lunes, 28 de abril de 2008


Nostálgicos y "renegados" evocan el 68 alemán, desde la liberación a la RAF
 
Gemma Casadevall

Berlín, 28 abr (EFE).- La intelectualidad alemana evoca en el 40 aniversario del Mayo del 68 las peculiaridades de la revolución en su país, sea desde la visión nostálgica por un movimiento liberador o del distanciamiento ante una radicalización de la que nació el terrorismo de la RAF.
Para el escritor Peter Schneider, autor del libro "Rebellion und Wahn. Mein 68" -"Rebelión y locura. Mi 68"-, el Mayo alemán fue la ruptura "liberadora" con los "corsés totalitarios del pasado".
Otro compañero generacional, el historiador Götz Aly, difiere de esa imagen en su provocador libro titulado "Unser Kampf" -"Nuestra lucha"-, en alusión tanto al combate como a "Mein Kampf" de Hitler.
Para Aly, el 68 alemán no rompió con nada, menos aún con el pasado nazi, sino que sus seguidores escondieron la cabeza bajo el ala y se lanzaron a defender revoluciones y dictaduras ajenas.
"Hubo cierta confusión respecto a ideales revolucionarios", asevera Schneider, en un encuentro con medios extranjeros. "Pero esa es una visión parcial. Hay gran interés en enterrar el 68 por parte de los 'anti-revolución'. Lo cierto es que ahí nació la emancipación, no sólo la femenina".
Entre los "anti-revolucionarios" incluye este escritor tanto a George W. Bush o Nicolas Sarkozy como a ciertos "renegados" -o sea Aly. "De no haber sido por el 68, ni (Angela) Merkel habría llegado a canciller, ni Sarzoky podría permitirse una vida amorosa como la suya, impensable en tiempos de De Gaulle".
La liberación sexual, la emancipación y el antiamericanismo "sano" -"el que distingue entre el gobierno y el pueblo estadounidense", precisa Schneider- serían para este escritor logros de la revuelta.
Aly quita hierro a esos avances y argumenta que eso hubiera pasado sí o sí. El 68 fue, sostiene, un efecto tardío del "veneno dejado" por el nazismo, mezclado con una idealización de dictadores lejanos de izquierda, sea Fidel Castro, Mao Tse Tung o Ho Chi Ming.
En este punto coinciden ambos autores: en Alemania, la revuelta fue menos "festiva" que la vecina francesa -"los franceses saben manejarse mejor con las revoluciones", resume Aly.
Las protestas estudiantiles se encendieron en Alemania en el 67 y se saldaron ya entonces con una víctima mortal, el estudiante Benno Ohnesorg, quien recibió un tiro en la cabeza en una manifestación contra la visita del Sha de Persia.
De Berlín y Fráncfort, los dos "ejes" del movimiento estudiantil, se extendieron las protestas a todo el país. Ya en el 68, el líder estudiantil Rudi Dutschke fue víctima de un atentado, que le dejó graves secuelas a consecuencia de las que murió once años después.
El atentado contra Dutschke marcó otro hito y derivó en un asalto de la sede del grupo Springer, editor del diario "Bild", al que los estudiantes consideraban enemigo número uno de su revuelta e instigador intelectual del ataque, por sus arengas contra su líder.
Del antifascismo, anticapitalismo y antiimperialismo inicial se pasó a una radicalización que, en el caso de unos cuantos, como la comprometida articulista Ulrike Meinhof, generó el paso a la lucha armada y la creación de la Fracción del Ejército Rojo (RAF).
La banda terrorista nació cuando se apagó la llama del Mayo del 68 en lo que Aly califica de "descarrilamiento ideológico" de Meinhof, mujer que en el 68 era aún "una de nosotros".
Por grave "descarrilamiento ideológico", rayano a lo patológico, entiende Schneider el caso de Horst Mahler, asimismo ex agitador entre barricadas en el 68, luego miembro de la RAF y ahora militante y abogado del ultraderechista Partido Nacional Democrático (NPD).
Casos como el de Mahler parecerían apuntalar la tesis de Aly, en cuyo libro algunos ven un mero interés provocador comercial. Para Schneider, por encima de "ejemplos extremos" persiste la aparición de una generación contestataria que sacudió el postnazismo alemán.
Las protestas surgieron en la llamada "era Adenauer", primer canciller de la República Federal de Alemania (RFA) en cuyo gobierno, sostiene Aly, había aún mucho "viejo nazi".
El provocador historiador insiste en que los estudiantes de entonces eran principalmente hijos de esos nazis, que en realidad no buscaron la confrontación con el pasado ni la verdad, porque les era demasiado cercana y la rechazaban.
Schneider ve en esa explicación una "falacia" de alguien que busca "la propia exculpación". Según él, Aly estuvo entre los que no preguntaron y sus propósitos investigadores del pasado nazi -a los que dedicó varios libros- aparecieron mucho más tarde, en los 80. EFE
gc/rz/msc/ibr

