miércoles, 31 de julio de 2024

Otro cuento chino


Berlín acusa a China de ciberataque en un organismo esencial para infraestructuras críticas



Informática e ingeniería, junto a salud, mejores datos de inserción laboral


Gemma Casadevall
Berlín 31 JUL 2024 

Las sospechas alemanas sobre acciones del espionaje chino contra sus infraestructuras críticas se plasmaron el miércoles en un comunicado del ministerio del Interior relativo a un ciberataque contra la Agencia Federal de Cartografía (BKG). Le siguió la convocatoria del embajador chino ante el departamento de Exteriores para transmitirle la protesta formal del Gobierno de Olaf Scholz. Es una dinámica inédita entre China y Alemania, que hasta ahora consideró a Moscú como el principal "emisor" de hackeos contra sus intereses.

El caso se remite a 2021 y procede de "actores estatales" chinos, según un portavoz de Exteriores. El departamento de Protección de la Constitución, o servicio de espionaje de Interior, tiene ahora la certeza de que se produjo un ataque contra la BKG, agencia encargada de recabar datos cartográficos, topográficos, geológicos y estadísticos.

Sus tareas son esenciales para la protección de infraestructuras básicas o críticas, incluido el seguimiento de los efectos de la crisis climática. Su ámbito de actuación afecta tanto instalaciones públicas como privadas y los datos presuntamente recabados con el ataque "comprometen" también, según Exteriores, a empresas y ciudadanos.

Complejidad tecnológica

"Es un grave ataque que evidencia el peligro de los ciberataques procedentes del espionaje chino", afirmó la titular del Interior, la socialdemócrata Nancy Faeser. Existe la "certeza“ de que el ataque es responsabilidad de actores estatales, dada la complejidad tecnológica y forma como se llevó a cabo, según la ministra.

La intervención de ambos ministerios, de Interior y de Exteriores, supone un salto cualitativo en medio de las crecientes tensiones con Pekín por casos de espionaje. En los últimos meses, la justicia alemana ha dictado órdenes de detención contra varios espías presuntamente al servicio de China.

El caso más destacado fue el de un empleado del eurodiputado de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), Maximilian Krah. La detención y registros de sus oficinas provocaron un gran revuelo en la campaña para las europeas, ya que Krah era el cabeza de lista de la AfD. A las sospechas de espionaje se sumaron las de su presunta implicación en campañas de desinformación orquestadas desde Moscú.

La propia cúpula de la AfD optó por apartar de la campaña a su candidato, que además había blanqueado a las SS hitlerianas en declaraciones a un medio italiano. Pese a esos escándalos, la AfD se alzó con la segunda posición en las europeas, solo superada por el bloque conservador y por delante de los socialdemócratas del canciller Olaf Scholz.

martes, 30 de julio de 2024

El pobrecito PIB


La economía de Alemania cae pese al contexto de recuperación en Europa



Reunión semanal del gabinete del gobierno alemán en Berlín / HANNIBAL HANSCHKE
Gemma Casadevall

Los síntomas de reactivación de la economía alemana para el presente año eran, al parecer, un espejismo: a la leve recuperación del primer trimestre del año, con un crecimiento del 0,5 del Producto Interior Bruto (PIB), ha seguido una contracción del 0,1% en el siguiente periodo trimestral. Es una caída leve, según destacó el departamento federal de Estadística, Destatis. Pero se produce tras haber cerrado 2023 con una contracción del 0,5%. El nuevo dato en negativo se atribuye a la atonía inversora en equipamientos como maquinaria industrial, así como al estancamiento en la construcción, un sector que el canciller Olaf Scholz se ha comprometido a levantar.

La caída trimestral del PIB se ha producido contra pronóstico. Los expertos esperaban un aumento, aunque mínimo. Contrasta, además, con la situación de sus principales socios de la Unión Europea (UE). El crecimiento medio en la zona euro se situó en este segundo trimestre en un 0,3%, con porcentajes del 0,8% en España o del 1,2% en Irlanda. En Francia, la otra economía en la que suele mirarse Alemania, el ascenso fue del 0,3%.

Todo ello incide en una fase de fuertes presiones del ámbito económico y del político sobre el tripartito de Scholz, formado por socialdemócratas, verdes y liberales. A un año y meses de las elecciones generales de 2025, y con el bloque opositor conservador y la ultraderecha ocupando respectivamente el primer y segundo lugar en los sondeos, el ejecutivo ha activado un paquete de medidas para impulsar la actividad empresarial, con el propósito de alcanzar a medio plazo un crecimiento del 0,5% del PIB.

Falta de vivienda

El equipo de economistas independientes que asesora al gobierno, los llamados Cinco Sabios, ha advertido de que esas medidas difícilmente servirán para revertir la situación mientras no se solvente la falta de personal que sufren prácticamente todos los sectores y se supriman las trabas burocráticas.

Especialmente grave es la situación en la construcción. Entre los objetivos prioritarios del gobierno al abrirse la presente legislatura, en 2021, se marcó la construcción de 400.000 nuevas viviendas por año para tratar de contener los precios, tanto de los alquileres como de los pisos de propiedad. En 2022, la cifra se quedó en unos 300.000; en 2023 se bajó a los 200.000 y, según pronósticos del instituto Ifo, para 2026 descenderá a 175.000. La falta de vivienda a precios asequibles es la principal preocupación de los alemanes, según una encuesta del Politbarometer de la televisión pública ZDF, el sondeo más fiable del país.

