera Angela Merkel. Eso ha favorecido, por extensión, que desde el PiS se le acuse de haber practicado, como la líder conservadora alemana, la línea del "consentimiento" hacia Vladímir Putin. A ojos del PiS, personifica la sumisión a Bruselas y a Alemania, además del miedo a Moscú.

Lo que para Polonia debería ser un orgullo, ver a su líder en la cúpula de Bruselas, para el PiS fue una traición a los intereses nacionales. Con la invasión rusa de Ucrania se recordó que, bajo su gestión en el Gobierno, recortó el presupuesto del Ejército y no impulsó la política de ayudas a la familia, jubilados y agricultores propiciada bajo el Ejecutivo del PiS.

Por encima de todas esas acusaciones planea la rivalidad con Kaczynski, a quien Tusk derrotó en las urnas en las generales que le convirtieron en jefe del Gobierno. Antes que eso, había experimentado la derrota ante su hermano gemelo, Lech Kaczynski, contra quien luchó por las presidenciales en 2005 para acabar perdiendo.

De la rivalidad a la hostilidad

De esa rivalidad política se pasó a la hostilidad personal a raíz de la catástrofe de Smolensk, el aeropuerto ruso donde se estrelló el aparato presidencial en que viajaban Lech Kaczynski y otras 95 personas, entre ellos diputados, militares de alto rango y representantes de la Iglesia. No hubo supervivientes. Fue un trauma nacional de la historia reciente polaca. Jaroslaw y Lech habían compartido el poder en una breve etapa, como primer ministro y en la presidencia. El accidente ocurrió en medio de una espesa niebla, pero el líder del PiS sigue sosteniendo que lo precipitó una presunta "trama rusa" o que Tusk lo facilitó por negligencias en los preparativos del viaje.

Tusk había estado apartado de la política polaca desde que se marchó a Bruselas. A su presidencia del Consejo Europeo siguió el liderazgo de los populares europeos. El PO entró entonces en una fase de debilidad, con nuevos liderazgos que no se consolidaron. El último en intentarlo fue el actual alcalde de Varsovia, Rafal Trzaskowki, un político carismático y captador del voto joven. Pero el alcalde fue derrotado en las presidenciales de 2021 por Duda. Estaba en el aire si la lucha por las generales iría ahora a cargo de uno u otro. Finalmente, Tusk impuso su candidatura, en contra de la opinión de los partidarios del alcalde, pero con la aureola de quien ya anteriormente venció a un Kaczynski, Jaroslaw, en las urnas.Noticias relacionadas

Todo apunta a que fue una estrategia correcta. Las generales del domingo registraron una participación del 73%, el cifra récord desde la caída del comunismo y las primeras elecciones al Sejm, la cámara de diputados, en 1989. Tusk movilizó a una base electoral mucho más amplia que la que representa su PO, amparado en su perfil conciliador y capaz de imprimir optimismo frente al conservadurismo reaccionario identificado con el apellido Kaczynski.

Está casado con Malgorzata Tusk, una historiadora, y tiene dos hijos adultos, incluida una hija que es una conocida bloguera de moda. Tusk es un orgulloso Kashub, una minoría eslava de la región de Gdansk. Descubrió sus raíces de adulto, lo que le inspiró a aprender el idioma.
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El lento conteo


Los resultados en Polonia confirman la mayoría del bloque opositor, pese a ser el PiS la fuerza más votada





Jaroslaw Kaczynski, líder del partido ultraconservador PiS, tras los resultados de las elecciones en Polonia. /PAWEL SUPERNAK / EFE

Gemma Casadevall

Todo apunta a un relevo en el poder en Polonia, tras ocho años continuados de dominio ultraconservador. Pero probablemente no se produzca de manera inmediata, sino tras un mes o mes y medio en busca de pactos o incluso de una investidura fallida, si es que el presidente del país, Andrzej Duda, se decanta por encargar la formación del nuevo gobierno al partido más votado. Es decir, Ley y Justicia (PiS), la formación que lidera el "halcón" derechista Jaroslaw Kaczynski, con Mateusz Morawiecki como primer ministro y del que es originario el propio presidente Duda.

Polonia seguía pendiente este lunes de los resultados de las elecciones generales del pasado domingo. El conteo avanzaba lentamente y los resultados oficiales se hicieron esperar, pero con el 80% de los votos escrutados el PiS se mantenía como fuerza más votada, mientras que la oposición europeísta capitaneada por Donald Tusk conserva sus opciones a un relevo en el poder. Con esas cifras provisionales, la Comisión Electoral daba al PiS obtuvo un 36,6%, mientras que a la Plataforma Cívica de Tusk se le atribuye un 29,4%. La ultraderechista Confederación, considerada un posible aunque difícil aliado del PiS, logró el 7,2%. Mientras, la centrista Tercera Vía y la izquierdista Lewica, encaminadas a ser los teóricos puntales que precisa Tusk, consiguieron un 14,4% y un 8,4% de los votos, respectivamente.