viernes, 25 de abril de 2008


Salvar o enterrar Tempelhof, el aeropuerto que burló el bloqueo soviético
 
Gemma Casadevall

Berlín, 25 abr (EFE).- Los berlineses están convocados este domingo a una apasionada consulta popular sobre el cierre o no de Tempelhof, el mítico aeropuerto que salvó del hambre al Berlín de la Guerra Fría durante el bloqueo soviético en 1948/49.
Probablemente ninguna otra capital del mundo tiene un aeropuerto al que se pueda llegar andando o en bicicleta desde el centro. Una comodidad a la que Berlín no debe renunciar, para algunos, una atrocidad para el medio ambiente de su casco urbano, para sus detractores.
"Salvemos Tempelhof. Todo el poder al voto del pueblo", proclaman en pancartas y octavillas los defensores del aeropuerto. "Basta de gastar en un aeropuerto para ricos", apuntan sus detractores, que pretenden que se ejecute la orden de cierre en octubre de este año.
Que los vecinos defiendan un contaminante aeropuerto junto al balcón de su casa no es lo más corriente. Pero en Tempelhof confluyen características atípicas que hacen de él un caso único.
Abierto en 1923, Tempelhof es una "peculiaridad" vinculada a la historia de Berlín. En el nazismo fue el aeródromo central, luego se utilizó como destino del puente aéreo que salvó al sector occidental del hambre. En la década de 1960 vio pasear por sus pistas el "glamour" de Marlene Dietrich, Billy Wilder o Marilyn Monroe.
Con la inauguración del aeropuerto internacional del sector occidental, en Tegel, empezó su agonía y actualmente apenas se utiliza más que para algunos vuelos nacionales o privados. La entrada en funcionamiento del gran aeropuerto de Schönefeld en 2013 echa por tierra cualquier perspectiva de relanzamiento.
Pero para la memoria colectiva, sigue vinculado a la mayor operación humanitaria aérea de la historia, el puente que funcionó del 26 de junio de 1948 al 12 de mayo de 1949. Los aviones aliados transportaron a la ciudad partida dos millones de toneladas de alimentos, carbón y medicinas, en un total de 200.000 vuelos.
Los aviones se ganaron el apodo de "Rosinenbomber" -"Los bombardeos de las pasas secas", por las golosinas que los pilotos tiraban desde el aire, y las imágenes de niños berlineses esperándoles con los brazos abiertos se convirtieron en legendarias.
La proximidad del 60 aniversario de ese puente aéreo ha acentuado el sentimentalismo de la consulta y la propia canciller Angela Merkel llamó a votar a favor de la salvación del aeropuerto.
Dieter Meckel, uno de esos "niños de entonces", hoy guía para las rondas turísticas por el viejo aeropuerto, tiene una opinión clara: "Que sigan volando de aquí o no aviones da igual. Fundamental es que se cuide y mantenga este patrimonio como Dios manda".
Tempelhof se cae a pedazos pese a ser patrimonio arquitectónico de la ciudad, ya que las autoridades dejaron de invertir en su conservación para acelerar así el cierre, afirma.
Meckel no es un guía al uso, sino que más bien descuida algo este oficio para acalorarse en la polémica del "cierre sí, cierre no" y acabar confesando que no puede mostrar la terraza desde la que se ven las 282 hectáreas de pistas y hangares porque olvidó las llaves.
"Un aeropuerto no tiene nada que hacer en el casco urbano de una ciudad", dice Irma Franke-Dressler, líder de los Verdes berlineses, sustentada por Rüdiger Scholz, del Partido Socialdemócrata (SPD).
"Mantener Tempelhof con un tráfico diario de 14 aviones implica pérdidas de 70 millones de euros anuales. Y devolverlo a una actividad de despegues a intervalos de un cuarto de hora es algo que ningún berlinés puede desear en su casco urbano", apunta Scholz.
A sus argumentos se oponen los de la coalición por su mantenimiento, que agrupa a organizaciones cívicas, compañías que operan ahí y también la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel.
Tras la apuesta de la CDU se esconde su batalla contra el alcalde, el socialdemócrata Klaus Wowereit, político generalmente astuto que esta vez se pilló los dedos al advertir de que la consulta no es vinculante y que se mantendrá el calendario del cierre.
Lejos de desanimar a los defensores de Tempelhof, tal declaración se tomó como muestra de arrogancia inaceptable. De los argumentos románticos se pasó a la defensa de las esencias democráticas.
El propio SPD está dividido y, según Scholz, caso de que el sí al mantenimiento logre los 611.000 votos necesarios -de 2,6 millones de ciudadanos con derecho de sufragio- su grupo parlamentario decidirá cómo actuar.
El ciudadano neutral tiene serias dudas acerca de los argumentos de unos y otros. SPD, Verdes y la Izquierda dicen tener muchas y creativas ideas acerca de en qué se emplearán todas esas hectáreas y el imponente edificio. Pero no hay un concepto claro, de la misma manera que sus defensores divagan acerca de cómo hacerlo rentable. EFE
gc/jcb/ik/pam
(con vídeo)

miércoles, 23 de abril de 2008

Aquel hermoso mayo del 68, con Joschka


Joschka Fischer, de les barricades a l’alta diplomàcia


Gemma C. Serra

La figura més representativa del 68 franco-alemany és sens dubte Daniel Cohn Bendit, „Dani el Roig“. Joschka Fischer, ex-amic i ex-company de pis seu, ex-combatent entre les barricades de Frànkfurt fins entrats els 70, i ex-ministre d’Exteriors, amb el socialdemòcrata Gerhard Schröder de canceller, representa en canvi la capacitat de metamorfosi política.

„Ell va fer just el contrari que nosaltres“, diu el filòsof Wolfgang Fritz Haug, marxista  convençut i arquetip de l’antipragmatisme absolut. „Fischer va tenir un moment d’inflexió que altres no van conéixer i va deixar la marginalitat per reintegrar-se a la societat“, resum Götz Aly, a qui es podria definir com a un dels „renegats“ del Maig del 68.

Per Haug, Fischer sintetitza l’anticomunisme compartit per bona part de l’ecopacifisme alemany. Per Aly, repon a la generació dels fills dels alemanys desplaçats després de la II Guerra Mundial, obligats a trobar un lloc en un país en runes.

Joseph Fischer, conegut per Joschka Fischer, era fill d’un dels hongaresos d’origen alemany obligats a deixar casa seva després de la Capitulació del Tercer Reich. No té estudis superiors i va anar saltant de feina precària en feina precària, però diu la llegenda que anava d’oient a les classes d’Adorno i Habermas, a Frànkfurt. També allà va formar part de la colla de Cohn Bendit i de les barricades al carrer, en l’anomenat „escamots de neteja“ fins a principis dels 70. I alguns dels seus col.legues van passar-se a la Fracció de l’Exèrcit Roig (RAF).

Moltes dècades després, ja convertit en ministre d’Exteriors o cap de la diplomàcia de la primera potència europea va demanar „perdó“ pels pecats de joventut i les agressions a un policia.

Va lliurar així, per alguns, un recital de camaleonisme polític. En realitat, però, tota la seva carrera ho va ser. Dels escamots violents va passar líder de l’ecopacifisme dels Verds i va ser el primer membre de aquesta formació que va jurar un càrrec com ministre en un „land“, Hesse, l’any 1985. Ha estat no només la figura més rellevant dels Verds, sinó també la més estimada i odiada en dosis equiparables dins la formació. Per uns, va ser la prova de la adultesa del partit, per d’altres, la traỉció a les essències.

Amb ell a Exteriors es va aprovar la participació en la primera missió de l’exèrcit alemany fora de territori de la OTAN –els bombardeigs sobre Sèrbia, el 1999-. El retorn a l’oposició, amb l’arribada al poder d’Angela Merkel i la seva gran coalició, va passar a la reraguarda.

Joschka Fischer és ara, acabats de complit els 60, una mena de jubilat de luxe que fa discursos a Universitats a l’estranger. S’ha tornat a engreixar –després d’una època d’aprimada fulminant, poc abans d’arribar a Exteriors, gràcies al footing i una depressió en fracassar el seu tercer matrimoni-, però ja no se’l coneix com l’Obelix verd, com se l’havia apodat. Més que res, perquè costa identificar-lo amb el que es coneix com a políticament „verd“.