sábado, 27 de julio de 2024

A falta de techno, Thielemann

Berlín se vuelca en el „rave“, señal de identidad al aire libre

Joana Serra


Miles de berlineses y visitantes sentados en el suelo o en sillas plegables, disfrutando el concierto dirigido por Christian Thielemann en la gran esplanada junto a la Staatsoper Unter den Linden. O grupos de jóvenes bailando en cualquier calle peatonal, junto al canal o a orillas del río Spree, armados con un equipo musical mínimo. Como cada año, Berlín sale en pos de la música al aire libre, y gratuita, incluso si el verano discurre de diluvio en diluvio, como en este 2024. Lo hace tanto para escuchar la „Alpensinfonie“ de Richard Strauss y la apertura del „Tannhäuser“ wagneriano, como para bailar techno entre amigos.
Son distintas formas de expresar la pasión por la música al aire libre. Salvo que llueva, los márgenes del Spree se convierten en pista de baile improvisada para aficionados al tango y el parque ciudadano que es el antiguo aeropuerto de Tempelhof acoge parejas danzantes al son del rock-and-roll.
Los clásicos arrastran a un público de toda edad, condición y nacionalidad, máxime si quien dirige es el maestro Thielemann, el sucesor de Daniel Barenboim al frente de la ópera nacional del antiguo sector este. El concierto gratuito, de la serie „Oper für alle“ -“Ópera para todos“-, concentra cada verano a unas 20.000 personas en formato de pícnic multitudinario sobre la céntrica Bebelplatz, con la Universidad Humboldt al fondo.
Cada uno celebra el reencuentro estival con la música al aire libre a su manera. Pero destaca entre tan variado panorama la resurrección del techno, un movimiento al que algunos dieron prematuramente por agónico y que tendrá su gran cita en agosto con el „Rave the Planet“.
La música electrónica parecía que no levantaría ya cabeza desde que las restricciones por la pandemia obligaron a cerrar durante meses sus templos más emblemáticos -como las discotecas Tresor o Berghain-. Pero la determinación de las autoridades berlinesas de inscribir la „Technokultur“ como patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO ha revitalizado el fenómeno musical e imán turístico que es la música electrónica.
Se vuelve así a la senda marcada en los 90, cuando el techno alemán se erigió en emblema del Berlín joven, liberado del traumático muro que encorsetó durante décadas el sector occidental de la ciudad partida. Creció en las catacumbas de las discotecas y otros locales más o menos legalizados. Y alcanzó proporciones multitudinarias en cuanto escapó al aire libre, para ofrecer lo que durante años fue la mayor fiesta del tecno del mundo: la Loveparede. La caravana del amor y su desfile de enormes camiones-caravana equipados con atronadora megafonía alcanzó a finales de los 90 la cifra mágica -y, como suele ocurrir, nunca verificada- del millón de cuerpos danzantes. Berlín había encontrado su nueva identidad en un evento que atrajo a los mejores DJ del mundo y al que se accedía gratuitamente. El factor negativo es que dejaba tras de si toneladas de basura y protestas de grupos ecologistas o vecinos por el impacto en la flora y la fauna del Tiergarten, el espléndido pulmón verde por cuyos alrededores transcurría.
La Loveparade tuvo sus años de gloria. Luego entró en decadencia y se trasladó a provincias. Su estocada fue la tragedia en que derivó la edición de 2010, cuando 21 muchachos murieron aprisionados al desatarse el pánico en el único acceso a su recinto, en la deficitaria ciudad de Duisburgo.
Más de una década después de la catástrofe, Berlín recuperó el espíritu de la Loveparade. Lo hizo a través de un sucesor de dimensiones menos descomunales: el „Rave The Planet“, la fiesta en la calle que el año pasado recibió a 200.000 visitantes.
La capital alemana retumbó de nuevo bajo el impacto de la música electrónica, en un evento con apoyo institucional. La recogida de basura no es únicamente cuestión de los organizadores, sino de los servicios municipales. Está registrada como „manifestación política y cultural“, lo que le brinda cobertura en cuanto a seguridad.
Este año no tendrá lugar en julio, el mes que menos riesgo de lluvia, sino el 17 de agosto. La razón de este desplazamiento a la segunda quincena de un mes en que en Berlín empieza a olerse el otoño es que en el mes anterior la „Avenida del 17 de Junio“ estuvo ocupada por la „zona del aficionado“ de la Eurocopa.
Durante las cuatro semanas del torneo, la gran arteria ciudadana que atraviesa el Tiergarten fue un paisaje de pantallas gigantes y puestos de comida para la afición en el tramo que va de la Columna de la Victoria hasta la emblemática la Puerta de Brandeburgo. Pasaron por ahí millones de seres asimismo ansiosos de fiesta, con el fútbol como astro rey y también un amplio programa musical, en las jornadas sin partido. También ahí se sufrieron algunas intermitencias debidas al gran enemigo de todo evento al aire libre: la lluvia, en ocasiones en forma de tormentas torrenciales. La Roja conquistó el espacio con su fútbol alegre, joven y vencedor; a la sensacional victoria de los de Lamine Yamal, Dani Olmo, Nico Williams, Marc Cucurella y Mikel Oyarzábal seguirá en unas semanas el gran „rave“ berlinés.

viernes, 26 de julio de 2024

Baviera invita

Bychkov brilla en Bayreuth para un 'Tristán' plano



Representación de 'Tristán e Isolda' en el Festival de Bayreuth / Enrico Nawrath / Bayreuther Festspiele
Gemma Casadevall, Bayreuth  

El maestro ruso-estadounidense Semyon Bychkov rescató al 'Tristán e Isolda' algo a la deriva que inauguró el Festival Richard Wagner de Bayreuth. El exigente público wagneriano repartió sus ovaciones entre la batuta y el dúo de voces formado por Andreas Schager y Camilla Nylund, mientras castigaba con abucheos a la producción. La recreación del drama del amor eterno, pero proscrito, obra del islandés Thorleifur Örn Arnarsson, con el dramaturgo suizo Andri Hardmeier formando tándem, resultó escenográficamente nula y estática, impropia de un festival más acostumbrado a sorprender que a aburrir.

Arnarsson presenta a su Tristán como un individuo deprimido y lastrado por el pasado, como el propio director explicó ante el estreno. El austríaco Schager parecía casi al borde de sus capacidades en su canto ante la muerte, lo mismo que la soprano finlandesa Nylund. Al dúo se le reconoció el esfuerzo por compensar con sus voces el minimalismo de la pieza de Arnarsson. Christa Mayer, en el papel de Brandane, y Olafur Sigurdarson, en el de Kurwenal, se ganaron asimismo las ovaciones del templo operístico que es Bayreuth, consagrado en exclusiva a ese compositor desde su fundación, hace casi siglo y medio.