Estos resultados coinciden casi plenamente con los avanzados en la noche electoral, minutos después de cerrarse las urnas, por la encuestadora Ipsos. Sus cuentas pronosticaban ya que el bloque opositor tendría la mayoría necesaria para derribar al PiS, en el poder desde 2015 y desde entonces en línea de confrontación permanente respecto de Bruselas. Tusk, que fue primer ministro polaco entre 2007 y 2014, regresaría así a la vanguardia de la política nacional polaca, que dejó para pasar a presidir el Consejo Europeo desde entonces y hasta 2019.

Los primeros sondeos de Ipsos habían desatado la euforia opositora. Pero el partido gubernamental del primer ministro Mateusz Morawiecki se insistía en que debían esperarse cifras oficiales. El único partido que reconocía sin reparos su decepción era Confederación, una amalgama entre ultraderechistas y libertarios, pero también jóvenes emprendedores neoliberales descontentos con los ayudas sociales implantadas por el PiS.

El encargo presidencial


Desde la presidencia del país que ocupa Andrzej Duda, vinculado al PiS, se dio ya en la noche electoral un primer toque, al apuntar que el jefe del Estado podía encargar la formación del gobierno "de acuerdo a la Constitución y a la tradición", en palabras de una portavoz, a la fuerza más votada. Es decir, a los ultraconservadores de Morawiecki y del líder del partido, Jaroslaw Kaczynski, el hombre fuerte de la política polaca y quien designa a los candidatos para cualquier cargo, incluido el de Duda, presidente del país desde 2015.

Fracaso del referéndum

Las elecciones generales del domingo registraron una participación espectacular, sobre el 73%, un récord en Polonia desde la caída del comunismo y primeras elecciones al Sejm, el Parlamento polaco, en 1989. En cambio, no alcanzó el mínimo necesario del 50% de participación el referéndum convocado a instancias del PiS destinado a legitimizar vía consulta popular el rechazo de Varsovia a la reubicación de inmigrantes irregulares en su territorio. Esta era una de las cuatro preguntas al ciudadano. De las otras tres, una remitía al refuerzo de la frontera con Bielorrusia, otra a la privatización vía inversores extranjeros de empresas estatales y otra más a la subida de la edad de jubilación.

Para el PiS, el hecho de no haberse alcanzado la participación mínima necesaria es un fracaso. El Gobierno de Morawiecki representa, junto al húngaro Víktor Orban, la línea antiasilo y de bloqueo a las propuestas de la Unión Europea (UE) en materia migratoria. El fracaso de la consulta puede aliviar al menos las tensiones en este capítulo en el bloque comunitario.

domingo, 15 de octubre de 2023

De Bialystok a Varsovia


La oposición europeísta acaricia el relevo en el poder en Polonia


Gemma Casadevall


“Es el fin del gobierno del PiS”, proclamó Donald Tusk, minutos después del cierre oficial de los colegios, cuando los medios polacos apenas estaban dando los primeros sondeos a pie de urna para los comicios generales, en que se elegía tanto la cámara de diputados, el Sejm, como el Senado. El ultraconservador partido gubernamental Ley y Justicia (PiS) del primer ministro Mateusz Morawiecki seguía siendo la primera fuerza, con un 36%, mientras que la Plataforma Cívica (PO) del aspirante liberal obtuvo en un 31 %, de acuerdo con esos primeros datos de la encuestadora Ipsos. Sin embargo, el PiS, quedó por debajo de la mayoría, mientras que la oposición liderada por el europeísta Tusk sumaba los votos necesarios, apoyado en la centrista Tercera Vía, con un 13 %, y la izquierdista Lewica, con un 8,5 %. Mientras Tusk levantaba los brazos proclamando su victoria, Morawiecki afirmaba su disposición a tratar de formar gobierno, de recibir el encargo del presidente del país, Andrzej Duda, vinculado al PiS. Poco después, fuentes de la presidencia indicaban que "por tradición y de acuerdo a la Constitución", el PiS recibirá en primer lugar el encargo.

La clave de este ascenso de Tusk, de confirmarse en el conteo oficial que probablemente no se dé hasta el martes, estaría en la alta participación: un 72 %, unos doce puntos por encima de la correspondiente a las anteriores generales de 2019, según Ipsos. Desde la Comisión Electoral no se facilitaron datos concretos, pero de avanzó que la participación será probablemente la más alta alcanzada desde el fin del comunismo. El referéndum convocado a instancias del PiS, con el que buscaba legitimar el rechazo del PiS a la política migratoria de la Unión Europea (UE), entre otras tres cuestiones, no alcanzó el mínimo de participación requerido para ser vinculante, un 50 %, sino que quedó en el 40 %. También estos datos son estimativos y avanzados por Ipsos, a falta de cifras oficiales de la autoridad electoral. El PIS había centrado su campaña en el rechazo al asilo y la reubicación de inmigrantes irregulares y anunciado que bloquearía, como Hungría, el plan de la UE. Además de la victoria en las generales buscaba el apoyo del voto popular a esa cuestión.


“Nunca fui tan feliz con el segundo puesto”, reconoció un emocionado Tusk, mientras el líder del PiS, Jaroslaw Kaczynski, advertía que había que esperar resultados oficiales. En sentido parecido se pronunció el líder de la ultraderechista Confederación, Slawomir Mentzen, que quedó en un 6,8 % según los pies de urna, por debajo de sus expectativas y sin opciones a ser el aliado que el PiS precisaría para asegurarse una mayoría. Este partido aglutina la ultraderecha más radical y también de los libertarios contrarios a las ayudas sociales implantadas por el PiS.