martes, 22 de abril de 2008

Prensa corazonal



Merkel ensenya pitreta i en Kohl se’ns casa

Gemma C. Serra

La tradicionalmente discreta Unió Cristianodemòcrata Alemanya (CDU) va lliurar dues sorpreses a la premsa del cor. Primer va ser la presidenta del partit i canceller, Angela Merkel, en comparéixer a l’Opera d’Oslo lluint una pitrera que mai no se li havia vist. La segona, el seu ex-padrí polític i antecessor en tots dos càrrecs, Helmut Kohl, decidit a casar-se amb la seva companya sentimental, Maike Richter, la dona amb qui va compartir el tsunami asiàtic dels Nadals del 2004.
Merkel es va alliberar dels seus acostumats vestits tancats fins al coll per mostrar un generós escot i regatera. De cop, va eclipsar l’imperi mediàtic dominat pel cos de model de Carla Bruni per passejar amb sobirania la pitrera. Sense complexos i amb un toc de picardia.
La canceller pensa escollir també en el futur el seu vestuari d’acord als seus gustos, va explicar tot seguit el seu portaveu, Thomas Steg, en una de les seves conferències de premsa setmanals, en aquesta ocasió totalment colapsada per preguntes sobre la nova imatge de Merkel. De cop, va deixar d’importar si pensava o no anar a la inauguració dels Jocs Olímpics.
I mentre la nova imatge de la canceller alemanya, filla de pastor protestant i nascuda a la Alemanya comunista, donava la volta al món, el seu predecessor va donar l’altre cop sorpresa.
Kohl, amb 78 anys, es vol casar amb la dona de 43 anys que és la seva companya des de poc després de la mort de la seva primera esposa. La dona amb va passar unes vacances a Sri Lanka, els Nadals del tsunami, i que des d’aleshores l’acompanya allà on va.
Al patriarca conservador se li havien atribuit unes quantes „nòvies“ mentre estava casat amb Hannelore, la seva esposa durant dècades, que es va suỉcidar el 2001 deprimida per una alèrgia al sol que l’obligava viure a les fosques. Entre aquestes hipotètiques històries paral.leles s’hi incloia una de llarga duració amb la seva secretària personal, Julianne Weber. Això no es va arribar a verificar mai, ni mentre va ser casat ni en quedar vidu. El cas és que des del tsunami se’l veu amb aquesta dona jove, funcionària del ministeri d’Economia.
Mentre la premsa alemanya es repartia entre els elogis o el desconcert per la pitrera de Merkel, el cas de Kohl ha fet que es parlés del seu estat de salut. L’ex-canceller ha patit un parell d’estralls físics en els últims anys, no s’acaba de refer d’una operació al genoll i a sobre va caure recentment i es va donar un cop al cap. Ara es vol casar amb Maike Richter, destinada a ser el darrer suport de l’anomenat „canceller de la reunificació“ alemanya.

Los abuelos del antisistema



Wolfgang Fritz Haug: „Al 68 es van trencat tots els dics de contenció“


Gemma C. Serra

El Maig del 68 alemany va compartir amb el francès el neguit d’alliberament i també de divertir-se en la protesta. Però, a diferència del parisenc, la revolta va tenir dos màrtirs: Benno Ohnesorg, estudiant berlinés mort per la policia en una manifestació contra el Sha de Pèrsia, i Rudi Dutschke, màxim líder de la revolta, mort l’any 1979 a conseqüència de l’atemtpat patit l’abril del 68. Aquests dos fets van tenyir d’amargor la revolta, especialment a Berlín, la ciutat partida pel Mur. Wolfgang Fritz Haug (Esslingen, 1936), fundador de la revista filosòfico-política „Das Argument“, diferencia com va ser la revolta al Frankfurt d’Adorno i al Berlín de Dutschke i recorda les dificultats de ser marxista en un país escindit per la Guerra Freda.

-Pregunta: la revolta alemanya, ho era contra el sistema, en general, o contra la generació dels pares, la de l’Alemanya destrossada pel nazisme i la guerra.
-Resposta: Bé, primer de tot, m’agradaria deixar clar que l’any 68 és més que res un símbol. Tan important com parlar de la revolta ho és parlar dels preparatius per a la revolta. En el nostre cas, ens hem de remuntar a finals del 50. Es diu que s’havia acabat amb el feixisme, però molts dels membres del govern de Konrad Adenauer eren antics nazis. I es parlava de tenir armament nuclear a la Bundeswehr. En aquest context es va formar el primer moviment antinuclear, allà va néixer la nostra revista, „Das Argument“, l’any 1959. Nou anys després, el que havia estat una revista nascuda en un grup antinuclear havia esdevingut una revista político-social que tocava tots els temes que per als estudiants d’aleshores tenien una significació. Des de les teories sobre el feixisme, fins a tercer món, sexualitat, medis de comunicació, manipulació. Quan el moviment estudiantil va esdevenir un moviment social hi havia ja un cercle que n’havia preparet el terreny, si més no en l’aspecte teòric. El 68 va ser un any simbòlic, marcat pels esclats de París, però rera el qual hi havia una preparació. No només a Europa, també als Estats Units.

P.- L’esclat aquí va ser la mort de Ohnesorg. Allà es va veure clar que no tot era festa, hi havia un mort.

R.- Sí, però hi havia com a mínim un precedent violent. L’any 1965 hi havia hagut els primers esclats de violència que van prendre la policia totalment per sorpresa. Va ser amb motiu de la visita de (Moise Kapenda) Tschembé,  el corrupte polític congoleny i assassí de (Patrice) Lumumba, el primer ministre de la República Democràtica del Congo independent. El govern el va rebre amb honors i els estudiants es van revoltar. Va ser una primera manifestació en forma de revolta social, que d’alguna manera copiava models dels Estats Units. No van caure del cel, havíem copiat esquemas de l’altre cantó del món. Hi havia una bona comunicació del món universitari berlinés amb Marcuse. Dos anys després, 1967, el desencadenant va ser la visita del dictador imposats per la CIA a Teherán, el Sha de Pèrsia. El Sha visitava Berlin i de nou era rebut amb honors. Perquè pogués anar tranquil a l’òpera la policia va establir un cordó de protecció. Hi va haver una manifestació, un jove estudiant va morir a trets de la policia. I aquí es van trencar tots els dics de contenció.

P.- Vostè era a Berlín, aleshores. Com ho va viure?

R.- Jo era assistent a la Universitat, en Filosofia, tenia el meu primer cotxe, un Opel Kadett blau, i a l’antena hi vaig penjar una cinta negra en senyal de dol per aquell estudiant. Anava conduint i de cop un taxi em talla i se’m para al davant, em va amenaçar. Va ser un xoc, per un home jove acabat de doctorar, com jo, que se’t pari un taxista i et digui: „Per què no estudies de debó“ o „Per qué no marxes a l’est?“. Així ens veia la resta de la societat.

P.- Aquesta seria una de les diferències respecte França, el trencament social. Potser això fa que la revolta francesa tingués una vessant més festiva, a més de reivindicativa.

R.- Evidentment, els francesos ens havien robat tot el protagonisme perquè ho van escenificar prou bé. França es el país d’Europa que inicia les revolucions. Per aprendre com funcionen les revolucions s’ha aprendre francés, ells en són els dominants. Nosaltres, els alemanys, ho som per les guerres que hem desencadenat. A França, de fa segles, es desenvolupen els moviments polítics més importants. Quan dic que ens van robar el protagonisme és, evidentment, irònic, perquè van dur a terme un moviment extraordinari. Aqui no hi va haver una revolta treballadora, però el cert és que un any després d’això hi havia, segons una enquesta, més joves treballadors que coneguessin el nom de Rudi Dutschke que el del canceller. Alguna cosa havia passat, ni que fos amb cert retràs.

P.- Vostè va formar part del grup dels teòrics, no dels activistes.

