domingo, 25 de octubre de 2009

Guido se estrena


Westerwelle se erige en artífice de rebaja fiscal y nuevo rumbo del gobierno

Gemma Casadevall

Berlín, 25 oct (EFE).- El líder del Partido Liberal alemán (FDP), Guido Westerwelle, se erigió hoy en artífice de la rebaja fiscal "milagro" y del nuevo rumbo del gobierno de la canciller Angela Merkel, del que será vicecanciller y ministro de Asuntos Exteriores, aunque con clara vocación de intervenir sobre todo en el ámbito económico.
"Logramos todos nuevos objetivos electorales, primero, y logramos ahora hacer prosperar todas nuestras propuestas en las negociaciones de coalición", enfatizó Westerwelle, ante el congreso del FDP que ratificó por amplia mayoría de sus 600 delegados el pacto de gobierno con la Unión de Merkel.
Alemania está "ante un nuevo comienzo", dijo, y este nuevo comienzo lleva el "sello liberal". "Somos un partido para todo el pueblo, para toda Alemania, para todas sus familias", añadió el líder del FDP, decidido desde la recuperada función gubernamental a romper el tradicional estigma del partido "de los sueldos altos".
Westerwelle consagró su discurso a repasar los acuerdos de la coalición en materia fiscal, sanitaria, energética, educación e inversiones y apenas una frase a la que será su parcela en el gobierno -Exteriores-, para destacar su compromiso "personal" por lograr "del presidente Barack Obama" la retirada de las últimas armas nucleares aún en el país, como una rémora de la Guerra Fría.
A Westerwelle se le identifica con el ámbito financiero, pero asumirá Exteriores de acuerdo a la ley no escrita de las alianzas alemanas, según la cual ésta es competencia del socio de gobierno.
"Con valor, por el futuro de nuestro país", fue el lema del congreso, cuyo único fin era ratificar el pacto de coalición presentado ayer por Merkel, presidenta de la Unión Cristianodemócrata (CDU), con su homólogo de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), Horst Seehofer, y Westerwelle.
"La política fiscal anunciada se puede calificar de acto de valor, pero no en el sentido positivo", comentó irónicamente el economista Ralph Brügelmann, del Instituto Económico Alemán (IW), en declaraciones al semanario "Der Spiegel".
Los planes fiscales contemplan una descarga fiscal del orden de los 24.000 millones de euros (de forma gradual y hasta 2013), entre rebajas del IRPF e impuestos a las empresas y las herencias, así como un aumento de las ayudas a la familia.
No hay una financiación clara para estos planes, más allá de la confianza en el pronto despegue económico, recuerdan los expertos.

La política fiscal no será competencia del FDP, sino del ministro de la CDU Wolfgang Schauble, pero el monto de esas rebajas ha sido el principal caballo de batalla del FDP, hasta lograr que la Unión subiera de su promesa inicial -15.000 millones de euros- a 24.000.
Schauble ha admitido que Alemania deberá afrontar en esta legislatura una "deuda exorbitante" derivada de los programas de estimulación económica puestos en marcha para salir de la crisis y recordó que Alemania tiene el endeudamiento más alto de su historia.
Westerwelle defiende, sin embargo, las rebajas fiscales como la fórmula para salir de la crisis y ésta es asimismo la premisa que ha llevado a su formación de retorno a las tareas gubernamentales.
El FDP es el aliado natural de la Unión, pero Westerwelle no va a ser un vicecanciller fácil para Merkel, en contraste con quien fue hasta ahora su segundo, el socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier, quien si en algo competía con la jefa era en talante conciliador.
Westerwelle, de 47 años, ambicioso e inteligente, demostró a lo largo de las negociaciones de coalición -en las que, según parece, saltaron chispas-, que si algo comparte con Merkel es la tenacidad.
A Merkel le costó imponerse en una formación poblada de "barones" como es la Unión, desde la posición de mujer, crecida en el Este y casi neófita en política cuando llegó a la presidencia, en 2000.
A Westerwelle le ocurrió algo parecido. Cuando asumió su liderazgo, en 2001, el FDP estaba de capa caída, ya que de tradicional partido bisagra había pasado, con la victoria del socialdemócrata Gerhard Schroder, en 1999, a la oposición.
De la imagen inicial de político superficial pasó a la de incisivo orador parlamentario y recondujo a sus filas al ascenso. Del 6,2 por ciento de los votos con el que el FDP entró en la oposición en 1998, se alzó con el 14,9 de las pasadas elecciones.
El premio para el FDP ha sido los cinco ministerios otorgados -Economía, Sanidad, Justicia, Cooperación y Ayuda al Desarrollo, además de Exteriores-, dos más de los que tuvieron Los Verdes como socios menores del Partido Socialdemócrata (SPD) bajo Schroder.
La Unión sale ganando respecto a su gobierno paritario en gran coalición, pero la situación de emergencia del FDP puede hacer que tal inferioridad numérica llegue a parecer un efecto óptico. EFE
gc/nvm/ma