El regreso de Tusk


Tusk votó en medio de un enorme revuelo mediático en un colegio electoral algo apartado del centro de Varsovia. Los comicios generales polacos marcaron el retorno a la política nacional del líder liberal, quien entre 2007 y 2014 fue primer ministro del país, pero dejó esta posición para pasar a presidir el Consejo Europeo. Era el único candidato opositor con opciones para derribar el poder monolítico del PiS, que además del gobierno de Varsovia controla la presidencia del país a través de Andzej Duda.

Mucho más discreto fue el paso por las urnas del primer ministro Morawiecki, y del líder del PiS y hombre fuerte de la política polaca Kaczynski. El revuelo generado por Tusk estaba relacionado con las expectativas depositadas de un giro político en este socio de la UE y de la OTAN que es Polonia, pero que en los últimos ocho años consecutivos con el PiS en el gobierno se ha caracterizado por la confrontación constante con Bruselas. Un relevo en el gobierno a favor de Tusk marcaría el camino a la reconciliación con Bruselas de Polonia, país que tiene bloqueados 35.000 millones de euros procedentes de los fondos europeos post-pandemia. Los múltiples conflictos de Varsovia con la UE especialmente por la controvertida reforma del poder judical que anula la independencia de la Justicia, han generado un cúmulo de multas y sanciones en los tribunales europeos.
Voto urbano contra voto rural

El PO tiene su fuerza electoral en la capital y en las ciudades, mientras que el PiS la debe al campo. En ciudades como Bialystok, a 177 kilómetros de Varsovia y 45 de la frontera con Bielorrusia, el escenario es muy distinto al capitalino. Hasta la II Guerra Mundial, su población fue mayoritariamente judía; 65.000 de esos habitantes fueron deportados y asesinados en el campo de exterminio nazi de Treblinka. También ahí se espera con ansia el desbloqueo de los fondos europeos. De ellos dependen no solo la culminación de las obras infraestructurales como la renovación de la vía ferroviaria de buena parte del país, sino también el dinero necesario para implementar las ayudas sociales, a la familia y a las jubilaciones que año a año ha ido aumentando el PiS. Tusk se comprometió en campaña a que no habría recortes.


La fidelidad al PiS o los fondos de la UE



“Vladímir Putin es un terrorista. El diablo, como lo fue antes Stalin”, comentaba a EL PERIODICO Beate Grela, maestra jubilada de 82 años de Bialystok y votante del PiS, partido que, para ella, “garantiza que los rusos no volverán a traspasar nuestra frontera”. Afirma que nunca se acercó al límite con Bielorrusia. Ni cuando Polonia era país satélite de Moscú ni ahora, con la frontera fortificada gracias a la valla levantada bajo el gobierno del PiS para preservar a Polonia “de inmigrantes o de soldados enemigos”, explica en un rudimentario francés aprendido en su juventud. Su hijo y su nieto “sí son votantes de los otros”, afirma, en alusión al PO de Tusk.

Bialystok es un panorama parecido al de otras ciudades de la región: una mezcla de viejos bloques de edificios de cuando Polonia era parte de la órbita soviética y nuevas construcciones levantadas en tiempo récord, como de la nada, centros comerciales, restaurantes de comida rápida y una enorme zona alrededor de la renovada estación de tren, aún por terminar, salpicada por carteles que recuerdan que todo eso se construye con fondos de la UE. El alcalde de Bialystock es Tadeusz Truskolaski, del PO, lo mismo que su hijo, el diputado por el Sejm, Krzysztof Truskolaski, cuyo rostro es omnipresente en los carteles electorales de la ciudad. “Bialystock mira hacia delante, hacia Europa”, afirma el nieto de la jubilada, de 24 años, padre de tres hijos, mecánico y votante de Tusk.

sábado, 14 de octubre de 2023

Polonia, para los vascos



Polonia elige entre la perpetuidad ultraconservadora o el giro europeísta


Joana Serra


Los casi 30 millones de ciudadanos polacos con derecho a voto están convocados este domingo a las urnas para elegir su nueva cámara de diputados -el Sejm- y el senado, en unos comicios generales complementados por un referéndum y marcados por el rechazo del gubernamental partido ultraconservador Ley y Justicia (PiS) a la política migratoria de la Unión Europea (UE). El partido liderado por Jaroslaw Kaczynski, con su correligionario Mateusz Morawiecki al frente del gobierno, ejerce el poder en ese país socio del bloque comunitario de forma continuada desde 2015 y controla además la presidencia a través de Andrzej Duda. 

El único candidato opositor con opciones a terminar con este control monolítico es Donad Tusk, expresidente del Consejo Europeo y líder de la liberal Plataforma Cívica (PO). Tusk ya fue jefe del gobierno en Varsovia entre 2007 y 2014, el año en que pasó a Bruselas. Ahora pretende recuperar las riendas de su país, tras los ocho años consecutivos de dura confrontación entre el PiS y las instituciones comunitarias.