R.- Tenia més de treinta anys, potser no encaixava ben bé dins el moviment que tenia com a lema: „No confiis en ningú per damunt dels 30 anys“. Era realment un moviment per a joves. Va ser un gran moviment anarquista, no d’acord al model de l’anarcosindicalisme espanyol, sinó més aviat en forma de gran happening o aixecament de milers i milers de joves, molts d’ells de classe mitja burgesa, que van esdevenir públic i actors d’un gran esdeveniment. No hi havia una gran experiència històrica, sinó més aviat una disposició a demanar-se amb força creixent en quina mena de societat estem vivint. „Das Argument“ va sortir amb una tirada de 700 exemplars i al 1969 havia arribat als 25.000. A finals del 70 vam tornar a la realitat en aquesta mena de publicacions, uns 2.000 exemplars. Així vam continuar.

P.- A més d’un teòric vostè era marxista, una cosa una mica estranya en un país partit pel Teló d’Acer.

R.- A Alemanya ser marxista no era el més corrent del món, sobretot a l’oest. La generació anterior de marxistes havia estat assassinada als camps de concentració, pensi que els nazis van matar uns 150.000 treballadors políticament compromesos. I els supervivents que van tornar tenien un pensament polític que no encaixava amb  els temps que corrien. Era difícil improvisar una nova generació de marxistes. El pare tornava de la guerra després de passar per un camp de presoners i la mare era l’encarregada de pujar els fills. Aquest va ser el model típic alemany de posguerra. La mare treballa, el pare en canvi torna fracassat, sense autoritat davant els fills, i  després d’haver aprés uns models de disciplina que no tenen res a veure amb la societat actual. No podíem aprendre d’aquella generació. Vam haver de recórrer als llibres i altres testimonis. He esmentat Marcuse, però a més vam muntar una organització formada per set branques estudiantils o sindicals on convidàvem intel.lectuals d’arréu del mon. Es van formar dos grups, els estudiosos i els qui van passar a la il.legalitat, perquè la democràcia se’ls feia petita. Ells volien anar directament a la guerrilla.

-Va ser també el gèrmen per a organitzacións terroristes.

-La RAF va ser la més coneguda, però no l’única. Ulrike Meinhof va ser per a mi mena de mare política. Era una persona molt diferent als seus companys homes dins l’organització, que mantenien una mena de rivalitat entre ells. Meinhof era una persona molt maternal, encara noto un corrent de calidesa quan penso en ella que no quadra amb la seva trajectòria posterior. Al marge de Meinhof, el cas és que jo em vaig fer marxista com a reacció a aquella branca il.legal. Volia una resposta científica a la pregunta de per què no funciona bé aquesta societat.Volia investigar en la història de la classe treballadora i la seva revolució. Vaig estudiar Marx per poder argumentar per què és errat refugiar-se en la il.legalitat. Va sorgir un triangle de neomarxismes entre Berlin, Frankfurt i Marburg.

P.- Berlin i Frankfurt van ser dues capitals ben diferenciades del Maig del 68.

R.- Frànkfurt estava totalment agrupada entorn Adorno, el revolucionari teòric. Allà estava també Habermas, aleshores un marxista. Adorno tenia un concepte esotètic del marxisme o més aviat un postmarxisme, marcat per l’experiència apresa dels dos grans totalitarismes, el soviètic i l’americà. Per Adorno, l’american way of life era una perspectiva totalitarista. Hi veia dos descarrillaments: el de la burgesia i el del proletariat. A aixó se sumava que ell era jueu, emigrant, cosa que a Alemanya no deixa de ser perillós. Adorno va marcar l’ambient de Frànkfurt amb la seva teoria a mig camí entre Marx, Hegel i Freud. No va ser una casualitat que la seva influència inicial degenerés en confrontació amb els més radicals. Va ser precisament a Frànfkurt on les estudiants se li van plantar ensenyant els pits, por provocar-lo.

P.- A Frankfurt hi va haver aquesta mena de „happening“ revolucionari, alternat amb la teoria mentre que a Berlín li va correspondre la part dels atemtpats, els morts.

R.- A Berlin la confrontació amb la realitat era constant. De la divisió després de la guerra en els seus quatre sectors s’havia passat a la construcció del Mur (l’any 1961). Molts berlinesos havien perdut la fe en els aliats americans. Malgrat tot, hi havia un intercanvi intel.lectual continu, si el volies. Vaig arribar a Berlin el 66 amb certes idees romàntiques i vaig anar al teatre, a l’altra cantó. Els estudiants de l’oest sí podíem passar a l’est, amb visats d’un dia. A la inversa això no funcionava. Vaig anar al teatre i vaig veure Brecht, va ser una aparició, vaig quedar enlluernat.

P.- Què el va enlluernar i què va rebutjar, del que va veure a l’altre canto del Mur.

R.- A Alemanya, el comunisme té molt a veure amb el SED (ministeri de Seguretat de la República Democràtica Alemanya, la RDA). L’únic que puc dir és que l’experiència d’un jove intel.lectual com jo a la RDA va ser abominable. Va ser la mort espiritual. Alguns es van quedar en aquest rebuig, però nosaltres ens vam ficar a estudiar la història per comprovar que la RDA era el fracàs de tot intent democràtic. Per a nosaltres era inacceptable, però ho criticàvem des de la perspectiva marxista. He publicat a molts paỉsos d’arreu del món, però a la RDA era persona non grata. Ara sóc membre del partit L’Esquerra –fusió de poscomunistes de l’Est i dissidència socialdemòcrata-. N’estic molt content, perquè l’existència d’aquest partit vol dir que s’ha superat l’estigma de la RDA.

P.- També és membre d’Attac. Creu possible una nueva revolta, sigui a la França de Nikolas Sarkozy o a l’Alemanya d’Angela Merkel?

R.- Una cosa així passa cada cent anys. Falta molt de temps i a més no es donen les condicions. Perquè esclati un pantà primer ha d’estar ple a vessar, s’hi ha de generar dins un onada d’energia incontenible i aquesta ha de trobar-se tancades totes les portes. No té res a veure amb ells, Sarkozy o Merkel. El problema és que el pantà té possibilitats de sortida, l’energia que es genera dins el pantà té vies de sortida. Per tant no hi ha una necessitat d’esclatar.

El "Mein Kampf" del 68


Götz Aly: „Al maig del 68, els alemanys teníem encara el verí del nazisme“



Gemma C. Serra

Götz Aly (Heidelberg, 1947), historiador expert en el Tercer Reich, mira enrera amb menys amor que recances. El „seu“ maig del 68, l’alemany, no va ser una revolta alliberadora en contra del sistema autoritari establert ni una manera de trencar amb el passat nazi representat  per la generació anterior. Els seus herois, com Rudi Dutschke –mort el 1979 a conseqüència dels rastres d’un atemptat patit durant la revolta- parlaven llenguatges ara incomprensibles i els seus companys de lluita anaven desorientats. Per a la majoria, la revolta va acabar en un foc d’encenalls o una aventura juvenil. D’altres, com Ulrike Meinhof, fundadora amb Andreas Baader de la Fracció de l’Exèrcit Roig (RAF), van descarrilar ideològicament i van anar a parar a la lluita armada. Després de dècades com a investigador prestigiós, amb títols com „Endlösung“ o „Hitlers Volksstaat“ –„Solució final“ i „L’estat popular de Hitler“-, Aly ha sorprés ara el mercat alemany amb el llibre „Unser Kampf“ –„La nostra lluita“-, un joc de paraules amb el „Mein Kampf“ de Hitler, on busca els arrels dels descarrilaments.


