martes, 24 de diciembre de 2024

De la selfie de 2021 a la realidad de 2024

Alemanya busca remeis a un tauler esquerdat

domingo, 22 de diciembre de 2024

Despistes o descontrol

El historial del atacante de Magdeburgo y las alertas no atendidas pesan sobre las autoridades alemanas



Homenaje a las víctimas del atropello del mercadillo de Magdeburgo / Europa Press/Du Zheyu

Gemma Casadevall

22 DIC 2024 15:10 Actualizada 22 DIC 2024 18:20

La comisión de Interior y el gremio de control del Parlamento alemán se reunirán antes de fin de año para analizar los posibles fallos de seguridad, incluidos los que atañen a los servicios secretos y a las autoridades de Migración, ante el cúmulo de informaciones que apuntan a negligencias o errores en el seguimiento del presunto autor del atentado contra el mercadillo navideño de Magdeburgo. La ministra del Interior, Nancy Faeser, ha asumido el encargo del canciller Olaf Scholz de investigar 'con precisión' el caso de Taleb Al Abdulmohsen, el psiquiatra saudí que el viernes se lanzó con un BMW SUV contra la multitud y mató a cinco personas, cuatro mujeres y un niño de 9 años, además de dejar a unas 200 personas heridas. Actuó supuestamente movido por la islamofobia. Ha quedado detenido, por sospecha de asesinato en cinco casos e intento de asesinato en otras 200. Por el momento lleva la investigación la fiscalía del distrito de Magdeburgo, cuyas competencias no incluyen casos de terrorismo.
Son muchos los indicios que apuntan a fallos flagrantes de seguridad. Según revela el semanario 'Der Spiegel', el sospechoso había amenazado ya en 2013 con atentado al Colegio de Médicos del 'land' de Meckleburgo-Antepomerania, lo que derivó en un proceso y condena por alternación del orden público. Pese a sucesivos episodios en que reveló un carácter agresivo y manías persecutorias, se le concedió asilo en 2016, diez años después de haber llegado al país.
La Oficina Federal para la Migración y los Refugiados de Alemania (BAMF) ha confirmado asimismo que en verano de 2023 recibió una alerta sobre el sospechoso, detenido desde el viernes por el atropello intencionado de Magdeburgo.
"La Oficina recibió un aviso al respecto a través de sus redes sociales a finales del verano del año pasado", ha explicado el organismo en un comunicado oficial.
El organismo trasladó la información a las autoridades pertinentes, según ha explicado a través de un comunicado, donde argumenta que no entra en sus cometidos llevar a cabo investigaciones y recuerda que es el proceder habitual en esos casos.
El presidente de la Oficina Federal de Policía Criminal (BKA), Holger Münch, ha confirmado también que recibieron un aviso sobre el sospechoso procedente de Arabia Saudí en noviembre de 2023 y ha explicado que se abrió una investigación. El aviso, sin embargo, era demasiado "abstracto".
Pese a unas y otras advertencias, Taleb Al Abdulmohsen, quien había adquirido cierta relevancia mediática como activista crítico contra el Islam, estuvo trabajando desde el 2020 y hasta el octubre pasado como psiquiatra en una clínica con delicuentes con adicciones. En los últimos meses estuvo de baja, por razones no concretadas.
A través de redes sociales y un blog había difundido numerosos contenidos claramente islamófobos y mostrado simpatías hacia la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), así como hacia el magnate Elon Musk y destacados agitadores de la extrema derecha británica y estadounidense.
Las supuestas negligencias o fallos se suman a las que se revelaron en el pasado como factores que propiciaron atentados cometidos por refugiados radicalizados en el país, aunque hacia el yihadismo. Este fue el caso de Anis Amri, el tunecino que en 2018 lanzó un camión de alto tonelaje contra un mercadillo navideño de Berlín, donde mató a 12 personas y dejó heridas a unas 70.
La seguridad en los mercadillos se había reforzado tras ese atentado y se redobló de nuevo a raíz del ataque a cuchilladas cometido el pasado verano por un refugiado sirio en una fiesta popular en Solingen, en el oeste del país, o, unos meses antes, por el de afganó que mató a un policía a puñaladas en Mannheim, en el sur.

sábado, 21 de diciembre de 2024

El incómodo fan de Weidel

El atentado de Magdeburgo salpica a la ultraderecha 



Gemma Casadevall

Barcelona 21 DIC 2024 19:36 Actualizada 21 DIC 2024 19:40

La formación ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) no debería obtener rendimiento político de un atentado cometido por un ciudadano de origen extranjero que fue acogido como refugiado. Taleb Al Abdulmohsen, el médico saudí que el viernes por la noche irrumpió con un coche de alta gama en el mercadillo navideño de Magdeburgo, en el este de Alemania, y dejó cinco muertos y 200 heridos, no era un yihadista. Era ateo, islamófobo, simpatizante de la AfD y convencido, como este partido, de que Alemania ha tratado demasiado bien a los refugiados musulmanes. Destacado activista' por los derechos de saudíes como él, amenazados por el mundo islámico, había adquirido cierta relevancia mediática, tras conceder entrevistas a medios como la BBC o el diario conservador 'Frankfurter Allgemeine'.
La AfD, que ocupa la segunda posición en intención de voto ante las próximas elecciones nacionales, lanzó sus mensajes de "Basta ya" el viernes al saltar las primeras informaciones del atentado. Dirigía su denuncia contra el canciller, el socialdemócrata Olaf Scholz, por no activar deportaciones masivas de inmigrantes irregulares u otros extranjeros, pero también hacia quien puede ser su sucesor, el conservador Friedrich Merz, por considerar que tampoco lo hará, si alcanza el poder. Este sábado la AfD puntualizó que el agresor no era militante de la AfD, pese a sus simpatías hacia el único partido que, a su parece, puede salvar Alemania de una 'islamización'.
El atropello múltiple del mercadillo de Magdeburgo compromete no solo a la AfD, sino también al socialdemócrata Scholz o al bloque conservador de Friedrich Merz, que según los sondeos es el favorito para ganar las elecciones previstas para el 23 de febrero. Una vez más, se han revelado fallos de seguridad. En primer lugar, en los servicios secretos, que no detectaron la peligrosidad de este médico saudí, que ejercía en una unidad de psicoterapias para delincuentes con adicciones de una clínica del 'land' de Sajonia Anhalt.
Había sido reconocido como refugiado en 2016, diez años después de llegar al país y tuvo algunos episodios de alteraciones del orden público en 2013 o más recientes. Sobre todo sorprende que, pese a los múltiples mensajes islamófobos en las redes, su cercanía a la AfD o las advertencias de las autoridades saudíes no estuviera bajo el radar de los servicios de seguridad. Tanto el espionaje de Interior como el seguimiento de las solicitudes de asilo competen tanto al gobierno central de Scholz como al 'land‘, donde gobierna la CDU de Merz.
A esos fallos se unen las sombras sobre los dispositivos de seguridad del mercadillo de Magdeburgo, lo que afecta principalmente al 'land'. Desde 2018, a raíz del atentado del mercadillo berlinés de la Breitscheidplatz, cometido por el tunecino Anis Amri y con un saldo de doce muertos, se reforzó la seguridad sobre estos eventos navideños, que suman en toda Alemania unos 3.500, con unos 160 millones de visitantes anuales. Amri cometió su atentado con un camión de alto tonelaje, que robó a punta de pistola a un transportista polaco.
Las medidas de seguridad se endurecieron este año tras el ataque a cuchilladas cometido el pasado verano en una fiesta popular de Solingen. Su autor fue un refugiado sirio y lo reivindicó el Estado Islámico, lo mismo que el del tunecino Amri. Tanto los ataques yihadistas como el del lobo solitario islamófobo hay un común denominador: fallos o negligencias en el seguimiento de refugiados radicalizados en una u otra dirección.