Pero el gran triunfador fue sin duda Bychkov, nacido en San Petersburgo, emigrado a Estados Unidos y titular de la Filarmónica Checa. La suya es una de las cuatro batutas elegidas para este año por la directora del festival, Katharina Wagner. Es una edición con dominio femenino, con tres directoras invitadas -la francesa Nathalie Stutzman para 'Tannhäuser', la ucraniana Oksana Lyniv para el 'Holandés Errante' y la australiana Simone Young para 'El anillo del Nibelungo'-. Completa la temporada Pablo Herás-Casado, con 'Parsifal'. Al maestro español se le espera en Bayreuth para siguiente gran desafío: dirigir la tetralogía del 'Anillo' programada para 2028.

Hostilidades entre Berlín y Baviera


Que Katharina Wagner haya optado por tres mujeres este año es extraordinario para un festival del calibre de Bayreuth. La presente edición es de transición ante el 150 aniversario del festival, en 2026. El ambiente está enrarecido por las tensiones entre el gobierno de Berlín y el de Baviera, patrocinadores públicos del festival. La ministra de Cultura, la verde Claudia Roth, ha apremiado a Bayreuth a "abrirse" a otros compositores. A la ministra del canciller Olaf Scholz se la recibió en la puerta del teatro con abucheos. Ya en la recepción tras el estreno, el primer ministro bávaro, Markus Söder, le lanzó unas cuantas pullas, al afirmar que "desde Berlín no van a dictarnos lo que hay que hacer en Baviera". El político conservador fue aclamado, en una recepción donde Baviera exhibió una generosidad, en términos de comida y bebida, inaudita para la capital alemana.

La ministra no acudió a lo que hubiera sido el siguiente rapapolvo, tras los abucheos a pie de teatro. Su ministerio informó luego del acuerdo entre su gobierno y el Söder para aportar, a medias, 170 millones de euros a la segunda fase del saneamiento del teatro construido por orden de Richard Wagner en Bayreuth, gracias al mecenazgo de Luis II de Baviera, e inaugurado en 1876.

Un Tristán todo tristesse


„Tristán“ abre entre ovaciones y abucheos un Bayreuth escindido entre tradicionalismo y renovación
Joana Serra
La temporada del Festival Richard Wagner de Bayreuth se abrió el jueves con un „Tristán e Isolda“ que cosechó ovaciones para sus voces y su batuta, pero que repartió abucheos sin comtemplaciones para el concepto escénico del islandés Thorleifur Örn Arnarsson. El público wagneriano se rindió sin escisiones al duo protagonista, formado por el austríaco Andreas Schager y la finlandesa Camilla Nylund. Más vigorosos aún fueron los aplausos al maestro Semyon Bychkov, originario de Rusia pero con nacionalidad estadounidense, que llevó al éxtasis a los presentes con una interpretación fiel y precisa de la música del genio alemán.


Las iras, en forma de abucheos casi unánimes, se dirigieron al concepto escénico desarrollado por el director islandés, apoyado en el dramaturgo suizo Andri Hardmeier. El público de Bayreuth está acostumbrado a apuestas ambiciosas, incluso controvertidas, como el „Anillo del Nibelungo“ en formato de serial „Netflix“ que se repondrá en los próximos días, obra de Valentin Schwarz. O, más aún, el creativo y divertido „Tannhäuser“ de Tobias Kratzer, que se exhibe esta temporada por última vez en el festival bávaro, y que da la vuelta al mito para trastocarlo en un irónico desfile entre „drags queen“. En lugar de eso, el „Tristán“ estrenado este jueves es un espectáculo estático y sin brillo, donde el amot trágico entre Tristán e Isolda con alguna „licencia“ argumental. Salen ganando las voces, que pueden concentrarse en lo suyo; pero no hay tensión dramático, sino inmovilismo.
Örn Arnarsson, director afianzado entre escenarios alemanes, avanzó en los días previos a la apertura que se había inspirado en su Islandia natal y que su propósito era presentar una versión interna del desarrollo anímico de Tristán, al que relaciona con la palabra „tristeza“. El resultado fue demasiado frío para el espectador que acude a Bayreuth en busca de prodigios escénicos, además de voces y batutas magistrales, lo que en ese festival se da por consabido.
La temporada del evento bávaro se inauguró con malestar de trasfondo por unas declaraciones de la ministra de Cultura, la ecologista Claudia Roth, instando a sus responsables a renovarse y abrir el repertorio a otros compositores. Eso se consideró como un ataque frontal a la directora del festival y biznieta del genio fundacional, Katharina Wagner. Está al frente de la tradicionalista empresa desde 2008, cuando se retiró su padre tras más de medio siglo en su dirección, Wolfgang Wagner. Tras una primera fase de dirección bicéfala con su hermanastra Eva Pasquier-Wagner, asumió en solitario toda la responsabilidad del festival y creó la figura del director musical titular, un honor que recayó en Christian Thielemann. La relación entre directora y maestro fue compleja, hasta rozar la ruptura pública. Thielemann lleva dos años sin aparecer por Bayreuth, lo que duele especialmente por ser la mejor batuta alemana para Wagner. Pero ahora Katharina anunció su regreso, como director invitado, el próximo año.
Lo que considera la ministra Roth como necesario para revitalizar el festival no es la designación de batutas prestigiosas, sino que deje de programarse únicamente a Wagner, como viene haciéndose desde que el compositor inauguró el primer festival, en 1876.
Baviera ha encajado estas reclamaciones como una blasfemia y un intrusismo comandado desde Berlín, lo que en el próspero „Land“ del sur alemán siempre significa hostilidad. Que la titular de Cultura sea originaria de Baviera no la libra de las críticas. Roth fue abucheada a su llegada para la gala inaugural, pese a ser visitante asidua al festival desde mucho antes de convertirse en miembro del gobierno del canciller Olaf Scholz, en 2021.
El triunfo de Katharina Wagner en esta temporada o lo que apuntala su consideración de que se puede innovar sin renunciar al culto a su bisabuelo, es el hecho de que tres de los cinco maestros programados este año son mujeres. A la francesa Nathalie Stutzman, que dirigirá el „Tannhäuser“, y la ucraniana Oksana Lyniv, al frente del „Holandés Errante“, se une la incorporación de la australiana Simone Young, a la que se ha confiado „El anillo del Nibelungo“-.
Por parte masculina, junto al aclamado Bychkov, titular de la Filarmónica de la República Checa, vuelve esta temporada a Bayreuth el español Pablo Herás-Casado al frente de la reposición del „Parsifal“ con que abrió la temporada el año pasado. Katharina Wagner ha anunciado además que Herás-Casado asumirá además el desafío de dirigir en su festival, para la edición de 2028, el nuevo „Anillo“, lo que es sin duda el siguiente gran acontecimiento en el universo de los „devotos“ wagnerianos de Bayreuth.