Pregunta.- Comencem pel títol: és una provocació o n’està convençut, del paral.lelisme entre l’ideari de Hitler i el Maig del 68?

Resposta.- N’estic convencudíssim. En primer lloc, amb „La nostra lluita“ expresso, d’entrada, que jo hi vaig ser. En segon, la paraula „lluita“ és un terme comú als  moviments totalitaristes del segle passat a tota Europa. No només els feixistes, també els de l’esquerra. En tercer lloc, el terme „lluita“ era recorrent al Maig del 68. Es lluitava ininterrompudament i contra tot. Jo mateix publicava una revista que es deia „Der Hochschulkampf“ –„Lluita d’alta escola“. I, en quart, la connotació amb Hitler és totalment del.liberada. Des de la perspectiva històrica hi va haver dos grans revoltes estudiantils a Alemanya: la primera, dels anys 20 al 1932, liderada per intel.lectuals de dretes, i la segona de 1967 a 1969, comandada pel intel.lectuals d’esquerres. La vinculació entre totes dues forma part de la nostra història nacional. No oblidem que Hitler va dur a terme una dictadura apuntalada en els joves. (Josef) Goebbels tenia 32 anys quan va arribar al poder, Hitler 40. Molts activistes d’aleshroes, que tenien divuit, vint anys en aquell periode, van ser els pares, mestres, professors dels activistes del 68. No es pot esperar altra cosa que part del verí seu es traslladés a la nostra generació.  

P.- Els resultats del Maig del 68, però, no tenen res a veure amb els del nazisme. Vosté, com a historiador, sap de què parla. No li fa por, que se li impliqui en intent de minimitzar el nazisme, amb aquesta comparació?

R.- No crec que estigui sota sospita de voler relativitzar els crims del nazisme. El nazisme va ser una dictadura antiburgesa que va destruir les estructures socials, de poder, familiars i polítiques i va ser un aparell de poder. Hitler no va ser un dictador en solitari. D’altra banda, va ser una dictadura falsament social en favor de les classes menys privilegiades, a les que es prometien millores gràcies a la explotació d’altres paỉsos i al genocidi. Aquesta dimensió no ha estat encara suficientment estudiada a Alemanya. Al contrari, s’insisteix que els nazis eren „els altres“. Els estudiants del 68 també van anar per aquí. Buscaven respostes distanciadores del nazisme que marquessin distàncies entre ells i l’anomenada culpa col.lectiva.

P.- Vol dir que no se sentien part dels passat, en tant que fills o hipotètics fills de nazis?

R.- Hi ha un clar intent de distancament. Jo vaig néixer al 47, però veig una relació directa amb la generació dels pares i els avis, que sí van formar part del nazisme. Vam créixer en un entorn de ciutats destrossades per la guerra. Aquest llibre, que no vol ser un estudi fonamental, com ho són els que he fet sobre el nazisme, sinó un punt de debat, de controvèrsia.Tot treball històric ha de servir per destruir falses llegendes.

P.- Ha escrit el llibre des de la perspectiva de l’historiador i alhora de qui va participar en el Maig del 68. Quin paper van tenir-hi?

R.- Vaig arribar a Berlin a finals d’aquell any i ràpidament vaig caure en l’espiral de l’esquerra radical. El meu trasllat a Berlín tenia a veure tant amb el meu postulament d’esquerres com amb un desig de distancament de la família, que no volia tenir res a veure amb la ciutat salvatge, dividida pels comunistes, bruta que era Berlin. Immediatament vaig participar en accions violentes, formava part de l’esquerra radical de la que va sorgir una escissió terrorista. Vam fer tota mena de bestieses.

P.- Els joves del 68 no buscaven un líder fort, com Hitler, sinó que eren una colla d’individualistes...

R.- Vam créixer sota el signe de l’individualisme, però teníem els nostres líders, com Rudi Dutschke, un gran teòric. Si ara escolta els seus discursos d’aleshores es demanarà què diu aquest home, no entendrà res. Ni vostè ni els meus fills. Va ser una mena d’experiència religiosa col.lectiva. Buscávem els nostres models, ens fascinaven dictadures llunyanes, que véiem com movimients revolucionaris d’alliberament. Fidel Castro, Che Guevara, Mao Tseo Tung, Ho Chi Min. Érem una generació teòricament antitotalitària que buscàvem idols en totalitarismes estrangers. O en Marx, que estava prohibit i per tant era objecte del culte del jovent, que fa sempre allò que està prohibit… Però de Marx es passava a Lenin, i després a Stalin, en alguns casos. L’escissió d’uns quants cap al terrorisme, com a la RAF, va ser conseqüència d’aquest verí totalitarista que hi havia encara en nosaltres. Radicalisme, totalitarisme, barrejats en una situació de Guerra Freda, amb una Alemanya partida. La revolta del 68 no va contribuir a superar tot això, sinó que va ajornar una possible solució. No hi va haver una emancipació positiva dels mals del passat, sinó una reedició.

P.- Quina diferència hi veu, entre el maig francés i l’alemany?

R.- A França el Maig del 68 va ser més fort, en la forma externa. I els joves d’allà van tornar un parell d’anys despres al camí de l’ordre. La societat francesa, d’altra banda, no va reaccionar a la revolta amb distançament, sinó que la va adoptar com a pròpia. Aquí els joves que es manifestàvem al Berlín occidental ens trobàvem amb frases com ara: „ei, jo us portava als camps de concentració nazis“, se’ns tractava de caòtics, bàrbars, ganduls, aquesta era la reacció de la gent, tant a Berlín com a altres ciutats. A França, a Estats Units, al Regne Unit la societat va reaccionar d’una altra manera, no hi va haber un rebuig col.lectiu, sinó que es van adoptar part dels conceptes de la revolta. Hi ha un paral.lelisme en les revoltes que als paìsos que havíen perdut la II Guerra, Itàlia, Japó i Alemanya. En aquests paìsos es van formar organitzacions terroristes. Eren organitzacions nascudes en paỉsos marcats per totalitarismes, que van generar lluites amb objetius falsos, que van acabar en aquests descarrilaments. El verí continuava en nosaltres.

P.- El Maig del 68 alemany va contribuir, però, a canviar la societat.