Navidad en Magdeburgo

Cinco muertos y 200 heridos deja el atentado contra el mercadillo alemán, causado por un saudí islamófobo y ultra



Un agente de policía camina por el mercado de Magdeburgo/ JOHN MACDOUGALL / AFP
 Gemma Casadevall
Barcelona 21 DIC 2024 10:45 

El número de víctimas mortales en el atentado cometido el viernes en el mercadillo navideño de Magdeburgo, una ciudad del este de Alemania, ha subido subió el sábado a cinco, mientras que el de heridos se sitúa en 200, 41 de los cuales de gravedad. Mientras el canciller alemán, el socialdemócrata Olaf Scholz, y el primer ministro del 'land', el conservador Reiner Haselhoff, expresaban su solidaridad y apoyo a los afectados desde el lugar de la tragedia, la fiscalía y la policía investigaban tanto el trasfondo del ataque como los posibles fallos en los dispositivos de seguridad que lo propiciaron.
La ministra del Interior, Nancy Faeser, parte de la base de que el presunto autor, un médico saudí residente en Alemania desde 2006, actuó movido por la islamofobia. "Podemos confirmar que era islamófobo. El resto es objeto de investigación", afirmó desde Magdeburgo, adonde se trasladó junto al canciller.
"Lo ocurrido debe investigarse con total precisión", aseguró en una breve declaración Scholz. "Nuestra sociedad no debe dejarse arrastran por aquellos que quieren sembrar el odio. El odio no puede dominar nuestra convivencia", añadió Scholz, quien compareció en Magdeburgo acompañado de varios de sus ministros.
Por lo que se sabe hasta ahora, el presunto autor trabajaba como médico en una clínica de Bernburg, una localidad 32.000 habitantes a unos 60 kilómetros de Magdeburgo. En los medios alemanes se han difundido muchas informaciones sobre este hombre, según las cuales había dejado constancia en redes sociales de su islamofobia y de sus simpatías hacia la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) y hacia el magnate Elon Musk. Estaba destinado a una unidad de psicoterapia para delincuentes con adicciones, aunque en estos momentos estaba de baja.
Son muchas las incógnitas entorno a este hombre y comprometen a las autoridades. Entre otras, por qué alguien que en 2013 había sido juzgado y condenado por alteración del orden público y amenazas logró el estatus de asilado en 2016, según revela el semanario "Der Spiegel". Un día antes de su atentado, había tenido otra citación judicial por abuso de un sistema de alarma. Aparentemente tenía varios episodios por delitos o desórdenes, nunca relacionados con el radicalismo islámico y no estaba bajo observación de los servicios secretos. Las autoridades saudíes habían advertido a las alemanas de su peligrosidad, según la agencia de noticias dpa, y habían reclamado su extradición a su país de origen.
Son también varias las incógnitas que planean sobre la seguridad del mercadillo de Magdeburgo, que había reforzado sus dispositivos de acuerdo a las órdenes del ministerio del Interior.
El atentado se produjo sobre las 19.00 de la tarde del viernes, según relató a los medios el responsable de seguridad de Magdeburgo, Ronni Krug. El agresor, identificado como Taleb Al Abdulmohsen, irrumpió en el recinto con un auto BMW SUV a través de una de las vías de evacuación previstas para casos de emergencia. Miles de personas estaban en esos momentos concentradas en ese mercadillo navideño, en el corazón de esa ciudad, la capital del 'Land' de Sajonia-Anhalt. Según el sensacionalista diario 'Bild', tras su detención se le hizo un análisis, en el que ha dado positivo de consumo de drogas. Al parecer había planificado su atentado, ya que había pernoctado recientemente en un hotel de la zona, desde donde pudo observar el recinto y las posibles vías de acceso.
Fue detenido tras recorrer unos 400 metros por el interior, a toda velocidad y en zigzag. Como todos los mercadillos navideños de Alemania, el de Magdeburgo está cercado y con bloques de hormigón de seguridad en prevención de ataques, como el que el 18 de diciembre de 2016 cometió el yihadista tunecino Anis Amri en Berlín, que dejó 12 muertos y unos 70 heridos.
La comparecencia del responsable de seguridad Krug, del jefe de la policía, Tom-Oliver Langhals, y del fiscal del distrito Horst Walter Nopens discurrió en un clima bronco por la insistentes preguntas de los medios acerca de las supuestas 'lagunas' de seguridad del recinto y de por qué no se tenía al individuo bajo observación, pese a las advertencias de las autoridades saudíes sobre su peligrosidad y radicalismo.
Según diversos medios alemanes, además de sus mensajes en redes sociales islamófobos y de expresar sus simpatías hacia la AfD, que es la segunda fuerza en ese 'land', había colgado otros contenidos en los que responsabilizaba a la excanciller Angela Merkel de haber favorecido la 'islamización' del país y de Europa, al haber permitido la acogida de hasta un millón de refugiados en la crisis migratoria de 2015. Había adquirido cierta notoriedad mediática y dado entrevistas, incluida la BBC, en las que se presentaba como 'activista' a favor de los saudíes no musulmanes, como él, y amenazados por el islamismo. Según el fiscal Nopens, aparentemente el atacante actuó por "malestar ante la actitud de las autoridades alemanas" hacia los refugiados saudíes en su situación.

Un atentado que sacude la campaña alemana

En su visita este sábado a Magdeburgo, Scholz expresó su agradecimiento a las fuerzas que "con celeridad" acudieron al lugar y elogió la profesionalidad de la policía, que logró detener al agresor y evitó así daños aún más graves. También se mostró agradecido a los múltiples mensajes de solidaridad con Alemania recibidos de socios y aliados. Entre los líderes que han mostrado su consternación por lo ocurrido están el presidente francés, Emmanuel Macron, el del gobierno español, Pedro Sánchez, así como la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen.
La presencia en el mercadillo de Scholz, del Partido Socialdemócrata (SPD), acompañado de varios de sus ministros y del primer ministro regional, Haselhoff, de la conservadora CDU alemana, tenía un claro mensaje de cohesión ante un atentado que sacude Alemania en plena precampaña para las elecciones previstas para el 23 de febrero próximo. Los sondeos colocan en primera posición en intención al bloque conservador de Friedrich Merz, presente asimismo en la delegación de la clase política, junto a Scholz y sus ministros. La segunda fuerza en los sondeos es AfD, cuyo presidente, Tino Chrupalla, acudió asimismo al lugar del atentado. Los socialdemócratas de Scholz están en tercera posición, prácticamente empatados con los Verdes, sus aún socios de coalición, tras hundirse el pasado noviembre el tripartito que completaban los liberales del ministro de Finanzas, Christian Lindner.

De profesión, psiquiatra en Magdeburgo


El presunto autor del atentado de Magdeburgo: un médico saudí, con perfil psicótico, islamófobo, ultra y admirador de Musk