jueves, 25 de julio de 2024

Picnic wagneriano

El wagneriano festival de Bayreuth se renueva con un „Tristán“ y tres batutas femeninas
Joana Serra
El festival de ópera de Bayreuth, la ciudad de Baviera donde Richard Wagner instaló el teatro considerado ideal para sus óperas, abre su temporada este jueves con el estreno de un nuevo „Tristán e Isolda“, al que sucederán en los días siguientes tres batutas femeninas: la de la ucraniana Oksana Lyniv, al frente de la reposición de „El holandés errante“, la de la francesa Nathalie Stutzmann, con la del „Tannhäuser“ y la de la australiana Simone Young, la primera mujer que dirigirá en el tempo wagneriano la trabajosa tetralogía de „El anillo del Nibelungo“.
El „Tristán“ inaugural, único estreno de esta temporada, estará dirigido por el ruso Semyon Byschkov, con dirección escénica del islandés Örn Arnarsson. Recreará así el drama romántico, con el experimentado Andreas Schager, una de las voces consagradas del festival wagneriano, y la finlandesa Camilla Nylund en los papeles protagonistas.
Completa el programa de la temporada el „Parsifal“ que estrenó el año anterior el maestro Pablo Heras-Casado, a quien se espera en cuatro años de nuevo en esa ciudad bávara para colocarse al frente del siguiente „Anillo“.
Los cinco directores mencionados pertenecen a la generación más actual de batutas reconocidas como „wagnerianas“, que se han ido incorporando temporada tras temporada a la nómina de la casa bajo la gestión de la directora del elitista festival, Katharina Wagner.
Que coincidan este año tres mujeres en la dirección de la orquesta, instalada en el legendario y profundo „foso“ de Bayreuth que da al teatro una acústica irrepetible, forma parte del proceso de renovación marcado por Katharina desde que tomó las riendas del festival. Eso fue en 2008, cuando su padre, Wolfgang Wagner, aceptó finalmente retirarse, tras más de medio siglo al frente del certamen. Fue una sucesión compleja, enrerada en un culebrón de otros aspirantes asimismo pertenecientes a la dinastía. En una primera fase compartió las responsabilidades con su hermanastra Eva Pasquier-Wagner. Pero desde 2015 es Katharina su única directora artística.
El presente año se considera un poco de transición o preparatorio para el gran acontecimiento que se espera sea el 150 aniversario del festival, en 2026. Hay fuertes tensiones entre los distintos estamentos políticos que subvencionan el festival. Por un lado, el „Land“ de Baviera, su principal patrocinador, que apuesta por la vía tradicionalista. Por el otro lado, el gobierno central de Berlín, cuya ministra de Cultura, Claudia Roth, asidua al festival y miembro de los Verdes, presiona para que se rompa el veto a otros compositores. Desde la fundación del Festival Richard Wagner, en 1876, en el certamen solo se representan un número determinado de piezas del genio fundacional. Ello ha convertido esa ciudad de Baviera en lugar de peregrinación de wagnerianos de todo el mundo. Pero también ha hecho que su festival acabe pareciendo una mera repetición de esquemas, en contraposición a la competencia directa que representa el festival de Salzburg, mucho más arriesgado e innovador. A ello se suma que las últimas escenificaciones de la tetralogía cumbre, el „Anillo“, no hayan convencido ni a su público más ortodoxo ni a los que adoradores de innovaciones.
La tetralogía wagneriana actualmente en programa, con dirección escénica del austríaco Valentin Schwarz, ha generado desde su estreno hace dos temporadas atronadores abucheos y bufidos. Es una versión en formato „Netflix“ que no convenció y para el que solo hubo aplausos a la parte musical, como fue el caso en 2022 para la dirección musical a cargo de Cornelius Meister. Lo mismo le ocurrió al anterior „Anillo“, dirigido por el berlinés Frank Castorf, cosechador de pataletas desaprobatorias y silbidos. A Simone Young le corresponderá salvar al menos la parte musical. Tiene a su favor su reputación como reconocida batuta wagneriana.

A modo de aperitivo popular, Katharina Wagner y su equipo incluyeron de nuevo un concierto previo a la gala inaugural del jueves con „Tristán“. Se incluye en la serie de conciertos al aire libre que convierten los jardines de la „Verde Colina“, como se conocen los alrededores el teatro, en un gran picnic colectivo, abierto a ciudadanos y visitantes, sentados en sillas plegables acarreadas desde casa o directamente sobre el césped. La batuta del concierto previo es para la francesa Stutzmann y el repertorio no es estrictamente wagneriano, sino extendido a Bach, Verdi y hasta compositores contemporáneos. Es una especie de regalo de los Wagner a la ciudad que, desde este 25 de julio hasta finales de agosto, rendirá culto a su genio más universal. 

miércoles, 24 de julio de 2024

Claudia Roth y sus ocurrencias


Bayreuth o el inquebrantable culto a Wagner: la polémica por si el festival se debe abrir a otros compositores marca el arranque de la cita




La excanciller alemana, Angela Merkel, y su marido, Joachim Sauer, que por primera vez en décadas no estarán en Bayreuth, a su llegada al festival en 2022. / CLEMENS BILAN / EFE

Gemma Casadevall
Bayreuth 24 JUL 2024 

"En Berlín no han entendido que a Bayreuth se viene a escuchar a Wagner y solo a Wagner", es la respuesta que desde el gobierno de Baviera se da a la "ocurrencia" de la ministra de Cultura del Ejecutivo de Olaf Scholz, la verde Claudia Roth, para "abrir" su festival de ópera a "otros compositores". El encargado de responder a la ministra es su colega bávaro, Markus Blume, de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), ante cita más imprescindible del calendario wagneriano europeo: la apertura este jueves del Festival Richard Wagner sobre la Verde Colina de Bayreuth, la ciudad de provincias donde el genio ordenó construir su teatro. El mejor lugar del mundo para representar desde el 'Tristán' al 'Anillo del Nibelungo', 'Parsifal', 'Tannhäuser' o 'El holandés errante'.