La campaña llegó a su fin el viernes tras semanas de virulentos ataques desde las filas del PiS hacia Tusk, al que califican de marioneta de Bruselas y Berlín o incluso de agente de Moscú. Achacan a su periodo en la jefatura del gobierno haber recortado las partidas del Ejército, acorde con lo que, para Kaczynski y Morawiecki, fue la línea de temor y consentimiento hacia Vladímir Putin marcada por la entonces canciller alemana, Angela Merkel. Para el PiS, en Tusk confluyen las dos sumisiones históricamente más malignas para los intereses de Polonia -hacia Rusia y hacia Alemania-. La guerra de agresión lanzada por Moscú sobre Ucrania reforzó para Varsovia todas las aprensiones contra Moscú y ratificó el «error», a sus ojos, de Tusk respecto a los recortes en Defensa.

El gobierno de Morawiecki ha emprendido una carrera contra reloj para rearmar al país, puntal del flanco este de la OTAN, mientras en paralelo se convertía en el máximo aliado de Kiev entre los países de la UE. La línea de la solidaridad incondicional hacia Ucrania de Polonia, el principal país de entrada al bloque comunitario de millones de refugiados ucranianos, se quebró de pronto hace unos meses, al decidir Varsovia prohibir las importaciones de grano del país vecino. A esa decisión siguió el anuncio de Morawiecki de interrumpir los suministros de armas a Kiev, aunque luego aclaró que la medida no afectaría los compromisos ya adquiridos. 

La explicación de este giro son las protestas del campo polaco contra el tránsito de unos cereales por su territorio que perjudican sus intereses. El grano ucraniano está fuertemente apoyado por la comunidad internacional, que pugnó por desbloquear sus exportaciones por el Mar Negro y propició la vía alternativa terrestre para acelerarlas. El resultado es que esos cereales transitan por territorio polaco -y a menudo, acaban en su mercado interior-, mientras los agricultores del país se quejan de competencia desleal. El voto del campo es fundamental para el PiS, mientras que el PO de Tusk tiene sus feudos en las grandes ciudades, incluida Varsovia.

El giro respecto a Ucrania ha desatado las protestas del presidente Volodímir Zelenski, que se siente defraudado por quienes consideraba sus mejores aliados. Pero al margen de este factor, lo que realmente ha marcado la campaña es el rechazo a la reubicación de peticionarios de asilo e inmigración irregular planteada por la UE. El gobierno de Varsovia llevaba meses anunciando que rechazaría lo que Kaczynski ha denominado de «plan suicida» para su país, que desde 2015 viene negándose a acoger migrantes de Oriente Medio o África. Posteriormente levantó un muro en los 180 kilómetros de frontera con Bielorrusa para frenar la «guerra híbrida» lanzada desde el régimen de Aleksandr Lukashenko, que lanzó a miles de migrantes en dirección al territorio polaco y de los países bálticos. La llegada de refugiados ucranianos –una mayoría de ellos, de paso hacia Alemania u otros países de la UE-- rehabilitó a Polonia, considerado un país anti-asilo. Pero también esa generosidad inicial ha ido flaqueando y ahora el PiS amenaza con recortes en las prestaciones que perciben.

Morawiecki pasó por la cumbre de la UE en Granada formando bloque con el ultranacionalista primer ministro húngaro Víktor Orbán y asegurando, probablemente junto con otros países del este, que no aceptarán el plan de la UE. El gobierno dominado por el PiS, al que apuntalan otras formaciones derechistas, ha incluido en la jornada electoral de mañana un referéndum con cuatro preguntas -dos de índole social y dos relativas a la migración-. La principal plantea el rechazo a la «reubicación forzosa» que pretende imponer «la burocracia europea» y que llevaría al país a «miles de migrantes irregulares de Oriente Medio y África».

El PiS llegó al final de la campaña con cinco puntos de ventaja sobre el PO de Tusk –un 35 % según los últimos sondeos frente al 30 %, respectivamente-. Durante semanas se dijo que podía contar con los apoyos de la llamada Confederación, un partido que aglutina a la ultraderecha radical, prorusos, los autodenominados libertarios y también mucho voto joven entre los descontentos con las ayudas sociales que el PiS reparte a familias y campesinos emprobrecidos. Desde la cúpula de este partido, al que se pronostica un 8 %, se ha asegurado que no se apoyará a ninguno de los dos principales aspirantes, ya que ellos van por libre.

Giro europeísta

Tusk es no solo la esperanza de un giro europeista en un país que acumula expedientes de Bruselas -contra su reforma judicial, presiones a los medios o acoso a los colectivos LGTBI-. Lo es asimismo para millones de polacas y también polacos, que desde 2021 llevan movilizándose contra la práctica prohibición del aborto impuesta bajo la gestión del PiS. Polonia, país donde más de un 90 % de la población es católica, era ya el país más restrictivo de la UE en materia de aborto. Hace dos años quedó suprimida además una de las pocas posibilidades que aún existían para acceder a él legalmente, en caso de diagnosticarse una malformación grave del feto. Tusk se ha comprometido a aliviar al menos esa ley y devolverla a cauces «europeos».