sábado, 17 de octubre de 2009


20 Años de la dimisión de Honecker, un "putch" a la desesperada del Politbüro
 
Gemma Casadevall

Berlín, 17 oct (EFE).- A las puertas del vigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín, en Alemania se recuerda estos días el "putch" del Politbüro de la Alemania comunista contra su líder, Erich Honecker, obligado a dimitir mientras el resto de su cúpula trataba de salvarse con un intento reformista a la desesperada.
El 18 de octubre de 1989, Honecker, jefe del Estado y del partido de la República Democrática Alemana (RDA), presentó su dimisión para dejar el puesto a su segundo, Egon Krenz.
Un día antes, sus veinticuatro camaradas del Politbüro -incluido Krenz- le habían instado a hacerlo, en una sesión escenificada y con el visto bueno de Moscú.
"Razones de salud", fue el argumento oficial de Honecker para dejar el poder, dieciocho años después de haber relevado al primer "mandamás" de la RDA, Walter Ulbricht.
También por razones de salud se zafó Honecker de acabar sus días en una cárcel de la Alemania reunificada, para hacerlo al sol del Chile, donde se exilió.
"Los camaradas sacrificaron a Honecker. Demasiado tarde", titula el diario berlinés "Der Tagesspiegel con ocasión del aniversario, al tiempo que "Die Welt" habla de "Un intento a la desesperada que no impidió el final de la RDA".
El primer rotativo recuerda cómo apenas diez días antes, con ocasión del 40 aniversario de la fundación de la RDA, el entonces presidente soviético, Mijaíl Gorbachov, había enviado un toque de atención.
"La vida castiga a quien llega tarde", fue la frase -si no literal, al menos así quedó reproducida para la historia- del "hermano mayor" de Moscú a Honecker.
Gorbachov representaba la apertura de la Perestroika, mientras Honecker era el inmovilismo pétreo al que el Politbüro no quería seguir hacia el suicidio político.
Uno de sus veinticuatro compañeros, el primer ministro Willi Stoph, había sido el elegido para formular esa mañana del 17 de octubre una moción "al camarada Honecker" para que dejara el mando.
No hubo votos en contra. Para cuando llegó el jefe ya estaba todo apalabrado.
Dos días antes, además, otro miembro del Politbüro, de visita en Moscú, había comunicado a Gorbachov ese propósito. El hermano mayor estaba sobre aviso y había una aquiescencia por pasiva al "putch".
La mañana en que el Politbüro le dio el adiós, Honecker había llegado unos minutos tarde a la reunión, coinciden en recordar ambos rotativos berlineses. Algo nada usual en él, extremadamente puntual y que los articulistas entroncan con la frase de Gorbachov.
La RDA hacía aguas desde meses atrás. Moscú avanzaba en los planes de la Perestroika, a lo que se sumaban los miles de germano-orientales que huían al oeste, por las embajadas de la Alemania federal en Praga y Varsovia o a través de Hungría.
La Revolución Pacífica estaba en marcha y de las manifestaciones de unos pocos centenares en Leipzig, agrupados en torno a la Iglesia evangélica de San Nicolás, se había pasado a concentraciones de 70.000 personas en pocas semanas.
El movimiento de extendía a todo el territorio de la RDA y la represión policial se hacía más y más violenta.
Krenz asumió la jefatura del Estado y del partido, pero sólo la ocupó 47 días: el 3 de diciembre, tres semanas después de la caída del Muro (el 9 de noviembre), dimitió con el resto del Politbüro.
Para entonces, Honecker, asimismo desposeído de todos sus cargos, estaba refugiado en un hospital soviético de Berlín.
Fue la primera etapa de una larga huida que incluyó la embajada chilena en Moscú, donde fue acogido como "huésped", hasta que año y medio después fue entregado a las autoridades alemanas ya reunificadas.
Podía haber acabado su vida en la cárcel berlinesa de Moabit, donde estuvo preso mientras se le abrió proceso por las muertes del Muro, pero, tras múltiples alegaciones, se le autorizó a exiliarse a Chile, donde se había instalado ya su esposa Margot y donde murió, el 29 de mayo de 1994.
La vida no le castigó tan duro, a pesar de que, efectivamente, había llegado tarde. EFE
gc/acm