Así viene siendo desde 1876, su primera temporada. El esquema es rígido: se abre el 25 de julio y se cierra el 28 de agosto, con un total de 30 galas y, en general, un solo estreno. En este año, el honor de la apertura corresponde al nuevo 'Tristán e Isolda', con la batuta del ruso Semyon Byschkov y dirección escénica del islandés Örn Arnarsson.

Que Roth levantara polémica ante la inauguración no es, en realidad, tan extraño en Bayreuth. Las controversias o líos sucesorios suelen alimentar los corrillos en los entreactos. Roth, nacida en Baviera y asidua al certamen desde mucho antes de convertirse en ministra, en 2021, debía ser consciente de ello al proponer saltarse el veto histórico a cualquier compositor que no sea el fundador. Fue una semana antes de la inauguración y mencionó como ejemplo innovador a 'Hansel y Gretel', la ópera de Engelbert Humperdinck sobre el cuento infantil de los hermanos Grimm.

Katharina Wagner, innovaciones sin transgredir las normas


Que habría una respuesta bávara recordando los ancestros era un riesgo calculado. Roth, en realidad, no está tan alejada de los propósitos de la directora del festival y biznieta del compositor, Katharina Wagner. Desde que en 2008 asumió la dirección de manos de su padre, Wolfgang Wagner, ha incorporado ciclos como las óperas adaptadas al público infantil -o 'Wagner para niños'-. También la costumbre de ofrecer un concierto al aire libre y gratuito, con repertorios donde sí se llega a escuchar a otros autores, como Verdi y Liszt. Su objetivo es abrir el festival a público joven o no estrictamente wagneriano. Bajo la dirección de Katharina se incorporaron nuevos maestros. Especialmente notable ha sido la llegada de mujeres a la batuta. Primero se incorporó al programa la ucraniana Oksana Lyniv, al frente de 'El holandés errante'; se le unió la francesa Nathalie Stutzmann, con la 'Tannhäuer'. Este año serán tres las batutas femeninas, puesto que se les suma la australiana Simone Young para la tetralogía del 'Anillo'. Katharina Wagner ha incorporado asimismo a su nómina al español Pablo Heras-Casado, que en 2023 abrió el festival con su 'Parsifal' y al que se espera en 2028 al frente de un nuevo 'Anillo'.

Pero todo esto no basta, a juicio de Roth. La ministra quiere romper el veto a otros compositores y considera que, a más tardar, eso debe ocurrir ante el 150 aniversario del festival, en 2026. En medio hay otra cita importante a escala interna: la renovación del contrato de Katharina Wagner, el próximo año. La biznieta del compositor asumió las riendas del festival primero de forma colegiada con su hermana, por parte paterna, Eva Pasquier-Wagner. Fue una solución salomónica tras una larga guerra sucesoria entre distintos descendientes del compositor. En 2015 se convirtió en señora en solitario de la empresa familiar. Con ello se abrió una etapa a caballo entre el tradicionalismo heredado de Wolfgang Wagner, refundador del festival tras los la II Guerra Mundial, y las innovaciones milimétricas. Bajo Katharina se creó la figura del director titular, Christian Thielemann, ausente de la casa desde hace dos temporadas pero cuyo regreso se anuncia para el próximo año.

Un festival ritualizado, pero sin etiqueta estricta

Que Bayreuth vive y se nutre de rituales salta a la vista a cualquier visitante, asiduo o primerizo. Desde el "baño de pies" en un estanque vecino que se regalan damas y caballeros, en los entreactos de una hora de reloj, a la merienda rústica en una cantina a los pies de la colina, desde donde se escuchan los avisos del inicio del siguiente acto. Cada apertura de temporada coincide con alguna exposición temporal en el museo de la Haus Wahnfried, la casa en que vivió Richard y donde residió en sus visitas a la ciudad Adolf Hitler. Reconocer los años de sumisión al Tercer Reich de los herederos -y especialmente de la nuera de Richard, la británica Winifred Wagner, adoradora del Führer- forma parte de los rituales de la casa.

Bayreuth es un festival tan elitista como provinciano, donde casi nada está mal visto. Antes del estreno del jueves, la Verde Colina vibra con su concierto-merienda al aire libre, que repasará musicalmente las ciudades por las que discurrió la vida del genio: de Leipzig a Dresde, pasando por Múnich, París y obviamente Bayreuth. Los más asiduos echarán de menos a la excanciller Angela Merkel y su esposo, el catedrático Joachim Sauer, wagnerianos apasionados, que por primera vez en décadas no acudirán este año a su cita con el festival.

martes, 23 de julio de 2024

Finger weg



Alemania blindará su Tribunal Constitucional para evitar "bloqueos" ultraderechistas



El canciller alemán, Olaf Scholz. / CLEMENS BILAN / EFE

Gemma Casadevall
Berlín 23 JUL 2024 

Alemania se plantea blindar su Tribunal Constitucional (TC) ante bloqueos futuros desde la ultraderecha. La alianza de gobierno de Olaf Scholz, formada por socialdemócratas, verdes y liberales, ha consensuado con la oposición conservadora una reforma del TC para dotarlo de una estructura más definida, también en lo que a la elección de sus jueces se refiere. Su objetivo es impedir lo que el ministro de Justicia, el liberal Marco Buschmann, calificó de "obstruccionismo político", "orquestado por los enemigos de la democracia" para socavar la independencia judicial del país.