Gemma Casadevall
Barcelona 21 DIC 2024 7:10

El conductor que este viernes lanzó un potente vehículo contra una multitud en un mercado navideño de Magdeburgo, en el este de Alemania, mató a cinco personas e hirió a unas doscientas, es un ciudadano saudí de 50 años. Fue detenido tras recorrer a toda velocidad con su automóvil 400 metros del recinto, que aparentemente estaba protegido por pilones de seguridad,.
Ocurrido en plena campaña electoral alemana, el ataque en Magdeburgo se asemeja a otro de hace ocho años reivindicado por el grupo Estado Islámico y cometido por el yihadista Anis Amri en un mercado navideño en Berlín, donde murieron 12 personas. A diferencia del tunecino, al agresor de Magdeburgo, identificado como Taleb Al Abdulmohsen, nunca estuvo relacionado con el yihadismo islámico, sino que se destacó por la islamofobia, según la investigación en curso.
Fuentes oficiales confirmaron que es nacido en 1974, originario de Arabia Saudita y llegado a Alemania en 2006. Ejercía en Bernburg, una localidad de la región de Sajonia-Anhalt, cuya capital es Magdeburgo, situada a 160 kilómetros de Berlín. Desde 2020 estaba destinado a la unidad de psicoterapias contra adicciones para delincuentes de la clínica local. En estos momentos estaba de baja por circunstancias que por el momento no se han concretado.
El hombre actuó solo, confirmaron el jefe del gobierno regional, Reiner Haseloff, quien vio en el ataque una "sincronización temporal" deliberada por motivos "políticos" de cara a las elecciones legislativas anticipadas del 23 de febrero.
Mientras las autoridades regionales y policía guardan la discreción sobre sus móviles, en los medios alemanes circulan abundantes testimonios sobre un trasfondo islamófobo, cercanías con la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) y suadmiración por el magnate Elon Musk y el ultraderechista británico Tommy Robinson, tal como había dejado constancia en sus cuentas en redes sociales y en un blog.
Había sido juzgado y condenado por alteración del orden público y amenazas en 2013. Sin embargo, en 2016, diez años después de llegar a Alemania y coincidiendo con la acogida masiva de peticionarios de asilo tras la crisis migratoria de 2015, fue reconocido como refugiado por las autoridades germanas. En una entrevista publicada en 2019 por el prestigioso diario 'Frankfurter Allgemeine Zeitung', se reconocía como un 'agresivo activista contra el Islam'. Se decía ateo y explicaba que había pedido asilo en Alemania porque temía ser perseguido en su país y condenado a muerte por sus críticas al Islam. Había convertido en compromiso personal el apoyo a otras personas que, como él, buscaban asilarse en Alemania o en Australia.
Según el diario 'Die Welt', que cita como fuentes a dicho rotativo, así como entrevistas a BBC y otros medios, había dejado además en una cuenta en X varios mensajes en los que se observaba una fuerte radicalización islamófoba. El mismo viernes colgó varios videos y textos en inglés en los que 'responsabilizaba' a Alemania del asesinato de Sócrates, así como del robo de un USB de su buzón. Acusaba al estado alemán de "criminal", se mostraba en la foto de su perfil con un arma y aseguraba que Alemania se estaba islamizando, además de perseguir y destruir las vidas de peticionarios de asilo saudíes, incluída la suya propia.
En mensajes anteriores, consideraba que solo la ultraderechista AfD podía 'salvar' a Alemania. Una frase muy parecida a la que estos días difundió Elon Musk en su cuenta en X y en la que reclamaba la dimisión del canciller Olaf Scholz. Responsabilizaba a la excanciller Angela Merkel de haber permitido la 'islamización' del país, por haber acogido a más de un millón de refugiados en la crisis del 2015.

Condena saudí

El Ministerio de Exteriores de Arabia Saudita condenó el ataque y expresó su "rechazo de la violencia", a la vez que trasladó "su solidaridad con el pueblo alemán y las familias de las víctimas". Según la agencia dpa, las autoridades saudíes habían reclamado su extradición y advertido a las alemanas de su peligrosidad.
La extrema derecha, en auge en Alemania como en otros países europeos, no tardó en reaccionar el mismo viernes, ante las primeras informaciones sobre el atentado del mercadillo. Aprovecharon la situación para relanzar el debate sobre seguridad y migración. "¿Cuándo terminará esta locura?" escribió en la red social X Alice Weidel, la candidata de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), que aparece en segundo lugar en los sondeos para las elecciones generales previstas para el 23 de febrero. Ya el sábado, visto el perfil islamófobo del atacante y sus simpatías hacia el partido, se aclaraba desde la dirección de la AfD que no es militante de la formación.

viernes, 20 de diciembre de 2024

Sin tregua navideña

Cuatro muertos y más de 60 heridos en un atropello en un mercadillo navideño de Magdeburgo



Imágenes del atropello múltiple en un mercado navideño de Magdeburgo, en Alemania

Gemma Casadevall

Barcelona 20 DIC 2024 20:19 

Cuatro personas han muerto y otras 60 han resultado heridas al lanzarse un automóvil este viernes contra una multitud concentrada en un mercadillo navideño de la ciudad alemana de Magdeburgo. Hasta la noche de este viernes, las fuentes oficiales solo han confirmado dos muertos, entre ellos un niño. La mañana de este sábado ha trascendido la muerte de otras dos personas.
Un hombre ha sido detenido, presuntamente el conductor del auto, que era alquilado. Se trata de un ciudadano de Arabia Saudí, un médico de 50 años que ejercía en Alemania desde 2006, que trabajaba en la región, según el primer ministro del 'Land' de Sajonia-Anhalt, Reiner Haseloff. Se parte de la base de que actuó en solitario.
El portavoz del gobierno del estado de Sajonia-Anhalt, Matthias Schuppe, ha explicado al canal de televisión regional MDR, que se trata de un atentado. El auto, un BMW oscuro, se lanzó sobre las personas concentradas en el lugar pocos minutos después de las 19.00 horas. Según testigos presenciales, se dirigió directamente contra la multitud en dirección hacia el edificio del ayuntamiento. Recorrió unos 400 metros en el recinto, sin que se haya aclarado cómo logró ingresar, ya estaba protegido por pilones y vallas de seguridad.
La ciudad de Magdeburgo, capital del estado federado de Sajonia-Anhalt, se ubica en la zona noreste de Alemania. Vídeos publicados en redes sociales muestran imágenes del mercado poco después del incidente, con varias ambulancias en la zona.
El canciller Olaf Scholz expresó a través de un mensaje en X su conmoción ante las primeras informaciones sobre el supuesto ataque que, dijo, "hacen pensar en lo peor". El líder alemán se personará el sábado en Magdeburg, acompañado de la ministra del Interior, Nancy Faeser, y del primer ministro regional, Reiner Haselhoff.
La seguridad en torno a los mercadillos navideños en Alemania había sido reforzada una vez más este año, en medio de la alerta por los ataques a cuchilladas ocurridos en fiestas populares y otros lugares públicos en los últimos meses.
El atentado más grave registrado en Alemania contra un mercadillo navideño ocurrió en 2016, cuando el tunecino Anis Amri de lanzó con un camión de alto tonelaje contra uno de estos populares puntos, en la céntrica Breitscheidplatz, de Berlín y causó 12 muertos y unos 70 heridos. El yihadista había robado el vehículo pocas horas antes a punta de pistola a un transportista polaco.
Amri había ingresado en el país como refugiado, la policía alemana estaba avisada de su radicalización, pero una serie de negligencias o errores propiciaron el ataque. Fue abatido unos días después en un control policial de rutina de Italia, tras haber recorrido varios países europeos en tren.
En la ciudad francesa de Estrasburgo se produjo un atentado similar en 2018, cometido por el argelino Chérif Chekatt, de 29 años. Mató a tiros a cinco personas y dejó heridas a once, tras lo cual huyó en un taxi, para ser acarrolado dos días después.

Sacudida en una Alemania en pre-campaña electoral


El presunto atentado se produce cuando Alemania se encuentra en pre-campaña para las elecciones generales precipitadas por el hundimiento de la coalición del canciller Olaf Scholz entre socialdemócratas, verdes y liberales. Scholz se sometió esta semana a una moción de confianza, con intención deliberada de perderla para abrir la vía constitucional a la disolución del Parlamento. Se espera que el presidente del país, Frank-Walter Steinmeier, convoque elecciones para el 23 de febrero.
Los sondeos apuntan a una victoria del bloque conservador que lidera Friedrich Merz, con un 33 % de los votos, seguido de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), con un 18 %. A los socialdemócratas de Scholz se les pronostica el tercer puesto.
La AfD debe su auge a un discurso cada vez más radicalizado. Exige el cierre de las fronteras a nuevos refugiados y reclama las deportaciones masivas de migrantes irregulares y otros extranjeros.

martes, 17 de diciembre de 2024

Alemanadas

Scholz perd la confiança del Parlament

lunes, 16 de diciembre de 2024

Chau pescau

Scholz pierde la moción de confianza y Alemania enfila el camino hacia las elecciones anticipadas



El Parlamento de Alemania retira la confianza al gobierno de Scholz    Europa Press
Gemma Casadevall