No está claro que el PiS logre armar una mayoría con sus socios actuales o con nuevos aliados post-electorales. Tusk, pese a representar las políticas liberales que en su momento no contemplaron ayudas a las familias luego impulsadas por el PiS, para lograr apoyos desde la izquierda. Quince días antes de los comicios logró una movilización multitudinaria con la llamada «Marcha del Millón de Corazones», que contó con el respaldo de la izquierdista Lewica, un partido que según los sondeos podría obtener un 10 % de los votos.

Polònia per als catalans

 Entre radicals i europeistes

Els 29 mili­ons de polo­ne­sos con­vo­cats demà a les urnes no només tin­dran a la mà les pape­re­tes per ele­gir el nou Par­la­ment, el Sejm. També podran res­pon­dre a la con­sulta impul­sada pel gover­na­men­tal par­tit ultra­con­ser­va­dor Llei i Justícia (PiS), amb dues pre­gun­tes rela­ci­o­na­des amb la política migratòria. La incor­po­ració d’aquest referèndum a la data elec­to­ral té com a objec­tiu acon­se­guir una par­ti­ci­pació sufi­ci­ent perquè sigui vin­cu­lant –un 50 %–. I la pre­gunta prin­ci­pal reflec­teix l’hos­ti­li­tat carac­terística del govern de Varsòvia envers Brus­sel·les: “Doneu suport a l’aco­llida de milers d’immi­grants irre­gu­lars pro­ce­dents d’Ori­ent Mitjà i Àfrica, tal com plan­teja el meca­nisme obli­ga­tori implan­tat per la burocràcia euro­pea?”

Era difícil enca­bir en una sola frase més ter­mes nega­tius, en un país on la força domi­nant és el PiS, el par­tit que lidera Jaros­law Kaczynski i que té com a cap del govern el seu fidel segui­dor, Mateusz Morawi­ecki. Des que el 2015 va recu­pe­rar el poder, el PiS ha rebut­jat suc­ces­si­ves ini­ci­a­ti­ves de Brus­sel·les en política migratòria.

Amb l’inici de la invasió russa d’Ucraïna, el febrer del 2022, Polònia va esde­ve­nir la pri­mera via d’entrada a la Unió Euro­pea (UE) dels mili­ons de refu­gi­ats que fugien de la guerra. Amb aque­lla pri­mera aco­llida solidària dels ucraïnesos, es va alli­be­rar de l’eti­queta de país “antiim­mi­gració”. Però ara ha fet front comú amb l’Hon­gria de Vik­tor Orbán con­tra el pla de reu­bi­cació pro­po­sat per Brus­sel·les.

No és aquesta l’única topada entre Varsòvia i la Comissió Euro­pea (CE) d’Ursula von der Leyen. El xoc ha tin­gut molts capítols, el prin­ci­pal dels quals va ser la reforma del poder judi­cial que posava en perill la inde­pendència del poder judi­cial. Han estat molts els adver­ti­ments i expe­di­ents con­tra Polònia impul­sats per la CE con­tra les coac­ci­ons als col·lec­tius LGTBI, als mit­jans de comu­ni­cació crítics o a l’avor­ta­ment, pràcti­ca­ment pro­hi­bit amb l’última reforma amb el segell PiS.

La res­posta del par­tit de Kaczynski i Morawi­ecki ha estat atri­buir-les a l’hos­ti­li­tat de Von der Leyen, qui, en un cert moment, va sonar com a pos­si­ble suc­ces­sora d’Angela Merkel, però que final­ment va anar a parar a Brus­sel·les. Pel PiS, tot el que vin­gui d’Ale­ma­nya és des­truc­tiu, reo­bre feri­des històriques de temps nazis o atempta con­tra els seus interes­sos naci­o­nals. Que jus­ta­ment el rival prin­ci­pal del PiS sigui Donald Tusk encaixa en aquest orga­ni­grama. Tusk va ser pri­mer minis­tre a Varsòvia entre el 2007 i el 2014, any en què va esde­ve­nir pre­si­dent del Con­sell Euro­peu. Abans d’ater­rar a Brus­sel·les, havia der­ro­tat Kaczynzki en dos comi­cis par­la­men­ta­ris. I el pas de Varsòvia a l’alta política euro­pea va ser pro­mo­gut o beneït per Merkel. Això és, a ulls del PiS, raó sufi­ci­ent per con­si­de­rar-lo un “ser­vi­dor” dels dic­tats ale­manys o comu­ni­ta­ris.

Amb l’inici de la invasió d’Ucraïna, es va endu­rir el to. De la gestió de Tusk com a cap del govern, el PiS en recorda les reta­lla­des en Defensa, una decisió que vin­cula amb la línia de Merkel de “no pro­vo­car” Vladímir Putin. La mateixa línia que va por­tar Ale­ma­nya a una gran dependència energètica russa, que final­ment ha resul­tat des­as­trosa per a la pri­mera eco­no­mia de la zona euro i per al con­junt del flanc est de l’OTAN, com ho és Polònia.