jueves, 15 de octubre de 2009

Rivalizando con La Reina


Nefertiti, reina absoluta de Berlín con permiso de su vecina Merkel
 
Gemma Casadevall
Berlín, 15 oct (EFE).- Nefertiti recuperó hoy su posición de reina absoluta de Berlín en el Neues Museum, su primer emplazamiento tras ser descubierta por arqueólogos alemanes en 1912, destruido por los bombardeos de la II Guerra Mundial y recuperado ahora tras una costosa rehabilitación.
El busto más codiciado del mundo regresó así a su lugar en la Isla de los Museos, el primero desde donde fascinó al mundo, después de un largo peregrinaje por domicilios provisionales.
La Reina del Nilo, de unos 3.500 años de antigüedad, superó su re-estreno, de nuevo sepultada por cientos de flashes de cámaras y equipos de televisión de todo el mundo, a la espera de que mañana la canciller Angela Merkel inaugure oficialmente el recuperado Neues Museum.
El camino de Merkel hasta el museo será menos largo que el recorrido que hizo el busto desde Egipto a Europa, primero, y por distintos emplazamientos en Alemania, después.
La canciller y su esposo, el catedrático Joachim Sauer, viven enfrente del museo de Pérgamo, también en la Isla.
Nefertiti y la estatua de su esposo, el faraón Akenaton, serán ahora sus vecinos, junto con el total de 35.000 piezas y 60.000 papiros que forman la colección del Museo Egipcio, repartidos entre las salas de exhibición y depósitos del Neues Museum.
A la reina se le ha reservado un espacio de honor, bajo la cúpula del ala norte del museo, que sí sobrevivió a los bombardeos. En las restantes tres plantas se distribuirán las otras piezas, incluido Akenaton, envuelto entre sarcófagos, relieves, joyas y papiros.
La recuperación del edificio, arrasado por los bombardeos sobre el Berlín del Tercer Reich entre 1943 y 1945, costó 200 millones de euros.
El encargo recayó en el arquitecto británico David Chipperfield, quien optó por dejar al aire los estragos del tiempo y no maquillar siquiera los balazos que quedaron en su superficie.
Por las mismas razones que a ningún restaurador se le ocurrió "recomponer" el ojo izquierdo de Nefertiti, a Chipperfield no le pareció oportuno llevar a cabo una reconstrucción piedra a piedra.
Lo que se comieron las bombas fue sustituido por nuevos materiales -piedra natural, hormigón y finas maderas escandinavas-, ensamblado con las ruinas y partes originales que sí sobrevivieron.
De la escalinata construida en 1843 por Friedrich-August Stüler, flanqueada por frescos de Wilhelm von Kaulbach, no quedó nada en pie y en su lugar Chipperfield diseñó una imponente réplica en piedra blanca desnuda, sin sombra de clasicismo.
Para los adoradores de las reconstrucciones fieles será una perversión, pero desde que el museo reabrió sus puertas seis meses atrás, con las salas vacías, el creativo homenaje a la ruina y la cicatriz de Chipperfield se ha ganado el elogio general.
Al pre-estreno del edificio siguieron meses de acondicionamiento interior y hace una semana se produjo el último proceso de embalaje de Nefertiti, entre grandes medidas de seguridad, a lo que siguieron varios días de aclimatación hasta su presentación.
Con su inauguración se cierra la recuperación de la Isla de los Museos, que agrupa el Pérgamo, el Neues, el Altes, el Bode y la Alte Nationalgalerie y que ha costado 1.000 millones de euros.
Se espera que concluya aquí el largo peregrinaje de la Reina del Nilo, a la que las autoridades egipcias reclaman aún como propia por considerar que fue sacada ilegalmente del país.
Nefertiti pasó sepultada y sin sobresaltos 3.400 años en el Valle de Amarna, hasta que fue descubierta por el arqueólogo Ludwig Borchardt en 1912.
Primero fue presentada en el Neues Museum, donde encandiló ya al Kaiser Guillermo II, que se llevó consigo una réplica a su exilio holandés, en 1918.
También cautivó a Adolf Hitler, que además de negarse a restituirla a Egipto hizo que se la ocultase en una mina de Turingia mientras ordenaba a la población de Berlín resistir hasta la última gota de su sangre bajo los bombardeos.
De Turingia la rescataron las tropas estadounidenses y durante décadas fue exhibida en el sector americano del Berlín dividido por el Muro. Primero, a las afueras de la ciudad y a partir de 1967, en el Museo Egipcio del barrio de Charlottenburg.
Tras la reunificación vinieron un sinfín de nuevas mudanzas en varios domicilios provisionales: primero fue colocada en el Kulturforum, entre los neones de un moderno complejo museístico, y luego en el Altes Museum, ya en su Isla, mientras Chipperfield le acondicionaba un museo a la altura.
El Neues Museum reaparece ahora como un bello tributo a los estragos del tiempo.
Y Nefertiti sigue con su inquebrantable poder hipnótico, da igual en cuántos museos y vitrinas se la haya visto con anterioridad. EFE
gc/jcb/ik
(foto) (audio) (vídeo)
 

sábado, 10 de octubre de 2009

Reelección con grietas

 

Merkel II: mandat arriscat

La cancellera alemanya obre legislatura amb un soci exigent

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La reelecció d’Angela Merkel semblava que seria un passeig, però li van sortir un parell de llànties. Un mes i un dia després de guanyar els comicis generals, i després de passar-se tres setmanes lligant un pacte de coalició, a la cancellera se li van escapar nou vots. Entre la seva Unió (la CDU i la bavaresa CSU) i el Partit Liberal (FDP) tenen al nou Parlament 332 diputats, però només la van votar 323 –amb 285 vots en contra i 4 abstencions–, tot i que teòricament tothom era al seu lloc.

A la cancellera no li sortien els comptes, com tampoc els surten els números als líders dels lands governats per la Unió, que pateixen pels efectes de la gran aposta de les rebaixes fiscals en la recaptació.

Merkel ha cedit a les impaciències dels liberals, que han fet de la baixada impositiva un culte i que han forçat la cancellera a incloure en el pacte de coalició una descàrrega que la mateixa cap del govern admet com a arriscada: 21.000 milions d’euros l’any vinent i 24.000 milions el 2013. És a dir, abaixar impostos a costa de l’endeutament.

Els lands tremolen pels efectes del regal fiscal i el mateix president del país, Horst Köhler, va renyar ahir, en plena cerimònia de la reelecció, la cancellera i presidenta del seu partit. A ella i al seu nou soci els va advertir que tenen l’obligació de contenir l’endeutament i de no jugar amb un creixement econòmic encara virtual.
Merkel, de 56 anys i consolidada com la dona més important del planeta, segons la revista Forbes, se la juga en aquesta segona legislatura. Ja no és una incògnita, amb el plus de simpaties pel nouvingut, ni té l’excusa que lidera una gran coalició forçada per l’aritmètica electoral. Té de soci el seu aliat natural.

Teòricament, el seu segon al govern és Guido Westerwelle, l’ambiciós líder liberal, que, d’acord amb la tradició no escrita alemanya, s’ha convertit en vicecanceller i ministre d’Exteriors. A Westerwelle no se’l mesurarà d’acord amb el model del verd Josckha Fischer, que va revolucionar el ministeri, sinó per un altre precedent molt més compromès: Hans-Dietrich Genscher, de l’FDP, el més històric entre els ministres que han passat pel departament.