La campaña electoral entró de lleno en el Bundestag (Parlamento alemán) de la mano de la moción de confianza a que se sometió Olaf Scholz, con intención de perderla y precipitar así la convocatoria de elecciones anticipadas. El resultado de la votación fueron 207 votos a favor del canciller, 394 en contra y 116 abstenciones, atribuidas estas a sus socios de gobierno, los Verdes.
Fue una votación casi de trámite, porque se sabía de antemano la 'derrota' de la moción. El siguiente trámite consistía en pedir formalmente al presidente Frank-Walter Steinmeier la convocatoria de las elecciones generales, que previsiblemente se celebrarán el 23 de febrero, la fecha pactada entre Scholz y la oposición conservadora de Friedrich Merz.
Fuera de esta sensación de procedimiento ordenado, nada en el hemiciclo fue tan armónico. Scholz, consciente de su gobierno quedó en minoría tras colapsar su coalición el pasado noviembre, habló más de cara al elector que a los diputados: "Mi objetivo es ir a elecciones anticipadas. Se trata de obtener la confianza del país, no de jugarse el futuro", afirmó. Del rumbo político futuro dependerán "las inversiones futuras en Ucrania y en nuestro ejército", así como la "seguridad nacional", en un contexto global de conflictos y con una potencia nuclear, Rusia, "a dos horas de vuelo de Alemania". Incidió así Scholz en su rechazo a entregar misiles de largo alcance Taurus a Kiev, por el peligro de que ello derive en una escalada, con Alemania como parte de esa guerra.
"Ustedes han llevado a Alemania a una situación que da vergüenza ajena", le respondió Merz, en una virulenta intervención tanto contra el Partido Socialdemócrata (SPD) de Scholz como hacia su ahora único socio, los Verdes. Es decir, los responsables de una crisis sin precedentes, a juicio de Merz, cuyo 'rostro visible' es el ministro de Economía, el ecologista Robert Habeck.
Pero más que las frases que dedicó Merz al canciller, marcaron la sesión las acusaciones de 'sabotaje' que Scholz dirigió a sus antiguos aliados, los liberales, causantes del hundimiento de la coalición, tres años después de su llegada al poder.
"Necesitamos más inversiones. Pero al parecer no todo el mundo en lo que fue la coalición lo veía así", reprochó Scholz a los liberales, quienes se aferran al freno de la deuda. En opinión tanto del canciller como de los verdes e, incluso, de la oposición conservadora, ese mecanismo de restricción del gasto público es enemigo de la recuperación de la Alemania en recesión.
Que Scholz no obtendría la confianza de la cámara se sabía de antemano. Pero sorprendió el ímpetu con que unos y otros han entrado en campaña. La líder de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), Alice Weidel, clamó contra las "nuevas invasiones de refugiados que generará la caída del Bashar al Asad", reclamó el cierre de las fronteras a peticionarios de asilo y las deportaciones de sirios a su país. Scholz se había avanzado a esta previsible reclamación ultra al explicar que el eje de su campaña será la palabra 'respeto'. Un término que, para el canciller, implica luchar por los derechos de las familias, de los trabajadores, de la mujer, de los ciudadanos con raíces extranjeras -uno de cada cuatro en Alemania- y de los migrantes "integrados en nuestra sociedad", de los que no se reclama "el retorno a su país de origen", si no lo desean.
Y que las frases más duras de Scholz fueran hacia los liberales tiene su lógica. Scholz tiró la toalla respecto a su tripartito entre socialdemócratas, verdes y liberales a principios de noviembre. Comunicó entonces, en un tono inusualmente crispado, la destitución de su ministro de Finanzas, el liberal Christian Lindner. En los días siguientes se sucedieron las filtraciones en los medios, según las cuales este socio llevaba semanas saboteando la alianza de gobierno para finiquitarla.
Scholz se ha mantenido en este mes largo en un gobierno en minoría contando solo con los Verdes. Ha apelado a la derecha de Merz a respaldar proyectos pendientes antes del fin prematuro de la presente legislatura. Pero el bloque de Merz ha dado pocas señales en esa dirección.
Los sondeos sitúan al Partido Socialdemócrata (SPD) en un 17%, frente al 33% que se pronostica para la derecha de Merz. La segunda posición la ocupa, con un 18%, la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), un partido aislado del resto de la derecha europea por su extremismo. Hoy por hoy, los sondeos apuntan como constelación más plausible para el siguiente gobierno a una gran coalición liderada por Merz y con los socialdemócratas como socios. Scholz ha afirmado que en ningún caso estará en un gobierno con Merz como canciller. Es decir, llegado el caso seguirá los pasos de Gerhard Schröder, quien tras su derrota en 2005 frente a Merkel se hizo a un lado para dejar las riendas de la gran coalición a su entonces delfín, Franz Müntefering.

Seis precedentes, materializados por cuatro cancilleres

Recurrir a una moción de confianza para precipitar el fin de una legislatura es la vía que contempla el artículo 68 de la Constitución alemana. El paso siguiente, la disolución de la Cámara baja, es competencia del presidente, lo mismo que la convocatoria de elecciones generales. Llevaba casi 20 años sin verse una moción de confianza en Alemania, ya que Merkel en sus 16 años en el poder nunca lo planteó.
Scholz ha seguido el ejemplo marcado en 2005 por su correligionario Schröder, tras varias dolorosas derrotas a escala regional. Le salió mal la jugada, ya que quedó apeado del poder por la entonces aspirante Merkel, a la que Schröder había considerado incapaz de vencerle. Fue la segunda moción de confianza de Schröder, tras la que planteó en 2001 para la participación del ejército alemán en la guerra de Afganistán.
Otros tres cancilleres pidieron el voto de confianza. El primero fue en 1972 el socialdemócrata Willy Brandt, cuando recurrió a esa vía para ir a elecciones anticipadas y salió reforzado por las urnas. Su correligionario Helmut Schmidt también pidió la confianza del Parlamento en 1982. La obtuvo, pero poco después sus socios liberales le abandonaron para aliarse con el conservador Helmut Kohl, quien le derribó con una moción de censura. Ya en el poder, Kohl pidió la confianza del Parlamento y obtuvo la ratificación de las urnas en unas elecciones anticipadas.




domingo, 15 de diciembre de 2024

En capilla

Los tres frentes abiertos que Scholz dejará en suspenso



El canciller alemán, Olaf Scholz. / CLEMENS BILAN / EFE
Gemma Casadevall

Alemania entrará este lunes en un compás de espera por tiempo indeterminado, entre la moción de confianza a la que se someterá Olaf Scholz para precipitar elecciones anticipadas y la formación del siguiente gobierno. La anhelada recuperación de la primera potencia europea, ahora en recesión, seguirá demorándose. Todo ello, en un momento complejo para Europa, con Francia inmersa en su propia crisis, Donald Trump regresando a la Casa Blanca y la extrema derecha ganando terreno en la UE.

Salvo sorpresas, al voto de confianza al que se somete Scholz con intención de perderlo seguirá la disolución de la Cámara baja o Bundestag en los 21 días siguientes y la convocatoria de comicios previsiblemente el 23 de febrero. El favorito para ganarlos es el bloque conservador (CDU-CSU) de Friedrich Merz, al que los sondeos otorgan una intención de voto del 31%. Le sigue la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) con un 18%, un punto más que los socialdemócratas de Scholz y tres por encima de los Verdes. El nuevo populismo izquierdista de Sahra Wagenknecht está en la cuerda floja del 5%, porcentaje mínimo para obtener escaños. A los liberales, exaliados de Scholz que precipitaron el hundimiento del tripartito, se les vaticina un 4%.