R.- No va canviar absolutament de res. Tot va ser un miratge. El Maig del 68 es va produir vint anys llargs després de la fi de la II Guerra Mundial. Nosaltres èrem aleshores uns nens. Els qui realment van patir gana eren la generació d’abans, la de Helmut Kohl, per exemple. Ells van ser els qui van viure l’alliberament després de la Capitulació del Tercer Reich, els qui van estudiar i els qui van assumir responsabilitats polítiques. La II Guerra va ser per a Europa la més massiva experiència de dol co.lectiu en segles. A diferència de casos anteriors, aquí estava molt definida la qüestió de la culpa. No hi havia dubtes. La responsabilitat era d’Alemanya, només dels alemanys. Una culpa d’una guerra d’aquestes dimensions, 50 milions de morts només a Europa, volia dir que després d’això als supervivents no els queda res, siguin víctimes o actors. Quan més es triga a resoldre-ho, pitjor. Hi havia un clima de silenci i de manca d’orientació. La revolta del 68 va arrencar quan precisament s’havia comencat a trencar el silenci i a parlar del nazisme. Hi van haver els primers grans processos de la justícia alemanya contra els nazis. El procés pels crims d’Auschwitz a Frànkfort, que va durar del 1963 al 65, va transportar als medis el que havia estat el nazisme. Els joves d’aleshores se’n van assabentar no a través dels seus pares, sinó dels medis, de la justícia, dels fiscals alemanys. En aquests processos els qui responien davant la justícia no eren grans noms, sinó gent com els nostres pares. Gent que ni abans ni després havien portar existències criminals, sinó burgeses. Podien ser mestres, metges, gent corrent. Nosaltres vam fugir d’això. Teníem 18, 20 anys i no en volíem saber res. Estàvem més interessats en dictadures o mals llunyans, vam exportar la culpa alemanya a altres paỉsos. Ens vam preocupar més de la dictadura de Franco que del nostre passat. De cop, a Espanya també hi havia morts, amb el garrote vil. Això servia per desplaçar les culpes. El feixisme no era ja cosa pròpia alemanya, sinó que hi havia dictadors perses, a Teheran. Èrem la bona consciència del món, no els dolents. No és que estigués malament manifestar-se contra la guerra a Vietnam, però es va convertir en manifestacions militants i no diferenciades. La primera manifestació anti-americana en què vaig participar va ser en una data més que significativa. Sap quina? Doncs el 8 de maig, aniversari de la Capitulació del Tercer Reich. El dia de la derrota del nazisme nosaltres protestàvem contra EEUU, un dels aliats contra Hitler.



P.- Bé, però aquesta tendència no és única alemanya. De vegades es justifiquen dictadures o tot allò que sona a revolta per pur romanticisme.

R.- Es un romanticisme no només alemany, está clar. Però a la meva generació això va tenir unes repercussions diferents que van conduir a descarrilaments. El conflicte amb el passat nazi era massa fort i no el vam saber resoldre. Senzillament, el vam traslladar a guerres exteriors. Va ser una fugida.

P.- Parlim d’un cas concret, Ulrike Meinhof.

R.- Ulrike era carn de la nostra carn. Formava part de la generació dels „vells“. Era uns deu any més gran que jo. Una columnista reputada d’esquerres, una dona intel.ligent, que sí volia saber del passat nazi alemany, que sí es va confrontar i buscar respostes, però que finalment va descarrillar. Si analitza els seus articles precedents, l’any 1967, a la revista „Konkret“, veurà fins a quin punt era una persona conscient de la responsabilitat alemanya, la responsabilitat envers Israel. Fins que va endinsar-se en el camí equivocat, a principi dels 70. Va començar a veure l’antisemitisme com a forma de lluita anticapitalista, va reivindicar l’alliberament de la culpa alemanya. Va ser un canvi ràpid, típic de l’esquerra que volia trencar amb tot. Una fugida, al capdavall. Potser al final de la seva vida va recapacitar, quan es van penjar a la seva cel.la de la presó de Stammheim. Va ser un 8 de maig, una data simbólica.

lunes, 21 de abril de 2008

La taz contra Bild


Berlín tendrá una calle llamada Rudi Dutschke, icono del Mayo del 68 alemán
 
Gemma Casadevall

Berlín, 21 abr (EFE).- Berlín tendrá una calle dedicada a Rudi Dutschke, el líder estudiantil del Mayo del 68 alemán que murió en 1979 por las secuelas que le dejó un atentado que sufrió en ese año revolucionario.
El Tribunal Administrativo de Berlín rechazó hoy el recurso de un colectivo, que incluye el grupo Springer, editor del diario "Bild", en contra de la iniciativa para poner el nombre del héroe de la revuelta al tramo de calle donde tiene su sede ese rotativo, considerado en su tiempo instigador intelectual del atentado.
El líder del 68 alemán resultó gravemente herido el 11 de abril de 1968, tras recibir tres disparos de un desconocido, un obrero al que se atribuyeron tendencias ultraderechistas y que actuó por odio al líder estudiantil.
La decisión del Tribunal se produce menos de un mes después de que se conmemorara el 40 aniversario del atentado contra ese líder y mientras se evoca en todo el mundo el Mayo del 68, nacido en Francia y con ramificaciones en Alemania, Estados Unidos y otros lugares.
La audiencia puso así fin a un largo litigio, surgido después de que las autoridades del distrito decidieran el cambio de nombre de esa calle -actualmente, Kochstrasse-. No hace ni un mes, se trasladó a la sede de Springer la redacción central de "Bild", durante décadas ubicada en Hamburgo.
Springer y otros colectivos trataron de bloquear el cambio de nombre ante distintas instancias judiciales e incluso se llegó a convocar una consulta popular en el distrito, que se saldó con el voto a favor de honrar la memoria de Dutschke.
Dutschke fue abordado por su agresor cuando salía de la sede de la Organización de Estudiantes Socialistas, en una calle céntrica de Berlín oeste. Primero le preguntó si era efectivamente Rudi Dutschke y al responder éste que sí le disparó a bocajarro.
El líder estudiantil sobrevivió al atentado, pero murió once años después en Dinamarca a consecuencia de las lesiones cerebrales que le dejaron los disparos.
La agresión activó los ánimos de los estudiantes, ya de por sí encendidos después de la muerte en 1967 de otro estudiante, Benno Ohnesorg, en ese caso por disparos de la policía durante una manifestación contra la visita del Sha de Persia.
Rápidamente se tomó como "instigador intelectual" del atentado al grupo Springer, por haber creado una atmósfera explosiva en contra del movimiento estudiantil.
Tras una asamblea, en el aula magna de la Universidad Libre de Berlín, centenares de estudiantes marcharon hasta la sede del Grupo Springer, lanzaron piedras contra las ventanas del edificio, incendiaron camiones y furgonetas de reparto de "Bild" y otros periódicos del grupo.
"Bild" había dedicado incendiarios titulares contra las protestas estudiantiles y su líder, abundando así en el ánimo de buena parte de la población berlinesa, que veía en las protestas contra la guerra de Vietnam una "traición" a los aliados estadounidenses.
Berlín estaba entonces aún bajo la conmoción de la construcción, en 1961, del Muro que cimentó lo que desde el fin de la II Guerra Mundial había sido una partición precaria, con alambradas, entre los sectores occidental y oriental.
Cualquier acción anti-estadounidense se interpretaba como un apoyo implícito al comunismo y al bloque soviético, responsable de la división de la ciudad.
Poco antes del atentado, por Berlín discurrió una manifestación en que se proclamó a Dutschke y a sus seguidores "enemigos" de los berlineses, a los que se "aconsejaba" irse al otro lado del Muro a ver la realidad del socialismo.
Dutschke ha pasado a ser en las décadas posteriores una especie de "mártir" del 68 alemán, que fue más virulento que el francés, con esas dos víctimas mortales.
En la calle que llevará su nombre se encuentra la sede de otro periódico, "Die Tageszeitung" -"Taz"-, órgano del ecopacifismo alemán y "animador" de la iniciativa que ha culminado con la victoria a favor del héroe estudiantil.
Se trata de una batalla "David contra Goliath", del periódico más leído de Europa frente a un medio minoritario. EFE
gc/jcb/agf