"El Constitucional nació como un experimento judicial hace 75 años. El experimento funcionó hasta ahora, pero hay que articular instrumentos nuevos para que siga haciéndolo", afirmó el ministro, al presentar su reforma junto a diputados de las filas gubernamentales y del bloque conservador, integrado por la Unión Cristianodemócrata y la Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU).

"Estamos ante partidos cuyo objetivo es destruir la democracia una vez alcanzan posiciones en instituciones democráticas", apuntó el jurista y diputado de los Verdes, Konstantin von Notz. Son "minorías destructivas", en definición del conservador Ansgar Heveling.

La extremista AfD, en el objetivo de la reforma

En el redactado del proyecto, denominado "Reforzamiento de la Resiliencia del Tribunal Constitucional", no se menciona a Alternativa para Alemania (AfD), único partido de la ultraderecha del Bundestag (Parlamento federal). Sin embargo, el proyecto se orienta claramente a frenar la posible influencia de esta formación en el TC. En las pasadas elecciones europeas, la AfD se disparó a la segunda posición a escala nacional. Se estima que en el este alemán podría convertirse en primera fuerza tras los comicios regionales que tendrán lugar el próximo septiembre.

Sí se mencionó reiteradamente en la presentación los casos de Hungría y Polonia, como ejemplos de reformas del poder judicial impulsadas por gobiernos ultraconservadores. En cuestión de años, sus ejecutivos han socavado la independencia de la justicia, recordó Buschmann.

El proyecto consensuado entre los principales partidos contempla anclar en la Constitución la estructura del TC. El número de jueces se mantendrá en 16, cada uno de los cuales podrá ejercer por un periodo máximo de 12 años y deberá jubilarse a los 68. Además, se articularán mecanismos para evitar que una "minoría destructiva" u "obstructiva", en palabras del ministro Buschmann, pueda bloquear o paralizar sus decisiones. Actualmente, la mitad de los jueces del TC es elegida por el Bundestag, o Cámara baja, y la otra por el Bundesrat, o Cámara alta. La elección surgía por mayoría simple, bajo el principio del consenso y nunca se habían producido hasta ahora bloqueos.

Recelos al articulado


La reforma prevé pasar a una elección por mayoría de dos tercios de la Cámara. De no conseguirse ese respaldo en una de las dos cámaras, la elección quedará a competencia de la otra. Buschmann y el resto de la comisión implicada en el proyecto consideran que con ello se evitará que una formación extremista pueda bloquear una decisión, en el caso de llegar a ocupar un tercio de los escaños.

La presentación de este proyecto, que deberá superar el trámite parlamentario en la presente legislatura, estuvo precedida por largas discusiones entre los miembros del gobierno y la oposición. Estuvo a punto de fracasar, ya que el líder de la CDU, el derechista Friedrich Merz, había mostrado recelos a su articulado. Finalmente, ha prosperado una formulación menos ambiciosa de lo que pretendían socialdemócratas, verdes y liberales, pero que según Buschmann logrará el objetivo de "proteger" al TC.

El Constitucional alemán es la institución nacional más respetada por los alemanes. Esta Corte es, además, la única con competencias para ilegalizar un partido a escala nacional. Al consenso entre las formaciones democráticas en torno a esa reforma siguieron las críticas de la AfD, que acusa al resto del espectro parlamentario de tratar de convertir el TC en un "instrumento político" en su contra.

Tarde y mal

 

Alemanya i les lliçons del futbol

 

Cortafuegos judicial

Alemania protegerá el Constitucional de bloqueos extremistas con una reforma consensuada

Joana Serra

El Tribunal Constitucional alemán, la institución más respetada del país, será reformado en sus estructuras para evitar influencias o bloqueos procedentes del extremismo político. Los partidos que forman la coalición de gobierno de Olaf Scholz y la oposición conservadora alcanzaron un consenso, tras meses de debate y tensiones, aunque sin filtraciones a los medios, destinado a otorgar a la corte alemana una estructura más sólida que garantice el mantenimiento de su independiencia del poder político. Se trata de evitar la influencia de partidos como la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) en la composición de TC o que llegue a bloquear a los juristas designados para formar parte de ella.
La elección de los jueces del TC surge desde sus oríge
nes por votación entre la camara baja y la alta -el Bundestag y el Bundesrat, respectivamente-. Integran la corte un total de 16 jueces, divididos en dos salas o senados. A la mitad lo elige el Bundestag y a la otra mitad el Bundesrat, donde están representados los poderes regionales. Surgen por mayoría simple, lo que en los 75 años de historia del TC no representó mayor problema. Existía el consenso entre las fuerzas democráticas para no vetar a los elegidos, puesto que se considera que su designación responde a criterios de máxima solvencia como juristas y se busca el equilibrio de fuerzas entre sus partidos de procedencia.
El creciente protagonismo de la AfD, única formación de la ultraderecha del espectro parlamentario alemán, se teme que genere lo que el ministro de Justicia, el liberal Marco Buschmann, calificó de „obstruccionismo político“. Los extremismos políticos son „fuerzas destructivas“ para las instituciones democráticas. De alcanzar posiciones de poder, las utilizan para socavar la democracia, aseguró el ministro, quien insistió en atribuirles en calificativo de „minorías destructivas“ .
En la elaboración del proyecto han participado tanto diputados del Partido Socialdemócrata (SPD) de Scholz, como de sus socios verdes y liberales, así como del bloque conservador, la primera fuerza de la oposición. Pero no están representados en la comisión encargada de su redacción ni la AfD ni tampoco La Izquierda.
A su presentación siguieron las críticas procedentes de las filas ultraderechistas, según las cuales los partidos establecidos están „instrumentalizando“ el poder judicial. La ministra del Interior, la socialdemócrata Nancy Faeser, consideró en cambio que la reforma responde al interés de los partidos democráticos por „preservar la independencia del poder judicial y garantizar su operatividad“.
Buschmann destacó al presentar el proyecto, que debería superar el trámite parlamentario en la actual legislatura, en los casos negativos de reforma judicial que se han dado en países del este de Europa bajo gobiernos ultranacionalistas o ultraconservadores. Entre ellos citó a Hungría, donde gobierna el Fidesz del primer ministro Víktor Orbán, así como a Polonia, donde durante ocho años lideró el ejecutivo el partido Ley y Justicia (PiS), ahora en la oposición. El ejemplo de estos dos países ha demostrado „la rapidez con que se puede truncar la independencia del poder judicial“ con estas formaciones en el poder.
La reforma del TC prevé que la elección de sus jueces pase a ser con una mayoría de dos tercios en ambas cámaras. El mandato de cada uno de ellos no podrá superar un periodo máximo de 12 años. Deberán jubilarse, además, al alcanzar los 68 años.
Los temores a una influencia ultraderechista en el poder judicial se han acrecentado desde que en las pasadas elecciones europeas la AfD se convirtiera en segunda fuerza a escala nacional, solo superada por el bloque conservador. Los pronósticos apuntan a que en los comicios regionales que tendrán lugar en el este del país el próximo septiembre se coloque incluso en primera posición.
En Alemania se sigue manteniendo un estricto cordón sanitario en torno a la AfD tanto en el Parlamento federal como en los gobiernos regionales. Este aislamiento o cortafuegos se puede romper, en el caso de que efectivamente logre la primera posición en el este con porcentajes de alrededor del 30 %. A este ascenso se suma el avance hacia una mayor fragmentación política, como se pronostica que ocurrirá con la aparición de un populismo izquierdista representado por el nuevo partido que lidera Sahra Wagenknecht, escindido de La Izquierda clásica.
La AfD está asimismo aislado, debido a su radicalismo, por los principales grupos de la extrema derecha europea. Tanto los llamados Reformistas y Conservadores, grupo en el que se integran la italiana Giorgia Meloni y el PiS polaco, como la nueva agrupación de los Patriotas por Europa del húngaro Orbán y la francesa Marine Le Pen, rechazan a la AfD como aliados. Esto ha llevado al partido alemán a crear un nuevo grupo en la Eurocámara, llamado de los Soberanistas, con una serie de formaciones radicalizadas y minoritarias.