Con la AfD aislada del resto del espectro parlamentario, todo apunta a una gran coalición al estilo de las que lideró en tres de sus cuatro legislaturas la conservadora Angela Merkel. Pero, como argumentaba en una reunión con corresponsales extranjeros la politóloga Julia Reuschenbach, una comentarista muy presente en los medios alemanes, conviene no descartar una reelección de Scholz. Al fin y al cabo, llegó al poder en 2021 tras imponerse contra pronóstico en las urnas. Tiene ahora poco tiempo de margen y su desventaja respecto a Merz es enorme. Pero son momentos de gran volatilidad, donde ocurren de pronto sacudidas globales o nacionales que parecían impensables y que pueden precipitar el cambio del voto en una u otra dirección, recuerda la politóloga. Sea quien sea el ganador, pasarán meses hasta que Alemania tenga un gobierno respaldado por la nueva correlación de fuerzas emanada de los comicios. Estos son algunos de los frentes abiertos a los que deberá atender:

Recesión y temor a la desindustrialización


Alemania cierra este 2024 en recesión por segundo año consecutivo. A los pocos meses de su formación, en diciembre de 2021, el Ejecutivo de Scholz se vio confrontado, a raíz de la invasión de Ucrania, con la realidad de un Ejército maltrecho tras décadas de recortes y la necesidad de desprenderse aceleradamente de la dependencia energética de Rusia. Se revelaron déficits en sus infraestructuras y la digitalización impropios de un país rico y atribuibles a la austeridad de la 'era Angela Merkel'.

Scholz ha emprendido una carrera contrarreloj para presentarse como el líder necesario frente al temor a recortes sociales y sangría de puestos de trabajo de sectores punteros, como la automoción y el acero. Hay varios colosos apuntando a cierres de plantas y miles de despidos, desde Volkswagen a Ford y Thyssenkrupp. Tanto los socialdemócratas de Scholz como los conservadores de Merz apuestan por abolir o reformar el freno a la deuda, mecanismo constitucional que limita el endeudamiento y que, según la mayoría de expertos, es un lastre para la reactivación inversora. Pero ello dependerá no solo del siguiente gobierno, sino también de que su decisión tenga el respaldo de una mayoría de dos tercios de la Cámara, en caso de precisarse una reforma constitucional.

Kiev, pendiente de los Taurus

Scholz rechazaba entregar sus misiles de largo alcance Taurus a Ucrania desde meses antes del hundimiento de su coalición, recuerda la politóloga Reuschenbach. Que ahora se reafirme en esta posición no puede acharcarse a puro electoralismo, por mucho que esté en consonancia con la opinión mayoritaria de sus compatriotas. Especialmente en el este del país, un 50% de los electores votaron a partidos contra los suministros a Ucrania, como la AfD o el de Wagenknecht. En medios alemanes se le califica de "canciller pacifista". Merz e incluso los Verdes apremian para que se entreguen los Taurus a Kiev, tal como hace el Reino Unido, Estados Unidos o Francia.

Para Ucrania, los Taurus son esenciales, por su capacidad para alcanzar objetivos a 500 kilómetros. La cuestión está asimismo atascada. Scholz rechaza las acusaciones de falta de compromiso con el futuro de Ucrania y recuerda que Alemania es el segundo contribuyente, tras Estados Unidos, a la ayuda militar a Kiev. Polonia, países bálticos y nórdicos, puntales del flanco este de la OTAN, han demostrado que no esperarán durante meses a un cambio de paradigma en Berlín. El Gobierno de Varsovia, liderado por el europeísta Donald Tusk, lleva semanas orquestando encuentros con estos socios regionales, además del Reino Unido y Francia, pero sin contar con Alemania.

Siria y el pulso por las expulsiones de refugiados

La caída de Bashar el Asad ha precipitado en Austria, Dinamarca, Países Bajos y nórdicos las prisas por activar el regreso, voluntario o no, del más de millón y medio de refugiados sirios llegados a la Unión Europea (UE) desde 2011. Alemania, con unos 975.000 sirios en su territorio, ha congelado la tramitación de cerca de 47.000 solicitudes pendientes de resolución. Pero mientras el Ejecutivo de Scholz apela a la cautela y recuerda la incertidumbre sobre el futuro político de Siria, tanto la derecha de Friedrich Merz como los ultras de la AfD compiten entre sí por acelerar su regreso. Desde el bloque conservador de Merz se lanzan propuestas para animar al retorno voluntario con vuelos chárter y una suerte de 'cheque regalo' de 1.000 euros; la AfD apremia a empezar con las deportaciones y a suspender el derecho al asilo para evitar otra "llegada descontrolada", como la que en su opinión precipitó en 2015 la decisión de la entonces cancillera Merkel de mantenerlas abiertas.

Desde el Gobierno se recuerda que un tercio de los sirios acogidos en Alemania está integrado en su mercado laboral. Se advierte de que la sanidad pública colapsará si se van los 6.000 médicos sirios que ejercen en el país, además de los cerca de 15.000 enfermeros o personal dedicado a la atención geriátrica.

El llamado espíritu navideño

¿Cómo se celebra la Navidad en las escuelas de Europa? De prohibir los elementos religiosos a multar las fiestas de invierno



La escuela británica contemporiza tradición y diversidad. / Tolga Akmen / EFE
  

Leticia Fuentes     Lucas Font    Gemma Casadevall   Irene Savio

"Pastorets o barbàrie" fue la pintada que días atrás apareció en una escuela de Berga como crítica a la supresión de la tradicional función. La segunda parte del escrito –"el multiculturalismo es fascismo"– dejaba claro el pulso reaccionario de la protesta, pero también ponía el foco a un debate creciente –¿cómo celebrar la Navidad en unas clases cada vez más diversas?– que en Europa hace tiempo que empezó y que no cuenta con soluciones concluyentes.

Desde la prohibición en Francia de todo elemento religioso más fruto de su tradición laica que de su voluntad de integración hasta la voluntad de Giorgia Meloni, en Italia, de sancionar a las escuelas que cambien la Navidad por las llamadas "fiestas de invierno", explicamos cómo abordan el tema los principales países europeos.

Francia: árbol sí, Belén no (ni cualquier otro elemento religioso)


Francia mantiene unas estrictas normas sobre la laicidad en las aulas, y la Navidad no es una excepción. De esta manera, si una escuela pública francesa quiere celebrar estas fiestas debe asegurarse de que "no haya ningún símbolo, emblema o reconocimiento religioso”, tal como detalla la normativa educativa francesa.

En el marco del festejo, los alumnos y profesores podrán instalar un árbol de Navidad, hablar sobre los regalos y las fiestas en familia, elaborar postales, cantar canciones o escribir la carta a Papá Noel. Sin embargo, en todas esas actividades no puede existir ningún signo religioso, como montar el Belén o cantar villancicos que hagan referencia al niño Jesús, la Sagrada Familia o a los ángeles. Tampoco se puede aprovechar la fiesta para hacer divulgación sobre la religión. Aun así, los profesores sí pueden explicar a sus alumnos el origen de la Navidad.

Toda esta normativa detallada en el artículo 28 de la Constitución francesa tiene como objetivo garantizar la neutralidad de los edificios públicos respecto a cualquier religión. Precisamente, en los últimos años, el debate de la laicidad en las aulas ha generado importantes polémicas, en especial tras el endurecimiento de las normas contra la vestimenta y símbolos religiosos. En septiembre de 2023, el Ministerio de Educación prohibió acceder a los colegios con abaya, la túnica femenina tradicional musulmana que cubre desde los hombros hasta los pies. Años antes, el Gobierno ya había prohibido el hiyab (velo) o la kipá (pequeño gorro judío).

Desde hace meses las autoridades francesas estudian la posibilidad de instaurar el uniforme en las escuelas públicas para erradicar los constantes problemas que tienen profesores y supervisores para controlar a los alumnos que se niegan a seguir las normas por seguir modas o por motivos religiosos.