Westerwelle és el segon del nou govern alemany, però qui portarà el pes de la casa serà Wolfgang Schäuble, a qui es coneix com “el poder en cadira de rodes” des que el 1990 un atemptat en un acte de la CDU el va deixar paralític. A Schäuble, dretà, intel·ligent i acostumat a superar els cops de la vida, li correspondrà tirar endavant el ministeri de Finances, la perla de la legislatura.

Una mica de tot
Al govern hi ha una mica de tot, com en les famílies. Un gai declarat a Exteriors (Westerwelle); un home de ferro a Finances (Schäuble); un aristòcrata descendent d’un oficial nazi que va atemptar contra Hitler a Defensa (Karl-Theodor zu Guttenberg), i el primer ministre d’origen asiàtic en un govern alemany a Sanitat (Philipp Rösler). I per damunt de tots Angie, la noieta de l’Est.

viernes, 9 de octubre de 2009

Müller, mínima y desconocida

Anàlisi

El valor simbòlic d'un premi


Gemma Casadevall

Fa quatre dies el seu nom ni comptava entre els candidats al Nobel. Abans-d'ahir va entrar en les apostes; vint-i-quatre hores abans que l'Acadèmia Sueca comuniqués el seu guanyador a Alemanya ja es preparaven els rams de flors per a Herta Müller. És un Nobel d'alt valor simbòlic en un any en què el món celebra el vintè aniversari de la caiguda del Teló d'Acer, deia Angela Merkel.

L'oportunitat política és evident, com ho és que la discreció no ha estat el fort dels acadèmics d'Estocolm. Fora d'això, el premi ha servit per rellançar una autora que fa vint-i-dos anys -és a dir, abans de la caiguda del Mur- va irrompre amb força en el mercat alemany amb Niederungen i que després ha anat publicant periòdicament, sense ser poc més que una presència més o menys constant, però silenciosa, a les llibreries. Fins que ara, amb Atemschaukel, es va col·locar entre els finalistes al Deutsche Buchpreis, el premi a la millor novel·la alemanya de l'any, que es dóna la setmana vinent, a la Buchmesse de Frankfurt.

Tots dos llibres, el que va publicar el 1987 -l'any que va deixar Romania- i el d'ara parlen del microcosmos de minories alemanyes a l'est d'Europa. El primer, a la Romania on va néixer, el segon, al món dels deportats alemanys a la Unió Soviètica, després de la Segona Guerra Mundial.

No tots els alemanys són alts, rossos i rics, ni tots han crescut entre els 82 milions d'habitants de la primera potència europea, ens recorda la Nobel d'aquest any. Herta Müller -menuda i morena, a més- forma part d'una de les minories alemanyes de l'est d'Europa, la romanesa, a qui els va tocar el rebre per partida doble amb la caiguda del nazisme. Odiats, en tant que alemanys. I en la més tenebrosa dictadura de Nicolae Ceausescu i la Securitate. La biografia de Herta Müller recorre alguns dels noms terribles lligats a aquest període. Per exemple, Timisoara, el lloc on va estudiar, ciutat sinònim de la revolta contra els Ceausescu i també de la brutalitat del règim.

La grandesa literària de Müller surt de les tenebres on va viure fins al 1987, el món que, com deia ahir, no l'abandona encara que el Teló d'Acer s'enfonsés ara fa vint anys. Herta Müller rebrà el 10 de desembre, a Estocolm, el tretzè Nobel que rep un autor en llengua alemanya. Se suma així a la nòmina de premiats com ara Elfriede Jelinek, austríaca, i Günter Grass, nascut a Gdansk, actual Polònia, entre els més recents. Comparteix llista, també, amb Elias Canetti, búlgar, però escriptor en llengua alemanya. Müller hi representarà la veu dels que no van triar l'alemany com a mera opció literària, sinó que aquest ja era l'idioma de casa seva, una minoria doblement castigada i en un entorn d'hostilitat.