jueves, 18 de julio de 2024

La implacable Kaja


Kallas, la diplomacia europea en la lista negra de Putin




La primera ministra de Estonia, Kaja Kallas, nombrada alta representante de la Política Exterior Europea / Christophe Gateau/dpa-Pool/dpa


Gemma Casadevall

A Kaja Kallas, líder de Estonia desde enero de 2021 y futura alta representante de la Política Exterior de la Unión Europea (está previsto que sea designada tras un voto en el Parlamento Europeo a la vuelta de las vacaciones), no la "descubrieron" hasta el pasado febrero muchos ciudadanos del bloque comunitario no especialmente atentos hacia el Báltico. Fue cuando Vladímir Putin la colocó en su lista negra, algo que no le había ocurrido a ningún líder del mundo occidental. Desde entonces la persigue la pregunta de si teme que pueda pasarle "algo" cada vez que viaja al exterior. No es una cuestión retórica. Pero la vulnerabilidad forma parte de su existencia, en tanto que líder de Estonia, un país que el jefe del Kremlin sigue sin digerir que dejó de ser suyo". Un 25% de su población es de origen ruso, proporción que sube al 90% en la región de Narva, ciudad fronteriza con Rusia.

Kallas (Tallin, junio 1977) presentó formalmente su dimisión a mediados de julio, aunque sigue en el cargo en funciones hasta que se concrete su relevo. Dirige el Gobierno de un país de apenas 1,4 millones de habitantes, pero de enorme peso estratégico en el flanco oriental de la OTAN. Representa la línea dura respecto a Moscú y recuerda, cada vez que surge la ocasión, cómo su país y resto de estados bálticos, junto a Polonia, llevaban décadas advirtiendo contra el imperialismo representado por Putin.

Su designación como sucesora de Josep Borrell desplazará la atención de la política exterior comunitaria hacia este ámbito, tal vez en detrimento de los desvelos del político socialista español en favor, por ejemplo, de Palestina.

Kallas, una mujer de 47 años, madre de dos hijos y una hija, suele responder a la cuestión de sus hipotéticos temores a Moscú con una frase: "Rusia juega con nuestros miedos". Desde que Putin la incluyó en su lista negra su rostro se ha unido al de otras mujeres de la región báltica, del exilio bielorruso o del ruso que no temen el largo brazo del Kremlin. O, que si lo temen, exhiben la entereza suficiente para desafiarlo, como viene haciendo la viuda de Alekséi Navalni, Yúlia, desde la muerte del opositor ruso en una cárcel siberiana.

Contra Kallas dictó Putin orden de busca y captura internacional a principios de febrero. La considera responsable de la "destrucción de los monumentos a soldados soviéticos". Fue bajo su responsabilidad, como jefa del Gobierno, cuando Estonia puso en marcha el desmantelamiento de esos monumentos. No fue una decisión fácil con tan alto porcentaje de población de origen ruso. Hubo protestas y denuncias de intentos de eliminar esa parte de la memoria colectiva de la minoría rusa.

Kallas ha dejado atrás los clichés a que parecía predestinada, en tanto que mujer de aspecto frágil, siempre impecablemente vestida. Representa el máximo compromiso hacia la defensa de Ucrania y del blindaje del flanco este de la OTAN. Estonia tiene 285 kilómetros de frontera compartida con Rusia. En Narva apenas se escucha por las calles otro idioma que no sea el ruso. Para la primera ministra estonia, la amenaza de Putin es una especie de extensión, en lo personal, de la que pesa tanto sobre su país como sobre Lituania y Estonia, exrepúblicas soviéticas que se integraron en la OTAN y la UE hace veinte años tras el hundimiento del bloque comunista.

Asegura no temer ni a Putin fuera ni al teórico "peligro interior" procedente de sus compatriotas de origen ruso. Tal vez los ciudadanos más viejos de ese colectivo mantengan su identidad rusa o incluso apoyen las ansias de Putin de recuperar su dominio. Pero, sostiene, para los más jóvenes la patria es Estonia y su modelo de sociedad y valores son los europeos.