sábado, 19 de abril de 2008

La Baader Meinhof, compactada

Mitos y misterios alimentan "culto" a la RAF, 10 años tras su disolución
 
Gemma Casadevall

Berlín, 19 abr (EFE).- La Fracción del Ejército Rojo (RAF) se disolvió hace ahora 10 años, pero persiste un halo de misterio sobre la autoría de sus asesinatos y protagonistas que alimenta cierto culto en torno a la más mortífera banda terrorista de Alemania.
Un lacónico comunicado difundido el 20 de abril de 1998 daba por "terminado el proyecto", atribuía esa decisión a un "nosotros", sin más explicaciones, y dio carpetazo al historial de la RAF, la banda armada fundada por Ulrike Meinhof y Andreas Baader en los 70 para luchar contra el sistema, también en abstracto.
En casi tres décadas de existencia, la RAF perpetró 34 asesinatos y su época más cruenta fue en el denominado "otoño alemán" de 1977, con Meinhof, Baader y la novia de éste y cofundadora de la banda, Gudrun Ensslin, ya en la cárcel.
A la segunda generación de la RAF correspondió el protagonismo de esa etapa, que puso en jaque al Gobierno del canciller Helmut Schmidt con una ola de atentados, más el secuestro por un comando palestino del avión "Landshut", en Somalia, tras cuyo asalto aparecieron muertos Baader y Ensslin en la cárcel de Stammheim.
La líder de esa época, Brigitte Mohnhaupt salió en libertad en 2007, tras dos décadas y media en prisión. Entre rejas siguen dos últimos ex miembros, Christian Klar, a quien se denegó el indulto por unas declaraciones en las que no se arrepentía del pasado, y Birgit Hogefeld, cabecilla de la tercera generación.
Mientras Klar fue compañero generacional de Mohnhaupt, Hogefeld fue detenida en 1992, en una emboscada policial en la estación ferroviaria de Bad Kleinen, donde cayeron su compañero, Wolfgang Grams, y un agente del cuerpo especial antiterrorista GSG-9.
Fueron las dos últimas víctimas mortales a cuenta de la banda, a lo que siguió, un año después, una declaración en la que renunciaba a los "ataques contra altos representantes de la economía y la política".
Luego vino el silencio y finalmente el texto que significó de facto su disolución. En esa última declaración se reconocía el "fracaso del proyecto" y se admitía como error no haber llevado a cabo un proceso político y social paralelo a la lucha armada.
El parco comunicado no incluía dos aspectos que echan de menos los familiares de sus víctimas: ni arrepentimiento ni confesión de autoría de los atentados.
La viuda del presidente de la patronal, Hanns Martin Schleyer, Waltrude Schleyer, murió el pasado marzo sin haber escuchado la palabra de perdón de los asesinos de su esposo que ella reclamó como paso previo a la liberación de los últimos presos de la RAF.
Michael Buback, hijo del fiscal federal Siegfried Buback, asesinado el 7 abril de 1977 junto a su guardaespaldas y su chófer, aún exige el nombre de los autores de ese atentado.
Como todas las acciones de la RAF, el atentado se consideró de "autoría colectiva". Ni hubo ni habrá confesión individual, de la misma manera que los comunicados se firmaban como colectivo.
El anonimato, tanto de los crímenes como de las decisiones de la organización, han acrecentado el mito en torno a la RAF.
De su etapa fundacional quedaron numerosas leyendas, como que Meinhof, periodista comprometida e inteligente, abandonó a su esposo y sus hijas gemelas presa del "amour fou" por Baader.
El triángulo de pasiones imposibles y celos entre Baader, Meinhof y Ensslin ha alimentado filmes y libros, mientras que otros, como la última biógrafa de la terrorista, Jutta Ditfurth, trató de desmontar la tesis de la boba enamorada y afirmó que era lesbiana.
A las contradicciones sentimentales de Meinhof y Baader se sumaron la tragedia y reproches de las gemelas abandonadas por su madre, Regine y Bettina, así como el episodio del arriesgado rescate organizado por su padre, cuando ella se las llevó a un campamento palestino.
La historia de la RAF arranca, para algunos, en el momento en que Meinhof liberó en 1970 en una audaz acción a Baader, al que se había detenido tras un atraco en unos grandes almacenes.
Para otros, como el historiador Götz Aly, su germen está en Mayo del 68. Meinhof era entonces una comprometida articulista de la revista "Konkret". EFE
gc/jcb/tcr
 

martes, 1 de abril de 2008

La socialdemocracia alemana mira a Zapatero


Niels Annen: „Els socialdemòcrates alemanys hem de recuperar l’esquerra“


Gemma C. Serra


Niels AnnenL’esquerra alemanya viu una situació inversa al què passa a Espanya o, si més no, al que van reflectir les eleccions on José Luis Rodríguez Zapatero va ser reelegit. Mentre el co-governamental Partit Socialdemòcrata (SPD) perd electorat, un partit dit petit, l’Esquerra creix i creix. El partit petit, nascut de la fusió de poscomunistes de l’est i la dissidència socialdemòcrata d’Oskar Lafontaine, es menja l’electorat del gran. El SPD cau a les enquestes a nivells del 20 per cent i el seu president, Kurt Beck,  en veu qüestionat com a candidat a la cancelleria a les generals de 2009. No se’l veu capaç  d’enfrontar-se a la seva sòcia a la gran coalició de govern, la Unió Cristianodemòcrata (CDU) d’Angela Merkel.

La solució és un gir a l’esquerra, diu Niels Annen, ex-president de les Joventuts Socialdemòcrates (Jusos), membre de l’executiva del SPD i portaveu de l’Esquerra Parlamentària (grup de 80 diputats socialdemòcrates d’aquest corrent).

Annen, nascut al 1973 y diputat al Bundestag (Parlament federal) per Hamburg, és a més president de la comissió hispano-alemanya parlamentària. Admet una enveja sana per la bona salut del PSOE de Zapatero, però també preocupació per la situació dels partits a la seva esquerra.

Pregunta.-  A Espanya es diu que el vot útil va donar la victòria al PSOE i condemnar els partits petits a l’encongiment parlamentari. A Alemanya, no hi ha vot útil per al SPD, sinó vot de càstic a favor de l’Esquerra. Per què aquestes diferències?