Reino Unido: relecturas criticadas por asociaciones de familias


La forma de celebrar la Navidad en los colegios es objeto de debate en el Reino Unido desde hace años. Algunas asociaciones de padres han criticado las adaptaciones que las escuelas de sus hijos han hecho de las representaciones navideñas para tratar de hacerlas más inclusivas, retirando el lado religioso y centrando las celebraciones en la parte social y familiar. Entre estas adaptaciones está la introducción de personajes como astronautas, futbolistas o incluso de Elvis Presley en las obras de teatro y en los conciertos de Navidad. Este tipo de controversias, sin embargo, son puntuales y no suponen un problema generalizado en el país.

No existe una normativa o legislación que obligue a los colegios a mantener el lado religioso de estas celebraciones, pero sí está permitido que los hijos no asistan. Lo más habitual es que los centros educativos organicen actividades especiales para celebrar las festividades religiosas de su alumnado, más allá de la Navidad, especialmente en las zonas con mayor multiculturalidad –entre ellas Londres–. Celebraciones como el Diwali hindú, el Janucá judío o la fiesta del fin del ayuno en Ramadán se han integrado en muchos colegios para respetar la libertad religiosa de los alumnos y para reforzar los lazos entre ellos.

Italia: Meloni quiere imponer sanciones a escuelas que hablen de "fiesta de invierno" 

En Italia, la propuesta de adaptar la Navidad en los colegios a otras culturas es, desde hace muchos años, un tema que genera encendidas polémicas. Sin embargo, con la llegada del Gobierno de extrema derecha liderado por Giorgia Meloni, los espacios de debate se han restringido aún más.

Tanto es así que, actualmente, el Parlamento italiano está estudiando una propuesta presentada por algunos parlamentarios de la Liga y Hermanos de Italia (el partido de Meloni) que, en uno de sus puntos más destacados, establece sanciones para las instituciones escolares o universitariasque no celebren la Navidad de manera tradicional, es decir, en sintonía con las tradiciones de la fe católica.

La propuesta incluso contempla la prohibición de referirse a la Navidad con otros nombres, como "fiesta de invierno", ya que, según la mayoría gubernamental, esto contravendría las creencias de la población predominante en Italia.

Alemania: espíritu navideño sin connotación religiosa

En Alemania, con 83 millones de habitantes, la palabra 'Weihnachten' –Navidad– es omnipresente en estos días, tanto en la escuela pública o privada como en la actividad pública. Y eso que el porcentaje de cristianos, entre católicos y evangélicos, se sitúa en un 45 % de la población, superado por escaso margen por el de quienes se declaran aconfesionales, con un 46 %. El colectivo de musulmanes se sitúa en un 7 % y el tercer gran grupo, los judíos, por debajo del 1 %.

El llamado 'espíritu navideño' se vive más como tradición que por su carácter religioso. En las escuelas los niños amasan y hornean sus galletitas navideñas, cantan sus 'weihnachtslieder' o villancicos, adornan sus abetos y cuelgan en casa sus estrellas doradas en el balcón sin relacionarlo necesariamente con una religión concreta, sino con una época del año que culmina con sus vacaciones escolares. La tradición de los belenes, cuyas figuritas sí tienen una significación religiosa, no está tan extendida como en España, salvo en regiones mayoritariamente católicas, como Baviera. Y los 'weihnachtsmärkte', o mercadillos navideños, con un total de 3.500 en todo el país, son frecuentados por personas de cualquier confesión o aconfesionales.

jueves, 12 de diciembre de 2024

Donald toma carrerilla

Macron y Tusk exhiben su eje pro-Ucrania



El presidente francés, Emmanuel Macron, y el primer ministro de Polonia, Donald Tusk, este jueves en Varsovia. / MARCIN OBARA / EFE
Gemma Casadevall

"No, no estamos planificando desplegar tropas en Ucrania tras un alto el fuego", aseguró este jueves el primer ministro polaco, Donald Tusk, ante el presidente francés, Emmanuel Macron, tras un encuentro bilateral en que ambos exhibieron su apoyo al país eslavo. "No va a haber una paz en Ucrania sin contar con Ucrania", afirmó el líder francés. Su visita a Varsovia se sabía que iba a ser rápida, pero sobre el terreno se recortó a la categoría de relámpago. Tras su llegada a la capital polaca se difundió que Macron regresaría antes de lo previsto a París para anunciar el nombre de su nuevo primer ministro.
Sobre la reunión entre el líder francés y el polaco pesaban informaciones sobre hipotéticos planes para desplegar hasta 40.000 soldados en territorio ucraniano una vez se consolide un alto el fuego. El propio Macron había insinuado esa posibilidad el pasado febrero, al no descartar un envío de tropas terrestres. Desde Berlín, en una reunión con los ministros de Exteriores de Alemania, España, Francia, Reino Unido, Polonia e Italia, la nueva jefa de la diplomacia europea, la estonia Kaja Kallas, rebajó asimismo expectativas sobre tal despliegue: "Lo primero que tiene que producirse en la paz. Después podremos empezar a hablar de tropas de paz", afirmó.
La comparecencia en Varsovia de Macron y Tusk fue breve y sin turno de preguntas. "Polonia es el país clave en la ayuda a Ucrania, asume altos costes y lo hace con plena convicción", afirmó Tusk. Polonia destina un 4,1% de su PIB a defensa, lo que la sitúa por encima de la mayoría de sus socios europeos. Dobla la partida de Alemania, país del que su canciller, Olaf Scholz, suele recordar que es el segundo contribuyente a la ayuda militar a Ucrania tras Estados Unidos.

Semestre europeísta a cargo de Tusk

La cita con Macron en Varsovia seguía a unas declaraciones de Tusk, a principios de semana, en que apuntaba a un inicio de negociaciones de paz este mismo invierno. Polonia asumirá a fines de año la presidencia de turno del Consejo Europeo y tomará así el relevo a Hungría. El semestre húngaro ha estado caracterizado por constantes desafíos a Bruselas del ultranacionalista Víktor Orbán, el más poderoso aliado europeo de Vladímir Putin. Recién inaugurado su semestre, el primer ministro húngaro acudió a Moscú para reunirse con el presidente ruso. Del europeísta Tusk se espera un giro en apoyo a Ucrania, en consonancia con el compromiso de Varsovia con Kiev y con los reconocidos temores históricos y presentes de Polonia hacia Rusia.
Tusk está llevando a cabo una intensa agenda con los países bálticos y los nórdicos, asimismo representantes del máximo compromiso hacia Kiev. En esas gestiones ha incluido Tusk a Reino Unido y a Francia, pero no a Alemania. En Berlín se ha interpretado esta decisión como una afrenta a Scholz, en parte atribuida a la negativa del canciller a entregar a Kiev los misiles de largo alcance Taurus. El líder alemán está aislado en esa cuestión tanto respecto a la oposición del bloque conservador como a sus socios Verdes, que sí darían luz verde a los misiles alemanes. Tiene a su favor, sin embargo, a la opinión pública de su país, mayoritariamente en contra del envío de los Taurus por considerarse que ello convertiría a Alemania en objetivo preferencial de una hipotética represalia del Kremlin. El radio de acción de esos misiles es de 500 kilómetros, por lo que podrían alcanzar la región de Moscú desde territorio ucraniano.