Sense majo­ries abso­lu­tes

Tusk torna a dis­pu­tar ara el poder a Kaczynski i el PiS. Els son­de­jos pro­nos­ti­quen que els ultra­con­ser­va­dors tor­na­ran a ser pri­mera força, amb un 34 o 36% dels vots. A l’opo­si­tora Pla­ta­forma Cívica (PO) se la situa entre sis i vuit punts per sota. El punt feble de Tusk no és tant aquest per­fil gai­rebé cari­ca­tu­resc de “criat” de Brus­sel·les o Berlín, sinó els ajuts soci­als implan­tats pel govern del PiS a famílies o jubi­lats d’ingres­sos més bai­xos. És una línia que no qua­dra amb els con­cep­tes libe­rals de Tusk, que tam­poc no acon­se­gueix atreure el vot del camp, amb molt de pes a Polònia.

Un dels motius pels quals el govern de Morawi­ecki va tren­car de cop la línia de soli­da­ri­tat incon­di­ci­o­nal amb Kíiv per qüesti­o­nar els futurs sub­mi­nis­tra­ments d’armes van ser, pre­ci­sa­ment, les pro­tes­tes cam­pe­ro­les con­tra la impor­tació de gra ucraïnès o el seu pas pel ter­ri­tori.

Tusk va efec­tuar un cop d’efecte fa dues set­ma­nes en treure al car­rer una mani­fes­tació mul­ti­tu­dinària. No es des­carta un vot ama­gat d’última hora a favor de l’aspi­rant. El que sem­bla clar és que ni el PiS ni el PO podran gover­nar sense socis. A més de la lluita pel lide­ratge, hi ha molta lliga a jugar diu­menge en les divi­si­ons infe­ri­ors entre par­tits mino­ri­ta­ris con­ser­va­dors, esquer­rans i ultra­dre­tans.


JAROSLAW KACZYNSKI LÍDER DEL PIS

Falcó antiasil




Jaroslaw Kaczynski, de 74 anys i home fort de la política polonesa, feia tot just 490 dies que liderava el govern quan el 2007 va perdre les seves primeres eleccions davant el liberal Donald Tusk. Havia fet carrera a l’ombra del seu germà bessó i aleshores president del país, Lech Kaczynski. La catàstrofe aèria de Smolensk, el 2010, quan l’avió presidencial es va estavellar enmig d’una boira impenetrable en aquest aeroport rus, semblava que havia de deixar el PiS desfet. No hi va haver supervivents entre els 96 ocupants de l’aparell. Però Jaroslaw no va llançar la tovallola.

La rivalitat inicial contra Tusk s’ha consolidat com una raó de ser per aquest polític, que manega els fils del poder a través del cap del govern, Mateusz Morawiecki, i del president del país, Andrzej Duda. Vol un tercer govern liderat del PiS per tirar endavant l’agenda marcada en vida de Lech, que ha derivat en un política contra l’asil, l’avortament i contra la independència del poder judicial, en un país on l’altre gran domini l’exerceix l’Església catòlica.

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DONALD TUSK 
Bandera liberal                                                             Donald Tusk, de 66 anys, segurament va pensar que passar de Varsòvia a Brussel·les era fonamental per a la consolidació del seu país, membre de la UE des del 2004, entre els socis de més pes a la família europea. Ho va fer el 2014, en esdevenir president del Consell Europeu, després de dos mandats com a cap del govern a Polònia i amb el suport de grans socis, inclosa Alemanya.

Per a molts polonesos, però, allò no va ser un motiu d’orgull, sinó un senyal per al distanciament d’una UE elitista i desconeixedora dels seus interessos nacionals.

Tusk va continuar al capdavant del Consell fins al 2019 i va passar després a la presidència del Partit Popular Europeu. És a dir, va continuar fora del país, mentre la seva Plataforma Cívica (PO) topava a les urnes amb la força del PiS, tant en les eleccions parlamentàries com en les presidencials. Ara lluita per recuperar el lideratge a Polònia, determinat a apartar-la dels corrents ultraconservadors estesos a l’est europeu.

Descifrando al vecino

Polonia, ante otros cuatro años de radicalismo o un alivio libera



Gemma Casadevall

Casi 30 millones de polacos con derecho a voto están convocados este domingo a las urnas. Del resultado de sus elecciones generales depende que este socio de la Unión Europea (UE) y la OTAN siga bajo el dominio del ultraconservador Ley y Justicia (PiS) o que dé un giro hacia el europeísmo, a través del retorno al Gobierno de Varsovia del liberal Donald Tusk. Tras ocho años consecutivos en el poder, el PiS ha incluido en la jornada un referéndum, con el que aspira a legitimar vía consulta popular su rechazo a la política migratoria de la UE. Estas son algunas de las claves de los comicios:

El liberal Tusk, única alternativa a un tercer mandato del PiS


Donald Tusk, exprimer ministro polaco y expresidente del Consejo Europeo, vuelve a la política nacional como único aspirante con opciones a derribar al PiS, el partido que lidera Jaroslaw Kaczynski, el del primer ministro, Mateusz Morawiecki, y el del presidente del país, Andrzej Duda. Su Plataforma Cívica (PO) va cinco puntos por bajo del PiS en los sondeos -que sitúan al partido gubernamental en un 35%-. Sus rivales le acusan de haber diezmado al Ejército cuando estuvo en el Gobierno y de ser una marioneta de Bruselas y Berlín, los dos máximos enemigos de los intereses polacos, según el PiS. Es la esperanza de cambio y contaría incluso con apoyos de la izquierda, de ganar, pese a ser un aliado político del 'padrino' del derechismo europeo, el alemán Manfred Weber.