Resposta.- Bé, en primer lloc m’alegro de l’èxit del nostre partit germà, el PSOE. No tot és vot útil, crec que la seva victòria té bastant a veure amb la bona política duta a terme per Zapatero. S’esperava que els nacionalismes pugessin, cosa que no ha passat, i els petits han caigut. No es pot fer un comparació d’igual a igual amb Alemanya, perquè a Espanya el sistema electoral afavoreix els grans partits d’una manera una mica injusta. A això s’ajunta que els grans partits d’allà, el que nosaltres anomenem un „Volkspartei“ –partit del poble, en aquest cas aplicable tant al SPD i com a la CDU d’Angela Merkel- no es poden comparar amb els nostres. La relació és diferent. El PP està molt més a la dreta que els cristianodemòcrates de Merkel. El Volkspartei no són un model desfasat i nosaltes, els socialdemòcrates, amb tots els problemes que ara tenim, està clar que volem continuar sent un partit del poble.

P.- I què li sembla el perill d’extinció dels partits minoritaris d’esquerra, a Espanya?

R.- La victòria de Zapatero vol dir també que molts votants de Izquierda Unida, per exemple, veuen que hi ha moltes similituds amb el PSOE i que és un partit a qui es pot donar aquest vot útil per a l’esquerra. No hem d’oblidar que el PSOE de Zapatero ha tingut unes opcions molts clares, per exemple en la confrontació amb l’església catòlica. Una situació que en el passat hauria estat impensable. Es un pas molt important per a Espanya, una manera de trencar també amb el franquisme. Es clar que per a Izquierda Unida és una situació difícil. Però també sabem tots què hi ha hagut darrera d’aquest vot útil. La gent tenia por a una victòria del PP, que tornés la política d’Aznar. El PP no és un partit cristianodemòcrata com d’altres europeus, sinó un partit conservador de dretes. I, finalment, no oblidem les especifitats del sistema electoral espanyol. Evidentmente no m’hi puc ficar, però no és del tot just que un Izquierda Unida es quedi amb dos escons. No reflecteix el seu pes electoral real.

-I tot això en un país on no hi ha un anticomunisme endèmic com a l’Alemanya d’avui. El comunisme a Espanya s’identifica d’alguna manera amb antifranquisme, no amb la  dictadura que va mantenir dividir el país, com a Alemanya.

-Es del tot cert. A Alemanya, especialment entre la generació dels grans, hi ha un anticomunisme molt arrelat, especialment a l’oest, de rebuig cap a tot allò que fa olor a comunisme. Però les coses van canviant també aquí. Hi ha una nova sensibilització cap a la justícia social, al nou repartiment de la riquesa. Són temes socialdemòcrates, però que d’alguna manera se n’han apropiat els de l’Esquerra de Lafontaine. Ens hem d’acostumar que el país ha canviat i també  que a l’Esquerra de Lafontaine no tots són comunistes. N’hi ha, però tenen poc a dir dins el partit.

-A Alemanya, un partit que es diu socialista, com el PSOE, podria ser majoritari, amb aquesta tradició anticomunista?

-El SPD és un partit socialista. Ens diem socialdemòcrates, però no hi ha una gran diferència. A Alemanya, amb la història de la RDA (República Democràtica Alemanya) i la partició del país, pot tenir una connotació negativa. Però els nostres partits germans, a França com a Espanya, són socialistes. Per això hem de girar cap a aquests arrels.

-Sobretot ara, que l’Esquerra de Lafontaine creix i creix i se’ls menja electorat d’aquest àmbit tradicional seu.

-Ens hem d’acomiadar de la il.lusió que l’Esquerra desapareixerà. Aquesta va ser l’estratègia del SPD i no ha funcionat. L’Esquerra ha entrat a parlaments de quatre estats de l’oest, a més d’estar a tots els de l’est, on primer només guanyava punts de la nostàlgica poscomunista. Són els nostres enemics polítics. Per això no ens podem amagar ni negar-nos la realitat i ignorar-los. Per això està bé el que Kurt Beck diu: hem de confrontar-nos amb els continguts de l’Esquerra. Hem de seguir una estratègia diferent. No ens podem tancar a una coalició de govern amb ells, com fa part del SPD, que ho considera una traìció. Treballar puntualment amb ells els obligarà a definir-se i no ser només un partit populista. Fins ara viuen còmodamente en l’oposició, si estan a un govern han d’assumir responsabilitats.

- El SPD i l’Esquerra de Lafontaine tenen bons exemples de coalició a l’Est del país, com a l’ajuntament de Berlín. Però a l’oest és encara un tabú. I des de la cúpula s’insisteix que mai no hi habrà cap cooperació en un govern federal. Per què?

-A Alemanya la tradició política vol que les coalicions tinguin primer un „rodatge“ a escala dels „länder“. Així va ser gairebé sempre. Va ser el cas dels lliberals i també del govern roig verd de Gerhard Schröder i els Verds. Primer n’hi van haver a escala dels „länder“, després va venir l’experiment federal. I, a escala d’un land, depén sempre de les persones, gairebé tant com dels continguts. Tenim unes quantes eleccions regionals abans de les generals de 2009. També s’ha de veure com és l’Esquerra un cop al govern. De moment només sabem el que no volem, com a oposició, no el que estan disposats a fer. A escala federal, per exemple, hi ha abismes en la política exterior que fa impossible una col.laboració. Depén de l’Esquerra demostrar si és o no un partit amb què es pugui governar. Si no es belluga de la seva posició contrària a les línees mestres de la nostra política exterior no hi ha cas. Aixó, a escala federal, marca diferències insalvables.

-Què ha de fer el SPD per sortir de la seva situació actual. A les enquestes no para de baixar.

-Es una situació absurda. En les dues últimes regionales, a Hesse i Hamburg, el SPD va guanyar vots. La política de justícia social té acceptança. Hem de conservar la sang freda. Hem comés errors, però la socialdempocràcia ha de tornar a les aigües tranquil.les. Kurt Beck ha marcat el camí, el del gir a l’esquerra. Té el partit al darrera. Però hem comés errors, hi ha hagut falses interpretacions i baralles internes que hem de superar. Si només mirem l’esquestes no farem política. Hem de seguir una línea clara, el curs que marca Beck. Si només ens fixem ens qüestions com qui fa coalició amb qui, qui serà candidat el 2009, no ens en sortirem. Hem de parlar de continguts, això és el que la gent escolta. Política de jubilacions, de sou mínim.

-Una unificació entre el SPD i l’Esquerra, és cosa de política ficció?

-Som dos partits. Hem de combatre entre nosaltres per un electorat que de vegades és el mateix, però som dos partits diferents. L’elector s’ha de demanat què vol: vull un partit que fa bons discursos al Parlament, com els de Lafontaine, amb qui pots estar d’acord, o vull un partit que té condicions i programes que es poden dur a terme i que poden millorar la meva vida. Vull un partit de bons discursos o de bones realitats i amb capacitat de govern. Esperem que molts tornin a nosaltres. Però no per la via de la fusió. No ho veig ni fent un esforç d’imaginació i política-ficció.