Visita a Kiev

El propósito oficial de la visita de Macron a Varsovia era informar a Tusk de la reciente reunión en París con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, y el presidente electo de EEUU, Donald Trump. Tusk, por su parte, ha anunciado una próxima visita a Kiev. Con ello ha plasmado el primer ministro polaco su propósito de marcar las líneas europeas en la nueva fase que se abrirá con el regreso al poder de Trump. En su campaña electoral, el presidente electo criticó la ayuda militar de Estados Unidos a Kiev y llegó a decir que, una vez en el poder, pondrá fin a esa guerra en 24 horas. Zelenski, mientras tanto, ha suavizado algo su rechazo a cualquier fórmula de paz que implique sacrificar territorios. Se estima que desde el inicio de la invasión rusa han muerto unos 43.000 soldados ucranianos y otros 370.000 han resultado heridos, lo que implica un desgaste casi insostenible para Kiev.

miércoles, 11 de diciembre de 2024

Augen zu und durch

Scholz tramita la moción de confianza que pondrá fin prematuro a su legislatura


El canciller Olaf Scholz, tras presentar la petición del voto / MARKUS SCHREIBER / AP
Gemma Casadevall

"En democracia, corresponde al elector decidir sobre su rumbo político futuro (…). El Gobierno y el Parlamento actuales siguen siendo plenamente operativos hasta la formación de la siguiente coalición (...). Apelo a las fuerzas políticas a posibilitar antes de fin de año la entrada en vigor de importantes proyectos pendientes": con este mensaje informó el canciller alemán, Olaf Scholz, de la tramitación ante la presidenta del Parlamento (Bundestag), la asimismo socialdemócrata Bärbel Bas, de la moción de confianza que marcará el final prematuro de su legislatura.
Apenas tres años después de alcanzar el poder con un tripartito entre socialdemócratas, verdes y liberales, el propósito de Scholz es perder ese voto y precipitar la disolución de la Cámara. Entre los proyectos que pretende ver aprobados en lo que queda de año están una serie de ayudas a la familia, la prolongación de los abonos al transporte público y otras medidas que beneficiarán a millones de ciudadanos.
Pero en su breve alocución refrendó Scholz su compromiso con una "paz justa en Ucrania sin que Alemania se vea involucrada en la guerra". La frase es una alusión a su rechazo a entregar a Kiev los misiles de largo alcance Taurus, teóricamente capacitados para alcanzar desde Ucrania el extrarradio de Moscú. El rechazo de Scholz a estos envíos topa con la opinión tanto del bloque conservador de Friedrich Merz como de sus únicos aliados de gobierno, los Verdes. Sin embargo, entronca con la posición mayoritaria de sus conciudadanos. Coincide asimismo con la de los dos extremos del arco parlamentario, la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) y el populismo izquierdista de Sahra Wagenknecht, ambas contrarias a todo apoyo militar a Kiev.
El canciller fundamentó su petición en el artículo 68 de la Constitución y prevé someterse al voto del Parlamento el próximo lunes, día 16. Tras colapsar su coalición de gobierno, el 6 de noviembre, sigue al frente de un Ejecutivo en minoría y se da por hecho que perderá esa votación. Al voto seguirá la disolución de la Cámara baja, para lo que el presidente del país, Frank-Walter Steinmeier, dispone de 21 días. La agenda ha sido pactada con la oposición de Merz y el propósito es que Steinmeier convoque a elecciones anticipadas para el 23 de febrero.
Inicialmente la intención de Scholz era acudir a las urnas un mes más tarde, tras los comicios regionales en su 'land' originario, Hamburgo, donde presumiblemente los socialdemócratas lograrán la victoria. De ello esperaba lograr cierto espaldarazo para la recta final. Sin embargo, aceleró su hoja de ruta a requerimiento del resto del espectro político. El detonante de la crisis y hundimiento de su coalición fueron los abismos insalvables en materia económica con el Partido Liberal del ministro de Finanzas, Christian Lindner. Posteriormente se ha revelado que los liberales llevaban meses preparándose para finiquitar la alianza de la que formaban parte.

Agenda plena

Scholz compareció ante los medios para informar de la tramitación del voto de confianza en una jornada que empezó para el canciller con una reunión del Consejo de Ministros y siguió con su intervención el foro económico de apoyo a Ucrania. Ahí refrendó su compromiso con el futuro del país ante el primer ministro ucraniano, Denys Schmyhal. Recordó su entrevista en Kiev con el presidente Volodímir Zelenski, hace una semana, y también que su país es el segundo contribuyente, tras EEUU, a la ayuda militar a Ucrania.
En paralelo a su gestión como canciller, Scholz está volcado en su campaña para la reelección. Los socialdemócratas ocupan la tercera posición en los sondeos, con un 17% de los votos, frente al 32% que se pronostica para el conservador Merz y el 19% para la ultraderechista AfD. Pese al escaso margen de tiempo, Scholz exhibe su convicción de que remontará posiciones. Algo de terreno ha recuperado desde que fue nombrado candidato por la cúpula del SPD, a finales de noviembre. La socialdemocracia ha subido dos puntos, mientras que las encuestas le sitúan empatado con Merz en cuanto a valoración ciudadana. Este indicador es hipotético, puesto que en el sistema parlamentario alemán no hay elección directa del canciller, sino a la lista de un partido.

lunes, 9 de diciembre de 2024

La caída de Asad, desde la Oranienplatz

La derecha y los ultras colocan el retorno de los sirios en la campaña electoral alemana



Los líderes de Alternativa para Alemania (AfD) Tino Chrupalla y Alice Weidel, el pasado sábado en el congreso de su partido. / CLEMENS BILAN / EFE
Gemma Casadevall

"Nuestras fronteras están cerradas. No admitimos ni uno más": este es el mensaje que debe mandar el próximo Gobierno alemán, según la candidata de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), Alice Weidel. "La prioridad es impedir nuevas mareas de asilados a Alemania tras la caída de Bashar al Asad", añade Tino Chrupalla, su compañero de presidencia bicéfala de la AfD, segundo partido en intención de voto en las elecciones generales previstas para el 23 de febrero. "Hay que hacerles una oferta: poner a su disposición vuelos chárter y darles 1.000 euros a quienes quieran regresar", considera Jens Spahn, vicepresidente en el Parlamento del bloque conservador de Friedrich Merz, líder en los sondeos para los próximos comicios nacionales.

Mientras la derecha plantea'‚incentivos al retorno' para el casi millón de sirios acogidos en Alemania desde 2011 o, en el caso de la AfD, negar el derecho al asilo a nuevos solicitantes, el Ejecutivo alemán clama por la cautela. La caída de Asad es "una buena noticia", coincidieron el canciller socialdemócrata Olaf Scholz y la ministra de Exteriores, la verde Annalena Baerbock. Pero la situación es "volátil", según sus respectivos portavoces. Hay que esperar a ver cómo evoluciona Siria, si se respetan los derechos de las minorías, especialmente la kurda o la alauí, añaden fuentes de Cancillería y de Exteriores.

Por lo pronto, la Oficina Federal para la Migración y los Refugiados (BAMF), dependiente del Ministerio del Interior, no adoptará decisiones acerca de las solicitudes de asilo pendientes de resolución. Es decir, se dará prioridad a las peticiones de refugiados de otras procedencias, lo que administrativamente significa "rebajar su prioridad". A la práctica, supone colocar sus expedientes 'por debajo' de los del resto de solicitantes, explicó a este diario una portavoz de Interior.

En espera de tramitación hay unas 47.000 solicitudes. En total viven en Alemania unos 975.000 ciudadanos de origen sirio, lo que les convierte en el mayor colectivo entre los 3,5 millones de residentes llegados como solicitantes de asilo --aunque les superan los ucranianos, con un millón y medio, pero exentos de tener que superar ese trámite--. Entre este casi millón de sirios, unos 325.000 lograron el estatus de refugiado y a otros 330.000 se les reconoce la protección subsidiaria. El resto están bajo distintos regímenes, incluidos que deberían haber abandonado Alemania, pero siguen en el país en condición de 'tolerados'.

El Gobierno de Scholz, actualmente en minoría tras colapsar el tripartito entre socialdemócratas, verdes y liberales, no quiere precipitar decisiones. "La situación es de todo, menos estable", según el departamento de Baerbock.

Alegría e incertidumbre tras la caída del tirano

"Estamos felices, cayó el tirano. Pero sufrimos mucho hasta llegar donde estamos. Que no nos metan prisa", explicaba a EL PERIÓDICO Rama, una abogada de 40 años, ahora cocinera en Berlín, entre la marea humana que se desplegó estte domingo en la capital alemana, tras la caída de Asad. Lleva siete años en Alemania, donde se trasladó con la fórmula del reagrupamiento familiar entonces vigente. Seguía a su esposo, "uno de tantos sirios llegados en 2015, aunque no se hizo el 'selfie' con Angela Merkel", explica. La entonces cancillera mantuvo abiertas las fronteras mientras otros países las cerraban, lo que favoreció la llegada de casi un millón de refugiados ese año. Alguno de ellos, pero no su marido, se hizo luego la foto con la líder, defensora de la vía humanitaria y convencida de que Alemania podía acogerlos.