Arraigo con la política

A Kallas el arraigo con la política le viene de familia. Su padre, Siim Kallas, fue primer ministro entre 2002 y 2003. Forma parte además de la nómina de mujeres líderes en la política báltica que arranca de la veterana Dalia Grybauskaité, presidenta de Lituania de 2009 a 2019, a la actual primera ministra del país báltico, Ingrida Simonyte, así como a la letona Evika Silina.

Abogada de profesión, europeísta y representante del centro político, Kallas lidera desde 2021 el Gobierno de Estonia, actualmente una coalición entre su Partido Reformista, los liberales y los socialdemócratas. Se la denominaba ya la "dama de hierro báltico" por la habilidad con que ha superado sucesivas crisis de Gobierno.

El año pasado, la oposición exigió su dimisión y soportó fuertes presiones de sus socios de Gobierno. La salpicaron las sospechas de corrupción, tras revelarse que su esposo dirige una empresa que sigue comerciando con Rusia. A Kallas se la acusó de actuar con un doble rasero. La corrupción y la fragmentación política, que convierte en frágiles las alianzas multipartidistas, sigue siendo uno de los puntos débiles de los países bálticos.





Heredera del 'sistema Merkel'

Ursula von der Leyen, el europeísmo en su versión más alemana




La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, tras ser reelegida para el cargo. / FREDERICK FLORIN / AFP
Gemma Casadevall


Ursula von der Leyen es la única figura destacada de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido de su vida, que aún menciona a Angela Merkel en sus discursos. Hay ahí una especie de tributo de lealtad a su antecesora en el título oficioso de "mujer más poderosa de Europa". La ahora excanciller y exlíder de la CDU le confió en sus 16 años en el poder un ministerio tras otro, el último de los cuales fue Defensa. De ahí saltó Von der Leyen en 2019 a la presidencia de la Comisión Europea (CE).

El bloque conservador alemán ha dejado atrás el centrismo que representó Merkel para dar un giro a la derecha. De la excanciller y mentora aprendió Von der Leyen a buscar consensos al filo de lo imposible. Ahora se la reconoce como la única superviviente del "sistema Merkel", al que la CDU y su hermanada Unión Socialcristiana (CSU) de Baviera han dado por enterrado.

La adscripción de Von der Leyen a la CDU le viene por vía familiar. Nació en la región de Bruselas en 1958, donde vivía por entonces su padre Ernst Albrecht, antes de convertirse en primer ministro del 'land' de Baja Sajonia entre 1976-1990 y barón regional conservador. Debe el apellido con el que se la conoce a Heiko von der Leyen, médico e industrial con quien se casó en 1986 y con quien ha tenido siete hijos. La menor de ellos, Gracia, tenía seis años cuando asumió el primero de los ministerios que le asignó Merkel, el de la Familia, en 2005. Le siguieron en las sucesivas legislaturas los de Trabajo y finalmente Defensa.

Conciliación

Que lograra conciliar la vida familiar con la carrera tiene que ver obviamente con las "facilidades" derivadas de pertenecer a una elite política y a un hogar de altos ingresos. Pero también a su capacidad por "hacerse ver", algo que aprendió de niña, siendo la menor entre cinco hermanos varones. "Röschen", "capullito", era el apodo familiar para esa niñita ágil, menuda, rubia, apasionada de la equitación, disciplinada, meticulosa y obsesivamente organizada. Muchos de esos atributos siguen vigentes en esa mujer que suele aludir, cuando se tercia, a su condición de madre de siete hijos y abuela de dos nietos.

Todo en Von der Leyen tiene un punto prodigioso y, a la vez, algo de trampa. Sus ascensos han estado salpicados por escándalos que la han situado al borde del hundimiento. Los más graves se produjeron siendo ministra de Defensa. Por entonces se la consideraba aún la favorita para suceder a Merkel. Pero las sospechas de plagio en su doctorado en Medicina, finalmente atribuidos a "errores", no a una intencionalidad, dejaron algún lamparón en su imagen. Peores fueron las investigaciones contra ella por irregularidades y favoritismo en la contratación de asesores en Defensa.

Cuando parecía que su carrera iba cuesta abajo, se convirtió en la fórmula de compromiso --o consenso-- del eje franco-alemán para la presidencia de la CE. El presidente Emmanuel Macron había bloqueado al candidato de los populares europeos, el bávaro Manfred Weber. En su lugar surgió el nombre de Von der Leyen, que formalmente no partió de Berlín, sino de París, de modo que no se interpretaba como imposición alemana.

Escándalos y críticas

Sufrió hasta lograr su primera elección en la Eurocámara. La superó erigida en la "personificación del europeísmo", en tanto que nacida en la "capital comunitaria", Bruselas, aunque de nacionalidad alemana, y políglota --además del alemán nativo, domina el inglés y el francés, se defiende en español y en italiano--.

Su primer mandato en la CE estuvo, de nuevo, salpicado de escándalos y críticas. Tardó en dar respuestas sólidas a una Europa acosada sanitaria y económicamente por el covid. A ello siguieron sospechas de favoritismo en la adquisición comunitaria de las vacunas. Con la invasión de Ucrania sí dio una inmediata respuesta a favor de Kiev, hasta convertirse en el puntal europeo del presidente Volodímir Zelenski. Topó con el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, al atribuirse competencias en política exterior y de defensa que no le corresponden.

Pero nada ha pesado tanto en contra suya en su afán por asegurarse la reelección en la CE como el acercamiento a la ultraderechista italiana, Giorgia Meloni, en busca de apoyos. Levantó ampollas entre los socialdemócratas y socialistas europeos, la otra gran familia política comunitaria de cuyo apoyo no podía prescindir. Pero también estaba claro que el canciller alemán, el socialdemócrata Olaf Scholz, acabaria respaldándola en la negociación de los cargos comunitarios. Habría sido una torpeza imperdonable, desde la perspectiva alemana, bloquear a una compatriota para el puesto dominante del bloque comunitario.



martes, 16 de julio de 2024

El basurero alemán

 

AfD, aixopluc d’escorrialles ultres