Bloqueo al asilo por la vía del voto popular


El PiS, que gobierna apoyado por otras formaciones derechistas minoritarias, ha practicado desde el poder la confrontación constante a la UE. Bruselas ha respondido también sistemáticamente con expedientes y alertas contra iniciativas atentatorias contra derechos fundamentales, la libertad de prensa o los colectivos LGTBI. El hueso más duro ha sido una reforma del poder judicial que mina la independencia de la justicia, seguido del rechazo a sucesivos compromisos en política migratoria. El último capítulo en materia de asilo es el anunciado bloqueo, compartido con Hungría, a la reforma propuesta por la UE. Una de las preguntas de la consulta popular que se celebra en paralelo a los comicios es más que explícita: "¿Apoya la acogida de miles de refugiados de Oriente Próximo y África por la fórmula de reubicación impuesta por la burocracia europea?". Una victoria de Tusk no solventaría el disenso, ya que también se opone al plan de la UE, pero allanaría el camino a un acercamiento.

Práctica prohibición del aborto en la católica Polonia


La ley del aborto vigente implica su práctica prohibición. En 2021 se eliminó incluso la malformación grave del feto como una de las pocas vías para acceder legalmente a la interrupción voluntaria del embarazo. Polonia se considera el país más católico de Europa, no solo porque un 92% de su población profesa esa religión, sino porque un 37% se dice practicante y asiste regularmente a la misa dominical. Pese a ello, la línea estricta antiaborto del PiS ha movilizado marchas de protesta multitudinarias, tras la muerte de varias mujeres a las que se negó o impidió el derecho a abortar legalmente. "Polonia es un país peligroso para la mujer. Vivimos con el miedo a morir si acudimos a abortar a un centro médico", afirma Dagmara Adamiak, activista pro-aborto que ha popularizado el #antyPiS. También para este movimiento, Tusk es la esperanza de aliviar la rigidez actual.

¿Se puede ser más ultra que el PiS?


El PiS de Kaczynski está hermanado en la familia del populismo derechista europeo con el Vox español y los 'Fratelli' de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni. Comparte con ellos el llamado Grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR). Pero al radicalismo derechista siempre puede surgirle un rival aún más ultra. Este es el caso de Confederación, un partido que aglutina a neonazis, prorrusos y también los llamados libertarios. Una de sus figuras es Slawomir Mentzen, quien con su aspecto de joven, dinámico y ambicioso líder se atrae el voto de otros polacos, no identificables como ultraderechistas, pero ansiosos de acabar con las ayudas sociales, a la familia o a los jubilados implantados por el PiS. Arrancó la campaña perfilándose como posible tercera fuerza, pero en la recta final se desinfló. Ahora se le pronostica un 8%. Se le considera un potencial nuevo aliado del PiS, aunque su cúpula asegura que no respaldará ni al partido de Kaczynski ni a la PO de Tusk.

El peso del campo y el adiós al apoyo incondicional a Kiev


El PiS debe su situación de dominio en la política polaca al voto del campo. En los anteriores comicios superó el 50% en las zonas rurales y llegó al 70% en algunos de sus bastiones. Cualquiera movilización de agricultores tiene una respuesta casi inmediata en Varsovia. El último ejemplo de este vínculo, ya en precampaña, fue el giro dado por su Gobierno con relación a Kiev. De pronto, el primer ministro Morawiecki decidió no solo mantener el veto a las importaciones del grano ucraniano, sino que además anunció el fin de los suministros de armas a Ucrania. No era una suspensión inmediata, sino una vez cumplidos los compromisos adquiridos. Pero llamó la atención, por proceder del socio de la UE y representante del flanco este de la OTAN más solidario hacia Kiev, el país de entrada en la UE de millones de ucranianos desplazados por la guerra. La razón estaba en las protestas del campo ante el paso del grano ucraniano. El tránsito de cereal del país vecino, que se exporta a precio ventajoso gracias al apoyo internacional, era una afrenta hacia sus agricultores y, por extensión, a la defensa de los intereses polacos.

viernes, 13 de octubre de 2023

Polonia bipolar

Nuevo pulso entre Tusk y Kaczynski en Polonia





Gemma Casadevall


Polonia elige el domingo su nuevo Parlamento en unas elecciones planteadas como un pulso entre el hombre fuerte de la política nacional, Jaroslaw Kaczynski, y el líder de la oposición liberal, Donald Tusk, la esperanza de un giro europeísta tras ocho años de permanente confrontación con Bruselas. Es un nuevo capítulo en una rivalidad política y personal, plasmada en los carteles electorales de esta campaña y persistente en la política polaca desde hace más de una década y media. Juega con cierta ventaja el líder del ultraconservador partido gubernamental Ley y Justicia (PiS).