Rama estuvo entre los miles de sirios que el domingo se lanzaron a festejar por las calles de los barrios multiétnicos de Kreuzberg y Neukölln, en Berlín. Toda Alemania, desde Duisburgo o Essen, en el oeste, a Múnich, en sur, vivió escenas parecidas.

El regreso entra en los planes de los hombres jóvenes o de los recién llegados. Pero no para quienes, como el esposo de esta abogada y cocinera, con trabajo estable y dos hijos pequeños nacidos en Alemania, ven en la caída de Asad la posibilidad de volver, pero solo "de visita" para reencontrarse con sus familiares.

"Es un día de esperanza y alegría, pero son muchas las incertidumbres sobre Siria", explica el portavoz de la oenegé Pro Asyl, Tarep Alaws. En las manifestaciones de Berlín y otras partes del país se mezclaban muchas biografías. Desde los que se jugaron la vida entre Turquía y Grecia para luego seguir hacia el norte, a los que pudieron acogerse al reagrupamiento familiar. También seguidores de la islamista Organización para la Liberación el Levante (HTS). La policía, generalmente más que estricta respecto a la exhibición de cualquier símbolo interpretable, a ojos de la autoridad alemana, como antisemita o del radicalismo islámico, incluido llevar un pañuelo palestino, hizo la vista gorda. El sentimiento dominante era la alegría.

domingo, 8 de diciembre de 2024

De mercadillos y lucecitas


Crónica desde Berlín: El 'glühwein', el brebaje al que sucumbe cualquier 'Grinch'




Comida en el mercadillo navideño de Gendarmenmarkt, en Berlín. / Gemma Casadevall
Gemma Casadevall

"No sé, no le veo la gracia a que me vengan de frente cinco policías acolchados, me pidan la documentación y luego me hurguen hasta el fondo del bolsillo, incluido el del trasero. Encima el 'glühwein' no me gusta“. Tim, de 26 años y mecánico de automóviles, trata de disuadir a su acompañante de ingresar en uno de los 60 mercadillos navideños de Berlín, el de Gendarmenmarkt. Este año no está emplazado en el lugar al que debe su nombre, porque esa plaza está en obras, sino en vecindad con la Staatsoper Unter den Linden, la ópera nacional clásica de Berlín. Como en todos los grandes eventos públicos, rige la prohibición de portar cuchillos o navajas. La alarma por los crecientes ataques con arma blanca, sean atentados yihadistas o simples broncas, ha llevado al Gobierno alemán a vetarlo de la vía pública, lo que implica el despliegue de patrullas policiales en busca de infractores.

El acceso al mercadillo no es gratuito. Hay que pasar por caja y pagar dos euros. Un argumento más en contra para gente como Tim. Seres malhumorados identificables como un 'Grinch‘, el personaje que detesta la Navidad por el mercantilismo que la envuelve.

Los mercadillos, en cualquiera de sus variantes, son un exponente del consumismo, especialmente en lo que concierne al 'glühwein', el vino caliente con canela y otras especias, sinónimo de Navidad alemana. Entre cinco y seis euros cuesta una tacita del brebaje dulzón, para el que no suelen utilizarse vinos de calidad. Más o menos lo mismo que ocurre con la sangría.

El de Gendanmenmarkt, en el corazón monumental clásico de Berlín, no es uno más en la lista de los 60 mercadillos de la capital alemana. Los dos euros por la entrada disuaden a muchos, que se desplazan a los de libre acceso, sea en Alexanderplatz, a 500 metros, o en la Breitscheidplatz, al otro extremo de la ciudad. Los hay en todos los barrios de la capital alemana, grandes o pequeños, incluidos en los de alto porcentaje de población multiétnica y no necesariamente cristiana, como Neukölln.

A cambio de los dos euros de entrada, en el de Gendarmenmarkt se va a encontrar algo más que 'glühwein‘: vinos de calidad, cócteles, puestos de champán francés, cuidada gastronomía en vecindad con populares puestos de salchichas, regalos navideños y figurantes disfrazados de personajes relacionados con la Navidad. Ni rastro de las patrullas policiales que dice temer Tim, pese a que los telediarios locales y nacionales informan de estas medidas adicionales de seguridad. Tim, el 'Grinch‘ berlinés, se decide finalmente por el vino de especias caliente e invita a su acompañante. Serán 11 euros, más otros dos que le restituyen cuando devuelvan su copa. La mitad de lo que cuesta un cóctel en uno de los 'lounge' cerrados.

Más madera escandinava y menos lucecitas

Los mercadillos clásicos, sean el de Gendarmenmark o del palacio de Charlottenburg, son un despliegue de estrellas doradas e iluminación navideña. Es decir, destellos dorados "falsamente navideños", como diría un 'Grinch‘. El de Charlottenburg alterna los puestos de comidas y bebidas con artesanía de calidad, lejos del socorrido recuerdo navideño.

Ambiente en el mercadillo de 'Lucía', en Berlín. / Gemma Casadevall

Quien no comulgue con tanto destello tiene la Kulturbrauerei, junto a la zona de copas del barrio de Prenzlauer Berg. Ahí se respira sobriedad escandinava. Se trata de un mercadillo llamado simplemente 'Lucía', más bien laico, de ambiente nórdico, orientado a Oslo, Helsinki o Estocolmo, con más salmón que salchichas y barracones de madera coronados por ciervos, sin artificios. El público también es distinto al del centro: son grupos de turistas más jóvenes, habitantes de ese noctámbulo distrito y parejas jóvenes con hijos. La afluencia en fin de semana es máxima, hasta el punto de que llegan a producirse tapones. Pero tampoco ahí hay más que una discreta presencia de vehículos policiales en las inmediaciones del mercadillo.

El puro 'kitch' de un mercadillo traumático

Hasta hace unos años, el 'Weihnachtsmarkt' o mercadillo por excelencia de Berlín era el de la Breitenscheidplatz, en el centro comercial de su antiguo sector occidental. El atentado yihadista cometido unos días antes de la Navidad de 2016 por el tunecino Anis Amri cambió esa perspectiva. Doce personas murieron y unas 70 resultaron heridas, al irrumpir en el recinto el yihadista con un camión artículado de gran tonelaje, robado a punta de pistola a un transportista polaco. Amri había ingresado en el país como refugiado, la policía alemana estaba avisada de su radicalización, pero una serie de negligencias o errores propiciaron el ataque.

El mercadillo de la Breitenscheidplatz está ahora fortificado entre vallas de protección y bloques de hormigón, pero sigue siendo de libre acceso. Tampoco ahí se realizan registros de bolsos o mochilas en la entrada, aunque la presencia policial es abultada.

El mercadillo navideño de Breitscheidplatz, en Berlín. / Gemma Casadevall

Es el más popular y también el más deliberadamente 'kitch' en lo que a destellos dorados y luces multicolores se refiere. Pero el 'glühwein' tampoco baja de los cinco euros. Tras la visita a varios mercadillos, de lo elitista a lo nórdico, no parece ya tan descabellada la idea del 'all inclusive' que presenta el del Oberbaumbrücke, el llamado 'puente de los espías' de la Guerra Fría. Ahora ya no se le conoce por intercambios de agentes entre el sector comunista y el occidental, sino como zona de copas. A su mercadillo se accede tras pagar 29 euros, que dan derecho a toda la bebida y comida que se pueda consumir. Hay una tarifa superior, 65 euros, con mesa reservada.

La oferta berlinesa es más que variada. A escala alemana, se llega a lo sobredimensionado: hay 3.500 repartidos por todo el país, desde los históricos de Dresde y Heidelberg a los más recientes. La cifra anual de visitantes se sitúa sobre los 160 millones.