Notícia publicada al diari AVUI, pàgina 41. Divendres, 9 d'octubre del 2009

jueves, 8 de octubre de 2009

Wir sind das Volk

Veinte años del "Nosotros somos el pueblo", el grito que resquebrajó el Muro
 
Gemma Casadevall

Berlín, 8 oct (EFE).- La plana mayor de la política alemana evocará mañana la Revolución Pacífica surgida bajo la consigna "Wir sind das Volk" -"Nosotros somos el pueblo"-, el grito que nació en Leipzig veinte años atrás y alcanzó toda la República Democrática Alemana (RDA) hasta derivar en la caída del Muro de Berlín.
La canciller Angela Merkel y el presidente Horst Köhler recordarán en Leipzig el movimiento que aglutinó a disidencia y ciudadanos de a pie, mientras miles de germano-orientales huían a través de Hungría o las embajadas de la República Federal (RFA) de Praga y Varsovia.
Al acto solemne seguirá la llamada "Fiesta de las Luces", una instalación luminosa sobre el trazado de la manifestación que el 9 de octubre de 1989 congregó a 70.000 personas en la ciudad sajona, la mayor manifestación de protesta de la historia del a RDA desde el levantamiento obrero contra el régimen, el 17 de junio de 1953.
La marcha era la consecución de las casi mínimas manifestaciones anteriores de un par de centenares de personas, desde la Iglesia de San Nicolás de Leipzig, al grito del "Wir sind das Volk" y reclamando la apertura de la RDA.
De la primera concentración, el 4 de septiembre, se pasó a las "Manifestaciones de los Lunes", extendidas a todo el país, cada vez más numerosas y cada vez mayor también la represión policial.
El régimen había entrado en proceso agónico. El 7 de octubre, el jefe de Estado Erich Honecker, se empeñó en celebrar con una de las mayores paradas de la historia el cuarenta aniversario de la fundación de la RDA.
Para su sorpresa -y mal disimulada indignación-, los asistentes a la parada no le aclamaban a él, sino al presidente soviético Mijail Gorbachov, al que recibieron con atronadores "Gorbi, Gorbi".
El entusiasmo popular dirigido al líder soviético era auténtico, no dirigido como en anteriores ocasiones. Gorbachov significaba para los germano-orientales la esperanza de una "Perestroika" en la RDA.
Honecker estaba parapetado en el inmovilismo y Gorbachov se erigió en héroe de la jornada con una frase que pasó a la historia -en versión algo recortada por la traducción, según los cronistas-: "La vida castiga a quien llega tarde".
La Revolución Pacífica, por un lado, la visión de un Gorbachov que supo aprovechar el canciller Helmut Kohl, por el otro: la suma de la presión en la calle y la trama política culminó con la caída del Muro, el 9 de noviembre de 1989.
Del Politbüro de Honecker se pasó al de Egon Krenz, que asumió el liderazgo el 18 de octubre, ante las presiones sobre su antecesor.
Parte del aparato trató de transmutarse en reformista. El grito del "Wir sind das Volk" retumbó en la Alexanderplatz berlinesa, en la mayor concentración no oficial de la RDA, el 4 de noviembre.
En la tribuna de oradores se juntaron miembros del "Neues Forum" -reformistas convencidos-, intelectuales como Christa Wolf y Christof Hein y el aún jefe del espionaje de la RDA, Markus Wolf y hasta Günter Schabowski, el miembro del Politbüro.
La televisión estatal retransmitía la concentración, pancartas y del "Wir sind das Volk" incluidas. La policía estaba en alerta, puesto que se temía que la multitud se lanzara sobre las fronteras.
Hubo centenares de detenidos. Cinco días después, el 4 de noviembre, el propio Schabowki leyó el comunicado de prensa que precipitó la apertura de las fronteras. El Muro había caído, once meses después la RDA dejó de existir, absorbida por la RFA. EFE
gc/ih/sc

martes, 6 de octubre de 2009

No todos los cumples se celebran


60 Años de la fundación de la RDA, un aniversario que nadie celebrará
 
Gemma Casadevall

Berlín, 6 oct (EFE).- Si hay un aniversario este año que nadie celebrará es la fundación de la República Democrática Alemana (RDA), el 7 de octubre de 1949, el régimen satélite de Moscú que levantó el Muro de Berlín y provocó una escisión en el país que aún hoy impide una relación normal con los términos comunismo e izquierda.
"Los cuarenta años de existencia de la RDA no fueron sólo la historia de un Estado obcecado en gobernar contra el pueblo", afirmaba recientemente ante medios extranjeros Egon Krenz, último jefe de Estado y del partido en la Alemania comunista.
"Quien vivió en su territorio echa de menos la pertenencia a una colectividad más solidaria de lo que ahora conocemos", resumía Krenz, condenado tras la reunificación a seis años y medio de cárcel por las muertes de fugitivos germano-orientales en el Muro.
La mera existencia de la Franja de la Muerte, plasmación de la Guerra Fría en 155 kilómetros de hormigón, justificaría el término dictadura para la RDA. Su historia estuvo plagada de acontecimientos sangrantes antes incluso de la construcción del Muro, el 13 de agosto de 1961, como para echar por tierra el relativismo de Krenz.
La RDA se fundó cinco meses después que la República Federal de Alemania (RFA). Los dos estados nacieron de la división aliada impuesta tras la Capitulación del Tercer Reich, en 1945.
El balance de una y otra república -ambas compartiendo suelo alemán, pero una a cada lado del Telón de Acero- es antagónico. Mientras en el lado occidental se restablecía el multipartidismo abolido por Hitler, en el oriental nació ya en 1946 el Partido Socialista Unificado (SED), un eufemismo por el que la socialdemocracia quedó engullida en el comunismo.
El 17 de junio de 1953, la clase trabajadora de la RDA vio sofocada su primera gran revuelta contra el régimen que se decía emanado del pueblo. Lo que empezó como protesta de los obreros de la construcción derivó en manifestaciones masivas con entre medio millón y un millón de ciudadanos en la calle.
La respuesta del régimen fue contundente -unos 125 manifestantes muertos-, como lo fue la decisión de levantar el Muro, visto que la división de Berlín entre sectores existente hasta entonces era un colador por el que día a día huían los ciudadanos hacia la RFA.
"Nadie tiene la intención de levantar un muro", había afirmado el jefe del Estado de la RDA, Walter Ulbricht, en junio de 1961. El 13 de agosto, un domingo, la ciudad apareció dividida por lo que se bautizó cínicamente como "Muro de Protección Antifascista".
El Muro que nadie quería levantar partió barrios y familias durante décadas hasta que el 9 de noviembre de 1989 el Politbüro de Krenz accedió a la apertura de la frontera. Once meses después, el 3 de octubre de 1990, la RDA dejó de existir y su territorio quedó integrado en la RFA en virtud del Tratado de Unidad.
El resquebrajamiento del régimen empezó mucho antes de la noche en que miles de germano-orientales cruzaron por primera vez en décadas al otro lado sin temer por sus vidas. El Politbüro era monolítico, pero su pueblo no.
El 4 de septiembre de 1989, un puñado de manifestantes salieron a las calles de Leipzig al grito de "Wir sind das Volk" -"Nosotros somos el pueblo"-. En cuestión de semanas, las marchas se hicieron multitudinarias, extendidas a toda la RDA, exigiendo reformas.
El 4 de noviembre de ese año, bajo el impacto de las huidas en masa de germano-orientales, a través de Hungría o refugiados en la embajada de la RFA en Praga, un millón de manifestantes llenaron la Alexanderplatz unidos por esa misma consigna.
En la tribuna de oradores estaban desde Markus Wolf -jefe del espionaje de la RDA, que fue abucheado- a políticos como Gregor Gysi. Para algunos, Gysi era un cómplice del régimen ansioso de cambiarse de chaqueta. Para otros, un reformista dispuesto a canalizar la transición desde dentro, en lugar de lo que acabó en absorción de la RDA en bancarrota por la RFA de Helmut Kohl.
Veinte años después, el partido que lidera Gysi, La Izquierda, es aún un proscrito cuyo trato se evita, pese a su emergencia en el este y también en el oeste del país, ahora fusionado con la disidencia socialdemócrata en torno a Oskar Lafontaine.
En campaña electoral o no, aludir a "comunistas" o "socialistas" es aludir a los "herederos del Muro". El término suena igual de peyorativo en boca de la canciller Angela Merkel, del liberal Guido Westerwelle o de los Verdes, hasta extremos que a veces hacen pensar si el país entero no debería pasar por el diván del psicoanalista. EFE
gc/ih/ah