Los sondeos favorecen a Kaczynski, de 74 años y viceprimer ministro en el Gobierno que lidera su correligionario Mateusz Morawiecki. Decir que Kaczynski es el segundo en el Ejecutivo de Varsovia es erróneo, ya que él es quien dispone el reparto de cargos y quien domina la política nacional. Su poder alcanza a la presidencia del país, que ejerce desde 2015 Andrzej Duda, ascendido a la jefatura del Estado como candidato del PiS.

Los mandatos de Tusk


En dos ocasiones ganó la partida en las urnas Tusk, de 66 años y líder de la liberal Plataforma Cívica (PO). La primera fue en 2007, cuando se convirtió en primer ministro. Puso así fin a la singular fase polaca de doble supremacía ultraconservadora representada por los gemelos Kaczynski, Jaroslaw y Lech; el primero era jefe del Gobierno y el segundo ocupaba la presidencia. A la primera etapa de Tusk al frente del Ejecutivo corresponde un capítulo traumático en la historia reciente polaca: fue en 2010, cuando se estrelló el avión presidencial en el aeropuerto ruso de Smolensk. No hubo supervivientes entre los 96 ocupantes del aparato, en el que viajaba la élite política, civil y militar del país, además de Lech Kaczynski. Acudían al 70 aniversario de la masacre de Katyn, cuando miles de presos polacos fueron fusilados en el bosque por los soviéticos.

Sucesivas investigaciones avalaron la tesis de un accidente precipitado por el mal tiempo, una espesa niebla y un error del piloto. El PiS y Jaroslaw Kaczynski acusan desde entonces a Tusk, sea de presunta negligencia en los preparativos del viaje o de no haber investigado como corresponde una supuesta "pista rusa" en la catástrofe. Un año después de la tragedia, Tusk logró su reelección como jefe de Gobierno.

Las hostilidades del PiS con Bruselas

Tusk y el superviviente de los gemelos Kaczynski se enfrentan de nuevo en las urnas cuando el PiS lleva ocho años consecutivos al frente del Ejecutivo, caracterizados por la confrontación continua con Bruselas. Es una confrontación en doble sentido, a la que la Comisión Europea (CE) ha respondido con expedientes, amonestaciones o sanciones contra la reforma del poder judicial -atentatoria contra la independencia de la justicia-, contra las restricciones a libertad de prensa, contra ataques a los colectivos LGBTI o contra la denominada 'ley Tusk', con la que el PiS pretendía investigar a supuestos "agentes rusos", incluido el líder opositor. Bajo el PiS se han endurecido hasta su práctica prohibición el aborto y se ha rechazado cualquier fórmula procedente de Bruselas para un reparto o reubicación de peticionarios de asilo.

Al líder de la oposición liberal le persiguen las acusaciones de ser una marioneta de Bruselas y, por extensión, de Alemania, país al que Varsovia reclama 1,3 billones de euros por los estragos del Tercer Reich. Tusk dejó la jefatura del Gobierno polaco en 2014 para asumir la presidencia del Consejo Europeo, una opción apoyada por la entonces cancillera Angela Merkel. El PiS acusa a Tusk de ser una especie de "agente" de Bruselas y de haber diezmado mientras estuvo en el poder al Ejército polaco, de acuerdo a la presunta 'doctrina Merkel' de "no hacer enfadar a Moscú". El Gobierno de Morawiecki se ha encargado de afearle esta gestión a cada nueva y multimillonaria inversión en Defensa, partida a la que destinará en 2024 un 4% de su producto interior bruto (PiB).

La invasión de Ucrania reforzó estos reproches. Pero no es esta la única acusación en campaña contra Tusk. Desde el PiS se recuerdan las ayudas a la familia y mejoras en las jubilaciones implantadas por su gobierno en apoyo a las clases más desfavorecidas. Un aspecto que descuidó el liberal Tusk, al que ahora no le queda otra que jurar en cada mitin que, de ganar las elecciones, no habrá recortes en prestaciones sociales.

Pronósticos favorables al oficialismo

Tusk no ha remontado posiciones en los sondeos. Se pronostica al PiS una estimación de voto del 36%, entre cinco y seis puntos por encima del PO. Pero sí logró el líder opositor una multitudinaria movilización en Varsovia 15 días antes de las elecciones. Fue la llamada "marcha del millón de corazones", una cifra obviamente simbólica que la oposición da por buena, secundada por las autoridades de Varsovia. Cabe recordar, sin embargo, que su alcalde es Rafal Trzarkowski, del PO y en 2020 candidato a la presidencia por la plataforma opositora.Noticias relacionadas

Si los pronósticos se cumplen, ni el PiS ni el PO podrán gobernar en solitario. El partido de Kaczynski ha gobernado en esta última legislatura apoyado en formaciones derechistas. Su siguiente aliado podría ser la nacionalista Confederación, con una base electoral que va de los llamados libertarios -partidarios de recortar las ayudas sociales del PiS- a la ultraderecha pura y dura.

Al PO de Tusk, al que ha secundado públicamente en campaña el líder de los populares europeos, el alemán Manfred Weber, puede contar con apoyo de la izquierdista Lewica o la llamada Tercera Vía, de signo conservador.