domingo, 4 de octubre de 2009

Unos que vienen y otros que se van


Merkel y los liberales ensayan alianza de gobierno y SPD agrava su desgarro
 
Gemma Casadevall

Berlín, 4 oct (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, abrirá mañana el ensayo general de su nueva alianza de gobierno con los liberales, con la apertura de negociaciones de coalición, mientras el derrotado Partido Socialdemócrata (SPD) se enzarza en una lucha por su renovación que acentúa su desgarro interno.
Una semana después de las generales, que dieron la reelección a Merkel y mandaron a la socialdemocracia a la oposición, la atención se divide en dosis parecidas entre el futuro reparto de carteras y la búsqueda de soluciones a la desesperada del SPD.
Merkel y el liberal Guido Westerwelle se esfuerzan en dar una imagen de ponderación, aunque los medios filtren el silencioso pulso por el poder entre los futuros coaligados -la Unión Cristianodemócrata y la Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU), más el Partido Liberal (FDP).
Westerwelle promete "equilibrio entre lo económicamente sensato y lo socialmente justo" -en unas declaraciones hoy al "Bild am Sonntag"- y sostiene que no convertirá las negociaciones en un espectáculo sobre quién se lleva qué. "No vamos a dificultar las negociaciones colocando al socio bajo presión en los medios", afirma.
El líder liberal, de 47 años y desde 2001 presidente del FDP, no quiere que le traicionen las prisas por recuperar el estatus de socio que su formación tuvo en casi todos los gobiernos federales hasta que Gerhard Schröder llegó a la Cancillería, en 1998.
Afirma que no importa el calendario -Merkel pretende tener nuevo gobierno antes del 9 de noviembre- sino los contenidos y se niega a entrar en quinielas de si será ministro de Exteriores o "superministro" de Economía y Finanzas.
"Rechazo estrictamente un debate sobre puestos y puestitos", dice.
Defiende como correcta su negativa a responder en inglés, a la mañana siguiente de las generales, a una pregunta de la BBC, "porque en Alemania en ocasiones oficiales hay que hablar en alemán", y califica de "muestra de tolerancia y madurez" que un homosexual como él se convierta en vicecanciller y, tal vez, en ministro de Exteriores.
El hecho de que ese puesto recaiga en él puede depender de si Merkel impone como titular de Finanzas a Roland Koch, primer ministro de Hesse -estado de la capital banquera Fráncfort- y "barón" de la CDU.
Según "Bild am Sonntag", la canciller quiere ese puesto para su correligionario, partidario como ella de no lanzarse a grandes rebajas fiscales.
El FDP puja por los recortes impositivos, la reestructuración de la Sanidad y la derogación de parte de las leyes antiterroristas de la CDU -como las escuchas en domicilios y espionaje online- y esos serán los grandes focos de tensión en las negociaciones.
Más dramática es la situación en el SPD, que tras hundirse en el peor resultado de su historia -un 23 por ciento- pretendía una solución "a dedo" para su cúpula, a presentar oficialmente el lunes.
Su presidente, Franz Müntefering, no optará a la reelección en el congreso de noviembre, mientras que el derrotado aspirante a la Cancillería y aún ministro de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, se resignó a ser elegido sólo jefe de la oposición parlamentaria.
Ambos trabajaron en la Agenda 2010, el programa aprobado bajo el gobierno de Schröder, calificado de necesario y elogiado por el mundo empresarial y las filas conservadoras, pero no digerible para el electorado socialdemócrata por los recortes sociales que implicó.
El SPD perdió desde la elección de Schröder en 1998 diez millones de electores, pero la cúpula parece no haber entendido el mensaje y decidió esta semana la pre-designación como presidente de Sigmar Gabriel -sucesor de Schröder como primer ministro de Baja Sajonia-.
El ala izquierdista reclama un debate profundo, mientras el alcalde-gobernador de Berlín, Klaus Wowereit, para el que se había previsto una vicepresidencia, es partidario de romper el tabú que atenaza al SPD: la colaboración con La Izquierda, que aglutina a pos comunistas y ex socialdemócratas en torno a Oskar Lafontaine, quien en 1999 abandonó el partido y el gobierno de Schröder. EFE
gc/ah

jueves, 1 de octubre de 2009

Crónica 4. Octubre/Noviembre 2009


Prodigios arquitectónicos

Gemma Casadevall

Va a ser difícil pasar el otoño berlinés sin caer en las garras de la industria del recuerdo. Berlín celebra el 9 de noviembre el veinte aniversario de su noche más hermosa, la de la caída del Muro que durante décadas partió la ciudad, y el asunto es materia más que jugosa para el gran bazar de las efemérides. El sector turístico se frota las manos, el colectivo de artistas espontáneos que un día estamparon sus graffitti en lo que fue la Franja de la Muerte han sacado brillo a su East Side Gallery y los grandes museos de la ciudad invitan a reflexionar sobre las utopías que se vinieron abajo y las que no tras un momento histórico que en Alemania se conoce por “die Wende”,  el cambio. Quien más quien menos, todo el mundo de paso o no por la ciudad querrá su foto junto a algún vestigio de los 165 kilómetros en línea de hormigón, alambradas y torres de vigilancia desde las que se disparaba a matar sobre los ciudadanos germano-orientales que trataban de huir al otro lado.
El “beso de tornillo” entre los mandamases soviético y germano-oriental, Leonidas Breznev y Erich Honecker, del ruso Dimitri Vrubel es el más famoso entre el centenar de graffitti ahora repintados por sus propios autores en los 1,3 kilómetros de la East Side Gallery -el tramo más largo del Muro aún en pié-. La proximidad del aniversario puso alas al colectivo, enfrascado desde hace meses en la tarea de reeditar unos graffitti pintados inmediatamente después de la caída la caída del Muro, muy deteriorados tras dos décadas de exposición a la dura climatología berlinesa.
Eso sí: el visitante debe recordar que no todo lo que se llama Gallery muestra arte. Y que tampoco hay que tomarse al pie de la letra  la denominación de “artistas espontáneos”. Es más una expresión militante que una constatación objetiva de la realidad.
Quien quiera saborear reflexiones artísticas verdaderamente sólidas de cómo artistas de todo el mundo plasmaron, reflexionaron o se inspiración en el acontecimiento histórico hará bien en pasarse por la Berlinische Galerie. Es una sala de creación reciente, en la última década, en el barrio multiétnico de Kreuzberg y en vecindad con el torturado edificio en zigzag del Museo Judío creado por Daniel Libeskind La Berlinische sí hace al cien por cien honor a su denominación de “galeria”. Además, no se ha subido al carro del oportunismo efemérico, sino que entre sus méritos está el haber mostrado en todos estos años propuestas arriesgadas procedentes del antiguo territorio germano-oriental, más mucha Escuela de Leipzig, antes incluso de que ésta empezara a cotizarse como ocurre en la actualidad.
La Berlinische exhibe desde septiembre a enero “Kunst zwischen Spurensuche und Utopie” -”Arte, entre el rastreo de huellas y la utopía”- y su contenido responde exactamente a eso. Invita a pararse a pensar en las expectativas abiertas con la desaparición de la Franja de la Muerte, tanto en lo urbanístico como en el arte, en lo relativo al gran “lifting” ciudadano como a los procesos creativos nacidos en torno a ella. Del adiós al Berlín utópico, taller de ideas que fue el sector occidental, un oasis de libertad encorsetado por el Muro, al nacimiento de todas las utopías posibles, especialmente arquitectónicas, que es hoy la capital alemana.  Berlín, ciudad mártir de la Guerra Fría, se metamorfoseó de la noche a la mañana. De todo ello deja constancia la Berlinische.
Algo más convencional y acorde con la dinámica de los grandes museos públicos es “Kunst und Kalter Krieg” -”Arte y Guerra Fría”, la exposición abierta en otro de los prodigios arquitectónicos del nuevo Berlín, el apéndice de cristal y acero diseñado por I.M. Pei como extensión del  Museo de Historia. Ahí se aborda el desarrollo artístico en la Alemania de la postguerra, desde su división hasta la reunificación, y confronta las grandes corrientes generadas en la mitad occidental y la oriental, del abstracto universalista al realismo socialista de los países satélites de Moscú. Ahí estarán los nombres imprescindibles en toda muestra “alemana”, desde Joseph Beuys a Georg Baselitz o Anselm Kiefer, más Werner Tübke y  A.R. Penck, entre otros muchos igualmente en nómina en toda gran retrospectiva que se precie sobre la materia.
Quien no esté por la labor de sumergirse en reflexiones sobre el Muro, las profundas o las meras reediciones efeméricas, mejor hará en acercarse a Baviera. Múnich sigue decidida a consolidarse como rival directa del circuito artístico de Berlín y para demostrarlo tendrá entre sus invitados este otoño a dos nombres rompedores. El chino Ai Weiwei, por un lado; el austriaco Erwin Wurm, por el otro.
Para el público de a pie alemán, Ai Weiwei es sobre todo el responsable de la que se erigió en  apuesta estrella de la documenta 2007. Sobre el papel, el invitado más llamativo iba a ser Ferran Adrià, que hasta el último momento no desveló que su “aportación” consistía llanamente en su archifamoso ElBulli, lo que significaba que para apreciarlo tenía uno que desplazarse a su Cala Monjoi, en la Costa Brava.
Ai Weiwei hizo exactamente lo contrario: llevó a esa pequeña ciudad de provincias llamada Kassel, epicentro vanguardístico desde Beuys, a 1.001 chinos, cuyo único cometido era ser exactamente eso: 1.001 chinos, durmiendo, comiendo, paseando o tomando el sol en una pradera, en distribuidos en turnos semanales de 200 individuos.
Ai Weiwei revalidó su título de transgresor de fronteras con su instalación, bautizada como “Fairytale”. Ahora regresa a Alemania, esta vez en la muniquesa “Haus der Kunst”, para presentar “So sorry”. Una muestra compuesta por un documental sobre la experiencia de Kassel, con los alojamientos donde instaló a sus 200 compatriotas semanales, su colchón, su juego de sábanas, su silla y su maleta negra, a modo de equipamiento ajeno a todo detalle indivualista.
El documental “Fairytale” irá complementado por dos piezas de nueva creación, dos nuevas sorpresas surgidas de un talento artístico comprometido con los zarpazos de la realidad. “So sorry” remite a lo que denomina Ai Weiwei “nueva cultura de la disculpa”. Es decir, la que han prodigado hasta la extenuación políticos, banqueros y otros responsables del orden mundial ante las disfunciones de pronto emergentes en los mercados financieros, responsables de catástrofes individuales y globales. Múnich se erigirá así en escaparate mundial de la última sorpresa de la cantera de Ai Weiwei.
Y ya para cerrar, Erwin Wurm, otro transgresor de conceptos y de lo políticamente correcto, también en la capital de Baviera, el más tradicionalista y católico estado de Alemania.
Escultor a partir de los gestos absurdos, de la cotidianeidad más banal y de la deformación de los objetos, humanizados hasta transformarse en criaturas obesas, Wurm acude a la Lenbachhaus muniquesa con una muestra que compendia de lo que han sido sus últimos siete años de producción. A quien le fascine Wurm, pero no pueda acercarse al Múnich le quedará el recurso del hermoso catálogo preparado para la exposición -335 páginas. O de recuperar la visita en Bonn, Viena o Pequín, siguientes estaciones de la muestra.

Il Manifesto de Le Figaro

El Futurismo colorea el otoño berlinés en el centenario del Manifiesto

Gemma Casadevall

Berlín, 1 oct (EFE).- El futurismo italiano colorea desde hoy el grisáceo otoño berlinés con una retrospectiva conmemorativa del centenario del Manifiesto con que Filippo Tommasso Marinetti propugnó la ruptura con el academicismo sintáctico, desencadenante del movimiento vanguardista que contagió todo el ámbito artístico.
Las marionetas y arlequines de Fortunato Depero, en los tonos más vivos de sus escenografías futuristas, las metrópolis de Tulio Crali, y las esbeltas esculturas de Ernesto Michahelles acompañan en el museo Martin Gropius Bau de Berlín al "Manifesto" publicado por el diario parisino "Le Figaro", el 2 de febrero de 1909.
A la revolución literaria proclamada ese día por Marinetti siguió, unos meses después, su versión pictórica, firmada por los principales artífices del primer futurismo italiano -Umberto Boccioni, Carlo Carrá, Gino Severini y Luigi Russolo.
"Sprachen des Futurismus" -"Lenguajes del futurismo"- es el título de la exposición, la mayor retrospectiva en Alemania del movimiento en su aniversario fundacional, que recoge en el museo berlinés obras procedentes del Museo di Arte Moderna e Contemporanea di Trento e Rovereto (Italia).
"El futurismo buscó como ninguna otra vanguardia la complicidad entre el arte y la vida. Su lenguaje expresa la ruptura con el academicismo y las tradiciones obsoletas, en busca de la dinámica de la vida", sintetizó Gabriella Belli, comisaria de la muestra berlinesa y directora del museo italiano.
"La coincidencia de aniversario nos permite hacer que convivan en nuestras salas la Bauhaus y el Futurismo, dos corrientes que cambiaron el Universo artístico en el siglo pasado", indicó Gereon Sievernich, director del Martin Gropius.
La retrospectiva del futurismo coincide en el museo berlinés con la gran exposición del 90 aniversario del nacimiento de Bauhaus, la corriente artística que revolucionó el mundo del diseño y la arquitectura, en primera línea, y se ramificó asimismo en las artes plásticas.
La muestra de la Bauhaus fue inaugurada el pasado julio y desde entonces se ha convertido en el gran imán cultural de la temporada, tanto para visitantes extranjeros como alemanes. La convivencia con la muestra italiana "avivará", según Sievernich, el diálogo entre ambas corrientes artísticas.
La exposición sobre el futurismo, que se inaugura hoy y se prolongará hasta el 11 de enero, recorre todos los lenguajes -"en plural", enfatizó Belli- del movimiento, tanto en la literatura como en la pintura, la escultura, el teatro, la danza, la música y la fotografía.
Si, en el mundo de las letras, el movimiento buscó la ruptura -y hasta la desaparición- de la sintaxis, en las artes plásticas se plasmó en la transgresión de formas.
El cubismo de Picasso y Braque incorporó composiciones de ese universo sintáctico nuevo a algunas de sus piezas, mientras que Bocioni, Carrà, Russolo y Severini buscaron la radicalización del nuevo lenguaje pictórico.
"A diferencia de otras vanguardias, el futurismo tuvo una vida relativamente larga y homogénea, hasta mediados de los 30. Luego pervivió en múltiples versiones en otras corrientes hermanas", explicó Belli.
Para la directora del museo italiano, la inauguración en Berlín de esta retrospectiva es algo más que una casualidad: al fin y al cabo, recordó, fue asimismo en la capital alemana donde, en abril de 1912, se inauguró la primera gran muestra futurista, en la legendaria galería "Der Sturm".
Algunas de las piezas mostradas entonces forman ahora parte de la exhibición del Martin Gropius, integrada por unas 300 obras. EFE
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